Estaba sudando y bastante nerviosa. Snape había colocado unos cojines a su espalda para acomodarla. No sentía dolor como siempre había imaginado, ser bruja tenía sus ventajas, pero sí una sensación de presión en todo el vientre y parte de las piernas. A 6 de Abril de 1998, su hijo venía al mundo.
Las contracciones, que eran simples punzadas gracias al hechizo, se volvían cada vez más frecuentes, pero según él todavía quedaba bastante tiempo. Hermione lo miró impaciente, y Severus volvió a limpiarle el sudor de la frente mientras le decía con voz profunda y tranquila que todo iba perfectamente bien.
El profesor había resultado ser bastante diestro en el asunto, y la joven no podía dejar de agradecer. Ahora se daba cuenta, que de haber estado sóla con Ginny ninguna de las dos hubiera sabido demasiado bien que hacer.
Otra punzada. Hermione respiró. Otra. Coge aire... Otra. Los dos se miran y sólo hace falta una mirada para que él entienda. Le da un beso en la frente y la rodea para ver como va. La coge de la mano un segundo.
-Muy bien. Relájate. Has acabado de dilatar ¿vale?- La chica lo mira con ojos asustados y él sonrie para calmarla. -Ahora tienes que ayudarme...-
Hermione coje aire y se pregunta si ahora debería empujar o quedarse quieta, si las cosas se complicarán si ella no siente dolor, y cuanto tiempo faltará para que todo acabe. Se queda un ratito tranquila, respirando como ha leido que se debe hacer, Severus no hace comentarios, así que no debe estarlo haciendo mal. Entonces lo siente.
Sabe que es el momento exacto cuando empuja la primera vez, y lo dice en voz alta.
-Ahora...- él sonrie. Otro ratito.
-Ahora...- vuelve a avisar, Snape la ayuda. Sigue sudando y ahora duele un poquito, aunque no quiere ni imaginar en como sería hacerlo sin magia.
-¡Ahora...!-
(...)
Snape se incorpora, tiene las mangas blancas de la camisa remangadas, y entre sus brazos, tan pequeña y tan perfecta que deja escapar una lágrima al verla, esta su niña lloriqueando.
Hermione alarga los brazos hacia ellos. Y Severus se acerca con el bebé hasta dejarlo suavemente sobre su estómago. La siente, tan pequeña, tan increiblemente pequeña, y cálida, cómo se relaja inmediatamente al contacto con su madre.
Su madre... Su hija.
Snape las abraza sin dejar de mirar a la niña.
Su padre.
-¿Has pensado en algún nombre?- dice Hermione bajito. Él se mueve un poco para mirarla.
-Eileen.- contesta rápidamente, no sin cierta timidez.
Hermione recordó el día que descubrió a Eileen Prince, había sido capitana del equipo de gobstones de Hogwarts. Luego recuerda lo que Harry le contó sobre los padres de Snape, el cuál parece nervioso por saber la opinión de ella. Hermione le sonrie.
-Me gusta Eileen.-
-Era el nombre de...-
-Tu madre. Lo sé.- Severus no pregunta, sólo sonrie.
(...)
Eran las cuatro de la mañana aproximadamente, Eileen por fin dormía. Hermione miró a Snape mientras la dejaba en la cuna con toda la delicadeza que era capaz. Los dos tenían ojeras. Apenas lograban conciliar el sueño, la pequeña se despertaba con hambre. Ya era la segunda vez en la noche.
Se volvió a meter en la cama a su lado, y la joven se abrazó a él. La habitación estaba caliente porque habían encendido la chimenea, asíque no traía nada de frío a pesar de haber estado un rato dando vueltas por la habitación con el bebé.
-Gracias.- Volvió a decir por segunda vez en la noche.
-Shh... Tú necesitas descansar.- dijo él metiendo una mano pálida por dentro del camisón hasta dejarla apoyada en su espalda.
Volvieron a caer en un sueño leve.
(...)
Eileen ya tenía casi un mes. Ya empezaba a emitir pequeños gorjeos y a explorar el mundo exterior llevando las manos a todos los objetos que quedaban a su alcance. Sus padres estaban felices con ella.
Esta era la primera noche en bastante tiempo en que la pequeña se había animado a dormir casi cuatro horas seguidas. Podían haberse levantado más descansados que nunca, pero Hermione se despertó bruscamente con un dolor fuerte de estómago.
Después de examinarla, al ver que el dolor no paraba, Snape estaba casi seguro de que sólo era un cólico. Era fácil de curar con una poción básica. Dudaron unos instantes, se suponía que no había ninguna contraindicación para la niña, pero sólo pensar que pudiera pasarle algo...
Al fín la tomó, la tomó justo después de alimentar a Eileen para que los posibles efectos de la poción desaparecieran antes de la siguiente toma. Pero cuando a media tarde unos puntitos rojos comenzaron a aparecer por el cuerpecito del bebé, empezaron a asustarse.
A la hora, la pequeña tenía fiebre y cada vez más puntitos cubriendo la cara, el cuello, la espalda, hasta las plantas de los pies y de las manos.
-Tenemos que ir a San Mungo.- dijo Severus. Eileen sonrió con una de esas sonrisas que sólo guardaba para la voz de su padre. Hermione lo miró con gravedad.
-Yo iré con ella. Tú te quedas aquí.- le dijo firmemente.
-No.-
-Pero Sev... Te están buscando. Yo puedo perfectamente...-
-He dicho que no. A tí también te buscan, no permitiré que salgais solas.- Hermione lo miró suplicante, pero él parecía decidido.
Falta de inspiración, falta de tiempo y gripe con recaída, son mis escusas para haberos hecho esperar tanto tiempo. Lo siento si algún dato del parto no se ajusta demasiado a la realidad, pero mi cultura en estos temas es bastante limitada...
¡Gracias Amia Snape, Allelu, vampylolita, Sayuri Hasekura, minerva91, megumisakura, memoriesofkagome!
bss! y espero poder actualizar pronto.
