EN EL FUTURO

By: Lavi*


Naas~

Me ha costado horrores escribir este capitulo. Tenía avanzadas apenas unas mil palabras y lo demás lo he terminado haciendo apenas hace unos días. La verdad es que el final de la serie me dejó bastante desilucionada, y el rumbo que esta tomando el manga me frustra aún más. He perdido toda mi inspiración y entonces me he dicho "Bueno, empezaste con esto porque viste el anime y lo amaste ¿No? ¡Entonces vuelvete a verlo y ya está! Y me he puesto al ruedo para recuperar el hilo.

Así pues, aquí tienen el capítulo 21. Ya bastante más cerquita del final y, aunque las relaciones no avanzan mucho en este, era necesario para lo que sigue.

¡Hace más de un año que estamos publicando! Gracias por haber seguido mis locuras y retardos tanto tiempo.

Responderé a sus comentarios al final del capítulo.

KHR es propiedad de Amano.

Perdón por posibles errores en redacción y ortografía~


Capítulo 21. Entre planes y peleas.

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Junio 24. Namimori, Japón. Después del almuerzo.

_No, no, no_ Gokudera se llevó una mano a la frente y masajeó sus sienes con hastío _Si lo haces de esa manera, saldrá corriendo o te golpeará_

_¡Pero no se hacerlo de otra manera! _ Ryohei se puso de pie alterado y agitó los brazos con impotencia _Además, no creo que me golpeé_ Afirmó convencido _Seguramente sólo saldrá corriendo_

_¡Oh vaya!, que animo_ Una mirada sarcástica y el Sol, sonrojado, volvió a tomar asiento sobre la abultada toalla en el suelo _Escucha, cabeza de césped, sólo intento ayudarte_

_¡Pero es que me pone de nervios! _ Volvió a ponerse de pie y esta vez comenzó a caminar de un lado a otro en la habitación. _No podré hacerlo_ Confesó resignado _¡No podre hacerlo nunca al extremo! _

_Con esa negatividad, definitivamente no_ Un par de lagrimillas de impotencia escaparon de los ojos del mayor _¿Podrías sólo sentarte? Me está dando dolor de cabeza_

_¿Por qué estas haciendo todo esto? De todas formas. Lo mejor será olvidarlo_

Esta vez fue el turno de la tormenta de brincar en su lugar.

_¡Ni hablar! _ Alzó el puño decidido ante su rostro, tan cerca que el boxeador fue a parar de culo al suelo _Vas a conseguirlo como que soy la Mano Derecha del Décimo_ Ryohei se permitió un atisbo de esperanza ante la seguridad del otro _¡Vamos cabeza de césped! ¿A dónde se fue toda esa decisión y aquel espíritu envidiable de lucha? _

Sasagawa lo pensó por un momento y luego se puso de pie –de nuevo-. Era verdad, él era de esas personas que no se rendían. Los retos eran su especialidad. Conquistar lo imposible era su objetivo en la vida. Podía hacerlo. Podía hacer cualquier cosa.

Gokudera se permitió una sonrisa socarrona cuando vio el fuego arder en los ojos ajenos y casi podía vislumbrar el espíritu de lucha de Ryohei esparciéndose por toda la habitación. Debido al curso que habían tomado los más recientes eventos, se había visto en la penosa necesidad de retrasar sus planes. Eso y el hecho de que entre Ran y Yamamoto su estadía en la cama para guardar reposo se extendió por más de una noche. Pero fuere cual fuere el caso, ahora mismo debía ponerse al corriente y hacer marchar el plan. Y no había mejor ocasión que esos días, pues imaginaba que no tendría al blanco de su ira en la base por mucho más tiempo.

El sonido de un taladro y algo rompiéndose estrepitosamente les hizo dejar sus cavilaciones de lado para volver a la realidad. La puerta del almacén en el cual se encontraban desde la hora siguiente al almuerzo se abrió dejando entrar bastante luz y a uno de los miembros del escuadrón técnico.

