Este capítulo está dedicado a mi mejor amigo, cuyo cumpleaños es hoy. ¡Felicidades! Muchas gracias por todos estos años a mi lado.
Cap. 21: el último cuervo.
Shinichi tragó saliva, asimilando lo que acababa de ocurrir. Su padre… No podía ser…
-¿Tú… eres el Jefe de la Organización? –titubeó-. Pero Agasa…
-El profesor lo fue antes que yo –aclaró Yusaku con calma-. Lo relevé hace unos diez años, aunque él ha seguido colaborando activamente con El Barón Nocturno…
-¿"El Barón Nocturno"? –repitió Shinichi, sin comprender.
-Es el verdadero nombre de lo que tú llamas "la Organización" –aclaró Agasa-. Mucho antes de unirse, tu padre leyó ese nombre en unos documentos míos; le gustó y lo usó luego para sus novelas.
-Siempre temimos que sospecharas de él –intervino Yusaku-. De su actitud, pidiéndote que no hablaras a nadie del tema; de que se cortara la línea de improviso aquella vez que Sherry se dejó ver en el hotel Haido… No mentía cuando te dijo que conocía a Atsushi Miyano…
-Entonces, ¿el proyecto del APTX comenzó cuando el profesor era el Jefe? –inquirió Shinichi.
-Exacto –confirmó Agasa evitando las miradas de padre e hijo-. Aunque entonces tenía otro nombre: Silver Bullet, "Bala de Plata". Porque, igual que la bala de plata mata al lobo y libera el alma del hombre, sólo el Silver Bullet podría liberar al que lo tomara del paso del tiempo… y concederle la inmortalidad.
-U-un momento… -tartamudeó Shinichi, en shock. Recordó la frase que, hacía tiempo, había leído en el diario de Itakura: "…since we're trying to raise the dead against the stream of time"-. "…porque intentamos resucitar a los muertos contra el paso del tiempo…" –repitió en voz baja.
-Sin embargo, –continuó Agasa- llegó un punto en que Atsushi y Elena quisieron dejar la investigación. Opinaban que el Silver Bullet era un veneno monstruoso y que jamás debía existir. Así que destruyeron gran parte de los datos e intentaron huir. Y no tuve más remedio que…
-…matarlos –completó Shinichi la frase-. ¿Por eso acogiste a Haibara, porque te sentías culpable por haber matado a sus padres?
Agasa lanzó una mirada de enfado a Shinichi. Luego miró de reojo hacia Shiho y, dirigiéndose a Yusaku, murmuró muy serio:
-Me prometiste que no le harías daño…
-Sólo está inconsciente –replicó Yusaku-. Entiendo que le tengas cariño, pero no podía dejar que se lo contara todo a Shinichi… Igualmente, nos resulta más útil viva que muerta: ¿quién continuará la investigación de sus padres si no?
-¿Ella sabía la verdadera finalidad del veneno? –preguntó Shinichi,
-No –contestó Yusaku-. Cuando Sherry retomó el proyecto, ya tenía otro nombre: APTX 4869.
-Por Shelling Ford –apuntó el chico.
-Sí, se lo puse yo mismo –comentó Yusaku con una pequeña sonrisa-. Después de lo ocurrido aquella vez en el hotel Haido, cuando averiguaste la contraseña de aquellos archivos, Agasa y yo temimos que ataras cabos y nos descubrieras…
-¿Y qué habría ocurrido si lo hubiera hecho? –inquirió Shinichi, desafiante-. ¿Me habríais matado, como a los padres de Shiho?
-¡Shinichi! –exclamó su padre con dureza-. ¡No te consiento que digas eso!
Padre e hijo se miraron fijamente. Finalmente, Yusaku desvió la mirada y murmuró:
-No tienes ni idea de todos los sacrificios que he hecho por ti…
-¿Qué sacrificios? –replicó Shinichi-. ¿Mentirme? ¿Abandonarme en Japón e irte a vivir a la otra punta del mundo?
