Disclaimer: Los personajes de crepúsculo, no me pertenecen. Son de la magnífica Stephenie Meyer; sin embargo, la trama es completamente mía y está hecha sin fines lucrativos.

¡A favor de la campaña con voz y voto, porque agregar a favoritos y no dejar review, es como manosearme una teta y salir corriendo!

Como siempre, gracias a JulieDeSousaRK, por su ayuda.

Capítulo Veinte

Isabella despertó; como muchas otras veces, sin reconocer el lugar en el que estaba. La luz mortecina de la habitación, le daba un aspecto tétrico a la estancia. Al abrir los ojos y desperesarse, se dio cuenta de que estaba en aquel sucio departamento. Una silla, una mesa y un pequeño closet al fondo de la habitación, al lado de unas cortinas color blanco. Era un espacio pequeño.

Edward le había dado dinero suficiente para permitirse unos cuantos lujos, además, de que se había encargado de pagar la renta del departamento que ella quisiera. Sin embargo, se sintió tan impotente al permitirle aquello. Por eso, el primer mes buscó un buen departamento, sólo para que Edward no sospechara nada y el segundo mes, lo dejó sin dejar pista alguna.

Estaba segura que Edward, sabía exactamente como encontrarla. Actualmente, ella pagaba de su propia cuenta ese pequeño cuarto. Con lo que ganaba de mesera en la cafetería, apenas le daba para comer, mas con la tarjeta que le había ofrecido, lograba salir adelante y juntar un poco de dinero, en lo que conseguía algo mejor.

Se levantó para salir de la cama y comenzó a vestirse con las ropas que ya había dejado de manera pulcra, en una de las sillas. Cuando hubo terminado, se miró al espejo y salió de la habitación para tomar un taxi que, la llevaría hasta la cafetería.

Al llegar, sus compañeras de trabajo ya esperaban la llegada del jefe y ella se les unió.

—Bella, parece que Mike es tan tonto; que cree que le dirás que sí, en la primera cita —una chica de cabello rubio, sonrió enérgica, mientras la rodeaba con los brazos. Ya llevaba un par de semanas intentando recobrar su vida y, en momentos como esos, se le dificultaban.

Cada que veía a sus compañeras sonreir, se imaginaba su pasado y lo que podría llegar a suceder si algo como aquello, volvia a pasarle. Debía recordarse a cada momento que James estaba muerto y bueno que; Edward le había dado su libertad, sin objeción. No había impedimento para rehacer su vida.

Cuando la chica volvió a carcajear, Bella se carcajeó junto a ella.

—No pienso decirle que sí, ya le he dejado en claro que no me interesan las relaciones.

—Oh, eso explícaselo porque, es tan bruto que parece no darse cuenta.

Mike, el chico del que hablaban, venía llegando en una bicicleta. Llevaba una gorra roja y una chamarra del mismo color. Sus ojos verdes centellearon al verla parada, junto a las demás chicas. Y Bella, quiso desaparecer en ese momento.

El chico era muy amable con ella; pero ella, no quería darle falsas esperanzas. Era un estudiante universitario y trabajaba para pagarse los estudios. Al parecer, era huérfano y sólo vivía con una tía, del otro lado de la ciudad.

Había ido una vez a la cafetería y la semana siguiente, ya había pedido trabajo. Las otras chicas sospechaban que había pedido el trabajo sólo por ella; porque él había estado trabajando en una ferretería, cerca de su casa. La cual dejó para ir a esa cafetería.

¡Dios!, ella no quería darle alas. Mike no era del tipo de persona que pudiese ayudarla, a sobreponerse de su pasado. Edward la había dejado marcada y eso ni Mike ni nadie podría cambiarlo.

Por las noches, soñaba con el vampiro y temblaba de miedo al recordar, todo lo que había pasado. Aun así; en su corazón, albergaba la esperanza de que él volviese por ella. que le dijera que la quería de nuevo como su esclava y, entonces, ella sabría que le diría que si.

—Buenos días, Bella.

—Buenos días, Mike.

—Vámonos de aquí, chicas, una cabeza va a rodar.

Mike arrugó el ceño ante el comentario de las chicas y por primera vez, ella quiso sonreír de verdad por la escena. Eso era lo que extrañaba del mundo exterior.

—Yo me preguntaba si… —la voz de Mike, la trajo de vuelta a la realidad. Oh, ahora tenía que escucharlo y decirle de la manera más amable que, ella no era mujer para él—…. Quiseras ir conmigo al cine.

—Mike, agradezco tu intención, pero…

—No me contestes ahora —la interrumpió—, piénsalo, por favor.

