Capítulo 21
Aún sostenía el cuerpo de su víctima por cuello, el joven de gabardina negra había encontrado a uno de los muchos sirvientes secretos de aquella reina, de la mujer que amenazaba al último descendiente de la familia Uchiha. Sacaría de su boca toda la información que pudiera pues tenía que ayudar al joven heredero si quería acabar con su misión
-Termina la oración – ordenó la figura de negro al hombre condenado a muerte por su mano
-Su nombre… es Kykomena Sadashi…su nombre, ese es su nombre… lo juro… - decía con dificultad el sujeto- ella … es la legítima reina de las Tierras de Viento… pero…lleva años muerta… por eso el poder lo tiene el Daimyo ahora
-Si eso es verdad ¿Quién es el hombre de cabello verde?
-El … era el heredero al trono… se supone que él es el heredero al trono… pero se dedicó a ser solo gobernante de su clan…es un buen gobernante… lo encontrarás en sus tierras… habla con el comandante Michi… él podrá confirmarlo todo … eso es todo lo que se, lo juro… lo juro…
-Jurar… será lo ultimo que hagas… - dijo la figura de negro poco antes de terminar con la vida del informante, no necesitaba testigos y mucho menos que le avisaran a su siguiente víctima, no ahora que estaba muy cerca de terminar con todo
Se estaban aproximando a su destino, podían sentirlo en el clima cambiante y denso, en la humedad sofocante que les rodeaba y les hacía sentir incómodos en su totalidad. Hinata y Sasuke habían sido asignados por Kakashi especialmente para esta misión, debían trabajar como escoltas para un comerciante próspero en su largo viaje hacia la Tierra de las Aguas Termales, su país de origen, pues regresaba a un lugar que se había vuelto peligroso desde la muerte de su Daimyo, constantes disputas en torno a quien tomaría el poder habían generado guerras internas y externas entre clanes, políticos e incluso militares. La muerte del soberano había sido un suceso extraño, se le había encontrado sin vida en su alcoba por la mañana mientras el resto de su familia había desaparecido sin rastro alguno, los rumores en torno a la caída real no se habían hecho esperar y los miembros del ex gobierno se habían convertido en los principales sospechosos de su muerte.
Fuera cierto o no, el crimen había quedado en segundo plano mientras la política y la conveniencia de muchos chocaba entre las calles de las Tierras de las Aguas Termales, la manipulación, la sospecha y la traición jugaban un papel importante en cada encuentro. La búsqueda por tomar el poder se había vuelto imprescindible entre los clanes más destacados de la nación y su desesperación por volverse Daimyo había sido tal que habían ignorado por completo el surgimiento de los Dragones Rojos así como su repentina desaparición.
Aunque las batallas aún continuaban de manera secreta, el clan Nakadima se levantaba temporalmente como ganador, su líder Nakadima Osamu había logrado un acuerdo, una tregua que le nombraba Daimyo temporal mientras el consejo de los clanes encontraba al legítimo sucesor, con dicho título Osamu brindaría, al menos por estos pocos tiempos de paz, seguridad a la nación.
Sasuke dejó salir un gruñido de solo pensar en todo lo que tendría que soportar una vez llegarán a las Tierras de las Aguas Termales, aún tenía conflicto con ese tipo de gobernantes, a decir verdad con todo gobierno, pues a su juicio los políticos siempre tramaban algo por debajo de la mesa, siempre había un beneficio propio en cada acción sin importar el daño que pudiera generar a los otros. Sin embargo, una de las muchas consecuencias de su regreso a la aldea, había sido la promesa de aceptar cualquier tipo de misión y esta era un favor especial para Kakashi, el peliplateado era tal vez el único gobernante en el que podía confiar ahora, así que no negó su petición.
Aún les faltaba camino por recorrer pero su cliente continuaba exclamando quejas de cansancio, la paciencia no era una virtud de Sasuke y estaba más que dispuesto a poner en su lugar al comerciante consentido, sin embargo había accedido a la solicitud de descanso no por el, si no por Hinata, sabía que no lo había pedido por que ella lo necesitara, pero era obvio que quería evitar a toda costa algún conflicto entre ellos. Por esa noche descansarían en un preparado campamento en el bosque, le daría la oportunidad a su cliente de recuperarse y a la mañana siguiente le obligaría a continuar el viaje aún si tenía que arrastrarle.
Observó como todos los acompañantes, sirvientes y uno que otro guardia mal pagado del comerciante tomaban lugar cerca de la fogata, consumían algunos alimentos y luego se disponían a dormir, el pelinegro optó por alejarse un poco de ellos y recargarse en una de las grandes rocas que les rodeaban, observó a la ojiperla hablando con su cliente y una vez se aseguró todo estaba bien cerró los ojos, tan solo quería descansarlos por un segundo no perdiendo su atención en los alrededores, sin embargo un leve pinchazo de dolor en su cabeza se lo impidió, ahí estaba nuevamente esa molestia, no era la primera vez que le sucedía, a lo largo del viaje la había sentido una que otra vez pero al ocupar su mente lograba olvidarse del dolor, más ahora parecía un remedio inútil, se puso de pie y se alejó del campamento, no pretendía llamar la atención de nadie, no necesitaba que todos supieran que no se encontraba del todo bien, pero Hinata tenía su interés completo en su persona y sin dudarlo le siguió al notarle
-¿Estás bien Sasuke? – pregunto la ojiperla acercándose detrás de él cuando este se recargó en el tronco de un árbol
-Lo estoy – contestó con voz llena de enojo, no quería hablarle así, sabía que ella estaba preocupada por él y en si, adoraba saber que le importaba de tal manera a alguien, pero por ahora no la quería cerca, su malestar le impedía sentirse bien con ella cerca - tan solo… necesito despejarme un poco Hinata…
-Si lo deseas yo…
-¡No! Solo… regresa al campamento, no dejes a nuestro client solo… volveré en un momento…
-De acuerdo – contestó la chica comprendiendo, si algo entendía bien ahora, eran las pocas señales de la forma de sentir del pelinegro, tal vez no todos podían detectarlas pero ella había aprendido a resolverlas, dio media vuelta y regreso con su gente tal y como lo había solicitado el muchacho. Sasuke giró sobre sus talones y continuó con su camino hacia ningún lado, su cabeza dolía de nueva cuenta, eran como pequeños golpes llamando a su puerta
-"¿Qué sucede hermanito tonto?… ¿estás cansado acaso?"
- Itachi…- susurro el muchacho al reconocer esa voz, una extraña luz blanca le cegó entonces sin siquiera permitirle reaccionar ¿es que acaso era otra visión de los ojos de Itachi?
Ahora estaba en un extenso jardín, sabía perfectamente de qué lugar se trataba, eran los jardines de su distrito, verdes y llenos de vida floral aunque vacíos, no podía ver a nadie a los alrededores. Escucho pasos detrás de él y al girarse lo vio, Itachi estaba al frente suyo portando su gabardina negra con nubes rojas, en su mirada había decisión más también podía notar la chispa de algo más, tal vez … culpa… ahora lo entendía, era esa noche nuevamente, la noche en la que lo ejecutaría todo… la noche de la masacre…
-¡No lo hagas!- se escucho gritar Sasuke aunque sabía sus palabras caerían en oídos sordos, no cambiarían el recuerdo de lo que pasaría esa noche, su hermano pasó a su lado sin mirarlo sin embargo luego de unos cuantos pasos se detuvo, el aire sopló moviendo su cabello mientras se giraba para mirar fijamente a los ojos de su hermano menor
-Nos han temido por generaciones- dijo Itachi con voz seca– nos odian y nos envidian – dijo sin pestañear o dudar - todos ellos están dispuestos a una cosa, tomar y usar nuestro poder sin importar los medios y si ese poder no es suyo, no será de nadie- ahora camino unos cuantos pasos hasta llegar a su hermanito, Sasuke no se inmutó, continuó con sus ojos en los del mayor atento a cualquier movimiento que este pudiera hacer, el silencio se dejó notar por un segundo pero al momento se volvió a escuchar la voz del mayor – dime tonto hermanito ¿de que eres capaz ahora? dices que tú no cometes los mismos errores que yo ¿entonces que estarás dispuesto a hacer cuando el poder de tu nuevo clan llame de nueva cuenta la atención de todos?
-¿No fuiste tú quien deseaba que me acercara a ella? ¿acaso te arrepientes ahora? Descuida no dejare que nada les pase
-Tus enemigos tarde o temprano se dejarán ver, tarde o temprano buscarán manipular ese poder, condenarlo, robarlo e incluso… matar por el ¿estas dispuesto a sufrir una noche más como esta? ¿A ver de nuevo el suelo cubierto por la sangre de los tuyos?
