Traigo actualización... con sorpresitas... en este capítulo hay un poquito de lemmon M (ya lo echábamos de menos ¿eh? :P). Contestando a la review que me dejó ironhuddy de momento no tengo intención de escribir otro fanfic, por lo menos hasta que termine este y las viñetas... pero ¡quién sabe lo que nos depara el futuro! ^^
Capítulo 21 - Revelaciones
Había sido un día atípico. El trabajo en Industrias Stark había funcionado como la seda. Era Viernes, por la tarde y llegaban temprano a casa. Poco después de la hora de comer. Los dos. Tony se había entretenido un poco en el taller, como era habitual en él, mientras su esposa se tomaba la tarde de relax. Pasadas algunas horas, se le ocurrió preguntarle a JARVIS por ella. Quería enseñarle la última innovación para su armadura en la que llevaba varias semanas trabajando.
- JARVIS, ¿Dónde está Pepper? Dile que baje de inmediato. Quiero que vea una cosa.
- La señora se está dando una ducha, señor… no creo prudente interrumpirla ahora…
Un solo pensamiento cruzó por la mente de Tony, que inmediatamente dejó de centrar su atención en lo que estaba haciendo y pasó a imaginarse a Pepper, desnuda y las gotas de agua recorriendo su sedosa piel blanca.
- ¿A qué hora sale Rose del colegio?
- Hoy saldrá más tarde. Tiene actividades extraescolares. Una hora de español y otras dos de taekwondo.
- Oh, si… es cierto…-sonrió ampliamente Tony sin poder contenerse.- Y ¿dices que Pepper está en la ducha? ¿Desde hace mucho?
- No, no demasiado… desde hace unos minutos entró en funcionamiento el sistema electrónico del baño que…
- Está bien… no necesito más detalles. JARVIS no me molestes durante un rato. Modo silencioso.
No recibió respuesta alguna cuando una enorme sonrisa de satisfacción se dibujó en su cara mientras elaboraba su plan de ataque. Tony Stark siempre había tenido una fantasía que les involucraba a él mismo y a su esposa en una ducha, llevando a cabo actividades muy divertidas. Seguramente tenía que ver con el hecho de que durante su primer acercamiento físico en lo alto de una azotea él hubiera insinuado su intención de ducharse juntos y ella se lo hubiese impedido. Aquella maravillosa noche, que recordaría mientras viviera, intentó llegar a tiempo de acorralarla, pero no lo consiguió y aunque finalmente obtuvo la recompensa de saborear su maravilloso cuerpo por primera vez, no resultó del todo como había planeado en su cabeza. Aquella escena seguía dando vueltas y más vueltas en su cerebro y decidió que había llegado el momento de hacerla realidad de una vez por todas.
Pepper estaba de buen humor y últimamente ambos estaban más motivados de lo habitual, a causa de la decisión que habían tomado hacía algunas semanas. Por fin había logrado convencerla de que era el momento adecuado para buscar otro hijo. Las cosas en Industrias Stark funcionaban como un reloj de precisión. Hacía más de un año de lo de Suiza y todo se había mantenido más o menos en relativa calma. Además, Rose ya tenía algo más de 7 años y una diferencia de edad mucho más grande con su hermano o hermana no sería lo ideal. Eso sin contar con la edad de ambos, el tiempo pasaba deprisa y ya no eran tan jóvenes. Si querían aumentar la familia tendría que ser ahora. No les quedaba mucho tiempo para pensárselo.
Así que se quitó la camiseta gastada del MIT, dejándola caer despreocupadamente sobre la cama. Se sacó las zapatillas de un puntapié y después los pantalones vaqueros sin demasiada ceremonia. A continuación se dirigió al baño, en el que el sonido del agua al caer se escuchaba como una tentadora invitación que no era capaz de dejar pasar. Completamente desnudo, observó a través de la mampara de cristal ligeramente opacado. Distinguía perfectamente las voluptuosas formas de su esposa. *Esta mujer era capaz de volverle loco haciendo cosas tan inocentes como enjabonarse el cuerpo* pensó acelerado. Acechó un poco más hasta que ella volvió a dar el agua. Entonces, abrió con decisión la mampara de la ducha, lo único que le alejaba de su objetivo y sonrió ampliamente de manera arrebatadoramente sexy.
El sonido de la mampara al abrirse hizo que Pepper se diera la vuelta instintivamente. El agua todavía cayendo de forma suave sobre su cuerpo, trazando deliciosas caricias sobre su piel. Había notado que la observaba, desde unos instantes previos, pero la expresión de absoluto deseo en la cara de su marido fue lo que la hizo estremecerse de excitación. Mucho más que el acecho anterior.
Pepper sabía lo de su fantasía de hacer el amor en la ducha. Sabía que todavía no habían podido llevarla a cabo, pese a ser una de las preferidas de Tony, que muchas veces intentaba tentarla dándole algunos detalles de las escenas que pasaban por su cabeza. Pepper ahogó una sonrisa. Hasta hoy, era el día de hacerla real, decidió contenta. La mañana en la oficina había sido fructífera, Tony había cumplido con las reuniones y no tenía que recoger a Rose hasta dentro de 3 horas… se mordió el labio inferior y lo miró incitante.
