* " " flashback
*-+-Especial 3-+-*
Cena
.
.
.
-Soyo-chan... Si no me dices tú problema no puedo ayudarte...-. La mano de mi mejor amiga Kagura acariciaba lentamente mi cabello, mientras yo, yo permanecía con la cabeza pegada a mi escritorio, siento mucha vergüenza y verle la cara a Kagura en este momento terminaría por matarme; pero entonces, mi mejor amiga detuvo su tacto abruptamente, escuché como se exaltaba alejándose varios pasos de mí en el proceso.- ¡Fue el imbécil de Kamui!, lo sabía ya se estaba tardando ese hijo de perra pero ¡lo voy a matar!
Kagura ha dicho algo completamente erróneo y por mi deseo de querer aclarar ese malentendido finalmente despegue mi cara del escritorio, el rostro de ella estaba pintado de un intenso color rojo del que estoy muy segura que es furia y no vergüenza. Pero, por otro lado... Verle la cara Kagura me recuerda lo que hice...
Estoy segura que ella va a odiarme.
-¡Le voy a arrancar las bolas! ¡De seguro las tiene de adorno!-. Gritaba Kagura, es la primera vez que la veo maldiciendo de esa forma a alguien que no sea Okita... Creo que es malo, sobre todo cuando la persona que está maldiciendo es... Mi novio.
-¡Kagura-chan cálmate por favor!-. Le suplique, pero Kagura giró mirándome de una forma bastante alterada.
-Eres demasiado amable Soyo-chan, si ese infeliz te hizo algo yo lo mato-. Decía Kagura.- ¡Ya sé! Te amenazó para que no me contarás lo que te hizo ¿cierto?-. Me cuestionaba.
-¡Pero la que hizo algo malo fui yo!-. Grité.
Ese momento fue como ponerle pausar al estéreo, el silencio se hizo presente en el vacío salón de clases donde estábamos mi mejor amiga y yo. Los ojos de Kagura estaban abiertos como platos por lo que yo había gritado, pero dos segundos después ella comenzó a reírse.
-¿Le diste una paliza a Kamui?-. Me preguntó emocionada, mi mejor amiga siempre tan cambiante.
-¡¿Qué?! ¡Claro que no!-. Respondí inmediatamente.
-Dijiste que habías hecho algo malo...-. Comentó confundida.
¿Debo decirle lo que hice? Bien, tengo qué... Sera peor si él le dice, es muy asertivo.
-Kagura-chan hay algo que tengo que contarte...-. Le dije firme y nada segura.
"...
El día de ayer fue San Valentín, es el día en que las chicas le regalan chocolates al chico que les gusta y yo... Yo pase toda la noche anterior metida en la cocina preparando chocolates especiales para él, creo que puedo decirlo orgullosa, mi gatito disfrazado de León... Mi novio.
Estaba a exactamente cinco segundos para que la campana del colegio sonara finalizando las clases y así por fin yo podría marcharme directo a la escuela de él a entregarle mi regalo especial. Los segundos dijeron que para fastidiarme lo mejor era ir cada vez más lento... Hasta que finalmente sucedió lo inevitable y la campana sonó al mismo tiempo en que yo me ponía de pie lista para salir corriendo...
O eso era hasta que escuché aquello.
-¿Y mi chocolate china?-. Preguntó Okita con un tono de exigencia, estaba sentado detrás de Kagura como siempre, sus pies estaban sobre su escritorio y en su rostro había una sonrisa altiva.
-¿Por qué mierda te daría algo a ti bastardo?-. Cuestionó Kagura pareciendo estar molesta.
Creo que su nivel de orgullo ha sobrepasado los límites... Si ella y Okita están saliendo, ¿por qué seguir actuando así? Esas eran mis cuestiones y de nuevo, estaba equivocada.
-¿Cómo pretendes conquistarme así estúpida china?-. Cuestionó Okita.
-¡¿Me estás diciendo que ustedes no están saliendo?!-. Grité, me metí en la conversación sin pedir permiso siquiera, pero eso que dijo Okita hizo que mi mente disparara aquel disparate que es imposible.
-¡Por supuesto que no Soyo-chan!-. Afirmó Kagura.
Me sentí decepcionada... Todo lo que yo creí, quiero decir... ¡hice que se dijeran lo que sentían! Y luego de lo de él... Creí que ellos estaban juntos desde ese entonces.
