Este es el penúltimo capítulo de la primera parte del fic, que coincide con el 4x21, Después del siguiente me tomaré un descanso (Estoy bloqueada y también tengo otras cosas que hacer ineludiblemente) Pero, por supuesto, lo terminaré :D

Sólo que tardaré un poco más de lo que creía...

En fin... continuemos...


DESDE QUE VOLVISTE DEL INFIERNO

(La mirada de Sam)

"When The Levee Breaks"

Llevo casi dos días aquí dentro, sin más distracción que unas revistas, un portátil sin conexión a internet y las "entretenidas" charlas de desintoxicación de Bobby.

Puede que tengan razón, puede que sí sea un adicto o… Tengo alucinaciones, por la falta de sangre de demonio supongo. Necesito salir de aquí, necesito…

Si Rubi supiera dónde estoy me sacaría… ¡están perdiendo un tiempo precioso! ¡Lilith sigue destruyendo sellos ahí fuera y Dean se pasa las horas sentado en la escalera del sótano!

Claro que lo sé, hasta aquí llega el olor a whisky barato del que compra Bobby, ¿quién iba a ser si no? Ya apenas habla conmigo… ¿A lo mejor ha pensado que ya no valgo la pena? Quizás… Quizás quiera matarme, como Gordon, quizás sólo quiere obedecer a papá y acabar conmigo… pero aún está luchando consigo mismo en llevarlo a cabo.

Sacudo la cabeza ante esa idea. Él no me encerraría en casa de Bobby si quisiera matarme, Bobby no le dejaría. Él nos quiere, somos como su familia… Pero Dean es su favorito, como también era el favorito de papá, Dean es el bueno, el que no bebe sangre de demonio, ¿y si lo ha convencido?

No, no me habrían encerrado aquí, quizás esté atrapado pero estoy protegido, aquí no puede entrar ningún monstruo, no quieren hacerme daño, realmente creen que necesito ayuda…

- ¿De veras? – el tipo, tan alto como él sonríe alegre acariciándose la barba rala, es Alastair, tal y como era cuando acabó con él - ¿Y entonces? ¿Cómo es que me han dejado entrar?


Las alucinaciones se apoderan del menor de los Winchester de tal manera y con tanta violencia que sus guardianes se ven obligados a inmovilizarlo. El viejo chatarrero asiste impotente a la destrucción de ambos hermanos. Pero ninguno escucha, ninguno es capaz de superar su propia situación, su propia tortura.

Le duelen tanto los gritos desesperados del menor como la asfixiante angustia del mayor. Sin embargo, pese a todos sus propósitos de hacer guardia y velar el turno de sueño de Dean el sopor le vence y despierta con el presentimiento de que algo está mal.

Descubre a Sam en el aparcamiento, forzando su coche y no el Impala y casi lamenta detenerlo, porque Dean tiene razón y ese muchacho sigue siendo el chico dulce y amable que siempre ha sido, quizás debería haberle escuchado también a él. Quiere decirle que le ayudará a superar todo esto, pero no logra detenerle.

El viejo vehículo se aleja traqueteando del taller dónde su dueño yace inconsciente. Sam no es capaz de sentir preocupación por Bobby o por lo que hará Dean. Sólo ansía reunirse con Rubi porque ella es la única que puede ayudarle.

DQVDI-Sam

Hace todo lo que debe hacer para que Dean no pueda seguirlo. Sabe que sólo está ganando unas horas. La recepcionista le mira con compasión, reconoce esa mirada y decide usar el malentendido en su provecho dejándola creer que lo han abandonado frente al altar.

- Créame señor Graham, lo superará, ahora le parece terrible, pero con el tiempo se dará cuenta de que si ella le ha hecho esto es que no merece estar a su lado – sonríe con aliento la amable administrativa entregándole la llave de su habitación – disfrute de su estancia, aproveche todas las comodidades y relájese, verá como mañana todo será distinto.

- Gracias Joan – lee en la chapa de identificación.

Por un momento está tentado de hacerle caso, meterse en el jacuzzi y olvidarlo todo con un baño de espuma. Si sólo pudiera olvidar lo que hay ahí fuera. La llamada de recepción le hace sonreír un poco, Joan parece haberle tomado bajo su tutela y le advierte que la novia traidora está allí, y que si no quiere verla hará que seguridad la eche del hotel.

- Se lo agradezco, de verdad Joan, pero déjela subir, lo mejor es aclarar las cosas cuanto antes ¿no cree?

Rubi entra en la habitación admirando el lugar y bromeando hasta que se percata de la ansiedad que absorbe al cazador. Es tanta el ansia de sangre en ese momento que Sam no puede pensar, ver, sentir otra cosa que el latido de la misma. La toma en brazos furiosamente sin advertir el gesto de triunfo de la morena. El orgullo por el trabajo bien hecho.

- Tu sed ha aumentado – le dice después y algo muy pequeño, oculto, aplastado bajo toda la energía que ahora fluye por las venas del Winchester más joven le avisa de que no está bien, que tiene que preocuparse por ello.

Las palabras de la pequeña demonio no le tranquilizan del todo. Pero al menos sabe por dónde empezar a buscar. Hay un seguidor de Lilith en la ciudad y es uno de los favoritos de la criatura que más odia, su "chef" particular, poseyendo a una enfermera de la unidad de neonatos del hospital comarcal.

