¡Hola!

Pues aquí me tienen, trayendo una vez más un nuevo capítulo de este fic ^^

Este ha sido uno de mis capítulos favoritos aunque tiene muy poco y casi nada de romance, y es por lo que acontece, aunque debo decir que el siguiente será aún mejor.

Advertencia: Este episodio contiene escenas subiditas de tono xD.

Capitulo 21: Sin retorno.

Sasori observaba a su querida muñeca con pesar, mientras era transportada dentro de una camioneta al lugar donde iban a mantenerla secuestrada.

No podía entender por que de un momento a otro ella significaba tanto en su vida, pero estaba seguro de que no permitiría que la dañaran, eso jamás.

-¿Cuánto falta para llegar? Me estoy aburriendo de esta mierda – Dijo Hidan, interrumpiendo los pensamientos del pelirrojo.

-Ya falta poco Hidan – Respondió Deidara.

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Lugar: Suna, Hospital general.

-¿Cómo que se fue Kankuro? – Preguntó Gaara desconcertado, no podía aceptar algo como eso, no podía permitir que la mujer que él amaba se alejara de esa manera -. ¡Kankuro responde!

-Lo siento Gaara, no tengo idea ¿De acuerdo? He tratado de averiguar pero es imposible – Respondió el castaño. Gaara entonces trató de levantarse -. ¿Qué mierda crees que haces?

-Voy a ir a buscarla – Fue su respuesta, pero Kankuro, Temari y Karura le impidieron levantarse -. Déjenme en paz, tengo que salir de aquí.

-No Gaara – Decía Temari -. No sé a quien quieras ir a buscar, pero no voy a permitir que salgas hasta que no te den de alta ¿Qué no entiendes que casi te mueres?

-¿Y ustedes no entienden que no puedo estar sin ella? – Replicó el pelirrojo dejando a los tres sorprendidos. De verdad Gaara se veía afectado por ese tema, de verdad estaba enamorado.

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Hinata no había querido dirigirle la palabra en todo el día a Naruto. Ambos estaban dentro de la comisaría y cada vez que el rubio trataba de decirle algo ella le hacía un desprecio. Estaba muy enfadada por la culpa de Shion y aunque sabía que Naruto no tenía nada que ver no lo podía evitar.

-Hola Naruto-kun y Hinata – Dijo la rubia con una sonrisa mientras se acercaba a ambos. Naruto la miró muy serio, pero Hinata no entendía muy bien por que.

-Hola Shion – Dijo amablemente la ojiperla, aunque sólo estaba fingiendo -. ¿Qué te trae por aquí? Que yo sepa ya le pagaste su auto a Naruto-kun.

-Pues vine a dar una vuelta y justo los vi salir ¿No es una linda coincidencia? – Shion miró a Naruto y este se sonrojó levemente para después desviar la mirada -. Con lo bien que me caen ustedes dos.

-Si… - Dijo Hinata mientras trataba de no estamparle un puñetazo en la cara a esa rubia descarada que no dejaba de ver a su novio como si fuese un pedazo de carne -. Bueno, con tu permiso Shion, pero Naruto y yo tenemos trabajo.

-Oh claro, vayan con confianza – Dijo Shion haciéndose a un lado -. Nos vemos después – Dijo guiñándole un ojo a Naruto, el cual extrañamente estaba muy callado.

-Naruto baka ¿Por qué estaba sonrojado? – Se preguntó celosa. No quería ser así, pero no podía evitarlo, sentía mucho miedo de que otra mujer le fuese a quitar a su Naruto. Tanto tiempo había estado esperando para poder estar a su lado, que verdaderamente no quería que eso acabara, no quería perder a Naruto, pero no podía evitar estar muy enojada con él.

-Oye Hinata… - La llamó el rubio por décima vez -. Hinata ¿Hasta cuando seguirás enojada conmigo?

-Déjame en paz Naruto – Respondió la ojiperla dándose la vuelta y cruzándose de brazos.

-Pero ni siquiera sé por que estás molesta, Hinata – Insistía Naruto, pero Hinata era muy terca y cuando estaba enojada era mejor dejarla sola. Naruto suspiró y decidió que lo mejor era dejar las cosas así por ahora, ya hablarían luego.

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Sasuke se encontraba junto a Sakura ayudándola a subir a su auto. Por fin la habían dado de alta y ella no hallaba la hora de regresar a trabajar, pero Sasuke le insistía en que eso no era conveniente, pues aún no estaba bien del todo.

-Pero Sasuke – Se quejaba la pelirrosa -. En serio que ya estoy bien, no tiene nada de malo que me quiera distraer un rato trabajando.

-No Sakura, tú no estás bien, mírate hasta tuve que ayudarte a venir aquí y entrar al auto.

-Pero Sasuke…

-Pero nada, yo soy tu novio y sé lo que es mejor para ti, punto – Terminó Sasuke mientras se acomodaba en el asiento y se ponía el cinturón de seguridad. Sakura lo miró con la boca abierta, aunque no sabía ni como reclamar.

-Pues si vas a ponerte así de pesado entonces ya no quiero ser tu novia – Dijo ella cruzándose de brazos e inflando las mejillas. Sasuke la miró divertido, le parecía muy graciosa haciendo un berrinche como si fuera una niña pequeña.

-Sakura… - La llamó, pero ella no le hizo caso -. Hey, Sakura – Volvió a llamarla, esta vez susurrando en su oído, haciendo que la pelirrosa temblara por completo, para voltear a verlo luego -. No te pongas así, te ves más bonita cuando estás sonriendo.

-Sasuke… - Sakura no pudo evitar soltar una risita, para después tomarlo por el cuello y devorar sus labios en un apasionado beso. Sasuke por supuesto no se quedaba atrás, así que cuando se separaron para tomar aire una curiosa idea pasó por su mente.

-¿Sabes? Hoy tengo el día libre ¿Qué te parece si vamos… a un lugar más privado? – La pelirrosa se sonrojó con sólo oír ese tono tan sensual que él había usado. Debía admitirlo, Sasuke la volvía loca, y poder estar con él ahora era lo mejor que le había pasado.

Sin decir nada volvió a besarlo con la misma pasión que antes, o tal vez más, para luego susurrarle en la comisura de los labios al separarse.

-Vamos donde tú quieras.

Sasuke sonrió de medio lado y encendió el motor de su auto, arrancando de inmediato, ya le habían dado muchas ganas de estar con ella otra vez, de hacerla suya. Esta vez no iba a permitir que ningún mal entendido la alejara de su lado, no iba a dejar que ningún idiota se metiera con ella; Sakura Haruno le pertenecía a Sasuke Uchiha y punto.

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-¿Entonces lo volviste a ver hoy por la mañana?

-Si Sasame – Respondió Shion bebiendo una soda con la pajilla -. Pero lo malo fue que estaba con Hinata, si tan sólo ella no estuviera…

-Ay Shion, no sé que estés planeando pero ese tono no me gusta – Dijo Sasame mirando a su amiga con duda. La rubia sólo sonrió inocentemente.

-No estoy planeando nada Sasa, no te preocupes – Shion volvió a beber de su soda -. "Naruto-kun será mío, no sé como lo haré, pero te aseguro Hinata que él será sólo mío" – Pensó con cierta malicia.