-¡No lo hice por gusto! –argumentó Yusaku, casi gritando-. ¡La policía japonesa me seguía la pista! ¡Dejarte aquí era lo más seguro para ti! Y para tu madre, si no hubiera insistido en ir conmigo…
-¿Mamá… sabe que eres el Jefe de la Organización?
-No. Nunca se lo he dicho; sería ponerla en peligro inútilmente. Por eso tampoco te lo dije a ti –añadió-. Quería esperar hasta que fuera absolutamente necesario… Lo único que me preocupaba era tu seguridad… ¡Por eso te pedí que olvidaras a "la Organización" y vinieras al extranjero conmigo y con tu madre! ¡Quería protegerte!
-¿Ah, sí? ¿Y cómo vas a protegerme ahora? –inquirió-. Sé demasiado sobre la Organización. La única opción sería matarme…
-No es la única –repuso Yusaku.
-¿Ah, no?
-Únete al Barón Nocturno, Shinichi –contestó-. Ordenaré a los miembros que no vuelvan a molestarte, y te ayudaré a crearte un hueco. Si quieres, podrás elegir tu alias…
-Jamás –repuso Shinichi, tajante-. ¿Cómo quieres que colabore con gente que asesina, secuestra y chantajea? Esta noche he venido a acabar con la Organización, y pienso hacerlo o morir en el intento. Incluso he conseguido el disco duro con toda la información más importante.
Yusaku abrió los ojos como platos ante aquella información.
-¿Cómo…? ¿Y la contraseña?
-Seis, cuatro, cuatro, cuatro, ocho, dos –recitó Shinichi-. Si lo tecleáramos en un móvil de obtendría "NightB", de "Night Baron", es decir, el Barón Nocturno: el protagonista de tus novelas y, por lo que me acabáis de contar, el nombre de la propia Organización.
Yusaku se mantuvo unos segundos en silencio. Luego, con un tono muy serio, ordenó:
-Devuélveme ese disco duro.
-No lo tengo; lo dejé con Gin –repuso.
Tras unos segundos más en silencio, el hombre sacó una pistola de la chaqueta y apuntó hacia Shinichi.
-Mientes.
-Te he dicho la verdad –contestó el chico sin alterarse.
-Shinichi, no me obligues a hacerlo.
-Hazlo si te atreves.
Viendo la firmeza de su hijo, Yusaku pareció cambiar de idea repentinamente y, con mucha calma, apuntó hacia Shiho, que seguía tirada sobre el suelo. Al momento, un escalofrío recorrió a Shinichi. Sin embargo, al fijarse en ella un detalle le llamó la atención: un resplandor plateado en su pierna.
-Dame el disco duro –exigió Yusaku-. O mataré a tu amiga.
-¡Yusaku! –gritó Agasa, alarmado-. ¡Quedamos en que no le harías nada!
-No le pasará nada mientras me entregues el disco duro –replicó Yusaku mirando fijamente a su hijo.
-Ni aunque lo tuviera aquí te lo daría –contestó Shinichi con una sonrisa.
-¿Ah, sí? Tú lo has querido…
Yusaku acercó más el dedo al gatillo y, como a cámara lenta, Shinichi vio que lo apretaba ignorando el gesto de horror de Agasa. Sin embargo, antes de que la bala saliera del cañón de la pistola, Shiho rodó en el suelo y empujó a Yusaku, haciéndolo caer. Cuando la bala salió finalmente, Shinichi se agachó para esquivarla. Shiho recogió la pistola, que había escapado de manos de su dueño, y se puso en pie. Retrocedió unos pasos temblorosos y apuntó hacia Agasa y Yusaku.
-¡Vaya amigo eres! –exclamó, mirando de reojo a Shinichi-. ¿Ibas a dejar que me matara?