- Tony… no te he oído llegar.-dijo suavemente haciéndose la inocente. Y rió, con una risa franca, abierta, incitante…
- Pepper…-fue el único sonido que escapó de sus labios. Él seguía inmóvil, mirándola, memorizando sus curvas en imágenes de lo más deliciosas. Ella tenía sobre él ese extraño poder, que lo dejaba quieto, inmóvil cual estatua de sal sometida a su hechizo.
Su mujer no lo dejó seguir imaginando, se abalanzó sobre él y lo metió dentro del reducido espacio, apretándolo contra ella y dejando que el agua cayera sobre ambos con fuerza. Lo besó intensamente, entrelazando su lengua con la suya en un baile de pasión. De pronto notó sus manos ardientes sobre su piel mojada, acariciándola, recorriéndola por entero y marcando un delicioso contraste con las zonas de su piel frescas por el agua que corría sobre ambos. Pepper trazó la musculatura de su pecho con un dedo, Tony se estremeció de placer y con un movimiento firme la empujó levemente contra la pared de la ducha, permitiendo que ambos pudiesen aguantar mejor el equilibrio en el pequeño habitáculo.
- Dios… Pepper… no sabes… cuánto... he deseado…-murmuró él, completamente excitado, ardiendo de deseo.
- Lo sé, lo sé… Shhhhh sólo hagámoslo, amor…-murmuró ella quedamente en su oído mientras succionaba el lóbulo de su oreja.
Pepper era malvada, Tony se sentía completamente a su merced. Tan loco por ella como el primer día. Bajó sus manos lentamente, esparciendo sus caricias poco a poco, hacia la zona más sensible entre sus piernas mientras lamía y succionaba con su boca alrededor de su cuello, la barbilla, detrás de las orejas. Dios adoraba succionar el cuello de Pepper, el sabor de su piel como a vainilla, tan sabrosa... Dejar marcas por su cuello. Después su boca se entretuvo en sus pechos, lamiendo con sutileza los suculentos pezones, mojados, de tacto tan firme... El agua resbalando sobre ellos. Sexo y agua, resultaba una combinación de factores irresistible para él. No sabría explicar de donde le venía ese fetichismo por el agua, pero el caso es que le excitaba hasta límites insospechados.
- Mmmm, Tony…-suspiró Pepper mientras deslizaba sus manos a lo largo de su espalda. Notando la erección de su marido contra su abdomen, firme. Se estremeció de deseo ante el mero hecho de pensar cuánto la deseaba, combinado con la intensa sensación de las caricias que le prodigaba.
- Es increíble, Pepper, ¿Por qué habremos tardado tanto en hacerlo?-dijo mientras levantaba la cabeza para mirarla.
Ella sólo sonrió. Y volvió a besarle densa y apasionadamente.
Tony deslizó sus dedos en el interior de su centro, palpando en suave cantidad de líquido y suspiró entrecortadamente en medio del beso. Su esposa, estaba tan mojada… preparada para recibirle. Pepper se estremeció al notar como sus dedos la penetraban con firmeza y adelantó sus caderas deseando más. Entrelazando sus cuerpos, aprisionando su erección entre sus cuerpos. Su marido sonrió y redobló sus esfuerzos bucales sobre sus pechos, mordiendo sutilmente un pezón. Pepper se estremeció y emitió un sonido gutural muy parecido a un grito. Loco de deseo, la besó ferozmente, aprisionándola todavía más contra la pared de la ducha. Pepper levantó las caderas una vez más y enroscó sus largas piernas alrededor de las de Tony que posicionó sus manos sobre sus nalgas para mantenerse confortablemente, descargando el peso de ambos sobre la pared. Pepper lo sujetó por los huesos de las caderas, atrayéndole hacia sí, deseando sentirle en su interior más que nada. Tony sonrió ante su ferocidad salvaje.
- Eres la mujer más increíble que he conocido… ¿lo sabías?-susurró mientras la hacía llegar al límite del deseo, torturándola, rozando sutilmente su clítoris con la punta de su miembro erecto, luego rozando su abertura, solo un poco intentando apartarse, aunque ella le tuviera tan sujeto que lo conseguía a duras penas.
Pepper estaba a punto de perder los nervios.
- Tony, ¿quieres hacer el favor de follarme de una maldita vez?
- Oh, la palabra con f… debes estar verdaderamente desesperada…- murmuró en su oído retador.-Eso sí no perdamos nunca las formas ¿eh?-dijo mientras deslizaba la lengua sobre el labio inferior de su mujer.
Ella le dedicó una mirada cargada de desesperación, deseo e impaciencia.
- Tony…-susurró ella en tono suplicante.
