CAPÍTULO 21- LO INESPERADO

"Mmmm. Que le llame, ¿eh? No, creo que me haré un poco la dura"

Ran se sentó en el sofá del salón y se encendió la televisión. En realidad no había nada interesante que ver, pero tampoco había nada que hacer. Era sábado y poco más...O eso creía ella.

Nada, siguiente canal, nada, siguiente. Bueno, por fin algo interesante, ah no, espera...nada. Como resultado, Ran subió a su habitación y empezó a vestirse. Por ninguna razón existente, únicamente que no le gustaba estar con pijama o ropa por el estilo si no era para dormir. Unos pantalones vaqueros ajustados azules, una camiseta blanca, simple pero bonita y unas sandalias. Hacía demasiado calor como para ponerse botas u otro tipo de zapatos cerrado. Bajó las escaleras para, al menos, tomarse una infusión

'Les informamos de que hace unas horas se han descubierto en un campo cerca de la ciudad de Tokio restos de lo que podría ser una especie de secuestro. Todavía se desconoce la verdadera causa de esta apreciación pero les iremos informando...'

-¿Eh?- Ran se giró y miró la pantalla de la televisión. ¡No podía ser! Era el bosque en el que Sonoko estaba con las niñas. ¿Y si lo de que le parecía que las llevaban siguiendo varios días era realmente cierto? No... Si ese era el caso...Se le cayó la taza al suelo de la impresión poniendo el suelo perdido. ¡No había tiempo que perder! Cogió su teléfono y salió por la puerta a gran velocidad. Y sabía dónde era, solamente tenía que ir corriendo. Y ese era el problema, ir corriendo. Marcó el número de Shinichi

"¿Así que Shinichi quería hablarme de esto en cuanto me despertase?" Un pitido. Otro. "Vamos, vamos...¿Y si le ha pasado algo a Sonoko o a su hija? ¿O a Keiko? ¿Seré tonta? ¡Tendría que haberme despertado antes" ¡Por fin!

-¿Shinichi? Sí, ya me he despertado. ¿Qué ha pasado?- Ran seguía corriendo por las calles

-Tienes que venir. Hay una cosa de la que me gustaría hablarte

-Sí, ya lo sé, creo. ¿Cómo está Keiko? Sé que estás con ella. Te conozco

-Será mejor que lo veas tú misma. ¡Date prisa!

-¿Que me dé prisa? ¿Como quieres que me dé prisa si solamente puedo ir corriendo?

-¡Ran!- Ella se paró en seco y dirigió la mirada al origen de la voz

-¿Eh?- Eran los padres de Shinichi, que estaban en su coche. Por lo que parecía, también iban al lugar

-Ya voy Shinichi- Colgó

-¿Te llevamos?- Dijo Yusaku

-Eso estaría perfecto. Gracias- Ran se subió corriendo al coche con los padres de Shinichi

-No pasa nada, llegaremos en poquísimo tiempo, ¿verdad, Yusaku?

-Pero si vas conduciendo tú, seguro que llegamos en nada- Esa fue su respuesta

-¿Sabéis algo?- Ran se apoyó en los dos asientos de delante en los que se encontraban Yukiko y Yusaku, ya que ella estaba en los asiento de atrás. Los dos se miraron sin saber qué decir- ¿Qué ha pasado?

-No sé si somos los más adecuados para contártelo- Dijo Yusaku. Yukiko seguía inmersa en la carretera. Quería responderla pero...

A los pocos minutos, se encontraban ante un río y sus prados verdes. Allí el coche paró

-No entiendo. ¿Qué sucede aquí?- Ran no obtenía respuesta, no querían responderle porque no sabían cómo, además, lo vería en nada de tiempo. Se bajó del coche expectante y nerviosa y lo primero que vio fue a Sonoko, que corría hacia ella

-¡Ran!- Sonoko la abrazó- Lo siento, perdóname. ¡Perdóname!- Sonoko estaba temblando y se le notaba bastante que tenía miedo, no paraba quieta de lo alterada que se encontraba

-Sonoko...Tranquila, Sonoko, ¡tranquila!- Ran la cogió de los brazos para que los bajara y no hiciese más movimientos bruscos con ellos- no te agobies, tranquilízate. ¿Qué ha pasado?

-Yo estaba en...y entonces...todo...no lo sé. Ha sido todo tan rápido...No lo vi venir...

-¿Qué?- Ran intentaba mirarla a los ojos, ya que su amiga había bajado la vista al suelo, mientras seguía cogiéndola por los brazos- Sonoko, no me he enterado de nada...