-Sabía que estabas despierta –aclaró el chico-. Vi el cuchillo en tu pierna y supuse que te lo habrías clavado tú misma para permanecer consciente.
-No te equivocabas –concedió ella-. Cuando nos encontramos al profesor, Vermouth trató de avisarnos, pero apareció el otro hombre y los dejó inconscientes con ese aparato de descargas eléctricas… Entonces oyeron tus pasos, así que me agarró y se escondió tras esa esquina. Y cuando me di cuenta de que eras tú el que había aparecido no me lo pensé… ¡Jamás creí que me alegraría tanto oír tu voz!
Una bala pasó de pronto por entre los dos, interrumpiendo su charla: Yusaku, ya de pie, había sacado otra pistola de su chaqueta y apuntaba hacia los chicos. Shinichi dirigió una mano al bolsillo en el que había guardado la pistola de Gin, pero un nuevo disparo le llamó la atención, y a su lado vio cómo el arma de Shiho caía al suelo y ella se agarraba la mano derecha dejando escapar una palabrota.
-Parece que vuelvo a tener la sartén por el mango… -comentó Yusaku-. Rendíos: no tenéis la menor oportunidad.
-¡Nosotros sí! –sonó repentinamente una voz.
Una figura acababa de aparecer apenas unos metros detrás de Shinichi: Jodie. A un gesto suyo, media docena de miembros del FBI salieron de entre las sombras, todos armados y apuntando directamente hacia Yusaku. Entre ellos, Shinichi distinguió a Heiji y Kazuha y, en el centro del grupo, a Gin apoyado en Akai. Yusaku abrió los ojos como platos.
-¿Cómo…?
-Le pedí a Akai que buscara a Heiji y me siguieran cuando viniera aquí –explicó Shinichi con una sonrisa- y que, a mi señal, llamaran al FBI.
-¡Baje ese arma! –ordenó Jodie a Yusaku-. ¡Hay más de veinte operativos del FBI rodeando el edificio, y la policía japonesa no tardará en llegar!
Agasa levantó las manos en señal de rendición. Yusaku pareció hacer ademán de imitarlo, pero en el último momento se llevó una mano a la chaqueta y sacó de ella una pequeña bola de metal. Jodie gritó:
-¡Suelte eso…!
Ignorándola, Yusaku tiró con fuerza la bola al suelo, que explotó originando una espesa nube blanquecina.
-¡Es una bomba de humo! –exclamó Jodie.
Al momento todos comenzaron a toser; el humo les irritaba las gargantas y les impedía respirar. Doblado por las convulsiones, Shinichi distinguió la figura de su padre huyendo del lugar y, sin pensarlo dos veces, salió corriendo detrás de él.
Notas de la autora:
¡Llegamos al capítulo 21! Ya sólo queda uno más, y después el epílogo… ¡Poco a poco nos acercamos al final!
La identidad del Jefe queda al fin revelada: ¡es Yusaku! Shinichi está en shock… y en un aprieto. ¡Pero aparece el FBI! Y justo cuando parece que todo va a acabar… ¡Yusaku huye! Shinichi va tras él; ¿qué ocurrirá? Se acerca el esperado final…
¡Tan-ta-ta-chán! ¿qué os ha parecido este capítulo? Es quizá el más importante de todo el fic porque, como habréis visto, es aquí donde se resuelven los interrogantes principales de la serie.
Uno de ellos es la verdadera identidad de Ano Kata, el Jefe. Desde que conocí Detective Conan, desde el primer momento, siempre he tenido una especie de corazonada que me decía que el jefe es Agasa. Luego, conforme iba avanzando con la serie (tanto viéndola como leyéndola, aunque con el tiempo más lo segundo) fui encontrado posibles pistas que reforzaban mi teoría. Yo soy una persona de ideas muy fijas; es extremadamente raro que cambie de opinión o de creencias. Por eso, defenderé la idea de Agasa como Jefe hasta el final. Tristemente, Gosho Aoyama aclaró en una entrevista que el Agasa no es el Jefe. Y yo me dije: "Bueno, Aoyama ha hablado en presente… ¿Y si Agasa fue el Jefe pero sigue colaborando con la Organización?". Por tanto, en este fic el Jefe en funciones es Yusaku (otra teoría que apoyo) y Agasa, el antiguo Jefe, colabora con él.
