Después del descanso de Semana Santa y en pleno parón de TVD, vuelvo de nuevo con fuerzas para continuar esta historia, la cual tiene abierto varios frentes que espero desarrollar bien. Quedan apenas 4 capítulos para que finalice la temporada y yo no sé cuántos capítulos van a quedar para finalizar la historia. Recordemos que Damon y Rebekah han desaparecido, Katherine se encuentra encerrada en la mansión de Klaus y Klaus "contrata" a Caroline para prepararle una gran fiesta de presentación.

Este capítulo empieza el mismo día en el que Damon desapareció con Rebekah sin dejar rastro, así que vayamos a ello. Agradezco muchísimo los reviews. Es un placer leerlos y contestarlos todos.

Aprovecho también la ocasión para agradecer que este fic esté anunciado en Only TVD's Blog (no puedo poner el enlace porque se borra por políticas de esta web, pero si lo ponéis así en el google, lo encontraréis enseguida. Para mí es el mejor blog que podéis encontrar sobre TVD). Además me he enterado que se ha abierto un foro de discusión sobre esta historia en TVDForo (el cuál podréis acceder a él si vais al apartado "foro" del blog). GRACIAS A TODOS/AS por vuestro apoyo :)

CAPÍTULO 21

Mystic Falls. 16 de octubre de 2011 (un mes antes)

La tormenta seguía incesante. Cada vez que un relámpago sonaba estrepitosamente en Mystic Falls, Elena se acurrucaba con temor en los brazos de Damon. Aquella noche se había convertido en su propio acto reflejo, y el vampiro permaneció a su lado, contemplándola sin pestañear para evitar cerrar los ojos y no despertarse nunca ante la temeridad de que aquello pudiese ser un sueño. El sonrojo de sus mejillas, el calor de su piel, su respiración entrecortada mientras dormía... Elena parecía una dulce niña que se sentía segura y arropada a su lado. Por fin, después de tanto tiempo, había conseguido conciliar el sueño con tranquilidad, porque sabía que Damon siempre estaría ahí, protegiéndola, pasara lo que pasara.

Eran las 10 e la mañana. Había quedado con Rebekah dentro de una hora y debía apresurarse. Le costó terriblemente levantarse ante el miedo de volver a separarse de ella. Pero debía hacerlo. Rebekah podía llegar a ser muy vengativa si no cumplía su palabra, y Stefan todavía se encontraba manipulado por ella. La miró de nuevo con sus hermosos ojos y antes de abandonar la habitación, la besó en la frente. No dejó nota, ni se despidió, pues en el fondo sabía que volvería a verla. Un amor como el suyo no podía acabar de otra forma, de ninguna manera.

- Llegas cinco minutos tarde. – insinuó Rebekah con los brazos cruzados al ver a Damon bajar de su antiguo descapotable.

- Perdona, encanto. Pero he tenido que pasar por mi casa para ducharme y coger ropa limpia. – respondió Damon, con media sonrisa.

- Huum... veo que finalmente triunfaste. – sonrió maliciosamente. – Me pregunto cómo le habrá sentado eso a tu hermano.

- ¡Deja de hablar de mi hermano! Acabemos esto de una vez por todas.

Rebekah se subió en el coche de Damon para ir al hotel donde había quedado con Vicky, el cual se encontraba a unos 30 minutos de Mystic Falls.

- Repasemos las condiciones de nuestro acuerdo, Rebekah. – empezó a decir Damon. – Yo me entrego a Vicky y tú dejas de manipular a mi hermano para que mate a Elena cuando te plazca.

La vampiresa lo miró a los ojos y sacó unas gafas de sol de su bolso.

- Un trato es un trato.

Llegaron quince minutos antes de la hora prevista. Damon sabía que después de todo, a lo mejor no salía vivo de aquel encuentro, pero tenía que asegurarse de que Elena no corriese peligro, pues sin ella a su lado su vida carecía de sentido. Por un momento pensó en su hermano. No le había dicho nada al respecto, en parte porque en el fondo no se había tomado este encuentro como una despedida, sino como un obstáculo más que debía superar. Pensó en cómo debía de sentirse debido al rechazo de Elena. No habían tenido tiempo para hablarlo, ni siquiera para pelearse y echarse en cara todas las cosas que les quedaban pendientes. Un atisbo de culpabilidad inundó su mente al pensar en el gran desamor sufrido ya que, en parte, él era consciente de cómo se sentía al haber estado en su mismo lugar la primera vez que fue rechazado por Katherine.

