Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer sólo la trama es mía.

En el cap anterior olvidé comentarles que éste era el final del fic, la verdad hasta hora que lo estuve revisando lo noté, vaya que soy despistada ¬¬ espero que les guste…


CHAPTER 21: ¿FELICES POR SIEMPRE?

BELLA POV.

Alice, Esme, Renée y yo nos quedamos en silencio, quería darle su espacio a Rosalie pero estoy segura que necesita desahogarse con alguien, así que me levanté y sin decir nada subí a la habitación de Rose.

Entré sin llamar, ella estaba acostada boca abajo y sólo se escuchaban sus sollozos, me acerqué y me senté junto a ella.

—Rose, ¿qué fue lo que pasó? —se movió sólo para acomodar su cabeza en mi regazo sin dejar de llorar.

No insistí más para que hablara y la dejé que se desahogara, estuvo llorando por horas, cuando se calmó se sentó en la cama frente a mí.

—Emmett terminó conmigo —dijo con voz baja y ronca.

—¿Por qué? ¿Qué pasó? —ella suspiró sonoramente.

—Fuimos de paseo al lago, todo estaba de maravilla hasta que del bolsillo de su pantalón sacó una pequeña cajita con un anillo de compromiso. Me pidió que me casara con él —su voz se quebró al final y sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas, respiró un par de veces para calmarse y continuar con su relato—. Yo le dije que no podía aceptar, al menos no por ahora, primero quiero terminar mi carrera, además él sigue con su loca idea de vivir aquí y…

—¿Tú no quiere vivir aquí? —le pregunté interrumpiéndola y ella bajó la mirada.

—Bella, tú mejor que nadie sabes que Napa no es mi lugar favorito para vivir, quiero terminar mi carrera y poder ejercer como abogada.

—Lo sé Rose, pero debes hablar con él, deja que se calmé unos días y explícale cómo te sientes, estoy segura de que te entenderá y juntos encontraran una solución —suspiró y asintió.

Alice vino a decirnos que la comida estaba lista pero Rosalie no quiso bajar a comer, dijo que estaba cansada y que quería dormir un rato. Alice y yo salimos y bajamos al comedor donde estaban los demás.

—¿Qué fue lo que ocurrió? —me preguntó Esme en cuanto me vio llegar.

—Rosalie y Emmett terminaron —les dije y me senté junto a Edward.

—¿Por qué? Se notaba cuanto se amaban a kilómetros de distancia —dijo Renée.

—Creo que la que tiene que decirles el motivo es Rosalie, cuando esté más relajada ella les contará —si Rosalie quería decirles lo que pasó era decisión de ella.

Gracias a Dios ya nadie dijo nada al respecto y cominos en silencio. Los días pasaban y cada día estaba más cerca la fecha en que los Cullen tendrían que regresar a Nueva York, Rosalie había intentado comunicarse con Emmett, pero él no contestaba sus llamadas ni las de nadie.

Estábamos Rosalie, Alice y yo en la sala, de pronto Jasper entró con una maleta en la mano.

—¿A dónde vas con esa maleta? —le preguntó Alice con el ceño fruncido.

—Acabo de recibir una llamada de mi trabajo, tengo que regresar a San Francisco de inmediato —Jasper veía con tristeza a Alice.

—¿No puedes esperar? En dos días me voy y quiero estar contigo hasta el último momento —le dijo con ojos cristalinos a causa de las lágrimas.

—Lo siento mi amor, pero aunque quiera no puedo quedarme —Alice comenzó a llorar y Jasper la abrazó—. No llores cariño, te aseguro que estaremos juntos antes de lo que te imaginas —me daba tanta pena por ellos.

Jasper le dio un besó en los labios y nos pidió que le avisáramos a Charlie y Renée que se había tenido que ir, Alice subió a su habitación y no salió en todo el día. Todos habían subido a sus habitaciones a dormir, a excepción de Edward y yo que nos habíamos quedado en la sala.

—¿Qué te pasa? —me preguntó.

—Mañana es el último día que estaremos juntos, tú regresaras a Nueva York y yo a San Francisco, te voy a extrañar demasiado —él me estrechó entre sus brazos y besó mi frente.

—Yo también te voy a extrañar mi amor, pero tengo una idea ¿qué te parece si mañana pasamos todo el día juntos?

—Me parece una estupenda idea —lo besé dulcemente en los labios.