De repente, lo que más temía que ocurriera ha sucedido. Dean está allí, cuchillo en mano ha logrado arrinconar a Rubi y se dispone a matarla. No puede permitir que lo haga, ella no es mala, o al menos no tanto como los demás. Está vivo gracias a ella, todos están vivos gracias a ella.

Sujeta el brazo del rabioso cazador tratando de impedir que haga algo irreparable. Su hermano está rabioso y también loco de preocupación y trata de calmarlo. Después de todo, aunque sea por el motivo equivocado, está ahí porque le quiere.

- Dean, me alegro de verte, venga, hablemos de esto – pide dispuesto a olvidar la agonía del encierro y a creer que las horribles cosas que le dijo fueron fruto de su imaginación.

- En cuanto ella muera, hablaremos – la rabia impide razonar al mayor de los Winchester.

- Rubi, lárgate – ordena a la demonio, Sam es consciente de que con ella allí tratar de hacer razonar a su hermano es tarea inútil. Ignorando las protestas de Dean, la morena aprovecha la ocasión y huye.

- ¡Ella es veneno Sam!

- No es lo que crees Dean – explica armado de paciencia el castaño, confiando aún en que puede convencerlo.

- ¡Mira lo que te ha hecho! – grita desesperado el mayor - ¡desaparece durante semanas! ¡Te deja destrozado deseando sangre…

- ¡Estaba buscando a Lilith! – la impotencia es tan grande, cada intento de hacer que Dean entienda es una nueva bofetada.

- ¡Lo que está haciendo es manipularte sin que te enteres!

- Te equivocas Dean – desea que por una vez deje de verlo como a un niño indefenso y lo vea como su compañero, como alguien capaz de tomar sus propias decisiones.

- Sam, te mientes a ti mismo. Yo sólo quiero que estés bien… - Sí, por eso lo encerró, claro… Pero el mayor de los Winchester tiene el argumento definitivo – Tú harías lo mismo por mí, y lo sabes.

- Escucha – Sam siente que no puede rendirse, que su hermano tiene que seguir a su lado porque puede ser la última batalla, sus últimas horas sobre la tierra – Escúchame un segundo, sabemos dónde hay un demonio cercano a Lilith, Acompáñanos Dean, hagamos esto juntos.

- Eso suena bien – pero es un paso adelante y dos atrás – pero solos tú y yo, con esa puta no hay trato. Despídete de ella e iré contigo ahora mismo.

- No puedo – y la decepción es tan grande en la mirada de su hermano que duele, realmente necesita que no le odie – Dean, la necesito para matar a Lilith. Se que no puedes entenderlo pero puede que algún día… lo entiendas. Soy el único que puede hacerlo.

- No, no eres tú el que lo va a hacer.

- Ah claro es verdad – la amargura por la ceguera del rubio se troca en ironía – lo olvidaba, los ángeles creen que eres tú.

- ¿Tú no crees que pueda?

- No, no lo creo – ya está bien de ser amable, lo ha intentado de todas las maneras posibles y sólo consigue incomprensión y desprecio, ahora hará lo que debe hacer pese a quién pese – no eres lo bastante fuerte.

- ¡Y tú si lo eres!

- Soy práctico Dean, estoy haciendo lo que es necesario.

- ¿Si? ¡Pues no vas a seguir haciendo nada más!

- ¡Deja de mangonearme Dean! – Suspira profundamente y hace el último y desesperado intento – oye, toda mi vida has conducido tú y has dado las órdenes ¡Y me he fiado de ti porque eres mi hermano! Ahora te estoy pidiendo que, por una vez, confíes en mí.

- No – y es el no más difícil de escuchar – no sabes lo que estás diciendo Sam.

- ¡Sí lo sé! – gime desesperado el castaño incapaz de aceptar la negativa.

- Pues entonces ¡es peor aún! – gime desesperado Dean.

- ¿Por qué? – la vida de Sam va a sufrir un vuelco a partir de esa pregunta, su mundo, todo va a cambiar - te estoy diciendo…

- Porque no se trata de lo que haces sino de lo que eres – interrumpe el mayor dejando salir en el peor momento el mayor de sus temores – Ahora eres…

Es el preciso instante en que todo se rompe a su alrededor destrozando lo que los unió una vez. Sam lo ve, y ya no siente el dolor de su hermano porque el propio lo domina todo. Todos lo han dicho, durante su niñez, durante su juventud: "El bicho raro", "El friki"… "El monstruo".

- ¿Qué?... No – había luchado por salir adelante porque sólo había alguien que sabía que no le iba a fallar, que pasara lo que pasara, hiciera lo que hiciera siempre estaría ahí. De golpe y porrazo eso se había terminado, había pasado de ser el hermano pequeño a ser el problema sin dársele la oportunidad de ser un hombre. ¿Todos creían que era un monstruo? Pues habrá que darles la razón. Un odio helado se apoderó de su voz – Dilo.

- Ahora eres un monstruo.

Una lágrima surcó el rostro de Dean mientras pronunciaba esas palabras creyendo que no había nada más terrible, que nada podía ser más terrible que ese preciso momento. Se equivocaba.

Continuará...