Aparcó el coche donde le indicó Rebekah y entraron al recinto del hotel, llamado "Hampton Inn".

- ¿La habitación 202, por favor? – preguntó Rebekah al recepcionista, que se hallaba sentado en una silla mascando chicle.

- Suban las escaleras del pasillo de la derecha. Segunda planta. – indicó el hombre.

Rebekah y Damon subieron por las escaleras, tal y como les había indicado. Llegaron a la puerta número 202 y llamó con los nudillos.

- ¿Hola? ¿Vicky? – preguntó la vampiresa.

Nadie contestó.

Damon la miró con cara de circunstancias.

- ¿Seguro que habíais quedado a esa hora? – preguntó, dubitativo.

- ¡Pues claro!

Rebekah sacó el teléfono móvil de su bolso al no haber respuesta a su llamada. De repente, mientras marcaba el número en cuestión, la puerta empezó a abrirse lentamente. Damon se apartó, pues la situación era muy extraña.

- Ahora las puertas se abren solas... – dijo el vampiro, con mirada de asombro.

- Esto es muy raro. Vicky no me contesta.

- ¿Desde cuándo los fantasmas tienen teléfono móvil?

- No es un fantasma bien bien. Se trata de la mensajera de mi madre que se apoderó del alma de Vicky.

- ¿Cómo?

Rebekah husmeó alrededor de la puerta que mágicamente se había abierto ante sus ojos. Entró sigilosamente e hizo una seña a Damon para que la siguiera. La habitación estaba vacía.

- No hay nadie. – dijo la vampiresa.

- ¿Me puedes explicar un poco lo de Vicky entonces si no te importa?

- Verás... mi madre escogió su alma, pero por culpa del odio que llevaba en su interior, ha sido un poco complicado controlarla. La estoy usando para que me lleve a ella.

- ¿Y qué pinto yo en esto?

- Como ya te dije, te odia por haberla convertido en el pasado. Por culpa de eso acabó muriendo.

- No será para tanto. Si su vida era una mierda. – respondió Damon.

- Eso ya se lo dirás tú en persona.

Rebekah siguió husmeando la habitación del hotel. No había ni rastro de Vicky. De pronto Damon empezó a escuchar una especie de sonido imperceptible para los seres humanos.

- Oigo algo.

- Yo también. – respondió ella.

Se acercaron con recelo a donde provenía el ruido, pero solo veían un armario que se encontraba empotrado en la pared. Rebekah decidió abrir la puerta lentamente. Damon la seguía desde cerca, curioso por aquel pitido tan imperceptible. De repente un destello luminoso salió del interior del armario, y ambos vampiros, sin tiempo a reaccionar, fueron succionados por el mismo hasta desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.

Aparecieron en la cima de una montaña completamente desconocida para ambos. ¿Qué había ocurrido? Se miraron extrañados. ¿Acaso el armario era una especie de portal para transportarse a otro lugar? A lo lejos descubrieron un pequeño templo rodeado de árboles.

- Esto es lo más extraño que me ha ocurrido en la vida... a parte del vampirismo y esas cosas, claro. – dijo Damon.

- Tengo un presentimiento. Vayamos al templo. – sugirió Rebekah.

Ambos emprendieron su camino hacia el templo. Tardaron unas horas en llegar. Era un pequeño recinto con paredes de mármol que brillaban con la luz del sol. Por una extraña razón, Rebekah no dudó en entrar al observar que la puerta se encontraba abierta.

- ¿Qué haces? ¡A lo mejor es una trampa! – exclamó Damon.

- No. Esta vez sé que no es una trampa.

Damon la siguió al interior del templo. Era un lugar extrañamente acogedor, repleto de columnas y unos bancos para meditar. Observó cómo Rebekah se dirigió velozmente hacia una mujer que se hallaba sentada en uno de los bancos de meditación. La mujer al verla se levantó y acudió hacia ella. Ambas se fundieron en un cálido e interminable abrazo.

