ESTA HISTORIA ESTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN FANFIC . ES POR SU AUTORA MISFITS Y ELLA ME HIZO EL FAVOR DE PRESTÁRMELA PARA PUBLICARLA AQUÍ
Nota de Arika Yuy Uchiha: Disculpen si los nombres de los cap están muy chafas los puse yo, no misfits aunque claro con su permiso.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Celos
Pues hablas con ella después, porque ahora debe presentarse ante Gaara –informó el titiritero notando la tensión que en el ambiente se había producido por las miradas confrontadas de Shikamaru y Kenji.
-¿Está en su oficina? –cuestionó la dama de la Arena para romper el hielo.
-¿Dónde más? Vamos, te acompaño… –exclamó Kankuro dirigiéndoles una mirada amenazante a ambos shinobis.
Temari y Kankuro entraron al Palacio del Kazekage, dejando al Nara y al Nagano en la entrada. Kenji inspecciono a Shikamaru con la mirada.
No parece ser la gran cosa –pensó el shinobi de la Arena mientras le dirigía una mirada altanera al Nara– aunque se me hace conocido. Ya lo he visto antes pero ¿dónde? ¡El Festival! Este idiota estaba con ella en el Festival junto a otro chico más gordito… pero ¿por qué Temari aceptaría ir con alguien como él? No tiene nada de especial salvo esa cara de aburrido. Lo siento chico pero si lo que quieres es a Temari, no la tendrás.
¿Qué tanto me mira? –Se preguntó perezosamente el genio de la Hoja mientras le devolvía al Nagano la mirada soberbia– de seguro se cree la gran cosa. Esa postura… ¿la esbozas porque quieres intimidarme o porque te duele la espalda? –Cuestionó con sarcasmo– típico galán de novelas mucha apariencia poco sesos. Además te sientes muy importante porque ella venía caminando por la Aldea contigo, ¿no es así? ¡Ja! Como se nota que no la conoces… a ella le encanta tomarles el pelo a idiotas como tú, como lo hizo contigo en el Festival sino mal lo recuerdo. Parece que no has aprendido nada. Seguramente Temari no se reía contigo sino de ti.
-¿Qué tanto me ves? –cuestionó desafiante el pelirrojo.
-Hmp… vaya sabes hablar... que interesante –respondió Shikamaru irónicamente.
-Ten cuidado chico, estás en mi Aldea ahora –replicó rápidamente y un poco molesto el Nagano.
-Ahora veo porque Temari es la embajadora y no tú… te falta tacto para manejar asuntos diplomáticos –explicó el Nara con un gesto despreocupado logrando que la ira de Kenji aumentara.
-Tú no sabes nada de ella –acotó el shinobi de la Arena.
-Y supongo que tú sí –contraatacó con firmeza y sarcasmo Shikamaru.
-La conozco lo suficiente como saber que un chiquillo como tú solo le estorbaría, ella necesita un hombre de verdad –manifestó Kenji señalándose.
-¡Ja! Típica respuesta de un sujeto que solo quiere pasar un buen momento –replicó el Nara sin poder ocultar su cólera.
-¡Escúchame bien porque solo lo diré una vez! –exclamó el pelirrojo acercándose agresivamente hacia el Nara para tomarlo del chaleco y después advertirle– ella es mía.
Shikamaru se soltó rápidamente del agarre de Kenji y le dirigió una mirada desafiante.
-Hmp… estás loco si crees que lograrás alejarla de mí –dijo Shikamaru poniendo en manifiesto sus intensiones– yo la conozco mejor que nadie.
-Eso no significa nada, tú no eres competencia para mí –aclaró petulante el Nagano.
-¡Ja! ¿Qué te hace pensar que eres mejor que yo? –respondió el Nara mientras analizaba minuciosamente a su oponente.
-Creo que eso está a la vista ¿no lo crees? –manifestó arrogantemente el pelirrojo mientras señalaba a Shikamaru de pies a cabeza con la mirada.
-Si crees que ella se irá contigo debes ser mas idiota de lo que supuse –dijo el genio de la Hoja en un tono mordaz.
-¡¿Qué dijiste tarado? –contestó furioso Kenji ante la ofensa.
-¿Tienes problemas auditivos ó algo así? –Inquirió satíricamente Shikamaru para luego expresarse en un tono más serio– dije que ella es demasiado inteligente para ti, idiota.