-¡Hala!- El grito de Keiko fue lo que llamó su atención

-¿Eh?- Ran la miró. ¡No! ¿¡Qué estaba pasando allí!? En la orilla del rió estaba Keiko, a punto de coger algo del agua y con Megumi a su lado. Y Shinichi unos metros más allá de ellas dos intentando calmar a esta última Un momento, ¿Megumi tenía una pistola? ¡Y estaba apuntando a su hija!- ¡Keiko!- Ran salió corriendo hacia la niña. Ahí fue cuando Shinichi se percató de que ya había llegado Ran. Pero no pudo dar ni un paso más, Megumi la apuntó ahora a ella con el arma que tenía en su mano derecha- Ah...- Ran puso las palmas de las manos mirando a la exnovia de Shinichi

-Ven, Ran- Shinichi la cogió de la cintura y se la acercó

-¿Cómo 'ven'? ¿¡Qué está pasando!?- Ella intentaba escabullirse de sus brazos, sin resultados- ¿¡Qué hace Keiko aquí!? Y sobre todo...¿¡Por qué la estás apuntando con una pistola!?

-Ah...Ran. Me alegro de que te unas a nosotros, a nuestra acampada. ¿Verdad, Keiko?

-¡Sí! ¡Mamá! ¡Mira lo que hay en el fondo del río! Megumi me ha dicho que en el fondo hay pececitos de colores ¡Yo quiero uno para ponerlo en mi cuarto!

-Pececitos de colores...- Ran se quedó pensando unos segundos- Eso...¡No! ¡No son pececitos de colores! ¡No, Keiko!- En realidad eran anguilas. Por allí eran bastante comunes- Los padres de Shinichi y Aya se pusieron junto a Sonoko al lado de Ran y Shinichi

-Bienvenida a nuestra fiesta, querida Ran- Megumi seguía apuntando a Keiko con la pistola. La niña no se daba ninguna cuenta, estaba distraida con las luces del agua. En teoría eran peces de colores que reflejaban la luz del sol pero en realidad eran las decenas y decenas de anguilas que poblaban aquellas aguas- No te muevas. ¡Ni un paso más!- Volvió a apuntarla a ella y Shinichi la abrazó más fuerte- Solamente eres una zorra que me quitó a Shinichi. ¿No te acuerdas de que nos íbamos a casar? Sí, y apareciste tú, con tu cara de putilla y tu personalidad falsa y angelical al mismo tiempo. ¿Pero sabes?- Megumi se acercó a Ran, quien estaba aún en los brazos de Shinichi- A pesar de todo, es una lástima que todo eso se vaya a acabar ahora mismo- Le puso la pistola en la mismísima mejilla derecha. De repente, Ran se calló y empezó a respirar para recuperar el aire. Lo que nadie se esperaba era lo que dijo:

-Dispara

"¿¡QUÉ!?" Pensaron todos los que estaban con ella

-¿Qué pasa? ¿No te atreves?

-...-Megumi no se decidía a apretar el gatillo. Y era su oportunidad perfecta. Solamente unos segundos y Ran ya dejaría de existir

-Vamos...

-¡Cállate! Te voy a matar, Ran. Te voy a matar y luego a tu hija. No lo dudes...¡Te voy a matar!- A Ran le caían las gotas de sudor por los nervios como quien dice ¿En serio se iba a atrever? Desde luego Ran no lo había creído- Pagarás por lo que me has hecho. ¡Me has arruinado la vida!- Viendo que Megumi no se atrevía a disparar, Ran se armó de valor y le cogió la pistola con una mano. Con la otra, la cogió de la muñeca para retorcerle el brazo e incapacitarla. Todo eso implicó que Shinichi la soltara. La pistola cayó al suelo y Megumi se quedó unos minutos desorienatada mientras que Ran aprovechaba para coger a su hija- ¡Quieta!- Megumi se sacó otra pistola del tobillo antes de que Ran llegara a su meta. ¿Pero cuántas tenía?- Esta vez sí que disparo. No te quepa ninguna duda. Ran retrocedió hasta colocarse al lado de Shinichi otra vez, pues estaba más cerca de él que de Keiko. Al mismo tiempo, Megumi se iba posicionando en el mismo lugar en el que estaba, al lado de la niña que se parecía al detective- Mira, Keiko, ¿qué te parece si cogemos unos pececitos?

-¡Sí!- Dijo ella

-¡No! Espera, hablemos

-No quiero hablar, querida Ran...Mi vida se ha ido al garete y todo gracias a ti, guapa

-...¿De dónde ha sacado otra pistola?

-¿Cómo dices, Ran? Ah. Si te preguntas por el lugar del que cogí las pistolas, te responderé que de la casa de Shinichi

-¿De casa de...? ¡Shinichi! ¿Cómo es que tienes tantas pistolas?- Le preguntó Ran recriminándole

-Son de mi padre, de cuando me enseñaba a disparar- Se encogió de hombros

-¡Silencio!

-Pero tú...- Continuó Ran- tú estás mal, ¿eh? ¿Qué eso de seguir a Sonoko y a las niñas por el campo como una maníaca loca?

-¡Yo no estoy loca!

-¡No, no! ¡Sí que lo estás!