- Veo que os conocéis. – dijo el vampiro al ver el rostro de Rebekah inundado de lágrimas.

- Damon... es mi madre.

- ¿Cómo puede ser eso? Solo se me ocurre pensar en una cosa.

La mujer se dirigió hacia él.

- Has pensado correctamente. Estáis en el "Otro Lado"

- ¿Qué? – Damon no podía creerlo. - ¿Acaso estamos muertos?

- No exactamente. Me llamo Esther. Tú eres Damon, ¿verdad?

Damon se quedó mirándola pensativo y sorprendido por lo ocurrido. ¿le podía leer los pensamientos?

- Sí, Damon. Los puedo leer perfectamente. Por lo menos en este lugar – sonrió Esther.

Rebekah volvió a acercarse a su madre.

- ¿Qué hacemos aquí, madre? ¿Dónde está Vicky?

- Habéis venido aquí inconscientemente porque me necesitáis. En cuanto a Vicky, me he deshecho de ella.

¿Y eso? – preguntó Rebekah.

Al final se convirtió en un estorbo y te chantajeó para llegar a mí. Eso no es correcto.

- ¿Cómo has podido abrir esta puerta para que entrásemos aquí? – preguntó Damon.

- Vicky dejó una grieta bastante importante al haber interactuado demasiado con el mundo real. Lo único que he hecho ha sido utilizar esa grieta para crear un portal y así vendríais a mí.

Damon siguió preguntando, pues estaba lleno de dudas.

- ¿Qué es lo que quieres de nosotros?

- Los dos queréis lo mismo. – respondió Esther.

- ¿Qué? – dijeron al unísono.

Esther se acercó a ellos.

- Ambos queréis matar a Klaus.

Rebekah la miró con ira.

- ¡No es cierto, madre! No quiero matarle.

- Lo querrás, hija mía.

- ¿Por qué?

- Porque sé que eres muy vengativa, y fue él quien me mató hace mil años.

Rebekah se quedó de piedra. No podía creerse que su hermano hubiese matado a su propia madre.

- ¿Cómo sé que es cierto? – preguntó, tremendamente dolida.

- Hija, ya sabes lo impulsivo que es tu hermano. Nos mataría a todos aunque luego se arrepintiera de lo sucedido.

Rebekah se giró. No quería escuchar nada más. Damon se acercó de nuevo a Esther.

- ¿Conoces la forma de matar a Klaus? – preguntó.

- Por supuesto. Yo misma lo creé, y yo misma he de darle fin.

- ¿Serías capaz de matar a tu propio hijo?

- Sí, Damon. Klaus es una abominación de la naturaleza. Desterré su licantropía con un hechizo y me ha vencido al romperlo. Le quiero, pero debe morir.

Damon se sorprendió ante la frialdad de Esther.

- ¿Y qué hemos de hacer para destruirlo?

- Tenéis algo muy importante: la sangre de la Doble os ayudará en el proceso, pero hay algo más.

- ¡Cuéntamelo! – Damon no podía soportar el hecho de Klaus utilizando la sangre de Elena y la de su descendencia con el solo propósito de crear un ejército de híbridos.

Esther sonrió.

- Te veo muy seguro de ti mismo. Una vez realices el hechizo no va a haber vuelta atrás.

- Me da igual. Quiero deshacerme de él.

- Está bien. Una vez extraigáis la sangre de la Doble para hacer el hechizo, debe quedar inutilizada.

- ¿Inutilizada? ¿A qué te refieres? – preguntó el vampiro.

- Solamente podréis matar a Klaus con la última gota de sangre que la Doble cree en su sistema. Así que solo tienes dos vías para inutilizarla.

- ¡Ni hablar! – exclamó. ¡No puedo hacerle esto!

- Lo vas a hacer, Damon. Es la única forma.

- Buscaré otro modo.

- No existe. Debes matarla o convertirla en vampiro. Tú mismo. Pero has de saber que si escoges la segunda vía sin consultarle, te odiará eternamente. La sangre de la Doble como humana debe dejar de fluir.

Esther sacó una pulsera de su bolsillo.

- Dásela a Bonnie. Necesitará canalizar parte de mi poder para crear el hechizo. Con esta pulsera sabrá lo que tiene que hacer.

Se la entregó a Damon.