El beso pasó de dulce a algo más pasional, yo ahora estaba sentada a horcajadas sobre Edward y él acariciaba mi espalda bajo mi blusa, nos separamos por falta de aire y Edward comenzó a besar mi cuello. Mordió ligeramente el lóbulo de mi oreja y un gemido escapó de mis labios.

—Creo que ya es hora de que vayan a dormir —dijo Charlie con voz seria y tensa detrás de nosotros y me levanté rápidamente.

—Papá yo… creí que ya… te habías acostado —mis mejillas comenzaron a arder a causa de mi sonrojo, tenía que ser justamente Charlie quien nos viera.

—Estaba revisando unos documentos en el estudio, pero justo ahora iba a dormir —Charlie no tenía la más mínima intención de irse hasta que yo subiera a mi habitación.

—Yo me voy a dormir, buenas noches —le di un beso en la mejilla a Charlie y subí a mi habitación.

Me puse el pijama y me acosté, aún sentía mis mejillas calientes a causa de la vergüenza que sentí con Charlie, unos minutos después me quedé dormida. A la mañana siguiente me levanté temprano, bajé a la cocina y preparé lo necesario para salir con Edward a un día de campo, estaba terminando de poner las cosas en la canasta cuando entró él a la cocina.

—Buenos días —saludo y me dio un tierno beso en los labios.

—Buenos días, lamento haberte tenido que dejar solo con Charlie anoche.

—No me fue tan mal, sólo me dijo que si quería llegar a conocer a nuestros hijos no se volviera a repetir lo de anoche —¿Nuestros hijos? ¿Él pensaba en la posibilidad de formar una familia juntos? La sola idea me hizo sentir inmensamente feliz.

Juntos terminamos de poner las cosas en la canasta y salimos tomados de la mano, llegamos a las caballerizas donde ya nuestros caballos estaban listos. No tardamos demasiado tiempo en llegar al lago, pusimos la manta cerca de la orilla y sacamos las cosas para desayunar.

Después de desayunar, a Edward se le ocurrió la magnifica idea de pasear por el lago en el bote de Charlie, así que ahora estábamos justo a medio lago y Edward dejó de remar.

—¿Por qué dejaste de remar? —él solo sonrió y se comenzó a desabrochar la camisa.

—Quiero nadar un poco —se encogió de hombros—. ¿Me acompañas? —me preguntó con una sonrisa ladeada en sus labios.

—Edward... no tengo bañador aquí —respondí un tanto nerviosa, púes ya se había quitado la camisa y no podía apartar la vista de su abdomen, era mi imaginación o de pronto la temperatura había subido considerablemente.

—Como quieras.

Se quitó el resto de su ropa, dejando sólo su bóxer, y se lanzó al agua. Se suponía que pasaríamos el día juntos, precisamente para estar juntos, y un bañador no lo iba a impedir. Me quité la ropa dejando sólo mi ropa interior que, gracias a Dios, no era mata pasiones sino un conjunto de encaje color azul y me lancé al agua, él me veía con diversión.

—¿Qué? Es de sabios cambiar de opinión ¿sabes? —le dije encogiéndome de hombros.

—No tienes una idea de cuánto me alegra que cambiaras de opinión —dijo y sus brazos me rodearon por la cintura.

—¿Ah sí? Entonces, demuéstrame que en verdad te alegra —mis brazos rodearon su cuello.

Sus labios encontraron los míos y me besó con intensidad, su lengua delineó mi labio inferior pidiendo permiso para entrar y yo sin dudar se lo di, un momento después sus labios abandonaron los míos bajando hasta mi cuello, una de sus manos se movió de mi cintura por mi espalda hasta llegar al broche de mi sujetador. En un abrir y cerrar de ojos, Edward se deshizo de mi sujetador y acarició mis pechos suavemente con sus manos para después devorarlos con gula, mi respiración cada vez era más errática y de mis labios salían suaves gemidos.

En sólo cuestión de segundos Edward se deshizo de mis pantis y de su bóxer, besé sus labios con desesperación, necesitaba sentirlo dentro de mí cuanto antes pero al parecer él estaba disfrutando con mi tortura y estaba llevando un ritmo por demás lento, besando y acariciando con parsimonia la piel a su alcance.

