Yup, actualización! jejeje n_n demoré demasiado lo sé pero tuve severos problemas de inspiración, además de que aún siguen viniendo taantaaas pero taaaaantaaaaas cosaaaaas! joder! ahora ya no sé si reírme o llorar ya que la próxima semana acabo clases y como era mi último año... whatever! no empecemos con dramas shoujo(?

Bueno a parte de cosas externas de nuevo la salud ataca :v cuando me dejará en paz? *lloriquea*
Dejando mis dramas, no los molesto con mucho más que decir... los extrañé :'3 ahora si lean q eso es lo único que quieren e_e

Ni madres me acuerdo como era esto pero creo que iba de... NO consha NO! MSLN no me pertence :v


Fuego en la piel

XXI


Jardines del Palacio

-Oh perfecto… –Se quejó la rubia princesa.

-Jaque mate. –Sonrió el muchacho pero al momento de accionar el arma, nada pasó.

-Parece que se te acabaron las balas, rata pulgosa. –Se burló Fate golpeando el rostro de Yuuno con toda la fuerza que contuvo hasta el momento, mandándolo a rodar hasta el pie de un árbol. –Ya era hora de tener esta batalla más interesante. –Dijo Fate haciendo tronar sus dedos y mirando a Yuuno que parecía más asustado que antes.

-N-no importa. Con mis manos te acabaré. –Dijo, parándose torpemente sin tomar en cuenta que Fate ya estaba encima de él con la pierna el alto.

-Inténtalo. –Rió para bajar con fuerza la pierna y golpear la cabeza del chico llevándolo de nueva cuenta a comer el suelo.

Seguido lo tomó de los hombros, lo levantó y golpeó contra el árbol, utilizándolo como muñeco de entrenamiento para el cuerpo a cuerpo.

El flacucho muchacho solo podía soltar exclamaciones mientras sentía el aire drenarse de sus pulmones constantemente.

-Vamos intenta golpearme. –Alentó entre golpe y golpe la rubia, totalmente frenética.

-Come… ¡esto! –Gritó y lanzó una patada directo hacia la sien de la rubia quien bloqueó enseguida.

-Perfecto. –Sonrió y un brillo peligroso cruzó sus ojos. –Vamos rata, sigue. –Animaba con una sonrisa burlona.

Yuuno, totalmente frustrado, se retorcía de dolor en su lugar y de vez en cuando intentaba asestar una patada al costado de Fate. Patada que era frustrada enseguida sin nada de esfuerzo.

Fate, por su parte, ya se estaba aburriendo de zarandear el pobre pulgoso que tenía enfrente. Quería hacerle pagar por todo lo que había hecho y la paliza no le parecía suficiente.

-Así no tiene sentido. –Murmuró y Yuuno escuchó así que la miró a duras penas, entre cansado y a la defensiva para lo que se le ocurriera a la rubia.

-¿De qué hablas? –Escupió sangre en su cara, en reto. – ¿Acaso ya te cansaste? –Rió en sorna mientras Fate retiraba la sangre de su rostro. Una mueca de enojo se formó entonces en el pétreo rostro de la princesa.

-Me cansé de tus estupideces hace mucho, pero ni moliéndote a golpes siento que aprendes. –Dicho esto soltó un último golpe directo a romperle la nariz y lo botó al suelo. –Yuuno… -Nombró. – ¿Por qué haces esto?

El chico en el suelo, se tomaba la nariz sangrante, miró a Fate y esbozó una sonrisa cargada de ironía.

-¿Primero me destrozas el rostro y después te detienes a preguntarme mis razones? –Rió sin gracia y Fate hizo una ligera mueca de acuerdo en que se había saltado pasos. –Ya te las he dicho. Tú, maldita, corrompiste a la que creía la mujer perfecta para mí, la futura madre de mis hijos, aquella que me esperaría en casa cada que regrese de guardia. Ella era perfecta, ni muy alta, ni muy baja, pechos generosos pero no exagerados, dulzura y candidez…–Dijo el muchacho con insana añoranza y cierta obsesión. –Pero llegaste tú y lo arruinaste todo. –Escupió con odio y la princesa se rió.

-¿Qué arruiné? ¿Tu romance inexistente? –Al escucharla, Yuuno envuelto en ira tomó una rama cercana y se lo arrojó, golpeándola en el hombro, enojándola de nuevo. –Acéptalo… ¡Ella ni siquiera te hacía caso!

-¡Mentira! ¡Yo la estaba conquistando! ¡Lo estaba logrando hasta que te metiste! –Gritó.

Y la princesa de Uminari, quien yacía cerca de ahí cuidando a su nueva protegida, escuchó todo aquello que gritaba con desespero su antiguo escolta y sintió pena combinada con decepción.

Debido al alboroto, Curren en los brazos de Nanoha había despertado y miraba desorientada hacia todas partes hasta que se topó con la tranquila mirada lavanda de la princesa y lo recordó todo.

Nanoha al ver que la chica en sus brazos se despertaba, la ayudó a levantarse y revisó sus heridas. Le preguntó con la mirada si esta podía seguir en pie por sí sola, a lo que la peli-negra asintió mientras sonreía y levantaba el puño, como si estuviera lista para volver a pelear. Entonces Nanoha miró en la dirección donde se hallaban ambos rubios aún enfrascados en sus insultos y apenas cojeando se dirigió hacia el lugar, siendo escoltada de cerca por Curren quien miraba los alrededores alerta.

Una vez cerca, la cobriza habló:

-No me utilices de pobre excusa para toda esta masacre que has dejado suceder. –Su voz totalmente fría y seria llamó la atención de ambos rubios quienes giraron su rostro levemente sorprendidos por la interrupción.

Yuuno por su parte la miró de pies a cabeza, como si no la reconociera y desfiguró su rostro en asco.

-Sólo mírate ahora… eres tan solo una mínima parte de la gloriosa princesa que solías ser. Aquella princesa que un día sería mi esposa. –Agregó como si aquello fuese el máximo honor que la princesa pudiese obtener.

-Estás loco, ¿por qué pensabas que sería tu esposa? –Refutó Nanoha.

-¡Porque yo era el HOMBRE para ti! –Bramó con locura el rubio. Ante esto, tanto Curren como Fate se pusieron en pose defensiva, la primera en frente de Nanoha y la segunda a pocos pasos de Yuuno. – ¡Tu padre y yo estábamos a punto de firmar un trato! –Y esto descolocó a Nanoha.

-¿Qué? –Aquello no se lo había esperado.

Palacio Real

-¿¡Alguien me puede decir cuándo se acaba esta estupidez!? –Bramaba ya cansada cierta castaña que de la pura rabia había sacado su pistola y había volado los sesos del último bastardo que se le acercó.

-Cuando dejen de entrar ¿tal vez? –Respondió con ironía Sieglinde.

-Gracias, capitana obvia. –Rodó los ojos Hayate y ambas se miraron seriamente por unos momentos… después se soltaron en risa mientras unían sus espaldas.

Por otro lado, Victoria junto a Tiida despejaban su respectiva área, ambos en un pulcro y profesional silencio de batalla en la que solo se concentraban en defenderse y cubrir la espalda de su compañero.

Sieglinde por su lado los miraba de vez en cuando, resintiendo ligeramente la distancia de Victoria y la cercanía a esta que tenía Tiida. Cuando acabe todo hablaría con él, y lo haría muy seriamente. Necesitaba explicaciones y las tendría sí o sí, especialmente a su mayor incógnita. Si él era parte de los hombres quienes secuestraron a Victoria, y además tenía un cargo considerable, ¿cómo es que estaba en el bando de los buenos?...

-¡Sieglinde! –Escuchó su nombre siendo exclamado y después un chasquido de espadas. – ¿¡Quieres prestar más atención a tu entorno!? –Dijo una preocupada castaña, quien a duras penas había podido salvar a la menor de su descuido.

Victoria, al escuchar el nombre de la peli-negra giró preocupada a verla, también descuidando momentáneamente su posición.

-Victoria –Dijo Tiida con seriedad mientras pateaba la cabeza del último tipo que lo enfrentaba. – ¿Acaso quieres imitarla en su descuido? –La retó pero la rubia solo torció la boca.

-Cállate Tiida. –Le gruñó y siguió en lo suyo mientras el muchacho la veía con una ceja alzada por un momento, hasta que rodaba los ojos y negaba. –Aún no entiendo tu presencia aquí. –Dijo.