-Pero yo creí...-. Trataba de decir.
-Pues no-. Bufo Okita.-Se te hacen ideas muy locas princesita.
Al parecer luego de todo lo que escuché, luego de todo lo que vi y pretendí que ellos hicieran no funcionó; ¿es que son idiotas? Si lo son, los más grandes de todo el mundo.
-Oye princesita ¿tu si serás buena y me darás chocolate?-. Cuestionó Okita, Kagura trago saliva al escucharlo, torpe es claro que le molesta... ¡¿Entonces por qué no son nada?!
Yo por otro lado recordé que no le había dado nada a Okita, abrí mi maleta queriendo sacar la bolsa de chocolate que hice para él y me encontré con algo que había olvidado por completo. ¡Se me olvido por culpa de estos dos!
-¡Ya... Ya me voy!-. Grité saliendo a toda prisa del salón de clase.
Recorrí pasillos hasta llegar a la salida del edificio, después todo el campus y por último finalmente logre salir del colegio. Me detuve solo un segundo para observar mi reloj pensando que soy una tonta por olvidar algo que estuve planeando toda la semana, pero tengo que ser positiva... Estoy en tiempo, si me apresuro lo encontraré en su escuela, él dijo que saldría tarde hoy y yo le daré la sorpresa. Regalaré mis primeros chocolates de San Valentín especiales.
Comencé a correr, que sea Febrero es una gran ventaja quiero decir no hace calor y por tanto no habrá sudor por correr tan a prisa. Las personas me miraban supongo que debo parecer una loca que corre desesperada por las calles... Hasta que llegué a ese colegio, la Preparatoria Yato donde sólo había chicos o eso creía hasta que vi a todas esas chicas rodeando la escuela.
Pero ellas están usando uniformes de diferentes escuelas, además llevan bolsas en sus manos con aparentemente dulces dentro de éstas. Ya veo, ellas vienen a lo mismo que yo, a entregarle chocolates a su persona especial. Me sentí identificada con varias de ellas al ver sus expresiones nerviosas y ansiosas mientras observaban la entrada del colegio a la espera de que alguien saliera, yo me acerqué a donde estaban todas solo para no sentirme sola esperando en la lejanía, además desde este punto podre perfectamente cuando sale.
Y como si fuera magia... La campana de aquel colegio sonó en su interior con varios gritos y chillidos emocionados del lado en el que yo estaba. Una par de minutos después, los alumnos comenzaron a salir, ninguna de las chicas reaccionaba, supongo que aún no sale la persona especial de ninguno de ellos...
Entonces lo vi.
Vi al señor Abuto saliendo somnoliento y si el sale, lo más seguro es que el gatito también salga.
Los gritos aumentaron justo en el segundo en que el apareció. Usando su uniforme con la única diferencia de que usaba una bufanda blanca y su larga trenza bermellón acomodada a un costado sobre su hombro...
-¡Kamui-kun!-. Comenzaron a gritar todas las chicas que estaban alrededor de mí.
El dio la vuelta ignorándolas olímpicamente, ni siquiera me notó. Ninguna de las chicas daba su brazo a torcer, seguían gritándole hasta que el dio la vuelta dejando ver esa sonrisa tan hermosa suya... Si todas estas chicas vienen por el hoy y él dijo que solo hoy saldría tarde... ¿Es por ellas?
-¿Qué haces aquí?-. Lo escuché cuestionándome, cuando me di cuenta él estaba justo frente a mí con su mano sobre mi cabeza mientras me sonreía de esa manera que tanto adoro.-No esperaba que vinieras...
-¿Quién es esa?, Le hizo caso, ¿La conoce?-. Eran las cuestiones que intercambiaban todas esas chicas que ahora me miraban sorprendidas.
-¿Entonces?-. Me preguntaba como si nada.
-¿Qué no es obvio idiota? Viene por ti-. Interrumpió Abuto.-Le traes chocolates a este bastardo ¿no es así señorita?-. Agregó.
-¿Chocolates? ¡Qué bien!-. Exclamó él con un tono infantil y alegre.- ¿A ti te dieron algo Abuto?-. Cuestionó pretendiendo burlarse.
El aludido solo carraspeo ante la cuestión por otro lado él estaba sonriéndome mientras yo me comenzaba a sentir presionada por las asesinas miradas de aquellas chicas... Pero a la vez, no puedo evitar sonreír, él las ha ignorado a todas y vino por mí.
