Death
¿El fin? No apuestes por ello…
Habíamos "retrasado" el regreso con nuestro equipo para explorar un poco esta habitación en la que nos encontrábamos, la sala oscura, y ya habíamos obtenido incluso un poco mas de la munición mas típica. Beverly, quien poseía mejor capacidad comunicativa que yo, estaba entablando ahora una breve conversación con Sherry, haciendo preguntas que la menor respondía con pocas palabras o simplemente se quedaba callada, por suerte la mayor sabia que ante ese tipo de respuesta lo mejor era cambiar de tema. Yo las miraba de vez en cuando, mientras que aun seguía comprobando mi estado físico. Diría incluso que mi recuperación estaba casi completa… pero el mismo hecho era completamente ilógico. Quería saber desesperadamente lo que estaba pasando… pero siendo esta como otra de las tantas preguntas cuyas respuestas parecían inexistente, no me quedo otra mas que resignarme a aceptar los hechos como eran y actuar debidamente acorde a estos. Por mas desconcertante que fuera… esto era indudablemente algo bueno.
A espaldas de ambas chicas, revise los bolsillos de mi chaqueta y me alegre al ver que aun tenia conmigo la llave que había retirado del cadáver de Brad hacia tiempo atrás. Para evitar posibles preguntas de donde conseguir la llave o como supe donde usarla, abrí el armario metálico del rincón del cuarto lo mas silenciosamente posible y tratando de hacer pasar por alto el hecho de que había usado una llave, de la cual me deshice tan pronto abrí las puertas. Dentro del guardarropa estaba lo que su nombre indicaba: Ropa. Los tres trajes especiales de este "juego", dos masculinos y uno femenino, pero lo importante aquí era lo que se encontraba en una vieja caja ubicada en el bajo rincón del ropero: Un revólver Colt Single Action Army, o para resumirlo, el Colt SAA. Tome el arma entre mis manos, alegre de tener algo mas para defenderme a mí y a mis camaradas de los futuros peligros. Pero mi suerte no era tan buena como esperaba… el revolver venia completamente cargado, pero no había mas munición de este en la caja ni en ningún lugar de la habitación. Solo serian seis balas.
- Wow - Exclamó mi amiga al ver lo que tenia en mis manos.
El ver a Beverly una vez mas me hizo recordar algo que dije que debía tener en cuenta anteriormente. Miré al armario y luego a la rubia nuevamente, ella y Claire eran aproximadamente de la misma estatura, así que…
- Tengo algo para ti.
Deje el Colt sobre el escritorio y tome el conjunto femenino del ropero, dándome cuenta solo ahora que era todo de cuero, lo tendí frente a mí ante mi compañera y…
- Creo que con esto tendrás menos problemas - Ella tomó las prendas de mis manos - Hay también unas botas y…
Ni sabia como llamar a eso ni tenia idea si le agradaría la idea de vestir lo que no parecía ser nada mas que una tela para cubrir la parte del pecho que seria inmoral el revelar en una mujer, pero nada mas que eso. Ella observó el conjunto un momento y lo tomó todo (salvo por las botas) entre sus manos, yendo a la sala de revelamiento en el fondo para cambiarse. Yo por mi parte observe las prendas de los conjuntos masculinos para ver si había algo útil… pero no. Aunque esas ropas estuvieran mas limpias que las mías, estas tenían menos bolsillos, algo que yo siempre he valuado en mis atuendos, especialmente esta noche.
Un minuto después, Beverly salió del cuarto vistiendo las ropas que le di y procediendo a ponerse las botas junto a un par de medias que se encontraban dentro de estas. Finalmente vestida por completo, la joven se levanto del asiento de la sala y se analizó a si misma con una mirada extrañada.
- Esto… ¿No es…?
- Te queda bien - Interrumpí sonriendo y luego mirando a Sherry - ¿Verdad?
Ella afirmó con el rostro. Mi amiga suspiro como si fuera de resignación, evidentemente esto no era su estilo, pero para su desgracia, menos aun iba a ser lo que estaba por proponerle. Retomé el revólver del escritorio y di un paso al frente de mi amiga, alzando el arma frente a ella y tomando un tono bastante serio.
- Beverly… sé lo que te dije antes, pero… quiero que tengas esto contigo.
Su mirada, la cual seguía rechazando el hacer contacto directo con mis ojos tanto como pudiera, fue de asombro y decepción mezclados, algo que me dolió. Di un suspiro y proseguí.
- No pretendo que lo uses... es mas, ni siquiera tienes porque sostenerla mientras que yo o los demás estemos contigo, puedes guardarla en un bolsillo o algo. Pero Bev… si algo malo llega a pasar y, Dios no permita, llegas a encontrarte sola... prefiero que al menos tengas esto.
Su mirada pareció tranquilizarse un poco, pero aun parecía dudosa ante la idea de sujetar el arma.
- Mira, no estoy pidiéndote que combatas, tampoco voy a pedirte ayuda si tenemos zombis frente a nosotros. Te juro que mientras yo este contigo, no necesitaras ni siquiera tocar el arma.
Ella bajó la mirada… y yo ya estaba arrepintiéndome de haberle propuesto esto. No valía la pena, después de todo, ya que ella no era en lo mas mínimo una guerrera. No quiero decir que yo lo fuera, pero podría decir que me estaba adaptando, quizás por ser hombre. Pero pedirle a Beverly que sostuviera un arma ciertamente no era muy diferente a pedírselo a Sherry.
