No solamente Kentaro se horrorizó, sino que Youmu también mostró una expresión confundida en su bello rostro…
"¿No me has oído, Youmu? Te ordeno que le cortes las piernas a Kentaro-kun. De esa manera él jamás se irá de aquí" dijo Yuyuko seriamente, pero con una serenidad terrorífica…
El aterrado Kentaro se dio vuelta hacia Yuyuko. "P-Pero… Y-Yuyuko-hime…" intentó objetar…
"Tú mismo lo has dicho, Kentaro-kun: 'Ahora le pertenezco a Yuyuko-hime'. ¿Acaso lo olvidaste tan rápido?" dijo Yuyuko poniendo otra vez su dulce sonrisa, solo que esta vez esa misma sonrisa se volvía aterradora en el contexto…
"Lo lamento mucho, Kentaro-san… pero debo obedecer a Yuyuko-hime" dijo Youmu preparándose para desenfundar a Roukanken y caminando lentamente hacia Kentaro…
"¡No, Youmu-san! ¡Por favor no me cortes!" gritó Kentaro aterrado mientras retrocedía y temblaba de miedo…
Youmu lentamente comenzó a desenfundar su katana. Una vez que la hubiera desenfundado completamente, ya sería demasiado tarde…
"¡Marisa-saaaaaaan!" gritó Kentaro desesperado…
"¡Signo del Amor: Chispa Maestra!" gritó Marisa. Youmu saltó hacia atrás para esquivar el enorme rayo de energía que vino desde el costado. Marisa y las demás regresaron desde la misma dirección en la que se habían marchado…
"Lo sabía. Si estás enamorada de él" dijo Reimu…
"¡No estoy enamorada! ¡Simplemente sabía que ese idiota se iba a meter en problemas y tendría que salvarle el trasero otra vez!" respondió Marisa…
"Es verdad… Marisa siempre está salvándome… Si que soy patético" pensó Kentaro, aunque en su rostro había una sonrisa de alivio…
Yuyuko tomó la otra sandalia que le faltaba (que en realidad estuvo escondida bajo su vestido todo el tiempo) y volvió a calzársela, sabiendo que se avecinaba una pelea. Luego ella se puso de pie y se dio vuelta hacia Marisa y las demás. "Vaya, vaya… Parece que no podremos evitar un conflicto" dijo Yuyuko con calma…
"¡Ríndete! ¡Somos nosotras cuatro contra solo ustedes dos! ¡Están en desventaja!" gritó Marisa…
"Vengan aquí por favor, Hermanas Prismriver" dijo Yuyuko tranquilamente. Las tres hermanas (habiéndose vuelto a poner el calzado fuera de cámara) acudieron a su llamado, listas para luchar por la princesa…
"Será pan comido" dijo Reimu sacando sus sellos de papel bendecidos. Sakuya silenciosamente sacó sus cuchillos…
"Yo no aplaudiría hasta que el concierto termine" respondió Lunasa mientras ella y sus hermanas se preparaban para luchar…
"Youmu… Llevemos a Kentaro a un lugar privado donde las visitantes indeseadas no puedan molestarnos" dijo Yuyuko…
"Si, Yuyuko-hime" respondió Youmu, tomando a Kentaro y llevándoselo junto con Yuyuko…
"¡Yo iré tras ellos!" exclamó Alice, comenzando a perseguir a Youmu y a Yuyuko…
"¡Nos encargaremos rápido de estas tres!" dijo Marisa antes de que Alice se perdiera completamente de vista…
"¡Vamos! ¡No hay prisa! ¡Quédense a escuchar al menos una canción!" dijo Lyrica. Las tres hermanas entonces se pusieron en una formación triangular…