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Hanabi se despertaba lentamente, abriendo sus aperlados ojos. No pasó mucho para que se diera cuenta de que estaba sobre una silla y que tenía las manos atadas a su espalda. Al mirar a su alrededor pudo ver un lugar bastante sucio, que sólo era iluminado por la luz del sol. Parecía ser uno de los tantos edificios abandonados en Konoha, este en particular parecía haber quedado inhabitable después de algún incendio.

-¿Dónde estoy? – Se preguntó con voz cansada y débil, puesto que lo que sea que le hubieran hecho para dormirla la había dejado así. Levantó totalmente la mirada, notando que estaba sola en un cuarto cerrado, pero de pronto la puerta se abrió y dos hombres entraron por ahí, dejando la puerta abierta.

-Vaya, despertó la muñeca – Dijo uno de ellos. Se le acercó y la tomó por el mentón. La chica aún se encontraba medio dormida, por lo que no podía distinguir muy bien de quien se trataba -. Es muy bonita, ahora entiendo por que Sasori la cuida tanto.

-"¿Sasori?" – Pensó Hanabi confundida, ella no recordaba haber conocido a ningún Sasori.

-Ya déjala Hidan – Dijo el otro tipo. Hanabi lo miró y notó que era uno de los que acompañaban a Kei, aquel rubio extravagante -. Si Sasori ve que le haces algo te mata.

-¡Ja! Como si ese puto me pudiera hacer algo, si es un bueno para nada, ni siquiera pudo robarle las pruebas a esa zorra de Hinata Hyûga y por eso tuvimos que secuestrar a su hermanita. No defiendas tanto a tu amiguito Deidara – Dijo Hidan.

-Bueno, es cierto lo que dices, pero igual creo que el jefe ha tomado una decisión drástica al secuestrar a esta chica – Deidara sacó un cigarrillo y lo encendió, sentándose en una silla frente a la joven.

-Seguro esas pruebas son muy importantes.

Hidan soltó a Hanabi y se fue a parar junto a la puerta, acariciando su arma con su mano, la cual se encontraba entre su pantalón y el cinturón. Por alguna razón sentía que muy pronto la iba a utilizar, como estaba deseando ver la sangre de alguien, después de haberle hecho sufrir al apuntarle con su arma. Le encantaba el sufrimiento de las personas antes de matar, era un completo sádico.

-"Sasori, tárdate más y mato a tu querida muñeca" – Pensaba con diversión, deseando poder ver otra vez a alguien suplicando por su vida.

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Matsuri se encontraba ordenando una pila de papeles en la oficina de Shikamaru, entre los que se encontraban un montón de casos y cosas muy importantes. En verdad las palabras dichas por él cuando la contrató estaban en lo cierto, esa oficina era un verdadero desastre, tanto que le había tomado una semana entera arreglar todo eso y aún así no había terminado.

-Vaya… - Suspiró cansada, dejándose caer en una silla. Toda la semana había sido muy pesada para ella y no había podido cuidarse bien, además otra vez sentía esas molestas nauseas.

-¿Te sientes bien Matsuri? – Le preguntó Shikamaru que venía llegando, mientras leía unos papeles de un nuevo caso que le habían encargado. Chouji estaba a su lado, comiendo de un paquete de papas fritas.

-No es nada, sólo ha sido un pequeño mareo – Respondió la chica sonriendo.

-Deberías dejarla descansar un rato Shikamaru, pobre de ella, apenas puede con todo el desastre que hay aquí – Dijo Chouji. Shikamaru lo miró y asintió.

-Si, tienes razón, no te esfuerces demasiado Matsuri, no quiero que vaya a pasarte algo – Dijo el Nara. La castaña asintió con la cabeza y se puso de pie.

-¡Estoy muy bien! – Al ponerse de pie de forma tan brusca otra vez el mareo regresó, haciéndola caer. De no haber sido por Shikamaru hubiera caído al suelo -. Creo que todavía no me siento bien.

-Cielos… que terquedad la tuya – Shikamaru la soltó y Matsuri al fin se pudo apoyar bien. Ella estaba realmente feliz de trabajar con esas personas, Shikamaru y Chouji eran muy amables y la cuidaban tanto que hasta parecían los padres de su bebé.

-"Mi bebé no tendrá padre… será muy triste para él" – Pensó con tristeza, pero definitivamente no se dejaría vencer, ella iba a ser madre y padre si era necesario.

Mientras tanto, Shikamaru encendió el televisor, estaban dando las noticias.

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Sasori estaba parado frente a un teléfono público, dudando de si debía llamar o no. Estaba claro que había tenido más tiempo del que pidió, le dieron una semana para conseguir esas pruebas y no lo logró, no lo había conseguido a tiempo. Se sentía mal por todo eso, pero no había nada que pudiera hacer.

Tomó por fin el teléfono y marcó el número de Hinata, el cual ya se sabía de memoria.

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Hinata estaba caminando apurada por la oficina y Naruto iba tras ella. Todos quienes los veían se reían un poco pues ya estaban teniendo discusiones de pareja.

-Hinata por favor – Volvió a insistir el rubio, pero ella seguía muy molesta. En ese momento sonó su celular haciendo que se detuviera de golpe, lo que provocó que el rubio chocara con ella.

-Ten más cuidado Naruto – Le reclamó molesta. Después de eso sacó su celular mientras lanzaba algunas maldiciones en voz baja -. ¿Bueno?

-Hinata Hyûga, será mejor que entregues las pruebas de Akatsuki si no quieres que a tu querida hermanita le pase algo – Fue lo que dijo la voz del otro lado. Hinata sintió como se le congelaba la sangre mientras sus ojos se abrían a más no poder ¿Qué demonios estaba diciendo ese sujeto?

Naruto la miró preocupado, de pronto Hinata parecía nerviosa por algo.

-¿Q-Quien habla? ¿Qué han hecho con mi hermana?

-Te volveré a llamar para que nos des la respuesta, si no… tu hermana puede morir – Después de eso cortó. Ni siquiera dejó a Hinata decir algo, sólo le dejó en claro que a su hermana la habían secuestrado y que todo lo que pedían eran las pruebas a cambio de su rescate.

-¿Qué pasa Hinata? – Preguntó Naruto preocupado, y se sorprendió cuando ella lo abrazó tratando de no llorar -. ¿Hinata?

-Han secuestrado a mi hermana… Naruto-kun, Akatsuki la tiene… - Respondió la ojiperla con un nudo en la garganta, asustada y desesperada por conocer el paradero y el estado de su hermanita -. "Por favor que esté bien"

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Sasori regresó al "escondite" junto a sus compañeros. Los dos estaban sentados charlando, como si no les importara la chica que los miraba entre sorprendida y asustada, pues había notado las armas de ambos.

-Ah, ya volviste Sasori ¿Cómo te fue? – Preguntó Deidara. Al oír el nombre "Sasori" Hanabi volteó la mirada para verle, quedándose sorprendida al ver de quien se trataba. Sus lágrimas no tardaron en salir, creyendo que él estaba ahí para ayudarla.

