Trozos de la memoria.
¿Puedes explicarme como mierda es que paso todo esto Hyuga de quinta? Se supone que la situación con el Uchiha quedo resuelta apenas revivimos, ¿Cómo demonios es que terminara viviendo aquí? ¡Aquí! ¿Te das cuenta de lo que eso significa o es que tú pequeño cerebro no alcanza para procesar la información? Más te vale que tengas una buena explicación para esto cuando reciba tu respuesta o mejor evita mostrar tu feo rostro por mi casa ¿entendiste?
Deidara leyó la carta, una vez más; reviso con cuidado la caligrafía, una vez más. Sin duda se trataba de su letra. El papel tenía varios manchones de tinta, y de arcilla, y estaba quemado en algunas partes, prueba de que algo estallo apenas se abrió. Esbozo una sonrisa ladina, al parecer pudo desarrollar las explosiones controladas a distancia, como bombas de tiempo que se activaban al tacto de la persona indicada, era genial…lastima que no recordaba como hacerlo.
Reprimió un gruñido de frustración, tenía tantas ganas de dejarse caer de espaldas sobre la cama que sentía su cuerpo hormiguear de satisfacción ante la idea, lastima que para llevarla a cabo se exponía a que su herida se abriera de nuevo y todos sus órganos quedaran esparcidos a un lado suyo. Bien, exageraba con lo de los órganos pero no con lo de la herida. Cruzo los brazos y torció la boca, era aburrido estar todo el día en una cama con la calma absoluta como compañera, de vez en cuando a sus oídos llegaba el barullo de la gente en la calle, cuando eso sucedía no podía evitar levantarse con cuidado y caminar hasta la ventana para observar a la gente ir de un lado a otro, trabajando, hablando o solo riendo.
Ahora sabía que estaba en el país de Ko, un lugar que su dana había conquistado para Pain en su tiempo como Akaksuki y que al parecer seguía dependiendo de la aldea de la lluvia. Después del ataque a Ame Sasori fue enviado al lugar y se volvió algo así como un señor feudal. Abrió la ventana y se sentó en la silla a un lado de la misma apoyando los brazos en el quicio para descansar su rostro en ellos. Sin quererlo sus ojos se centraron en un grupo de niños que jugaban sentados en el suelo, parpadeo un par de veces y de pronto el grupo de chiquillos se redujo solo a tres, quienes portaban un impermeable para cubrirlos de la ligera llovizna que caía, ya no jugaban en la calle sino en el jardín de una casa, junto a un árbol alto del cual colgaban dos columpios de madera.
– Oigan enanos, Deidara los busca para el baño.
– Ahora vamos.
– ¿Qué se supone que hacen? – la niña se acerco a ellos.
– Atrapando gusanos – contesto contento Kota mostrándole los gusanos que tenía en las manos. A lo que la chica solo enarco una ceja con un claro gesto de asco.
– ¿Para que quieren gusanos?
– ¡Para esto! – grito Shisui arrojándole el puño de animales que tenía en la mano con tan buena puntería que le dio de lleno en la cara. El rostro de la pequeña se descompuso en una mueca de sorpresa e indignación remarcado por una palpitante vena en su frente.
– ¡MALD… - abrió la boca solo para tragarse las lombrices que Kota le lanzo en su descuido. Comenzó a toser y antes de recuperarse se lanzo en persecución de los dos niños.
– ¡AHORA SI LOS MATO!
– ¡Primero tendrás que atraparnos! - grito el heredero del sharingan
– ¡Tortuga! ¡Tortuga! ¡Tortuga!
– ¡NO HUYAN ENGENDROS, VENGAN AQUÍ QUE SOLO QUIERO CONVERTIRME EN HIJA UNICA! – y los gritos llegaron hasta la cocina donde el observaba la escena con una cara de asombro que no podía imaginar. Instintivamente se llevo las manos a su vientre, que a sus casi cuatro meses mostraba ya un notable bulto.
– ¿Qué sucede? – escucho la voz del Uchiha a sus espaldas. Al parecer acababa de llegar y Usagi no estaba.
– Suki va a convertirse en hija única hmm.
– ¿Otra vez? – gruño con fastidio el mayor mientras salía – Más vale que tengan una buena explicación para esto – le escucho decir en el tono frio y lleno de pedantería que solía utilizar, pero ni eso ni la cara de poker que puso fueron suficientes para controlar la desenfrenada carrera de esos tres, es más, termino con una gran cantidad de barro zampada en la cara.