- Perdón
Resignado, quité el arma de en frente de ella y busqué la forma indicada de guardarle entre mis ropas, cuando…
- No - …ella respondió sorpresivamente - Esta bien.
- ¿Qué? - La miré con asombro y duda.
- ¿Me prometes… que no tendré que usarla a menos que sea realmente necesario?
No fue por duda que no respondí al instante, sino por asombro.
- ¡P-por supuesto! - Exclamé finalmente - Beverly, la situación no cambia, mientras que te mantengas con nosotros, nada te pasará.
- Gracias - Respondió, su rostro lentamente dibujo una sonrisa - Esta bien… ¿Crees que pueda usarla?
Afirmando con el rostro, comencé a instruirla sobre las propiedades de este instrumento. El hecho de que fuera de simple acción, por lo cual tendría que recargar manualmente después de cada disparo, ya fuera con el pulgar o, de desear mas velocidad, con la otra mano mientras sostuviera el arma en posición baja, sin olvidar de comentarle que tuviera cuidado por donde apoyaba las manos y los dedos, ya que el metal se calentaba muy rápido. Finalmente, dejando el arma sin preparar para prevenir cualquier accidente, la tomé del cañón extendiéndosela a Beverly, quien la guardó en un bolsillo interno de su nueva chaqueta.
- ¿Puedo preguntarte algo? - Pregunto ella en tono bajo.
- Claro - Respondí.
- ¿Cómo… sabes tanto de…?
Anticipándome a su pregunta, di una de las pocas respuestas sinceras que he dado en esta noche.
- Hace unos pocos años solía tener un gran fanatismo por las armas, todavía lo tengo, aunque ya no tanto como antes.
- No… no me refería a eso.
- ¿Eh?
Ella me miró un instante en lo que casi fue un contacto directo a los ojos, pero luego hizo un gesto cabeceando en dirección a la pequeña niña que ahora se encontraba sobre la silla del escritorio, esperando dócilmente a que termináramos lo que estábamos haciendo para partir. Mi sentido de alerta se activo al entender a lo que se estaba refiriendo.
- ¿Tu… escuchaste…?
Afirmo con el rostro, aun manteniendo la cabeza gacha.
Como odiaba este papel que tenia que jugar… esta posición saber tanto pero no como usarlo… era una bendición y una maldición al mismo tiempo. Para ser honesto, estaba exhausto…
Me llenó esa típica sensación de querer matarme a mi mismo figurativamente. La historia que le conté a Sherry… la había tenido que inventar debido a las condiciones, pero me sentía tranquilo pues realmente no veía forma de que cualquier conversación que surgiera llegara a tomar un camino en el que eso llegara a hablarse o siquiera a mencionarse. Pero ahora... Beverly. Yo estaba seguro que ella era "manipulable", de que podría convencerla de quedarse sin la información si así lo deseaba, pero eso solo complicaría aun mas mi relación con ella, y para ser honesto, estaba HARTO de mentiras, así de cómo estaba incapacidad para poder decir la verdad. Por eso y por el cariño que le tenía a ella como amiga, la tome del hombro e hice una promesa:
- Si salimos de este infierno… te juro, Beverly, que te lo confesare todo.
Ella apoyo su mano sobre la mía, afirmando dócilmente, y sentí que el "problema" entre nosotros se ablandaba ligeramente. Lo cual era bueno, considerando lo que tendría que pedirle…
- Bev… hay un favor que quiero pedirte.
- ¿Eh?
Tome aire y me prepare para una contestación que sabia traería problemas.
- Quiero que tomes a Sherry y ambas vuelvan a la Sala de los STARS con James y las chicas. Yo las alcanzaré luego.
Ambas rubias me miraron con asombro, intercambiando miradas por un instante, y luego redirigiéndolas a mí con asombro y confusión.
- Pero… ¿Por qué? ¿Qué hay de ti?
- Hay algo que tengo que hacer.
Normalmente… ambos me miraron extrañadas, como si faltara una pieza en la lógica de mis palabras, lo cual era posiblemente cierto. Aquí sí tenia dudas.
- ¿¡Eh!? - Exclamo Sherry - ¡No!
Ambos 'mayores' miramos a la niña, quien se acercó rápidamente hacia mí mirándome hacia arriba.
- ¿¡Por qué quieres ir solo!? ¡Puede ser peligroso!
- Precisamente por eso…
Lentamente apoyé mi mano sobre la cabeza de la pequeña… suavemente acariciando sus cabellos y tratando de brindarle una mirada serena, incluso si mi miedo no podía ser escondido en esta.
- Yo estaré bien - Le respondí suavemente - Solo vayan, no se preocupen por mí, no quiero que los demás se preocupen demasiado al no encontrarnos.
Sherry, con su inocente y dócil mirada, pareció comprensiva y dispuesta a acceder, pero…
- Pues lo lamento por ellos… - Dijo Beverly, su voz con evidente furia - …pero la respuesta… ¡Es no!
De alguna forma… no me sorprendió, aunque considerando lo ocurrido recientemente entre nosotros, creo que ya no había nada que pudiera sorprenderme de mi 'querida amiga'. Estaba empezando a descubrir que ella en realidad no era tan mansa como, admito, yo desearía.
