Lo he dicho, mi voz a sonado un poco más grave de lo normal pero para nada insegura. Siento su mano en mi barbilla alentándome a que lo mire. Cuando lo hago puedo notar el asombro en su cara. Sus ojos me miran inseguros, pero sus pupilas están dilatadas.
- Katniss, no tenemos por qué hacerlo ahora...puedo esperar lo que haga falta, hasta que estés segura...
- Lo estoy - le digo interrumpiéndolo - de verdad, quiero hacer el amor contigo Peeta.
- No quiero que lo hagas porque sea mi cumpleaños ni nada...
- No, Peeta - le digo seria - no es un regalo de cumpleaños, lo he pensado mucho y no quiero estar controlándome siempre. Pensando en todo lo que hago, sintiéndome mal después por mi comportamiento. Quiero dejarme llevar...Te necesito... - le digo suplicante. Me mira por un segundo dudoso y serio...Sus labios están entreabiertos y me muero de ganas de lanzarme hacía ellos, pero me controlo para esperar que reaccione.
- Si sigues ahí plantado mirándome me voy a terminar arrepintiendo y ...
No me da tiempo a acabar la frase cuando sus labios están sobre los míos. Sus manos buscan torpemente en mi espalda la cremallera de mi vestido. Me separo con una sonrisa y me doy la vuelta para que tenga más facilidad. Baja lentamente la cremallera acariciándome suavemente la espalda, me vuelvo a dar la vuelta para mirarlo y me saco el vestido sin prisas, deleitándome con su mirada . Su cara es de profundo deseo, tanto que intento taparme un poco. Sé que la noche anterior había dormido solo con el sujetador, pero ahora estoy también en bragas y este conjunto no es que pase desapercibido. Se acerca a mí y coge mis manos para pasear su mirada por mi cuerpo.
- Eres tan...perfecta
- No - le digo nerviosa - no lo soy, estoy llena de marcas, de quemaduras y...
Pone un dedo en mis labios.
- Yo sólo veo lo preciosa y sexy que eres Katniss. Para mi eres perfecta.
Le miro sonriéndole tímidamente, él me devuelve la sonrisa y me besa. Suspiré e introdujo su lengua, saboreándome, sin prisas. Acto seguido tenía las manos en su pelo. Notaba el desbocado latido de su corazón junto a mi pecho. Rodeándome la nuca con una mano y la curva de mis nalgas con la otra me levantó en el aire. Ahora podía notar lo fuerte que era. Siento que me muevo, y cuando me quiero dar cuenta estoy tumbada en el cama con él encima.
Sus manos acarician todo mi cuerpo, una de sus manos sube por mi cintura hasta acariciar suavemente uno de mis pechos. Sin separarme de su boca mis manos vagan por su espalda, su estómago, su cintura y me centro de nuevo en el botón de su pantalón. Esta vez lo desabrocho sin objeciones, aunque bastante torpe. No suelo desabrochar muchos pantalones a menudo, y menos cuando me están besando. - Mierda- , susurro. La cabeza de Peeta está en mi cuello y siento una risita suya cuando me escucha decir esa palabrota. Cuando por fin lo he logrado, tiro de la prenda hacia abajo y Peeta se separa para sacárselo del todo. Rápidamente mi mirada va hacia el bulto de su entrepierna y su perfecto cuerpo, tan lleno de cicatrices como el mío, pero increíblemente sexy. Ahora creo a Peeta cuando me dice que él me ve perfecta. Baja suavemente mis medias y besa mis piernas lentamente mientras vuelve a buscar mi boca. Recibo gustosa el roce de sus labios, su lengua jugando con la mía, succionándola. Una de sus manos se posa en mi pecho y lo acaricia por encima del sostén, apretándolo. Una de mis manos se posa en su trasero, al principio noto mi corazón a mil por horas, pero la suavidad