– ¡Castigados! – exclamo el pelinegro casi gritando al perder por fin la paciencia y creo tres clones para atrapar a los niños, quienes comenzaron a protestar alegando su inocencia, cosa que le importo un pepino al mayor quien los mando a bañar una vez estuvieron dentro.
– Son insufribles – se quejo el Uchiha mientras se lavaba la cara – cuando se proponen ser fastidiosos son iguales a ti y…. – Deidara ya no escucho toda la sarta de quejas y reclamos que salieron de la boca del pelinegro pues una profunda carcajada salió de su garganta trayéndolo de vuelta a la realidad.
– Aungh - Su ataque de hilaridad se vio cortado por una dolorosa punzada en su vientre. Dio un profundo suspiro para mitigar su dolor y espantar el recuerdo. Giro su rostro hacia la puerta. Varias veces se había sorprendido a si mismo anhelando ver la imagen de alguno de esos locos entrando sin pedir permiso y gritando los locos planes que tenían para molestar a Suki, o las quejas de la mayor, las preguntas de la anciana y…no, de ese bastardo no extrañaba nada. Apretó los puños y paso saliva tratando de desaparecer el nudo que se quería formar en su pecho. Se levanto y fue rumbo a la cama, por mas que lo odiara todavía necesitaba mucho reposo. Busco en su memoria las palabras de la Hyuga, aquellas que le indicaran como diantres termino metido en esa casa, se concentro tanto en esa historia que sin darse cuenta se quedo dormido.
Caminaron por lo que parecieron horas aunque solo llegaron a una pequeña cueva no muy lejos de la aldea para encontrar en su interior a una Konan tendida en el suelo con varias heridas de consideración y a la Hyuga cuidando de ella. El artista no presto atención a su alrededor y por los siguientes días solo se dejaba llevar de un lado a otro, siempre ocultos para evitar que los ninjas de Iwa los encontraran, en varias ocasiones fue necesario encadenarlo cuando tenia alguna crisis que lo hacia perder el control. No se percato de la llegada a Ame, mucho menos de los cambios que comenzó a sufrir su cuerpo con el paso del tiempo, ni siquiera era consiente de su propia debilidad, toda su realidad era un muro blanco roto de vez en cuando por sentimientos de enojo y frustración; lo único que fue capaz de sacarlo de su estado de sopor fue un repentino dolor que lo atravesó como si buscara partirlo a la mitad. El momento del alumbramiento había llegado, lo supo, y eso solo lo hizo entrar en un estado de histeria que lo obligo a atacar a todo aquel que se le acercaba, Deidara al fin llegaba al limite de su cordura y en medio de gritos y destrucción se vio envuelto por un manto negro y luego de eso su mente se sumergió en una serie de pesadillas y vacios que no podía recordar, una realidad donde solo el dolor estaba presente y del cual no podía escapar.
Cuando por fin pudo ser dueño de si mismo despertó en un cuarto blanco, el olor a desinfectante era fuerte y asqueroso y él se sentí mareado, sin saber donde estaba o que había pasado. Cerro los ojos e intento recordar aunque era poco lo que venia a mente, solo…el maldito dolor atravesando su cuerpo debido a…
– Maldición… – todo lo vivido le llego de golpe agitando su respiración, se le antojaba como una más de esas pesadillas, donde no era consiente de las palabras ni de los hechos. Su mano temblaba cuando la llevo a su estomago, explorando su cuerpo buscando algo que le indicara cual era la realidad ahora, por fin dio con una cicatriz en su vientre, una cicatriz que no estaba anteriormente y un nudo se formo en su garganta.
– Es bueno tenerte de vuelta – dijo una voz a su lado.
– ¿K..konan? – abrió los ojos y trato de enfocar a la mujer con miles de preguntas en la punta de su lengua.
– Espero que está vez te quedes.
– ¿Q..qué paso? – susurro con un hilo de voz, demasiado cansado para hablar más alto.
– Estamos en Amegakure, tras tu juicio te trasladamos aquí, costo mucho trabajo llegar por tus ataques psicóticos y porque nos perseguían – hizo una pausa dándole tiempo a procesar la información – eras incapaz de pensar con claridad y por lo tanto incapaz de tomar una decisión con respecto a tu estado – se cruzo de brazos guardando silencio nuevamente – y dado a que no podíamos decidir por ti dejamos que la gestación llegara a su fin – nuevamente detuvo sus palabras para observar la reacción del rubio – durante estos meses tu mente estuvo perdida y te negaste a comer al grado de padecer una anemia terrible, lo cual complico el parto – dejo escapar un suspiro de alivio – fue muy complicado, realmente es un milagro que ambos estén con vida – concluyo.