Iba a contestarle. Cuando de pronto el dueño, llegó batiendo palmas, mientras los observaba. El hombre rebuscó dentro de sus pantalones y sacó un par de llaves. Después de un suave clic, las puertas de cristal se abrieron de par en par y todos entraron a ocupar sus lugares para empezar a atender el local.

Bella limpió un par de mesas en el transcurso del día y luego atendió a los clientes. Uno que otro, trató de invitarle algo; cosa que declinó sin intención de ofenderles.

Cuando hubo llegado la hora de salida, Mike la esperba afuera de la tienda, apoyado en una de las paredes. En cuanto la vio, sonrió y se recompuso en su lugar. Mike era un hombre guapo; sin embargo, si lo comparaba con la belleza de Edward, el pobre se quedaba corto.

Una vez mas negó mentalmente, debía dejar de comparar a todos los hombres con el vampiro. De esa forma, nunca lograría superar lo que había pasado.

—¿Y qué pensaste? —Bella dejó escapar un suspiro de resignación y asintió—. Te juro que no te vas a arrepentir. Iremos al cine y luego a cenar algo.

Ya me estoy arrepintiendo, quiso decir; sin embargo, sólo sonrió y caminó a su lado.

La calle estaba oscura. Un farol de la esquina, se había roto hacía tres días y no lo habían arreglado hasta entonces. Mike, la tomó de la mano; como si tal cosa, fuese de lo mas natural y se sintió bastante incomoda. Las pisadas del chico contra el asfalto; le recordó las terroríficas pisadas de James, antes de sacarla de aquella habitación. Se estremeció de solo pensarlo.

James estaba muerto y muerto no volvería a atormentarla más.

—¿Sucede algo? —preguntó Mike deteniéndose, antes de llegar a la avenida principal. Isabella quiso decir que sí, pero no lo hizo. Solo negó con la cabeza y continuó caminando.

De pronto, el aire de la noche se hizo más frío y podía jurar que el aroma de Edward, rondaba en el ambiente. Estas alucinando, se dijo. Miró ambos lados de la calle en busca de alguna señal, de algo que le dijera que en verdad, él estaba ahí.

Mike arrugó el entrecejo y se detuvo de repente, haciéndola detenerse.

—Iremos por éste lado. Adelante, hay un hombre sospechoso —Bella levantó la mirada, tratando de enforcar la vista. Mike tenía razón, antes de llegar a la carretera principal; había un hombre de levita negra, parado a lado de un arbusto. El cabello alborotado, le daba un aspecto temeroso. Aunado a la forma en que se paraba y se sontenía de la pared.

Es Edward, le susurró algo en el interior.

Mike la haló de nuevo de la mano y la llevó por el otro lado de la calle. Isabella se dejó guiar; no obstante, no quitaba la mirada de aquel hombre. De repente, el hombre levantó la cara y unos ojos tan rojos como la sangre, se le clavaron como estaca en el corazón.

La sangre se le agolpó en los oídos. Esos ojos… era él. Era Edward, su Edward. Soltó la mano de Mike de un solo jalón y comenzó a caminar hacia el vampiro.

—Bells, detente, puede ser peligroso.

Por supuesto que era peligroso, era el demonio más peligros que había conocido y, aun así, solo sabía que quería estar siempre a su lado. Debía correr; pero las piernas llevaban un ritmo propio. Debía llamarlo; pero sus labios, sólo podían abrise para tragar con fuerza.

—Bella —volvió a llamar Mike. Ella no se detuvo. Y no se iba a detener, no cuando lo tenía solo a unos pasos.

Se detuvo a solo dos pasos de su cuerpo y lo observó dubitativa. Edward no se movía. Lo vio apretar los puños con fuerza y tensar la mandibula. Trataba de detener un impulso y ella se imaginaba, quién era el causante de su rabia.

—Tienes un minuto para pensarlo —dijo él con la voz tan ronca, como recordaba. Era la gloria escucharlo de nuevo—. Puedes dar la media vuelta y correr con ese hombre o, quedarte a mi lado y vivir…

—No necesito pensarlo —lo interrumpió—. Quiero estar a tu lado y ser otra vez, tu esclava.

Entonces, el vampiro se giró en ese momento y la levantó en brazos. La apretó contra su cuerpo frio y ella se aferró a él; como si de aquello, dependiera su vida.

Continuará

Sí, fue actualización doble. Espero les haya gustado los dos capítulos.

Las invito a pasarse por el otro fic. Edward/Bella, "Un dulce contrato" es completamente diferente. Nada de vampiros, ni de cosas sobrenaturales.

Un beso y no se olviden de dejar mi paga diciendo qué les pareció.

¡Nos leemos la próxima actualización!