-Quiero que todas las señoritas que no sean alumnas de esta escuela... ¡Se vayan ahora!-. Ese fue un grito muy aterrador, demasiado diría yo.
Todos comenzaron a correr al escucharlo, incluso yo por inercia pretendí hacerlo, pero la mano de él me detuvo antes de hacer algún movimiento. Entonces, lo que antes era una multitud desenfrenada coreando el nombre de él ahora era una calle vacía con el señor Abuto, él y yo... Además de ese hombre parado en la entrada del colegio con una calva notoriamente brillante.
-Ahora vienen las molestias-. Vociferó el con un tono de decepción fingida.
No entendí lo que quiso decir hasta que sentí como ese hombre clavaba su vista en mí.
-¡Oye tú!-. Me señalo.-Dije que todos se fue...
No concluyó sus palabras, fue como si se hubiera quedado sin habla al verme. En su lugar corrió a donde estábamos pero esta vez no miraba a mí, sino a él.
-¡Kamui grandísimo idiota! ¿Qué le haces a la pequeña chica?-. Preguntó aquel hombre mirándolo furiosoa, incluso las venas de su calva cabeza se remarcaban.
Él sólo sonrió apretando más el agarre de mi mano.
-Nada-. Dijo finalmente y el hombre esta vez volteo a verme a mí.
-Puedes confiar en mi... ¿te amenazo que no hablaras cierto?-. Me decía ese hombre.-No quiero problemas...-. De nuevo se quedó callado sin dejar de verme.- ¿Tú no eres la señorita Tokugawa?-. Me preguntó.
-S... Si-. Dije titubeante.
-¡Kamui meterás en problemas a esta escuela! ¡No molestes a la chica!-. Gritó el hombre de nueva cuenta dirigiéndose a él.
-Deja de escupirme en la cara-. Dijo él.
Este hombre piensa que él me quiere hacer daño... Debería aclararlo pero...
-Umibozu cálmese, esta señorita vino por el idiota-. Interrumpió Abuto y después ambos me miraron.- ¿No es así?-. Cuestionó.-Vera ella es...
-Es mi novia calvito-. Dijo el con tanta naturalidad.
Mi corazón latió como un loco cuando lo escuche decir aquella palabra, aunque si estamos saliendo él nunca la había usado para referirse a mí de esa manera... ¡Por dios se sigue equivocando con mi nombre! Y por otro lado... ¿ha llamado a ese hombre "calvito"? Así le dice Kagura a su padre, así le dice el a su padre... ¡Ese hombre es su padre!
-Y yo puedo volar-. Bramo serio aquel hombre sin dejar de mirarlo.
-Es enserio-. Afirmó él.
-¡Si es enserio!-. Agregué.
En ese momento los ojos de ese hombre se abrieron sorprendidos, se quedó inmóvil e incluso pensé que le había dado un infarto... Hasta que comenzó a mirarme a mí y luego a él, después otra vez a mí y a él, yo y después el... Así fue varias veces hasta que su rostro esbozó una sonrisa.
-¡Excelente broma!-. Gritó el hombre entre risas.
-Estas empezando a hartarme calvito-. Pronunció él.
-¿Qué quieres que diga Kamui? ¿De verdad quieres que crea que esta linda criatura es tu novia?-. Decía su padre.-Mejor deja que se vaya y no la vuelvas a amenazar para que diga tales cosas.
Hasta su propia padre creyó que el sería capaz de tal cosa. Supongo que todos piensan que él es siempre el malo... Incluso yo en algún momento lo pensé también.
-Se... Señor...-. Dije nerviosa, ni siquiera sé porque lo estoy, pero tengo que decirle algo para que me crea.-Mí... Mi nombre es Tokugawa Soyo y soy la no... Novia de su hijo, él me ha tratado bien todo este tiempo y yo me he esforzado por cuidarlo porque en verdad es importante para mí, además el también ha cuidado de mi créame-. Creo que parecía que estaba rezando, me falta el aire.
Ese hombre estaba boquiabierto y al mismo tiempo sentí como el revolvía mi cabello y su mano me sostenía con más fuerza y calidez, adoro esa sensación.
-Kamui... ¿es enserio?-. Preguntó ese hombre completamente desconcertado.
