Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Suzanne Collins.


CAPÍTULO 13: REENCUENTROS

POV KATNISS


-PARTE I-


"No me preguntes como sucedió,

O si será cierto, tal vez no.

Sólo sé que ahora estoy aquí,

No hago otra cosa que pensar en ti.

Por pensar en ti…

Me resulta un tanto peligroso,

Pero que decirte, veo hermoso.

Sólo pasa en cada pensamiento

Inevitable como me alimento.

Por eso llévame contigo a donde vayas,

Que sin ti mi brújula me falla.

Llévame en el fondo de tu alma

Contra viento y sin mareas.

Iba más allá del bien y el mar,

No hay cosa que le pueda comparar.

Y que puedo hacer si ha sido así,

Yo sin ti ya no puedo vivir.

Por eso llévame contigo a donde vayas,

Que sin ti mi brújula me falla.

Llévame en el fondo de tu alma

Contra viento y sin mareas.

Y que puedo hacer,

Si así son las cosas del querer.

Y no busques razón,

Cuando va mandando el corazón.

Y no hay quien pueda decirle que no

Está ciego igual que yo.

Por eso llévame contigo a donde vayas,

Que sin ti mi brújula me falla.

Llévame en el fondo de tu alma

Contra viento y sin mareas."


"CONTRA VIENTO Y SIN MAREAS"

De

CHAYANNE


Unos agentes de paz nos ayudan a bajar, después siguen Haymitch, Effie, los estilistas y los equipos de preparación.

Peeta y yo prometimos no separarnos así que, seguimos el mismo camino. A los primeros que vemos es a los Mellark. Su padre, sus hermanos y una chica rubia con un bebé en brazos, están mirándonos con los ojos llenos de lágrimas. Sabiendo sus planes, jamás se les pasó por la mente volver a verlo con vida. Es difícil dejar ir a un ser querido a los juegos, pero más difícil es saber que esa persona va con la idea de morir por la persona que ama.

Peeta es tomado de sorpresa por su hermano mayor y lo abraza desestabiliza.

-¡Hey, campeón, volviste! Te extrañamos mucho. –Dice entre lágrimas.

-Alex, yo también los eche de menos. Pero ¿podrías soltarme? no me encuentro bien todavía.

Su hermano baja la mirada y ve los bastones en los que se sostiene Peeta y mi mano unida a la suya.

-Oh, lo siento ¿Te hice daño? Fue la emoción.

-No, no. Estoy bien, sólo estaré un poco débil por unas semanas.

-Trátalo con cuidado. –Recomiendo.

De pronto viene su padre, me abraza y me agradece por haber salvado a Peeta. También está llorando. Sólo unos segundos los tres están conmigo abrazándome y dándome besos en las mejillas. Me siento incomoda ante tantas muestras de agradecimiento y cariño juntas.

-Dejen a mi novia, la están incomodando. –Dice Peeta sonriendo. –Se avergüenza con facilidad.

Se para a mi lado y mira a cada uno de su familia.

-Así que ya se lo pediste… –Murmura su hermano del medio, Rye. Me mira fijamente escaneando mis facciones, haciendo que el color en mi rostro se haga más intenso.

-Somos novios. –Afirmo intentando calmar mi voz. –Y creo que ambos lo pedimos.

Digo al recordar como salió el tema a colación. Yo preguntándole que éramos y él pidiendo que aceptara ser su novia.

-Bienvenida a la familia, Katniss. –Dice Alex, quien me levanta del suelo y me abraza, quitándome el aire, hasta que me vuelve a dejar en el suelo. Miro a mi novio que no deja de sonreír y me mira como diciéndome "no le hagas caso". –Peeta siempre estuvo enamorado de ti, pero nunca creí verlos juntos si él seguía en su actitud pasiva. Y míralo, sacó valentía, declarándolo en televisión nacional. Nos pusimos muy felices por ustedes al verlos en televisión juntos.

-Gracias. –Contesto con una sonrisa sincera. Apoyo mi cabeza en el hombro de Peeta.

También hablan Rye y su padre, que siguen diciendo que están muy felices de que hayamos vuelto juntos y que soy bienvenida a la familia.

Alex presenta a su esposa, la chica rubia, alta y atractiva de ojos azules que estaba a su lado cuando bajamos. Se llama Elizabeth, y el hijo de ambos, Jace. Ella me saluda amablemente y el niño se queda mirándome no mucho tiempo porque cuando ve a Peeta nuevamente pide ir con él. Su padre lo toma en brazos y se acerca a Peeta para que pueda saludarlo.

-¿Cuántos años tiene? –Pregunto.

-Dos años y medio. –Responde su padre sonriendo

-¡Tío! –Grita llorando Jace.

-Hola, pequeñín. –Le susurra Peeta dejando un beso en su pequeña cabecita. –Oh, no llores. Tu tío está aquí contigo, no se volverá a ir.