"¡Gran Réquiem: Maravilloso Concerto Grosso!" gritaron las tres a la vez, y luego de acumular energía comenzaron a girar en torno a un punto en el centro de la formación. Desde ese punto florecieron dos ráfagas de balas mágicas simultáneas, una de balas amarillas en todas direcciones, la otra una espiral giratoria de tres vías compuesta de balas rosadas…
Las heroínas comenzaron a esquivar todo perfectamente mientras contraatacaban con sus propios disparos. Sellos bendecidos y orbes Yin-Yang en el caso de Reimu, cuchillos en el caso de Sakuya y estrellas y rayos láser en el caso de Marisa…
"¡No se emocionen aún! ¡Eso fue apenas el primer movimiento!" dijo Lunasa. Entonces se vieron tres finas líneas de luz formando un triángulo entre las tres hermanas. Una tercera ráfaga de balas mágicas en espiral, esta vez azules, salió del centro sin que dejaran de salir las otras dos. Todas las balas mágicas se convirtieron en afilados cristales azules, rojos y amarillos al tocar el triángulo de luz. Algunos volaron en trayectorias rectas, otros en trayectorias curvas y otros cambiaban de dirección repentinamente, sin manera de distinguir cuáles harían qué cosa. Incluso luchadoras tan hábiles como nuestras heroínas fueron rozadas por los ataques…
"¡Y aún hay más!" dijo Merlin. Las hermanas empezaron a girar más rápido alrededor del centro del triángulo, cuyos lados formados por líneas de luz se iban haciendo cada vez más gruesos y tomando los tres colores de las Prismriver, y nuevos rayos de luz se formaban en los vértices donde estaba cada una de las hermanas…
Mientras tanto, Alice perseguía a Yuyuko y a Youmu alrededor de Hakugyokurou. La princesa fantasma y su sirvienta llevaron a Kentaro al lado contrario de donde se llevaba a cabo la pelea y se detuvieron allí, esperando a que Alice las alcanzara…
"Parece que una de ellas nos siguió hasta aquí… Youmu, deshazte de ella" dijo Yuyuko…
"Si, Yuyuko-hime" dijo Youmu seriamente…
"¡Esta vez no tendrás tanta suerte!" le dijo Alice a Youmu, sacando un mini-ejército de muñecas. Ambas peleadoras chocaron sus respectivas armas…
Por supuesto, Kentaro estaba horrorizado de que otra vez tantas chicas entraran en guerra solo por él. "¿Por qué tiene que pasar esto? ¿Por qué siempre terminan acribillándose a balazos sin importar lo que yo haga? ¿Y encima por mí? ¡Yo no valgo tanto para que arriesguen sus vidas así!" lloró Kentaro…
"Lo que puedes hacer es rezar por que ellas mueran en esta pelea" dijo Yuyuko con una calma macabra, asustando aún más a Kentaro. "Verás… Si ellas mueren se convertirán en fantasmas, por lo tanto ellas podrán estar en el mundo de los muertos legalmente y tú no tendrás que separarte de ellas. ¡Podrás disfrutar el paraíso con tus amigas para siempre! ¿No es eso hermoso?" explicó ella luego…
"¡Kentaro Yuki!" gritó Alice mientras luchaba con Youmu, llamando la atención de Kentaro. "¡No creas que te vamos a perdonar por esto! ¡Te castigaremos en cuanto volvamos a casa! ¡Te pisotearemos descalzas como a un balde de uvas en un viñedo!" amenazó la titiritera haciéndose la enojada antes de endulzar su expresión. "¡Así que no te atrevas a morir! ¿Me oyes?"