-Si-. Afirmó el con su radiante sonrisa.
De nuevo ese hombre se quedó congelado, comenzaba a asustarme que estuviera tan inmóvil pero de la nada gritó lanzándose a mí dándome un fuerte abrazo que me alejó de él.
-¡Mírala es casi tan linda y adorable como mi pequeña Kagura! ¡Y es la hermana menor del señor Tokugawa! ¡Ese es mi muchacho! ¡Siempre haciendo las cosas bien Kamui!-. Gritaba ese hombre sin soltarme, entonces supongo que tengo su aprobación.
-¿Podrías soltarla de una vez?-. Bramó el alejándome del abrazo de su padre.
-¡Mírate! La hermana menor del señor Tokugawa, siempre llenando de orgullo a la familia, apruebo a esta señorita en verdad la apruebo-. Decía.
-Nunca pedí tu aprobación-. Comentó el de una forma asertiva, como si quisiera ser grosero.
-No es momento para discutir y menos frente a la señorita no la vayas a asustar-. Gruño el señor, es como dijo Kagura, ellos dos no se llevan muy bien.- ¡Hija no vayas a llevarte una mala impresión de este idiota! Si te hace algo puedes confiar en tu suegro, ¡qué digo suegro! Llámame papá... es más, ¿Por qué no vienes a cenar con este idiota a la casa?
-No a todo lo que pediste calvito-. Afirmó el con un tono en su voz bastante espinoso mientras dejaba ver esa gran sonrisa que mostraba todos sus dientes.
-Le estoy hablando a tu novia-. Respondió.- ¿Qué dices nueva hija? Así serás todavía más parte de la familia, es más traeré a Kagura para que ustedes se lleven bien...
-Kagura-chan y yo ya somos amigas-. Fue lo único que pude decir, este hombre me pone cada vez más nerviosa.
-¡Entonces no se diga más!, Kamui llévala a casa mañana que es fin de semana... yo llamare a Kagura y será una bella cena familiar y formal para su relación-. El modo en que lo dice suena a como esas cenas para los matrimonios.-Es más querida hija ¿Por qué no traes a tu hermano?
-¿Mi hermano?-. Definitivamente esto suena demasiado formal.
-Calvito no habrá nada de eso-. Canturreo él.
-Es una orden Kamui-. Bramo.-Te veré mañana nueva hija...
-A... ahí estaré-. Respondí nerviosa.
Mi cabello fue revuelto por sus grandes manos a la vez que ese hombre calvo me mostraba una radiante sonrisa para por ultimo marcharse con pasos graciosos y alegres al interior del colegio del que había salido. A decir verdad, no puedo procesar absolutamente nada de lo que ha ocurrido, solo sé que mañana tengo una cena que suena demasiado formal.
-¡Ja! Creo que mejor me voy ahora sí, creí que te lanzarías a pelear con tu padre de nuevo-. Exclamó el señor Abuto dirigiéndose a él, se echó a reír mientras le daba un golpe en la espalda pero él ni siquiera se movió.-Señorita cuídalo mucho-. Me dijo antes de marcharse también.
Cuando nos quedamos solos el silencio se comenzó a sentir aterrador. Eleve la mirada encontrándome con su rostro que lucía inexpresivo, no estaba su sonrisa en su lugar sus labios estaban un poco entreabiertos mientras miraban algún punto lejano. Lo único que pude concluir es que está molesto... Kagura me dijo que él no se lleva bien con su padre... debe estar muy molesto conmigo.
Esto no es nada bueno.
Suspire encogiéndome de hombros, me comencé a sentir un poco aterrada pues yo misma he sido testigo de su furia...
-Si el calvito cae por las escaleras... no habrá eso que quiere, ¿cierto?-. Cuestionó, ¿es a mí?
-No deberías pensar eso-. Sugerí, creo estoy un poco nerviosa y asustada pensando que está enojado conmigo.
-Es muy molesto, no creo que te agrade si convives con el más de diez minutos-. Comentó el.-Además ha hecho algo sin preguntarme siquiera, le he dicho que no se meta en mi vida...-. Me sonrió.
-No pasara nada-. Asentí tratando de calmarme más a mí que a él.
-¿Tú quieres ir a eso que quiere?-. Preguntó, se inclinó un poco apegando su rostro al mío, sus orbes zafiros estaban mirándome fijo a la espera de una respuesta.