-Refuerzos, ¿acaso no era obvio? –Soltó el pelirrojo con cierto sarcasmo que terminó por enfurecer más a la rubia, quien para ese momento había conseguido su mejor arma, un hacha alargada en la zona del bastón y con una punta en el mismo, el cual utilizaba con extrema soltura y además, fuerza.

-No trates de hacerte el gracioso. –Exclamó mientras golpeaba fuertemente contra la pared. Tiida por su parte se sobresaltó en su sitio y se altero considerablemente, a pesar de que por afuera no demostró ni lo uno ni lo otro.

-Todo a su tiempo. –Dijo. –Cuando todo esto acabe y si sobrevivo al interrogatorio de tu novia. –Añadió señalando a Sieglinde quién ya había acabado con los enemigos de su área y se disponía a acercarse a su posición. Victoria por su lado se sonrojó furiosamente ante el apelativo que usó el pelirrojo para la peli-negra.

Y Sieglinde hubiese arremetido contra el muchacho en ese mismo instante al malinterpretar a la distancia, el sonrojo de la rubia, pero el sonido de una gran explosión se llevó la atención de todos los guerreros.

-¡NOO! –Se quejaba Hayate. –No me digan que vienen más. –Se cruzaba de brazos y soltaba bufidos de cansancio la castaña.

-Pues empieza a rogar que no sea cierto. –Comentó seriamente Kyoya quien miraba con preocupación el estado de cansancio de los guerreros, así como el de los heridos y agradecía que no hubiese bajas de su bando.

-Bueno, ¿qué podría ser peor que una nueva oleada de bastardos? –Intentó aligerar las cosas el joven Tiida pero en ese momento una voz de mujer lo interrumpió.

-De hecho hay muchas opciones para eso. Una puede ser, una gran oleada de bastardos junto a su general. –Comentó una morena mujer mientras se observaba las uñas con desinterés.

Detrás de ella se amontonaba una gran cantidad de sucios hombres quienes portaban expresiones de sadismo sin igual mientras analizaban todo con morbo y maldad.

Tiida por su parte se abstuvo de golpearse la frente al momento de reconocer a la mujer. Cypha Hückebein era una de las mejores guerreras al servicio de Clyde. La mujer era totalmente fría y calculadora, mortalmente leal solamente si había una gran suma de dinero de por medio, además de ser toda una experta en técnicas de guerra y de pelea. Al parecer, en algún momento de su vida recibió entrenamiento militar de la mejor clase, pero por alguna circunstancia de su vida se dedicó a la clandestinidad.

Aquel panorama no era nada bueno, para ninguno de los presentes. Hasta que de nuevo se escuchó una explosión, seguida de varios gritos y quejidos que llamaron la atención de la rubia morena. Con una gran expresión de fastidio, giró su rostro, o eso intentó por si sola pero alguien más se le había adelantado.

-Yo conozco una mucho peor. –Dijo apretando el puño después de haber desbalanceado a la morena mujer. –Que llegue la segunda gobernante del reino que estás atacando y esté muy, pero muy furiosa por los desplantes de su esposa. –Gruñó y alzó la barbilla en reto.

-¡Reina/Precia-sama! –Soltaron todos al unísono con asombro.

La segunda reina de Al-Hazard, Precia Testarossa-Harlaown había llegado junto a las tropas de refuerzo.

Y la reina estaba enojada.

Muy enojada.

-Reina Precia eh… -Se escuchó nuevamente la voz de la morena quien se sobaba la mejilla y sonreía quedamente. –Me ha ahorrado todo el trabajo de buscarla, su Alteza, debo estarle muy agradecida por eso. –Dicho esto fingió una reverencia.

-Retírense mientras aún tienen tiempo. Los superamos en número. –Advertía la reina con una dura mirada, haciendo alusión a los gritos fuera del castillo.

-¿Sí? No nos importa. –Las risas burlonas de los bastardos que aún estaban el pie después del paso de la reina, secundaron lo dicho por su general. –Todos sabemos que de esta no vamos a salir vivos. Nuestro único propósito es generar el mayor daño posible, quién sabe, una o dos herederas muertas o el premio mayor… una reina muerta o ambas. –Sonrió de medio lado ante la cara de estupefacción de todos sus contrincantes.

-¿¡Qué!? –Exclamó la reina sin poder contenerse.

-Que cara tan exquisita. –Dijo la morena, refiriéndose a la mueca de incredulidad que deformaba las finas facciones de la reina.

Precia al escucharla, aplacó el gesto y lo cambió por uno de seriedad mortal.

-Adelante. –Invitó con un dedo mientras de un movimiento sutil de su muñeca ordenaba a su Naginata extenderse tal cual látigo y con este azotaba el piso. –Atrévete a intentarlo. –Sus ojos perdieron brillo al llenarse de ira, asombrando a cierta castaña que miraba todo, hasta que abrió los ojos como si un recuerdo le llegara a la mente.

-"Así que fue de Precia-sama que Fate-chan heredó esa aterradora mirada" –Pensó, comparando la expresión de Fate, en el viaje de regreso a Al-Hazard, con la mirada furiosa de su segunda madre. Definitivamente, aterradoras semejanzas entre ambas.

-La reina sí que da miedo. –Escuchó a su costado y Hayate se giró para toparse con una pelirroja de ojos azules quien conservaba una pose pensativa y analítica.

-¿Nanoha-chan? –Exclamó Hayate sorprendida.

-No me confunda.

-¿La gemela de Nanoha-chan? –Exclamó aún más asombrada.

-No. No nos parecemos tanto. –Explicó la muchacha. –Teana Lanster, prima de Nanoha-sama. –Se reverenció con gracilidad y Hayate correspondió aún apreciando a la joven.

-Bueno que si pasas como su gemela, aunque ahora viéndote mejor, tienes razón. –Le sonrió y ambas parecieron llevarse bien hasta que los chasquidos de diferentes armas empezaron a escucharse y la voz de una chica las interrumpió.

-Lamento interrumpir su momento social, canciller Yagami, pero sería de gran ayuda si se pone en guardia. –La retó Sieglinde como venganza por la vez pasada y Hayate al entenderlo soltó una grácil carcajada.

-¡A mano! –Dijo y se puso en guardia junto a Teana.

Puerta Sur, Al-Hazard.

Grandes tropas perfectamente ordenadas y alineadas, arrasaban con cuanto enemigo se le cruzara enfrente y debido a su mayoría numérica, esto no era tan difícil, además de su superioridad táctica y su entrenamiento de mejor calidad. Los soldados enfundados en sus armaduras ligeras en color negro y morado, llevaban con gran orgullo el escudo de Cranagan en su pecho y se deshacían de aquellos hombres que osaron atacar a su reino hermano.

Las capitanas, Uno, Cinque, Sein y Otto miraba con una combinación de satisfacción y pena aquel campo de batalla que estaba quedando desolado de a poco. Satisfacción por la efectividad de sus guerreros y pena por no haber llegado a tiempo para salvar las vidas de aquellos soldados de Al-Hazard que ahora tenían la desdicha de extenderse por el campo junto a los bastardos enemigos.

Pensaban en todo el dolor que vendría después de esta cruel batalla. Dolor protagonizado por todas las familias de aquellos valientes guerreros que dieron sus vidas para defender su hogar.

-No sé cómo es que Quattro se prestó para esto. –Comentó al aire y con severidad, Uno. –Padre se encargó de criarla de la mejor manera, le dio todo aquello que necesitaba, no le faltó absolutamente nada y aun así…

-Nunca logramos entenderla. –Aportó Otto.

-Y quizás es por eso. –Añadió Cinque. –Quizás nunca nos dimos el tiempo de realmente entenderla y saber qué es lo que realmente quería.

-¡Bah! –Saltaba Uno. –No sería más que una niñita rebelde y malcriada. –Dijo con desprecio cruzándose de brazos. Entonces un sonido las distrajo momentáneamente. En un aparato colgado en la cintura de Otto, empezaba a sonar la voz de un soldado.

-Capitana Otto… Capitana Otto ¿Me escucha?

-Te escucho. –Atendió la castaña con simpleza.

-Tenemos dos actualizaciones de estado. –Empezó el soldado. –La primera noticia es que hemos encontrado a la princesa Quattro. La princesa estaba escondida en una de las casas del reino, en la parte sur del mismo tan solo a setecientos metros de su posición, capitana. –Informó con diligencia.

-Perfecto. –Dijo Uno.

-¿Y la otra noticia, soldado? –Pidió Otto.

-La otra no es tan buena… -Dudó el soldado.

-¿A qué se refiere? –Preguntó Cinque.