-No me dejaré afectar, no de nuevo, no dejaré que pase
-¿Y Hinata? ¿Está dispuesta ella a sufrir? ¿estás tú dispuesto a permitir que sufra tu princesa también? – dijo itachi desapareciendo de la vista de su hermano dejando en su lugar otra visión
Sasuke estaba ahora en una de las habitaciones de la mansión de eso no tenía duda, sin embargo no podía reconocer el cuarto, era sutilmente diferente a cómo recordaba el lugar, estaba oscuro pero podía distinguir al fondo un leve rayo de luz iluminando un espacio, camino poco a poco hasta ese lugar y conforme se acercaba escuchaba un llanto, el sonido no era fuerte pero demostraba profundo sentimiento, camino un poco más y entonces pudo distinguir una silueta, la de una mujer de cabello azul oscuro de rodillas sobre el suelo, sus manos cubrían su rostro pero podía ver en el movimiento de su cuerpo que estaba llorando, sabía que era ella, su Hime estaba ahí sumida en profundo dolor desmoronada sobre el suelo, no deseaba verla así, quería calmarla y que le contara lo que había sucedido, mataría a aquel que se hubiera atrevido a hacerla llorar, se acercó un poco más y la rodeo para ver su rostro, pero al hacerlo noto algo más en el suelo a unos metros de donde lloraba su princesa
Era otro cuerpo sin vida sobre un gran charco de sangre, el cuerpo maltrecho y ensangrentado demostraba la tortura a la que había sido sometido, Sasuke se acercó un poco más y le miró con detenimiento, era un hombre alto, de piel blanca y cabello negro… era el, era el mismo derrotado y asesinado en lo que parecía un cuarto infantil, posó su mirada en los alrededores notando entonces una cuna destruida, quien fuera el que hubiera entrado había encontrado lo que buscaba pues podía ver el cuerpecito de un infante entre las ruinas de aquella cuna. El pelinegro se quedó pasmado ante lo que veía y su cuerpo se congeló aún más al escuchar el lamento de Hinata, al escucharla gritar con dolor preguntándose porque Sasuke había muerto de aquella forma, su enemigo había entrado a su hogar para eliminar la semilla del demonio, para exterminarla antes de que fuera fuerte y nadie se le pudiera enfrentar y su padre al descubrir el atentado lo había dado todo por defender a su hijo. Sin embargo no había logrado salvarle y ahora había dejado sola a su esposa sufriendo por sus muertes
El último Uchiha salió de la visión desplomándose en el suelo, todo aquello había sido revelador y le dejaba lleno de dudas al mismo tiempo, sabía tenía sentimientos por Hinata y en más de una ocasión había cruzado por su mente la idea de un futuro con ella, la idea de un nuevo clan, una familia mediante su unión, deseaba tenerla a su lado sin embargo… lo entendía, no era justo para ella, no tenía por qué arrastrarla a su mundo de dolor y sufrimiento. Añoraba su presencia, la quería en su vida, pero mientras no pudiera garantizar su seguridad o su felicidad no podía arriesgarse a tenerla, no importaba cuanto la deseara, no la haría sufrir de esa manera
Aquel hombre con la gabardina negra se levantó de su lugar, había estado recargado en el tronco de un árbol con su mente sumida en su meditación, en su técnica, en su concentración para acercarse a la mente de su objetivo, pero ahora debía continuar, su siguiente víctima, Michi, estaba al frente y era momento de atacarlo para encontrar respuestas, se escabulló hasta que estuvo lo suficientemente cerca y sonrió de medio lado al verlo caminar con tal despreocupación, era evidente que no había notado su presencia, sería muy fácil sacarle información y luego acabar con el
La mañana había llenado la habitación en la que la joven pareja aún reposaba, la pelirosa había despertado minutos antes que su amado rubio y ahora se mantenía entretenida observando las curiosas marcas en el rostro inocente de Naruto, sonrió de medio lado al recordar con ironía las cosas no tan inocentes que habían estado haciendo durante la noche, habían tenido otra cita en la que habían terminado en el puesto de ramen, no era su lugar favorito pero había aprendido a apreciar el rostro feliz de Naruto al disfrutar de sus alimentos. Al salir, el muchacho había ofrecido como siempre acompañarla a su casa, pero ella se había negado, había tomado su mano y le había llevado hasta el propio departamento del rubio para pasar un tiempo más con el, entraron al pequeño hogar y en segundos se encontraron besándose en el sofá y al poco tiempo los gemidos de su pasión llenaron la sala y después la alcoba. Lo observó suspirar poco antes de abrir los ojos despertándose, cuando su azulina mirada le reconoció le sonrió ampliamente, estaba feliz de verla por la mañana.
-Hey Sakura … ¿es de mañana ya? – dijo el muchacho acurrucándose más a ella
-Así parece Naruto-kun… será mejor que nos preparemos para continuar con el día, Kakashi seguramente querrá verte hoy- sonrió la joven - me alegra que retomaran sus sesiones… con todo lo qué pasó… bueno el estaba muy ocupado buscando respuestas
-Creo que aún las busca- dijo el joven rubio rascando su nuca- aún no entiende del todo lo que ha pasado… y creo… que Tsunade-sama… no le ha dicho todo tampoco
-¿A que te refieres?
-El agua milagrosa, Kakashi no sabe cómo fue que la obtuvimos y… bueno
-Tsunade-sama y la mujer de esa aldea nos hicieron prometer no revelar nada al respecto, nos pidieron no volver
-Y eso te molesta que también ¿no es verdad Sakura-chan?
-Esa agua… podría salvar muchas vidas… ayudar a tanta gente… sin embargo prefieren mantenerla en el anonimato
-pienso...que Kakashi debería saberlo, cualquier cosa que pueda estar vinculada con los Dragones Rojos… él debería saberlo
-Naruto… no podemos decirlo – dijo la joven pelirosa tomando entre sus manos el rostro de su amante, le hizo mirarle fijamente cómo buscando su afirmación, su decisión de mantener la promesa que habían hecho aún si podía incomodar a ambos, Naruto entendió en esos ojos verdes la petición, pero sentía un gran conflicto pues más allá de su título como el Hokage, Kakashi era su amigo y su mentor, y el no decirle la verdad le hacía sentir que lo estaba traicionando, sin embargo accedería, confiaba en Sakura por lo que seguiría sus palabras, al menos por ahora
En la aldea parecía que la vida había vuelto a la normalidad, la información sobre los Dragones Rojos seguía ausente así que el olvido ya comenzaba a abordar la rutina habitual, Kakashi no había dejado de lado el tema del todo pero enfocaba su atención en el progreso y reforzamiento de su aldea, sin sus ANBU su única esperanza para proteger a su pueblo eran los Chunin mayores y los futuros guerreros que ya se formaban en la academia que había reabierto.
Sus ANBU, aún había un asunto que resolver con uno de ellos, Buta-san seguía como prisionero en Suna, Kakashi había solicitado innumerables veces a Garaa el poder traerlo de vuelta a la aldea, prometía que una vez en casa enfrentaría un apropiado juicio por su crimen pero el pelirrojo se había negado, el acto se había cometido en sus tierras tomando como víctima a la única fuente de información para la guerra, para el joven Kazekage había sido no solo un crimen contra la vida de alguien más si no contra la seguridad de su pueblo. Lo único que había concedido a favor de sus viejos amigos había sido el dejar que Iruka-san pudiera visitar al antiguo ANBU, sin embargo aún con sus constantes visitas e investigaciones a su mente, el viejo ninja no había encontrado nada, no había localizado pista alguna de la causa de su comportamiento, incluso el mismo Buta-san proclamaba no recordar nada del asesinato y no entendía el porqué de su actual estado. Kakashi dejó sus pensamientos de lado al escuchar ruido y murmullos detrás de la puerta de su oficina, se levantó de su asiento y justo cuando estaba por abrir la puerta a través de ella ingresó uno de sus últimos ANBU
-¿Qué sucede Riso-san? – pregunto el peliplateado al notar cierta preocupación en el rostro descubierto de su guerrero, el uso de las máscaras había desaparecido por orden del Hokage, aunque seguían usando el nombre de su animal clave
-Señor, una caravana se acerca a la aldea de la hoja, sus estandartes sugieren que son la familia real de la Isla Diamante
-¿Qué dices?¿pero que podría estar haciendo esa extravagante familia aquí? – se preguntó el peliplateado cruzándose de brazos colocando incluso una mano debajo de su mentón para pensar
-¿Quiere que detengamos su paso?
-No, creo que lo mejor es por el contrario recibirlos, escóltenlos para que lleguen a salvo a la aldea, investigaremos más cuando estén aquí
-Si señor
No pasó mucho tiempo para que la aldea entera girara su vista hacia la elegante y ostentosa carreta que llegaba hasta el centro del poblado, venía protegida por una larga caravana de soldados que a su vez eran guiados por los dos antiguos guerreros ANBU, no eran visitantes pequeños los que ahora pisaban el suelo de la aldea de la hoja, su fortuna y poder se podía ver incluso en el lujo del uniforme de los soldados que venían con ellos, quienes fueran estos nuevos invitados provenían de una cuna de oro. Despacio y con elegancia se estacionó la carreta, los guardias le rodearon despejando la zona para así abrir la puerta de la misma y dejar descender al primero de los ocupantes, era un hombre regordete de larga y trenzada barba gris, lucia feliz de estar en el pueblo que tantas veces le había brindado apoyo, segundos después de él, desde el fondo de la carreta se dejó ver una delicada figura, la belleza de la princesa de cabello azul cielo seguía siendo deslumbrante, tanto que para cada chico de la aldea la joven parecía sueño
-Así que esta es la aldea de la hoja – dijo la chica mirando detenidamente sus alrededores- esperaba algo más sorprendente del lugar de origen de Hinata-san y Sasuke-kun
-Hija compórtate por favor – dijo el hombre al tiempo que hacía señas a sus soldados para que les dejaran, estaban en una aldea cien por ciento segura por lo que no necesitaban al grupo entero de guardias detrás de ellos- querida este es el hogar de grandes y míticos guerreros, no te dejes guiar solo por las apariencias
-Lo sé padre, me disculpo
-Shikuma-sama – se escuchó la voz del Hokage que se acercaba – es un gusto el verle aquí ¿a que debemos el honor de su visita?