-Kei-kun… - Susurró con una pequeña sonrisa -. ¿Viniste a buscarme? – Preguntó ingenuamente, notando la risa estruendosa que soltaba Hidan, mientras el pelirrojo desviaba la mirada de ella hacia cualquier otro lado.

-Que tontita eres niña ¿Qué no te has dado cuenta que él es quien te secuestró? – Preguntó con sarcasmo -. ¿No es verdad, Sasori?

-¿Sasori? – Repitió Hanabi confundida. Lo miró otra vez, esperando a que él dijera algo -. ¿Quién es Sasori?

-Yo soy Sasori – Respondió el pelirrojo por fin, mirándola fijamente y notando como ella volvía a sorprenderse -. Akasuna No Sasori, soy miembro de Akatsuki.

-N-no puede ser… tú eres Kei… no me digas eso por favor – Pedía llorando. Sasori sentía como se le rompía el corazón, pero debía fingir que no le importaba.

-Que terca eres, te ha dicho que él es Sasori, ese tal Kei jamás existió – Hidan era cruel, a él no le importaban en lo más mínimo los sentimientos de aquella chica, disfrutaba haciéndola sufrir -. Tal vez deba meterte una bala para ver si entiendes.

-No te atrevas Hidan – Intervino Sasori, poniéndose entre él y Hanabi -. Tú no la vas a tocar, si le haces algo… no tendremos manera de obtener esas pruebas.

-Sasori tiene razón Hidan – Dijo Deidara, tratando de calmar aquel tenso ambiente, en donde Sasori y Hidan se miraban casi con odio y la chica no paraba de llorar.

-Pf, vete a la mierda – Dijo el albino saliendo de aquella sala. Mientras Sasori estuviera ahí no iba a poder divertirse.

-¿Por qué me engañaste? – Preguntó la chica, la cual estaba sintiendo un profundo odio por aquel hombre. Él se había atrevido a jugar con sus sentimientos, por eso lo odiaba, lo detestaba -. ¡Responde!

Sasori sentía tristeza, no quería verla así, pero incluso aunque le dijera que de verdad la quería no iba a poder estar con ella jamás, él era un criminal.

-¿Por qué crees? – Preguntó esbozando una sonrisa de arrogancia -. Eres la hermana de la única persona que puede hundirnos, sólo has sido un medio para llegar a Hinata, sólo te he usado como mejor me convenía.

-Te odio… - Susurró la chica parando de llorar. No iba a derramar lágrimas por alguien que no lo merecía, ella era demasiado orgullosa -. ¡Eres la peor persona del mundo, te detesto Sasori! – Era la primera vez que le llamaba por su verdadero nombre, pensar que sólo fue para gritarle que lo odiaba.

-Que poco me importa – Dijo Sasori saliendo del lugar. Deidara fue tras él y dejaron cerrada la puerta -. "Eso es… ódiame, porque nunca estaremos juntos…" – Pensó tratando de que su rostro no demostrara su dolor.

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Lugar: Suna, hospital general.

Hora: 15:30.

-Por favor Gaara, deja esa cara tan larga – Le pedía Temari. En verdad estaba muy preocupada por su hermano. No sabía que exactamente lo tenía así, sólo que "ella" era muy importante para él.

-Déjame en paz Temari, en lugar de estar aquí deberías irte a Konoha, hace tiempo que te mandé ahí y me vengo a enterar de que no has ido – Reclamó Gaara molesto. En verdad estaba muy dolido por todo lo ocurrido, por haber perdido a Matsuri para siempre, o al menos eso era lo que él creía, pero no sabía que había algo que cambiaría su vida para siempre, algo que crecía en el vientre de la castaña.

-Que poco considerado eres, y yo preocupándome por ti todo este tiempo para que me vengas a tratar de esta forma, eres un mal hermano – Se quejó la rubia cruzándose de brazos. Gaara se sintió un poco culpable y la miró con un gesto de querer pedir perdón.

-Lo siento Temari, tienes razón en estar preocupada por mí, gracias hermana – Dijo con una leve sonrisa -. Pero en serio, debes llevar eso a Konoha, allá lo necesitan.

-Claro, esta noche parto entonces – Dijo Temari poniéndose de pie -. A ver si así dejas de estar de gruñón – Se cruzó de brazos. Gaara no pudo evitar reírse del berrinche de su hermana mayor.

-Ya, no digas esas cosas, si no soy tan gruñón… sólo estoy un poco triste…

-Gaara ¿Qué te pasó con esa chica?

-No quiero hablar de ello… - Gaara se acomodó en la cama, tomando el control remoto del televisor que había en su cuarto para ver un poco la tele -. En este momento sólo quiero salir de aquí.

Temari suspiró, no entendía por que Gaara no quería contarle, pero sabía que tarde o temprano iba a averiguar que demonios había pasado.

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Sakura gemía con fuerza el nombre de Sasuke mientras este la besaba con pasión al tiempo que la envestía una y otra vez bajo las sábanas de esa cama. Estaba perdiendo la cabeza, hace tanto que deseaban volver a sentir a Sakura de esa forma, hace tanto que ambos lo deseaban.

La pelirrosa casi enterraba las uñas en la espalda de Sasuke, porque el tenerlo sobre ella haciéndole el amor le producía la sensación más maravillosa e indescriptible del mundo. Amaba demasiado a ese arrogante sujeto, lo deseaba con todas sus fuerzas.

-Sakura… - Pronunció Sasuke antes de besarla en los labios, para finalmente llegar al punto máximo del placer junto a ella. Después de eso, ambos se veían jadeantes y muy cansados, pero no se separaban aún.

En ese momento el celular del moreno comenzó a sonar sobre la mesa, pero a él poco le importaba, pues comenzó a besar a Sakura otra vez, acariciando con sus manos todo su cuerpo.

-Sasuke… el teléfono… - Susurraba Sakura débilmente. Sasuke simplemente lo levantó y lo apagó, mirándola con una de sus típicas sonrisas de autosuficiencia.

-No te preocupes por nada mas ahora – Le dijo acercándose a su oído -. En este momento sólo debes estar pendiente de esto, porque no pienso dejarte aún.

-Ni quiero que lo hagas – Respondió Sakura, sintiendo como nuevamente él comenzaba a moverse en su interior, de forma más salvaje y eso le gustaba mucho.

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En la oficina de Shikamaru, los tres seguían viendo las noticias con atención. Al haber tenido tanto trabajo esta semana, Matsuri ni se había detenido a mirar la tele, había estado muy pendiente de otras cosas, por eso varias de las noticias la sorprendieron, entre los accidentes, robos y asesinatos recientes.

Recordó como ella solía resolver ese tipo de cosas, aunque jamás trabaja sola pues había comenzado hace muy poco. De todas formas esos recuerdos le hicieron mal, porque volvió a recordar aquellas veces en que ella y Gaara se la pasaban tan bien en la oficina. De verdad lo extrañaba demasiado, extraña sus besos y sus manos recorrer todo su cuerpo, lo amaba tanto y por eso le dolía aún más su traición tan cruel.

-Y estamos a las afueras del hospital general de Suna, en donde nos informan de una nueva noticia – Decía una reportera en la tele.

-Mira Matsuri, es una noticia de tu ciudad – Le dijo Chouji, haciendo que ella se interesara.