- Hija mía. – prosiguió Esther, mirando a Rebekah, quien seguía incrédula ante lo que había escuchado. – Si no crees mis palabras pregúntale a tu hermano.

Le entregó el anillo que llevaba en el dedo.

- Este anillo me lo regaló Niklaus. Lo reconocerá en cuanto lo vea. Ahora debéis apresuraros en salir de aquí. El tiempo en este lugar es diferente al del mundo real.

- ¿Diferente?

- Cada día que pasáis dentro de este lado, transcurre un mes entero en el mundo real. Así que yo de vosotros me daría prisa. Vuestros seres queridos deben estar preocupados.

- ¡Esther! ¿Cómo salimos de aquí?

- Regresad por donde habéis venido. – contestó la bruja.

- ¡Espera, Madre! – exclamó Rebekah. - ¿Volveré a verte?

Esther sonrió.

- Eso nunca lo dudes.

Desapareció tras un destello.

Rebekah y Damon salieron del templo.

- Así que planeabas matar a Nick.

Damon la miró.

- Al parecer, según tu madre, tú también.

Rebekah bajó la mirada.

- No lo sé, Damon. Ahora mismo estoy muy confusa.

- Tranquila. Yo también lo estoy. Cargarme a Klaus implica que Elena me odie para siempre.

- ¿Así que no le darás opción? ¿La transformarás, sin más?

- Elena es muy terca. Jamás querría transformarse en un vampiro.

- Pero si te quiere, ¿no lo haría por ti?

Damon dudó unos instantes, y decidió no contestar.

- ¡Salgamos de aquí!


Mystic Falls. 16 de noviembre de 2011 (un mes después)

Caroline se despertó temprano esa mañana. Era su primera noche recluida en la mansión de los Mikaelson y había mucho trabajo por hacer. Había llamado a su madre para decirle que iba a quedarse a dormir durante un tiempo fuera porque le había surgido un trabajo que le aportaría mucho prestigio como organizadora de eventos y Relaciones Públicas. No quiso darle muchos más detalles.

Llamaron a su puerta. Apareció una mujer humana vestida de doncella con una bandeja repleta de galletas y café con leche. Notó la compulsión al ver que le acercó el cuello para que tomara su sangre.

- Esto es de parte del Sr. Mikaelson. Necesitará reponer fuerzas. – le dijo la humana.

- Dile a tu señor que no necesito nada de él. Si quiero algo, lo cogeré yo misma. – respondió ella, enojada. Odiaba que se manipulasen a los seres humanos de esa forma, y todavía no se le había pasado el enfado de la noche anterior. Klaus la había encerrado en su mansión bajo amenaza de matar a su madre. Eso era terriblemente cruel.

La doncella desapareció por la puerta. Caroline se duchó y vistió a toda prisa. Tenía que ponerse a trabajar cuanto antes. Salió de la habitación y se encontró a Klaus sentado en el salón, con la doncella a su lado.

- Así que has rechazado mi desayuno. – le dijo con tono diabólico.

- No tenía hambre. – respondió ella.

Klaus se levantó y de un fuerte manotazo, decapitó a la doncella, dejando un charco de sangre a su alrededor.

- No se desprecia la comida, ¿entendido?

Caroline se lo quedó mirando durante unos instantes, repleta de odio. ¿Cómo podía ser tan inhumano? No apreciaba en absoluto la vida de las personas.

- ¡¿ENTENDIDO? – gritó.

- Sí. – respondió con mirada desafiante.

- Mucho mejor, cariño. Si te portas bien conmigo y haces un buen trabajo, nos llevaremos estupendamente. – sonrió. – Voy a contratar a una nueva doncella.

Le lanzó una tarjera de crédito para que realizase todas las compras necesarias para los preparativos y abandonó el salón dejando el cadáver sangriento en el suelo. Caroline no daba crédito a lo que acababa de ocurrir. Klaus era mucho peor de lo que se había imaginado, incluso.

- Buenos días Caroline. – le dijo una voz detrás de ella.

Al girarse se encontró con Elijah, apoyado contra la puerta y perfectamente vestido y peinado.

- Elijah...

- Mi hermano ya me ha dicho que pasarías una temporada aquí con nosotros.

- Falta tu hermana Rebekah. ¿Dónde está? – preguntó ella, intentando indagar sobre la desaparición de Damon.