-Shinichi me dejó por tu culpa. ¡Guarra! Yo perdí a la persona más importante de mi vida. Ahora tú perderás a la tuya

-...si fueras capaz de ver más allá de las apariencias, yo tengo varias personas importantes en mi vida, y por igual. Algo que tú jamás tendrás

-Lo que tú digas pero desde que el día en el que te quedaste perdida en el bosque...tendría que haber hecho todo lo posible por que Shinichi no hubiera encontrado su teléfono y que te hubieras muerto sola de hambre y frío. Me tendría que haber deshecho de ti hace mucho tiempo, jefa...Es más, no tendrías ni que haber vuelto, deberías de haberte podrido en Australia

-¡No tienes ni la más mínima idea de lo que estás hablando!- Intervino Shinichi

-Ah, Shin...Ya veo que te ha lavado el cerebro con sus armas de fulana

-A mi nadie me ha convencido de nada. Yo ya estaba enamorado de Ran antes de que tú aparecieras en mi vida...

-¡Já!- A Ran le encantó escuchar eso, pero no era el mejor momento para ponerse feliz- Shinichi no te soportaba y nunca lo ha hecho, lo que le pasa es que tiene un corazón tan grande que a veces le cuesta decir las cosas a la cara. Pero por fin tuvo el valor de hacerlo- Megumi ahora sujetaba la pistola con las dos manos

-...mientes...- Ran recordó la conversación que tuvieron la noche anterior de la llamada en el aeropuerto de Australia. Las palabras que Shinichi le dijo empezaron a retumbarle en la cabeza. Se tapó los oídos con las dos manos-...¡Mientes!

-¡Eso no es verdad! Y lo sabes- Le decía a Megumi- No es verdad, Ran. No la creas- Shinichi le decía a su querida Ran

-Pero aún así, ¿cómo ha pasado? ¿Cómo has conseguido manipular y coger a Keiko?

-Bueno, creo que tu amiga Sonoko te debe una explicación entonces...,¿no? ¿Sonoko?- Todos la miraron

-...Pues...paramos un momento en el viaje de vuelta a Tokio porque pensaba que una rueda se nos había pinchado, y así era. ¡Megumi la pichó! A propósito. Llevaba varios días siguiéndonos y vigilándonos para pillar la oportunidad perfecta.

-¡Por eso no habías ido a trabajar!

-Y cuando paré un momento para ver la rueda y me quise dar cuenta, Keiko no estaba...Perdóname- Sonoko se puso a llorar- ha sido mi culpa

Las sirenas de los coches de policía sonaban. Sonaban a lo lejos. Se acercaban

-¿Qué es eso? ¿Habéis llamado a la policía? ¡Idiotas! Bien, no me dejáis más remedio, tendré que mataros a todos y más tarde entregarme. Bueno no, quizá solamente deje vivir a mi Shin- Megumi se acercó a él y le tocó la barbilla lentamente en modo sensual, pero sin resultados

-Quita...- Shinichi le apartó la mano, no quería tener nada que ver con ella ni que la tocase. Ahora y siempre había estado con Ran, puede que no al lado pero sí en el corazón

-¡Arriba las manos!- Un policía salió de un seto. ¿Tan poco habían tardado? Sí, los coches de policía no estaban tan lejos. Fue idea de Shinichi que lo pareciera para que Megumi se confiara

-¿Pero cómo...?- Ran se giró hacia el detective. Él le guiñó el ojo. Mientras tanto, dos policías le quitaban la pistola que tenía en la mano y la que estaba en suelo a Megumi y le ponían unas esposas

-¿Todos bien?- Preguntó otro policía. Todos asintieron

-¡Keiko!- Ran corrió hacia ella

-¡Pececitos!- Keiko se tiró al agua a coger los supuestos peces

A partir de ese momento, todo lo que pasó tuvo lugar a cámara lenta para Ran. No. Increíble. No...

-¡NOOOOOOOOO!- Gritaba Ran. Su hija...- Ran se dispuso a tirarse al agua a por ella pero Shinichi vio sus intenciones

-¡No, Ran!- La cogió del brazo y la abrazó con fuerza para que no viera lo que pasaba. Para que no viere cómo el agua y la fuerte corriente del río se llevaba a Keiko- Es muy peligroso, la corriente es demasiado fuerte. Además, hay anguilas

-¡Keiko!

-Te perdí una vez, no pienso perderte de nuevo, y menos entregándote a la muerte

-Pero Keiko

-¡Te entiendo! ¡También es mi hija!

-¡No!- Ran pudo escaparse pero Shinichi no tardó en cogerla de nuevo- No...- Shinichi la abrazó con todas sus fuerzas y le besó dulcemente la cabeza. Pero no aguantó mucho de pie el dolor. Se desmoronó hasta caerse al césped. Cayó de rodillas, donde se puso a llorar sin consuelo. Su hija...ya no estaba...Simplemente ya no... Hace menos de cinco minutos que estaba ilusionadísima por coger unos pseudopececillos de colores. Además, había soportado a John por ella. ¿Significaba eso que todo por lo que había pasado no había servido para nada ni tenido ninguna utilidad? Efectivamente.

Todos se reunieron con Ran, se pusieron a su alrededor e intentaban consolarla mientras se le saltaban las lágrimas a todos

-Keiko...- Volvió a mascullar Ran. El nombre de una niña que ya simplementeno vivía. El agua se la había tragado O mejor dicho, ella se había tragado agua- Keiko...