-¿Eh? ¡No! Bueno... no lo sé-. Balbucee, ¿Por qué no tengo idea de que responder?
-Hmn... tiene mucho que no voy a esa casa-. Murmuro pensativo.-Supongo que Kagura aceptara si escucha tu nombre...-. Comentó.-Entonces te llevare mañana-. Afirmó con su radiante sonrisa.- ¡Ahora volvamos a la normalidad!-. Me dijo sosteniendo mi rostro.
-¡Oh! Yo iba a darte tu regalo de San Valentín-. Comenté sacando esa bolsa que he protegido tan recelosamente todo el día.
La extendí frente a él dejando que la tomara para que sacara esos chocolates que me tomo todo un día hacerle. El sonrió al verlos y sus brazos me rodearon con gran fuerza como agradecimiento.
-Se ve delicioso Soya-. Me dijo.
-Es Soyo-. Fue lo que le dije antes de que el devorara aquellos chocolates en tan solo un par de minutos.
Pasamos todo el día juntos después de ese momento, no hicimos nada más que caminar mientras él me contaba sus aventuras y peleas pasadas que día a día trato de que deje cada vez más lejos. Nuestros pasos eran lentos mientras dejábamos que un pequeño mundo con solo nosotros como habitantes se formara detrás de nosotros, eso hasta que la noche cayo y el me dejo en mi casa... como cada día lo hace.
El sigue diciendo que no dejara que me hagan daño y eso me hace feliz cada que lo escucho.
Cuando llegue a la privacidad en mi habitación de la nada llegó un pensamiento que comenzó a abrumarme... El señor calvo quiere que lleve a mi hermano, ¿Qué no es eso demasiado formal? Mi hermano pensara que él y yo ya estamos pensando en cosas bastante maduras... Pero... tampoco tengo que llevar a mi hermano, dijo... "si quiero" además no es una cena formal, solo estaremos él y yo con su padre y Kagura...
Kagura... eso me recuerda el asunto de ella y Okita y lo orgullosos que pueden llegar a ser... ¿Y si...?
Me levante rápidamente de mi cama corriendo a mi escritorio donde estaba reposando mi teléfono, busque entre los contactos y marque aquel número con quien muchas veces he intercambiado mensajes
..."
Le dije a Kagura todo, la invitación de su padre y ella me dijo que le había llamado además de que ella también había aceptado esa invitación, eso me lo dijo emocionada pensando que conviviríamos. Tuve el valor para contarle el problema que me aquejaba "tal vez no le agrade mucho a su padre" pero al final no pude decirle el problema que la aquejara a ella en unas horas...
"He invitado a Okita-kun en lugar de mi hermano"
Kagura me dijo que no debía preocuparme por el problema que "me aquejaba" me sonrió y me invitó a que dieramos juntas una vuelta antes de que fuera a casa a arreglarme para la cena especial. Salíamos por ahi dando vueltas por distintas tiendas hasta que la tarde cayo y cada una se dirigió a su hogar.
Me senti mal por no poder decirle a Kagura la verdad al final del día, creí que en algún momento tendría el valor, pero no fue así.
Llegué a casa me di un baño y me arreglé queriendo verme linda porque aunque sienta que lo que le hice a Kagura es grave tambien siento un gran problema conmigo misma y mi relación...
Entonces un leve golpe sonó en mi ventana. Sus viejas costumbres aun no se van y el sigue pensando que es mejor idea entrar por mi ventana en lugar de mi propia puerta. Pero no puedo decirle nada, solo me dirigia hasta la ventana abriendole para permitirle el paso.
El sonrió mientras me miraba fijamente.
-¿Pasa algo?-. Pregunté cuando su mirada comenzo a ponerme nerviosa.
-No en realidad no-. Me sonrió.-Solo pensaba en como matar al calvito si se te acerca...
-Haces que suene como si lo dijeras en serio-. Me reí nerviosa.
-Es en serio-. Afirmó inocente.-Pero olvidalo, pensare en eso mas tarde...
Tomó mi mano con esa dulzura con lo que lo hace, me sonrió tan radiante y por ultimo me elevo entre sus brazos buscando bajarme por la ventana, hasta que claro, lo detuve argumentandole que yo saldría por la puerta.