- Desapareció hace un mes aproximadamente. Lo hace muy a menudo, por eso no me preocupo. Me imagino que me preguntas porque vuestro amigo también ha desaparecido con ella. Ya me enteré. Mi hermana es muy obstinada, y si se ha encaprichado de ese vampiro, posiblemente esté con él recorriendo el mundo.

- Pero no puede ser... Damon quiere a Elena.

- Pues espero que llevara verbena en la sangre. – respondió él.

- ¿Dónde está Katherine?

Elijah la miró fijamente.

- Haces demasiadas preguntas, ¿no crees?

- Stefan me lo ha contado todo. Tú y Klaus la manipulasteis cuando era pequeña. ¿Qué vais a hacer con ella?

- ¿Y desde cuándo Stefan se preocupa tanto por ella? – preguntó con un tono de voz serio.

- No lo sé, Elijah. Yo nunca he tragado a Katherine, y ninguno de nosotros tampoco después de todo lo que hizo. Pero Stefan es mi amigo y por una extraña razón me dijo que estaba preocupado por ella. Después de todo, Katherine es otra víctima más de vuestras fechorías. Tú más que nadie deberías saber cómo era antes de que le destrozaseis la vida tu hermano y tú. Y por eso le habéis borrado la memoria. ¿Acaso no soportas que vea en lo que se ha convertido por vuestra culpa?.

- Hablas demasiado, Caroline. No tienes ni idea de lo que ocurrió en esa época.

- No necesito saberlo. Con verla a ella, en lo que se ha convertido, está claro que algo malo le debió de ocurrir en el pasado.

- Te sugiero que no indagues mucho y que acabes lo que has venido a hacer aquí, por tu bien.

- ¿Es una amenaza?

- Es un aviso. No tienes ni idea de lo que mi hermano sería capaz de hacer si se da cuenta de que haces demasiadas preguntas.

Elijah abandonó la sala, dejando a Caroline sola, y preguntándose por qué diantres había intentado defender a Katherine, cuando había sido la causante de su transformación en vampiro. Decidió salir a realizar algunas compras con la tarjeta de crédito de Klaus y de pronto se percató de que alguien la seguía.

- ¿Quién eres? – preguntó Caroline al hombre, quien había salido de casa a la vez que ella.

- Me llamo Jonas. Soy uno de los híbridos de Klaus. Me ha ordenado que te escolte en todo lo que hagas mientras estés fuera de la mansión.

- ¿En serio? – "Mierda" pensó. Ahora sería tremendamente complicado contactar con cualquiera de sus amigos. Tenía que contactar con Stefan y Elena a toda costa para explicarles su situación. Incluso la excusa de ir al lavabo para llamar por teléfono no valdría porque su oído vampírico sería capaz de escucharle la conversación entera. A estas alturas ya debería saber que Klaus siempre estaba a un paso por delante de ellos. Lo había vuelto a subestimar.

- Pues ya que me estás escoltando hasta la ciudad, hazme un favor. – dijo la vampiresa. Le lanzó las llaves y las cogió al vuelo. – Conduce tú y llévame al pueblo.

El híbrido asintió, y Caroline empezó a conversar con Stefan a través del chat del móvil.

Caroline: Estoy en la mansión de Klaus.

Stefan: ¿Cómo lo has conseguido?

Caroline: Me necesita para hacer una estúpida fiesta de presentación. He de estar un mes encerrada aquí.

Stefan: Ten mucho cuidado. Bonnie y yo estamos intentando averiguar el hechizo que matará a Klaus con la sangre de Elena, pero es muy complicado. No está en ningún grimorio.

Caroline: Katherine sigue viva, encerrada en alguna habitación de la casa. Elijah también está viviendo allí.

Stefan: ¿Sabes algo de Damon?

Caroline: Sigue desaparecido con Rebekah. Ellos parece que tampoco saben nada, pero no están preocupados. Elijah dice que es normal este comportamiento en su hermana.

Stefan: Así que crees que están juntos...

Caroline: Eso me han dejado entrever. No estoy segura, pero es una gran casualidad que hayan desaparecido los dos.

Stefan: No le digas nada a Elena sobre esto, por favor. Le dolería mucho esta información. Mejor que sepa cuando tengamos más detalles.

