Era de mañana y el Avatar junto con sus maestras estaban realmente preocupados, se preguntaban cada segundo en donde podrían estar aquellos dos. Revisaron las habitaciones hasta dejarlas "pies para arriba", los llamaron a gritos por la playa de la isla, y aunque no aparecían de algo podrían estar seguros: no estaban juntos ya que entre ellos había una cierta rivalidad que todos los del grupo notaban a la perfección.

Ya hacia horarios de la tarde Toph sintió desde dentro de la cabaña que los pasos de Zuko y Sokka se aproximaban hacia la puerta seguidos por unos pasos que a la pequeña maestra tierra le resultaban muy familiares.

Entró Sokka primero con una sonrisa de oreja a oreja y dando la noticia:

- Miren quien está aquí –dejó que ella entrase al lugar para luego darle un abrazo y un beso en la mejilla en frente de todos.

Suki sonrió, detrás se apareció Zuko y todos arquearon una ceja.

- ¿Se puede saber adonde fueron? ¡Nos tenían muy preocupados! –dijo la maestra agua poniéndose de pie y colocando sus manos en su cintura en una posición maternal.

- ¿Podrías callarte sólo por esta vez y alegrarte de que Suki está de vuelta? –dijo Sokka abriendo sus ojos como platos y abrazando a su novia.

Aang estaba sorprendido: Zuko estaba al lado de Sokka y ni un insulto pasaba por el aire, parecían haber echo las pases.

Suki saludó a cada uno de los muchachos, Toph se sintió algo incómoda y sobre todo al recordar lo sucedido en el paso de la serpiente. Fue tan vergonzoso haber agradecido a Suki con un beso en la mejilla como si fuese Sokka que su rostro se tornó de un violáceo cuando la guerrera la saludó calidamente. Por suerte Zuko se sentó a su lado y la abrazó con cariño, situación la cual dejó a Suki completamente extrañada aunque no dijo nada por no "entrometerse" en el tema aunque realmente la había dejado bastante inquieta.

- Necesitamos poner otra cama en la habitación de ustedes chicas –dijo Aang sonriente y poniendo n poco de sopa a otro tazón para entregárselo a Suki.

- O mejor aun, dejamos a Aang dormir fuera y tú Suki vienes conmigo –dijo Sokka mitad bromeando y mitad en serio, Katara y Suki lo miraron de reojo.

- ¿Qué tiene de malo? Si Toph y Zuko lo hacen ¡por qué no nosotros..? –de inmediato la atmósfera de la cabaña cambió y un silencio incómodo arrasó con las caras sarcásticas, más que nada por la pobre de Toph que estaba completamente sonrojada. Sokka por otro lado se percató de que había hablado de más y se llevó una gran ración de sopa a los labios.

- ¿Qué…? –preguntó Suki sorprendida, lo del abrazo la había shokeado pero la información que acababa de recibir realmente le fue demasiado para sus oídos.

- Nada… –dijo Sokka acercándose al oído de la guerrera-. Luego te explico.

Lo dijo tan bajito que nadie los oyó pero a pesar de eso Zuko lo miró desafiante.

Llegó el momento de ir a dormir, todos estaban en silencio y traían bolsas debajo de los ojos. Ya no se soportaban los contagiosos bostezos de los demás así que simplemente cada uno se retiró a su respectiva habitación.

- ¿De quién es esta bonita casa? –preguntó Suki maravillada y su novio le hizo una seña un tanto disimulada hacia el maestro fuego.

- Oh… -dijo ella y tomó por la cintura al moreno-. ¿Y entonces… dormiremos juntos o qué? –dijo mirando provocativamente a Sokka.

- No creo –Suki puso gesto de angustia-. Aunque si lo hacemos debemos desplazar a Aang, no podemos estar juntos en frente de él.

- Mmm… Aang ¿te importaría darnos un poco de privacidad a Sokka y a mí solo por esta noche? –preguntó la guerrera con un tono muy dulce.

- Pero entonces, ¿en donde dormiré yo?

- Puedes dormir con Zuko –dijo Sokka sólo por arrojar una opción.

- No, él de seguro dormirá con ya sabemos quién –hizo un gesto hacia Toph-. Y si ustedes duermen juntos pues, la única opción que me queda es compartir la habitación con Katara –Aang hacía gestos de desinterés pero estaba realmente deseoso de que aquello ocurriera.

Katara lo miró con enfado y a la vez muy sonrojada, sabía lo que tramaba el monje. Se retiró molesta y gritando:

- No…. Yo dormiré en mi cuarto sola… -dijo mientras cruzaba por los pasillos completamente enfadada y dando un portazo en la habitación.

- Pero Suki y yo queremos tener algo de privacidad.

Aang suspiró y agachó la cabeza, creyó haber dado un paso demasiado apresurado para con Katara.

- Entonces… creo que sólo me queda dormir afuera –dijo entristecido.

- Toph, ¿tú en donde dormirás? –preguntó Zuko mientras acariciaba la delicada mano de la joven, ella sonrió al percatarse de sus deseos.

