Capítulo 21

Capítulo 21

Oreana sabía que no podía dejar a Michael solo en algún lugar mientras buscaba al Coronel Sheppard y a la reina espectro en la superficie del planeta, así que decidió utilizar la ayuda de uno de los humanoides creados en Aquila a partir del mineral Anteres, un mineral líquido y sumamente maleable, el cual se localizaba miles de kilómetros bajo la superficie de su extinto planeta. Descubierto por su gente miles de años atrás, este mineral fue utilizado bajo la tecnología de los antiguos utilizando el principio por el cual se creaban las réplicas, pero estos humanoides mineralizados eran individuales y no estaban conectados entre sí, por lo que eran de gran ayuda entre la gente de Aquila, sobre todo en labores de rescate. Pero el pueblo de Aquila no produjo muchos androides Anteres, y no eran libres de andar entre la población, solo estaban conectados a los brincadores blancos y no podían alejarse de un radio de un kilómetro de ellos. Los androides Anteres sabían del pueblo de Aquila y de las profecías, y era su deber primordial cuidar a los Aquilianos y a los terrestres, una vez hecha la conexión entre los dos planetas.

Sabia que un día me necesitarías!, dijo la voz del androide Anteres, quien se encontraba con una gran sonrisa mirando a la muchacha de cabellos casi blancos...

Así es Bren, ahora necesito tu ayuda... -dijo la chica mirando al androide, quien seguía sonriendo-.

Oreana lo miró, hacía tanto tiempo que no lo veía, pero era por decisión propia, ya que sabía que Bren era un androide sumamente conversador. Bren tenia el aspecto de un hombre joven de unos treinta años, de cabellos castaños, una barba de un color un poco más claro y ojos verdes, tenia la misma estatura que ella e iba vestido a la usanza del planeta Aquila, aunque podría imitar cualquier ropa, y Oreana casi aseguraba que imitaría el estilo de la ropa del planeta azul al primer contacto con ellos, y también que mostraría demasiado entusiasmo al enterarse de quien estaba en el planeta...

Oreana, este hombre es humano?, preguntó Bren mirando a la persona inconsciente que se encontraba en el suelo del brincador...

Es un híbrido llamado Michael, mitad humano, mitad espectro, aunque creo que la parte humana rige mas su exterior, y la parte espectro el interior...

Vaya combinación!, veo que esta atado de las manos, es peligroso verdad?...

Así es, tu misión será vigilarlo, tendrás que dejarme en la superficie de este planeta, tengo que encontrar al Coronel John Sheppard... Bren, el es el guerrero azul... -esto último lo dijo Oreana suavemente-...

Bren la miró muy sorprendido y con los ojos abiertos... el guerrero azul?, de verdad Oreana?, se denomina Coronel John sheppard?, es joven?, es viejo?, supongo que es del genero masculino... tiene que serlo, por la profecía!... Oreana, por fin lo has encontrado!...

Oreana sonrió ante tantas preguntas, pues sabía el efecto de esas palabras entre su gente...

Bren, el esta perdido en este planeta...

Que?, perdido?, Oreana, tenemos que encontrarlo!, -dijo Bren decidido y se sentó en la silla de comando del brincador blanco-... Oreana, tienes que ajustar tu traje phirae al clima, es demasiado húmedo en su región ecuatorial, la cual es la más poblada por una gran variedad de criaturas y espesa vegetación; ya le ha sido entregado su phirae al guerrero azul?...

Oreana se sonrojó ante la pregunta y solo movió la cabeza negativamente...

No creo que sobreviva sin él en esa superficie, -decía Bren mientras movía los dedos sin cesar sobre el tablero del brincador blanco-...

Creo que será difícil la entrega si no estamos en Aquila, -dijo Oreana-...

Difícil si, pero no imposible, -dijo el anteriano seriamente-, he localizado dos lugares donde podría hacerse la entrega, uno es en el polo sur, el otro en una grutas... creo que el de las grutas sería el adecuado, sus aguas tienen la temperatura adecuada, ah!, y además se encuentra cerca del portal, creo que por ahí empezaremos la búsqueda del Coronel John Sheppard... bien, hay que hacer ciertos ajustes de tu traje para la entrega... –dijo mientras tomaba el brazo de Oreana y tocaba el brazalete dorado, el cual tecleo rápidamente algunos controles-...

