Disclaimer: Los personajes pertenecen a Hiro Mashima

Esta ha sido una semana de cambios en mi vida (cambio de ciudad por trabajo más estable) así que he estado con poco tiempo para escribir... este fanfic tiene tres capítulos completos asegurados pero el otro estoy yendo lento así que creo que lo sacaré el domingo esta vez.

¡Espero que les guste el capítulo!

¿Y dónde nos quedamos?

Ah, si...

Bueno, chicos, en primer lugar, felicitaciones por su noviazgo – nos dice haciéndonos sonrojar a ambos – Es bonito estar enamorado, pero procuren aprovechar la compañía y el cuidado que se brindan mutuamente.

¿Pe-pero Yajima-san, qué hay de las fotografías para 8island? – Le pregunto tratando de mostrarme estable ante sus palabras, aunque veo a Juvia junto a mí con las manos en sus mejillas, encerrada en sus propias ilusiones.

E-enamorado... – musita Juvia una y otra vez... la he perdido.

No hay nada que hacer. Es verdad que Jason-san rebasó sus funciones, pero estos jóvenes de hoy en día tienen tanta energía – dice pareciendo nostálgico – De seguro pudo tomar algunas fotos buenas para promocionar el restaurant así que yo no me preocuparía por eso.

Como era de esperar, nos entrega la recompensa y le deja a Juvia quedarse con su uniforme pero no estoy del todo contento con la forma en que salió esta misión. Bueno, no hay manera de deshacer lo que pasó así que no queda más remedio que esperar hasta el miércoles para ver el resultado en la revista.

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CAPÍTULO 21: De dominio público.

"La pareja más fría de Fairy Tail, se enciende" se lee en el título de la nota y va acompañada de varias fotografías, entre las cuales está (a página completa) la del beso entre Juvia y yo, aunque recortada ante un fondo celeste.

No importa que en la primera página haya un afiche promocional bastante profesional sobre 8island, no, en lo absoluto. Todos recordarán esta edición por la nota sobre mi relación con Juvia.

El vendedor del local de revistas me movió las cejas cuando fui a pagarla, pero creo que le bastó con mirarme para saber que no debía decirme nada al respecto.

"¡Cool! Lo que todos esperábamos que ocurriese, tras el despliegue de habilidades que nos mostraron en los últimos Grandes Juegos Mágicos ¡finalmente ha ocurrido! ¡Coool!". Obviamente esto fue escrito por Jason.

"Cuando pensamos que la sesión fotográfica promocional para la nueva sucursal de 8island en Crocus no podía ir mejor, los magos lanzaron una bomba en los estudios de la Weekly Sorcerer. Según información proporcionada por la pareja, éstos se encontrarían en una relación hace un mes, con la bendición de sus compañeros de gremio y con todas las esperanzas de un futuro mejor juntos ¡Coooool!"

Es increíble que haga pasar todo esto como si hubiese sido nuestra idea hablar de ello...

Al final la nota termina con un "¡Definitivamente ésta será la pareja del año! ¡Coooooooooool!"

Me emputece ver que hablan de nosotros pero... Dios, me calienta sólo mirar la foto. No tengo ningún otro ejemplar de la revista, pero juro que guardaría éste.

Salí de casa para ir por la revista, porque hoy no quiero ir al gremio... definitivamente no quiero que hagan un alboroto de todo esto así que pretendo quedarme todo el día en casa, de ser posible, aunque muera de calor allí.

Al llegar a mi puerta miro en todas direcciones antes de abrir y me escurro dentro rápidamente, sólo para encontrar allí la fuente de todas mis fantasías del último tiempo: Juvia, vestida prolijamente con su traje de camarera.

Bienvenido a casa, Gray-sama – dice con una pequeña reverencia, dejándome ver su escote perfectamente.

Debo tener algún problema cardíaco porque juro que escucho a mi corazón saltarse un par de latidos. Definitivamente me va a matar uno de estos días...

Cierro la puerta tras de mí y me quedo paralizado ante ella, sin saber qué decir, aunque se me ocurren varias cosas que quisiera hacer con ella.

Estoy en casa – digo casi ahogado, sintiendo como la habitación aumenta de temperatura aún más con su sola presencia.

Déjeme ayudarle con eso – dice cogiendo la bolsa con la revista y dejándola a un lado.

Avanzo un par de pasos, pero me siento un extraño en mi propia casa.

¿Desea algo, Gray-sama? – ¿Si deseo algo? Sí, a ella tumbada y llamándome entre gemidos. – Juvia se esforzará por cumplir los deseos de Gray-sama.