_Mis disculpas_ Dijo el hombre al notarlos _No imaginé que hubiese alguien aquí. Me temo que por su seguridad es mejor que vayan al piso superior_

Ambos asintieron sin más ceremonia y abandonaron el sitio rumbo al ascensor. Las construcciones en el sexto piso estaban avanzando rápidamente. Después de lo ocurrido con Rezo y el otro sujeto, habían acordado mover las celdas de detención a esa planta y así evitarse nuevos percances. Era más difícil burlar la seguridad de todo el edificio a burlar la de un solo piso, después de todo. Por otro lado, desde que el asunto del Consejo se había resuelto en términos decentes, Vongola podía dedicarse de lleno a sus asuntos internos y no más por una inminente y melladora guerra.

Suspiró al pensar en la enorme cantidad de papelería acumulada en su escritorio a la cual no había prestado la mayor atención. Sabía que debía ayudar al Décimo con el trabajo, pero en ese estado de caos mental se le imposibilitaba todo. No podía estar tranquilo cuando un maquiavélico plan no paraba de formularse en su cabeza y el dulce sentir de la inminente venganza sazonaba cada segundo de su existencia.

Ryohei parecía concentrado en repasar las líneas que le dictara momentos antes y, al mismo tiempo, en meditar los pros y los contras de sus siguientes acciones. Pero dado que el Sol era más impulsivo que racional, al final de cuentas arrugó el papel entre sus manos, se cruzo de brazos y frunció el entrecejo tratando de concentrarse en cualquier otra cosa y no en el fiasco que sería su futuro, de seguir así.

Gokudera sonrió. Sabía que ya no había vuelta atrás y eso le hacía sentir una ansiedad tremenda. Suspiró estirando los brazos y sonrió al otro dándole un poco de confianza. Sasagawa sintió un escalofrío ante la sonrisa de oreja a oreja de la Tormenta y se replanteó si acaso no se estaba lanzando directo al precipicio. Pero ciertamente, tampoco era de los que se acobardan de última hora.

_Yo estoy vivo, cabeza de césped_ Declaró confianzudo mientras bajaba del ascensor _También tu sobrevivirás_ Y agitando la mano se desapareció rumbo a su oficina. El trabajo pendiente resultaba tentador a esas horas de la tarde, más aún si Yamamoto andaba rondando por ahí con el resto del día libre.


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Tsuna realizó su firma sobre el papel y no pudo evitar notar que había salido un tanto torcida. Arrojó la pluma sobre el escritorio con hastío y sacudió su mano para luego agitarla con fuerza. Estaba harto de tanta papelería sin sentido y puras malas noticias. Además estaba bastante estresado desde que volvieran a Japón.

Estar entre conocidos y gente querida le había ayudado a relajarse mucho en Italia, pero cuando su padre, Enma, Dino y todas las personas que le brindaron su apoyo en las juntas tomaron sus respectivos aviones de vuelta a casa, el peso volvió a sentirse increíblemente grande sobre sus hombros. Ellos le habían ayudado a ganar la lucha, no la guerra. El montón de legajos rojos sobre la esquina del escritorio lo demostraban. Y aún tenía que hacer la visita a Vindice otra vez para reajustar las nuevas normas. Todo parecía tan ajeno y al mismo tiempo tan presente. Y por supuesto, eso sin contar el tener que lidiar con aquel revoltijo de sentimientos sin ida ni venida que daban vueltas por todo su ser, siempre enfocados en…

Su línea de pensamiento se cortó abruptamente con un estruendo seguido de un temblor bastante notorio y más tarde la alarma roja sonando sin parar. Se puso de pie de inmediato y colocándose los guantes, asomó la cabeza por la puerta. Apenas un centímetro de cabello salió de la habitación, Gokudera, como exhalación, estaba justo delante suyo a modo de protección. Tsuna se preguntó de dónde había salido su amigo mientras observaba llegar a Yamamoto corriendo por el otro lado del pasillo.