Bren, -dijo sonriendo Oreana-, tu don de mando es tu principal característica, además de tu inteligencia, no por nada fuiste adherido a mi brincador blanco...

Brincador blanco?, así le llaman los hijos del planeta azul a este medio de transporte?, preguntó Bren encarnando su ceja derecha...

Creo que el término de "brincadores" fue usado primero por el guerrero azul...

Mmh, creo que tiene razón, -contestó sonriendo-, estos artefactos "brincan" de un universo a otro sin parar...

Bren, sabes que no te he requerido de tus servicios últimamente –empezó diciendo a modo de explicación-...

Créeme, me he dado cuenta, pero recuerda que mi deber principal como Androide Anteres, oriundo del planeta Aquila, es ayudar al guerrero blanco y al guerrero azul, -dijo Bren mirándola fijamente-, poco después emitió una leve sonrisa... aunque extraoficialmente me considero uno de tus mejores amigos...

Lo eres... -dijo Oreana correspondiendo la sonrisa-... Bren... tengo algo que decirte... Aquila ya no existe...

Bren la miró fijamente...eso era algo que ya esperábamos, no?...-le dijo finalmente a la muchacha-... Oreana, -dijo mientras tocaba los controles y evitando la mirada-, este es el único brincador blanco que existe en este momento?...

No lo sé Bren, espero que no... –le respondió al Anteriano, sabiendo que éste, en su extraña composición mineral, mostraba externamente emociones humanas, y sabía que su pregunta se debía a querer saber sobre el resto de los anterianos-...

&

Mientras, en la superficie del planeta, John seguía escondido atrás de unas plantas para evitar formar parte del menú de la comida del enorme felino, pero no sabía cuanto tiempo duraría ahí, pues recién acababa de terminar su última ración de agua, y tenía que tomarla, pues ese clima era en extremo húmedo y caliente, por lo que su cuerpo tenía que regular su temperatura corporal haciendo que sudara en exceso, pero al hacerlo se deshidrataba, y para saciar su sed necesitaba del preciado líquido...

Supongo que en Atlántica o Atlantis ya deben de haber mandado a alguien para buscarme, pero si nadie sabe la dirección del portal John!, -se dijo a sí mismo enojado-, solo la sabe Oreana, y eso si se conectaba con Atlantis de nuevo!, espero que la ciudad no le haga nada ahora!, -pensó rápidamente para sí-, y se sorprendía de mostrar preocupación por una mujer que recién había conocido, y que obviamente tenía lazos con el Coronel Mitchell, aunque de esto último no estaba muy seguro, pues el Coronel ya había dejado Atlantis, pero ella traía puesto un anillo de compromiso, pero sería él quien se lo había dado?, su actitud para con ella lo demostraba, pero lo que había visto, -y eso no formaba parte de su imaginación-, era que la chica no mostraba el mas leve interés hacia Cameron como cualquier joven enamorada lo haría, pero eso sería lo normal en la Tierra, quizás en Aquila no era la costumbre mostrarse demasiado romántica con su prometido, bueno, a él no le molestaría si Oreana... y de pronto, un ruido lo sacó de sus pensamientos, pero no era un ruido común, era un murmullo, como si algo se arrastrara sobre el suelo, pero eso no pasaba cerca de él, sino cerca del felino, por lo que rápidamente decidió observarlo, encontrando que el enorme gato estaba dormido, echado sobre su lado derecho, y eso lo veía tan raro, pues mas bien parecía un hombre muy alto vestido con un extraño disfraz de gato; luego de terminar de mirar al felino dormido, vio que unas ramas se acercaban al gato, actuando como unas sogas para atarlo, pero cómo era posible que siguiera durmiendo, si las sogas lo movían de un lado para otro como si nada... tenía que estar narcotizado... que habría pasado mientras lo perdí de vista?...