-¡¿Quién te crees que eres…?
-Kenji… ¿todo bien? –cuestionó Baki interrumpiendo la escena al salir del Palacio del Kazekage y ver la tensión entre los dos shinobis.
-Sí todo bien –respondió él secamente aunque esto no dejó muy convencido a Baki.
-Entonces ven conmigo qué necesito que me ayudes –acotó Baki considerando que lo mejor sería separar a esos dos antes de que Gaara o la Hokage los reprendieran.
Sí sempai, ya voy –agregó Kenji para luego de retirarse detrás de Baki pero no antes de dirigirle unas últimas palabras al Nara– esto no ha terminado.
Shikamaru sólo le sonrió socarronamente aunque él sabía bien que esta vez el Nagano tenía razón, esto recién había empezado.
En la oficina del Kazekage el clima era distinto. Los hermanos Sabuko estaban reunidos y Temari había terminado de explicar los detalles de su exitosa misión.
-Ves ¿qué te dije? No era tan difícil, yo me podría haber encargado –le recordó Kankuro a Gaara.
Si me imagino… –acotó burlonamente la bestia de una cola– no puedes ni ocuparte de tus alborotadas hormonas.
Estás un poco susceptible últimamente Shukaku –respondió Gaara.
¡¿Yo? ¡Pero si en lo único que piensan ustedes es en llevarse a ese par de mujeres a la cama!
Eso no es verdad –negó Gaara aunque no pudo evitar sonrojarse un poco.
¡Ja! ¿Ves a lo que me refiero…? Ya te ruborizaste. Por eso adoro a tu hermana, ella sigue siendo la misma de siempre. Fría, sin emociones, eficiente… el sueño de cualquier Biju.
-Lo importante es que ya se soluciono ese problema –exclamó el Kazekage.
-Sí, espero no tener que resolver otro –soltó Kankuro mirando a Temari.
-¿A qué te refieres? –cuestionó confundida la dama de la Arena.
-¿Humm…? –pronunció Gaara uniéndose a la curiosidad de su hermana sin apartar la mirada del titiritero.
-Me refiero a Kenji Nagano –exclamó secamente Kankuro sorprendiendo a Gaara.
-¿Qué hay con él? –respondió Temari deshaciéndose de la indirecta.
-Eso me gustaría saber a mí… ¿qué hay con él, Temari? –demandó el marionetista sin despegar la vista de su hermana.
¡Eso no es justo! ¡No acuses a Temari de sufrir los mismos problemas emocionales que tienes tú, Kankuro! Ella no es como ustedes... ¡Diles Temari que tú no eres como ellos! –demandaba Shukaku exaltado por las acusaciones del Sabuko.
Tranquilízate no es para tanto –mentía Gaara quien es secreto esperaba que ella confirmara lo que el Biju exigía.
¡¿No es para tanto? ¡Pero si tú también estás hecho un manojo de nervios! –reveló la bestia aun afligida.
Eres el rey del drama.
-Tsk… nada. ¿Qué va a pasar? Fue útil en la misión eso es todo.
-¿Y vienes a las risas por la avenida principal de la Aldea con todo aquel que es útil en las misiones? –cuestionó sarcásticamente Kankuro molestándose un poco con el Nagano al recordar la imagen.
-Yo no tengo que explicarte nada –determinó un poco indignada Temari dejando a Gaara, Kankuro y principalmente a Shukaku estáticos.
-Tranquila Temari solo era una pregunta –dijo Gaara para que su hermana se distendiera y confesara la información que todos, especialmente el Biju quería saber.
¡Dilo de una vez mujer! Así decido si me suicido ahora mismo o sigo viviendo… –acotó dramáticamente la bestia de una cola.
-No tienen de qué preocuparse, no me gusta Kenji si es eso lo que quieren saber –soltó la rubia con una sonrisa en el rostro, casi disfrutando la situación de intriga y preocupación que había generado.
Kankuro y Gaara respiraron aliviados y Shukaku suspiró antes de reír un poco.
Ves que sigue siendo la misma… y yo que me había preocupado… mi pequeña asesina tiene un humor muy ácido –comentó Shukaku una vez que se deshizo de sus temores.
Sin embargo, detrás de esa sonrisa pícara que Temari esbozaba al disfrutar de la situación, se escondía una astuta kunoichi que observaba minuciosamente las reacciones de sus hermanos.