- Dormiré con Katara, adiós chicos –dijo despegándose de la mano del maestro fuego y yendo sonriente hacia la habitación.

- Entonces… ¿puedo compartir el cuarto contigo Zuko? –preguntó el joven monje sonriendo con sus perlados dientes.

- Pues, no hay otra opción ¿o sí? –le dijo también sonriendo aunque algo entristecido-. Anda, vamos.

Se retiraron a sus respectivas habitaciones, y como era de suponer la dulce pareja de tórtolos durmieron juntos esa noche y las siguientes.

Pasaron varios días así, Aang continuaba con sus entrenamientos, Sokka con Suki de aquí para allá, Katara evitando constantemente al pobre de Aang que hacía de todo para enamorarla cuando no estaba practicando sus fuego-control, Zuko y Toph cuidándose de hacer qué en frente de quién ya que Suki los miraba medio "raro".

- Sokka… -dijo la guerrera mientras abrazaba al hombre y permanecían sentados sobre la arena de la playa disfrutando del radiante sol-. ¿Zuko y Toph están en algo? He visto un par de caricias entre ellos estos días.

- Pues, seguro que sí, aunque no me entrometo demasiado entre ellos.

Suki volvió a mirar nuevamente a Zuko y Toph que caminaban por la playa verdaderamente distanciados. Él intentaba acercársele pero Toph odiaba que la tomaran de la mano para caminar.

-¿No crees que ella es demasiado pequeña? Sé que se comporta muy independiente y que tiene un hermoso cuerpo de señorita pero… sigo creyendo que es demasiado pequeña para Zuko.

Sokka hizo un gesto de "no lo sé ni me interesa" aunque también estaba algo curioso sobre aquella relación, aun se preguntaba si Zuko amaba tanto a Toph como se notaba de ella hacia él.

- La verdad es que yo creía que Toph estaba enamorada de ti… -le dijo sonriente.

- ¿De veras? ¿Por que creías eso?

- ¿Qué acaso no recuerdas la reacción de Toph cuando cayó al agua y yo la rescaté? Realmente se notó que la traías.

- Pues, la verdad yo la veo realmente cómoda cuando está con Zuko. Espero que él la trate como una verdadera princesa, se lo merece.

Suki lo miró sonriendo pero con ojos penetrantes.

- ¿Te parece bonita?

- Mmm… No tanto como tu –la abrazó cariño y le dio un dulce beso en los labios.

Esa noche Aang no pudo conciliar sueño, estaba realmente preocupado.

- Zuko… ¡Oye! –llamaba el maestro airea mitad de la noche desde debajo de sus sábanas-. ¡Despierta…!

Zuko dio vuelta su cuerpo y abrió pesadamente sus párpados. Lo miró con cara de pocos amigos.

- Interrumpes algo importante –dijo con la voz ronca-. Estaba teniendo un hermoso sueño con Toph.

- ¿Y de qué se trataba? –preguntó el Avatar ansioso y sonriendo.

- Mmm… no puedo contarte, es muy íntimo.

- Oh… -dijo él y su risa se desvaneció.

- ¿Qué era lo que querías? -preguntó acomodándose.

- En dos días viene el cometa.

- ¿Y?

- Tengo miedo –dijo tan aterrorizado que se delató con su propio tono de voz.

Zuko suspiró y lo miró fijo, sus ojos miel resaltaban en la oscuridad del cuarto.

- No deberías, mi padre no es lo que parece.

- ¡¿Cómo lo sabes?! ¿Cómo sabes que no tiene una técnica especial destructora además de los relámpagos?

- Porque si la tuviera Azula y mi tío ya sabrían de ella y mi hermana me la hubiera presumido frente a todo el mundo y en especial frente a mí. Créeme Aang, si ya luchaste contra mi hermana no tienes nada que temer a mi padre, él no es más ni menos que ella.

- Pero yo perdí la vez que me enfrenté a ustedes –dijo tristemente.

- No en realidad, lo único que hiciste mal fue entrar en estado Avatar sin protección, te descuidaste cundo más necesitabas de defensas Aang.

- Esa estupidez me costó la vida y además jamás volveré a entrar en estado Avatar gracias a eso.

- Eso no importa, eres increíblemente poderosos con o sin estado Avatar Aang, no te permitas depender sólo de un estado.

- Pero, ¿qué tal si pierdo? Todas las persona del mundo creen en mi ¿qué tal si les fallo?

- No lo harás, mi padre controla a la perfección el fuego, pero tú controlas a la perfección los cuatro elementos, recuerda eso.

Aang miró el techo, realmente parecía estar preocupado.

- Sólo da lo mejor de ti y te aseguro que el destino jugará a tu favor.

El Avatar volvió su mirada al maestro fuego que ahora lo observaba sonriente.

- Gracias Cifu. Que descanses.

- Descansa Aang.


Espero les haya gustado este capítulo. Lean mi otro fic (si quieren) se llama "Dulce y amargo". Espero sus reviews, un beso a todos.