Decido que debo darle un espacio a Peeta con su familia y cuando me giro me doy cuenta que mi familia no está. Eso creo hasta que siento una voz muy familiar, gritando mi nombre.

-¡¿Prim?!

Mis ojos se llenan de lágrimas al ver a mi pequeño patito corriendo hacia mí con un vestido amarillo muy bonito y nuevo. Parece de diseño por lo que sospecho que Cinna tuvo algo de ver en eso.

-¡Katniss!

Detrás de ella viene mi madre y Madge, igual de emocionadas. Me agacho y la abrazo. La extrañaba tanto. No logro articular palabras los primeros minutos y ella tampoco. Lloramos entre los brazos de la otra.

-Volviste…

-Te prometí que lo haría. –Miento.

Estuve a punto de romper esa promesa porque no podía vivir sin Peeta. Por suerte, salimos con vida. A mis espaldas noto la mirada de alguien fija en mí, y el ruido de unos pasos. Peeta. Lo miro de reojo y me encuentro con su sonrisa mirando en mi dirección y acercándose a nosotras. Mi madre lo abraza y le agradece todo lo que ha hecho por mí. Madge se ve feliz de verlo nuevamente y lo abraza. Justo ahora me doy cuenta que lo que él me dijo de su relación con Madge es verdad, que ella supo que estaba enamorado de mí y eran amigos. Prim lo abraza y le dice:

-Gracias por protegerla.

-Haría lo que sea por tu hermana, Prim.

Saludo a mi madre y a mi amiga con un abrazo a quien le digo.

-Tú y yo tenemos asuntos pendientes…

-¿De qué hablas? –Dice dedicándome una sonrisa de inocencia.

-De Peeta.

-Él me dijo que no te dijera. Y yo me moría de ganas de que lo supieras. Quería que estuvieran juntos. Nunca pude ignorar como se miraban.

-Eso me dijo él. Gracias por el broche y tu amistad.

-No es nada, Katniss.

Peeta se aparece a nuestro lado y nos alejamos. Me acerco a él y lo beso con ternura, siendo consciente de que estando mi madre aquí, debemos comportarnos si quiero que tenga una buena impresión de él. Me sujeto de su brazo.

-Mamá, Prim, Madge. –Empiezo. –Peeta y yo…

-…estamos de novios. –Completa él con una sonrisa que irradia felicidad.

Lo dijimos en la entrevista, pero no es lo mismo que decirlo en persona.

-Queríamos que lo supieran de forma oficial. –Digo.

-¡Siiiiiiii! –Chilla Prim. –Entonces ¿ya puedo decirte cuñado?

Peeta intercala miradas entre yo y mi hermana manteniendo su sonrisa.

-Cariño, dales un respiro. –Dice mi madre. –Apenas están empezando su relación.

-No pasa nada, señora Everdeen. Si depende de mí, estaré toda la vida con su hija.

Sonrío y beso su mejilla.

-No dejaré que rompas esa promesa.

Madge nos mira encantada, Prim también. Hacen comentarios sobre nosotros, lo feliz que me veo y la hermosa pareja que formamos.

Mi madre nos está analizando, no va a decir nada hasta que hable con nosotros en privado y no la juzgo, aquí hay mucha gente.

Justo en ese momento se acercan los camarógrafos y periodistas. Vemos a otros más allá entrevistando a la familia Mellark.

La mujer se presenta como Cressida y a sus camarógrafos como Castor, Pollux y Mitchell. Nos alejamos un poco de mi familia y como Los Trágicos Amantes del Distrito Doce, nos hace preguntas profundas de nuestra relación y como nos sentimos ahora que hemos vuelto a ver a nuestras familias. Ella nos hace sentir cómodos, lo cual resulta extraño porque están invadiendo nuestra privacidad, pero es una mujer tan profesional y tranquila, que genera cierta empatía. Es rubia y tiene rapada la mitad de su cabellera, en la zona rapada tiene unos tatuajes con distintas formas en color gris, también tiene algunas perforaciones en la piel, algo llamativo es que no usa maquillaje, lo que hace la ver más atractiva y natural que cualquier mujer del Capitolio.

-Buen trabajo, y felicidades por su noviazgo. Nos veremos bastante en estas semanas. Si necesitan cualquier cosa estaremos cerca.

Después de despedirnos pasan a entrevistar a mi familia y Madge. Me extraña que los Hawthorne no se hayan aparecido teniendo en cuenta que los hicieron pasar como familiares, pero cuando le pregunto a Peeta si vio al resto de su familia, me dice que no y que tal vez por eso no haya nadie más, seguramente pensaron en entrevistar solamente a los familiares con los que vivimos y que los demás deben estar entre la aglomeración de gente.