¡Dios! tengo que controlar ese tipo de pensamientos cuando estoy cerca suyo. Aunque ella no me lo hace fácil porque su última frase es demasiado sugerente.

Me dejo guiar hasta el único sillón en mi pequeña sala, y la veo moverse por mi casa para traer hasta la mesa de centro un café y un pastel (que dejaría con envidia a Erza) pero no estoy especialmente interesado en la comida... No tanto como en el servicio.

Se acerca con una cuchara, para darme un poco de pastel, pero lo que realmente deseo probar es a ella. Abro la boca cuando acerca la cuchara y saboreo mirándola fijamente. Se intenta alejar para seguir con lo del pastel pero está tan cerca que no quiero dejarla ir. Deslizo mis manos por la tela alrededor de su cintura, aprisionándola hacia mí, haciendo que caiga sentada en mi regazo. Me acerco a besarla, sintiendo como su boca se funde en la mía sin resistencia alguna. El dulce sabor remanente de la crema mezclado con la sensación de su boca es exquisito. Deja escapar un jadeo cuando tomo su labio y lo muerdo suavemente y sé con eso que ya ha perdido la pelea.

Me encanta ese traje – le suelto al oído antes de ir a por su cuello, dejando pequeñas mordidas que le hacen quejarse tentadoramente.

Juvia... – suelta un quejido más alto cuando succiono su piel.

Shhhh... Tranquila... estamos cerca de la calle – Le digo nuevamente al oído.

Mientras mi habitación tiene buena aislación éste lugar de la casa definitivamente no lo tiene y cualquiera que pase por fuera sería capaz de oírla así que debemos ser cautelosos.

La miro, por sobre su hombro, con sus coletas que me hacen cosquillas cuando me acerco a su cuello y le hacen ver provocadoramente inocente y, por primera vez, me siento un verdadero pervertido, porque me encantaría ser quien le quita aquella inocencia de encima.

Sus manos van a parar a mis muslos y se acomoda lentamente sobre mí, sentándose con las piernas cerradas, entre las mías, haciéndome sentir su centro justo en el lugar preciso, sobre aquella parte de mi cuerpo que palpita con vida propia, enhiesto, empujándose contra el nylon, tratando de escarbar su camino de salida de los pantalones.

Ella sabe que me tiene justo donde quiere, le agrada y comienza a rodar sus caderas sobre mí. Es tan agradable oírla, olerla, sentirla... me recargo en el respaldo del sofá, sin soltar su cintura mientras la observo. Parece tan pequeña y ligera entre mis manos. Las llevo de su cintura a su cadera y la comprimo sobre mí... Dios, la necesito, la necesito tanto. Me olvido de dónde estoy y todo lo que queda de mí es mi deseo de estar dentro de ella y de sentirla tan apegada a mí como sea posible.

Recorro la parte externa de sus muslos y me recargo nuevamente sobre su espalda. Beso sus hombros y hago con mis palmas mi camino de regreso por sus piernas, por debajo de la falda, hasta llegar a sus caderas. Dejo una mano allí y llevo la otra por su costado, por su brazo, apretando la piel a mi paso hasta llegar a su hombro, la deslizo por delante de su cuello y la llevo a su boca. Deslizo mi dedo índice por sus labios, perfilándolos y sintiendo como empuja el aire fuera de su boca en suaves quejidos cuando vuelvo a besar su cuello.

Comprimo uno de sus pechos por sobre la tela y suelta otro quejido en respuesta. La atraigo hacia mí, llevándola conmigo hacia atrás, apoyándome nuevamente en el respaldo del sillón y dejando la otra deslizarse entre sus piernas. Está tan mojada que consigo notarlo por sobre la tela, lo que me alivia bastante la culpa ante la idea de ir tan rápido. Aparto la braga a un lado, sin quitarla, para sentir su mojada y tersa superficie mientras jadea por mi toque. Aumento la fricción lentamente y jalo con mi otra mano el vestido desde el escote, dejando al descubierto sus pechos, para sentirles directamente. Su piel es tan perfecta para mí, sensible, hermosa. Comienza a mover sus caderas nuevamente, arrullando mi erección por debajo de ella y restregándose contra mis dedos al mismo tiempo. La desesperación se hace conmigo después de eso, haciéndome desear estar en su interior, para darme el alivio que sólo ella me produce.