"…No soy esa clase tan masoquista de fetichista de los pies… pero aprecio la intención, Alice-san" dijo Kentaro dejando de llorar, sonriendo un poco al sentirse apreciado en cierta forma…
Youmu repentinamente atravesó la defensa de las muñecas de Alice. La titiritera aún así logró esquivar el ataque, pero entonces Youmu enfundó de nuevo su katana para realizar otra técnica. "¡Espada del Dios Humano: Aceptación de la Verdad Eterna!"gritó ella antes de trazar una enorme cuchillada horizontal en el aire a algunos metros de distancia detrás de Alice. Luego de eso Youmu rápidamente volvió a su posición original frente a su oponente. En ese momento comenzó a salir una ráfaga de disparos lentos de la línea que Youmu trazó detrás de Alice con su espada, mientras que la propia Youmu atacaba al mismo tiempo por el frente, emitiendo tres líneas de balas mágicas rojas cada vez que agitaba a Roukanken. Alice se vio a sí misma en problemas con tantos disparos por ambos lados. Algunas de sus muñecas fueron destruidas y algunos disparos llegaron a herirla…
"¡Alice-san!" gritó Kentaro…
"¿Por quién me tomas? ¿En serio crees que caeré ante una técnica tan débil?" dijo Alice desafiante. Luego de eso comenzó a acumular poder mágico rápidamente para lanzar un hechizo fuerte. "¡Maldición: Muñecas Colgadas de Hourai!" gritó ella…
Sacando más muñecas aparentemente de la nada, Alice contraatacó ferozmente. Sus muñecas comenzaron a girar en torno a ella y soltar una ráfaga rápida de balas amarillas, seguida por una más lenta de balas verdes, extrañamente dirigidas hacia la propia Alice. Eso era parte de la técnica, ya que las balas que rebotaron en el cuerpo de Alice hicieron que ella emitiera enormes burbujas azules de energía mágica que salieron en todas direcciones. A eso sumarle las muñecas disparando más ráfagas rápidas de balas amarillas y la propia Alice al mismo tiempo disparando un círculo de balas azules…
Todas esas cosas juntas aún así eran esquivadas hábilmente por Youmu. "¡No me tocarás con eso!" gritó ella, pero las balas eventualmente se acumularon tanto que no dejaban ver nada. Ya no se veía exactamente qué estaba sucediendo, y Youmu se vio obligada a cortar las balas que no podía esquivar. Eventualmente el ataque de Alice la desbordó y hubo una explosión. Youmu salió volando y cayó derrotada. Kentaro no pudo evitar sentir lastima por ella. Mientras tanto una cansada Alice recuperaba el aliento…
"Lo hiciste bien, Youmu" dijo Yuyuko para consolar a su sirvienta caída…
"¡Signo de la Ilusión: Muñeca Asesina!" gritó Sakuya mientras tanto, lanzando una corriente continua de cuchillos que salieron disparados hacia Merlin Prismriver, causándole cientos de cortes…
"¡Signo del Espíritu: Sello de Fantasía! ¡Concéntrate!" gritó Reimu. Orbes de poder sagrado de varios colores cayeron sobre Lunasa Prismriver, causando una enorme explosión…
"¡Signo de la Magia: Vía Láctea!" gritó Marisa, disparando una corriente de estrellas de colores hacia Lyrica Prismriver, haciéndola estallar también…
Las tres hermanas poltergeist yacían quemadas o cortadas en el suelo. No es que los ataques las hubieran matado, pues han estado ya muertas desde hace siglos, pero luego de recibir semejantes ataques ya no podrían luchar. Reimu, Sakuya y Marisa no perdieron el tiempo y pronto se unieron a Alice…
"¡Ya vencimos a todas tus sirvientas! ¡Ríndete y devuélvenos a Kentaro!" Marisa le gritó a Yuyuko…
"¡Oh, vaya! Déjame pensarlo… No" respondió Yuyuko con una sonrisa juguetona…
"¡Muy bien! ¡No me digas que no te advertí!" dijo Marisa mientras ella y sus compañeras se preparaban para atacar…
"Oh… ¿En serio?" respondió Yuyuko serenamente mientras levantaba los brazos. Antes que Marisa y las otras se dieran cuenta, ya estaban completamente rodeadas por hermosas pero siniestras mariposas de color negro. "Mi habilidad es invocar la muerte sobre quien yo quiera… Eso significa que cualquiera puede morir instantáneamente si yo así lo deseo. No necesito nada más, ni siquiera escribir su nombre en alguna libreta ni nada parecido" explicó Yuyuko. "¿Y bien, Kentaro-kun? ¿Cuál de ellas quieres que muera primero?"