La mujer en la tele parecía oír algo a través del sono que llevaba puesto, luego de lo cual miró hacia la cámara.

-Dicen que tras un coma de casi dos semanas, por fin el Sub-comisario Sabaku No Gaara ha despertado, parece encontrarse fuera de peligro de muerte, es un alivio para todos los habitantes de Suna, ya que estuvo a punto de morir a manos de unos delincuentes.

-¿Qué Gaara que? – Se preguntó Matsuri poniéndose de pie. Shikamaru y Chouji la miraron intrigados, así que ella lo conocía.

La castaña no podía creerlo, Gaara había estado a punto de morir y ella ni enterada. No lo había sabido hasta ahora, por eso era su extraño mal presentimiento, eso era lo que Yui y Kaori trataron de decirle, tenía que ser. Sintió que un nudo en su garganta le apretaba y no la dejaba respirar, mientras las lágrimas se apresuraban a bajar por sus mejillas. Se sentía tan mal, no entendía como podía seguir amándolo tanto, como le dolía saber que él casi había muerto.

No soportó más aquella presión y finalmente se desmayó. Shikamaru se apresuró a cogerla antes de que cayera al piso, no quería que se fuese a golpear con algo.

-Hey Matsuri – La llamó, pero la chica estaba sin sentido totalmente -. Será mejor recostarla en algún lugar, no se ve nada bien.

-Claro, llevémosla al sillón – Dijo Chouji también preocupado por ella. Ninguno de los dos tenía muy claro que había pasado, sólo que al oír el nombre de Gaara ella se había desmayado.

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-Tranquilízate Hinata ¿De acuerdo? – Pedía Naruto, tratando de que su novia dejara de llorar. Tenten llegó con un vaso de agua y lo ofreció a Hinata.

-Es que no puedo – Respondió la ojiperla.

-Toma Hinata – Dijo Tenten -. Ten esto y trata de calmarte, en estos casos es mejor que pensemos con la cabeza fría – La castaña trataba de animar a su amiga, aunque no sabía como, sabía a la perfección cuanto Hinata quería a su hermana menor -. Hablé con Neji y viene hacia acá, también está preocupado.

Hinata sólo asintió con la cabeza, no sabía que iba a pasar ahora, por que habían secuestrado a su hermana, sólo por esas pruebas.

-Hinata ¿Estás segura de que el número por el que te llamaron era un teléfono público? – Preguntó Kiba, quien acababa de llegar hace unos minutos -. Porque si es así podemos rastrear el área desde donde se hizo la llamada y de ahí tener una idea de donde pueden estar.

-Es una buena idea Kiba – Dijo Naruto, separándose por unos instantes de Hinata para ir hacia el castaño -. Hinata, préstame tu celular.

-Si – Hinata asintió con la cabeza y le entregó el aparato a Naruto, el cual se lo llevó junto a Kiba. Sai llegó con el teléfono en la mano, se veía algo molesto, enojado.

-El Uchiha no contesta – Dijo, temiendo que pudiera estar ahora con Sakura -. Tiene el celular apagado.

-Que extraño, Sasuke jamás lo apaga aunque sea su día libre – Habló Tenten. Recordó que hoy era el día en que a Sakura la daban de alta y lo entendió todo. Al ver la cara de Sai supo que el moreno estaba pensando lo mismo, así que mejor no quiso decir nada más, seguro eso le haría daño a Sai, porque aún amaba a Sakura.

-Bueno… si Sasuke no contesta entonces habrá que hablar con Shikamaru, él tiene unas copias, creo que podrían servirnos de momento – Dijo Hinata poniéndose de pie. Se encontraba un poco más calmada después de haber bebido el vaso de agua, así que ahora estaba decidida a rescatar a su hermana sin importar como.

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-Vamos Sasori, cambia esa cara – Decía Deidara acercándose al pelirrojo, el cual estaba apoyado contra la pared de la azotea de aquel edificio, cerca de la puerta. Sasori bajó la mirada, no se sentía nada cómodo con esta situación, además le había dolido cuando ella le gritó que lo odiaba.

-No puedo ¿No te das cuenta de que todo me ha salido mal? Yo no quería hacerle daño a ella, era lo que menos quería – Dijo Sasori.

-Pero… tú la has protegido, si no fuera por ti el idiota de Hidan ya la hubiera matado – Le recordó Deidara. Sasori asintió con la cabeza.

-Ese imbécil es un sádico y no dudo que esté buscando la mejor oportunidad para hacerle daño, pero eso no lo voy a permitir – Sasori apretó sus puños con rabia a impotencia, pues deseaba hacer algo mejor que simplemente cuidar que Hidan no le hiciera nada a su muñeca.

-Sasori… sólo espero que esto no termine mal – Dicho esto Deidara se levantó. Ambos tenían un mal presentimiento, algo iba a acabar mal, fuese como fuese, algo no estaba bien.

-Yo también espero lo mismo – Respondió el pelirrojo mientras encendía un cigarrillo.

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Itachi se encontraba sentado junto a Konan. Él hablaba por teléfono mientras la peliazul simplemente lo miraba, hasta que terminó de hablar.

-¿Cómo va todo? – Preguntó Konan.

-Bien, tienen a la chica Hyûga, pero las cosas no van bien entre los chicos – Dicho esto Itachi se puso de pie, pero Konan lo tomó por la muñeca, haciendo que se detuviera -. ¿Sucede algo querida Konan?

-¿Cuándo vas a regresar? – Itachi la miró fijamente. Había estado tanto tiempo detrás de esa mujer, la quería con todas sus fuerzas, pero sabía que tarde o temprano todo se acabaría, porque su vida estaba destinada a ser corta y solitaria.

-Muy pronto – Respondió antes de besarla. En estos momentos debía de encargarse de unos asuntos importantes de la organización, por lo que estaría fuera por un tiempo.

Konan lo abrazó, como no queriendo dejarlo partir, pero después de un momento fue él quien se separó.

-Nos vemos preciosa, no te preocupes – La volvió a besar, pero esta vez en la frente, para alejarse de aquel lugar. Konan se sentó sobre una de las sillas del bar, sentía que en cualquier minuto ya no lo volvería a ver.

-Nos vemos… - Susurró.

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-¿Cómo dices Hinata? – Preguntaba Shikamaru incrédulo. Aún seguía en la oficina, estaba sentado frente a la dormida Matsuri, quien descansaba sobre un cómodo sillón -. Si, claro, ven por las pruebas cuando quieras, no te preocupes.

Mientras hablaba, Matsuri comenzó a reaccionar. Al abrir sus ojos notó a su jefe y amigo muy preocupado hablando por teléfono, pero sólo logró escuchar el nombre de Hinata antes de que la conversación acabara.

-Oh, ya despertaste, nos tenías muy preocupados - Dijo el Nara viendo como la castaña se sentaba lentamente, al parecer aún algo mareada.

-Estoy bien… - Dijo sosteniendo su cabeza, tratando de alejar aquel malestar, esas nauseas que iban y venían como un boomerang -. ¿Qué sucedió con Hinata-chan? – Preguntó preocupada. Durante el tiempo que llevaban de conocerse, se habían hecho muy buenas amigas, por eso le inquietaba mucho lo que había logrado oír.

