Despertó algo aturdida. Estaba rodeada de oscuridad total y solo se podía ver áreas circulares iluminadas en el piso en donde flotaban suspendidas en el aire unas rocas gigantes adornadas con un aro dorado alrededor.
En Ese momento, Renamon pudo recordar lo que había sucedido. Su alma estaba en calma cuando recordó que lo último que vio antes de perder la conciencia era a wizardmon llevándose a Yuki lejos de esa discoteca.
Se reincorporo tratando de ver donde se encontraba.
No paso mucho tiempo cuando noto que algo la observaba. Alrededor del área iluminada donde ella se encontraba pudo percibir que múltiples tentáculos de metal se zarandeaban de aquí para allá como culebras. En seguida, uno de estos tentáculos se acerco al área iluminada y entrando en la luz inspecciono el cuerpo de Renamon quien se quedo muy quieta temiendo que se tratase de algún dispositivo para producir una descarga eléctrica para dejarla inconciente de nuevo. En el extremo del tentáculo había múltiples extremos de metal que se articulaban con la pieza central como si fuese un brazo mecánico. Remanon noto que este extremo se abrió como una flor y que en el centro se podía ver algo que parecía un ojo vigilante.
- Que interesante…………. – murmuro una voz que hizo eco en todo el lugar. Era una voz oscura y siniestra.
- A que te refieres? – preguntó Renamon sin perder la compostura.
- Tienes una forma muy interesante.
- Gracias por el cumplido. Pero creo que es mejor que me dejes salir de aquí. – dijo Renamon abalanzándose al extremo de la luz solo para ser rechazada violentamente hacia atrás. Una especia de campo de fuerza evitaba que ella pudiera salir de aquel sitio.
- No lo creo querida. Veras, acabas de llegar a una celebración muy importante y tu eres la pieza central. Solo con tus datos y los de las piedras sagradas podré moldear este mundo a mi antojo para poder tomar venganza de la humanidad.
- No pudiste vencer a mis amigos antes. Mucho menos ahora. – alzó la voz Renamon de manera amenazante.
Una risotada retumbo en el lugar.
- Mi querida Renamon. Yo no tendré que hacer nada para eliminarlos. Ellos mismos se encargaran de matarse entre si. Mira por ti misma.
Una imagen se proyecto a unos metros de donde estaba Renamon. Como si estuviera en el cine, Renamon podía ver las tomas de los múltiples espías al servicio de su captor.
Su asombro era sin par cuando vio a Robert utilizando a Tentomon para atacar a Biyomon y que dos de las chicas se habían separado del grupo por el sendero bajo en un ataque de pánico.
- Y pronto, otro pequeño conflicto se armara entre tus otros amigos. Pronto no quedara nadie que me detenga. Igual, el tiempo esta en contra de ellos.
- A que te refieres con tiempo? – pregunto Renamon ansiosa mirando en todas las direcciones.
En ese momento un centelleo de luz invadió el circulo donde ella se encontraba y la hizo hincarse de rodillas sintiendo una súbita sensación de debilidad en todo su cuerpo.
- Que me pasa? – gruño Renamon entre dientes.
- Relájate. La extracción de datos ha comenzado. Si te mueves más, te va a doler más.
En el mismo lugar donde se estaban proyectando las imágenes de los ojos vigilantes, apareció un cronometro digital en conteo regresivo.
La figura amorfa de Apokarimon flotaba en aquella oscura habitación iluminada solo por las áreas donde flotaban las piedras sagradas, y en el centro, el área donde Renamon estaba cautiva muriendo lentamente por la extracción de sus datos.
Un digimon menor irrumpió en la habitación y se acerco a la figura central.
- Amo. Tenemos un problema. – dijo este en voz baja.
- Que ocurre?
- Nuestros vigilantes han detectado una anomalía que puede ser una gran amenaza para nosotros. – respondió el escuálido digimon quien presento en frente de si, un cubo que proyectó unos centímetros sobre el una imagen tridimensional de una barra metálica con grabados en su superficie.
- Sabemos de que naturaleza es la amenaza?