Desde luego el uso de esa palabra le excitaba hasta límites inexplicables y después ese tono... ella sabía perfectamente lo que producía en él. No pudo resistir más tiempo la tentación y se deslizó en su interior de una sola acometida. Ella reforzó la presión sobre sus caderas y su cintura. Tony empezó a moverse contra la pared, primero con movimientos lentos y sutiles, casi agónicos, sin prisa… haciendo que ella disfrutara en agonía de su necesidad de que se moviera más rápido, pero aguardando, sin concederle su deseo. Él era capaz de mantener aquel ritmo durante mucho tiempo cuando se lo proponía. Los ojos marrones se clavaban en los azules mientras el tiempo corría lento, sucumbiendo al movimiento rítmico de sus cuerpos.
- Tony, por favor, Tony…
- Pepper…-era incapaz de concentrase en otra cosa que no fuera su nombre.
Poco a poco, con movimientos estudiados, empezó a aumentar el ritmo, trabajando con la sutileza de sus caderas adentro, afuera. Redobló sus esfuerzos sobre sus pezones, lamiendo, chupando, mordiendo… Pepper emitía gemidos, gritos de deseo entrecortados, próxima a su clímax. Esos sonidos que eran mejores que música para sus oídos. Tony aceleró un poco más sus movimientos, sus caderas aumentando el ritmo en oleadas de placer y la llevó hasta su éxtasis. Sus respiraciones aceleradas, Pepper alcanzando el orgasmo gritando su nombre con las manos entrelazadas en girones de su cabello castaño. Tony la sostuvo firmemente para que no se cayera cuando sus músculos se volvieron de gelatina y su espalda se arqueó contra él. Siguió moviéndose cada vez más fuerte, sintiendo el cuerpo de ella retorcerse a su alrededor, sus músculos tensándose, hasta que logró alcanzar su propio clímax con un grito feroz que retumbó en todo el baño. Sintió la oleada de intenso placer extenderse por todas las fibras de su cuerpo y a punto estuvo de perder el equilibrio y hacer que ambos cayeran al suelo. Finalmente, Pepper acunó su cabeza en su regazo y maniobró para posicionar de nuevo sus pies sobre suelo firme, evitando la caída. Lo acunó con ternura y levantó su cabeza para besarle. Después acercó lentamente sus labios al lóbulo de su oreja y susurró:
- Estamos en los días indicados, amor. Puede que hoy encarguemos un bebé…-dijo tragando una sonrisa.
Tony levantó la mirada hacia ella, llena de asombro y amor. Esa mirada capaz de derretir un glaciar entero y que sólo Pepper y nada más que ella, era la elegida para recibir.
- Eso sería maravilloso. Pero creo que deberíamos asegurar el rendimiento de nuestra empresa ¿no cree, Señora Stark?
Como respuesta, Pepper los posicionó a ambos justo debajo del chorro de agua de la ducha, dejando que los bañara de arriba abajo, abrazados. Y sonrió.
- ¿No ha tenido suficiente Señor Stark?
- Ni para empezar.-dijo sonriente.-Tengo mucha hambre.
La cogió de la mano y la sacó del reducido habitáculo mientras ella cerraba el grifo. Las gotas de agua dejaron marcas sobre el suelo del baño y el pasillo. Tony la condujo hasta su dormitorio. La recostó sobre la enorme cama con reverencia y se deslizó sobre ella, cubriéndola de besos desde los labios, pasando por el cuello, hasta el abdomen.
- ¿Lista para el segundo asalto?-preguntó antes de que su cabeza se perdiera bajo su abdomen, entre sus piernas abiertas.
Pepper sonrió mientras sentía el delicado jugueteo de su lengua sobre su intimidad, extendió los brazos sobre la almohada y se dejó hacer, completamente extasiada.
Hicieron el amor algunas veces más aquella tarde. Cuando estaba descansado, Tony solía ser insaciable en aquellos menesteres, y todavía más si tenía un objetivo claro, como era el caso. Su esposa era capaz de seguir su ritmo sin problemas. Era una de esas cosas que le fascinaban por completo de ella.
Sobre la cama mojada, enredados en las sábanas de lino y mientras le acariciaba el abdomen en movimientos circulares, depositando pequeños y ardientes besos sobre su cuello, murmuró:
- Van a ser unos días intensos. Tenemos que conseguir meter otro pequeño Stark ahí dentro.
Pepper suspiró, lo cogió de la babilla y depositó un suave beso sobre sus labios.
- No se puede decir que no estemos poniendo todo nuestro empeño, señor impaciente…
Dijo mientras le sonreía satisfecha y feliz. De pronto sus ojos se posaron en un punto más allá de ellos dos.
- ¡Dios mío! ¿Has visto la hora que es?-dijo señalando el reloj digital de la mesita de noche.-Tenemos que ir a recoger a Rose, está a punto de salir de sus clases de Taekwondo.
Tony se acercó a darle un último beso y se dirigió al borde de la cama, renuente.
- Iré yo. JARVIS ¿estás ahí? dile a Happy que prepare el coche. Salgo en unos minutos.
- Sí señor.
Pepper se levantó de la cama tras él y lo detuvo.