-Tu madre no vino a recibirte. –Susurro bastante triste por el rechazo que le demuestra.

-No esperaba otra cosa de ella. Te dije que me odia. No te preocupes, eso no me importa.

Madge se acerca después de terminar su parte de la entrevista y nos dice que la dejaron saludarnos aquí porque vino con su padre que como Alcalde fue el primero en darnos la bienvenida cuando bajamos del tren. Peeta y yo reímos pero nos alegramos que esté con nosotros. Fue amiga de ambos y nos apoyó en diversos momentos de nuestras vidas. Nos abrazamos grupalmente y nos separamos cuando escuchamos a Cressida hacerle una pregunta a mi familia.

-¿Qué sintieron cuando supieron que salió con vida de la arena?

-Fue un momento muy difícil. Ese día nos reunimos con la familia Mellark. Era un día decisivo y el futuro de los dos era incierto, pero nos juntamos para apoyarnos en una casa. Durante el transcurso de los días fuimos obligados a ver como Peeta y Katniss luchaban por cuidarse mutuamente, por amor y fidelidad. Cuando se anunció la revocación del cambio de reglas, nos sentimos perdidos, porque no sabíamos que sucedería y de repente Katniss sacó esas bayas e intentaron suicidarse. No podían vivir el uno sin el otro, fue doloroso pero lo entendimos. Pensamos que morirían, pero no ocurrió y todo en lo que pudimos pensar ambas familias fue en lo afortunados que éramos. Ellos volverían con nosotros.

Dice Prim con voz emocionada.

Yo estoy a punto de llorar, Peeta y Madge toman mis manos uno de cada lado y trato de controlarme.

-¿Y ahora que la tienen a su lado?

-Estamos felices de recuperarla. –Dice mi madre. –De verla tan bien y sana. Nos preocupaba como se sentiría después de los Juegos, Prim me contó que siempre supo del amor que Peeta sentía por Katniss, ella estaba segura que la cuidaría y sabría contenerla una vez que se recuperará.

-En relación con Peeta ¿Qué opinan de él y de su noviazgo con Katniss Everdeen?

-Es un chico agradable, bueno y la ama. Estamos muy agradecidas por lo que hizo en la arena para salvarla. Recién nos acaban de comunicar la relación que iniciaron y los vemos felices a ambos. Aún así como madre, pienso que mi hija es aún muy pequeña para tener novio. Pero ya está hecho, así que lo único que puedo hacer ahora es hablar con ellos en privado sobre la manera en la que deberían llevar su noviazgo. Tienen saber que implica todo un compromiso y responsabilidad. No creo que eso sea un problema después de todo lo que tuvieron que enfrentar.

Miro a Peeta con miedo y lo veo colorado, porque ya nos imaginamos por donde vendrá la charla y si ella supiera todo lo que hemos hecho estos días, nos prohibiría vernos por un año. No es como si yo le hiciera caso de todas formas, seguramente encontraríamos la manera de vernos a escondidas, pero por nuestro bien es mejor que no sepa lo que pasó en la fiesta de gala y en el compartimento del tren.

-Esto viene serio. –Comenta Madge entre dientes. –Suerte con tu suegra, Peeta. En estas semanas se ha puesto firme y fuerte por Prim. No le agradaron mucho los últimos besos de ustedes.

Sabemos a cuales se refiere, por supuesto. Pero si supiera que nosotros llegamos un poco más lejos que esos besos de los juegos y la entrevista, las cosas se podrán peores. Y la charla se irá mucho más allá, incomodándonos a ambos.

-Hemos hecho cosas peores. –Contesto.

-Pero sigues siendo su hija menor de edad. –Dice Peeta. –Quiere asegurarse de que yo soy el indicado para ti.

-La diferencia es que yo elijo quien es bueno para mí, y tú lo eres.

Hablamos en susurros para que no nos escuchen.

-¿Y tú, Prim? ¿Qué piensas de su relación?

-Hacen la pareja perfecta y por supuesto estoy muy contenta de que él forme parte de la familia. Siempre me agradó, sobre todo desde que descubrí que la amaba y no le importaba lo que pensaran los demás.

¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Por qué todos se dieron cuenta menos yo? ¿Por qué nadie me dijo nada?

Por último mi familia agradece al Capitolio por lo mucho que nos cuidaron desde que salimos de la arena y por darles la posibilidad de tenernos nuevamente en el distrito.

Sé que lo último es obligatorio, y que realmente ellas no lo sienten así. Agradezco que no sepan toda la verdad, porque eso las podría en peligro. No se los diré. Cuando me sienta caer me refugiaré en Peeta y Haymitch, pero no las llenaré de preocupaciones a ellas.

Eso es todo. Ahora somos libres de irnos a nuestras nuevas casas a descansar unas horas y en la noche será la fiesta de bienvenida oficial.