_¿Que diablos fue eso?_

_Intente detenerlos, pero fue como hablarle a la pared_ Respondió el espadachín un tanto nervioso, dándoles alcance. Abrió la boca para decir algo más cuando una segunda explosión se dejó escuchar y esta vez la alarma se vio opacada por la grabación de voz que invitaba a todos a salir de la base por seguridad.

_¿De nuevo?_ Inquirió Tsuna entre aturdido, enfadado, frustrado y acongojado. Se debatió internamente si ir a interceder por la salvación de su base o salir huyendo antes de terminar gravemente herido. Un tercer estruendo le hizo temblar y decidió que quizá sacrificar la base no era tan mala idea.

_¡Esos bastardos!_ Rumió entonces Gokudera _¡Pero se van a enterar!_

_¡Oi Hayato!_ Se interpuso el espadachín _No creo que sea buena idea_ Tsuna aprobó la prudencia de la Lluvia y estaba por sugerir una rápida retirada cuando un cuarto estallido al final del pasillo le hizo notar que era muy tarde. Había perdido valiosos segundos pensando que hacer, se lamentó.

_¡Oigan malditos!_ Y zafándose del agarre de su pareja, Gokudera alzó amenazante una mano llena de explosivos –lo cual era ya no más que una reacción a esas situaciones- mientras caminaba al otro lado del corredor, donde un par de hombres chocaban armas antes de saltar poniendo distancia entre ambos. Afortunadamente, pensaron el capo y el beisbolista, el par pareció ignorar al bombardero por completo siguiendo en una guerra de miradas por demás escalofriante.

_¡Hayato!_ Corrió Yamamoto detrás, tratando en vano de impedir que se colocara en medio de una inminente masacre _¡Tsuna!_ Suplicó como último recurso cuando la Tormenta obvió su ansiosos llamados.

El capo, que en ese momento analizaba las posibles rutas de escape más seguras, brincó en su sitio ante el llamado y temeroso alzó las manos como escudo. Una cosa es que todos ellos le creyeran un gran jefe y digno protector, incluso podía darles el beneficio de la duda ante su reciente victoria con el Consejo; pero definitivamente no estaba aún tan loco como para irse a meter a una pelea entre sus dos más sádicos guardianes.

Maldijo todo lo conocido y luego, pidiendo perdón e implorando clemencia a los cielos, se preguntó ¿En que insano momento se le ocurrió que esos dos podían pasearse tranquilamente entre los pasillos de la base sin altercados de por medio? De fondo una nueva explosión seguida de un griterío bastante obsceno por parte de Gokudera le hicieron suspirar abatido.

_Es tu deber como Jefe, Dame-Tsuna_ Y antes de que el capo pudiese darse vuelta y encarar la vocecilla que tenía un par de días sin escuchar, fue lanzado con fuerza hacía el tumulto. Cerró los ojos consciente de que le quedaban sólo algunos contados segundos de vida, pero al no sentir dolor alguno o artefactos lacerantes atravesándole el cuerpo, se aventuró a dar una mirada.

Gokudera a duras penas se había contenido para lanzar las bombas y ahora apagaba apresurado las mechas mientras corría en su ayuda. A unos centímetros a su derecha, Hibari sostenía una amenazadora tonfa en alto, a su izquierda la punta del tridente de Mukuro brillaba con malicia. Ambos guardianes permanecían inmóviles, mirándole con la ceja alzada en un gesto gemelo. En esos momentos, no supo si tenía mucha suerte o era que sus súplicas habían sido escuchadas, pero de cualquier forma estaba muy agradecido. Soltó un suspiro de alivio y por alguna razón –quizá fuera que su vida estuvo a punto de terminar y no lo hizo- le pareció que desde ahí no podía ser un día tan malo.