-Explíquese. –Secundó Otto.

-A doscientos metros de la posición donde encontramos a la princesa, hemos hallado a la princesa Alicia en compañía de la comandante Micaiah y la capitana Arf-

-¿Están bien? –Interrumpió Wendy que casualmente había escuchado al soldado y enseguida había saltado con sus hermanas, preocupada por el estado de su prima y sus amigas.

-Lo están. –Informó y con diligencia añadió. –Ellas lo están pero no puedo decir lo mismo del caballero Signum… -Un silencio se formó en el ambiente. Las hermanas obviamente conocían a la peli-rosa ya que era la mejor amiga de su primita mayor. La noticia no les asentó bien, pero no quisieron preguntar por detalles, sólo se miraron por un momento, como si pudiesen hablar mentalmente entre ellas, asintieron y Otto tomó la palabra.

-La capitana Uno irá con sus soldados a recoger a Quattro, estén atentos. Por otro lado la capitana Wendy en compañía de Cinque irá urgentemente a la posición de la princesa Alicia como apoyo y primeros auxilios, ¿entendido? –Informó con seriedad y sus hermanas asintieron, partiendo enseguida a hacer lo que se propuso cada una.

-Entendido, capitana. –Dicho esto, la voz no se escuchó más de aquel aparato.

-No más tragedias… por favor… -Pidió en un susurro que se lo llevó el viento.

Por parte de sus hermanas, Uno galopaba a máxima velocidad terriblemente furiosa con su hermana y preocupada por lo que había escuchado. Rogaba que sus hermanas menores llegaran a tiempo para auxiliar a la peli-rosa.

Wendy y Cinque, quienes no perdieron un momento esquivaban los obstáculos en su camino con una prisa impresionante, de cerca le seguían tres soldados más, aquellos quienes eran auxiliares y estaban capacitados para atender las emergencias de batalla con efectividad. A penas lograron divisar la dorada cabellera de Alicia, fueron aminorando la velocidad, permitiendo así que el golpeteo de los cascos deje de impedir el paso de los sollozos, exclamaciones y lamentos de la escena. La misma que al apreciarla completamente hizo que en sus gargantas se formara un nudo de sobrecogimiento.

La princesa sollozaba fuertemente en el pecho de la guerrera peli-negra de ojos carmesí, quien la acompañaba en su dolor derramando sentidas lágrimas pero siendo lo suficientemente fuerte como para sostenerlas a ambas. Arf por su lado sollozaba y golpeaba los escombros cercanos mientras su cabeza estaba apoyada en el más grande de los mismos, su expresión de perdida era inmensa y lo que más le afectaba eran los sollozos de la princesa menor. Si bien todas las anteriores tenían un nivel considerable de sufrimiento y sentimiento de pérdida expresado, al aprendiz de curandero nadie podía superarla. Sus lamentos eran desgarradores y su llanto desolador. Apretaba contra sí el cuerpo inmóvil de la guerrera y las lágrimas eran tan abundantes que llegaban a tocar el magullado rostro de la peli-rosa. La rubia besaba su frente periódicamente y pedía que regresara.

Es esto último que terminó por partirles el corazón a las recién llegadas, pero no dejaron que eso las resignara. Sin perder más tiempo, ordenaron a los auxiliares proceder a pesar de las oposiciones iniciales de Shamal.

Alicia y Micaiah miraron todo un poco descolocadas de la sorpresa ya que entre sus lamentos no las habían escuchado llegar. Arf por otro lado fue abrazada y consolada por Wendy quien no perdió el tiempo para quedarse a su lado e intentar animarla.

Los auxiliares hicieron su trabajo con premura, iniciando con una evaluación básica de daños.

Su rostro estaba amoratado y rasguñado, su labio partido y su tez perdía color con lentitud.

Sus brazos sufrían de magulladuras, golpes y quemaduras no tan graves.

Su torso estaba apenas protegido por su armadura y lo poco que esta hizo es evitar que un 45% de esta sufriera quemaduras graves, el 55% restante presentaba heridas profundas debido a los cortes de los escombros y la exposición al fuego.

Lo más desesperanzador fueron sus piernas, las cuales estaban visiblemente rotas, la derecha tenía el muslo desgarrado y en conjunto con la izquierda presentaban quemaduras impresionantes.

La guerrera tendría suerte si volviese a caminar.

Claro, si sobrevivía.

-Hay que llevarla de urgencia a un campamento para atender sus heridas. –Dijo uno de los auxiliares llamando la atención de todas. –Si demoramos más podemos perder su débil pulso. –Informó sorprendiendo a todas por igual y generando sentimientos encontrados. Shamal por su parte derramaba lágrimas de felicidad mientras sus ojos se abrían en expectación. Bajó la mirada y acariciando la mejilla de la guerrera habló:

-Hay un campamento aliado, a menos de un kilómetro al norte del reino. –Informó a duras penas debido a su voz rota. –Aférrate a la vida, amor. Cuando despiertes yo estaré a tu lado. –Añadió dulcemente al oído de la peli-rosa y ayudó a transportarla de mejor manera.

Zona Norte, Campamento Aliado

Mirando al horizonte, en dirección del reino que dejó atrás, se encontraba una preocupada rubia de ojos azul rey quien paseaba intranquila entre las tiendas del campamento. Su vista cada cierto tiempo regresaba al punto donde apreciaba al reino envuelto en humo y fuego, entonces se alternaba entre la zona sur, donde sabía era el lugar con más daños, y el palacio real donde se encontraba aquella persona a la cual calificaba de…

-Idiota… -Murmuraba y apretaba el paso intentando bajar su preocupación por la castaña pero era imposible. –Idiota, idiota, idiota… más te vale estar a salvo. –Dijo por última vez y se encaminó de nuevo hacia la tienda donde estaban las pequeñas a su cargo.

Y lo que encontró la enterneció sin duda.

- ¿Ein-chan, tú no te irás? –Preguntaba una pequeña Vivio acurrucada en los brazos de su guardiana mientras esta acariciaba con dedicación.

-No lo haré, su Alteza. –Le respondía con devoción la mayor de las dos.

-¿Y si Fate-mama y Nanoha-mama necesitan tu ayuda? –Preguntó preocupada por sus madres.

-Mi deber es estar con usted, pase lo que pase. Esa es mi forma de ayudar a la princesa Fate y a la princesa Nanoha. –Sin ceder y demostrando su punto, respondió nuevamente la peli-aqua.

-Pero…

-Pero nada. Yo no me iré ni la descuidaré un segundo, ya que estoy aquí para usted y sólo para usted. –La entrega en las palabras de la mayor de las pequeñas realmente sorprendió a Carim, quien se enterneció sobremanera además de que sintió cierta envidia ante la convicción con la que la mayor se negaba a dejar sola a la más pequeña y pensaba que esa convicción era lo que le había faltado con respecto a Hayate.

Inevitablemente regresó su mirada hacia el reino y divisó a lo lejos como unas figuras se acercaban por lo que alertada avisó a los soldados que habían quedado en el campamento.

Einhart por supuesto también escuchó la alerta e importándole poco las dolorosas magulladuras en su cuerpo, tomó su espada y mantuvo una pose defensiva mientras se ponía enfrente de la menor quien estaba a punto de alterarse ante el alboroto.

-Ein-chan… -Murmuró tomando de la blusa a su guardiana mientras sus ojitos mostraban preocupación y pequeñas lágrimas se agolpaban en sus comisuras.

-Todo estará bien, su Alteza. –Calmaba la mayor sin despegar la vista de la entrada de la tienda con todos sus sentidos bien alertas.

Carim también miraba con intensidad el horizonte hasta que divisó cierta cabellera rubia que reconoció enseguida. Su corazón saltó contradicho tanto en la emoción de verla como en un mal presentimiento por la premura de su andar.

-Por favor, preparen todo para una intervención médica. Einhart-chan, puedes relajar tu posición. –Dijo con relativa calma y los aludidos hicieron caso de inmediato.

Se prepararon varias camillas en caso de no sea sólo un herido. Dejaron al alcance cualquier insumo necesario y se pusieron alertas.

Las figuras estaban cada vez más cerca y sus rostros ya eran visibles. Los gestos y muecas de los guerreros de Al-Hazard, terminaron por preocupar a Carim que entonces paseó su mirada analíticamente entre todos, buscando algo aunque no sabía qué.