Frustrada me moví buscando un poco de fricción, nuestros sexos se rozaron y ambos gemimos sonoramente ante el contacto, enredé mis piernas en torno a sus caderas, Edward gruñó y de una sola estocada entró en mí haciéndome suspirar de placer, sus embestidas comenzaron lentas, un suave vaivén que me estaba volviendo loca, pero yo necesitaba más. Fueron necesarias un par de palabras, besos y caricias para que Edward aumentara el ritmo de sus embestidas, mis labios llegaron hasta su cuello y lo devoré sin piedad, tanto, que estoy segura dejé un par de marcas en el.

Estaba cerca de alcanzar mi liberación y él también, podía sentir como sus músculos estaban tensos y bastaron un par de embestidas más para que ambos alcanzáramos juntos el clímax, escondí mi cara en el hueco de su cuello y nos quedamos abrazados hasta que recuperamos el aliento.

Al día siguiente la despedida fue más difícil de lo que hubiera imaginado, pero Edward prometió que me llamaría todos los días y me visitaría lo más seguido que pudiera. Un par de horas después Rosalie y yo íbamos camino a San francisco, el viaje fue en completo silencio, Rosalie desde que terminó con Emmett ha estado triste y muy callada. Llegamos a San Francisco y Jasper salió a ayudarnos con las maletas.

—Alice nos ha encargado que te vigilemos y que espantemos a las zorras que se te quieran acercar —le dije a Jasper y él sonrió.

—Púes no será necesario por mucho tiempo.

—¿Por qué lo dices? —preguntó Rosalie.

—En dos días me mudaré a Nueva York, me transfirieron —en éste momento envidiaba a mi hermano, él podría estar con el amor de su vida.

—Felicidades ¿Alice ya lo sabe? —le dije abrasándolo.

—Aún no, quiero decírselo cuando la vea, no sería lo mismo por teléfono —se encogió de hombros.

—Tienes razón, voy a mi habitación —dijo Rosalie y sin más se marchó.

—¿Aún no ha podido hablar con Emmett? —me preguntó Jasper y nos sentamos en la sala.

—No, sigue sin dar señales de vida.

Jasper y yo seguimos hablando por un rato y después subí a mi habitación a descansar un poco.

Dos días después, tal y como nos había dicho, Jasper se fue; cuando Charlie se enteró de que nos quedaríamos solas se puso histérico, tanto, que quiso mudarse a San Francisco en ese mismo momento pero, gracias a Dios, Renée logró convencerlo de que estaríamos bien. Edward me llamaba todos los días como me había prometido y hablábamos por horas, lo extrañaba demasiado y me moría de ganas por verlo.

Tres meses habían pasado ya, Rosalie después de un mes dejó de tratar de localizar a Emmett y, aunque ella quería aparentar que estaba bien, yo sabía que no era así, su mirada seguía demostrando tristeza y cuando sonreía la alegría no llegaba a sus ojos. Salí de mi última clase y me dirigí al estacionamiento, hoy Rosalie terminaba antes que yo y supongo que ya estará en casa. Estaba a unos pasos de mi coche y de pronto vi a Marco que se acercaba corriendo a mí.

—¡Bella! Te estaba buscando ¿por qué no contestabas tú celular? —dijo con voz agitada a causa de haber corrido y se agachó apoyando sus manos en las rodillas.

—Lo dejé en la casa, ¿qué ocurre? —Marco me miraba con nerviosismo.

—Rosalie tuvo un accidente, iba bajando las escaleras, le faltaban unos cuantos escalones para llegar abajo y se cayó —¡Dios mío! Que no sea nada grave.

—¿Hace cuánto pasó? ¿Está bien? ¿Dónde está? —Marco no sabía cuál de mi preguntas contestar primero.

—Está en el hospital, Félix se fue con ella. No sé cómo esté y fue hace media hora aproximadamente.

Marco me tuvo que llevar hasta el hospital, yo estaba muy nerviosa como para conducir, llegamos y entré rápidamente, encontré a Félix que estaba en la sala de espera y me acerqué a él.

—¿Cómo está Rosalie? —pregunté con miedo a lo que me pudiera contestar.

—No lo sé, aún no me han dicho nada.

Los minutos pasaban y nadie nos decía nada, los nervios me iban a matar. Félix y Marco también estaban muy nerviosos y caminaban de un lado a otro al igual que yo, después de lo que me parecieron horas, un doctor se acercó a nosotros.

—Familiares de Rosalie Swan.

—Es mi hermana ¿cómo está? —el doctor no tenía buena cara y eso me puso más nerviosa aún, si era posible.