- Iré yo. Tu arreglarás este desorden.-dijo señalando las sábanas de la cama deshechas y completamente mojadas. Caminó unos pasos más y se volvió a mirarlo desde delante del armario ropero, lanzándole la ropa de cama limpia.- Toma, las sábanas secas. Al fin y al cabo ha sido tu idea que ahora esto parezca una piscina olímpica en vez de un dormitorio.
Tony cogió el paquete de sábanas al vuelo y sonrió con la boca torcida.
- Lo que tú y yo hacemos sobre esta cama si que debería considerarse deporte olímpico.-contestó mientras la observaba vestirse con deleite.
Pepper le sonrió mientras se recolocaba una falda beis y terminaba de abotonarse una blusa blanca de algodón.
Unos cuantos días más tarde, tendida sobre su cama, la niña de 7 años volvió a apartarse un pequeño mechón de pelo castaño, ligeramente rojizo, de la cara. Se removió inquieta. Abrazaba una gastada muñeca de trapo y un viejo ornitorrinco de peluche contra su pecho en busca de consuelo. No abrió los ojos. Solo permaneció allí quieta esperando, en la seguridad de su habitación. Cuando empezaba a sentirse mejor se oyó la voz amistosa y conocida de JARVIS.
- Rose, papá acaba de llegar.
Rosie se levantó de un salto y con Trapitos todavía aferrada contra su pecho, bajó los escalones que llevaban al taller de dos en dos. Posó su mano derecha sobre un pequeño detector de huellas dactilares situado precisamente a la altura de sus manos, y la puerta de cristal se abrió sin un sonido. Desde allí pudo ver los brazos metálicos que retiraban la armadura roja y dorada a su padre a gran velocidad.
Desde que se había hecho mayor, la armadura la fascinaba mucho más de lo que llegó alguna vez a asustarla. Sobretodo desde que su padre la salvara en la estación de esquí. La sensación de volar por el aire a gran velocidad, sabiendo que estaba totalmente segura, era increíble. Por eso su madre la había enviado a su cuarto mientras veía la CNN en el salón. Rose había intentado enterarse de que estaba pasando por todos los medios a su alcance, pero JARVIS y Trapitos tenían terminantemente prohibido en su programación mostrarle imágenes de los combates de Iron Man. Ni siquiera había podido piratear a Trapitos, aunque lo había intentado a conciencia. Pero los protocolos de seguridad eran demasiado buenos, todavía era incapaz de superar los conocimientos de programación de su padre. Así que nunca se enteraba de nada cuando papá salía a combatir a los malos. Solo le estaba permitido escuchar los relatos que él mismo le contaba, sobre todo cuando mamá no estaba delante. Las "Historias De Iron Man" narradas a posteriori en los pocos momentos que compartían juntos a solas, eran la única manera que tenía de saber que estaba pasando ahí fuera.
Rose entendía que las misiones de papá eran importantes, porque salvaban la vida de otras personas. Pero se sintió un poco egoísta al desear que estuviera allí con ella. Porque ahora mismo necesitaba decirle todo lo que llevaba dentro. El mal día en el colegio, la reciente discusión con mamá… Todo.
- Papá…
Tony se volvió desde la plataforma, mientras bajaba los escalones. JARVIS ya le había avisado de que la niña iba hacia allí. Por la expresión de su cara y los ojillos llorosos, debía de haberse enfadado con su madre, otra vez. Su pequeña parecía triste.
- ¡Hola Super Rosie! ¿Qué tal el cole?-intentó animarla, pero no surtió el efecto que él deseaba. Más bien al contrario.
Su hija lo miró un poco chafada.
- Fatal… en el comedor Justine Williams y su compinche han vuelto a sacarle los ojos a "Harry el ornitorrinco" y cuando Patrick ha empezado a arañarla, la señorita Adams se ha puesto de parte de Justine. Entonces yo la he llamado cuatrojos y le he dicho que dejara a Patrick en paz o se iba a enterar, ha sido cuando Trapitos ha desplegado la burbuja azul brillante a nuestro alrededor y Sarah McElwes se ha puesto a llorar asustada. A la profe no le ha gustado nada de nada… ha empezado a decir cosas como "si no fuese hija de quién es" y "bicho raro". Nos ha castigado a Patrick y a mí sin postre mientras Justine y Sarah tomaban doble ración de yogur de cerezas. Es tan injusto…
Rose lo había soltado todo sin pararse a respirar. Tony suspiró, mientras llegaba a su altura y le acariciaba el cabello.
- Así que problemas otra vez con las matonas del colegio, ¿es que esas pequeñas arpías nunca van a dejar de ser un incordio? Al menos me alegro de que les dieras su merecido.-se agachó hasta quedar a su altura y susurró en su oreja.-Esto que quede entre tú y yo.
La niña levantó la vista hacia él y se encogió de hombros.