- No pueden venir - Respondí con voz fuerte, mas de la usual - Esto es algo que tengo que hacer solo.
- ¡Vas a tener que detenerme por la fuerza entonces! - Gritó repentinamente, demostrándome que aun seguía con esa "crisis nerviosa" (según mi ignorante opinión) de hace solo unos minutos.
Considere las posibilidades… incluso la de nuevamente atentar con noquearla, pero esa tuvo que ser descartada por la presencia de alguien mas con nosotros. Si me ponía a pensar… mi "misión" no era drásticamente peligrosa, pero el peligro no siempre lo es todo… y en este caso, había algo de mayor seriedad, algo que no deseaba que nadie llegara a contemplar, menos estas dos chicas. Realmente… no estaba seguro de si podría controlar la situación, menos aun a mi mismo, con o sin ellas… pero ya estaba en claro que no iba a poder sacármelas de encima. Siendo así, tendría que tolerar esto… pero hasta cierto punto.
- Prométanme… - Exclame con toda la seriedad del mundo - Prométanme que harán lo que yo les diga.
Ambas rubias me miraron por un instante, luego entre ellas, y luego me redirigieron las miradas. Me sorprendía como Beverly podía evitar casi absolutamente el contacto directo con mi mirada.
- ¡Trato! - Respondió ella, aun con su euforia lo cual me hacia poner en duda su palabra.
Mire a Sherry, quien estaba muy pegada a mí, ella solo afirmó obedientemente con el rostro, ganándose otra caricia en la cabeza. Yo, por mi parte, solo podía sentir pena por ambas mujeres…
Sin decir palabra alguna, prepare mis armas: Pistola en mano y cuchillo en su funda, y salimos de la sala oscura, yo delante y las dos rubias siguiéndome. La pequeña se aferró a mi mano izquierda la cual colgaba a mi lado, guiándola. En aquellos momentos, me pregunte porque en todo el departamento había realmente menos zombis de lo que podía recordar. ¿Seria por consecuencia de algo que yo haya cambiado? ¿Porque esto estaría basado de una forma diferente? ¿O simplemente porque era mas REAL? Como el viento que golpeaba mi rostro…
Ese viento fue el primer indicio que me hizo notar algo particular en esta habitación, algo que por la desesperación previa no había notado hasta ese instante, y es porque, como todo viento, este debía provenir de algún lugar específico, y en este caso era la ventana que estaba cerca de las escaleras, una ventana que estaba hecha añicos y cuyos trozos de vidrio yacían desparramados en el suelo. No era solo eso… también encontré cartuchos de balas disparadas en el suelo y algunas de esas balas clavadas en la pared, sin mencionar que en cierto rincón, el otro extremo del pasillo, había una increíble fisura en la pared cubierta de negro hollín y un evidente olor a pólvora, denotando que una explosión había ocurrido justo aquí. Incluso habían fragmentos metálicos entre los rastros de la pared encontrados a mis pies. Todo esto solo me dejaba una conclusión:
- Una batalla ocurrió aquí…
Sí… una batalla cuyos participantes yo ya conocía, incluso si no era en persona. Me puse a visualizar por un instante lo que debió ser ese combate… pero me detuve casi al instante, no solo porque las imágenes formadas en mi mente eran tormentosas, sino porque no tenia mas tiempo que perder.
Dándome una ligera sorpresa, la puerta al final del pasillo no estaba cerrada con llave, de hecho, ni siquiera estaba cerrada, solo arrimada al marco. Haciendo una señal a mis compañeras, las mantuve alejadas mientras abría la puerta con el arma lista. Apunte y estuve a punto de disparar… pero los cuerpos que yacían allí no se movían. Cadáveres, eso seguro… ¿Pero cadáveres activos o inactivos?
Debo admitir que fui un poco cobarde en ese instante, ya que realmente extrañe la compañía de Leon, quien hubiera hecho este trabajo él mismo antes de que cualquiera pudiera preguntarse quien lo haría. Pero siendo ahora yo quien estaba "a cargo", era mi deber el comprobar el estado de estos cuerpos.
Lentamente entre a la habitación, la cual era una bodega de archivos con varios ficheros y casilleros de estos y demás cosas. Al comienzo solo vi dos cuerpos, uno tirado cerca de la entrada y otro contra el lado opuesto, el cual se encontraba "sentado" contra algunos casilleros. Me acerque al que tenia cerca sin dejar de apuntarle. Este estaba tirado con el rostro contra el suelo, por lo cual le di una pequeña patada en el abdomen para ver si reaccionaba, pero no lo hizo. Confiado, di una patada mas fuerte que causó que este se volteara permitiéndome ver en su desfigurado rostro un perfecto agujero en su frente, el cual me garantizaba que este no se levantaría. Próximo, al acercarme al zombi sentado, note para mi satisfacción una herida idéntica en este. Sin escasear precauciones, revise el rincón del cuarto que se formaba detrás de una pila de casilleros, pero solo encontré otro cadáver con la misma marca. La persona había pasado por aquí y enfrentado a estos zombis, quien presumía era uno de los participantes de la batalla ocurrida en el pasillo anterior, sabía muy bien lo que hacia. Al fin y al cabo, si realmente esto era obra de "Ella", entonces esto no había nada de que sorprenderse.