—La caída no fue muy fuerte, sólo se lastimo un tobillo, pero tendrá que quedarse por lo menos hasta mañana en observación —al escuchar las palabras del doctor me sentí aliviada.

—¿Por qué tiene que quedarse en observación? —preguntó Félix.

—Es sólo por precaución, hasta el momento no se ha presentado ninguna complicación con el bebé pero no podemos descartar la posibilidad de alguna debido a la caída —ah bueno... un momento ¿el bebé? ¿Había escuchado bien? ¿Rosalie iba a tener un bebé? ¿Voy a ser tía?

—¿Mi hermana está embarazada? —pregunté sin darme cuenta de ello.

—Sí, según las pruebas que le hemos hecho tiene alrededor de cuatro meses, supongo que no lo sabían —cuatro meses, si es verdad fue el día que ella y Emmett se hicieron novios.

—Estoy seguro de que no lo sabe ni la misma Rosalie —Félix tenía razón, será difícil para Rose enterarse y más aún porque Emmett no está con ella.

—¿Puedo pasar a verla? —el doctor asintió y me llevo a la habitación donde estaba mi hermana.

Al estar frente a la puerta respiré profundamente un par de veces y abrí, Rosalie estaba dormida así que me senté en la silla que estaba junto a la cama. Sin duda, cuando Charlie se entere va a matar a Emmett, ¿qué dirá Emmett cuando se entere? ¿Rosalie le dirá que van a tener un hijo? Porque él es el padre de eso no hay duda. ¿Rosalie sabe que está embarazada? No, no creo que lo sepa sino me lo habría dicho, pero tiene casi cuatro meses de embarazo ¿cómo no podría saberlo? Suspiré frustrada, eran demasiadas preguntas y no tenía respuesta para ninguna de ellas.

—¿Por qué estoy aquí? —la adormilada voz de Rosalie me sacó de mis pensamientos.

—Te caíste y el doctor dice que te tienes que quedar en observación hasta mañana.

—No creo que sea necesario, me siento perfectamente bien —replicó con el ceño fruncido e intento incorporarse.

—Rosalie, es por tu bien —rodó los ojos dejándose caer de nuevo sobre la cama y me veía esperando le diera una muy buena razón para permanecer en el hospital, tenía que decirle la verdad, tarde o temprano lo iba a saber pero... ¿por qué diablos me toca a mí decírselo?—. Tienes que quedarte no sólo por ti, sino que también por… por el bebé. Estás embarazada.

Se quedó en shock al comprender lo que le acababa de decir, sus ojos se llenaron de lágrimas y como por acto reflejo llevo sus manos a su vientre.

—No... no puede ser... si fuera verdad yo... —cerró los ojos y respiró profundo—. Debería tener más de tres meses de embarazo y he tenido mi periodo regularmente cada mes, además de que se me tendría que notar algo.

—El doctor me dijo que tienes casi cuatro meses —ahora las lágrimas caían libremente por sus mejillas.

—¿Qué voy a hacer Bells? Cuando Charlie se entere me va a matar a mí y después a Emmett —me levanté y la abrasé para reconfortarla.

—Tranquila Rose, no le hace bien al bebé que te pongas nerviosa —murmuré frotando su espalda para tratar de que se calmara, pero era en vano.

—¡No puedo estar tranquila! Voy a tener un hijo de Emmett y él no quiere saber nada de mí.

—¿E-estás... embarazada? —ambas volteamos sobresaltadas al escuchar esa voz, en la puerta se encontraba parado un Emmett con los ojos abiertos como platos y estoy segura que hasta dejó de respirar.

—Ustedes tienen que hablar, lo mejor es que los deje solos —tomé mi bolso y salí de la habitación.

Mientras caminaba rumbo a la sala de espera un par de preguntas rondaban mi cabeza: ¿Qué hace Emmett aquí? ¿Cómo supo que estábamos en el hospital? En la sala de espera estaban Jasper, Alice y Edward con Félix y Marco, cuando Edward me vio vino a mi encuentro y me besó suavemente en los labios, caminamos tomados de la mano hasta donde estaban los demás.

—¿Ya lo sabe? —me preguntó Félix y asentí como respuesta.

—¿Quién sabe qué? —preguntó Jasper con el ceño fruncido. Bien, a soltarle la bomba a mi hermano.

—Rosalie se acaba de enterar de que está... embarazada —la ultima palabra salió de mis labios como un susurró apenas audible.

