Un final perfecto.
La habitación estaba a oscuras esperaba, a que su princesa despertara, habían ganado la guerra, pero sería perder la batalla si una de ellas muriese y menos su Lucí, su princesa.
Sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad de la habitación, camino por ella hasta llegar al lado de la cama se sentó en un borde y quito los cabellos que estorbaban su vista.
-Lucí- le llamo.
El se acerco un poco mas y sobre puso su mano en el de la guerrera. Hay estaba acostada su cabello rojizo, amarrado en una trenza, y su fleco cubriendo su frente, su color de tez pálido le hizo pensar en su hermano. Regreso su atención a la guerrera que tenía algunos cortes y moretones en todo el cuerpo.
Se levanto desesperado por la condición en la que estaba la guerrera, ella era muy fuerte estaría bien, se recargo en la pared y dejo salir un suspiro.
…
La densa bruma le rodeaba, podía sentir como el frio quemaba su piel, movió sus brazos en un intento de calentarse ella misma. Camino por el suelo rocoso, giro para intentar saber donde estaba, mas su intento fue en vano.
Pudo ver a la distancia la sombra de una persona, camino con cuidado hacia donde estaba: su cabello rubio hasta el suelo, ondulando, tez blanca y ojos verdes, y aquella cálida sonrisa jamás la olvidaría.
Miro sorprendida a su antecesora. La princesa Emeraude el pilar de céfiro.
-Lucí- murmuro Emeraude- Gracias.
-Prin…princesa Emeraude- Lucí tartamudeo, tal vez todo era un mal sueño, porque si ella podía ver a la rubia no era otra señal de que estaba muerto.
-Lucí has demostrado no ser solo una guerrera mágica si no que ser un mejor pilar del que yo fui- le sonrió cálidamente. Lo único bueno que había hecho durante su rostro. El viento soplo y movió su cabello.
-Princesa Emera…- la guerrera no termino la frase pues la oji verde ya no estaba ahí y Rayearth tampoco, cerró los ojos con pesadez y cuando les volvió abrir, estaba en su habitación.
-Lucí- Lantis le miro y se sentó a un lado de ella. El guerrero suspiro aliviado, ella estaba bien.
La guerrera y pilar de Céfiro no menciono nada, le miro tiernamente, tomo a Lantis del cuello y le beso.
Al fin hacia paz en Céfiro, estaba con el, había logrado de nuevo su propósito. Y su amistad con Marina y Anaïs se había hecho mas fuerte.
Se recostó en la cama, lentamente sin dejar de besar los labios de Lantis, el beso pasó a ser de algo tierno a la ferocidad que provocaba la pasión que sentía el uno por el otro.
Se cubrieron con la sabana de la cama, mientras los suspiros, las risas traviesas y los te amo que se decían el uno del otro apenas eran un murmullo.
…
Iban caminando por el bosque, el peli verde era acompañado por la bailarina y el espadachín. Se movía entre la vegetación intentando encontrar a Anaïs, pues ni ella ni Marina había aparecido aun.
-Príncipe Ferio ella estaría bien- Lafarga intento tranquilizarlo lo cual fallo. Caldina miro a su novio y se detuvo.
-Ferio tengo algo importante que decirte- Menciono la peli rosa.
- No es el momento de anunciar algo- Ferio continuo caminando, haciendo casa omiso del asunto que la morena traía entre manos. Dio un brinco agil y cayo delante del peli verde giro sobre sus puntas y lo tomo de ambos hombros.
-Ferio; Lafarga y yo nos vamos a casar- admitió Caldina.
Parpadeo incrédulo de lo que acababa de escuchar, Caldina y Lafarga se casaban. Camino hacia la peli rosa y la tomo de las manos.
-¡Felicidades!- le dijo, la abrazo y se voltio hacia el espadachín-lo siento mucho. –Ferio le dio el pésame a Lafarga.
…
Había oído voces por el bosque, caminaba lentamente hacia donde las había oído; miro algunas de sus heridas y sintió un escalofrió cuando el viento soplo sobre ella.
El recuerdo aun era borroso de lo que había ocurrido; aquella explosión acercándose a ellas y después solo recordaba haber despertado por los picoteos de un ave de color verde.