_Chicos, sería grandioso si no causaran mas daños a la base_ Numeró mirando de uno a otro mientras estos bajaban las armas al encontrar su lucha –diversión- contenida. _Quiero decir, no importa si quieren matarse uno y al otro y eso_ Se rascó la nuca nervioso con la situación. Extrañaba su valentía al estar en hyper modo, pero pensó que intentar hacer algo como Tsuna no podía resultar tan mal _¿Pero podrían considerar no hacerlo dentro? Hay personas mortales e inocentes aquí_

Hibari soltó un bufido de autosuficiencia, de esos que comúnmente daba a todo el mundo. Giró sus tonfas entre sus manos y luego bajó los brazos en señal de paz. Se dio media vuelta y se alejó por el pasillo. Mukuro se encogió de hombros en un inicio, soltó una risa petulante al ver el gesto de Kyôya y luego asintió a la petición del capo como si fuera un comentario sin importancia.

_Ya tendré tiempo de vencerte y hacerte llorar luego, Hibari Kyôya_ Dijo la Niebla con ponzoña. Tsuna sólo tuvo tiempo de cubrirse con las manos tratando de no salir muerto cuando alcanzó a divisar a la Nube lanzarse con furia sobre el Kokuyô, pero de nuevo el golpe jamás llegó.

En vez de ello, se escuchó el chocar de ambas armas una contra la otra y el capo descubrió al de cabellos azulados cubriéndole con su cuerpo. Mukuro rio al saberse vencedor en el campo psicológico, pero antes de que pudieran empezar a pelear de nuevo o que Gokudera cumpliera con arrojarles bombas hasta pulverizarlos como estaba gritando en esos momentos, se escuchó la detonación de un arma de fuego y la bala pasó rozando las narices de los dos luchadores.

Todos voltearon en dirección al hitman, deteniendo los movimientos. Reborn simplemente reacomodo a León en su sombrero mientras este volvía a ser un camaleón.

_Su Jefe les ha ordenado parar ¿Acaso no van a obedecer?_ Sonrió burlón bajo el ala del sombrero y se llevó las manos a la espalda en intención de comenzar a soltar un sermón. Pero Hibari fue más rápido y le cortó.

_Yo no tengo Jefe, bebé_ Articuló bastante mosqueado _Y si llegase el día en que lo tuviera, no sería un herbívoro debilucho como este_ Miró a Tsuna con aprehensión y este sólo asintió sin saber muy bien si era por estar de acuerdo o sólo como medida de preservación.

_Sería más bien alguien como Dino ¿No?_ Se burló el arcobaleno y los tres mejores amigos de Namimori no pudieron evitar alarmarse con la provocación. ¿Acaso quiere que se arme una masacre? Pensó el capo moviéndose discretamente lejos de la Nube. No fuera que el primer golpe saliera convenientemente hacia su lado por estar cerca. Empero, Kyôya sólo tensó los músculos del cuerpo. Murmuró algo que quedó inentendible para el resto y se dio media vuelta alejándose por el pasillo. Sorprendidos, el resto lo vieron alejarse lentamente.

_Podría ser la primera vez que estemos de acuerdo en algo_ Dijo entonces Mukuro mirando la espalda de su rival anterior _Mi único Jefe soy yo mismo, arcobaleno_ Observó luego a Reborn con el ceño ligeramente fruncido y cuando éste se encogió de hombros restándole importancia al comentario, Rokudo desvió la mirada hasta el capo. Si Tsuna estaba tensó ante lo anterior, cuando los ojos bicolor se posaron en los propios, supo que si no se sostenía de algo caería. Y caería tieso como un alambre _Y, por supuesto, creo que no tengo que repetir que no quiero nada que ver con la mafia_ Desapareciendo el tridente entre una neblina de color índigo, el ilusionista se alejó por el otro lado del pasillo tranquilamente.