Todos tuvieron distintas reacciones, Alice comenzó a saltar y aplaudir repitiendo una y otra vez que sería tía, Edward después de que se le pasara la impresión de la noticia sonrió ampliamente y Jasper… bueno, él se sentó mirando fijamente hacia la nada en un estado de shock total. Jasper salió de su transe varios minutos después y, aunque no estaba muy contento con la noticia, terminó por aceptarlo, después de todo no tenía otra opción.

Esperamos por cerca de una hora y media para poder ir de nuevo a la habitación de Rosalie, Edward llamó y Rosalie nos dijo que pasáramos, la escena que vimos, al menos era la que yo me esperaba, Emmett estaba sentado en la cama de Rosalie y la rodeaba con uno de sus brazos por la cintura y ambos sonreían.

—Por sus caras de felicidad suponemos que se han reconciliado —dijo emocionada Alice y ellos asintieron.

—Me alegro por ustedes y más por ti Rose, no me gustaba verte todo el día triste —dijo Félix y Rosalie le dio una mirada envenenada—. ¡Oh! ¿Cómo no nos dimos cuenta antes? Esos cambios de humor que tenías eran por el embarazo —todos reímos por el comentario, incluida Rosalie.

Félix y Marco se despidieron púes ya era tarde y se marcharon, nosotros nos marchamos poco después, y aunque insistí en ser yo la que se quedara con Rosalie, Emmett no quiso separarse de ella y no tenía caso que nos quedáramos los dos.

Llegamos a la casa y todos estábamos demasiado cansados, había sido un día largo y fuimos directamente a dormir. Jasper insistió en quedarse a dormir en mi habitación para cuidarme, dijo que con una de sus hermanas embarazadas era suficiente, así que ahora estaba dormido en una improvisada cama que preparó en el suelo, ya lo vería yo mañana maldiciendo y de un humor de perros por el dolor de espalda que tendría.

Al día siguiente Rosalie salió del hospital, Alice, Jasper y Edward regresaron a Nueva York, y Emmett se quedó en San Francisco.

Los siguientes días se pasaron con rapidez y ya faltaban sólo dos semanas para navidad, Charlie y Renée así como Esme y Carlisle no sabían que serian abuelos, Rosalie y Emmett habían decidido decirles cuando viajáramos todos a Nueva York para navidad. Rosalie estaba muy sensible por los cambios hormonales que conlleva del embarazo, él pobre de Emmett estaba a punto de enloquecer por los constantes cambios de humor de mi hermana; apenas y se le comenzaba a notaba un pequeño bultito en el vientre, el doctor dijo que todo estaba bien y, que si apenas se le comenzaba a notar, era porque no en todas las mujeres se desarrolla igual el embarazo.

Por fin hoy era navidad y Rosalie, Emmett y yo llegamos a Nueva York, habíamos decidido llegar justo para la cena. Alice y Edward habían venido a recogernos al aeropuerto, Rosalie estaba muy nerviosa pues la hora de que Charlie se enterara de su embarazo había llegado. Llegamos a la casa de lo Cullen, Charlie y Renée habían viajado antes y ya estaban ahí, entramos y nos dirigimos a la sala donde estaban todos.

—Que gusto verlos chicos —dijo Esme abrazándonos a cada uno.

—Aún no entendemos por qué decidieron viajar hasta ahora —Renée nos veía con los ojos entrecerrados.

Después de saludar a todos nos sentamos y comenzamos a charlar de cosas sin importancia. Nadie se había percatado de nada, ya que mi hermana llevaba ropa holgada, Emmett y Rosalie intercambiaron una mirada y supé que el momento había llegado, Emmett se aclaró la garganta para llamar la atención de todos.

—Rose y yo tenemos algo que decirles —nuestros padres los miraban con intriga—. Rosalie y yo nos vamos a casar.

—Felicidades hijos —dijo Charlie con una gran sonrisa, la cual presiento se va a borrar cuando se entere del resto de la noticia.

—Eso no es todo papá. ¡Felicidades, van a ser abuelos! Emmett y yo vamos a tener un hijo —todos se quedaron en completo silencio, tanto que si un alfiler hubiese caído al piso lo habríamos escuchado fuerte y claro.

Cuando Charlie salió de su estado de shock, se abalanzó sobre Emmett y lo agarró por el cuello de la camisa.

—¡Te voy a matar! Tú, maldito infeliz, te atreviste a tocar a mi niña.