- Todo está bien - Le dije a las chicas - Pueden venir.
Renuentemente ambas entraron a la sala, evadiendo asustadas todo contacto con los muertos mientras yo les aseguraba que no había de que preocuparse. Fui hasta la siguiente puerta… pero me detuve al tomar el picaporte, mi mano temblando…
- Es aquí…
Detrás de esta puerta estaba la habitación a la que deseaba llegar… pero la idea de enfrentar lo que estaba allí dentro, ahora que lo tenía en frente, me aterraba…
Gotas de sudor caían por mi frente… dándome a entender que estaba demasiado nervioso para mi propio bien y el de todos. Sacudí mi cabeza y finalmente jale el picaporte… entrando a la habitación… como si estuviera marchando hacia mi propia ejecución.
La habitación estaba muerta en silencio. Un enorme desorden decoraba el lugar junto a un cadáver de policía al que le faltaba la cabeza. Las chicas me siguieron sin que se los dijera, deteniéndose precisamente detrás de mí. Mis ojos se centraban en la entrada a la pequeña oficina a la que conducía un rastro de sangre dejado en el suelo. Trague saliva, preparándome mentalmente para lo que tendría que hacer, o a las tantas posibilidades que provendría de esto. Pero primero… tenia que hacerme cargo de algo.
- Beverly - Llame, casi sin poder reconocer mi voz - Prometiste hacer lo que dijera. - Ni siquiera fue lo suficientemente permisivo como para agregar un "¿No?" al final, esta vez no iba a permitir ninguna contradicción. Alce mi brazo derecho apuntando hacia la pared oeste y comandé: - Tú y Sherry, contra la pared.
Ya fuera por temor u confianza en mis palabras, ambas chicas obedecieron al instante, pegando sus espaldas al blanco muro, sus miradas en mí, pero yo solo miraba al suelo, mi brazo aun extendido y con la pistola en la mano. Prácticamente estaba apuntando a ellas…
- No importa lo que pase… no importa lo oigan… no vayan a seguirme… por nada en el mundo.
Les di un instante por si querían contestar de alguna forma, mirándolas de reojo supe que ambas estaban intercambiado gestos. Solo recibí dos palabras al final.
- Ten cuidado…
El que haya dado un paso al decir eso hizo que yo mirara a la niña como un padre mira a un hijo desobediente. Beverly se agacho y tomo a la niña por los hombros, acercándola a ella y abrazándola de manera protectiva. Mirándome, mi amiga afirmó con el rostro…
Era mi hora de proceder…
Cada uno de mis pasos cargaba tanto miedo que se sentía como plomo en mis zapatillas. Lentamente me acerque a la pequeña oficina cuyo interior todavía permanecía oculto a mis ojos. De todas formas, yo ya sabia quien estaba ahí: Marvin Branagh. El policía con quien Leon se encontró una vez llegamos a este departamento, pero que rechazó todo intento de ayuda a su persona, probablemente porque ya sabia de lo que seria de él, o tal ves no. No tenia forma de estar seguro, lo cierto es que aquel cruel destino al cual él estaba condenado… se realizaría aquí mismo, ante los ojos de Leon o Claire, quien fuera que llegara primero aquí. Pero claro… eso solo seria si, por alguna cruel ironía, este evento seguía la cronología de causa y consecuencia, y de ser así, entonces ese espeluznante acontecimiento ocurriría frente a mí en este caso tan pronto yo me presentara ante ál. Sin embargo… de estar ligado simplemente al tiempo, entonces existía la esperanza de que a quien encontrara aquí fuera aun Marvin… o lo que quedaba de él. Ambas posibilidades tenían el mismo porcentaje de probabilidad. También era técnicamente posible que por casualidad del tiempo ocurriera precisamente lo que estaba predestinado a ocurrir.
- ¿Pero para qué pensar tanto?
Es verdad, no había caso en considerar tantas posibilidades… cuando solo tenía que ver la única real.
Tome aire… sostuve firmemente el arma… y finalmente me asome a la pequeña oficina. Allí lo vi… Marvin, tal y como lo esperaba: Sentado con la espalda contra la pared y a un lado del escritorio. Seguía conciente y respiraba profundamente, sosteniéndose la herida en su abdomen con su brazo izquierdo. La herida aun estaba abierta… pero ya no emanaba sangre por esta. Su piel, de por sí oscura, parecía estar perdiendo color… algo que aumentaba mi preocupación.
Él aun no me había notado, probablemente por el silencio que había procurado en mis pasos así como el bajo volumen en mi última conversación. Dando un paso dentro de la habitación, le llamé:
- Marvin…
No me importaba lo que pudiera traer el que yo supiera su nombre, no solo porque ya tenía una explicación valida, sino porque eso era de importancia absolutamente insignificante en comparación a otros factores mas significativos en ese instante.
Él gimió… lo cual me llevó a sujetar firmemente mis dos armas. Mis esperanzas eran puestas a prueba junto a mi coraje… pero aun así, seguí avanzando: Di otro paso adelante y me arrodille, posesionándome a su altura y tratando de interceptar su mirada con la mía.