Caroline: Ok. Lo entiendo. La fiesta se celebra dentro de un mes. Sería una gran oportunidad para tenerlo todo preparado. Me encargaré de que Klaus esté muy distraído para que le podáis atacar.

Stefan: Perfecto. Intenta averiguar lo que quieren hacer con Katherine.

Caroline: Ok. Porque tú me lo pides. De ser yo por mí como si se pudre en el infierno.

Stefan: Gracias, Caroline. Cuídate mucho. Volveré pronto.

Caroline: Te iré informando.


Katherine no había podido dormir bien aquella noche. No había parado de pensar en aquellos recuerdos que le habían sido arrebatados durante su juventud. Estaba segura de que Elijah había jugado un papel muy importante para ella, pero no recordaba nada en absoluto. La memoria de su infancia se hallaba completamente borrosa en su mente, y aquella joven que había visto el día que irrumpió Stefan en ella no se parecía en nada a su personalidad actual. ¿Acaso había labrado su carácter en base a todos los recuerdos que le habían arrebatado en su juventud? ¿Con qué fin? ¿Por qué Elijah le haría eso? ¿Tanto la odiaba? Sí. Desde luego Elijah la odiaba después de todo lo ocurrido cuando llegó a Inglaterra. Pero cuando era una niña nada tenía que ver con ellos ni era culpable de los hechos acontecidos posteriormente. Empezó a pensar en la época vivida en el castillo de Inglaterra. Allí se encontró con Elijah por primera vez (o eso creía). Debería haberse percatado del destello en su mirada, de su cálida voz al dirigirse a ella, de sus manos temblorosas cuando la tocaban... todo eran detalles que ella había interpretado como una debilidad del vampiro para poder escaparse de todos ellos cuando en realidad había existido algo mucho más profundo. Katherine se había ganado el favor de Elijah y Trevor para salvar su vida, y no le importó en absoluto traicionarles para conseguir sus fines.

"Prométeme que si estás en peligro, pase lo que pase, siempre huirás" le retumbaba siempre la misma frase en su cabeza. Desconocía por qué, ni cómo. Pero sabía que era importante, que pasara lo que pasara, siempre tenía que huir. Se lo había prometido a alguien... ¿a sí misma, quizás?. Nada le importaba. Solo quería cumplir su promesa, porque a pesar de no saber de dónde surgía, era lo único real que le quedaba y por lo que valía la pena luchar.

Recordó sus encuentros con Elijah, sus falsas promesas con el fin de escaparse de aquel horripilante sacrificio. Ambos habían tenido un tórrido romance a las espaldas de Klaus con el fin de luchar por su vida y huir de ellos para siempre. Elijah, quien había dejado de creer en el amor porque lo consideraba una debilidad, había caído irremediablemente en sus encantos, al igual que lo hizo Trevor y el resto de víctimas que había ido dejando por el camino con tal de salvarse. Y a pesar de la promesa que le hizo de mantenerla a salvo con un elixir que a ciencia cierta no sabía si funcionaría, decidió no contar con él y desaparecer de Inglaterra para siempre. "Sí, te equivocas" le respondió Elijah a su pregunta sobre si estaba equivocada al pensar que no era un simple objeto al que tenía que cuidar cuando vivía en Bulgaria. Katherine no había creído en sus palabras porque estaba segura, más que nunca, que algo había ocurrido entre ambos en aquella época de su juventud, y desde luego, sus reacciones posteriores dejaban entrever que sus encuentros en Inglaterra no habían sido puramente sexuales.

Elijah se preocupaba por ella, y no se lo creyó en parte por haber olvidado sus recuerdos con él en Bulgaria. Pero no le importó destrozarle el corazón porque había considerado que no era de su bando. No le importaba nada en absoluto con tal de aferrarse a sus promesas y sus recuerdos perdidos. Pero... ¿y si hubiera recordado lo sucedido en su infancia? ¿Hubiese cambiado las cosas de alguna forma? ¿Habría llegado a confiar en Elijah?

Miró al techo y cogió el libro de Romeo y Julieta para seguir leyendo. Notó que había algo entre las hojas...

- ¡Verbena! – exclamó la vampiresa con alegría.