No nos tomo mucho llegar al punto de encuentro en el quede con Kagura de encontrarnos para llegar con su padre, aunque a el pareció no agradarle la idea de encontrarse con su hermana menor.
-¡Soyo-chan! ¡Estúpido hermano!-. Exclamó Kagura como si nos saludara.
-¡Hermina inutil!-. Exclamó el como respuesta.
-Aún no se que te ve mi mejor amiga-. Murmuró Kagura esbozando una sonrisa que pretendia burlarse de él, pero nadie dijo nada ante su comentario.-Pues si ya estamos todos vamos con papi Kamui...
Comentó. Aún no eramos todos, pero... ¿como decirlo?
-¡Esperen!-. Le grité a ambos cuando comenzaron a caminar, me miraban a la espera de un respuesta y yo no tenía absolutamente nada que decir.
-¿Qué te pasa?-. Me preguntó el ladeando la cabeza como un cachorrito confundido.
-Ahí estas princesita-. Escuché aquella voz detrás de mí.
Di la vuelta y efectivamente ahi estaba Okita, vestia exactamente como le dije que lo hiciera con esos pantalones negros y esa camisa blanca que le daba ese aspecto elegante. Escuché como Kagura tragaba seco al verlo y del lado de él no pude escuchar palabra alguna...
-¿Qué haces tu aqui sádico bastardo?-. Cuestionó Kagura.
-La princesita me dijo que viniera-. Respondió con simpleza.
-¿Princesita?-. Escuché como cuestionaba él.
Iba mal, cuando lo mire pude darme cuenta que bueno, su sonrisa no estaba...
-Si asi le digo, ¿tu eres el hermano loco de la china? Oh y tambien el novio de la princesita ¿no?-. Cuestionó Okita.
-Así es...-. Respondió dando cortos pasos acercándose a Okita.-Dime... ¿te han dado una paliza antes?-. Amenazó.
Definitivamente esta enojado...
-Nunca en mi vida-. Respondió Okita.
-Siempre hay una primera vez-. Dijo el.
-¡Aun lado idiota Kamui!-. Gritó Kagura.-Yo lo mato primero-. Decia empujandolo a él, yo aproveche ese momento para intentar detenerlo... Al menos un poco.
-Uy los chinos no me quieren-. Comentó Okita como si se burlara.
-¡Claro que no! Por si no lo sabes vamos a una cena familiar sádico idiota-. Le grito Kagura.
-Suena divetido, vamos-. Comentó Okita, ¡Deja de provocarlos!
-¿Por que vendrías tu?-. Cuestionó él, su sonrisa había vuelto.
-Tu novia me invito, ya te lo dije...-. Comentó Okita.
Fue como si hubiera arrojado un trozo de carne a los leonés. Kagura me miraba entre lo sorprendía y dolida, pero tambien parecia que no le sorprendia lo que hice o no lo se... Tal vez está odiandome en este momento. Por otro lado estaba él que sin decir nada me rodeo con sus brazos apegandome a su cuerpo.
-¿Por que ella te invitaría?-. Cuestionó.
-Yo que voy a saber, tal vez me considera parte de la família-. Comentó dirigiendo su vista a Kagura.
Recorde esa conversación que tuvimos por teléfono.
"...
-Antes de que cuelgues Okita-kun... En verdad quiero disculparme por haberme metido tanto entre ustedes, luego de lo que me djiste que sentías por Kagura-chan, mas bien, luego de todo lo que paso entre ustedes pensé que estaban juntos...-. Comenté melancólica.
-No te disculpes, el problema creo que somos nosotros... Quiero decir avanzamos uno o dos pasos y ya sea ella o yo hacemos que se retrocedan tres entre nosotros, tal vez tienes razón y si somos idiotas-. Me confesó
..."
En ese momento reafirme que ambos necesitaban un empujon todavía mas grande, tal vez una poderosa patada en el trasero.
-Soyo-chan... ¿sigues pensando esas tonterías?-. Cuestionó Kagura, supe de que hablaba y creo que Okita tambien lo sabía.-Olvidalas, te hacen mal...
-Bueno si ese es el caso yo-. Trataba de decir Okita.
-¡Yo lo invité!-. Interrumpi, creo que es hora de que le de una patada en el trasero a ambos.-¡Por que el calvo dio a entender que la cena era demasiado formal! No lo hice por nada de lo que piensas Kagura-chan...
Todos me miraban, eso hasta que Okita se echó a reir.