Y John vio con asombro que varias de las flores se movían hacia donde estaba el situado, como si lo hubieran ubicado, que pasa aquí?, -se preguntó a sí mismo-, y las flores que estaban a su alrededor empezaron a vibrar, y el movimiento de sus pétalos parecía hipnotizarlo, impidiendo que momentáneamente se moviera, luego observó que los pistilos de la flor arrojaban una especie de bruma, haciendo que sintiera sueño, pero no podía quedarse dormido ahí!, tenia que moverse!, pero no podía... y tratando de evitarlo dirigió su vista hacia el felino, quien para su sorpresa estaba siendo consumido por una nube de insectos parecidos a las abejas, no puede ser!, creo que sigo yo!, dijo mientras sentía los párpados muy pesados, lo último que vio fue una de las garras del felino, la piel ya había sido consumida... se veían los huesos solamente... esto era una pesadilla...

&

Oreana ya había bajado del brincador blanco justo enfrente del portal, y Bren, bajo las ordenes de la muchacha, se dirigió por lo pronto a una meseta situada en un monte a unos cuantos kilómetros de ahí, permaneciendo en estado oculto...

Gracias a su pulsera dorada, Oreana logró ubicar a John en un paraje por lo que se dirigió hacia ahí rápidamente, y esto por que veía que su silueta estaba inmóvil, aunque no creía que estuviera dormido, algo debía de pasarle...

Lo primero que vio fue el cadáver del extraño felino siendo consumido por el enjambre de insectos, pero más terrible aún fue ver que estaba vivo, pues lo veía respirar, este debía ser la segunda figura en este plano, -dijo rápidamente para sí-, y el Coronel Sheppard debe estar cerca, pero donde?... volvió a buscar en su pulsera la ubicación, fijándose que el se encontraba al otra lado, así que decidió rodear la figura inerte del felino, no podía hacer nada por el, si lo mataba, quizás John sería su próxima presa y tenía que ganar tiempo para llegar a salvarlo, pues sospechaba que el Coronel estaba inmóvil, al igual que el gato de gran tamaño...

Al llegar a John, confirmó sus sospechas, pues vio que el Coronel estaba en iguales condiciones que el gran felino, pero no debía de perder tiempo, tenia que moverlo de ahí!... Oreana era fuerte, pero no podía cargar a John, tenía que ayudarlo a levantarse para que se apoyara en ella, pero el seguía en ese trance, sabía que su cuerpo no respondía...

Oreana!, -se escuchó a Bren-, tienes que movilizarte de inmediato, una extraña nube se dirige hacia ustedes!...

El enjambre!, pensó ella... algo tenía que hacer para salvarlo, y salvarse ella también... quizás si empleara la esfera... si, tal vez eso funcionaría!... Oreana se paró junto al Coronel en un pequeño claro y lo dejó sentado, a continuación se arrodilló a un lado de él y pasó su brazo derecho bajo las rodillas de John, tenia que acercarlas a su pecho, y puso su brazo izquierdo alrededor de su nuca, ya que tenia que reducir el espacio para abrir la esfera, una vez acomodado el Coronel, ella saco momentáneamente el brazo derecho para activar su pulsera, hizo un rápido giro con su brazo y toco el suelo con la pulsera, dejándola un momento ahí, poco después se empezaron a sentir ligeras vibraciones en el suelo, -la formación de la esfera había comenzado-, después volvió a poner el brazo bajo las piernas de John, y al momento se vio una especie de pared circular de color plateado que emergía del suelo para unirse arriba de ellos, ahí se cerró la esfera, dejándolos encerrados en un espacio pequeño, pero estaban a salvo...

Oreana, -dijo Bren-, la nube cubre la esfera!...

Lo se Bren!, pero no te preocupes, ya se que hacer!, activaré la esfera...

Creo que funcionará!, lo que sea que los cubre no creo que sobreviva...

Sonriendo, Oreana volvió a girar la pulsera haciendo que esta vibrara de nuevo, haciendo que la temperatura exterior de la esfera subiera mas de 200 grados centígrados en unos momentos, y haciendo que los insectos cayeran al suelo sin vida, completamente quemados...

Oreana, desapareció la nube!, creo que es tiempo que se alejen de ese lugar, trata de llevarlo a las grutas, en dirección sur, la ubicación ya se transfirió a tu pulsera...

Gracias Bren!...

Oreana, recuerda que la transferencia del phirae es muy importante!, tienes que hacerlo de la única manera que se conoce...

Lo se Bren, lo sé...