Jasper apartó a Charlie de Emmett, Rosalie no dejaba de llorar y Renée veía a Charlie de una manera que sólo podía significar una cosa: él estaba en problemas, serios problemas.

—Charlie Swan, calmate —le ordenó Renée con un tono de voz que hasta a mí causó escalofríos—. Los chicos se quieren y se van a casar, así que vete haciendo a la idea de que serás abuelo, tarde o temprano lo ibas a ser ¿no?

—Sí, pero no tenía que ser así, Rosalie aún no termina su carrera y... que va a pasar con eso ¿vas a dejar la universidad? —dijo Charlie.

—Voy a dejar la universidad sólo mientras nace el bebé, después terminaré mi carrera, aunque Emmett y yo nos iremos a vivir a Napa —sí, mi hermana había decidido apoyar a Emmett en su decisión de mudarse y asociarse con Charlie en los viñedos.

Esme y Carlisle tomaron mejor la noticia que Charlie y felicitaron a Emmett y Rose, aunque unos minutos después, Charlie terminó por aceptar el que sería abuelo y también los felicito al igual que Renée que estaba encantada con la próxima llegada de su primer nieto.

La cena pasó entre charlas y risas, después de que terminamos de cenar Alice insistió en que abriéramos los regalos, púes no podía esperar hasta mañana. Después de que todos abriéramos nuestros regalos, Edward me pidió que lo acompañara al jardín.

—Tengo otro regalo para ti —me entregó una pequeña cajita de terciopelo blanco.

—No debiste comprarme dos obsequios —dije frunciendo el ceño un tanto molesta.

—No me regañes y ábrelo —hice lo que él me dijo y al abrir la cajita mi corazón se detuvo.

—Isabella Marie Swan, te amo con todo mi corazón y sé que tú eres la mujer indicada para mí, esa mujer con la que siempre he soñado, con la cual me veo formando una familia y envejeciendo juntos. ¿Quieres ser mi esposa? —se arrodilló frente a mí y tomó mis manos.

—Yo... no sé... ¡oh diablos! ¡Sí! Sí quiero ser tu esposa —con una sonrisa tomó el anillo de la caja y me lo puso.

—Te amo.

—No más que yo a ti —respondí y sus labios tomaron los míos en un suave beso.

Después de un momento entramos de nuevo a la casa y todos estaban aún en la sala, Alice vio mi mano y se acercó corriendo a nosotros para felicitarnos y los demás nos veían confundidos. Edward tomó mi mano y le dio un ligero apretón, a lo que yo respondí con una sonrisa.

—Le he pedido a Bella que se casara conmigo y ella aceptó —Esme y Renée fueron las primeras en felicitarnos seguidas por el resto.

—Sólo díganme que no estás embarazada Bella, eso sería mucho para mi viejo corazón y no creo poder soportarlo —nos dijo Charlie cuando se acercó a nosotros.

—No papá, no estoy embarazada —él sonrió y nos felicito al igual que los demás.

Rosalie y Emmett habían decidido irse a Napa hasta que el bebé naciera, después regresarían a San francisco para que Rose terminara su carrera, por lo tanto yo me mudaría a Nueva York con Edward así que íbamos a casarnos antes de lo previsto. Cuando Alice se enteró, se puso histérica porque tendría muy poco tiempo para organizar la boda, pero aún así organizo la boda del año.

El gran día había llegado, las mujeres de la casa estaban todas conmigo en la habitación ayudándome a arreglar, el vestido era simple pero hermoso, era de color perla y strapless, tenía un hermoso bordado en el corpiño de pedrería, Alice estaba acomodando la tiara que usaría y que era lo único que faltaba para terminar, cuando mi celular comenzó a sonar.

—Ni se te ocurra contestar, Isabella —sentencio Rosalie sosteniendo su ya abultado vientre.

—Puede ser algo importante así que, sí, voy a contestar —tomé el celular y atendí la llamada—. ¿Diga?

—¿Tú eres Isabella? —preguntó la voz de una mujer.

—Sí soy yo.

—Tengo algo muy importante que decirte, soy Tanya Denali.

Al escuchar su nombre me quedé paralizada.

¿Fin?


Bueno aquí está el cap, espero que les haya gustado y no haya sido muy confuso, si fue así díganme sus dudas y yo con gusto las aclaro. Ya sólo nos falta el epílogo y está historia llegó a su fin, así que nos leemos...

Muchas gracias por sus alertas, favoritos y reviews!