-¿Ya viste tonta? No eres tan importante-. Se reia.
-Callate sádico-. Bramo Kagura y después me miro.-¿Que es eso de demasiado formal?-. Cuestionó.
No tenía idea de que responder...
-Algo asi como un compromiso entre la parejita, por eso me invito-. Dijo Okita.
-¿Por que a ti?-. Preguntó el.
No me di cuenta el momento en se habia alejado de mi, pero justo ahora estaba sonriendo de una forma que no me trae muy buenos recuerdos cuando la veo.
-¿Es por lo que escuché hace tiempo Okita?-. Cuestionó, no entendí de que estaba hablando.
-Depende, ¿que escuchaste?-. Cuestionó Okita.
-Deberias saberlo-. Dijo él.
-Pues no lo sé...-. Respondió Okita.
-Tenia que ver con el interes de alguien-. Dijo él.
¿Interés? No lo entiendo, nunca lo habia escuchado mencionar algo como eso.
-¡Ah! Tu hermana-. Dijo Okita fingiendo sorpresa.-¿Así que sabes que me interesa tu hermana?
El rostro de Kagura se pinto de varios colores al escucharlo pronunciar aquellas palabras, debo decir que yo tampoco esperé que dijera algo como eso y el, bueno, el estaba sonriendo... Pero incluso ahora parecía mas tranquilo.
-¡¿Pero qué estupideces estás diciendo sádico?!-. Gritó Kagura completamente sonrojada.
-Te mataré-. Sentenció él.
En ese instante todo paso más lento para mi... Como el se movía, como Kagura se lanzaba contra Okita en su deseo de "hacerlo pagar" por lo que habia dicho y como el poderoso león lanzaba esa patada pretendiendo golpearlo a Okita...
Y bueno, cuando dije que esos dos necesitaban una patada en el trasero no lo dije tan literal... Quiero decir, la patada que el habia lanzado dio justo en el trasero de Kagura quien queria lastimar a Okita, esa patada se convirtió en el empujón que ellos dos necesitaban.
Lo supe cuando vi como Kagura caia sobre Okita... Con sus labios chocando unos con los de otro.
-¿Que estan haciendo?-. Preguntó el poderoso león cuando se dio cuenta de lo que sucedía.
Ambos se separaron en ese segundo, mientras Kagura se limpiaba los labios completamente roja del rostro. Okita estaba actuando como si nada ocurriera, es más podría decir que incluso se puso de buen humor...
-¡Sádico bastardo!-. Gritó Kagura.
-¿Por que dices eso china? Fuiste tu quien se lanzo sobre mi con la ayuda del ahora cuñadito-. Bromeó Okita, pesima idea.
-Esta vez no voy a fallar en matarte-. Amenazó.
Sus palabras era demasiado creibles para mi, es mas verdadero pensando que esta celoso por su hermana... Y eso es malo, podrían pasar cosas muy malas si ambos pelean. Por eso me movi lo más rapido que pude rodeando al poderoso león con mis brazos en un intento de detenerlo.
-¡Basta por favor!-. Grité sin soltarlo.
-¿Por qué?-. Gruño, sonaba enojado en verdad...
Sin saber que decir dije lo unico que podia pensar sobre ese par de idiotas...
-¡Por que ellos se aman tanto como yo te amo a ti!-. Grité.
El rostro de Kagura se pintó de colores carmín, Okita me miraba sorprendido y el simplemente dejo de moverse...
Entonces se acerco pegando su rostro al mío sin dejar de mirarme.
-¿Eso es mucho?-. Cuestionó.
-Demasiado-. Respondí, me dio vergüenza.
El sonrió...
-¡Soyo-chan! ¡Kamui!-. Gritó Kagura, creo que está tan avergonzada como yo.
-Mira eso china, ellos son demasiado románticos, jamas me digas algo asi-. Dijo Okita.
-¿Por que yo te diría algo asi?-. Cuestiono Kagura.
-Por que me amas como la princesita ama a tu hermano, quiero decir, cuñadito-. Respondió Okita.
-Pues en tu caso sería igual sádico-. Respondió Kagura.
Todo se convirtió en un silencio un tanto incómodo. No puedo creerlo, ahora este par se dicen sus sentimientos como si nada ocurriera y aun así no hacen nada al respecto.