- Marvin - Llamé nuevamente, esta con mas fuerza…
Lentamente él alzo su rostro… nuestros ojos finalmente encontrándose… aunque realmente dudo mucho que él haya podido verme claramente en ese instante. Me preguntaba si quien me estaba mirando en ese entonces me veía como una posible ayuda para él o como su posible cena. Rogué en silencio para que mi voz realmente pudiera alcanzarlo…
- Marvin… ¿Puedes oírme?
Él hizo lo que me pareció un suspiro… y finalmente…
- ¿Quién… quien eres?
A pesar de la falta de una sonrisa, mis ojos se abrieron ampliamente con una renovada ilusión: Una frágil pero determinada esperanza. Él aun era él… aun estaba vivo…
- Soy Alexander - Respondí - Un amigo de Leon, vine aquí a ayudarte.
Realizando un gesto extraño, él pareció enfocar mas su visión, aclarar su vista para mirarme… y aparentemente una vez logro "verme", su expresión cambió…
- Oh… eres tú…
- ¿Yo?
No entendí… ¿Qué quiso decir con eso? ¿Acaso él me había reconocido? Imposible… nosotros jamás nos encontramos, jamás nos habíamos visto antes. Incluso si él se hubiera enterado de mi existencia en su encuentro con Leon… esas palabras deberían haber venido precisamente después de mi presentación, no después de que él lograra distinguir mi imagen… pero entonces… ¿Qué significaba?
Él trató de decir algo mas, pero entonces… el terrible dolor en su abdomen convirtió lo que hubieran sido palabras en una tormentosa tos.
- ¡Marvin!
Rápidamente suprimí toda la distancia entre nosotros, dejando caer mis armas atrás y sujetando su dolorido cuerpo entre mis brazos. Sujetándose el abdomen y manteniendo la cabeza gacha, el pobre hombre logró reintegrar su estabilidad, mientras que la mía estaba cada vez mas cerca del borde del abismo.
- Resiste - Dije en un fallido intento de sonar convincente.
Mire a su herida, ahora de cerca… y el solo verla me hacia querer morirme de la impresión… ¿Qué tan grande seria su dolor… que hasta creía sentirlo yo? Tenia que hacer algo al respecto… tratar de aliviar tal lesión de alguna forma. No tenía vendajes ni ningún tipo de medicina, pero podría usar mi camiseta sobre su vientre para evitar cualquier posible hemorragia y contener su desgarrado cuerpo, y si lograba llevarlo con los demás tal vez ellos podrían hacer algo.
- No te preocupes - Le dije comenzando a desabotonar su camisa policial - Voy a tratarte…
Pero él detuvo mi mano con la suya…
- No digas tonterías… "Alexander" - Respondió con rudeza - No pretendas… no te hagas el tonto… no conmigo…
Estaba plasmado… ¿Ya había él renunciado a las esperanzas de sobrevivir? ¿O era que me veía incapaz de hacer algo por él? ¿Qué quería decir él con que no pretendiera? Pensándolo bien… creo que desearía jamás haber sabido la respuesta…
- Tú ya lo sabes… tu ya lo has visto…
Todas y cada una de sus palabras no hacían mas que confundirme… hasta que pasaron a aterrarme.
- Tú ya has visto… lo que va a pasarme.
Quede atónito sin poder creer lo que había escuchado. No… era imposible… ¿Cómo podía ser? No había forma, simplemente no existía… ¿Cómo podría él SABERLO?
No… no podía ser así…
- ¿De qué hablas? - Respondí tratando de cambiar el tema - Vamos, déjame ayudarte.
Volví a intentar lo de antes… pero él no solo no soltó mi muñeca, sino que la aparto violentamente con lo que a su dañado cadáver-a-ser le restaba de energías. Yo simplemente no podía creer en lo que ya me estaba convenciendo… ¿Acaso realmente había él abandonado todas las esperanzas?
- ¡Por Dios, Marvin, no es el fin!
Él tosió un par de veces, y por alguna razón parecía ser que todavía le restaba un poco de fuerza en él.
- Yo… te agradezco tu optimismo, pero…
La tos no le dejo seguir hablando, y yo no podía estar seguro de que seria lo correcto a hacer.
- No hables - Comande asustado - No gastes energías. Escucha, Marvin… vas a sobrevivir a esto, ¿Entiendes?
La mirada que me dio parecía tener una mezcla de resentimiento y pena, como irónica, como si fuera obvio que no había esperanzas y que yo era el único que se negaba a aceptarlo. Diablos, podría incluso cargarlo sobre mi espalda si él no podía caminar, pero ni de broma pensaba abandonarlo.