con la que Peeta me toca hace que todo mi cuerpo se estremezca y me relaje completamente. Se inclina hacia mí y me gira para que yo quede encima de él. Cuando nuestras caderas chocan ambos soltamos un gemido ronco, puedo notar totalmente su sexo contra el mío, duro y palpitante. Sus manos buscan a tientas el broche de mi sostén, lo desabrocha y la prenda cae suavemente por mis brazos. No sé que me incomoda más, si estar desnuda ante él o la profunda mirada que me dedica. Estoy segura de que podría salir ardiendo en cualquier momento y no importarme. Siento mis mejillas arder cuando sube una mano hasta mi cara y me acaricia suavemente el pómulo. Me acerco de nuevo a él para besarlo, sus manos acarician mis nalgas por encima de las bragas y no puedo evitar moverme contra su entrepierna. Un gemido sale de nuestras bocas y Peeta comienza a morder el lóbulo de mi oreja mientras continúo con los movimientos pélvicos. Su boca vuelve a buscar la mía. Me encanta el modo que tiene de besarme, como si fuese a enloquecer. Pasa las manos por mi espalda desnuda y yo jadeo dentro del beso sintiendo el empuje de su erección contra mi sexo. Le lamio dentro de la boca, le mordisqueándole el labio inferior, acariciándole toda la lengua con la mía...
- Me estas volviendo loco - me dice con voz ronca cuando su labios se separaron de los míos. Está jadeando.
Volvemos a cambiar posiciones y Peeta queda encima de mí. Me planta una mano en un pecho y empieza a lamerlo, y desués hace lo mismo con el otro. Deslizo mis manos por su piel buscando los puntos que le hacen gemir. Paso las manos por su pelo. Mordisqueándome y lamiéndome el hombro fue bajando hasta mis pechos para volver a lamerlos, tirando esta vez con los dientes suavemente de mis pezones. Mi espalda se arquea y no puedoo evitar que un gemido salga de mis labios. Lo noto sonreír antes de deslizarse hacia abajo, me rodea el ombligo con su lengua, saboreando cada milímetro de mi vientre. Siento un violento estremecimiento de excitación, sobre todo en mi sexo, que late con cada caricia suya. Tenía la mente en blanco. No quiero pensar en lo que estamos haciendo, en la situación en la que nos encontramos. ¿Cómo habíamos terminado así? ¿Cómo era capaz de hacer todo lo que estaba haciendo con él? ¿Dónde está la inocencia de la que hablaba Peeta?. Noto sus manos bajando lentamente mis bragas y levanto un poco mis nalgas para que las quite con facilidad. Siento la humedad de mis sexo, las bragas desaparecen de mi cuerpo junto con sus boxers. No puedo evitar que mi mirada se pose en su miembro. Era la primera vez que veía un hombre totalmente desnudo. Me sonrojo cuando me pilla mirándolo y una sonrisa escapa de sus labios. Eres una pervertida Katniss, me digo. Entonces su mirada pasea por todo mi cuerpo, sin disimulo alguno y me doy cuenta de que yo también estoy totalmente desnuda. Vuelve a tumbarse encima de mí, con precaución de no aplastarme apoyando uno de sus brazos contra la cama, sus manos recorren desde mi mejilla hasta mi pubis y se quedan ahí expectante.
- Aun podemos parar... - me susurró Peeta con voz ronca. - sólo tienes que decírmelo...Por su voz sé que si le pido parar podría costarle la propia vida y por el tono suplicante sé que quiere que no lo haga.
- No- le digo con el mismo tono de voz que él ha empleado. Me arqueo de nuevo cuando sus manos se mueven justo por encima de mi sexo. - no creo que esté en condiciones de parar esto ahora...y tampoco es que quiera hacerlo - le digo jadeante.