-Mi querido Hokage- contestó el Lord recibiendo la reverencia del peliplateado e incluso generando una para el – lamento llegar hasta sus tierras sin previo aviso, estamos en un largo viaje hacia el hogar de uno de los prospectos de matrimonio para mi hija, pero mi caravana sufre los estragos de la distancia, el cansancio ha caído sobre nosotros y al saberlos cerca, esperábamos pudieran brindarnos un refugio temporal, serían sólo unos cuentos días, solo hasta que nos repongamos para continuar con el viaje – comentaba el hombre
-Entiendo, por favor acompáñenme hasta mi oficina podremos hablar tranquilamente ahí- dijo Kakashi haciendo camino para que le siguieran, el Lord de la Isla Diamante lo hizo enseguida más su hija se detuvo por un instante, su vista se había posado en un tierno cachorro que corría alegre seguramente de regreso a su casa, curiosa por el animalito y sin que su padre o el Hokage se dieran cuenta se movió hacia el pasillo por donde había corrido el perrito. Pronto sus pasos le llevaron hasta la entrada de lo que parecía un gran terreno, escuchó al fondo el ladrar de no solo uno pero más cachorros y alegre y sin detenerse a meditarlo entró buscándolos
Los ojos dorados de la princesa se abrieron de par en par al ver a los animalitos que jugaban brincando uno contra el otro, más estos al sentir su presencia se detuvieron, por un momento se alertaron, dieron pasos hacia atrás gruñendo y ladrando más minutos después uno de ellos tomó valor y camino un poco a ella, con algo de nerviosismo se acercó al tiempo que la chica descubría su mano y se la mostraba al cachorro para que pudiera olerla, luego de unos segundos este movió la cola brincando a la doncella para que pudiera tomarlo en brazos
-¿Pero que significa este escándalo? – grito Kiba que había salido de casa al escuchar a los cachorros ladrando, grande fue su sorpresa al ver a la bella mujer que ahora estaba al frente suyo cargando a uno de sus perritos, sus ropajes le indicaban que no era de la aldea, su aroma era delicado y atractivo y su belleza era simplemente única
-Lo lamento- contestó Soduka de manera elegante y femenina- no he querido molestar – dijo de pronto perdida en la exótica belleza de aquel joven, sus ojos eran exquisitos, algo que nunca antes había visto, fuertes e intrigantes, su bien esculpido cuerpo podía notarse bajo las ropas algo flojas que portaba el muchacho, incluso aquellas marcas rojas en sus mejillas tenían cierto encanto
-¿Quien es usted señorita?- se animo a preguntar Kiba, su voz no había temblado y su porte mostraba seguridad, pero por dentro estaba completamente impactado por la belleza de aquella joven, nunca antes se había sentido de aquel modo, ni siquiera por Hinata
-Mi nombre es Shikuma Sodoka, he venido desde la Isla Diamante acompañada de mi padre – dijo la chica acercándose un poco a él, Kiba con tan solo escuchar su nombre había reaccionado del modo político haciendo una reverencia, era más que obvio que no se trataba de cualquier chica
-Mi nombre es Inuzuka Kiba- contestó el muchacho manteniendo la reverencia
-Dime ¿todos estos pequeños son tuyos?
-¿eh?...- contestó distraído, pero al momento regreso su atención a sus palabras- son pequeños de una camada nueva de perros ninjas
-¿Perros ninja? ¿Quieres decir que estos amiguitos son guerreros?
-Así es… por ahora son pequeños pero con su entrenamiento se vuelven grandes, fuertes y fieles guerreros
-Son tan hermosos y tiernos – decía la chica aún acariciando al cachorro que tenía en brazos, la mirada de Kiba no le dejó ni por un instante hipnotizado por esa belleza, sin embargo sabía no era correcto que ella estuviera ahí, seguramente era un invitado importante de la aldea por lo tanto su seguridad estaba en juego
-Señorita, tal vez le estén buscando… lo mejor es que regrese con su padre
-Lo sé- dijo Soduka girando de manera coqueta sus ojos a él - ¿Serías tan amable de acompañarme de regreso? No me gustaría perder mi camino, debo llegar a la torre del Hokage
-Será un placer señorita – la joven princesa sonrió feliz de ver su deseo cumplido, dejó con cuidado al cachorro en el suelo y luego tomó con toda libertad el brazo del muchacho para jalarle y hacerlo iniciar el camino. La joven pareja se dirigió hasta la oficina del peliplateado, el señor de la Isla Diamante y el Hokage les miraron extrañados por su encuentro más no dijeron nada, el padre extendió la mano a su hija haciendo que finalmente se soltara del muchacho con el cual había llegado, Kakashi al notarlo se acercó a Kiba dando las gracias por su ayuda a la jovencita, el chico de las marcas rojas en las mejillas estaba listo para irse sin embargo se detuvo al escuchar su nombre en los labios de la princesa
-Inuzuka-san, debo agradecerle nuevamente el que me acompañara hasta aquí – dijo la peliazul llamando la atención de su padre, al regordete no le estaba gustando del todo lo que podía ver en la mirada de ambos, había algo que no debía de estar ahí, después de todo estaban de camino al hogar del que sería tal vez el prometido de su hija
-No ha sido nada señorita – contestó kiba nervioso
-Hija deja ya que el muchacho regrese a sus labores, nosotros tenemos asuntos que terminar aquí, el Hokage ha aceptado que nos quedemos en su casa mientras estemos de visita en la aldea
-¿En su casa mi señor? – dijo la chica mirando al peliplateado – pero padre, ya que estamos en la aldea, me gustaría ver más allá de la casa del gobernante
-¿Hija que es lo que quieres?
-¿porque no nos quedamos en algo más tradicional? Podríamos quedarnos en la casa del joven Inuzuka, es un lugar muy grande y hermoso, así podríamos conocer mejor la aldea y a los perros ninja
-¡¿Qué?!– dijeron al unísono tanto Kiba como Kakashi, ninguno de los dos se había esperado aquella respuesta
-¿Perros ninja? – pregunto Shikuma-sama observando a los shinobis a su lado
-La familia de Kiba-san es conocida por sus fuertes camadas de perros ninja que ellos mismos entrenan – explicó el Hokage
-¿De verdad eso quieres querida mía? Recuerda que aún debemos continuar el viaje y tu…
-Por favor padre
-Bueno supongo que si el Hokage habla con la familia del muchacho ellos podrían ofrecernos algo ¿no es así Hokage-sama? – pregunto el hombre sonriendo mientras la duda e incredulidad se veía en el rostro de los shinobi de la aldea de la hoja
El gran palacio de las tierras de las aguas termales estaba al frente, se aproximaban a la aldea del Daimyo temporal, el lugar de origen del maldito comerciante al que debían vigilar. Sasuke sonrió de medio lado, una vez lo entregaran en las puertas de su clan se olvidarían de él y de sus constantes quejas para siempre, siguieron sus indicaciones llegando así al terreno donde vivía el resto de su familia, por lo ostentoso del lugar no había duda de que se trataba de uno de los clanes más poderosos y adinerados de las Tierras de las Aguas Termales
El caballo con el comerciante arribó hasta los establos del distrito, un guardia, unos sirvientes y un mayordomo se acercaron inmediatamente para recibirle, el distinguido mayordomo les saludo y luego dio indicaciones a los guardias para retirarse así como a los sirvientes para tomar las cosas del viaje y llevar a descansar a los caballos. Una vez terminó de dar instrucciones invito al comerciante y a los shinobi de la aldea de la hoja a seguirles hasta uno de los jardines que funcionaba como entrada a la mansión, sin embargo no ingresaron a la edificación pues otro hombre de largo cabello blanco y ojos azules portando ropas finas e incluso partes de una armadura detuvo su paso, en su mirada se podía notar profunda molestia, trono los dedos al mayordomo y le indicó se marchara para luego acercarse a los recién llegados
-Okyna-san ¿Qué hace aquí? no esperamos su regreso – pregunto seco el nuevo sujeto
-Nobuyuki-san… bueno es que yo – decía el comerciante nervioso, la severa mirada de aquel hombre parecía matarle poco a poco
-Obviamente te has enterado del acenso de tu hermano como Daimyo y has venido a sacar provecho – tanto Hinata como Sasuke se sorprendieron por la afirmación, aquel comerciante que había solicitado sus servicios no había mencionado ser parte del clan que había tomado el poder -No solo no eres bienvenido aquí, te atreviste a traer a un monstruo a nuestras tierras – dijo el hombre dirigiendo su mirada azul a Sasuke quien dio un paso delante de Hinata
-Tío no entiendo a qué te refieres, ellos son parte de la aldea de la hoja, me ayudaron a llegar aquí y si he regresado es porque mi viaje de negocios ha terminado
-Ese hombre es el último Uchiha, un maldito traidor y un demonio que terminó con la vida de muchos, sus manos están manchadas de sangre, no debería estar en nuestra ciudad y mucho menos en nuestro distrito
-Mi señor – dijo Hinata siendo ahora ella quien diera un paso al frente, podía ver en Sasuke el enojo creciente y no podía permitir que surgiera un problema político por lo que decidió tomar acción– tan solo fuimos asignados a traer al señor Okyna-san a casa, no buscamos un incidente así que tomaremos nuestro camino de regreso
-¿Pero que ofensa es esta?¿porque una Hyuga defendería a un miserable Uchiha? – pregunto el peliblanco enfureciendo aún más a Sasuke, debido a la discusión ninguno había notado la presencia del señor de la casa que se acercaba hasta el nervioso comerciante, buscaba saludar a su hermano menor pues estaba alegre de verle nuevamente, fue así que se dio cuenta del enfrentamiento que estaba teniendo su tío con los recién llegados, una gran curiosidad se despertó en el hombre al entender de quienes se trataba
-Tío Nobuyuki ¿Qué sucede aquí?
-Mi señor – dijo el hombre haciendo una reverencia al recién llegado, más al notar que ninguno de los otros dos traspasantes hacía lo mismo les grito molesto- ¿Cómo se atreven a tal descortesía? Él es Nakadima Osamu, el electo Daimyo de las Tierras de las Aguas Termales, hagan un saludo propio inmediatamente – Hinata al entender de quien se trataba hizo el saludo correspondiente de forma elegante, su aprendizaje como dama del clan seguía presente, sin embargo la rebeldía del pelinegro relució cuando este tan solo asintió con la cabeza
-Daimyo temporal tío querido – dijo el hombre conteniendo una sonrisa de medio lado debido a las reacciones en los presentes- no entiendo del todo cual es el tema de tanto alboroto, pero si se que ustedes fueron los enviados por el Hokage para ayudar al regreso de mi hermano y debo agradecer que lo hicieran llegar a salvo, por favor, permítanme ofrecerles una buena cena y el descanso de una noche en mi hogar
-No es necesario mi señor nosotros debemos volver a casa – contestó Hinata sabiendo que Sasuke no deseaba estar ni un minuto más en ese lugar, pero el amo del palacio no la dejó terminar
-Por favor, insisto, quiero remediar todo lo que ha sucedido ¿me harían el honor de aceptar mi disculpa? se los pido no como señor de estas tierras si no como un simple amigo
-No nos dejas alternativa - terminó Sasuke, no dejaría a Hinata sola en la encrucijada y políticamente hablando no podía rechazar la invitación aunque no le agradaba
-Muy bien, entonces haré que mis sirvientes preparen todo, por favor disfruten de los jardines mientras tanto, hermano ¿porque no los llevas al área de descanso mientras mi tío y yo nos encargamos de lo demás?