-Algo muy serio… - Shikamaru suspiró -. Su hermana fue secuestrada por Akatsuki, así que me pidió de favor que le diera las pruebas que tengo.

-Oh… ya veo… - Matsuri se sorprendió. Desde que había llegado a Konoha las noticias sobre Akatsuki volaban de allá para acá, pero jamás pensó que se meterían con una persona que ella conocía. En ese momento recodó aquella vez en que Gaara le dijo que un miembro de su policía era parte de esa banda, y que según en Konoha no tenían información de él.

Deseaba ayudar, pero no era capaz de llamar hacia Suna y preguntar, sentía que todo su cuerpo temblaba de sólo pensarlo. Además estaba el hecho de que Gaara estaba en el hospital ¿Cómo es que no lo había sabido? Él muriéndose y ella sin saber nada.

-¿Te sientes bien? - Preguntó Shikamaru al verla ponerse tan triste, pero Matsuri rápidamente sonrió algo nerviosa y comenzó a agitar sus brazos.

-Estoy muy bien, muy bien – Decía con una gotita en su frente, aunque en el fondo de su corazón deseaba con todas sus fuerzas correr a los brazos de Gaara y decirle que tendrían un hijo ¿Pero para que? Después de todo Gaara no la quería, seguro estaba mejor sin ella.

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Hanabi estaba sedienta y hambrienta, además sus manos le dolían debido a que estaban fuertemente atadas. Sentía sus brazos cansados de estar en esa posición, al igual que el resto de su cuerpo, estaba entumecida. En ese momento alguien abrió la puerta, trayendo un plato de comida y un poco de agua, era Deidara.

-¿Por qué me traes eso? – Preguntó señalando aquel plato con la mirada. Deidara cerró la puerta y dejó las cosas en el suelo para después soltarle la soga de las manos.

-No podemos dejar que te mueras, eres muy valiosa – Dijo sentándose frente a ella. La chica se acercó al plato y comenzó a comer, de verdad tenía mucha hambre y en estos momentos encontraba todo delicioso.

-Tú no pareces ser tan malo – Dijo Hanabi dejando de comer -. ¿Por qué me han secuestrado?

-Verás, tu hermana tiene unas pruebas muy valiosas, haciendo esto es la única forma de que nos las de por la paz – Le explicó Deidara. Hanabi frunció el ceño.

-Que idiotas, Hinata onee-chan es muy lista, ella descubrirá donde me tienen y junto a sus amigos les pateará el trasero.

A Deidara se le marcó una venita en la frente ¿Cómo era posible que ella se portase de esa manera estando secuestrada? ¿Es que acaso no tenía miedo de que la matasen?

-Sólo termina de comer – Dijo el rubio para después levantarse y salir del cuarto.

Hanabi bajó la mirada, sentía una inexplicable tristeza. No entendía como la persona que más quería había sido capaz de hacerle tal cosa, de haberla engañado sólo para obtener un montón de viejos y arrugados papeles. Le había roto el corazón, se había enamorado de una persona que no existía, que jamás existió.

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-¿Todavía no saben nada? – Preguntó Neji a Tenten, la cual negó con la cabeza. El castaño abrazó a su novia, estaba preocupado por su prima, no quería que le hicieran nada malo.

-Tranquilo Neji, estoy segura que todo va a salir bien, Hinata ya fue por las pruebas y cuando la llamen haremos un trato – Dijo Tenten abrazándolo más fuerte. Neji asintió con la cabeza y se quedaron así por un buen tiempo.

Al menos el estar con Tenten le tranquilizaba, pero desearía no haberle mentido.

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Hinata detuvo su auto frente al edificio donde se encontraba el bufete de abogados de Shikamaru. Estaba apurada, así que subió lo más pronto que pudo.

Matsuri le abrió la puerta.

-Matsuri-chan ¿Dónde está Shikamaru-san? – Preguntó la ojiperla. Matsuri negó con la cabeza.

-Gomen ne Hinata-chan, él tuvo que salir de urgencia para el juzgado, pero me dijo que apenas llegaras te entregara esas cosas… - Matsuri se alejó y comenzó a buscar entre los estantes, revisando todas las carpetas, hasta que encontró lo que estaba buscando -. Aquí están.

-Muchas gracias – Dijo la ojiperla. Estaba apurada así que se iba a ir, pero de pronto su celular comenzó a sonar, por lo que tuvo que responder -. ¿Bueno?

-Hey Hinata ¿Cómo estás? Soy yo, Temari – Habló la rubia desde el otro lado. Hinata se sorprendió al oírla.

-Temari-san, hola – La saludó. Matsuri, al oír ese nombre se tensó completamente, no se esperaba que Hinata y Temari se conocieran.

-Oye, lo que pasa es que esta noche me voy a Konoha, tengo algo importante que debo entregarles, así que te aviso que mañana estaré por allá.

-De acuerdo… por cierto ¿Cómo está Gaara-kun? No he sabido nada de él y estoy algo preocupada – Decía Hinata sonando un poco triste. Matsuri bajó la mirada, el sólo oír ese nombre la hacía sentir mal.

-Él está bien, despertó y está más gruñón que nunca – Decía Temari entre risas -. Por cierto, sólo quería saber si me dejas quedar en tu departamento unos días.

-Claro que sí – Respondió Hinata -. Y me alegro que él esté bien, bueno, entonces hasta mañana, hoy estoy muy apurada.

-¿Qué te pasó?

-Mañana te cuento.

Después de hablar Hinata le dedicó una sonrisa a Matsuri y salió disparada de ahí. Matsuri sentía como su corazón se había apretado de pronto, ahora había comprendido que efectivamente era Hinata la ex –novia de Gaara, aquella que el pelirrojo nunca pudo olvidar, o eso creía ella.

Hinata por su parte se subió a su auto y partió rápidamente rumbo a la comisaría. Ahora sólo quedaba esperar la llamada de Akatsuki, pues necesitaba llegar a un acuerdo. Lo bueno era que tenían copias de las pruebas, así que aunque las entregaran aún tendrían los originales.

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Sakura dormía plácidamente en su cama mientras que Sasuke la observaba con una sonrisa dibujada en sus labios. Estaba tan feliz por lo que estaba sucediendo con ella, porque por fin estaba a su lado, que parecía un completo idiota ahí, sólo viéndola como si ella fuese lo único sobre la tierra.

De un momento a otro comenzó a acariciar su cabello rosa, le gustaba su color, parecía una linda flor de cerezo, por eso su nombre le quedaba perfecto.

-Esta vez no te perderé Sakura… - Susurró. Después se dio cuenta de que había tenido apagado su celular casi todo el día, así que lo encendió para ver que se había perdido, quedándose sorprendido al oír los mensajes de voz.

No podía creer que Akatsuki hubiera secuestrado a la hermana de Hinata.

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Lugar: Suna, aeropuerto.

El anochecer llegó muy rápido y Temari se encontraba a punto de partir hacia Konoha. No podía evitar pensar en aquel idiota con el que se había encontrado dos veces allá, era un idiota ciertamente, pero le gustaba pensar en él.