Salió de la densa vegetación y vio al trió no hizo ningún ruido, para que no le escucharan, se detuvo a unos pasos de ellos y sonrió; justo a tiempo cuando, la peli rosa daba una gran noticia a su amado.
-¡Ferio!- corrió hacia él, le abrazo con todas sus fuerzas el la cargo y le miro de pies a cabeza.
-¿Estás bien?- el peli verde le reviso algunas heridas.
-Si- susurro- Estoy muy bien.
Caldina y Lafarga iban delante de ellos, disminuyeron el paso con intenciones de que ellos se adelantaran y poder platicar de algo que aun estaba pendiente entre ellos.
Le tomo de la cintura y la junto hacia él, ella soltó una pequeña risita divertida. Y le tomo también de la cintura.
-Anaïs – murmuro el peli verde-estoy dispuesto a dejar Céfiro por ti.
-Pero...Ferio tu eres el príncipe de Céfiro- susurro Anaïs. – no puedes irte.
-Pero tampoco pienso dejarte- le respondió.
-Como te lo dije Ferio encontrare la forma de estar juntos- Anaïs le murmuro al odio; traviesamente.
Si, poqu…-
Anaïs un pudo terminar porque Ferio le tapo la boca y se metieron dentro de unos arbustos, el oji marrón le hizo una seña de que no hiciera ningún ruido mientras cuidaba que la pareja que iba adelante no sospechara de su desaparición y si lo hacía que no los encontraran.
-AL fin solos- susurro Anaïs.
Se levantaron un poco y jalo a Ferio aun lado de ella, quedando ambos acostados en el pasto, Ferio se levanto y la aprisiono entre el suelo y el. Se agacho lentamente y le beso, el suave contacto de los labios de entre él y ella, rozándose juguetonamente, para después sincronizarse.
-Te amo- menciono ella, tiernamente.
-Yo también- le respondió el.
…
Ambos se dieron cuenta de la intención de ambos jóvenes y sonrieron para sus adentros; Caldina miro a Lafarga y le sonrió.
-Aun son jóvenes- dijo Lafarga- quieren divertirse.
-Lo sé- Caldina menciono-espero que usen protección.
-Nosotros aun somos jóvenes también- Lafarga utilizo un tono de voz diferente.
-Es bueno que lo propongas, no quisiera abusar de ti- Caldina se lanzo a los brazos del espadachín y comenzaron a besarse apasionadamente, abrieron la puerta de su habitación, y se recostaron sobre la cama con mucho cuidado.
-Me va a ir muy bien en la luna de miel- repuso Lafarga traviesamente.
Caldina no respondió nada, puso su dedo arriba en los labios de Lafarga indicándole que guardara silencio. Acerco sus labios a los del espadachín provocativamente y luego los separa.
-Entonces… hasta la luna de miel- Caldina salió de la cama y abrió la puerta- o podrías alcanzarme.
Después de decir eso salió corriendo de la habitación, dejando a un deseoso Lafarga que salió detrás de ella.
Miro como la explosión llego hasta donde estaban ellas, e impacto contra sus mashines, impulsivamente movió su espada para atravesar a Citra.
Después de ello solo recordaba el aire rodeando su cuerpo y ver el cielo, amplio mientras caía en caída libre, su cuerpo callo en el agua hundiéndose poco a poco, intento salir pero pedazos del robot de Citra le aprisionaron.
Su pierna estaba atrapada entre dos pedazos de metal, que le impedían liberarla, y comenzaban a lastimarla. El aire faltaba en sus pulmones y la desesperación invadía su cuerpo, y poco a poco fue perdiendo el conocimiento.
Dio varios tirones de sus piernas, intentando librarse, sintió un frio recorriendo su cuerpo cuando al fin libero su pierna ocasionándose un corte más profundo, no le quedaron fuerzas para nadar y sintió como se iba hundiéndose poco a poco, levanto la vista ignorando el dolor de su cabeza y vio un dragón azul; pensó en sus amigos, sus padres, en Lucí y Anaïs y en el que jamás sabría cuanto le amo.