- Si sólo fuera eso… casi no tengo amigos. Menos mal que me encuentro con Patrick a la hora de comer. Toda la gente de la clase se mete conmigo por contestar las preguntas de las profesoras. Muchas veces sé las respuestas casi antes de que las formulen. Y a los demás les parece extraño…
Tony la miró con comprensión y cierta preocupación. Él sabía lo que se sentía siendo un genio a los 7 años. También había pasado por lo mismo, aunque por su naturaleza carismática había acabado ganándose a la clase con sus chanzas, bromas y alguna que otra travesura muy bien elaborada. Pero no parecía estar siendo el caso de su hija, que poseía en su carácter el sentido de la corrección heredado de su madre. Por eso le fastidiaba tanto que la hicieran sufrir. Por que a diferencia de él, su hija contaba con una personalidad amable y generalmente cariñosa.
- Son celos, Rose. Y envidia. A la gente mediocre le incomodan las personas diferentes, la genialidad les hace sentirse comparativamente inferiores. Y ese sentimiento suele sacar lo peor de las personas.-dijo seriamente y con conocimiento de causa.- Rosie, eres especial y siempre lo serás. Quiero que entiendas que eso es bueno, porque te convierte en una persona extraordinaria. Capaz de hacer realidad las mejores metas que te propongas.-apuntó Tony seriamente.- No te dejes avasallar por la mediocridad, cariño ¿me lo prometes?
La pequeña sonrió agradecida, Papá siempre la entendía.
- Sí… Papá… Me pregunto… hace tiempo me dijiste que tu estudiaste en un colegio especial, donde había mas niños… como nosotros…
Tony sonrió ampliamente.
- Cuando seas un poco más mayor, irás a ese colegio cariño.-al ver como la cara de Rose volvía a entristecerse levemente, añadió.-Por los resultados escolares que obtienes, no creo que falte mucho. Hablaremos de esto con mamá. ¿No le has dicho nada a ella?
Rose se removió insegura antes de responder con sinceridad.
-No, iba a hacerlo… pero entonces me ha dicho que estabas fuera luchando con los malos y me he enfadado con ella porque no me ha dejado quedarme a ver las noticias. ¡Es que no lo entiende! Yo quiero verlo.
Tony negó con la cabeza.
- Sabes que mamá se pone muy nerviosa. Aunque no debería preocuparse tanto por mí.-se rió intentando quitarle hierro al asunto y olvidarse de lo cansado que estaba y de las magulladuras que iban a salirle por doquier después de la fiestecita en armadura de hoy.
- Eso mismo le digo yo. ¡No te va a pasar nada!-proclamó Rose con vehemencia.-Mamá se preocupa demasiado...
Su padre alegró ligeramente el semblante, contento de saber que su hija tenía fé inquebrantable en él. Y decidió cambiar de tema, porque realmente prefería que la niña viviera en su mundo de ilusión, pero crecía muy deprisa y no estaba preparado para el momento en que tuviera que enfrentarse a la verdad de sus acciones y a tener a toda su familia preocupándose por él cada vez que salía de casa envuelto en dorado y rojo relámpago.
- Mañana iré a ver a la directora de tu colegio, creo que esa señorita Adams no tiene ni idea de lo que significa la seguridad pasiva. Déjame a Trapitos intentaré ajustarla para que la barrera protectora no salte a niveles tan bajos de secreción de adrenalina por parte de tu cuerpo…
- Papá siempre dices cosas super técnicas… y realmente me encanta...
- Si ¿eh?-le guiñó un ojo.- Por cierto, ¿quieres que arreglemos a "Harry"?
- Mamá ha intentado medio coserlo, pero si lo haces tú… quedará mucho mejor-sonrió la pequeña.- Tendrías que ver como se ha enfadado Patrick por lo de "Harry".
- Es lógico, fue el primer regalo que te hizo su padre. Lo pusimos en tu trona a los pocos días de tu nacimiento.
- Por eso la tía Claire lo miraba con pena…
Tony se acercó a ella y le acarició la mejilla con un dedo. Rose le tendió graciosamente sus más preciadas posesiones, las que la habían acompañado desde el día en que nació.
- Está bien dejémosles aquí.-dijo depositando la muñeca de trapo y el ornitorrinco aviador de peluche sobre la mesa del taller.-Pero antes señorita…
- ¡Ropa de trabajo!- Completó con visible entusiasmo la niña.
- Exacto, o tu madre nos matará si te ensucias el uniforme del colegio otra vez esta semana.
Subieron a la planta superior y Tony habló con su mujer mientras la niña se cambiaba de ropa. Después volvieron a bajar al taller.
Pasaron buena parte de la tarde trabajando en los circuitos de la muñeca y remachando el poliéster del ornitorrinco y todavía les quedó tiempo para hacer algunas reparaciones en el Ford del 37. Para cuando estaban terminando, era casi la hora de cenar. Rose estaba de mucho mejor humor, más animada. Y como siempre, Pepper tuvo que bajar a buscarlos para conseguir que se despegaran de su ensimismamiento y subieran a sentarse a la mesa. Por suerte, a Rose ya se le había pasado el enfado. Cenaron en perfecta armonía familiar.
