Prompt: 038. Desear

Rating: M

Extensión: 375 palabras

Advertencia: Ligero lime

Disclaimer: Bleach y sus personajes son propiedad de Tite Kubo.


Construir una fortaleza es un error desde el principio.

Masanobu Fukuoka


Oleada

Cuando corrió la puerta lo vio de espaldas, Byakuya estaba de pie a punto de entrar a la tina. El aire cargado de sándalo y espuma la sustrajo a una dimensión abrumadora.

–¿Por qué estás aquí? –Su voz le llegó entreverada con el vapor del agua. La noche anterior habían dormido juntos, casi sin querer, cuando por accidente se encontraron arrodillados en el mismo futón, con el aliento cortado y sin saber cómo detenerse.

Tal vez Byakuya no esperara una respuesta. Rukia dio un paso adelante.

–Tan sólo... –No tenía un motivo claro. Sólo la certeza de que estaba invadiendo la intimidad de su hermano impulsada por un deseo nuevo e inevitable. Avanzó unos pasos más hasta pegar sus senos en la espalda de él, lo abarcó junto con el aroma denso de las sales de baño y el calor de su piel sobrecogiéndola, agitándola.

Byakuya se dejó envolver por brazos tímidos e inseguros. Sintió la desnudez de su hermana adoptiva pulverizándolo y supo que no podía repetirse el error de la noche anterior. Aunque quería.

–Tan sólo acéptame –susurró Rukia– por quien soy.

Byakuya le acarició una mano, intentando persuadirse de que podía permitirse quererla de esa forma una vez más, o siempre, cuantas veces ella quisiera y fuera a buscarlo en esas condiciones.

Una parte de él se balanceaba, insegura, y otra parte estaba firme. No lograba despejar el temor que le provocaba despertar sensaciones extáticas en brazos de su hermana, le costaba mirarla a los ojos sin sentir que podría hacerle daño. No obstante era indudable que la quería; era tan pecaminoso como cierto que nunca la había visto con otros ojos. Siempre se debatía, hermético, entre el bien y el mal que cohabitaban dentro de él.

–Byakuya. –La oyó pronunciar su nombre al tanto que el abrazo se deshacía y sus manos ahora buscaban su rostro, al igual que sus ojos rutilantes.

La miró tenuemente sabiendo que no había marcha atrás. No tenía fuerzas para negarle su amor, mucho menos si ella misma se lo pedía.

Byakuya le dio un beso suave, húmedo. Luego se entregó por completo. La arrastró hasta la tina, besándola, hasta que la espuma y las sales se pegaron a sus cuerpos, cubiertos de olor a sándalo.


Pienso que no se me da muy bien escribir escenas subidas de tono :c Pero todo sea por shippear a estos dos 3

Gracias por leer, hasta otra n.n