Una vez llegaron a las puertas del campamento, los auxiliares sin perder más tiempo bajaron con cuidado a la guerrera y varios guerreros del campamento se asombraron ante las heridas que portaba la misma, sorpresa medida ya que estaban acostumbrados a los horrores de la guerra, no así para la cónsul de Mid-Childa quien casi se desmayaba en su sitio mientras se llevaba una mano a la boca para intentar ocultar su horror. Entonces, por impulso y antes de que entren a la guerrera, Carim miró a Einhart y esta, entendiendo el mensaje inmediatamente cargó a la pequeña en sus brazos y se la llevó a un lugar cercano para impedir que la niña mirara el estado de la peli-rosa.

-Oh por… -Se lamentó Carim enseguida sintiendo pena por la guardiana de la princesa. Por el rabillo del ojo pudo apreciar la cara de angustia de Shamal y se decidió por intentar reconfortarla mientras los auxiliares hacían su trabajo.

-Sé que ella se pondrá bien… ella es fuerte. –Murmuraba una destrozada Shamal.

-Por supuesto que lo es, por eso yo te confié a ella. –Se escuchó una voz asombrando a los ocupantes de la tienda.

Shamal dirigió su mirada hacia el lugar donde provenía la voz y se topó con el joven de ojos azules.

-Verossa…


-Va a llover. –Comentaba

-Así parece. –Le daba la razón.

-No me gusta… esta lluvia que vendrá no me gusta. –Añadía con tristeza. –Es como si mamá estuviese llorando y a Vivio no le gusta que mamá llore. –Decía la pequeña acurrucada al cuerpo de su guardiana mientras ambas se arrimaban a un árbol, con la vista perdida en el cielo.

-Mamá. –Susurró Einhart evocando el recuerdo de Heidi y rogando porque se encontrara bien. –Después de la tormenta viene la calma. –Habló aún mirando el cielo.

-Sí… ¿pero cuánto durará la tormenta? –Preguntó la niña sorprendiendo a la mayor que la miró con una ceja alzada y una pequeña sonrisa.

-Su Alteza en verdad es especial. –Apreció provocando que un sonrojo cruzara las facciones de la pequeña. –Durará poco. –Dijo apenas la primera gota cayó, desafortunadamente encima de su nariz.

-Nyahaha, quizás tengas razón. –Rió la pequeña limpiando con su manita, la gota encima de su guerrera. –No. –Se puso más seria. –Espero que Ein-chan tenga razón. –Su carita decayó, de nuevo preocupada por sus madres.

-Está preocupada por su madres, ¿verdad? –Acertó la mayor y la pequeña no hizo más que asentir intentando no llorar. –No debería preocuparse tanto. De verdad tiene la mayor suerte del mundo. –Dijo Einhart provocando la curiosidad de Vivio.

-¿Ein-chan? –Preguntó cuando la mayor la acomodó mejor en sus brazos para que las furtivas gotas que pasaban a través de las hojas del árbol no llegaran a empapar a la más pequeña y que no tuviese frío.

-La princesa Fate es una de las mejores guerreras del reino. Es fuerte, amable, inteligente y es muy hermosa. –Dijo con una pequeña sonrisa de admiración recordando a una de sus mentoras. –En todas las batallas que dirigía la princesa resultaban en victoria para el reino. –Comunicó y a la pequeña le brillaron los ojos en asombro. –Y esa excelente guerrera y futura gobernante es una de sus mamás, la cual se ve que la quiere demasiado y siempre buscará lo mejor para usted. –Añadió con ternura.

-Fate-mama. –Sonrió la pequeña.

-Y eso que sólo hablamos de su mamá, ni que decir de sus abuelas. –Dijo con cierta mímica destinada a entretener a la pequeña quien rió con sus gestos.

-¿Y mis tías? –Preguntó Vivio con una sonrisa de emoción.

-¿Tías? ¿Se refiere a la princesa Alicia y…? –Preguntó un poco descolocada.

-La tía Alicia, la tía Micaiah, la tía Hayate y la tía Signum. –Enumeró con sus deditos fijándose solamente en estos y perdiendo la mueca de tristeza que puso Einhart.

-Eh…

-Aquí estamos pequeña. –Interrumpió la voz suave y calmada de Alicia quien llegaba en compañía de Micaiah, ambas tomadas de la mano.

-¡Tía Ali, tía Micaiah! –Saltó la pequeña con alegría de ver a sus tías sanas y salvas.

-Nosotras también nos alegramos de verte. –Dijo Micaiah posando su mano encima de la cabecita dorada. –Excelente trabajo Einhart. –Apreció y la mayor de las pequeñas asintió un poco sonrojada.

-¿Cómo está Nanoha-mama y Fate-mama? –Se apresuró a preguntar la pequeña.

-No lo sabemos. –Respondió con sinceridad Micaiah a pesar de los reclamos silenciosos de Alicia. –Pero tu Fate-mama es muy buena en lo que hace por lo que saldrá bien, además tu Nanoha-mama es una fiera que no se deja de nadie. –Bromeó para aligerar el ambiente y la pequeña asintió levemente preocupada.

-¿Y la tía Hayate? –Preguntó de nuevo y ambas se miraron confusas.

-¿Acaso no fue con ustedes? –Preguntó a Einhart ya que eso no estaba en sus planes de evacuación.

-No, comandante. La canciller Yagami se quedó por su propia voluntad. –Informó protocolariamente la peli-aqua.

-Ahora entiendo por qué Carim se notaba tan intranquila cuando llegamos. –Comentó Alicia mirando a Micaiah con seriedad.

-Por esa y otras razones, la reina Precia partió hacia el castillo junto a refuerzos de Uminari como apoyo para las tropas que quedaron a defender el reino. –Siguió informando Einhart y ante esto tanto Alicia como Micaiah pusieron cara de incredulidad.

-¿Mamá también? –Se sorprendió la princesa menor.

-¿Acaso no les gusta seguir pautas de seguridad? –Comentó con ironía la peli-negra mientras se masajeaba el tabique de la nariz.

Ambas olvidando momentáneamente que unos ojitos bicolores las vigilaban con total atención y que al ver sus reacciones la preocupación volvía a llenarlos.

-¿La abuela hizo mal? ¿Le va a pasar algo malo? –Preguntó la pequeña, de nuevo a punto de llorar, haciendo reaccionar al fin a las mayores quienes no dudaron dos veces en lanzarse a abrazarla y calmarla.

-No pequeña, no le va a pasar nada malo, mamá es muy fuerte. –Calmó Alicia.

-A Vivio le falta alguien… -Dijo de repente y todas la miraron un poco confundidas.

-¿Quién te falta, Vivio? –Preguntó amablemente Micaiah.

-Me falta la tía Signum. –Aquel nombre hizo que un tenso silencio se formara y que solamente las gotas de lluvia se escucharan en el lugar. – ¿Dónde está?

-Ella… -Quiso intervenir Alicia pero Micaiah la interrumpió.

-Está aquí, pequeña. –Y ante esto lo ojitos de Vivio se iluminaron. –Pero ella no se encuentra bien…

-Micaiah. –Regañó Alicia pero la guerrera de ojos carmesí la miró seriamente.

-Un guerrero debe aprender a afrontar las verdades y aceptarlas. –Dijo con firmeza y Einhart asintió imperceptiblemente ante lo dicho por una de sus mentoras.

-¿Qué tiene? –Preguntó la niña.

-Ella… ella está gravemente herida y quizás… -A pesar de que la guerrera prefiriese decir la verdad a la pequeña, esto no le quitaba la dificultad para decirlo ya que ni siquiera para un adulto estas noticias son fáciles de asimilar. –Quizás no logre seguir viva…

Al escucharla, la pequeña Vivio se quedó callada con la mirada perdida en la lluvia que para ese rato se había intensificado más.

En sus grandes ojos se podían apreciar un millar de emociones pero de todas sobresaltaba la preocupación y la tristeza. Pasado un buen momento, la pequeña soltó un pequeño sollozo que fue calmado con un confortante abrazo de la gemela de su madre, pero contra todo pronóstico la niña no se soltó en angustiante llanto, al contrario, Vivio se limpió las pocas lágrimas que resbalaron por sus mejillas y procedió a mirar a Micaiah con una inusual seriedad para su corta edad.

-Quiero verla, por favor. –Pidió sorprendiendo a su guardiana y a la princesa que la cargaba en sus brazos.

-Alteza… quizás no sea la mejor-

-Si es lo que deseas, yo te llevaré pero te advierto que no te gustará lo que verás. –Habló Micaiah, sosteniendo la mirada de la pequeña con amabilidad.