Después se sentaron en el sofá y enchufaron la gran pantalla del salón para ver un rato la televisión. La jornada parecía estar terminando mejor de lo que había empezado. En un momento determinado, Rose cogió el mando para ver si interceptaba fugazmente algún canal de noticias y se enteraba de la última heroicidad de su padre, aunque fuese en diferido y antes de que su madre la obligara a acostarse.
Pero lo que ninguno de ellos esperaba ver era una noticia que les llamó poderosamente la atención. Y no para bien.
Una rubia periodista daba las convenientes explicaciones a la puerta de una cárcel estatal.
Era la noticia de la salida de prisión y puesta en libertad condicional de Justin Hammer.
- ¿Sale de la cárcel? ¿Tan pronto, pero no le habían caído 10 años?-exclamó Pepper mirando incrédula la pantalla.
- ¡No puede ser! Sube el volumen de la televisión, JARVIS.-pidió Tony exasperado.-Están diciendo que ha cumplido dos años menos por buena conducta. ¿A quién habrá sobornado?
JARVIS hizo caso y subió el volumen de la televisión. Sus padres seguían atentamente la crónica del suceso sin hacerle demasiado caso a Rose, que se había quedado sospechosamente quieta y callada. Pepper estaba a punto de obligarla a irse a la cama cuando la niña habló:
- Papi, mami… ¿Sabéis quién es? Ese, el hombre de la pantalla... Es que… no puede ser, se llama Hammer. Y ella…
Tony y Pepper se miraron asombrados y después centraron toda su atención en su hija, interrogantes.
- Rose que ocurre…
La niña intentó explicarse lo mejor que supo.
- Lo conozco, lo he visto en fotografías… Justine la niña de mi colegio… se llama Williams de apellido pero… un día nos enseñó una foto de su padre y nos dijo que estaba en la cárcel. Era… era ese. El que acaba de salir en las noticias.
Tony y Pepper miraron fijamente a su hija. Y su mente pronto elaboró un inquietante pensamiento.
- Debe haber adoptado el apellido de su madre… ¿Cuántos años tiene esa niña Rosie?-preguntó su padre con impaciencia.
- Es… doce… está en mi clase, en sexto de primaria.
Pepper frunció el ceño, visiblemente preocupada y molesta.
- ¿Tenía una hija secreta escondida por ahí? Si la niña tiene doce años significa que ya tenía dos cuando pasó todo lo de Vanko y la Expo.
- Si, eso es lo que parece…-asintió Tony, pensativo.
De pronto una sola idea se cernió sobre él.
- Rose, ¿sabía esa niña… Justine Williams, que íbamos a estar en Suiza de vacaciones?
Su hija lo miró un poco apesadumbrada, y tragó saliva.
- Bueno… hicimos un trabajo de clase que nos pidió la profesora. Consistía en escribir una redacción sobre donde íbamos a pasar las vacaciones de Navidad y después el último día leerla a nuestros compañeros de clase. A mi me pareció una chorrada, pero todos los niños lo hicieron y la profesora dijo que yo también tenía que leerla así que…
Sus padres se miraron alternativamente y empezaron a leerse el pensamiento en voz alta:
- Posiblemente la madre de la cría sea cómplice.
- Debían pasarle la información.
- Tenemos que averiguar quién es…
- En E.S.C.U.D.O nos ayudaran a investigarlo…
- ¿Qué pasa con Justine?-preguntó Rose preocupada.- Me estáis asustando.
La voz de la niña les sacó de sus pensamientos expresados en voz alta. Sus padres pararon las especulaciones y se volvieron a mirarla. Pepper decidió que no era conveniente que siguieran con este tipo de conversación delante de ella. Y entonces fue cuando Tony hizo la sugerencia. Lo primero era lo primero.
- Está bien Rose, no pasa nada. Sólo creo que será mejor que te cambiemos de colegio. ¿Recuerdas lo que estuvimos hablando esta tarde? Mañana por lo pronto no irás a clase y ya veremos…
- Pero… ¿Por qué Papa? ¡Qué pasa! Mamá…-preguntó la niña completamente desconcertada.
- Cariño, será mejor que te vayas a la cama.-intentó Pepper manejar la situación.- Papá y mamá tienen que hablar de cosas muy importantes y ya es muy tarde para que tú sigas levantada.
Rose cruzó los brazos sobre el pecho en actitud desafiante.
- Pero ¿por qué? Quiero saber que está pasando. Soy una niña, pero no soy tonta.
- Haz caso a tu madre, jovencita.-dijo Tony sonando autoritario.-No quiero oír ni una protesta más. A tu cuarto. Ahora.
Rose lo miró como si no lo conociera. Papá siempre se ponía de su parte. Se sintió profundamente dolida y ese sentimiento debió reflejarse perfectamente en su carita redonda, porque un escalofrío de pánico recorrió el cuerpo de Tony al escucharse a sí mismo. El miedo y la preocupación le habína hecho hablarle a su hija en el mismo tono autoritario y deleznable en el que su padre se había dirigido a él durante la mayor parte de su infancia. Quiso remediarlo, pero cuando reaccionó, Rose estaba saliendo del salón dando un portazo. Abrazada a Trapitos, visiblemente entristecida y enfadada.