Deidara escuchaba tratando de armar los acontecimientos en su cabeza, pero conforme las palabras tomaban forma el parecía desdibujarse, alejándose de las palabras de la mujer como si fuese un idioma incompresible para él. Su visión se torno borrosa y su garganta dolía por contener un…sollozo.
– Fue una niña – informo de pronto la kunoichi sin apartar sus ojos de los suyos – apenas llego a pesar kilo y medio, casi muere pero ya se ha recuperado. Como es obvio nació por cesárea en la cual tu perdiste mucha sangre y para tu desgracia cogiste una terrible infección, que junto a tu estado mental te han mantenido en cama por dos meses después de su nacimiento.
El artista se sintió incapaz de seguir el hilo del monologo, comenzó a respirar con fuerza mientras todo se volvía borroso, desvió sus ojos de la kunoichi y los dirigió al techo sintiendo como su mente comenzaba a perderse en ese blancura.
– No te desconectes ahora Deidara – hablo fuertemente la mujer agarrando con fuerza su barbilla para obligarlo a verla – eres mucho mas fuerte que esto así que deja de compadecerte y reacciona de una maldita vez – los ojos azules se enfrentaron a los ámbar sin dar grandes señales de lucidez haciendo que la mujer utilizara su ultimo recurso – muchas personas se pusieron en peligro y casi son desterradas por ayudarte; tu libertad costo mucho, a este aldea, a Sora, a la hyuga, a mi y a ti, así que no lo heches a perder.
Un agobiante silencio inundo el lugar y la kunoichi soltó al rubio cuando este dio señas de volver a conectarse con la realidad.
– ¿c…cómo…fue que…
-Oonoki exigió el pago de los daños que ocasionaste la primera vez que escapaste para poder liberarte, era conocedor de que Amegakure no tiene los recursos para pagar y que nadie gastaría por ayudarte a menos que supiera tu condición, afortunadamente acepto pelear conmigo a cambio de tu libertad, aunque si yo perdía esta aldea sería una extensión mas de Iwa.
– ¿tú…lo…derrotaste?
– Si, con mucho trabajo, aunque al final creo que se dejo derrotar para impedir que experimentaran contigo, realmente te aprecia Deidara – le miro para ver su reacción pero solo hayo un rostro impávido – no eres totalmente libre – el rubio la miro curioso – debes permanecer mínimo año y medio sin salir de la aldea. Ese tiempo debe de servirte para adaptarte a tu nueva vida.
– ¿qué opciones tengo hmn? – pregunto luego de meditarlo.
– Ninguna realmente. No podrás moverte bien en los próximos meses, tienes que recuperarte de la anemia y hay poca gente dispuesta a cuidar a una niña tan delicada de salud como tu hija – cuando la mujer menciono esa palabra el artista sintió como si lo abofetearan – si se queda sola morirá y será un desperdicio – el menor arrugo la cara dispuesto a replicar – velo como una negociación, necesitas a la niña para poder quedarte y recuperar tu libertad y la niña te necesita para sobrevivir, además Sora fue expulsada de la aldea y vino con nosotros, esta dispuesta a ayudarte, piénsalo – dijo saliendo de la habitación.
Deidara reflexiono las palabras de la peliazul una vez se quedo solo, y si era realista no tenia otra opción mas que quedarse con la niña, por muy amargo y humillante que esto fuera. Tuvo que reunir todo su coraje para aceptar la propuesta de Konan, y tras eso llego su primer encuentro con la bebe, cuya sola presencia le transmitía un sentimiento de triste resignación y nauseas. Verla no fue menos doloroso, en especial porque la niña era demasiado pequeña y delgada, tenía una mata de pelo negro, la piel demasiado blanca y…su rostro redondo, cabello corto, ojos redondos, sus rasgos, toda ella gritaba su gran parecido con Sasori, esta niña era claramente la hija del marionetista y era otro golpe para el que no estaba preparado.
Jojojo. Este capitulo me gusto más que los anteriores, será porque al fin pude liberar mi lado malo y bueno al mismo tiempo? Naaa. Quien sabe, pero me gusto, espero a las lectoras también.
Strugberry.- Ha…con razón los gatos de la CIa estaban ahí, ahora comprendo todo. (ßni sabe de que habla pero bueno) Gracias por el review y las porras, espero no decepcionar con este capitulo ^^