-Sigo creyendo que no es lo apropiado para ti. Aún eres muy pequeña para estas cosas Vivio. –Expuso Alicia con pesar y abrazando más a la pequeña rubia.

-No importa. Vivio quiere ver a la tía Signum. Vivio quiere… -Aquí la voz se le cortó por el nudo que se formaba en su garganta. –Vivio quiere verla aunque vaya a ser la última vez.

Ante esto, Alicia negó con tristeza pero dejó que la niña pasara a los brazos de la guerrera de largo cabello negro. Ambas se encaminaron hacia la tienda donde Signum era atendida, siempre seguidas de cerca por la fiel guardiana de Vivio. Apenas cruzaron la puerta, un aura deprimente decayó sobre las nuevas presencias.

El panorama era desolador y el aura deprimente.

Arf junto con Wendy, Carim y Cinque se hallaban en una esquina, entre las cuatro guardaban silencio pero se veían constantemente mientras hacían muecas intentando no flaquear. Verossa por su lado estaba abrazando por la espalda a una más que devastada Shamal quien estaba apoyada en la camilla, tomando una mano de Signum.

Los tres auxiliares ya no se encontraban dentro de la habitación.

Einhart por su lado reprimió las ganas de llorar que le entraron al ver la desoladora imagen que daba una su ahora moribunda mentora. A pesar de que un guerrero debe acostumbrarse a este tipo de escenarios, la niña peli-aqua no negaba que a su edad y con el lazo que mantuvo con la peli-rosa, esto no era posible… le era muy difícil retener la tristeza que quería desbordarse por sus ojos. No quería imaginarse cómo se sentiría su querida protegida, así que alzó su mirada y la vista de su pequeña peli-dorada terminó por romperle el corazón.

Vivio yacía temblando en los brazos de Micaiah. El llanto silencioso de la niña hacía que su cuerpecito se sacudiera en adoloridos espasmos. Sus manitos aferradas al cuello de la mayor quien abrazaba con dolor a la pequeña, también reprimiendo sus lágrimas. Su carita escondida en el cuello de la misma.

Definitivamente era un golpe muy duro para todo el que llegara a mirar la escena.

Un hipido que escapó de Vivio hizo que Carim regresara su mirada hacia el sonido topándose con otra triste escena. Micaiah al ver que se había obtenido la atención de Carim se debatió por un buen momento si debería preguntar sobre la situación a la misma, hasta que consiguió las palabras adecuadas a su parecer.

-¿Qué hace la pequeña Vivio aquí? –Palabras que no pudo decir ya que Carim se le había adelantado.

-Ella quiso venir a ver a Signum. –Respondió sincera la peli-negra.

-Pero…

-Vivio quiere estar cerca… -Se escuchó la triste vocecita de la peli-dorada quien había alzado su cuello para mirar a la oji-azul que intentó objetar. –Quiero verla y tocarla… aunque sea la última vez que lo haga… quiero tener esta oportunidad. –Habló la pequeña y Carim no pudo decirle que no, ya que la niña tenía muy claras sus intenciones.

-Vivio… Signum ya. –La voz rota de Shamal se escuchó captando la atención de todos. La embajadora se había enderezado de su lugar y exponía sus ojos rojos de tristeza y cansancio. –Signum ya… ya no puede escucharte.

-¿Acaso ella…? –Intentó preguntar Micaiah pero la palabra misma no quería abandonar su boca sin por lo menos arrancarle un gran sollozo.

-No. –Respondió en su lugar Verossa. –Aún no…

-¿Entonces…? –Preguntó Alicia quien recién entraba y había escuchado toda la conversación desde afuera de la tienda importándole poco todo lo que se mojaba al quedarse ahí.

-Ella entró en un estado de coma por la sangre que perdió. –Explicó Verossa para después bajar la mirada. –Pero por todas las heridas que tiene… es muy poco probable que vuelva a… despertar. –Dijo.

Entonces, Vivio en los brazos de Micaiah, empezó a retorcerse para que la guerrera la bajara y apenas logró su cometido, corrió torpemente hacia la camilla donde yacía la pálida peli-rosa. Utilizó un banquito cercano para poder ponerse a la altura del rostro de la guerrera. Apenas la tuvo de frente, sus ojitos derramaron sentidas lágrimas, algunas de las cuales acabaron en el rostro pálido de Signum. Paseó su mirada en las facciones de la guerrera, el cariño y la tristeza se podían apreciar en aquel rubí y aquella esmeralda que conformaba su mirada. Entonces posó una de sus manitos en la mejilla de la guerrera, suspiró y cerró los ojos.

-Mami… cuídala. –Susurró y abrió sus ojos. –Por favor… –Dicho esto besó con dulzura la mejilla fría de la peli-rosa.

Al-Hazard, Jardines del Palacio

-¿Qué? –Preguntó descolocada Nanoha.

-¡Así como lo escuchas! ¡Tu padre iba a venderte a mí! –Exclamó con demencia. –Ya solo faltaban ciertos detallitos y apenas cumplieses veinte años serías mía.

-¡No te creo! –Saltó la princesa de Uminari totalmente indignada.

-¡JAJAJAJAJAJA! ¡Sólo eres una maldita mercancía hasta para tu estúpido padre! –Y cuando intentó reírse de nuevo, el rubio recibió un fuerte puñetazo que le descolocó la quijada. Puñetazo de nadie más ni nadie menos que de la mismísima princesa menor de Uminari quien desbordaba enfado e indignación. Peligrosa combinación para tan fiera princesa.

Fate y Curren solo compartieron miradas de sorpresa y admiración. Aunque la mirada de Fate también desbordaba de orgullo por aquel puñetazo, la ira por las palabras de aquel resentido muchacho y el amor por su princesa. Raro o no, pero sentía que la amaba cada segundo más sólo al verla, aunque sea golpeando a un hombre.

-¡AAGGHHH! ¿¡Cómo te atreves pu-!? –Pero antes de que pueda lanzar un nuevo insulto, la pelirroja lo calló con una patada en el abdomen.

-Ni siquiera intentes ponerme en contra de mi padre que el SÍ es HOMBRE, no como tú. –Despreció al muchacho y lo miró con rabia. –Si lo que querías era deprimirme y doblegarme, te informo que lo haces muy mal. Quizás la antigua Nanoha caería fácilmente ante tus palabras, pero ya no más. –Miró al estúpido rubio que yacía en el suelo, por algunos segundos, después la lluvia desvió momentáneamente su mirada.

Grave error ante una rata como esa.

-Es verdad, la antigua Nanoha era más dócil y más perfecta. Solo me das la razón cuando digo que no eres ni la mínima parte de lo que eras antes. –Yuuno amenazaba con cortar el cuello de la pelirroja con la daga que había encontrado en el suelo al momento de caer, daga perteneciente a Clyde quien seguía combatiendo unos metros más lejos.

-¡Hijo de perra! –Maldijo Curren con frustración. Frustración que exteriorizó en vez de Fate.

-¡Suéltala maldito! –Su grito fue acompañado con el retumbar de un trueno a la distancia.

-No, ¿por qué lo haría? –Dijo con ironía. –Se siente tan exquisito tener el control sobre este cuerpo. –Añadió con morbosidad mientras se relamía los labios y acentuaba más la daga.

-¡Yuuno! –Bramó Fate en advertencia y el cielo de nuevo retumbó con su grito.

Y como si el mismísimo cielo se pusiera de parte de Fate, un rayo cayó cerca de donde se encontraban, partiendo varias ramas de un árbol bajo dejando picos peligrosos y afilados, sumado a un voraz fuego que se inició en los alrededores creando una media luna que amenazaba con encerrar a Fate, Curren, Nanoha y Yuuno.

El crepitar de las hojas al quemarse y el reflejo de las llamas en los ojos de la princesa de Al-Hazard le daban un aspecto casi demoníaco que sin duda atemorizó al cobarde de Yuuno.

-Te advierto maldito, si llegas a hacerle daño te mataré de la peor manera que se te ocurra. –Su voz profunda de odio terminó por acobardar a la rata rubia quien recién se daba cuenta de que se hallaba entre las llamas o Fate y ninguna era opción.

-Te acercas más y te aseguro que clavaré la maldita daga en su garganta. Vamos, pruébame quien sería más rápido. –Amenazó a pesar de todo.

Curren por su parte, alternaba la mirada entre su nueva protectora, su captor y aquella peligrosa rama que colgaba en lo alto del árbol más cercano a ellos. Al parecer el relámpago había afectado a más árboles aledaños y había partido muchas más ramas que las de aquel árbol bajito. Esa rama pendía de unas cuantas hebras de madera y en un nuevo retumbar cedería. Lo que le preocupaba era que al caer afectara a Nanoha, sin embargo veían conveniente que lo haga encima de Yuuno.