- Os odio.-espetó antes de perderse tras la puerta.
Tony se sintió terriblemente mal. Pepper le puso una mano sobre el hombro.
-No lo dice en serio. Ha sacado tu sentido del drama. Voy a seguirla y a asegurarme de que se queda dentro de su habitación.-suspiró.-Después seguiremos esta conversación.
- Yo… no debería haberle dicho eso.
- Tony, no se va a acabar el mundo porque alguna vez seas severo con tu hija. Es más, creo que lo necesita. No es justo que siempre se enfade conmigo, porque sea yo quién le ponga límites.-le sonrió, él hizo gesto de replicarle, pero Pepper no le dejó.- Y antes de que lo menciones. Tú no eres tu padre. Una cosa es disciplinar a un hijo cuando lo necesita, y otra tratarlo como un estorbo. Cosa que, aunque suene increíble, tu jamás has hecho con Rose.
Su marido esbozó una pequeña sonrisa y asintió levemente. Después la observó alejarse en dirección al cuarto de Rose. Luego se puso a pensar en el reciente giro de los acontecimientos.
Cuando su esposa regresó al salón se sentó a su lado en el sofá. Tony la miró interrogante.
- Se ha puesto el pijama y se ha acostado. Ya está más tranquila. Sigue un poco enfadada, pero es normal. Siempre ha sido una tozuda. Le he dado orden a JARVIS de que nos avise si se levanta de la cama.
Tony suspiró aliviado. Pepper se arrebujó en su regazo y empezó a compartir con él sus razonamientos.
- Volviendo a lo de Hammer. Su hija debió contarle donde pasaríamos las vacaciones. ¿Crees que se las ingenió de alguna forma para atacarnos desde la cárcel?
- Si, piénsalo. Sabía que iba a salir pronto, ¿Que mejor que quitarnos de en medio antes de su regreso triunfal? Si alguien podía desconfiar de sus intenciones e intentar detenerlo éramos nosotros.-apuntó Tony.
- Pero le salió mal… seguramente ahora mismo este planeando algo en nuestra contra para completar el trabajo.
De pronto, ambos dieron un respingo al unísono y empezaron a hablar a la vez, interrumpiéndose el uno a la otra, pero al mismo tiempo entendiéndose a la perfección, como solían hacer muy a menudo. La gente a su alrededor solía quedarse de piedra cuando lo hacían.
- Las bombas de los terroristas hace 6 años...
- Y las armas del tipo de Boston hace 4...
- Tecnología alienígena...
- Combinada con nueva tecnología armamentística...
- Pero estaba en la cárcel...
- ¿Cómo ha podido desarrollar ese entramado?
- ¿Y la logística?
- Le están ayudando...
- Tiene cómplices...
- La madre de su hija…
- Es probable, puede ser ella o alguien más…
- ¿Quiénes serán?
- Hay que averiguarlo… Y cuanto antes.
- Hay algo más que me preocupa.-la miró Tony serio.-Las extrañas huellas en la nieve. En Suiza.
- Insinúas que se trate de un prototipo… de algo…
- Aún no he podido averiguar lo que es. No aparece registrado en ninguna base de datos del mundo, Pepper.
- De su invención…
Tony la miró medio divertido pese a la gravedad de la situación.
- ¿Bromeas? Si fuera de su invención no me preocuparía en absoluto, pero esto funciona. Sea lo que sea. Fue capaz de provocar una avalancha de grandes dimensiones y no dejó huellas identificables.
- Es como cuando utilizó a Vanko.
- Crees que trabaja con alguien que está en el exterior y se comunica con él o ellos desde la cárcel.
- Si, y sus inventos si que funcionan. Le estará pagando…
- A los que estuvisteis deteniendo por posesión de armas ¿serán sus compinches o sus clientes?
- Me inclino a pensar que sus clientes. Pero no podemos descartar nada.
- Dios, esto es peligroso Tony. Y estamos involucrados directamente. Nunca te he contado lo que me dijo… Tu estabas ocupado con lo de Rhodey, con los drones... En la Expo, cuando llegó la policía para llevárselo. Me amenazó, me dijo que se vengaría de mí: "¿Crees que me estás hundiendo? Yo si que te voy a hundir. Nos volveremos a ver. Muy pronto"
Tony la miró fijamente.
- Y recuerdas las palabras exactas. Te impactó... ¿Te callaste una amenaza tan grave? Y durante años… ¡Por Dios, Pepper! Creía que quien tenía el vicio de guardarse la cosas en esta relación era yo.
Pepper suspiró y entornó los ojos.
- No quería preocuparte. A fin de cuentas, estaba en la cárcel. ¿Que iba a hacer?
- Pep, esto es mucho peor que cuando yo te oculté que me estaba muriendo. Ahora comprendo muchas cosas. Estabas asustada. Has estado asustada todo este tiempo.
Pepper intentó desviar la discusión a su terreno.
- ¿A qué ocasión entre tantas te refieres, Tony? Además con la que se nos viene encima, no puedo creer que estemos discutiendo sobre esto.