-Si hermano – dijo el comerciante indicando a los shinobi le siguieran, cuando se habían perdido de la vista de los otros, se acercó el hombre de cabello blanco a su sobrino, este había tomado el poder del clan luego de la muerte de su padre, el hermano mayor de Nobuyuki y fue gracias al gran amor que le tenía a su familia que el peliblanco había decidido ser el fiel segundo al mando de su sobrino, el nuevo señor del clan
-¿Por qué has permitido que esa bestia se quede? Él es muy peligroso, es un maldito
-Lo sé pero, hay algo interesante en ellos que creo no notaste – dijo el amo del palacio sonriendo de manera segura, había encontrado un asunto interesante que además sería de gran utilidad
-¿De que hablas?- pregunto el hombre mayor, lo que fuera que su sobrino descubriera no parecía ser bueno
-Esos jóvenes son pareja, lo son o lo serán, tal vez simplemente no lo han declarado abiertamente
-¿Que con eso?
-Sabes la leyenda que se corre, por años hubo hipótesis, sus clanes son los más fuertes entre las naciones, si su sangre se uniera darían como resultado dioses
-No estás seguro de eso y si así fuera sería aún más peligroso- dijo el hombre cuando una realización llegó a su mente – seguramente eso es lo que busca el Uchiha, por eso la ha engatusado, quiere engendrar con ella al siguiente monstruo
-Tal vez si, tal vez no y no me interesa los motivos del chico, que haga lo que quiera con ella, lo único de valor es el resultado de esa unión, ese poder le dará el dominio de todo a quien lo tenga de su lado y yo quiero un pedazo de ese pastel
-Te arriesgas demasiado, si ese Uchiha lo toma incorrectamente
-Nuestra familia es buena negociante tío, ya veremos que acuerdo podemos obtener
La sangre de su enemigo aún manchaba sus manos, eliminar a esa rata había sido sencillo, seguro había sido uno de los grandes guerreros de la dichosa Kykomena Sadashi, pero eso no le hacía el mejor de ellos, lo único que la figura vestida en negro lamentaba era que su víctima no hubiera sido capaz de revelar algo importante. Estaba molesto debido a los resultados, se notaba en su paso que se aceleraba para llegar a su destino, hablaría con esa mujer, con Madame Mojime, solo ella podría decirle algo de utilidad ahora
Se adentró por una de las cuevas, la montaña azul estaba repleta de entradas y salidas, pasillos que incluso llevaban a muros sólidos sin paso, pero él conocía perfectamente la ruta, divisó al fondo la luz de la fogata que alimentaba la vivienda de aquella anciana ciega y misteriosa, la dichosa adivina de las cavernas, no confiaba del todo en esa mujer pero por ahora era su única fuente de información, su única "amiga"
-¿Y bien?¿encontraste lo que estabas buscando?- pregunto la anciana consciente de la presencia del joven vestido de negro, era ciega, pero muy perceptible, sabía que era él así que ni siquiera se movió de su asiento junto al fuego para recibirle
-Nada que no supiera ya, fue un desperdicio de tiempo
-Te lo dije pero insististe en ir a buscarle, yo ya te había dicho lo que necesitabas saber
-No del todo, no sabías con certeza quienes eran, tan solo me contaste lo que tú escuchaste, al menos ahora se los nombres de los bastardos- dijo el joven de gabardina acercándose a la mujer ciega, se sentó frente a ella y sonrió de medio lado- creí que siendo tus poderes útiles para tener visiones del tiempo lo sabrías todo perfectamente, si de verdad puedes ver el futuro y el pasado podías haberme dado todos los detalles desde el principio
-Te he dado todo lo que debes saber y nada más, jugar con el tiempo no es fácil, podrías errar el correcto orden de las cosas
-Y tú lo sabes perfectamente, es por eso que estás atrapada en este dilema – la anciana molesta se levantó de su lugar y camino directo al muchacho, sus ojos ciegos se posaron en el rostro de este aún si no podían verlo, la sola presencia de esos ojos callaron al muchacho
-Te recuerdo que tú aceptaste ayudar, aunque si bien es tu castigo también es tu oportunidad de remediar las cosas
-Te he dicho como puedes remediar las cosas fácilmente, lo que debería pasar para que las cosas se arreglen de verdad
-Está prohibido y te lo he negado un sinfín de veces – dijo la mujer en voz alta pero controlada – y aún así estoy consciente de tus constantes intervenciones ¿sabes lo que podrías provocar?
-No se de que intervenciones hablas
-No creas que me has engañado, sé que le has ayudado, que incluso le has mostrado cosas
-Maldita bruja – dijo el chico apartando a la anciana con furia- ¿y que si lo he hecho?
-No porque sea el último heredero voy a permitirlo, tres veces han sufrido una tragedia y si queremos evitar que la última los destruya por completo harás todo lo que te he dicho, tal cual te lo he dicho
-Si quisieras ayudarlos ya lo hubieras hecho como se debe – dijo el joven de negro antes de levantarse de su lugar y dar la vuelta para salir de aquel aposento molesto, no tenía ganas de discutir con esa mujer por lo que mejor se retiró. Si bien le había salvado, le había sacado del abismo y le había traído como apoyo, no significada que se había ganado fidelidad alguna de su parte.
La familia Inuzuka no había tenido otra opción más que la de aceptar la insistente solicitud del extranjero, el señor de la Isla Diamante había llegado junto con el Hokage, su princesa y todo su séquito hasta las puertas de su casa con su petición, la madre de Kiba no había estado del todo segura, no conocía nada de ellos y mucho menos entendía porque repentinamente se habían convertido en lo más fascinante para el grupo de personajes distinguidos, pero no tuvo otra opción más que aceptar ser su anfitrión. El trabajo de preparación de la casa les había tomado todo el día, pero lo habían logrado. Kiba se había encargo de mostrar los terrenos a los invitados mientras la cena estaba siendo servida, para cuando el momento llegó, él y su familia les acompañaron, el pobre muchacho había terminado sentado junto a la princesa que técnicamente había jalado de él y no se había sentido cómodo en ningún momento, sobretodo por esa mirada inquisidora que podía ver en el señor de la Isla Diamante
Al menos ya terminó… por hoy, pensó el joven recordando la cena y luego el recorrido a las habitaciones de los invitados, su madre le había dicho que tendría que encargarse de mostrárselas y asegurase estuvieran cómodos en ellas. Ahora que ya lo había hecho estaba más tranquilo, sus planes de entrenamiento definitivamente se tendrían que postergar mientras la exuberante familia siguiera con ellos, por lo que no le quedaba más que terminar de guardar las listas de movimientos y los instrumentos para el entrenamiento de los cachorros en la bodega de la familia, una vieja casa de un piso que por antigüedad terminó siendo el lugar para guardar las cosas que ya no se utilizaban, también había sido su escondite cuando de niño necesitaba tiempo para estar solo.
Acomodo los juguetes de los caninos, así como unas largas telas que se ocupaban para trajes de invierno, se sentó por un momento sobre estas meditando lo que había pasado, aún no entendía en qué punto todo se había vuelto tan… loco, sin embargo se pinto una sonrisa en su rostro al recordar a la dama que había encontrado en su puerta durante el día, era fina y bien educada, una princesa como tal y su belleza… era incomparable, toda ella había capturado su atención y aún si sonaba pretensioso, pensaba qué tal vez él también había llamado la atención de la chica, aunque no estaba muy seguro.
-¿Qué ha sido todo esto? – se preguntó en voz baja el muchacho… - tal vez solo estoy imaginando cosas- volvió a decir con un tono decepcionado, la princesa era una joven de sangre prácticamente real, una mujer que seguro solo tendría ojos para alguien como el Uchiha, o el mismo Naruto, el gran héroe de la aldea, después de todo ambos ya habían conquistado el corazón de Hinata.
Calló sus pensamientos al escuchar ruido detrás de él, alguien se acercaba y ahora tocaba a la puerta de la bodega, camino hasta la misma y con sorpresa descubrió a la princesa del otro lado, portaba un fino camisón y una bata corta para cubrirla, su cabello azul estaba enrollado sobre su hombro de manera femenina, Kiba tragó profundo con solo verla, jamás se hubiera imaginado semejante imagen frente a él, no frente a él.
-Señorita…¿Qué hace aquí? Creí que ya se disponía a descansar – dijo el joven con toda la seguridad que pudo reunir
-Lamento molestarte, salí de mi habitación y temo que… perdí el camino de regreso… no quise alertar a nadie así que adivine donde podría encontrarte, creo que necesito me muestres nuevamente el sitio
-No se preocupe señorita, con gusto le llevaré de regreso a su habitación
-Espera ¿que es este lugar?- dijo la chica haciendo a un lado al muchacho para entrar en la bodega, su cara se lleno de asombro con todo lo que pudo ver en ella
-Temo que son solo cosas que ya no se utilizan
-Ya veo – dijo la chica retrocediendo hasta la puerta, por un instante Kiba imagino que se disponía a regresar a su alcoba pero estaba equivocado, la observó cerrando la puerta para luego recargarse en ella mirándolo fijamente – quiere decir que no vendrán a molestarnos - dijo la chica sorpresivamente lanzándose a los brazos de kiba que por instinto le recibió, los labios de la chica ahora estaban sobre los del castaño devorándolo, Kiba había tratado de resistirse pero ella lo invitaba a seguirle el paso de manera seductora, el chico simplemente se dejó llevar ignorando cómo la joven le empujaba hasta que le hizo caer sobre las telas acomodadas al frente, ella había caído sobre él sin dejar de besarle.