Lo analizó un momento y le pareció que si Yuuno y Nanoha se acercaban un poco más hacia ella, la rama al caer daría de lleno en Yuuno, sin topar a la pelirroja. Lo malo es que no sabía cómo hacer caer la rama en el momento oportuno.

Entonces miró a Fate y sintió que ella era la respuesta, no sabía cómo.

Ahora tenía que hacer que aquel bastardo se acercara a ella y la única manera que se le ocurría no sabía si funcionaría.

-Bueno, cálmate maldito idiota. ¿Acaso quieres terminar achicharrado? –Dijo haciendo alusión al fuego a sus espaldas.

-Tú ni siquiera te atrevas a hablar maldita puta barata. –La insultó sin pensarlo dos veces. Curren por su lado se tragó todas sus ganas de mandarlo al diablo.

-Yo solo busco lo mejor para ti. –Aquello le salió creíble aunque por dentro quisiera vomitar. Nanoha la miró confundida y un poco dolida pero al toparse con la mirada segura de la peli-negra se decidió a confiar. Fate era otra cosa.

-¿¡Qué dices!? –Soltó con enojo y la miró severa. Curren ni siquiera le dirigió la mirada.

-Si te sigues haciendo para atrás te quemarás y ni siquiera tuviste la oportunidad que tanto querías. –Dijo y Yuuno, alterado e idiota por los golpes como estaba, no lo pensó tanto y decidió escucharla. –Acércate a este lado, yo no te haré nada. –Convenientemente, el fuego era menor en el espacio donde se encontraba la mujer.

-¿¡Qué diablos!? ¿¡Qué te pasa!? ¡Pensé que estabas de nuestro lado! –Siguió exclamando con enojo Fate y Curren se dio cuenta de que con los gritos de la rubia el cielo bramaba en amenaza por enviar un nuevo rayo hacia el suelo. Raro e increíble pero era muy conveniente.

-¿Y si es una trampa? –Quiso razonar el rubio mientras se acercaba solo mínimamente. La mujer peli-negra casi gruñe por la frustración pero ya faltaba poco.

-¿Me ves con algo que podría usar contra ti? –Mostró sus manos desnudas y convenientemente magulladas.

-No dejarás nunca de ser una regalada… ja. Ahora tendré a dos perras que me calienten la cama. –Dijo con suficiencia mientras se acercaba lentamente hacia Curren.

-Ambos… ¡Ambos!... ¡AMBOS SON UNOS MALDITOS TRAIDORES CON ELLA! –Gritó más que enfadada Fate y como si respondieran a su llamado, varios relámpagos surcaron el cielo e hicieron temblar la tierra, terminando de romper aquellas frágiles hebras de madera que sostenían la rama cayendo al fin.

Para suerte de Curren, sus cálculos fueron correctos y la rama cayó de lleno encima de Yuuno logrando descolocarlo y que soltara a Nanoha, no sin lastimarla un poco con el filo de la daga en el cuello.

Ni corta ni perezosa, la peli-negra se apuró a jalar a Nanoha hacia un lugar seguro, justo a tiempo antes de que una explosión dentro del castillo empujara a ambas hacia el suelo y a Yuuno lo empujara de nuevo a su lugar cerca del fuego.

Fate al ver todo esto, entendió y apagó su enojo hacia la peli-negra, pero apenas vio la posición del rubio una nueva rabia la llenó y sin pensarlo más se dirigió hacia él.

-Hora de tu fin. –Empezó con un puñetazo a la altura de su ya rota mandíbula. –Te dije que… -Otro puñetazo, ahora del lado contrario. –Si la tocabas o si te atrevías a lastimarla aunque sea un poco. –Una fuerte patada en su pecho terminó de empujarlo en dirección del árbol de las ramas rotas como espicas. –La pagarías caro. –La última patada no tuvo tiempo de doler ya que por inercia su cuerpo se empaló en aquel árbol y para terminarla, las llamas decidieron envolverlo.

-¡AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH! –Fue lo último que se escuchó de él.

Aquel molesto y resentido muchacho ya no los molestaría más.

Fate negó con decepción, después paseó su mirada y al ver a su princesa tendida en el suelo se preocupó así que sin dudarlo dos veces se acercó a ella.

-Nanoha… ¡Nanoha! –La llamó y la pelirroja reaccionó levantando el rostro con dolor. –Oh por… Casi te pierdo. –Se lamentó mientras se lanzaba a abrazar a su pelirroja a pesar de seguir en el suelo, ahora ambas sentadas.

-Nyahaha Fate-chan, ya pasó. Estoy bien ¿sí? –Dijo mirándola a los ojos. Entonces Fate se levantó y le tendió la mano con preocupación.

Y aquella imagen hizo que la imagen de su sueño regresara sorprendiéndola. Aquella escena en su sueño hace algunos meses se había realizado.

-Nunca más dejaré que alguien te aleje de mis brazos, mi amor, moriré el mismo día en que te pierda. –Dijo al momento de levantar a Nanoha y envolverla en un cálido y amoroso abrazo que apaciguaba el frío de la lluvia.


-¿Oíste eso Clyde? –Comentó una fatigada Lindy mientras veía como su hermano intentaba pararse del suelo, con su rostro lleno de sangre por los golpes. –Parece que ya está llegando a su fin. –Añadió refiriéndose al grito y la explosión dentro del palacio. Explosión que terminó ayudándola debido a que algunos escombros a alta velocidad impactaron contra Clyde.

-No será el fin hasta que te quite la vida. –Respondía siempre altanero a pesar de las heridas. –Y créeme que lo disfrutaré aunque segundos después también fallezca.

-Una bestia, no importa lo que te diga o haga. –Dijo con frustración la menor de los hermanos Harlaown. –Nunca entendí por qué…

-Nunca me caíste… nunca llegué a quererte como hermana. Para mí eras un estorbo, ¿feliz? –Respondió el peli-azul mientras escupía la sangre en su boca.

Lindy por su lado se detuvo un momento al recordar todos y cada uno de los rechazos que sufrió debido a su hermano. Ella desde el inicio lo quiso y quiso agradarle, pero Clyde siempre se cerró a ella, siempre la dejó fuera de su vida.

-Hermanito, mira, te traje estos frutos del bosque. Están delicioso ¡tienes que probarlos! –Ofrecía una pequeña canasta llena de frutas de varios tamaños, todas de una exquisita vista y olor. La pequeña Lindy de no más de seis años ofrecía esta canasta a su hermano de ya quince años, junto a una radiante sonrisa que encandilaría a cualquiera… cualquiera menos su hermano.

-No me interesa. –Los despreció apartándolos de su vista de un manotazo provocando que estos cayeran al piso.

-P-pero… hermanito… -Llamaba al punto del llanto la pequeña de cabello aguamarina.

-¡Que no me interesa y déjame en paz Lindy! –Gritaba el mayor, llamando la atención de la mujer que pasaba cerca de ahí.

-¡Clyde! ¿Qué es esa manera de tratar a tu hermanita? –La reina se acercaba a su hijo, totalmente enojada con él y su actitud que cada día se hacía más insoportable.

-¡Ella me está fastidiando! ¡Yo ya le dije que no se acerque a mí pero no me hace caso! –Se enojaba el adolescente mientras veía con resentimiento a la menor, por el regaño que se estaba llevando.

-¡Ella sólo te estaba ofreciendo frutas! ¿Acaso no podías aceptarlas? –Refutó la reina.

-¡NO! Y ya déjeme en paz. –Dicho esto giró y se perdió entre los pasillos con rapidez.

Lindy por su parte, se encontraba llorando silenciosamente en su lugar. Su madre al verla sintió su corazón partirse y sin pensarlo dos veces la acurrucó en sus brazos.

-Ya mi amor… ya…

-Mamá… mi hermanito no me quiere ¿verdad?

-No digas eso… Clyde sólo está en la edad difícil. –Comentó haciendo reír un poco a su hija. –Ya verás que un día de estos él estará encantado de estar contigo. –Dicho esto le sonrió y la abrazó nuevamente.

Lindy ante aquel recuerdo sentía aún cierta pena por su hermano pero al recordar el monstruo que era decidió matar definitivamente aquel sentimiento.

