Pude meterme al internet ahora. Es solo un momento, pero lo aprovecho agregando otro capítulo de "La Apuesta" (cuando lean el título usen una voz algo rasposa como la de los anuncios de las películas. jajajajaja)
Todos sus enamorados... Albert se comportó como todo un hombre (inseguro, claro. jajajaja). Terry, como todo un caballero. Anthony solo comienza, ¿estará a la desventaja?
La verdad
Durante la noche, ella decidió irse de la Villa Andley. No quería ser obligada a casarse por un embarazo. Ella quería casarse por amor. Buscó su caballo. Lo ensilló y se fue. Cabalgó hasta la Villa Grandchester. Tomó unas piedrecillas. Las tiró hacia el vidrio del balcón de Terry. Él se despertó. Fue a la ventana. Vio a Candy. Le abrió la puerta. Ella estaba muy afectada. No pudo decir nada en treinta minutos. Entraron al cuarto de él para tener un poco de privacidad sin molestar a los demás.
¿Qué te pasa, pecosa? – La besó en la mejilla.
Sólo abrázame. – Se abrazaron.
Candy, confía en mí. – La miraba en un punto de desesperación. - Háblame. Dime algo.
Albert…
¿Albert te hizo algo? ¿Se enojó o te reclamó por tu embarazo?
Podría decirse eso.
¿Qué te dijo?
Tengo algo que contarte.
¿Qué fue? – Comenzaba a perder la calma.
Terry, por favor. Te tengo que decir quién es el papá de mi hijo.
Eso no me importa, Candy. Lo sabes. – Siguió. – Si tanto le molesta que estés embarazada sin esposo, casémonos mañana mismo. O… o… dile que es mío.
No… no entiendes. Albert es… - Comenzó a llorar.
¡Albert! – Dándose cuenta de la confesión. - ¿Es él el padre de tu hijo?
Sí. – Bajó la mirada.
Ahora no entiendo nada. – Caminaba de un lado al otro. - ¿Cómo fue? ¿Lo amas? ¿Me dejaste de amar por él?
No tengo todas esas respuestas.
¿Cómo sucedió? Seguramente, te sedujo el vil patán. Después dicen que el truhán soy yo. Aprovecharse de ti. ¿No que te quiere tanto?
Dice que me ama…
¡Mentira! Si te amara, no se hubiera aprovechado de tu inocencia, ni te hubiera dejado ir tan fácil.
No le di la oportunidad…
Explícate.
Candy le contó todo. No obvió detalle alguno. La apuesta fue un factor determinante para terminar llenar de ira a Terry. Ella le rogaba por tranquilizarse. Le aseguraba huir sin decirle a dónde iría. Ante esto, se calmó. Se controlaría únicamente por ella, por que ella se lo pedía. Nuevamente, le ofreció matrimonio.
Ahora ya sabes quien es el padre. No tienes que hacerlo.
Te amo, Candy. – Le tomó la mano. – ¿Qué quieres hacer? Te juro apoyarte en lo que sea.
Por ahora, tengo sueño. Quiero dormir.
Acuéstate tranquila y duerme entonces. – Se iba a la puerta. – Estaré en la sala.
No me dejes.
No es correcto que me quede.
Entonces, quédate hasta que me duerma.
Muy bien. Me sentaré en el sillón.
Acércate.
No puedo.
... – A punto de llorar.
No te pongas así. Por favor…
Se acerca a ella para consolarla. No pudo manejar la situación. No sabía qué hacer. Después de deliberar sobre las opciones, decidió.
Amaneció. Albert fue al cuarto de ella. Se sorprendió al darse cuenta que nadie había dormido en la cama. Desesperado salió en busca de los empleados para preguntar por ella. Recordó la conversación. Se fue a arreglar mientras preparan un caballo. Cabalgó hasta la Villa Grandchester. Tocó la puerta. Minutos más tarde, una empleada le indicó la sala. Ahí lo esperaban Eleanor, Richard y Terry. La conversación inicial fue cordial. Trataron temas como el clima, la sorpresa de encontrarse en ese lugar, la salud del Duque y la nueva situación familiar de Terry. Después del desayuno, los dos jóvenes se retiraron a hablar.
¡No me esperaba tu visita! – Trató de comenzar la conversación Terry con toda calma. - ¿Cómo estás?
Primero, siento mucho lo de tu padre. – Intentó responder con la misma calma.
Gracias, tú me comprendes mejor que nadie.
Lo hago. Segundo… - No pudo más. - ¿Dónde demonios tienes a Candy?
¡Qué! ¿De qué hablas? – Asombrado.
¿De qué hablo? ¿Cómo puedes decirme eso? ¿Dónde la tienes? ¡No la escondas! - Gritó Albert.
Te aseguro no sé de lo que hablas.
¿Dónde está Candy? No intentes alejarla de mí. No te lo permitiré.
¿Qué dices? ¿Alejarla de ti…?
¿Dónde está?
¡Eres un cínico! La apuestas, la seduces… ¡No! Más bien la embarazas… la dejas…
¡Te contó!
Me contó todo. Y ahora la buscas por el cargo de conciencia por haberla dejado…
Lo de la apuesta es cierto…
Tú y tu familia de caballeros… - Con sarcasmo hizo el comentario y continuó. - ¡Cómo pueden decir amarla y le hacen esto!
Me arrepiento de todo. Me arrepiento de haberlo hecho.
¿La apuesta o seducirla?
Todo. – Cambió de opinión. – No me arrepiento…
Ten cuidado con lo que vas a decir.
Esta discusión es con ella. A ti solo tengo una pregunta para hacerte. ¿Dónde está Candy?
Ella no está aquí.
¡Mientes!
No lo hago.
¿La tienes en tu habitación? – Dijo dirigiéndose al graderío central.
No está aquí, te digo.
Ve por ella. Ella se regresa conmigo. No me la niegues.
No te la estoy negando. - Llegando al segundo piso.
¿Dónde la tienes? – Comenzó a gritar por el pasillo. - ¡Candy! ¡Candy! - Gritaba su nombre mientras abría las puertas. Terry lo seguía tratando de impedir su paso. No lo logró.
Gracias por leerla a todos y todas.
Gracias a quienes la han puesto dentro de sus favoritas.
Gracias a quienes me han colocado dentro de sus autores favoritos.
tamborsita 333, monapecosa, cotapese, Rony de Andrew, Alyshaluz, Camila Andley, Coneja y Lupita Isais: Ya están todos los enamorados... sí... qué pasará...
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TC GAN