Las manos de la chica comenzaron a perderse entre las telas de la vestimenta de kiba, la sentía tomando acción más no podía hacer nada para detenerla, dejó incluso que un gemido de satisfacción saliera de sus labios cuando sintió aquellas manos acariciando su miembro, se habían escabullido hábilmente por entre su ropa, no podía dejarse seducir de esa manera, no era correcto más volvió a callar cuando la joven deslizó sus pantalones dejándolo casi desnudo, la delicada mano regreso a su miembro, a sus testículos incluso una vez le dejó libre de la ropa interior.
El aliento dejó el cuerpo del muchacho cuando la chica le acarició con más atrevimiento, cuando tomó su erección entre sus manos y con cuidado pasó sus dedos por la punta, pequeñas cantidades de líquido estaban ya presentes lubricando la zona mientras la suave mano de Soduka iba de arriba abajo en el miembro. Los ojos de Kiba se posaron en los de la chica que aún si le acariciaba había levantado su mirada, podía ver en esos dorados la lujuria, no le dejaría hasta no estar satisfecha y fue con esa decisión en el rostro que la observó llevándolo hasta su boca, le lamió como si fuera una paleta para luego succionarlo con fuerza erotica, las caderas del joven sin quererlo se movieron con el paso que la joven estaba creando y cuando creyó llegaría a su límite la princesa se detuvo, se levantó un poco sobre él quitándose la bata y luego levantando el camisón para dejar su sexo expuesto pues no portaba nada por debajo
Soduka tomó entre sus manos de nueva cuenta el miembro de kiba y mientras le sostenía lo humedecía y lo provocaba con sus propios líquidos, Kiba ya completamente perdido en la lujuria por ella, tomó el borde superior del camisón y lo deslizó hacia abajo dejando al descubierto aquellos senos de buen tamaño, los tomó con ambas manos en uno y la caricia logró inclinar a la joven hacia él mientras gemía ansiosa, tanto que posisiono su virilidad en su entrada descendiendo para introducirlo en su interior, el sentirlo le hizo arquear la espalda recargando sus manos en las rodillas del muchacho para sostenerse mientras hacía un vaivén con sus caderas, Kiba correspondió el movimiento levantando las propias introduciéndose más en ella, las sensaciones fueron tan deliciosas y fuertes que no pudo contenerse, les giró y con el movimiento logró que ella quedara boca abajo, tomó sus caderas levantándolas para introducirse nuevamente y en esa posición la penetracion fue mucho más agradable, se abrazó más a ella y desde atrás volvió a tomar sus senos apretándolos, estaba por terminar, estaba cerca y la joven también, podía sentirlo. Fue entonces que algo de conciencia brilló en la nublada mente de Kiba y justo antes del final salió del interior de la princesa manchando solo las telas debajo de él. Con ese rápido movimiento la chica había llegado al límite.
Ambos se dejaron caer sobre las telas buscando recuperar la respiración, Kiba tomó un pedazo de una de ella y con este se limpió, tomó otro pedazo y del mismo modo limpio su semen de la joven suavemente. Una vez terminó subió su vista a ella y la observó sonriéndole, Soduka se acercó a él acurrucándose para descansar, mientras Kiba le abrazaba jugando con su cabello
-Creo que me gustas demasiado… no sé si pueda irme ahora – susurro la joven decidida
-¿Qué dices?
-Esto… no será solo una vez – volvió a hablar Soduka depositando un beso en los labios de su amante para evitar cualquier reclamo
La cena en el palacio del clan Nakadima había sido sencilla, no se había invitado a nadie más que a los hermanos y al tío de los mismos, así como a una mujer mayor que aún no se había presentado, Sasuke y Hinata se había sentado juntos en una de las orillas de la gran mesa, habían sido corteses y habían consumido sus alimentos sin ninguna prisa aunque por dentro estaban impacientes por retirarse del lugar. Los sirvientes ingresaron a la sala una vez la cena se había terminado y mientras estos limpiaban llamando la atención de la ojiperla, el señor del clan se acercaba hasta el pelinegro
-Uchiha-san, me gustaría decirle unas palabras a solas si me lo permite
-Supongo no tengo otra opción
-Por favor, acompáñeme al los jardines, descuide la joven Hyuga estará perfectamente a salvo aquí – Sasuke no confiaba del todo en aquella afirmación, sin embargo sabía Hinata podía arreglárselas sola por lo que acompañó al hombre hasta los jardines al exterior de aquella sala, en el lugar había grandes árboles de Sakura así como paredes de bambú, era un lugar bello aún si le pertenecía a esa familia loca
-Uchihas san de verdad quiero agradecerle que trajera a mi hermano a salvo a casa
-Fue una misión asignada por el Hokage
-Lo sé, pero podrían no haberla logrado, podría no haberles interesado sin embargo hicieron lo posible para que todo saliera correctamente – dijo el señor del clan dando unos cuantos pasos al frente de Sasuke, al girarse para verle de nuevo le sonrió y al pelinegro el movimiento le alertó - lamento no poder evitarlo pero debo mencionar que la señorita Hinata es adorable, será un perfecta adición a su próximo clan joven Uchiha
-Eso no es asunto tuyo
-Creo saber lo que está planeando, los clanes Uchiha y Hyuga ya eran conocidos por su prestigio pero con la guerra, con lo qué pasó con Mandara, incluso con las investigaciones de Orochimaru, lo magnífico de sus poderes se hizo aún más conocido- volvió a sonreír - los rumores siempre son rápidos para llegar a muchos oídos, el destierro de una princesa Hyuga llamó mucho la atención y con ese rumor comenzaron a salir preguntas ¿que podría haber motivado al último Uchiha para seducir a la princesa de su clan rival?¿ que podría ganar?¿ que podría obtener de ella? ¿que podría haberle hecho enamorar a una joven que incluso había renunciado a todo por ese sentimiento hacia el Uchiha?¿que podría motivar al muchacho para que se adueñara del corazón de una joven que … bueno nunca fue lo más sobresaliente de su clan? – Sasuke continuó con el silencio, mantenía como podía la calma aún si el coraje continuaba creciendo con cada repugnante palabra que salía de la boca de ese hombre- Las preguntas dieron paso a las teorías, ideas sobre lo que podría pasar si la sangre de los más poderosos clanes se llegará a mezclar, y se que la genética puede dar los resultados más simples, pero aquí no estamos hablando de simple genética, aquí hablamos de poder y lo que estás buscando es muy poderoso
-Será mejor que no continúe señor
-No puedes negar que la idea ha estado en tu cabeza, sabes lo que podría pasar
-¿Que es lo que quieres? – pregunto Sasuke en un tono que demostraba su molestia
- Uchiha-San durante tus años de fugitivo hiciste enojar a mucha gente, te ganaste muchos enemigos y muchos no solo quieren matarte, yo podría protegerte y a tu nuevo clan, conmigo como tu protector nadie se atrevería a tocarles, puedo darte tierras, gente, incluso sirvientes, todo lo que necesites para formar tu clan, lo único que quiero a cambio es que las nuevas generaciones de Uchihas le sean fieles a mi familia, garantizar su … estadía de nuestro lado
-Escúchame bien bastardo, aún si llegara a pasar - se acercó amenazante- te aseguro mi clan jamás volvería a serle fiel a mediocres gobernantes, su lealtad será solo para con el clan y nada más – aventó al hombre- nuestro trabajo aquí se terminó, nos vamos – hablo el muchacho pasando de lado al Daimyo
-Uchiha san ¡espere!
-No te quiero ver cerca de mí o de Hinata jamás, no eres más que un líder temporal y aún si llegarás a quedarte con el control, no dudaré en matarte si te encuentro amenazando a mi familia.
Hinata había notado a Sasuke salir con el señor Nakadima y había deseado seguirlo más aguardó, debia confiar en el muchacho aún si su temperamento se ponía a prueba con aquel hombre, se giró para regresar su atención a la sala observando cómo ingresaba a ella una mujer de edad mayor en una especie de silla de ruedas, la misma se había atorado con el borde de uno de los muebles por lo que la ojiperla de inmediato acudió a ayudarle
-Muchas gracias jovencita
-No ha sido nada, si me lo permite la llevaré hasta la mesa
-No es necesario querida temo que ya he consumido mis alimentos en mi habitación, solo vine a saciar mi curiosidad por los invitados, intuyo tu eres uno de ellos – sonrió la dulce anciana
-Solo estamos aquí cumpliendo una misión mi señora…
-Oh! mi nombre es Kumiko, soy la encargada del área medica del clan, es un placer conocerte
-Yo soy Hinata – reverencio - y es un placer el conocerla también ¿entonces usted se encarga de todo malestar que tenga el clan? – pregunto realmente curiosa la ojiperla
-Bueno ya no tengo la energía de antes, no como para encárgame de todo sola, enseño a algunos jóvenes mis técnicas para que en el futuro puedan encargarse de todo
-Eso me parece muy noble
-Hinata – se escuchó la voz profunda de Sasuke detrás de ella, se giró para mirarlo y este le hizo un gesto con la cabeza para que se acercara
-Lo lamento mándame Kumiko pero debo retirarme
-No te preocupes querida lo entiendo, por la mirada de tu esposo intuyo no se quedarán, les deseo buen viaje
-Él no es… es decir… no importa… gracias por todo- volvió a reverenciar – Hinata aún sonrojada se acercó hasta su compañero quien le tomó de la mano apartándola aún más en la sala
-¿Está todo bien? – pregunto la joven sorprendida por el notorio enojo en el porte de Sasuke
-Nos vamos, este lugar es peligroso
-¿Pasó algo malo no es verdad? puedo verlo en tus ojos
-No quiero preocuparte de más, tan solo vámonos
-De acuerdo – dijo la chica sonriendo para calmar de alguna forma al muchacho, este volvió a tomar su mano llevándola hasta la puerta, no perderían ni un segundo más en ese lugar.