-Ay ya Temari – Se regañó sacudiendo la cabeza. No se suponía que pensara tanto en ese sujeto, ella tenía una misión muy importante encomendada por su hermano, y por extraño que pareciera, sentía que llegando a Konoha algo iba a pasar, algo iba a cambiar, pero no estaba segura de que era ese sentimiento.

Tal vez sólo estaba pensando demasiado.

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Gaara había sido dado de alta durante la tarde. Aún no se sentía bien y sin embargo se encontraba emborrachándose en un bar, sólo pensando en ella, en cuanto extrañaba sus besos y el calor de su cuerpo.

No podía creer cuanto era lo que le dolía ya no tenerla, no podía creer cuanto era que la amaba, mil veces más que lo que creyó amar a Hinata. Hinata fue como una obsesión, como una carrera que quería ganarle a Naruto, pero Matsuri era infinitamente diferente, ella era la mujer que le había entregado todo, su corazón y su cuerpo, y él lo había destruido, lo había quebrado igual que a un espejo, o un pedazo de cristalería fina. Había tenido a un hermoso ángel en sus brazos y le cortó las alas, impidiendo que ella pudiera volar, había apagado su luz.

-Maldita sea… - Susurró mientras apretaba el vaso de whisky de su mano. Estaba demasiado enfadado consigo mismo por haberla dejado ir.

Bebió otro trago, a ver si así lograba olvidarla, pero la canción que había en aquel momento en el bar no ayudaba mucho, es más, sólo lo hacía recordar más cosas sobre ella.

Ya no me llamas por teléfono

Es la señal que todo acabo,

Antes lo hacías y siempre era yo

Quien te pedía que no

Al oír aquella letra, Gaara podía recordar el momento en que ella se había ido de su lado, y se daba cuenta de cuanto la extrañaba.

Desde ese día en que te abandone

Juraste volverías por mí

Yo no quería y no volviste más,

Y hoy te vengo a decir...

Ahora recordaba sus palabras aquella noche frente a Sari, como debió haber sufrido Matsuri al oírlo, al escuchar que ella sólo significaba un juego en su vida, que realmente no sentía nada por ella. Le dolía pensar en que alguna vez se expresó así de Matsuri, se sentía como un sucio bastardo.

Si estas contéstame, vamos atiéndeme

Yo se que he sido un tonto y que, de ti me enamore...

Y no lo supe ver...

Era cierto, él se había enamorado y se dio cuenta demasiado tarde, cuando ya ella estaba cansada de luchar, cuando ya todas sus ilusiones habían sido destruidas. Había sido un tonto, si tan sólo lo hubiese sabido antes, si tan sólo se hubiese dado cuenta desde el principio cuanto la amaba, ahora ella estaría a su lado.

Vuelve que el tiempo pasa y yo te hecho de menos

Y en este punto te seré sincero..

Y dejare que hable mi corazón...

Que esta latiendo, desesperado por ir a buscarte

Pero es inútil porque se ha hecho tarde,

Y me arrepiento de lo que paso...

Y aquellas palabras lo superaron "Vuelve". Era lo que más deseaba, que ella regresara a su lado, poder decirle cuanto se arrepentía por todo, pero era inútil porque se había ido y no sabía donde buscarla, no tenía como saber su paradero, y la necesitaba más que al aire.

-Mierda… - Se quejó, ya se encontraba ebrio y aquella canción seguía sonando. No quería seguir oyendo, eso sólo lo hacía sentirse peor.

Por suerte, en ese momento llegó Kankuro, quien al verlo embriagándose no se pudo aguantar su rabia ¿Cómo era posible que estuviera bebiendo apenas unas horas después de haber salido del hospital? Y eso sólo porque insistió, pues los doctores le habían dicho que no podía salir aún, pero él no se quedó tranquilo hasta que lo dejaron irse, con reposo absoluto.

-¿Qué demonios entiende por reposo absoluto? – Se preguntó el castaño enfadado mientras se dirigía hacia su hermano -. ¿Qué crees que haces Gaara?

-Lárgate Kankuro, déjame en paz – Dijo Gaara muy molesto, pues Kankuro trataba de sacarlo de ahí por la fuerza, cosa que él no iba a permitir.

-Gaara, maldita sea acabas de salir del hospital, no puedes ponerte así de borracho ¿Es que caso quieres que te de un coma etílico? – Decía el castaño tratando de levantar a su hermano, hasta que finalmente tuvo éxito, pues Gaara estaba ya tan borracho que comenzaba a caer dormido -. Demonios, pero que testarudo es… - Suspiró pesadamente, definitivamente no era una buena idea dejarlo solo.

Por su parte, Gaara se estaba quedando dormido, pero con una pequeña sonrisa en sus labios, pues estaba soñando con ella.

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Aquella noche parecía más fría de lo normal estando en ese sucio cuarto sin nada que la cubriera. Sólo deseaba escapar de ese infierno, dejar de pensar en la persona que le había hecho esto, sólo deseaba regresar a su vida normal y cotidiana, sólo quería volver a ser ella.

-¿Por qué…? – Se preguntaba mientras unas finas lágrimas recorrían por sus mejillas. No quería llorar, se había convencido de que no valía la pena hacerlo por él ¿Pero que podía hacer? Se había enamorado, de un criminal y asesino, pero estaba enamorada, era lógico que se sintiera mal.

Estaba todo muy oscuro, sólo algunas luces de la ciudad entraban, haciendo que el ambiente fuese un tanto tétrico, pues las sombras daban aquella impresión. Ya no estaba amarrada, pero estaba encerrada en ese lugar. Ni siquiera podía escapar por la ventana, era un lugar demasiado alto, podría matarse.

Suspiró, necesitaba calmarse.

De pronto oyó como alguien abría la puerta. Ella le estaba dando la espalda, así que no supo quien era hasta que esa persona habló.

-¿Cómo te sientes?

-¿Cómo quieres que me sienta? ¿Acaso crees que es lindo saber que la persona que uno ama se ha estado burlando de ti todo el tiempo, Sasori? – La chica lo miró. Ahora sabía que aquel sujeto no era su amado Kei, que Kei sólo era un producto de su imaginación, él era sólo Sasori, un criminal de la banda Akatsuki.

-Lo siento muñeca… - El pelirrojo bajó la mirada, pero debido a la oscuridad ella no podía ver lo triste que se encontraba.

-¡No me llames de esa forma! Él único que podía llamarme así era Kei, pero tú no eres él… - La castaña se dejó caer en el suelo frío, abrazándose a sí misma mientras comenzaba a llorar de nuevo. En estos momentos no le importaba si él mataba, prefería eso a tener que soportar que su amor fue una mentira.

-Te equivocas, yo soy él… - Dijo Sasori mirando a la chica llorar, sintiendo que se le partía el corazón, o lo que quedaba de él -. Todo eso… todo fue verdad.

-Mentira… - Lo interrumpió Hanabi -. Tú sólo jugaste con mis sentimientos, no sabes lo que es amar de verdad, un criminal como tú, alguien como tú fue quien asesinó a mi madre, yo jamás podría perdonarte…

-A mí me pasó igual, mi padre fue asesinado… pero no precisamente por un criminal…

Hanabi no le quiso prestar atención, no quería verlo, pero Sasori siguió hablando.