- No. Cuando interceptamos la transmisión de estos datos nos dimos cuenta que están muy bien decodificados.
Apokarimon volvió a prestar atención a las tomas de vigilancia y se dio cuenta que un hombre adulto que apareció allí estaba sosteniendo ese elemento en las manos.
- Interesante………..Por que no le preguntamos directamente? – dijo Apokarimon con voz siniestra. – Phantomon! Ve y tráeme ese elemento y a ese humano si es posible.
El fantasmal digimon salio de entre las sombras y asintió con la cabeza.
- Que hay de los demás allí presentes?
- Si no se han matado entre ellos cuando llegues tú. Hazlo tu mismo.
- Enseguida amo. – dijo Phantomon tomando vuelo y saliendo por el techo de la oscura fortaleza.
Mientras tanto Yuki seguía corriendo presa del pánico por los estrechos corredores de ese laberinto. Pronto encontró un sitio que era un callejón sin salida. Patamon se esforzó mucho para llegar a donde ella estaba.
- Yuki! Yuki! Alto. – dijo Patamon agitando sus alas tratando de llegar hasta Yuki.
- Quiero irme! Quiero irme! – gritó Yuki con lagrimas en los ojos. – No soporto esto mas!
- Calma Yuki. – dijo Patamon acercándose lentamente a Yuki con voz tierna y consoladora.
Yuki alzo la vista y vio la gentileza en los ojos de esa criatura. La calma regresó a su espíritu y recobró la compostura.
- Tienes razón. No debo llorar sino ponerme de pie para salir de aquí y ayudar a los demás.
- Así es. Confía en mí. Ten fe. Saldremos de esta. – dijo Patamon gentilmente.
En ese momento doblando la esquina se sintió un siseo; una respiración profunda proveniente de una criatura en el ambiente.
Yuki se lleno de horror al ver como las ocho patas peludas de aquella criatura se iban presentando a varios metros de donde ella estaba. Luego el horrible rostro del arácnido hizo su aparición. Yuki empezó a respirar con irregularidad y sintió pánico nuevamente.
- Mi almuerzo! – exclamó el arácnido sin notar la presencia de Patamon.
Patamon flotó unos metros hacia delante, e hizo que su cuerpo se hinchara el triple de su tamaño normal. Unos segundos después una ráfaga de aire fue despedida de su boca.
A pesar de su tamaño la fuerza de la ráfaga hizo que la araña perdiera el balance hacia un lado y se inclinara dejando una luz en su costado que podía ser una excelente vía de escape.
Pero Yuki estaba presa del pánico y su cuerpo estaba petrificado. No encontró la fuerza para levantarse y correr.
"Voy a morir" – pensó Yuki cuando la araña se reincorporo bloqueando la salida.
- Ese será tu último error enano. – gritó la araña abriendo sus mandíbulas disparando una gruesa tela que envolvió a Patamon y a Yuki.
Renamon veía esto desde la guarida de Apokarimon, inmóvil, impotente.
- Yuki! – grito Renamon con todas sus fuerzas.
Súbitamente, Yuki recordó que Renamon se había arriesgado para que esos monstruos no le hicieran daño en esa discoteca.
Su miedo se disipó y su corazón se lleno de esperanza.
Patamon sintió este cambio y sintió que tenía mas fuerza que nunca. El digivice comenzó a brillar y Patamon en un instante fue transformado en un corcel con casco y armadura dorada. La luz resplandeciente derritió la telaraña del infame arácnido. Con mucha resolución en su corazón Yuki cabalgó el corcel que se elevo por los aires y segundos después este proyectó un resplandor del yelmo que estaba sobre su cabeza produciendo una explosión donde la araña se encontraba. El piso de desquebrajo y la araña se precipito al vació dejando tras de si un silencio sepulcral.
Al extremo del abismo se posó aquel digimon. Y sobre su lomo, Yuki sosteniendo su digivice en cuya pantalla se podía leer: "Pegasusmon", y en el otro dispositivo la imagen de la silueta de un angel se había manifestado.
La esperanza de Yuki le había acabado de salvar la vida.