El camino de regreso era silencioso, tanto Sasuke como Hinata meditaban sobre los recientes acontecimientos, por un lado el pelinegro entendía las palabras de su hermano, siempre habría alguien detrás de su familia, ya fuera por buenas o malas razones siempre habría alguien que quisiera algo de ellos. Hinata por su parte adivinaba lo que había trastornado tanto a su antiguo sensei, estaba claro que le habían hecho enojar sin embargo se había conservado calmado, y la ex princesa lo agradecía
El tronar de los rayos por la tormenta que se acercaba sacó a ambos jóvenes de sus pensamientos, el cielo negro por la noche se había oscurecido más cuando incluso la luz de la luna se había perdido tras las nubes, por el viento que soplaba con fuerza se podía entender que la tormenta que se acercaba no sería pequeña
-Sasuke, más adelante hay una vieja casa que parece abandonada – dijo la chica con las venas alrededor de sus ojos sobresaltadas, había usado su Byakugan para buscar un refugio para ellos anticipando el pensamiento de su compañero, sería muy peligroso intentar cruzar las montañas con el clima en ese estado
-Bien pensando, pasaremos la noche ahí, con suerte el camino no estará tan dañado por la mañana– contesto Sasuke siguiendo las indicaciones de la chica para llegar hasta el refugio.
Tal y como lo había dicho Hinata, era una casa vieja y pequeña rodeada de algunos campos de cultivo olvidados, no estaba muy empolvada por lo que suponía no había pasado mucho tiempo desde que le abandonaran. No había mueble alguno, ni telas o ropa vieja en el lugar, prácticamente ninguna señal de que alguien hubiera vivido ahí pues incluso la madera del suelo parecía nueva, el pelinegro se acercó hasta una pequeña chimenea, con su técnica prendió algunos maderos y carbón que aún había en ella brindando luz y calor a la habitación, Hinata al mismo tiempo sacaba de sus mochilas los futones para dormir colocándolos cerca del fuego recién prendido. La lluvia ya se podía escuchar fuera de la casa, aún la tormenta no mandaba toda su fuerza por lo que el sonido constante pero tranquilo de la lluvia era relajante.
El fuego se había vuelto el centro de atención para ambos muchachos, como muchas otras veces, el silencio entre ellos era cómodo pues a diferencia de otros las palabras no siempre eran necesarias entre ellos. El sonido de un trueno a lo lejos sacó a Hinata de su trance, la chica se giró hacia atrás para mirar por la ventana la lluvia más no se movió de su lugar, se acomodó de nueva cuenta hacia el fuego y sus ojos por unos segundos se posaron en la figura de Sasuke, la luz cálida del fuego hacía aumentar ese atractivo natural en el, más también con esa luz pudo ver en sus facciones molestia, lo que había pasado en el palacio evidentemente seguía presente .
-Fue algo que dijo ese hombre ¿no es verdad? – pregunto la ojiperla rompiendo el silencio para llamar la atención del gallardo hombre- eso es.. lo que te tiene molesto…
-No le des importancia Hinata- contestó el muchacho regresando su vista al fuego, no tenía caso alguno el alertarla también por una tontería como las palabras de ese idiota.
-¿Por qué? ¿porque no debería de hacerlo? Darle importancia a lo que te molesta… yo… esa noche, la noche de nuestro primer beso dijiste que descubriríamos juntos lo que sentíamos, que enfrentaríamos las cosas y las consecuencias juntos… sin embargo… siento que me… que me haces a un lado y yo… - calló la chica de inmediato, alejó su vista apenada de la de él entendiendo lo que había hecho, las palabras que tan solo segundos antes había mencionado le golpearon y un horrible sentimiento se albergó en ella – … lo siento, no quise decir eso… yo… soné exactamente igual a Sakura-san … y no me agrado… no tengo porque decirte eso … porque pedir razones yo…
-Hinata… escucha- dijo el joven tomando su mentón para hacerla mirarlo, la chica fijó sus ojos cristalinos en él mientras regresaba a sentarse un poco alejado de ella, trató de decir algo, pero ella lo impidió hablando primero
-No- dijo la chica bajando por unos segundos la vista- lo siento, de verdad lo siento, yo no soy así, nunca me ha gustado estar… sobre las personas, presionarlos o molestarlos de algún modo … es solo que a veces creo… qué tal vez tu… qué tal vez te arrepientes… de esa noche… de tus palabras y si así fuera yo… entendería si ya no te agrado…- de pronto el chico se lanzó sobre ella derribándola en el suelo de madera, su cuerpo la cubrió y la retuvo mientras entrelazaba los dedos de cada mano suya con los de la doncella, lo hizo de manera dulce porque así quería hacerlo, porque con ella aún sabiendo lo fuerte que podía llegar a ser, gustaba de ser gentil y tranquilo, Hinata le miró por instantes confundida, aquella acción había sido completamente sorpresiva más no tenía desconfianza alguna por el, sabía que estaba lejos de hacerle daño. El pelinegro continuó mirándola fijamente ganando un leve sonrojo de la joven, soltó un leve suspiro y luego sonrió por unos instantes de medio lado
-No se como es que no lo entiendes… como es que crees que existen dudas aún… Hinata – dijo el muchacho acercando sus labios a los de la dama más no tocándolos, aún no, moría por besarla, por saborear ese dulce sabor que poseía, más no quería tomarlos sabiendo que comenzaba indiscutiblemente a ahogarse en un mar de deseo por ella, podía sentir como sus ojos se tornaban en color rojo como afirmación, cualquiera podría pensar que siendo él quien era, con la experiencia en todos los campos de guerra que poseía, sería mejor y más sereno en su autocontrol, pero luego de aquel primer beso, no había podido apartar la sensación, el deseo por ella, había tantas cosas que quería… que deseaba podían hacer …. Se estaba volviendo loco
-Sasuke… – dijo Hinata suavemente, el silencio les cubrió por un segundo antes de que el joven se moviera un poco para descender su rostro en su cuello, buscaba aspirar ese aroma que solo le pertenecía a ella, esa fragancia que ahora le calmaba y le enloquecía al mismo tiempo
-Te quiero conmigo- mientras hablaba sus labios tocaban el femenino cuello - quiero que juntos descifremos ese sentimiento pero además… - besó su piel - te necesito conmigo, no solo porque todo la oscuridad que me rodea se ilumina con tu presencia, si no porque quiero que estemos juntos en ese mundo tranquilo
-Yo… es que yo sentí…
-Hinata … - susurro el joven antes de besarla lentamente, los labios sobre los de ella moviéndose suavemente y para su sorpresa la joven comenzó a corresponder el beso del mismo modo. Hinata no sabía del todo lo que hacía, pero se sentía bien así que continuó haciéndolo hasta que el chico rompió su unión con ella – Hinata – volvió a decir Sasuke aún con la mente nublada por la sensación que un simple beso provocaba en el, sin embargo se forzó a regresar, tenía que aclararle todo a su Hime, se levantó un poco para así posar su frente en la de princesa suspirando, tomando aire con fuerza para dar su siguiente paso, se pegó aún más a ella, en una posición más confortable e íntima, estaban tan cerca que la ojiperla podía sentirlo en su totalidad, podía sentir todo de él incluso esa firmeza cerca de su muslo – ¿aún dudas si me agradas…? - dijo acercándose un poco más logrando un sonrojo más profundo en la joven que sabía lo que sentía -…Hinata no voy a ocultarlo, te deseo- decía mientras tomaba con sus labios el lóbulo de su oreja y al mismo tiempo acercaba una de las femeninas manos junto con la suya hasta su duro miembro logrando que lo tocara por sobre las ropas – esto, es lo que provocas en mi, Hinata solo tu, tu eres la única mujer que ha logrado despertar ese deseo en mi… - continuaba bajando sus labios por su cuello- quiero que seas mía y solo mía… en todo los sentidos de la palabra… - de pronto detuvo sus avances, tomó con ambas manos el rostro de la chica logrando que la mirada blanca se cruzara con la carmín de él – … eres lo único que me importa, no la Aldea, no todos esos idiotas en ella, no las tragedias de las familias y nunca los gobernantes, solo tu – dijo posando su frente sobre la de ella de nueva cuenta - creí que nunca sentiría algo así … esto, esa idea de posesión … nunca la había experimentado antes y me asusta, me asusta el pensar que podría perderte en vida…-respiro profundo como buscando concentrarse en su confesión - si existe una sola duda… es la de si debo o no dejar que sigas acercándote a mí, lo cierto es que las cosas que hice en el pasado nunca dejaran de perseguirme de una o de otra forma, y me da miedo el pensar… que al quedarte conmigo, pudieras salir lastimada
-Sasuke yo…
-Lo único claro es que de toda esta existencia, lo que quiero y deseo, eres tú …te quiero y deseo …solo a ti, Hinata – volvió a afirmar mirándola a los ojos, los perla de la chica se volvieron cristalinos de nuevo al escucharle decir esas palabras, una paz que no sabía necesitaba le había bañado con esa declaración
-Sasuke… acordamos enfrentarlo todo juntos, tus enemigos son míos ahora y si algo he aprendido de mi maestro … es el afrontar los miedos, no escapar de ellos….
-Pero Hinata si algo te sucede… si llego a perderte, la poca cordura que me queda… se marchara contigo…no sé de lo que sería capaz … si no te tengo como mi ancla en este mundo … no sé cuánta sangre correrá si algo llega a pasarte …
-No eres un monstruo Sasuke, de eso estoy segura… - dijo con una suave sonrisa- por desgracia nuestro trabajo … siempre pondrá en peligro nuestras vidas… si algo ha de pasar…pasara sin importar que… sin importar a lado de quienes estemos, lo importante es que cuando llegue el fin, no nos arrepintamos de lo que hicimos o no hicimos en este mundo, Sasuke prefiero morir habiendo disfrutado de estar a tu lado, que vivir muchos años sin haberte acompañado – el chico no dijo nada, simplemente tomó sus labios en un beso cubierto por el sentimiento que le profesaba, la joven sin notarlo sonrió debajo de ese beso abriendo un poco labios, Sasuke tomó el movimiento como una invitación que no rechazó, su lengua suavemente se introdujo entre aquellos labios haciendo una exploración de la dulce boca, la joven tembló debajo de él deseando, necesitando estar aún más cerca del muchacho.