- Lo sabes muy bien. Yo al menos intenté hacerte una tortilla y contártelo. Pero tú me has ocultado esa amenaza deliberadamente. Y durante mucho tiempo. Recordaré esto, Pepper. Para la próxima vez que me acuses de no ser sincero en nuestra relación...
- No podía imaginar que… Tony, esto es serio, ¡céntrate!-gritó exasperada.- ¿Qué vamos a hacer?
- Lo primero será hacer unas llamadas. En E.S.C.U.D.O deben tener toda la información que puedan necesitar. Vamos a trabajar en equipo. Furia se va a quedar de piedra.
- Por lo pronto, vamos a tener que permanecer en alerta.-siguió ella.
- La directora del colegio de Rose tendrá que entender que son medidas de seguridad extraordinarias. La sacaremos de allí y pediremos que autoricen un examen de Coeficiente Intelectual. Intentaremos matricularla en el colegio para genios lo antes posible.
- Pero… estará sola… y ni siquiera tendrá a Patrick para hacerle compañía en el recreo o a la hora de la comida…-apuntó Pepper con un hilo de voz.
- Pronto hará nuevas amistades. Con niños que no se burlarán de ella por ser diferente. Además es preferible a que la hija de Justin Hammer la tenga bajo control todos los días. Vigilando nuestros movimientos. Y mucho más después de lo que acabas de contarme.-hizo una pausa y le acarició el hombro con suavidad.- Desde que nos dimos cuenta de lo especial que es, hemos esperado el momento en que Rose necesitara estudiar en un lugar donde fuese capaz de dar rienda suelta a todo su potencial. ¿Sabías que se aburre en clase porque ya domina toda la materia que le imparten?
Su esposa lo miró.
- Había notado algo. Terminaba los deberes enseguida. Y nunca tenía dudas, a pesar de estar matriculada 5 cursos por encima del que le correspondería por edad. Pero… no me había dicho nada claramente. Sabes que para estas cosas siempre ha tenido más confianza contigo.-dijo algo dolida.
Tony la abrazó.
- Son cosas de genios. No te sientas mal. Eso no significa que te quiera menos. Es sólo que… ella sabe que tuve que pasar por lo mismo a su edad. Que la comprendo.
- Y yo no claro, yo sólo soy mamá. La de la mente mediocre.-aportó un poco resentida.
Tony la cogió de la barbilla y le acarició parte del cuello, haciendo que lo mirara a los ojos.
- Pepper, tu mente nunca ha sido mediocre. Está muy por encima de la media. Precisamente creo que Rose ya nos supera a ambos en inteligencia porque en ella hay parte de los dos. Eres una de las personas más inteligentes que conozco. Y si crees que yo podría haberme enamorado como un idiota de alguien que no fuese absoluta y rotundamente brillante es que...
No pudo continuar con su discurso porque su esposa se adelantó para besarle.
- Me ha gustado tu argumento.-comentó jovialmente cuando se separaron.
- ¡Me alegro!-expresó él contento.-En cuanto a nuestra hija, algún día nos agradecerá la decisión que estamos tomando. Es por su bienestar.
Pepper asintió, finalmente convencida.
- Tienes razón, Tony. Es lo mejor para Rose.
Aquella noche les resultó difícil conciliar el sueño. Tony se quedó despierto hasta tarde, charlando en videoconferencia con los Vengadores, Rhodey y la gente de E.S.C.U.D.O las cosas no pintaban demasiado bien, pero como siempre hacía, debería sobreponerse y encontrar la mejor solución a sus problemas. Al fin y al cabo, siempre trabajaba mejor bajo presión.
Bueno, otro capítulo más. Con algunos misterios que empiezan a resolverse. De verdad que siento mucho haceros esperar tanto, pero es que últimamente buscar huecos para escribir me está resultando casi misión imposible. Además estoy en proceso de terminar el fic y resulta más costoso ir volviendo la vista atrás y enlazarlo todo. Tengo planeados al menos unos 8-9 capítulos más. Todavía no puedo deciros el número exacto de capítulos que va a tener porque estoy intentando cuadrar ciertos detalles, pero seguro que no pasará de alrededor de los 30 capítulos :D
Para colocar literalmente la frase amenazadora de Justin Hammer he tenido que colocar el DVD y volver a ver la escena porque no la recordaba con exactitud. Ha sido al fijarme y poner el pause que he recaído en la cara de impresión que se le queda a Pepper en esa escena, realmente se queda perturbada la pobre y he pensado: esto me viene de perlas para el fanfic jaja. Como enriquecen un personaje los buenos actores. Y ya que estaba me he puesto a ver (otra vez y van 1000 la escena del beso en la azotea, que me sigue fascinando lo sexy que es ese beso, dios y eso que él lleva puesta la armadura y casi no hay "roce" jajajaja :D)
Como siempre, espero que os guste, aunque sea un poquito. jejejeje xD
No sé cuánto tiempo tardaré en actualizar, pero ¡ya nos leeremos! ^^