-Él fue asesinado por un policía, un sujeto llamado Uchiha Madara, al igual que tu madre… mi padre les estuvo siguiendo la pista…

Esta vez, la chica no pudo evitar levantar su vista, estaba sorprendida ¿Cómo era posible? ¿Acaso él estaba mintiendo otra vez?

-¿Entonces por eso tú… te uniste a esa banda?

-Pensé que si estaba del lado contrario de la ley podría acercarlo a mí, para acabarlo y que todos pensaran que había sido obra de Akatsuki, por eso nadie conocía mi rostro… pero jamás pensé que él fuera… - En ese momento alguien comenzó a golpear la puerta desde afuera, justo cuando Sasori se disponía a contar que Madara era el verdadero líder de Akatsuki, sin embargo no se pudo -. Bueno… - Se puso de pie -. Me voy, pero espera muñeca… te prometo que nadie te hará daño, sólo confía en mí.

Hanabi no dijo nada, aún estaba impresionada por esa pequeña historia. Ellos dos tenían algo en común, la muerte de un ser querido a manos de algún ser miserable, pero a pesar de eso no sabía si confiar en sus palabras, no sabía si él realmente la protegería.

Por su parte, Sasori tampoco sabía si estaba bien el haberle contado la verdad a Hanabi, pero era así, esa era su única verdad, por eso deseaba tanto encontrar esas pruebas por él mismo, para hundir a Madara por todo lo que había hecho, pero ahora ya era tarde, ahora no había escapatoria, porque había tomado un camino sin retorno, donde inevitablemente sabía que no tendría un buen final.

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El Día había llegado. Hinata se encontraba dormida, había estado preocupada toda la noche, al igual que Naruto, por eso se quedó junto a ella todo el tiempo, procurando que pasase bien la noche.

Eran las nueve de la mañana cuando sonó el timbre del departamento de la ojiperla. Naruto se levantó a abrir, pues Hinata aún dormía.

Ellos no habían hecho nada durante la noche, pero daba la impresión de que sí, pues el rubio se había levantado sólo en bóxers, sin imaginar que quien buscaba era una mujer, por eso cuando abrió la puerta escuchó un ensordecedor grito, el cual aprovechó de despertar a Hinata.

-¿Por qué? – Se preguntó el rubio mientras se cubría los oídos -. ¿Temari?

-¡Naruto, vístete pervertido! – Le gritó la rubia histérica y sonrojada, era la primera vez que tenía una vista así del ojiazul y la verdad era que no estaba nada mal, por lo que más avergonzada se sentía.

-No me llames pervertido ¿Además como iba yo a saber que ibas a venir? – Preguntó Naruto mientras que tomaba un cojín del sillón de Hinata y se cubría un poco con él.

-¿Qué sucede? – En eso Hinata llegó, sintiéndose muy avergonzada, pues había olvidado que Temari vendría, además seguro se había llevado una mala impresión.

Después de aclarar el bochornoso incidente, todos se encontraban sentados en la mini sala, hablando sobre el motivo de aquella visita tan inesperada.

-¿Dices que traes la ficha y el informe de un ex –policía de Suna que pertenece a Akatsuki? – Preguntó Naruto interesado. Temari asintió con la cabeza.

-Así es, la verdad era que debía venir hace más de dos semanas a traerlo, pero debido a lo que pasó con Gaara no quise venir antes – Explicó la rubia -. Pero como le dije ayer a Hinata, él ya está bien.

-¿Saben quien le disparó? – Preguntó el rubio, pero Temari sólo negó con la cabeza.

-Eso aún no lo sabemos, aunque hemos estado investigando.

-Ya veo… - Hinata bajó la mirada. Aún se sentía mal por lo de su hermana, y lo peor era que aún no le llamaban los secuestradores.

-Hinata… - Naruto tomó su mano -. Vamos a la comisaría, iremos a ver si Kiba ha podido rastrear el lugar, te aseguro que rescataremos a tu hermana.

-Si – Hinata asintió con la cabeza y los tres se pusieron de pie para salir.

En el pasillo, al mismo tiempo, Matsuri se encontraba saliendo de su departamento hacia su trabajo, pero no se esperaba que estuviera Temari en ese lugar.

-¿Matsuri? – Cuestionó la rubia sorprendida. Al verla, Matsuri abrió los ojos con sorpresa, esperando ver a Gaara también, pero Temari parecía estar ahí sola, así que se calmó un poco.

-T-Temari-san… ¿Qué haces aquí? – Preguntó Matsuri algo nerviosa, sin notar aún a Naruto y a Hinata, quienes se habían sorprendido al darse cuenta de que ellas se conocían, pero después lo encontraron lógico, ya que Matsuri venía de Suna igual que Temari.

-Más bien yo debería de hacer esa pregunta.

-Hola Matsuri-chan – Dijo Hinata con su suave y melodiosa voz. Matsuri respondió haciendo un ademán con su mano.

-¡Buenos días Matsuri-chan! – Gritó Naruto muy animado -. ¿Cómo va el bebé?

-¿El bebé? – Preguntó Temari observando fijamente a la castaña, la cual de pronto se sentía muy nerviosa y comenzaba a ponerse pálida -. ¿Cuál bebé Matsuri?

-Etto…

-Pues el que está esperando – Se volvió a meter Naruto. Hinata le pegó un codazo disimuladamente, mientras Temari abría los ojos por la enorme sorpresa ¿Matsuri embarazada? ¿Pero de quien?

-¿Estás embarazada Matsuri? – Preguntó aún sin poder creérselo, mientras que Matsuri sólo sentía el miedo de que Temari se hubiese dado cuenta de que ese hijo era de Gaara. Ella podría decírselo y no quería, no quería volver a verlo, no quería que Gaara sólo la buscara porque se sentía atado, ella no deseaba amarrarlo de ninguna forma.

Se comenzó a sentir mareada, como si le faltara el aire, esa presión era tanta como la que había sentido ayer.

-¿Te sientes bien? – Le preguntó Temari preocupada, pero Matsuri no pudo responder cuando cayó desmayada. Naruto se apresuró a atraparla, para él una mujer embarazada debía de cuidarse mucho, por eso no permitiría que le pasara nada, más estando ella sola.

-Creo que nos tardaremos un poco – Dijo el rubio con una gotita en su frente. Hinata sabía lo que Naruto pensaba sobre las embarazadas, y aunque este no fuera el momento, podía imaginarse esperando un hijo de él ¿Pero por que razón nunca había quedado embarazada? A veces se olvidaba de los anticonceptivos, y aún así… -. Hinata – La llamó Naruto -. Vamos a llevarla adentro.

-Hai – Dijo la ojiperla asintiendo con la cabeza. De alguna manera sentía envidia, ella también quería saber que se sentía ser madre, pero no sabía por que no sucedía.

Temari estaba muy confundida ¿Acaso Matsuri estaba embarazada cuando se fue de Suna? ¿Quién sería el padre de su hijo? ¿Y por que estaba sola en Konoha?

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-¡Estoy aburrido! – Gritó Hidan pateando una silla. Deidara lo miró con fastidio y Sasori con odio -. ¿Sabes que Sasori? Me voy a ir a divertir con esa niña.