Sasuke podía sentir como su dolorosa ereccion aumentaba y no pudo evitar el sostener con sus manos la cadera de la ojiperla para poder frotar las suyas hacia ella, el movimiento fue tan agradable que suspiró al sentir una corriente de placer recorriendo su cuerpo – maldicion- dijo el chico rompiendo el beso para intentar retomar el control que parecía estarse perdiendo en sí mismo -¿Puedes sentir… como… mi cuerpo, yo… te deseo… te necesito…?– dijo el joven volviendo a empujarse contra ella, la chica al sentirlo dejó salir un gemido dulce antes de ocultar su rostro en el cuello de Sasuke suprimiendo un gemido, el gesto había sido increíblemente excitante para él, su control se rompió un poco más haciéndole entender que si no se detenía ahora, ya no lo haría, la mantendrían en esa habitación y le haría suya tantas veces que…quería parar el pensamiento … aunque tal vez… no quería detenerse de verdad y tal vez ella tampoco … - Hinata… quiero hacerte mía… pero… no sé si es lo correcto… yo - la chica no contestó, tan solo colocó sus labios en el sitio entre el cuello y la oreja del muchacho besándolo con dulzura— maldición Hinata …- susurraba el joven presionando su virilidad sobre el muslo de la ojiperla logrando al mismo tiempo atraparla un poco más sobre el suelo, la hizo mirarlo y sin dar tiempo la besó profundamente, cuando el aire les hizo falta se separaron lo suficiente para mirarse a los ojos y fue entonces que las simples palabras de doncella lo definieron todo
-Hazlo- dijo casi en un suspiro Hinata hipnotizada por ese hermoso color rojo en los ojos del muchacho, una sola y sencilla palabra fue todo lo que se necesito para que se decidiera, su Hime lo aceptaba y en esa mirada notaba la afirmación que momentos atrás le había dado, lo enfrentaría todo con el, ella no dejaría que le arrebataran ese sentimiento nuevamente, ese sentimiento que compartía con el. Sasuke se quedó estático respirando con fuerza, cerró los ojos por un momento en un intento por ganar el suficiente control para analizar esa respuesta aún si no había nada que analizar en ella, sin embargo cada vez era más difícil la lucha en su interior y al final lo que sentía por Hinata lo ganó todo, la volvió a besar mientras sus manos comenzaban a recorrerla, a trazar los costado de la chica de arriba abajo de una forma que mantendría eternamente en su memoria, esas manos se detuvieron cuando llegaron a la orilla de la parte superior de su vestimenta, despacio y mientras acariciaba la piel que se dejaba al descubierto la levantó rompiendo el beso para despojarla de ella, el rostro de la joven dama se iluminó con un profundo color rojizo al notarse descubierta mientras Sasuke parecía había perdido la habilidad de hablar, era hermosa y lucia perfecta aún cubierta por esa prenda de encaje que estaba sobre sus senos, el chico volvió a buscar un poco de control pues sentía si se descuidaba la tomaría de un momento a otro bajo el deseo casi desmesurado que sentía. Sasuke sabía que estaba nerviosa, sin duda era su primera vez en todo esto y si era sincero era la primera vez para él también, jamás nadie le había atraído tanto y nunca antes se había preocupado por satisfacer necesidad alguna pues en su vida como vengador no podía darse el lujo de caer en un estado de vulnerabilidad frente a nadie, pero ahora quería que ella disfrutara lo que estaba por pasar también, que descubriera junto con él lo maravilloso que podía ser el finalmente unirse.
Tomó las manos de la joven y las colocó junto con las suyas en el borde de su propia camisa, con la misma lentitud que había usado para ella, deslizó las manos de ambos hacia arriba llevándose consigo la tela que le cubría, Hinata casi con la mente en blanco posó sus manos en los hombros del pelinegro, las movió por sobre su piel recorriendo sus musculosos brazos que parecían temblar con su toque, volvió a subir hasta sus hombros y esta vez bajó por su pecho, la fuerza que podía sentir bajo su piel era impresionante, sus manos rozaron sus pezones sacando un leve gruñido del muchacho más no se detuvo, estaba fascinada por el como su respiración se hacía cada más elaborada con cada centímetro que descendía por su perfectamente definido abdomen, un camino de vello negro que iniciaba desde su ombligo hacia debajo de su vientre llamó su atención y sin dudarlo usó sus dedos para recorrerlo, pero se detuvo justo al borde de sus pantalones que bloqueaban la vista de lo que había más allá, con algo de timidez recorrió el camino de regreso hasta su nuca y con cariño jaló del muchacho para besarle tiernamente
-Sasuke – dijo separándose un poco de él – yo…yo no sé.. qué hacer… como… continuar… yo…
-Yo tampoco – dijo el chico sonriendo de medio lado – contrario al pensamiento popular, no soy una máquina pasional…todo esto es igual de nuevo para mi – le besó despacio logrando que la chica se abrazara a él, que sus brazos se enredaran en su cuello mientras el beso creaba sensaciones más intensas, tan intensas que el joven no pudo evitar el embestirla un par de veces aún si no la sentía directamente
Sasuke se separó un poco de su Hime, tan solo unos segundos para observarla, más casi al instante descendió su boca por su cuello dando pequeños y húmedos besos a lo largo del mismo, al poco tiempo el recorrido con sus labios le llevó hasta el inicio de sus pechos que aun estaban cubiertos por esa tela de encaje, una mano deslizó un poco el borde de esta descubriendo un rosado pezon, más dejó que la tela ocupara su lugar nuevamente
Por un instante, un pensamiento de preocupación invadió la mente de Hinata, ahora se preguntaba si lo que veía Sasuke le agradaba y si al final y luego de todo no se decepcionaba por su cuerpo, sin embargo el pensamiento le dejó al sentirlo mordiendo su pecho derecho por sobre la ropa. Un gemido más salió de sus labios cuando sintió que de nueva cuenta era descubierto uno de sus pezones que ahora era acariciado por los dedos de la fuerte mano del muchacho, más luego de unos segundo le dejó ser cubierto por la tela nuevamente.
-Sa..Sasuke … - dejó salir la princesa permitiendo que sus manos se perdieran en el oscuro cabello de su amante, el muchacho subió su vista a ella y sintió su ereccion doler al verla mordiendo su labio inferior con un toque de lujuria en sus dulces ojos.
Subió su rostro al de la dama besándola al tiempo que sus manos la rodeaban llegando a su espalda, en un rápido movimiento abrió el sujetador de aquella prenda y finalmente la desprendió de la femenina piel, el muchacho se separó unos instante para mirar su torso desnudo en su totalidad, Hinata sintió sus nervios invadirle al estar bajo aquellos rojos ojos y su rostro inevitablemente se había coloreado al ver esa mirada en el. Sasuke dio un tierno beso en el valle de sus senos para luego subir a sus labios besándole de nuevo, no estaría satisfecho hasta no tenerla sin ropa alguna debajo de él, las manos masculinas bajaron hasta el borde del pantalón de la chica, abrieron los botones en el mismo y sin Impedimento alguno le bajaron junto con su ropa interior, el muchacho detuvo el beso solo por un segundo para ver el tesoro oculto que tanto había deseado e imaginado, era perfecto. La joven estaba húmeda, tan deseosa como él, continuó con el beso mientras sus dedos se acercaban poco a poco al centro de su deseo, a la perla entre sus piernas rosada y lista, un suave ronroneo dejó los labios de Hinata al sentirlo tocando entre sus pliegues, por momentos incluso presionando con firmeza ese nudo de placer.
Exitado el muchacho continuó con su tarea, estaba consciente de que necesitaba prepararla, lubricarla correctamente para que llegado el momento de unirse a ella, le hiciera el menor daño posible, la espalda de Hinata se arqueó al sentirlo tocando su entrada, por momentos dejaba entrar sus dedos en ella y un gemido masculino escapó al sentirla cálida, húmeda y estrecha, su miembro pareció crecer más con esa noción.
-Sasuke ….- volvió a gemir Hinata cuando el Uchiha introdujo completamente uno de sus dedos en ella, era tan estrecha que por unos segundo la preocupación invadió al muchacho temiendo el lastimarla cuando al fin… se unieran, sin embargo el escucharla disfrutando de su toque le hacía olvidar dicha preocupación, continuó con el movimiento de sus dedos, estaba decidido a hacerla disfrutar primero, entraba y salía presionando esa perlita una y otra vez hasta que la sintió contraerse, había llegado al límite. El muchacho sacó sus dedos despacio mientras la joven aún continuaba sumida en su orgasmo, sin poder evitarlo el pelinegro llevó esos dedos que había usado en ella hasta su boca disfrutando del sabor de su hime, era deliciosa y quería probar más de ella, pero lo dejaría para otra ocasión, por ahora el deleite de la joven era lo importante.