Una vez más Kentaro estaba por quebrarse ante tanta presión. "¡Ellas morirán si no hago algo! ¿Pero qué puedo hacer yo contra alguien tan poderosa que puede matar a quien quiera al instante?" pensó Kentaro aterrado…
"¿Qué mierda estás diciendo? ¡No moriremos tan fácilmente! ¡No te preocupes, Kentaro! ¡Te sacaremos de ahí!" gritó Marisa…
"Ya veo… Creo que la maga ordinaria es quien debería morir primero" dijo Yuyuko sin la más mínima preocupación. Las mariposas negras en torno a Marisa comenzaron a moverse rápidamente, pareciendo que se preparaban para tomar la vida de la hermosa bruja…
"¡No! ¡A Marisa no! ¡Llévame a mí si quieres, pero no a Marisa!" gritó Alice…
Ver a Marisa en peligro hizo que Kentaro reaccionara. De repente tomó del tobillo derecho a Yuyuko y le quitó la sandalia. Cuando Yuyuko miró hacia abajo, vio a Kentaro detrás de ella. El chico por primera vez llevaba una mirad decidida…
"¿Qué vas a hacer? ¿Piensas que me vas a detener haciéndome cosquillitas en el pie? ¡Qué tierno!" se burló Yuyuko…
"Lo sé… Lo que puedo hacer para ayudar a Marisa-san es poco y nada… ¡Pero luego de haber examinado tu pie en su totalidad con mis manos y mi boca ya sé cuáles son tus puntos más blandos!" respondió Kentaro…
Los hábiles dedos de Kentaro comenzaron a tocas rápidamente la hermosa planta del pie de la bella Yuyuko. La hermosa princesa fantasma trató de aguantar, pero el cosquilleo era muy intenso y soltó una bellísima carcajada. Tantas cosquillas hacía Kentaro en el bello y suave pie de la princesa que ella perdió la concentración y su conjuro de muerte desapareció, liberando a Marisa y las demás…
"¡Ahora, Marisa!" gritó Alice…
"¡Signo del Amor: Chispa Maestra!" gritó Marisa, disparando su enorme rayo concentrado de energía mágica. En ese momento Sakuya detuvo el tiempo y se aseguró de quitar a Kentaro del camino del ataque y traerlo de vuelta sano y salvo al lado de las heroínas…
Cuando el tiempo reanudó su curso, Youmu de repente se levantó y se puso en el medio entre la Chispa Maestra y Yuyuko en un intento de proteger a su princesa. Aún así el ataque las envolvió a las dos y la explosión fue espectacular…
"¿Realmente era eso necesario, Marisa-san? …Ya sé que ya estaban muertas desde antes, pero…" dijo Kentaro tristemente…
"¡No seas tonto, Kentaro!" respondió Marisa. "Ellas dos son demasiado fuertes para que una simple Chispa Maestra las destruya" agregó. Un sorprendido Kentaro entonces volvió a mirar hacia donde Yuyuko y Youmu estaban. Al disiparse el humo las dos estaban aún allí, tiradas en el suelo…
"¡Nya! ¡Muy bien! ¡Las felicito a todas!" dijo una voz conocida de una niña pequeña. Todos miraron hacia el lugar de donde provino la voz. Allí se había abierto un agujero en el espacio con dos moños rojos atados uno en cada extremo, dentro del cual se veía un espacio vacío con muchos ojos…
"¡Es la misma clase de portal que me trajo a Gensokyo!" pensó Kentaro. Entonces del portal emergió nada menos que…
"¡Cheeeeeeen!" gritaron Reimu y Marisa al mismo tiempo mientas la señalaban con el dedo…
"¡Basta! ¿Por qué todo el mundo grita mi nombre cuando me ve?" se quejó Chen, pero rápidamente se calmó. "¡Fuiste muy valiente, Kentaro Yuki! ¡Todo salió de acuerdo al plan! ¡Yukari-sama estará muy complacida!" dijo la gatita felizmente…
Marisa, Reimu y Sakuya se prepararon para atacar a Chen, pero la gatita no mostraba miedo. "Yo en el lugar de ustedes lo pensaría dos veces antes de disparar una sola bala" dijo la voz de una mujer adulta detrás de Chen. Los ojos de esta mujer se podían ver dentro del agujero, brillando como los de un zorro cazando a su presa en medio de la noche. La sola presencia de esta mujer detrás de Chen hizo que Marisa y las otras desistieran de atacar…