-¿Y por qué no somos como Kamui y Soyo-chan?-. Cuestionó Kagura, ¿qué acaba de decir? ¿escuché bien?
-Miralos son demasiado romanticismo para mi-. Respondió Okita, eso sonó ofensivo.
-Tienes razón-. Dijo Kagura.-Nosotros tendríamos un estilo diferente...
Kagura estaba cada vez mas sonrojada mientras yo me sentía cada vez más emocionada.
-¿Así que "nosotros" china?-. Bromeó Okita y después suspiro.-Creo que tienes razón...
Un silencio sepulcral que duró eternidades y entonces... Tanto Okita como Kagura intercambiaron miradas, era un encuentro entre el carmesí y el zafiro...
-¿Quieres salir conmigo?-. Preguntó Okita.
Ese era el paso al que nunca habían llegado...
-No puedes, por qué voy a matarte-. Interrumpió el poderoso león.
Está demasido enojado, creo que es la furia del hermano celoso... Aún, así estoy consiente de que debería hacer algo para detenerlo. Lo abrace tan fuerte como me fue posible confiando en ese 50% de que no me lanzaría para después golpear a Okita como el deseaba.
No me hizo nada, solo se quedó inmóvil.
-¿Por qué no damos una vuelta tu y yo?-. Le pregunté, necesito alejarlo.
-Más tarde-. Me respondió
-Yo creo que mejor ahora-. Insistí esta vez intentado empujarlo lentamente.
Escuche como Kagura suspiraba aliviada detras de mi y de como Okita suspiraba un "gracias, me ahorraste un problema". Quería quedarme a ver que respondía Kagura, desgraciadamente no se pudo pero se que responderá... Finalmente ellos llegaron a ese paso que final luego de tanto.
El y yo nos alejamos lo más que pudimos. Todos nos miraban, era logico, era una chica que estaba abrazando a su novio mientras lo empujaba, eso no es algo que se vea todos los días. Pero entonces el se detuvo y por más que intente no pude moverlo un milímetro de ahí... Oh, ese 50% de que no me hará nada corre peligro.
-Ya estamos bastante lejos-. Comentó, pude escucharlo tranquilo.
-Lo siento por eso...-. Me disculpe.
-Oh esta bien-. Me dijo dejándome ver su sonrisa.-Ahora estoy algo aburrido-. Canturreo mientras se acomodaba para sentarse en el suelo.
Me hizo señas para que yo me sentara a su lado y asi lo hice, amo estar cerca de el después de todo.
-Mhm-. Masculló pensativo, yo me quede mirandolo preguntándome que estaba pensando hasta que se dio cuenta de lo que hacía.
-¿Te pasa algo?-. Pregunté.
-Me estaba preguntando eso que dijiste sobre la invitación del calvito... Eso de "demasiado formal"-. Comentó.
-¿Eh? Yo bueno... -. No tenía nada que decir, escucharlo mencionar eso acabo con toda la tranquilidad que tenía, mi corazón estaba latiendo como un loco.
-Estaba pensando en que aún es algo pronto para un compromiso, tu y Kagura son de la misma edad asi que tengo que esperar al menos un año más-. Comentó.
¿Qué acaba de decir?
-¿Qué estas diciendo?-. Pregunté.
-Te casaras conmigo-. Mes sonrió.
-¿Qué?-. ¿Qué significa eso? ¿es una proposición? ¿una afirmación? ¿desde cuándo ha pensando eso?
-¿Acaso no quieres? Tampoco es problema, te recuerdo que se secuestrar ademas te dije que te quedarias siempre conmigo-. Afirmó.
-¡Me casaría contigo ahora!-. Le grité.
Me sonrió, me abrazó con esa fuerza y ese calor que solo el puede brindarme y que me hace tan feliz.
-Me parece perfecto...-. Susurró.
Hable enserio cuando dije que me casaria con el en ese momento... No importa el momento o el segundo, si pasan días o años... Si el me pregunta que si deseo pasar el resto de mi vida con él siempre responder que si.
Pero por ese momento solo me quede abrazandolo mientras estabamos en la calle solitaria... Ese segundo, se convirtió en una eternidad.
Entonces...
-¡No fuimos con tu padre!-. Exclame recordando ese pequeño detalle.
El se echó a reir.
-Mañana me reire de el por eso-. Comentó.
Eso nunca va a cambiar en el.