-Probablemente nunca entienda por qué pero ahora ya no me interesa. Pagarás por todo el daño que has hecho… por todo lo que sufrió mamá por ti… -Añadió esto último con tristeza al recordar como su madre, después del destierro de Clyde, pasaba los días absolutamente triste y apagada. Le costó mucho tiempo superar esa fase…o quizás nunca lo superó.

-¡Cállate! ¡Esa mujer no sufrió por mí! ¡Ella permitió que Gael me destierre! –Se alteró el peli-azul. – ¡Ella no me quería! ¡A la única que siempre le hizo caso fue a ti! Lo único que le interesaba era su pequeña Lindy, no le importaba nada más. –Comentó con rabia y resentimiento. Entonces Lindy bufó en comprensión.

-Así que eso es eh. –Rió. –Eso es bastante estúpido de tu parte…

Dicho esto se abalanzó hacia él y de una patada hizo girar su rostro bruscamente. Clyde no se quedó aparte, reponiéndose de aquel golpe y propinando un rodillazo a la espalda de la menor de ambos.

Ambos estaban totalmente desgastados y mal heridos. Si se sostenían en pie era a base de pura terquedad. Ambos se quedaron mirando por largo tiempo hasta que un quejido desde el hueco en la pared atrajo la atención de ambos.

Y lo que vio, a Lindy le hizo sudar frío…

-Acabemos con esto rápido. –Dijo la mujer que se hallaba parada encima de los escombros. Con una de sus manos jalaba los mechones largos de su último oponente quien toda amoratada se retorcía de dolor bajo sus pies. –Recuerda Clyde… nunca hagas enfadar a una mujer casada.

Tanto Lindy como Clyde tragaron grueso ante la mirada totalmente furiosa y espeluznante que cargaba Precia, quien a pesar de tener ciertas heridas y raspones, no cedía en postura y presencia.

Cypha en su mano, yacía más que golpeada y eso a Clyde le sorprendió sobremanera.

Precia soltó la cabeza de Cypha y esta azotó el suelo dolorosamente provocando al fin que esta perdiera la consciencia, caminó lentamente hacia donde se encontraban ambos y con un movimiento de muñeca ordenó a su Naginata modificada que azotara el rostro del hombre que se atrevía a herir a su esposa.

-P-Precia. –Nombró Lindy totalmente pálida de susto… además de la pérdida de sangre.

Precia al escucharla giró completamente enfadada y dispuesta a regañarla por su atrevimiento pero la vista tan débil de su esposa le llegó como agua helada que apagó completamente sus ganas de gritarle. En vez de eso corrió hacia ella y la abrazó con preocupación.

-Lindy… amor, por los dioses. –Tomó su rostro y analizó sus heridas, mientras contenía las lágrimas de sus ojos.

-Tranquila, estoy bien. –Dicho esto besó ligeramente los labios de su esposa.

Hasta que un gruñido las separó.

-Todo tú…Todo lo tienes tú… -Rió con ironía y demencia. – ¿Cómo no quieres que te odie? –Dijo Clyde mirando a ambas con asco.

-Tú mismo te lo quitaste todo… a mí no me culpes de nada. –Refutó Lindy con rabia.

-Me cansé. –Comentó Clyde y alzó su mano mientras sostenía un revolver apuntando a Lindy. Precia se sorprendió por esto. –Adiós Lindy. –Escupió pero antes de poder accionar el arma, su mano salió volando totalmente desgarrada de un limpio corte.

Precia había reaccionado a tiempo y de nuevo se encontraba enfadada. De un nuevo movimiento se encargó de volar la segunda mano de Clyde provocando que este gritara de dolor. Con su muñeca ordenó que su Naginata volviera a su forma original y con esta apuntó al hombre convaleciente en el suelo.

-La muerte es mucha bendición para ti. Mereces un castigo mucho mayor… la vida misma para ti será uno. –Dijo y como si los convocara, unos soldados de Al-Hazard, aparecieron para llevarse a Clyde. –Llévenlo a las celdas debajo del castillo… ya veremos cuando Zest quiere recibirlo. Pero no dejen que muera. –Ordenó y los hombres así lo hicieron.

La lluvia se intensificó en ese momento, como si estuviese encargada de apagar todos los malos sentimientos de aquel campo de batalla.

El humo, el fuego, las cenizas, la sangre… todo era arrastrado por la lluvia.

Pero aquel mal sabor de boca por la batalla no podía ser llevado así como así.

Todo el peso del esfuerzo golpeó a Lindy de repente y sucumbió ante esto en un instante cayendo secamente al suelo y llamando la atención de su esposa.

-¡Lindy! –Gritó Precia, soltando su arma y abalanzándose a su esposa.

-Jaja… la batalla más difícil de mi vida… llega mi esposa y la acaba en dos minutos… -Rió con cansancio la peli-aqua en los brazos de Precia quien al ver las heridas lloró al saberlas suficientes como para matar a su esposa por hemorragia.

-No rías… no es momento para eso… -Pidió con angustia la reina.

-Te amo, Precia. Gracias por haberme soportado… y por salvarme el trasero… de última hora. –Dijo con somnolencia la primera reina.

-¡Tonta! ¡Tú no me vas a dejar! –Gritó Precia llamando la atención de su hija, de Nanoha y de Curren quienes estaban cerca.

Fate se acercó inmediatamente hacia sus madres y se sorprendió de ver a su madre abatida en el suelo. Una angustia similar a la de su madre empezó a crearse en su cuerpo.

-¡Madre! –Exclamó y se arrodilló junto a Precia.

-Hey mocosa… -Respondió Lindy a duras penas y mirándola con los ojos entrecerrados.

-¡Ni te atrevas a morirte vieja! –Retaba Fate intentando animar a su madre pero esta no reaccionaba como quería.

-Ja… Hija… mi querida hija…mi amada esposa… y me falta la doble de la mocosa… -Nombraba Lindy con una cansada sonrisa. –Las amo, nunca lo olviden…

Entonces la reina cerró los ojos ante el dolor de su esposa, los gritos de su hija y el respeto de la pareja de su hija y su guardiana.

Un mes después

Un mes había pasado desde el acontecimiento que quedó marcado en la mente de las cuatro grandes naciones de Long-Arch. Un mes desde que el egoísmo, la avaricia, el resentimiento y el odio había sembrado caos y hecho tanto daño a varias personas de cada una de las naciones.

Los cuatro líderes representantes decidieron finalmente acabar con todo rastro de resentimiento y odio. La nación de Uminari inició un tratado de paz con Al-Hazard, esto acompañado de un tratado comercial para afianzar sus conexiones.

Cranagan compartió sus avances tecnológicos equitativamente con todas las naciones.

Mid-Childa por su parte, siguió siendo líder en cuanto a actos democráticos, pero sus parlamentarios fueron evaluados rígidamente, así depurando la rama política de aquellos corruptos que podían propiciar cualquier otro desequilibrio en la paz.

Los tiempos en general eran ciertamente buenos.

Pero las heridas seguían presentes.

Al-Hazard era quien más había sufrido al recibir un ataque directo a su palacio y a su pueblo. La villa aún presentaba destrozos. Los muros seguían en reparaciones. El castillo entero estaba siendo remodelado.

Los caídos aún eran fuertemente recordados…

Sin embargo, las nuevas generaciones tenían muy presente que aquel error no se podía cometer nuevamente.

La nueva generación era aquel viento nuevo que tanto hacia falta.

-Ein-chan, Ein-chan –Se escuchaba la vocecita de la nueva princesita del castillo.

-¿Sí, Alteza? –Respondía tranquilamente la niña de largo cabello aguamarina.

-¿Has visto a Fate-mama y Nanoha-mama? –Preguntaba la niña fijando su rubí y su esmeralda hacia el zafiro y la amatista de la mayor.

-Sí, permítame escoltarla hacia ellas. –Dijo Einhart pero antes miró a la mujer a lado suyo quien era una versión exactamente igual a ella, pero ya toda una mujer. –Permiso, madre. –Hizo reverencia pero la mujer le sonrió con ternura y rompió su seria postura con un maternal abrazo.

-Vaya, mi soldadito. –Besó la mejilla de su hija provocando que esta se ruborizara fuertemente y saliera apresurada de ahí.

-Te encanta avergonzarla, ¿verdad, Heidi? –Dijo Claus con una sonrisa en su rostro.

-Es inevitable, mi niña es totalmente tierna. –Apreció la madre con total cariño a su hija mientras ponía cara de ensueño y apoyaba su rostro en su mano.

-Pobre Einhart. –Rió el hombre y su hermana lo miró feo.