Ignorándolo, termine de desabotonar su camisa para exponer su torso ante mi… y tuve que hacer fuerza para no desmayarme ante lo que veía. Las manos me temblaban y mi convicción se quebraba poco a poco. Trague saliva y cerré los ojos por un instante en un intento por relajarme. Simplemente no podía entender… ¿Cómo podría un ser humano conllevar semejante dolor? Tanta impresión me daba que estaba perdiendo las esperanzas a mayor velocidad de la que normalmente me admitiría. Sentía pánico… pánico de que pudiera llegar a pasarme lo mismo. El miedo a los zombis que poco a poco estaba logrando hacer desaparecer resurgió en mí con mas poder… y casi me desmayo cuando recordé que quien tenia frente a mi podía convertirse en uno en cualquier momento. Todo por estar infectado…
- Infectado… las mordidas…
Al comprenderlo… sentía como si la misma entidad de la muerte estuviera parada a mis espaldas… y su arma sobre mi cuello…
Sudor frió comenzó a cubrir todo mi cuerpo, y el temblor en mis manos se convirtió rápidamente en el peor mal de parkinson que cualquier medico jamás hubiera visto. Ni siquiera me sentía en control de mi cuerpo y creí estar al borde de enloquecer literalmente. La verdad es que no sé si eso no hubiera pasado de no ser porque Marvin obtuvo nuevamente mi atención cuando gimió, poniéndome en alerta y haciéndome llevar mis manos a donde mis armas deberían estar, solo para recordar que había dejado estas atrás. Otro golpe de pánico me invadió, pero este se detuvo cuando noté que la mirada que él me estaba dando era humana, aun…
Invoque sin saber de donde un esfuerzo para sostener mi compostura, para mantener la calma que estaba por derrumbándose en cualquier segundo. Pero la verdad que había descubierto… la condena que había ignorado hasta este instante… hacia que mis esperanzas murieran rápida y tortuosamente.
- A-A-Alexander… - Me llamó Marvin, le miré a los ojos, sintiendo que tenia algo importante que decirme - Por favor entiende… no puedes cambiar el destino de todos.
Como si el terror no fuera suficiente, él parecía esmerado en desconcertarme mas y mas.
- A este punto… ya no hay marcha atrás para mí. Estoy por sufrir la terrible maldición que tú conoces y portas también.
Con cada palabra… mas difícil se hacia esto, ya había llegado a un punto de pánico en el que solo podía escuchar. Recibir la información que torturaría mi mente sin que mi cuerpo pudiera hacer algo al respecto… ¿Cuánto mas podría aguantar esto?
- Ya… ya no puedes salvarme… sin embargo, aun estas a tiempo… para cambiar mi destino.
No sabia si considerar eso una esperanza o no… pero, ilusionado como el mayor de los imbéciles optimistas, pregunté ansioso:
- ¿¡Cómo!?
Él suspiro un largo aliento, el cual por un segundo creí que seria el último. Me miro a mí con lo que creo era compasión… y luego miró a la puerta de la oficina a mis espaldas, como si buscará algo afuera.
- Yo… yo no quiero ser uno de ellos.
Tan idiotizado estaba con tantas emociones rebalsando mis limites que no entendí al instante lo que quiso decir, no al instante…
- Por favor…
…pero eventualmente lo entendí. ¡Maldición!
- Mi pistola… esta vacía, no puedo hacerlo por mi mismo…
- No lo digas, no lo digas, no lo digas…
- Alex…ander… por favor…
- No, por favor, no… no me pidas eso, no…
- Quiero irme… siendo aun yo mismo…
- No puedo hacerlo, te lo ruego, no…
- Por eso… por favor…
- ¡No, no, no, no, NO!
Él coloco su mano sobre mi hombro… haciéndome notar como todo mi paralizado estaba temblando descontroladamente. Nuestras miradas se encontraron, la suya serena y la mía indudablemente aterrada.
- Mátame…
- ¡¡NO!! - Grité en respuesta, olvidando que Sherry y Beverly estaban aquí, pero aun así conteniendo mi volumen en las siguientes palabras - De ninguna manera, Marvin. Entiende esto: ¡Vas a sobrevivir! ¿Entiendes? ¡Vas a vivir tras esta noche!
Con mi demencia habiendo logrado hacer que olvidara el dolor que podría causarle, retiré su mano de encima mío y procedí a pasar mis brazos por debajo de sus axilas, atrayendo su cuerpo hacia mí y abrazándolo firmemente.
- Vamos, de pie.
No estaba tratando de convencerlo a él… estaba tratando de convencerme a mi mismo solo porque no podía aceptar lo que él había dicho. Lenta pero firmemente logré levantar su cuerpo, exclamándole que no se rindiera. Sin embargo… él, con las pocas fuerzas que tenia, dio un impulso con sus pies que nos tiró a ambos al suelo, él sobre mí…
- ¡Marvin!
Asustado de que él pudiera estar cambiando, de que estuviera muerto o de tantas cosas, invertí nuestras posiciones al instante, posesionándome yo sobre él. Él me devolvió esa cansada mirada tan cargada de dolor… mostrándome que él todavía era él… pero a la vez… había suplica en su mirada: Él todavía tenía ese deseo…
Levanto una mano y me acarició suavemente el rostro. Incluso ahora… no puedo evitar el preguntarme… ¿Por qué tuvo que ser esto así?
- Alexander… dime la verdad: ¿Crees en el destino?
- …No - Respondí segundos después.
¿Qué demonios tenia esa pregunta que ver ahora? ¿Por qué la formuló para empezar? ¿Y por qué la conteste tan simplemente? Realmente… mi cuerpo y mi mente parecían decididos a funcionar de cualquier forma menos la que yo deseara.
Él cerró sus ojos, sus labios expresaron una pequeña sonrisa…
- Gracias… por acompañarme en estos instantes. - Nunca me dolió tanto el no tener una respuesta…
Con esa misma suavidad de él que yo ya odiaba… tomó una de mis manos colocándola sobre su rostro, lo cual era solo una distracción para lo que estaba por hacer: tomó la otra y la cual colocó sobre su cuello.