De pronto recordó cómo Elijah recogió el libro del suelo el día anterior y se lo devolvió diciéndole que Romeo y Julieta era una de sus novelas favoritas. La vampiresa no entendía nada. ¿Acaso la estaba ayudando a escapar?

Se enterneció por un momento. ¿Cómo era posible que Elijah pudiese albergar algún tipo de sentimiento hacia ella después de lo que había ocurrido en Inglaterra? Estaba claro que necesitaba recordar su pasado para averiguarlo.


Damon y Rebekah llegaron a Mystic Falls a altas horas de la noche.

- ¿Pero cómo es posible que haya transcurrido un mes si llevamos apenas un día desaparecidos? – preguntó Rebekah, quien conducía el coche.

- Eso nos ha dicho tu madre. – respondió Damon.

La miró a los ojos.

- ¿Estás segura de que quieres acabar con tu hermano? No puedo poner en peligro la vida de Elena si al final te vas a arrepentir.

- Niklaus ha traicionado a nuestra familia entera y nos ha ocultado ser el asesino de nuestra madre. Debo vengarla. – respondió ella con aire de tristeza. - ¿Y tú? ¿Qué vas a hacer con Elena?

- Intenté hacerle beber mi sangre para transformarla una vez, y casi no me lo perdona. No podría soportar la idea de que me odiase para siempre, así que se lo voy a contar.

- ¿Y si se niega?

- Si ella muere, yo me voy con ella.

- ¿Qué? ¿Estás de broma, no?

Damon la miró con seriedad.

- Morir no es una opción, así que es mejor no pensar en eso. Ya me inventaré algo.

- Yo intentaré convencer a Elijah para que se ponga de nuestra parte. Ya lo quiso matar una vez. No me extrañaría que volviera a querer hacerlo después de lo que le voy a contar sobre nuestra madre.

- Ok. Déjame en casa de Elena. ¿Nos vemos mañana a las 11 en el Grill?

- De acuerdo. Pero Nik debe sospechar que nos hemos ido de viaje romántico porque te he manipulado, ¿vale?

- Ok.

Rebekah dejó a Damon en casa de los Gilbert. Ascendió a la habitación de Elena por la ventana y contempló cómo dormía agarrada a su diario. Abrió el cristal sigilosamente y entró despacio para no interrumpir su sueño. Había transcurrido un día para él y le había parecido una eternidad. Pensó en su transformación. ¿Cómo podía pedirle que hiciera tal cosa? ¿Cómo pedirle a la mujer que amaba por encima de todas las cosas a que renunciara a sus sueños para matar a Klaus? Se sintió tremendamente egoísta por pensarlo, pero no veía otra solución más fiable que aquella.

Se quitó la ropa hasta quedarse desnudo y se introdujo en su cama. Estaba preciosa cuando dormía. Retiró el diario de sus manos y lo dejó en la mesilla. Se acercó hacia ella y la besó con ternura en los labios. Elena se movió, inquieta. Se estaba empezando a despertar al notar un cuerpo extraño en su cama. Abrió los ojos lentamente, pero estaba todo oscuro. No podía ver nada. Intentó acercar su mano al interruptor de la lámpara pero una mano se lo impidió. Empezó a latirle fuertemente el corazón. ¿Quién estaba en su cama? Intentó gritar pero la misma mano le tapó la boca con delicadeza. Notó cómo el otro brazo empezaba a rodearla y cómo se acercaba lentamente para besarle el cuello. Le tocó el pelo con su mano, y notó un olor tremendamente familiar. Aquella persona olía a Damon, sin duda.

- ¿D... Damon? – preguntó sorprendida.

- El mismo, preciosa. – respondió él.

Su voz era la de Damon, sin duda.

- ¿Dónde has estado? ¡Eres un idiot...!