Suelta una risa burlona y vuelve a besarme el ombligo y trazar un camino con su lengua desde él hasta mi cuello. La mano que estaba junto a mi pubis empieza a bajar lentamente y para cuando roza mi clítoris con sus dedos mi corazón late frenético. Un fuerte gemido sale de mis labios cuando comienza a acariciarme ahí, haciendo círculos con las yemas de sus dedos. Noto la humedad entre mis piernas y el roce de su pene en mis muslos. Estos días he leído muchas cosas acerca de esto, pero la realidad supera con creces la ficción, sin duda alguna.
Peeta me acaricia suavemente mientras yo me derrito por dentro. Me siento repleta de sensaciones que nunca antes había experimentado. Eso me asusta un poco, pero por la manera de comportarse de Peeta, sé que él está igual de nervioso que yo. Todas las partículas de mi ser se concentran en un mismo punto, dónde él me está tocando. Me retuerzo por dentro entonces con la sacudida de un orgasmo, el primero en toda mi vida. También me había estado informando de eso para saber cómo reconocerlo cuando tuviera alguno, pero esto es aun mejor de lo que se describía. El vuelve a acercarse a mí para besarme y gime dentro de mi boca cuando cuándo nuestros sexos se rozan directamente.
- No sé si lo he hecho bien... - me dice un poco nervioso.. - es la primera vez...tu sabes... - Le puse una mano sobre la boca para acallarlo y guie una de sus manos a mi corazón, para que notara como palpitaba.
- ¿No ve como me tienes? - le digo mientras nuestras respiraciones se entrecortan. Me sonríe, con esa sonrisa arrebatadora y burlona que tanto me gusta.
- Katniss...- me dice suave - no sé si deberíamos utilizar algo para...bueno, para tener sexo...tengo preserv...
- Me estoy tomando la pastilla Peeta, no te preocupes por eso - le digo besándolo suavemente.
Frunció el ceño y me miró sorprendido.
- Vaya... ¿quién eres tú y que has hecho con la Katniss aprensiva e inocente? - me dice divertido.
Lo miro seria:- Si prefieres a esa Katniss puedo vestirme...
Sus labios van hacía mi cuello antes de que pueda acabar la frase y me muerde mientras suelto un gritito.
- No - me dice ronco.- Ahora me apetece la nueva Katniss, pero no me importaría hacer el amor con las dos. - Me dice divertido.
- Eres un pervertido - le digo pellizcándole una nalga.
- Pues si yo lo soy tu también - me dice ladeando la cabeza y esbozando una sonrisa arrebatadora.
Cojo su cara entre mis manos y lo beso. Cuando lo separo un poco de mi una de mis manos baja por su pecho y su estómago hasta notar el vello que le sale justo debajo del ombligo. Veo como cierra los ojos, la visión que tengo ante mí es como un sueño, se le ve tan atractivo de esa manera...Respiro hondo antes de llegar a su pene y acariciarlo suave, con miedo. Que sensación, me digo cuando lo tengo en mis manos. Jamás pensé que fuera tan duro, su tacto es aterciopelado. Katniss, ya no hay vuelta atrás, me digo. Dejo a mi parte racional fuera de mi mente mientras su mano se posiciona sobre la mía y me guía para que lo acaricie. Esto me hace pensar en que los tíos se dan placer a ellos mismos, y no me imagino a Peeta haciendo ese tipo de cosas. Aunque claro, yo tampoco me veía haciendo cosas como las de esta noche...
- Para ...- me dice en un susurro y con la voz ronca. Retiro mi mano rápida.
- ¿No te gusta? - le pregunto nerviosa.
- Claro que sí - me dice sonriente - demasiado, no voy a poder controlarme y...
- Oh, claro...ya... - seré estúpida, me digo avergonzada.
Entonces se que ha llegado el momento, Peeta se pone encima de mí, tiene los ojos tan oscuros y dilatados que se ven negros. Me aferro a la colcha, expectante. Nota mi nerviosismo.
- Katniss, se que estas cosas al principio duelen un poco, al menos eso he...leído...si te hago daño sólo tienes que decírmelo, ¿vale? y pararé- me dice con ternura. - es la primera vez que voy a hacer esto y estamos los dos nerviosos, sino sale como esperamos no pasa nada.