Ya dentro del castillo las niñas cruzaban pasillos, siguiendo el sonido de un martilleo a la distancia. Llegaron hasta la gran puerta del salón de trono y tocaron dos veces, un "pase" a la distancia permitió que avanzaran hasta el interior que a pesar de los daños, iba recuperando de a poco su belleza.

En uno de los ventanales, se encontraban encaramadas dos figuras, ambas con martillos en manos y clavos en una saliente. Debajo de estas, cuidándolas se hallaban otras dos figuras.

-¡AUCH! –Sonó entonces el quejido de una de ellas.

-Ay amor… -Se quejó la otra. –Te dije que lo hagas con cuidado.

-¡Me duele, Nanoha! –Lloriqueaba la rubia.

-A ver déjame verlo. –Pedía la pelirroja a su lado, mirando el dedo machucado de la rubia.

-Ya no exageres Fate, por eso no te vas a morir. –Regañaba una de las figuras debajo de ellas.

Mientras que la otra se cruzaba de brazos y arqueaba la ceja.

-Exacto, no seas igual de exagerada que tu madre. –Comentaba Precia.

-Oh por los dioses… ya va a pasar un mes ¿Cuándo lo vas a dejar? –Se quejaba en un puchero la reina.

-Eso es por ser una vil exagerada, vieja dramática. –Opinaba Fate apoyando a su mamá.

-Cállate mocosa llorona. –Contraatacaba Lindy.

-Nyahaha, vale ya. –Calmaba una divertida Nanoha.

-¿Nanoha-mama, Fate-mama? –Llamaba la atención la pequeña de cuatro años.

Sus madres al verla enseguida bajaron del ventanal y se abalanzaron a abrazarla y llenarla de besitos que hicieron reír a la niña.

-Nyahaha, ya. –Pedía Vivio sonrojada, pero Fate al escucharla la abrazó más.

-Pero mira que te estás haciendo igual de hermosa que tu Nanoha-mama. –Decía fascinada por la forma de reír de la pequeña.

Nanoha por su lado se sonrojó. Las abuelas en cambio casi mueren de ternura ante la imagen.

-Gracias, Fate-mama. –Dijo y acto seguido besó la mejilla de su mamá, provocando mortal ternura de nuevo.

Lindy por su lado notó la presencia de Einhart y decidió molestarla un rato.

-¿No quieres que te apapachemos así también? –Sonrió con dulzura y aguantó la risa al ver el extremo sonrojo de la niña.

-N-no… yo sólo acompañaba a la princesa Vivio ya que estaba buscando a sus madres. –Informó cohibida la niña.

-¿Ah sí? ¿Para qué nos buscabas cariño? –Preguntaba Nanoha.

-Hay unos señores que quieren verlas. –Dijo la niña y ambas princesas se extrañaron. –Ellos están en el salón principal.

Tanto las reinas como las princesas se llenaron de autentica curiosidad así que haciendo caso a la pequeña, se dirigieron al salón en el cual encontraron a varias personas tan solo en la entrada.

-Yo digo que se viene lo bueno. –Opinaba cierta peli-negra de ojos azules.

-No exageres. –Reía Victoria.

-Bueno, yo los veo muy diplomáticos, ¿tú qué dices, Micaiah? –Preguntaba Alicia en pose pensativa.

-Que por ahora son así, quiero ver como son cuando la vean. –Rió Micaiah.

-¿De qué hablan todos? –Preguntó Fate con la ceja arqueada mientras cargaba a su hija todavía.

-De tus suegros. –Se escuchaba una voz "tenebrosa" de una persona que recién llegaba en silla de ruedas.

-¿¡Qué!? –Saltó la rubia.

-Oh sí, vienen a colgarte por haberte robado a su nena y encima haber tenido una hija antes de hora. –Rió. –Yo lo dije, eres el terror de las suegras. –Rió más y los demás la acompañaron en la risa, hasta la persona que le ayudaba con la silla intentaba no reír.

-Signum, deja de molestar a Fate-chan. –Regañó Shamal.

-Sí, corazón. –Bajó la mirada la guerrera.

-Mandarina~ -Canturreó Fate y se ganó una seria mirada de la peli-rosa.

-Bueno, señorita valiente, vaya y conozca a TODA la familia Takamachi. –Animó con una perversa sonrisa la peli-rosa.

Nanoha por su lado no sabía si reír o extrañarse.

Y Fate…

Bueno, Fate estaba sudando frío y no sabía donde correr.

¿Qué quería toda la familia Takamachi?

Ella esperaba que nada malo, como llevarse a Nanoha.


Como ya deben deducir, sí así es ya mismo se acaba... siendo sincera en uno o dos capítulos más y HEY! ha sido mi proyecto más largo *O* que logro el acabarlo xD ya no sufrirán por esta espera! eso es buena noticia :v jajajaja

Disculpen desvaríos y errores, es por la hora en la que escribo y tb mi oxidación en el oficio :v

Ahora!

Reviews Time *-*

YuriLover24: Y tus plegarias fueron escuchadas :v

Yowiin. nwn: SHHHH! es mi secreto bn secretón 7w7 y LOOOOL dime que no te comiste tu mano por favor :O saludos!

Nefilim: Ehhh... eres bruja? De hecho se cumplió TwT vivieron poniendome inyecciones y eso que no la mate e_e tendré más cuidado contigo(? jajaja

Saku: Ya me conoces, si no arde por mi culpa entonces no se vale :v JAJAJAJAJJA a que te asustaste un buen rato con Lindy y Signum verdad? :v :v sip soy muy mala, me paso a veces e_e jajajajaj tarde una eternidad! pero no mate buenos, amame por eso e_e jajajaja bye bye

Danny: Ahora peor me creías muerta xD jajajajaja ajá ya te cacho tu ves las nocelas de Thalia 7u7 jajaja espero q te haya gustado el cap :3 y se que me dijiste q me tome mi tiempo pero... creo q me pasé(? :P

Danael. chan: Cuida mas esa imaginacion! jajajaja y siiii soy mala 7u7 pero como me dijeron que sea Yisus entonces la reviví, ves? soy un amorsh xD jajajajaa saludos!

Eclair Rozen: Copiado! SigShal completado xD espero te guste el cap n_n saludos

Guest: Bueno señor/a guest solo xq me siguio desde el principio (aunq no me dejo review -3-) le hice caso y Signum sigue respirando, que soy Yisus? nah pero si :v bye ;)

Shirei-Kan: JAJAJAJAJJAJAA nooo mujer nooo ya no, ya pasó de moda, ahora es "matar" a Lindy :v jajajajjaa bueno ya xD saludos!

luchi MY: jajajaja yaaa no la maté, soy milagrosa lo sé lo sé :P jajjajaa espero te siga gustando! saludos querida padawan :3

fabiola14: *le pasa pañuelos y le frota la espalda(?* yaa yaaa, ya pasó n_n y va que cuando me lo dicen soy bn pinche necia y hago lo contrario :v como sea! saludos xD

elsaisabadass: Hecho (Y)

kouhai: Respondiendo a tu pregunta: NO! prohibido heteros(? y si me pasé de Yisus :v jajajaj hablamos!

AikaAragami: Ohhhh me hamas ;w; correspondere tus sentimientos no matando a la sexy peli-rosa(? a q soy un ángel verdad? :v :v jajajaa gracias por tu fidelidad(? saludos :3

Touka-chan: Es tipicooooo! hasta Thalia lo hace en sus telenovelas(? xD bueno se feliz no la maté (creo q copiaré esta parte para todas las respuestas e_e) y va a tener un lindo final, que tal? xD cuidate mucho y hablamos :3 tq

alisswan1399: No la mate :D por ahora...(? ok ya xD

fer: JAJAJAJAJAJJA y casi todo lo que dijiste se cumplió xD que tal? saludos!

Guest2: Emmm... yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa perdooooooooooooooooooooooooooooooooon yaaaaaaaaaaaa estaaaaaaaaaaaa(?

lasuper15: Soy superwoman asi que obvio(? xD

Eliza (la del decente user): :D jajajajaja si me pagaran 3 dolares por cada "no mates a Signum" ya tendría para mi pase de cine, mis palomitas, mi cola y unos recuerdos de por ahi(? xD he hecho milagros en este cap jajajaja en verdad q si! xD pero al diablo, igual era fantasía asi que meh :v que bueno que te haya gustado y mi salud...emmm si, ya te diste cuenta xD jajjaa saludos!

Bueno, se acaba el milagro y yo vuelvo a desaparecer :3

Hasta la próxima n_n