Hinata aún continuaba en el cielo y no había notado a Sasuke subiendo hasta su pecho si no hasta que le sintió capturado una de las rosadas y erectas puntas entre sus labios, le sintió lamiéndolo, succionándolo creando un singular hormiguero en su entrepierna que parecía generar ese cálido líquido nuevamente, sus muslos se cerraron ante la sensación que generaba ese cosquilleo y que no era aliviado por los dedos de Sasuke esta vez. El Uchiha por su parte no dejaba de disfrutar el tenerla de aquella forma, su lengua se paseaba por el botón rosado de su pecho una y otra vez sin cansancio, jugaba con el, lo humedecía, lo mordía y luego le succionaba otra vez, su piel era deliciosa y no podía contenerse al probarla, deseoso tomó el otro seno, devorándolo del mismo modo al tiempo que su otra mano presionaba su otro pecho desesperado provocando más dulces gemidos de su amante – Sasuke…yo… necesito .. – decía Hinata sin realmente saber que estaba pidiendo
Sasuke ya no podía más, su propio cuerpo le exigía tomarla de una buena vez, hundirse en ella finalmente probando esa calidez que tanto le atraía, quería sentirla rodeándolo, presionándolo, sin embargo se contuvo, no lo apresuraría todo, estaba decidido a hacer de esta la primera experiencia para ambos placentera en todo sentido, su miembro aún atrapado en su pantalón comenzaba a molestarle por lo que buscando algo de alivio abrió su prenda y la deslizó junto con su ropa interior hacia debajo de sus caderas dejando que cayera al suelo, el sentir ese poco más de liberta le hizo regresar sus labios a los de su amada y sus manos a sus pechos, estaba tan perdido en la sensación que sin pensarlo junto su erecto miembro a los labios inferiores de la chica, una fuerte corriente eléctrica recorrió a ambos con tan sencillo toque entre ellos, Hinata curiosa bajo su vista hacia la virilidad de su amante que ahora estaba entretenido dando besos en su cuello, los ojos de la chica se abrieron de par en par ante aquella impresionante visión ¿ de verdad eso… tan grande podría …entrar en ella? Pensó repentinamente la chica. Los labios de ambos se volvieron a juntar y con ellos sus cuerpos, ahora ese miembro estaba cerca de su entrada en completa libertad, no había tela alguna que impidiera su roce directo, Sasuke dejó de besarla hundiendo su rostro en su cuello para aspirar su aroma, comenzaba con un vaivén lento de caderas solo para deslizar su miembro por aquellos pliegues húmedos, tan solo quería sentirla, conocer ese calor aunque fuera solo de esta forma
-Hinata… - dijo aún escondido en su cuello- si hacemos esto… jamás podré dejarte ir – decía mientras continuaba deslizando su miembro por sus pliegues, por un momento incluso, la punta se detuvo en la entrada ingresando tan solo un poco en ella, tan solo provocando, tentando - quedarte en mi mundo, tal vez no sea lo más correcto – decía mientras volvía a deslizar su miembro solo sobre los pliegues de arriba a abajo, para su sorpresa las caderas de la joven se impulsaron hacia él ayudando con aquella deliciosa fricción volviéndola más intensa
-Quiero ser parte de tu mundo Sasuke, lo que pase lo enfrentare contigo...- dijo Hinata con voz entrecortada al sentirlo nuevamente con solo la punta en su interior incrementando las ansias en ambos – no te detengas
-Esto… - decía el pelinegro casi sin aliento – Te… te causará dolor… - volvía a decir buscando por todos los medios hacer una oración coherente, sentir esa humedad comenzando a mojarle apagaba su cerebro – muérdeme… comparte ese dolor conmigo - dijo ofreciendo su hombro a ella, la chica asintió con la cabeza algo nerviosa por lo que sabía estaba a punto de ocurrir, sin embargo confiaba plenamente en él, Sasuke poco a poco comenzó a entrar en ella, continuó hasta que sintió esa barrera impidiendo su paso
-Seré completamente tuyo Hinata… ¿serás solo mía? – pregunto el joven dando un pequeño beso en la frente de la chica
-Lo seré- contestó la princesa llena de seguridad, el pelinegro se movió hacia afuera tan solo un poco y entonces la penetro con algo de fuerza finalmente haciéndola suya, Hinata mordió el hombro del muchacho deteniendo así el quejido de dolor que amenazaba con salir de sus labios al percibirlo pasar, la sensación de sentirse completamente llena, invadida más allá de lo confortable la cubrió, más no deseaba que se apartara, Sasuke le miró y se preocupó al ver dolor en su rostro congelándose
-¿Quieres que me ….me detenga Hinata? – pregunto el muchacho deseando en el interior que ella dijera que no, porque sabía que si ella lo pedía se detendría aún si tenía que quedarse con una ereccion terriblemente dolorosa, no sería la primera vez por su causa, pero lo haría por ella
-Nooo… estaré… bien – contestó como un susurro la doncella, sin embargo el pelinegro se quedó completamente quieto, le daría tiempo a su amada de ajustarse a él aún si era increíblemente difícil el lograrlo, estar dentro de ella era una sensación tan intensa que sus palabras no alcanzaban a describirla, era su primera vez juntos y sabría había algo de incomodidad sin embargo sus cuerpos poco a poco se acomodaban y lo hacían de manera perfecta, como si hubieran sido creados el uno para el otro, la sintió suspirar y le miró notando un par de lágrimas en sus ojos que con cuidado limpió con sus labios - Muy grande… es… grande – decía la chica logrando adaptarse un poco más a él, aún se sentía llena pero la sensación comenzaba a volverse agradable – pero…estoy bien… Sasuke… no te preocupes….no te detengas más… -dijo la chica dando un rápido beso en su mejilla moviendo experimentalmente su cadera contra la de el. Sasuke dejó salir un gruñido y al momento capturó los labios de la chica, las barreras de su control se dejaban caer ahora, comenzó a moverse, a entrar y salir de ella con un ritmo pasivo que alimentaba el extasis en ambos, lo podía ver reflejado en su respiración y su pulso acelerado, Hinata se aferró más a él suspirando en su oído, sus manos, sus uñas rayaron la fuerte espalda del pelinegro al sentir como algo se acumulaba en su vientre, era como si una fuerza se estuviera creando ahí y estuviera a punto de explotar.
Incrementó la velocidad al penetrarla, volvió a besarla pero sus labios eran erráticos debido al movimiento de sus caderas, la abrazó por la cintura acercandola logrando que ella le rodeara con sus piernas, la posición generó un gemido de satisfacción para ambos al lograr más profundidad con su embestida. Ahora se movían con más libertad, ella misma seguía los movimientos que el muchacho estaba marcando, el chico buscaba hacerla sentir mejor pero su mente estaba perdiendo concentración así como su respiración se incrementaba, Hinata gemía de manera dulce aún si había tirado su cabeza hacia atrás y es que segundos antes se había atrevido a observarlo, estaba tan perdido en la pasión como ella, tanto poder y fuerza completamente guiadas para satisfacerla, más suspiros salieron de sus labios al sentirlo perder el ritmo para penetrarla con más velocidad, esa sensación a punto de explotar dentro de ella finalmente lo hizo llevándola a mundos lejanos, Sasuke por su parte le besó con urgencia y luego de algunas embestidas más se vino profundo dentro de ella.
Ambos tardaron segundos en regresar de aquel paraíso con sus respiraciones agitadas, el pelinegro aún seguía dentro de la chica más se había acomodado sobre sus codos para no aplastarla
-Dame un segundo… saldré en un segundo – susurro el muchacho, aún no estaba listo para abandonar esa maravillosa calidez sin embargo terminó haciéndolo, salió de ella y luego se acomodó a meneara de dejar su cabeza reposar entre sus pechos, Hinata llevó sus manos hasta su larga cabellera negra y comenzó a acariciarlo calmando así la respiración de ambos. El silencio les cubrió como siempre, las palabras fuera de toda necesidad, adoraban el tan solo estar con el otro.
Luego de unos minutos el muchacho se levantó recostándose a lado de la dama, Hinata se giró para poder abrazar su cuerpo notando el estado en el que aún se encontraba el chico.
-Sasuke… aún estás
-No puedo evitarlo… aún deseo más- dijo el pelinegro colocando su antebrazo izquierdo sobre sus ojos, no podía creer que el deseo por ella aún seguía consumiéndolo pese a que ya habían llegado ambos al cielo, Hinata por su parte levantó un poco su cuerpo para observar mejor la virilidad de su amante, a sus ojos era impresionante y generaba gran curiosidad en ella, si pensarlo mucho acerco su mano hasta el perfectamente duro miembro y le acarició tentando su suerte, la respuesta del chico le sorprendió al notarlo hechando la cabeza hacia atrás con un gruñido, al parecer la sensación aunque simple había sido fuerte para el, impulsada por la misma le acarició de nuevo de manera prolongada, de arriba abajo estremeciendo al chico que asustado por perder el control tomó su mano para detenerla
-No … sigas.. no tienes idea… de lo qué haces conmigo… Hinata … tienes un gran poder sobre mi
-Sasuke… yo también deseo más – dijo la ojiperla depositando ahora ella un dulce beso en su esculpido pecho, el joven no se contuvo más y en un movimiento le dejó debajo suyo introduciéndose al instante en ella, el gemido de satisfacción de ambos llenó la habitación
La lluvia afuera había tomado fuerza y la había perdido también, más no había sido notado por la pareja que luego de una larga noche sin descanso en su unión se dejó llevar por el sueño abrazado con el otro, esto tan solo había sido el comienzo.
Varios años en el futuro
La junta de los lideres, de las cabezas de las familias del clan estaba por iniciar, el jefe de los Uchiha entró en la sala tomando asiento en su lugar al frente de todos ellos, su invitado, el Hokage, ahora se sentaba a su lado, todos los presentes tomaron sus respectivos lugares dejando ver que al centro había un espacio sin dueño
-El ha sido invitado – dijo Daiki Uchiha aclamando a los presentes, entonces las puertas del recinto se abrieron dando paso al hombre de muy alta edad, aún si era viejo se movió con agilidad hasta tomar asiento en el lugar que había esperado vacío, el hombre levantó sus grises ojos observando a todos los reunidos
-El problema, debe ser grande si todos se han reunido
-Uchiha Masato, el grande y sabio anciano de nuestro clan, nos hemos reunido y nos hemos atrevido a llamarlo por un tema de gran urgencia – dijo Daiki mirando fijamente al anciano- el peligro acecha nuestras puertas, aquellos que una vez estuvieron a punto de exterminar por completo nuestro clan, aquellos que atacaron a su familia años atrás han vuelto, y su deseo de venganza está presente en ellos
-¿dices entonces… que esas criaturas tienen oportunidad contra nosotros? - pregunto el anciano con seriedad
-Han traído un arma en nuestra contra
-Bien… entonces – dijo Masato suspirando y posando sus manos entrelazadas sobre la mesa – necesitaremos a todo hombre o guerrero que podamos de nuestro lado… será entonces necesario… que despertemos al guardián…