- Lo sé Peeta - le digo en el mismo tono en el que él me ha hablado.- no te preocupes - le digo intentando sonar menos nerviosa. Mis manos empiezan a sudar e intento relajarme, eso es lo que me había dicho Effie, que ante todo estuviera relajada. Claro que no es lo mismo la práctica que la teoría.
- Te quiero - me dice antes de colocar su pene en mi entrada e ir hundiéndolo poco a poco.
- Yo también te quiero - le digo justo antes de dar un grito ahogado cuando me embiste lentamente.
Siento su pene duro en mi interior y un dolor agudo. Al ver mi cara lo noto ponerse tenso, se queda inmóvil y me mira preocupado.
- ¿Estás bien? - me dice - ¿paramos? ¿voy más despacio?
- No - le digo agarrándome a sus brazos cuando el dolor empieza a menguar - estoy bien. No pares, solo tengo que ir acostumbrándome, se me pasará.
- Vale... -me dice suavizando su voz preocupada, pero sé que está tan atacado como yo. - tú sólo dime y yo paro. - Vuelve a dar otra pequeña embestida, esta vez no hay tanto dolor, solo noto como un pequeño pellizco. Mi cuerpo empieza a acostumbrarse y muevo las caderas hacia las suyas. Me aprieto contra él, gozando de la sensación de tenerle dentro. Cuando el dolor pasa, disfruto de todas esas sensaciones. Las embestidas empiezan a ser más duras y urgentes. Nunca antes me había sentido tan lanzada como esta noche, y parece una locura. Sus caderas se clavan en las mías. Veo su cuerpo endurecerse por el esfuerzo, los músculos del pecho y de los brazos estirándose y la tensión en los músculos de su cara. Hunde su cara en mi cuello para morder el lóbulo de mi oreja.
- No sabes cuanto te deseaba Katniss - me dice en el oído. Emití un suave sonido de desvalimiento y su boca se posó sobre la mía. Me agarra de la cabeza con las manos, me besa bruscamente y tira de mi labio inferior con los dientes, Yo también le deseaba tanto...me agarro a su espalda con fuerza, notando mis nudillos volverse blancos. Me tiembla todo el cuerpo y me arqueo con cada penetración. Le rodeo las caderas con mi piernas, invitándole a entrar más hondo, sintiendo como contrae y relaja sus nalgas. Nuestros gemidos inundaban la habitación, al principio intentaba controlarme, pero he llegado a un punto en el que ya me da igual. Con una última embestida siento mi sexo tensarse y vuelvo a tener otro orgasmo, mucho mejor que el de antes. Estallo en mil pedazos bajo su cuerpo. Noto como la cara de Peeta se tensa, se pone rígido y a continuación se desploma sobre mi susurrando mi nombre. No sé cuánto tiempo estamos así, sin movernos, sin decir nada, solo intentado que nuestras respiraciones vuelvan a la normalidad. Peeta se recuesta a mi lado y puedo observar lo sexy que se ve. Toca mi mejilla con su mano, cierro los ojos dejándome llevar por su caricia, cuándo los abro veo que ha apoyado su frente en la mía y me da un suave beso en los labios.
- Esto...ha sido...brutal - me dice con su voz entrecortada. - ¿Te he hecho daño? - me dice preocupado mientras se apoya con un codo a mi lado.
Le sonrío.
- Al principio me ha molestado un poco, pero después ha sido...impresionante. - susurro.
Tengo una sensación de plenitud era máxima, en mi vida había sentido tantas emociones juntas, tanto placer y felicidad como ahora. Noto que mi corazón aun está intentando calmarse.
- Bueno, para ser la primera vez no ha sido tan desastrosa entonces - me dice.
- No ha estado mal, no...
- ¿Sólo eso? - me dice con el ceño fruncido. Suelto una pequeña carcajada antes de acomodarme entre sus brazos.