Repentinamente siento que Juvia se detiene y me mira por sobre su hombro haciéndome una seña hacia su chaqueta, colgada en un perchero a nuestra izquierda. Busco en el bolsillo y encuentro uno de aquellos condones. Lo miro con resentimiento antes de entregárselo a Juvia, quien se pone de pie frente a mí, sin apartarme la mirada cuando se quita el vestido, deslizándolo hacia abajo, llevando con él sus bragas. Sólo las medias y el adorno sobre su cabeza quedan, pero es más que suficiente para mí.

Me quita el pantalón y pone el maldito condón antes de subirse sobre mí. Deslizo mis manos por sus medias, comprobando los bordes donde reaparece su suave piel. Me introduzco en ella mientras me mira y me pierdo en el añil de sus ojos. Me encanta, pero aún falta algo. La miro embobado hasta que me viene la idea a la cabeza. Suelto su cabello y lo desparramo por sus hombros y espalda. Contengo mis gemidos por lo cerca que estamos de la calle, pero me encanta verla así, con las puntas de su cabello rozando la parte superior de sus pechos, moviéndose con el balanceo de sus caderas.

La siento tan caliente y mojada y no puedo pensar en nada más que en ella, en su mirada, en la forma en que me sostiene, en la forma en que se siente su piel mientras la tomo...

Un toque en la puerta nos interrumpe y lo primero en lo que pienso es en cubrir la boca de Juvia con mi mano.

Shhhhh... Despacio, para que no nos escuchen – digo en un susurro junto a su oído, presionando nuevamente en su interior – Eso... así.

Pe-pero... – Susurra en mi mano y la corto moviendo mis caderas con fuerza hacia arriba, haciéndola comprimir un gemido contra mi palma – G-gray-sama, si hace eso e-es difícil...

Tiene algo de prohibido, secreto y peligroso todo esto, pero es exactamente eso lo que lo hace tan emocionante y entretenido. Si logramos pasar desapercibidos será toda una victoria.

Vuelvo a empujar con fuerza dentro de ella y se me hace difícil quedarme callado, ahogando mis sonidos en su cabello mientras ella hace lo mismo en mi mano.

¡Cabrón, tengo buen oído, sabes! – Escucho gritar a Natsu desde el otro lado de la puerta – ¡Vinimos porque estábamos preocupados, pero si estabas ocupado sólo debiste decirlo!

¡Na-Natsu! ¿Qué fue eso? – Oímos que pregunta Lucy mientras se alejan.

Natsu, esperaaaa – resuena la voz de Happy a lo lejos.

Okay, todo esto no debería ser gracioso, pero me suscita risa y Juvia parece compartir el sentimiento porque me mira riendo suavemente. Por alguna extraña razón eso me gusta. La beso en respuesta y suspiro en su boca cuando vuelve a subir y bajar sobre mí, haciéndome sentir que aún estoy en su interior. Me mira fijamente y se me queda observando unos segundos antes de hablar.

Gray-sama, lo amo... – Dice con una luz y resolución tan clara y alegre que me abruma.

Esa certeza, esa seguridad, me encantaría tenerla también, me encantaría poder responder a eso de la misma forma... No me molesta, de hecho, me hace sentir bien escucharlo y necesito más de ello... todo lo que pueda conseguir. Quiero que la desborde, quiero que me traspase, quiero sentirlo, esa convicción, esa certidumbre, aquella calidez.

Dilo de nuevo – Sonríe ante mis palabras.

Lo amo – Añoro esa sensación, ese sentimiento.

Vuelvo a empujar en su interior, gimiendo ambos en respuesta.

Dilo otra vez.

Lo-lo amo – dice entrecortadamente.

No te detengas, dilo de nuevo. – Le hago repetirlo tantas veces como puedo, hasta que ninguno de los dos consigue articular palabra.

Mis vecinos estarán enojados pero los últimos gemidos de ambos no fueron posibles de contener. La mantengo apretada en mi abrazo, en silencio, sintiendo como retumba mi corazón en el silencio. No sé qué es lo que pretendo oír... Allí no hay ninguna respuesta.

A estas alturas ya debería tener claro lo que siento por ella, pero no lo sé. Sólo puedo decir que es especial para mí, pero ¿amor? No lo sé ¿Cómo se sabe cuando se está enamorado? ¿Cómo sabe ella que lo que siente por mí es eso? ¿Es algo que se desarrolla o algo que surge repentinamente y simplemente despiertas un día y te das cuenta de que está ahí?

No creo que se dé cuenta de la importancia que tiene esto para mí. No es algo que pueda decir a la ligera y no le voy a mentir (No se lo merece después de todo lo que hemos pasado). No le doy ninguna respuesta, no hasta que yo mismo pueda tenerlo claro. Pero me encanta oírla decirlo y me gustaría poder decírselo de vuelta.