- Todo está bien… no importa lo que pase… yo te perdonaré…
Todo de lo que deseaba escapar estaba pasando… y yo no podía hacer nada para evitarlo, NADA. Tal y como ocurrió en aquella ocasión pasada… quería que todo terminara, quería que todo este infierno que me superaba desapareciera, sin importar el precio… quería la destrucción absoluta de todo para mi mismo. Sin embargo… ese deseo egoísta no se me concedería a mí, sino que era yo quien debía concederlo… a él.
Pero no podía… jamás podría… ¿Cómo ser capaz de algo así? Yo no tengo ese valor… no tengo la fuerza para conllevar lo que implicaría cometer tal acto. Ya había sufrido el dolor de las muertes de por quienes seguramente podría haber hecho algo… pero ese pésame no era nada en comparación a esto.
- No puedo… Marvin, no puedo…
- Sí puedes… porque como para morir hay que vivir… para vivir hay que morir también…
Tomó finamente mis dos manos y las coloco alrededor de su cuello, y por alguna razón, solamente su tacto impedía que estas temblaran incontrolablemente. En su cuello, frió como el resto de su cuerpo, podía sentir sus débiles latidos contra mis dedos. Cerré mis ojos pero me encontré imposibilitado… no podía retirar las manos de allí.
- Tienes otros… destinos que proteger. Por eso debes… terminar con el mío…
A este punto… sentía que él realmente sabia de todo lo que hablaba así como de mi situación… pero ya no me importaba… ya no veía diferencia entre que supiera o no. Incluso si él pudiera responder a algunas de mis preguntas… ¿Cómo podría pedírselo? Estando él así… estando en el final…
Sujetando mis hombros, me atrajo delicadamente hacia él, casi pegando nuestros cuerpos, posicionando mi cabeza a un lado de la suya, colocó una de sus manos sobre mi nuca para mantenerme en esa posición. Yo no podía hacer nada para detenerlo…
- Protégelas… - Susurró a mi oído…
¿Beverly y Sherry? ¿Se suponía que tenía que hacer esto por ellas? ¿Causar una muerte para evitar el nacimiento de una amenaza para ellas? ¿¡Era por eso que debía hacer esto!?
- Sí…
Era tan cierto como cruel… tan verdadero que dolía en el alma.
- Y… gracias…
¿Gracias? ¿¡Gracias por esto!? ¡Preferiría ser torturado en vez de agradecido! Esas palabras… esas palabras quemaban mas que el fuego del infierno…
- Ahora… - … - …mátame
¿Era esto realmente lo correcto? ¿Sacrificar una vida para proteger otras? ¿Matarlo como humano para que pueda morir como humano? En términos de honor y lógica combinados… esto parecía ser verdaderamente la solución, pero aun así… aun así…
- No…
Yo no quería, no pensaba hacerlo. Incluso si una parte de mi me aseguraba de que esto era lo correcto… yo no podía verlo así, por mas que deseara. Esto era simplemente inconcebible para mi conciencia. Incluso si habíamos llegado hasta este punto… incluso si no podía encontrar otra solución… esto… esto no era algo que yo pudiera aceptar… ¡No lo podía aceptar!
¿Entonces por qué? ¿Por qué mis manos… estaban cumpliendo su última voluntad… como si hubieran sido creadas precisamente para esto? ¿Por qué? ¿Por qué mis dedos presionaban contra su garganta cortando así sus funciones vitales? ¿¡Por qué!? ¿Por qué haciendo yo esto? ¿¡POR QUÉ!?
- No mas… basta… ya no mas…
Desde que cerré los ojos que no me atreví a abrirlos mas… no quería presenciarlo, hacerlo ya era mucho mas que demasiado, su pulso se sentía cada vez mas y mas débil… pero ni siquiera me creía capaz de llegar a abrirlos para ver lo que quedaría de él… no quería abrir los ojos jamás. No quería ver nada mas… nunca mas…
Y a pesar de todo sabia que eso era imposible… yo ya estaba resignado a la idea de que ninguno de mis deseos llegaría a cumplirse. Existía cierto límite para mi capacidad de cambiar los eventos, de cambiar lo ya escrito… pero no podía romperlo, no podía cruzarlo… lo cual me hizo odiarme aun mas… porque habían vidas que dependían de ello… y ahora Marvin estaba pagando por mi incapacidad, siendo otro mas cuyo destino no habría podido cambiar…
- "No puedes cambiar el destino de todos" - Me había dicho él… y por mas que me duela admitirlo, temo que tenia razón…
¿Era eso lo que me impulsaba a hacer lo que estaba haciendo? ¿El deseo de cambiar su destino, aunque solo fuera por cambiar la manera de su muerte? Una pequeña alteración en el medio que llevaría al mismo maldito final, un final detrás del cual no habría nada que nuestros sentidos humanos pudieran captar o comprender. No… realmente no tenia idea de la causa…
Pero aun así… esta era su última voluntad. Era irónico. Desde que desperté atrapado en esta pesadilla, me había puesto a practicar futurología figurando todas las posibles situaciones que tendría que enfrentar, imaginándome a mi mismo en cientos de dificultades, de las cuales la mayoría no solía tener un buen final. Sin embargo… ESTO era algo que jamás habría podido predecir, algo que nunca habría podido imaginar, estuviera en el mundo o realidad que estuviera…
Sin embargo… a pesar de todo… aquí estaba: Matando con mis propias manos a un ser humano… por segunda vez, habiendo sido yo mismo el primero. La situación hasta se sentía nostálgica… y no pude evitar el preguntarme que estaría pasando por la mente de Marvin en esos instantes. Las sensaciones en mi cabeza eran similares a las de aquella situación: Odio, repulsión y otras emociones negativas cargadas hacia mi persona… y aun así una ridícula e inexplicable tentación a reír, probablemente por estar rozando la locura. Solo un deje de respeto, afinando aun mas mi dolor, me impidió hacer eso. ¿No era esto exactamente en lo que había pensado en aquella ocasión?