Damon la calló con un profundo beso tan intenso que la dejó sin aliento. Notó cómo sus manos le empezaron a rozar los pechos por debajo de su camisón y sin darse cuenta, el vampiro le estaba lamiendo la comisura de los pezones, que se le habían erizado completamente. Elena no podía creérselo. Había ansiado tanto volver a encontrarse con él que se creía estar viviendo un maravilloso sueño que la dejaría con una profunda tristeza al despertarse. El vampiro la despojó de su ropa interior con ansiedad. Necesitaba tenerla, poseerla, que fuera suya una vez más... y Elena quería lo mismo. Sus piernas se abrieron y lo agarró por las nalgas para ayudar a penetrarla. Damon podía ver su placer a través de la oscuridad, y Elena se lo podía imaginar. Empezó a penetrarla con firmeza, ansiedad y desespero, como si realmente hubiesen transcurrido semanas desde la última vez que la vio. Elena cerró los ojos y lo agarró por la cintura. Necesitaba sentirlo, aunque fuese todo fruto de un maldito sueño. ¡Pero era tan real...! Siguió penetrándola con movimientos cada vez más rápidos en intensos mientras jadeaba cerca de su oído. Esto provocó que Elena se excitara de tal manera que fue imposible frenar su orgasmo.

- Prométeme que nunca te vas a ir de mi lado. – dijo Elena entre lágrimas.

- Te lo prometo.


Damon y Elena se han vuelto a encontrar. ¿Qué decisión va a tomar el vampiro? ¿Se lo contará todo a Elena? ¿Decidirá no llevar a cabo el hechizo para no tener que matarla o transformarla? ¿Qué quiere hacer Klaus con Katherine? (me pregunto lo mismo que Stefan). ¿Os ha gustado el capítulo?

Vayamos a comentar las reviews

Claracatibiela: Lo sé. No te hice caso, pero en este capítulo lo he compensado. Me alegra que te haya gustado el pasado de Katherine. Me emociona mucho escribir sobre ella y descubrir un poco por qué es así de egoísta. A ver qué decisión toma Damon respecto a Elena.

Sylatta: Hola guapa! Sí... Katherine era vulnerable e inocente en el pasado, pero tal y como diría la canción de Alaska: "Yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así", Kat es como es por culpa en parte de su pasado. Elijah, pobre, me parece que de momento ya tiene bastante con olvidar lo que siente por ella, lo cual no se lo puede quitar de la cabeza tan fácilmente. Tal y como tú dices, Katherine está muy stefalinizada. Y Stefan está planeando rescatarla, así que a ver cómo de desarrolla este triángulo. Sobre Damon... ya os dije que no tardaría mucho en volver a aparecer. Espero que os guste su viaje al Otro Lado para averiguar la forma de matar a Klaus. Lo bueno es que Rebekah (y a lo mejor Elijah) estarán de su lado! Él no lo tiene tan claro porque esto implica convertir a Elena, y no parece que esté mucho por la labor después de haberlo intentado la temporada pasada. Caroline lo tiene complicado de momento para fijarse en Klaus (¿has visto lo cruel que es?) aunque nunca se sabe... que la vida dá muchas vueltas xD. Muchas gracias por leerme, no me importa que tus reviews sean una parrafada. Al revés. ME ENCANTA! :)

Nuka: Oooh! Muchas gracias por leerme. Creo que es la primera vez que escribes, verdad? Sí... es cierto que aparté un poco a Damon y a Elena de la historia para poder desarrollar un poco el pasado de Katherine (es que sino, el capítulo se hace demasiado largo), pero ahora Damon ha vuelto... y con un plan para matar a Klaus que compromete la vida de Elena. Sobre Klaus y Caroline... huumm... de momento no hay humanidad en su corazón. Ya has visto lo despiadado que es. Pero nunca pierdas las esperanzas, jeje.

Kirstty: Otra nueva leyéndome! :D Muchas gracias por tu review. Así que tu cumple es el 15 de abril como el de ella... qué casualidad, jeje. Sí si... el triángulo Stefan-Katherine-Elijah me emociona bastante. Ya veremos hacia dónde nos lleva. Yo me guío mucho en vuestras opiniones, que lo sepáis ;)

Mels Williams: Gracias! Estoy en ello... sigo continuándolo cuando tengo tiempo libre. A veces me cuesta, pero hago todo lo posible. Muchas gracias por leerme.

Tefi96: Me alegra que te guste la historia de Elijah y Katherine. Es una de las historias que más me emociona explotar ;) Y tranquila... ya has visto que Damon ha vuelto a aparecer.

Muchas gracias a todos/as. Nos leemos en breve (espero). Por suerte este jueves reanudan TVD, y eso es un GRAN alivio. Un besote!