Otro interrogante destacable, aunque no tenga demasiada relevancia para la trama, es el nombre de la Organización. Aquí, como veis, es "El Barón Nocturno" (¿soy la única a la que le suena a pub estiloso con música en directo frecuentado por veinteañeros intelectuales y quizá algunos hipsters? Si hasta me imagino el nombre en neón rojo…), igual que el protagonista de los libros más famosos de Yusaku. Tiene sentido, ¿no? El Barón Nocturno es un personaje vestido de color oscuro que comete crímenes, más o menos como los Hombres de Negro.
También resuelvo en este capítulo algo sobre el "apartado venenos". Por ejemplo, que el Silver Bullet y el APTX son el mismo. Además, la finalidad de ambos fue siempre conseguir la inmortalidad. Personalmente, es lo que veo más lógico. Yo creo que Shiho había oído hablar del Silver Bullet y su finalidad, pero no supo que era el veneno en el que trabajaban sus padres hasta escuchar las cintas de su madre. En ese momento ata cabos y se horroriza (en el caso del Bell Tree Express la define como "algo que nunca debió existir", al menos según la traducción que yo leí XD), sobre todo al darse cuenta de que ella ha estado trabajando en ese mismo veneno. Es lo que yo creo. Y respecto a la razón del nombre "Silver Bullet"… sí, tuve que comerme la cabeza XD.
Algo que me ha gustado mucho de este capítulo ha sido la posibilidad de reflejar la relación entre Agasa y Haibara. Para mí, Haibara se ha convertido en algo parecido a una hija para Agasa, quien nunca tuvo hijos propios. Como bien apunta Shinichi, el hecho de que fuera hija de Atsushi y Elena Miyano, a quienes él mandó asesinar, afectó a su decisión de acogerla; él la había dejado huérfana hacía casi veinte años, privándola del amor de sus padres, por lo que vio una oportunidad para redimirse y reparar su error dándole un hogar y esforzándose por convertirse en la figura paterna que ella nunca tuvo. Quiso devolverle todo lo que un día le había arrebatado. Y, con el tiempo, llegó a amarla como a una hija, la hija que nunca tuvo. Por eso en este capítulo se enfrenta a Yusaku para que no le haga daño y más tarde se entrega por ella, para acabarlo todo y evitar que le pase algo más: todo para protegerla. Por otro lado, opino que Shiho no ve a Agasa tanto como un padre sino más como un abuelo o un tío; pero, sin duda, llega a quererlo. Descubrir que es el antiguo Jefe, y por tanto quien ordenó la muerte de sus padres, supone un duro golpe para ella (aunque ya lo veremos mejor en el epílogo).
Quizás hayáis notado la pequeña ironía creada en torno a Agasa. Como recordaréis, en el cuarto capítulo Haibara se sentía muy culpable por dar la espalda al profesor para acabar con la Organización… y, como vemos, el profesor resulta ser el antiguo Jefe de la misma. Por tanto, la ironía es doble: Shiho "traiciona" al hombre que ya la había "traicionado" a ella (había ordenado el asesinato de sus padres, había comenzado el proyecto del Silver Bullet, le había ocultado siempre todo esto, le había mentido…), y al hacerlo desbarata toda la Organización y lo manda a la cárcel.
Bueno, pues no queda ya nada que decir. Os doy las gracias a todos los y las que leéis mi fic. Me alegra ver que os interesa.
Un beso y hasta la semana que viene.
Sherry F.