-No te atrevas – Le advirtió Sasori poniéndose delante de él. Estaban en una enorme sala casi vacía del edificio, al parecer haciendo hora para volver a llamar a Hinata.

-¿Me lo vas a impedir tú? – Pregunto con una sonrisa sardónica, mientras sacaba su pistola -. ¿Sabes? Sabía que la iba a usar, pero no pensé que sería contra ti.

-Hidan, ya basta – Trató de intervenir Deidara, pero vio consternado como Sasori sacaba su arma también.

-Yo tenía exactamente el mismo presentimiento, que curioso ¿No?

Ambos se miraban con desdén, con deseos de apretar el gatillo de sus armas, de dispararse y ver muerto al otro, así no tendrían que soportarse más.

Hidan estaba a punto de disparar, cuando alguien le golpeó con un ladrillo en la cabeza, haciéndolo caer al suelo sin conocimiento.

-¿Por qué lo hiciste Deidara? – Preguntó Sasori frunciendo el ceño.

-Yo tampoco lo soporto – Fue la respuesta del rubio, quien sacó algo de su bolsillo y lo arrojó a manos de su amigo, era una billetera llena de dinero -. Vete con tu muñeca, llévatela lejos de aquí antes de que Hidan u otro de Akatsuki le haga algo.

-¿Pero y tú?

-Yo estaré bien, simplemente hago explotar este lugar y diré que ustedes tres murieron en la explosión – Respondió Deidara con una sonrisa confiada. Sasori también sonrió.

-Por primera vez me agrada la palabra explosión – Después de esto Sasori salió corriendo escaleras arriba. Tendría que lidiar con un par de hombres de la organización, pero no eran nada serio, los vencería rápidamente.

Deidara suspiró mientras veía a Hidan en el piso. Debía de hacer algo rápido, así que corrió para buscar como hacer kaboom con ese lugar, sólo que no se esperaba que el albino despertara tan rápido.

-Maldito Sasori… te voy a matar… - Musitó mientras se ponía de pie, agarrando su pistola, en verdad sentía muchos deseos de ver la sangre del pelirrojo esparcida por el suelo.

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Mientras que Matsuri estaba recostada en la cama, Hinata se había puesto a mirar el informe que trajo Temari, quien había salido a comprar unas cosas. La rubia tenía mucho que preguntarle a su amiga Matsuri.

-Vaya… se llama Sasori… - Susurró Hinata mientras miraba el nombre y demás datos, sin embargo al ver su foto se quedó totalmente sorprendida, no podía creer quien era -. Es… es Kei-san… esto no puede ser… ¿Entonces él secuestró a Hanabi?

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Hanabi estaba abriendo lentamente sus ojos, se dio cuenta de que un nuevo día había llegado, otro día…

-No puede ser… sigo aquí… - Susurró con tristeza. No sabía lo que pasaba por la mente de Sasori, por que le había dicho todas esas cosas, sólo sentía que él no estaba mintiendo.

En un momento un extraño sonido inundó por completo su canal auditivo, era el sonido de un disparo, una serie de disparos, le habían disparado a alguien.

-¿Qué está…? – No alcanzó a hacer su pregunta cuando vio que alguien pateaba la puerta y tras eso sólo pudo ver a Sasori con el arma en la mano.

-¡Hanabi, nos vamos de aquí ahora! – Gritó muy decidido el pelirrojo. La tomó de la mano sin que ella dijera nada y la sacó de ese cuarto. Hanabi no entendía nada, sólo vio a un montón de sujetos en el piso, al parecer estaba siendo custodiada por muchos más de los que pensó.

-¿A dónde vamos? – Preguntó por fin, pues se encontraba demasiado confundida aún.

-A cualquier parte, a donde ese maldito de Hidan no te haga daño, ni nadie de Akatsuki, te dije que te iba a proteger y eso estoy haciendo, porque eres mi muñeca – Al decir esto Sasori le dedicó una sonrisa sincera, por lo cual Hanabi le creyó, sonriendo también.

El pelirrojo no pudo evitar abrazarla, le reconfortaba tanto que ella estuviese bien.

-Siento haberte dicho cosas tan crueles ayer… sólo quería que me odiaras para que no te doliera tanto mi traición, la verdad es que yo te quiero… - Le susurró al oído -. Yo te amo… pero no soy alguien que merezca tu perdón.

-No importa… yo… yo también… te amo – Dijo la castaña abrazándolo más.

-¿Entonces vas a huir conmigo? – Preguntó Sasori mientras la observaba con una sonrisa. Hanabi asintió con la cabeza.

-Hasta el fin del mundo… - Respondió antes de unir sus labios con los de él. A pesar de tener el rostro cubierto de lágrimas, su sonrisa seguía encantando a Sasori como la primera vez, la sonrisa de su muñeca.

-Que tierna escena, lástima que tenga que hacer una pausa – Se escuchó la voz de Hidan, quien estaba a punto de dispararle a Hanabi, pero Sasori se movió, haciendo que la bala le diera a él en el brazo -. Mierda, tenías que protegerla.

-¡Sasori! – Gritó la chica asustada al ver caer la sangre al piso. Sasori entrecerró un ojo por el dolor y se llevó una mano al brazo lastimado, mientras sostenía su arma con éste.

-Hidan… - Dijo con rabia -. Maldito…

Hidan se acercó hasta ellos, tomando bruscamente a la chica para ponerle la pistola en la sien. Sasori se sorprendió al ver eso y rápidamente se puso de pie.

-Suéltala bastardo – Exigió, levantando como pudo su brazo para apuntarle al sujeto que tenía apresada a Hanabi.

-Tendrás que pedirme por favor… - Dijo Hidan mientras bajaba su mano por el cuerpo de la chica, acariciándolo con el cañón de su arma y amenazando con disparar en cualquier momento -. Ahora si, comienza el juego de verdad… Sasori…

Continuara…

Avance:

Los policías descubren la ubicación del lugar en donde tienen secuestrada a Hanabi. Hinata, Naruto y el resto van a ese lugar para rescatarla. Temari habla con Matsuri sobre su embarazo, y un malentendido se produce con respecto al padre de ese bebé. El enfrentamiento entre Sasori y Hidan tiene lugar en la azotea del edificio, el que al final tiene terribles consecuencias y finalmente todo termina en un giro inesperado.

Próximo capítulo: Una promesa que se llevó el viento.

Mi pobre Gaara y mi pobre Sasori, mis dos pelirrojos favoritos como sufren xDD, Dios, soy tan mala que ya me estoy arrepintiendo del próximo capítulo.

Los únicos que la pasaron bien en este capítulo fueron Sasuke y Sakura, jeje, pero es que ya se lo merecían, y ya se acerca el momento en que Gaara va a saber que será papi, así como el malvado plan de Shion, que pospuse pues como había dicho, lo del secuestro iba a ser lo principal.

¿Notaron que Matsuri no dejaba de pensar en Gaara a cada rato? xDDD

Y parece que el enojo de Hinata hacia Naruto se pospuso xD

Bueno, gracias por todos sus reviews, me alegran mucho y me animan a seguir escribiendo, así que, nos leemos.

PD: Trataré de actualizar los otros fics pronto, y los de Bleach también ^^

Sin más

¡Bye! ^^u