- Ha sido...perfecto - le digo acariciando su estómago. Siento como la verguenza por encontrarme desnuda ante él empieza a abandonarme, me siento cómoda y segura a su lado. No me da apuro observar ahora su cuerpo, pero tampoco quiero que él me pille.
- El siguiente será aun mejor... - levanto la cabeza para mirarlo con cara de sorpresa. Su sonrisa embriaga mis sentidos.
- Espérate al menos que me recupere de este - le digo sonriéndole.
Pone su mano en mi nuca y me atrae para que lo bese. Es un roce suave, delinea mis labios con su lengua y me lo muerde antes de separarse.
- Bueno...podría dejarte un margen de media hora para que te recuperes - me dice riéndose.
Le doy un golpe en la tripa antes de volver a acurrucarme con él, en silencio. Al cabo de un rato ambos nos levantamos para asearnos un poco.
- No he traído ningún pijama - me dice Peeta cuando le propongo que se quede a dormir.
- Bueno...no creo que eso sea ningún problema - le digo divertida.
- Eres una desvergonzada - me dice sorprendido pero soltando una carcajada. - Si me quieres ver desnudo de nuevo solo tienes que decírmelo...
- Tonto - le digo - Deberías dejar algo de ropa aquí - le digo un poco nerviosa. Y no sé porqué, no es un comentario del otro mundo.
- Quizás... - me dice pensativo. Veo por la expresión de su cara que está dándole vueltas a algo.
- ¿Qué pasa? - le digo con el ceño fruncido.
Al final se mete en la cama solo con los boxers y la camiseta de tirantas que llevaba, no me contesta a lo que acabo de preguntarle. Me acurruco de nuevo a su lado y levanto la cabeza para volver a preguntarle. Pero entonces acerca su cara a la mía para besarme. Es un beso dulce, sin prisas ni apasionado.
- Me preguntaba... - me dice cuando nos separamos- si...
Veo la indecisión en su cara y lo insto a que siga hablando.
- Qué...
- ¿Te vendrías a vivir conmigo? - me suelta rápidamente. Veo como clava su mirada en mí expectante. Mi garganta se ha quedado seca. Ya había pensado antes en eso, pero no lo veía tan cercano como ahora, ni tampoco que él me lo pediría.
- No pasa nada si no quieres, sé que es tu casa, que tienes recuerdos allí...
- Peeta - le digo poniéndole la mano en la boca para que deje de hablar.- me gustaría mucho - le digo esbozando una sonrisa.
- ¿De verdad? - noto la ilusión en su cara.
- De verdad.- Vuelve a besarme, esta vez con más efusividad. Y cuando nos separamos le digo:
- Ya lo había pensado antes - le digo y abre más los ojos. - porque...bueno, es una tontería que vivamos solos en estas casas tan grandes...
Me sonríe y me besa en la frente.
- Pues mañana lo hablamos y organizamos todo. ¿Te parece? - me dice dulcemente. Yo asiento con la cabeza y me acomodo entre sus brazos de nuevo. Entre el calor de su cuerpo y el sonido de su corazón. Me siento tan completa cuando estoy a su lado.
- Buenas noches Katniss - me dice en un susurro - gracias por el mejor cumpleaños de toda mi vida.
- Gracias a ti Peeta - le digo junto a su pecho - por hacerme feliz. Buenas noches.
Noto un beso en el pelo.
- Te quiero - me dice bajito.
- Yo también - le contesto.
Y ambos nos dejamos llevar por el silencio de la noche y por el recuerdo de miles de caricias y besos apasionados. El cansancio hace mella en nuestros cuerpos cuando al momento, ya estamos profundamente dormidos.
Hola! He intentado no tardar mucho en subir el capítulo, pero me ha costado bastante escribirlo. El siguiente sí que será el último, ¿os imagináis que será? :D Gracias de nuevo por todos esos comentarios que me dejáis. Espero que el resultado haya sido bueno.