- La pesadilla ya había sido suficiente… y yo solo quería que terminara, sin importar como mientras que acabara…
Pero esta vez no era yo el protagonista de tal situación, sino el hombre cuya última voluntad yo estaba cumpliendo. Cuan cruel era el destino… que me había llevado a mi a cumplir el deseo que a mi se me fue negado, solo porque esta vez simplemente no existía opción…
¿Entonces por qué? Otra vez… ¿Por qué? ¿Por qué mi mente buscaba desesperadamente otra alternativa mientras que mi cuerpo solo cumplía un asesinato? Verdaderamente… soy un idiota… la pregunta debería ser… ¿Por qué me niego a ver la verdad? Tal vez porque era demasiado obvia… pero el punto es que simplemente no podía rendirme, no podía resignarme por completo a esta última opción… y desesperado buscaba sin éxito una ultima esperanza. Pero el problema no era encontrar esa esperanza, la cual ya tenia localizada desde hace tiempo, sino encontrar una forma de alcanzarla… porque en esos instantes, dicha esperanza estaba mas lejos que el cielo, y prometerle a Marvin tal cosa con el poco tiempo que le quedaba, durante el cual la agonía no lo dejaría en paz, seria solo torturarlo aun mas…
- Perdóname…
Ahora entendía… finalmente entendía lo que él quiso decir… "Porque como para morir hay que vivir… para vivir hay que morir también". Para vivir… para poder vivir… también debía morir. Pero no era por él, no… no lo dijo por él… lo dijo por mí. Yo también estaba muriendo al hacer esto… lenta y dolorosamente… una parte de mi agonizaba junto a mi victima. Una parte de mí… jamás volvería a ser lo que fue…
Él no estaba luchando… a pesar de que yo sabia bien que él aun estaba vivo, él no luchaba. Sus brazos, que hasta recientemente me estaban abrazando… ahora solo yacían a ambos lados de él, sin hacer nada contra la presión aplicada en su cuello. Él se estaba entregando completamente a la muerte que aun podía sentir de pie a mis espaldas. No podía saber como compararlo conmigo siendo que ambos conocíamos una misma situación… pero no podía dejar de admirarle su resistencia y valor… tanto que sentí que lo estaba insultando al no mirarle a los ojos en el momento de su muerte.
- Coraje…
Abrí los ojos con tanto miedo como si estos se fueran a quemar… y no sabia realmente que pensar de lo que estaba viendo. Incluso si su cuerpo no oponía resistencia alguna… su rostro claramente mostraba dolor y un deseo por respirar. Casi aflojo la presión para permitirle el aire… pero no pude hacerlo. A este punto… apenas sí podía sentir su sangre palpitando…
- Él quiere vivir…
- Él quiere morir…
Pero aun así, esto no serviría… el cortar su respiración, el ahogarlo no lo salvaría del terrible destino del cual él deseaba escapar. Si quería detener el virus, si quería evitar que este se adueñara de su cerebro… entonces debía cortarle el paso, debía romper su cuello, quebrar su columna vertebral… una muerte instantánea.
Por Marvin… por Sherry y Beverly… por todos mis amigos. Yo TENIA que hacer esto, incluso si tendría que cargarlo en mi conciencia por el resto de mi vida, durara lo que durara. Porque ellos dependían de mí… ahora sí, sin duda, sus destinos estaban en mis manos y yo ya lo sabia… por ende, no podía dejar que ningún limite se interpusiera en mi camino, ya no podía existir cosa que yo no pudiera hacer.
Reajustando mi posición sobre él, con los brazos ahora estirados y la decisión realizada, apliqué toda la presión posible… puse toda mi fuerza y espíritu en mis manos, en un estrangulamiento sin piedad… y a pesar de que duró realmente poco, se sintió interminable. Con un grito mudo y con mi buen amigo dándome una última mirada de despedida… ultimé su vida, su sufrimiento y su pesadilla. Solo fue un breve sonido de un instante entre mis dedos… y todo ya había terminado…
Me quede allí… no sé por cuanto tiempo. Mi mente divagaba en múltiples cosas, en el pasado y en el futuro, en lo que había hecho y en lo que ahora debía hacer… y tratando de escapar del doloroso presente.
Quería dispararme a mi mismo… quería cortarme la carne… lo que fuera, sin importar cuan tortuoso, para poder ignorar este dolor que sentía dentro. Lo peor es que no podía mostrarlo… no debía mostrarlo, no podía dejar que mis protegidas lo vieran, este dolor no podía estar evidente en mi rostro. Tenia que mantener mi compostura, tenia que mantenerme firme… no podía llorar, yo lo sabia…
Pero aun así… las lágrimas simplemente no dejaban de caer…