La sirena de advertencia, que debido a la conmoción habían dejado en el olvido, llenó de nuevo sus sentidos. Tsuna pidió a Yamamoto encargarse de avisar a todos que era una falsa alarma y de que Giannini la desactivara. Luego comenzó una sarta de quejas al arcobaleno sobre sus actitudes, pero éste sólo le regaló una mirada predadora y se fue sin responder nada más.

_¿Pero qué le pasa?_ Alegó entre indignado y preocupado por la actitud del bebé _Casi logra que nos maten y ahora me ignora_

Gokudera le colocó una mano en el antebrazo como señal de apoyo y luego se encogió de hombros sin saber que decir. Tsuna observó a su guardián y de repente sintió ganas de ponerse a llorar, pero sabía que aunque lo intentara no podría. Hacía bastante que no se sentía de esa manera. La Tormenta debió notar el cambio angustioso en sus facciones, porque de inmediato sujetó su mano, lo jaló dentro de la oficina del capo y abrió los brazos en una invitación que el menor no rechazó. Tsuna se abrazó con fuerza a su amigo y se permitió estar allí, mostrándose débil ante quien sabía jamás se lo reprocharía. Fueron varios minutos en esa posición, hasta que el mismo japonés fue quien rompió el contacto.

_¿Mejor?_ Cuestionó Gokudera tomando asiento en uno de los sofás de los costados. Tsuna asintió antes de hacer lo mismo.

_Es sólo que han sido tantas cosas_ Soltó un tanto abatido _Primero la guerra, la reunión, el nuevo nombramiento y…_ Señaló a su escritorio mientras el tono de voz aumentaba _¿Ves todas esas carpetas a color rojo?_ Gokudera asintió comprensivo _Parece que la guerra no va a terminar nunca y esos dos ¡No paran de aumentar problemas a la lista!_

La Tormenta le dejó desahogarse. El capo había tenido mucha presión acumulada en las últimas semanas y, desafortunadamente, eso era lo único que podía hacer ahora. Tsuna despotricó contra cualquier cosa que recordase en lo siguientes siete minutos y luego, soltando un hondo suspiro, quedó en silencio. Gokudera le regaló una caricia distraída en el cabello y el capo no necesitó ninguna señal más de apoyo. La puerta se abrió justo en ese momento y Yamamoto entró por ella, sonriente.

_He hablado ya con Giannini, todo está en orden_ Caminó hasta el apoya-brazos del sofá, del lado de Gokudera, y se dejó caer allí _Ha soltado una maldición y un par de improperios más, luego ha salido al borde del llanto a buscar al resto del equipo para reparar los daños_ Soltó una risilla divertida.

_No es gracioso, grandísimo idiota_ Le riñó la Tormenta mientras le daba un puñetazo en la rodilla, que era lo más cercano. Yamamoto sólo rio más fuerte y se inclinó atrapando la albina cabeza entre sus brazos para luego darle un beso. Gokudera manoteó para soltarse y luego se puso a gritarle unas cuantas cosas que nadie tomó en cuenta.

Tsuna observó a sus mejores amigos interactuar y se preguntó si algún día tendría una relación así con alguien. Pensó en Kyoko por unos momentos pero de inmediato se retractó. Ese tema ya estaba bastante bien zanjado y la chica era sólo una gran amiga, su amor juvenil. Yamamoto dijo algo mientras hacia ademán de explicarlo y Gokudera negó con la cabeza mientras rodaba los ojos. Y entonces una persona más se le vino a la mente al capo. Ojos heterocrómicos y risa burlona.

_Maldición_ Masculló cuando el recuerdo de aquella noche en el castillo de Italia se refrescó en su memoria. Sus dos acompañantes dejaron su charla para prestarle atención, pero Tsuna se encontraba sumido en sus propias cavilaciones.

Debido a la naturaleza del evento, había escogido dejarlo pasar como si jamás hubiese ocurrido. Estaba seguro que aquella conversación había surgido fruto de las circunstancias y que las acciones de ambos esa noche estaban muy por fuera de lo que harían estando en sus cinco sentidos –aunque el hecho de que hubieran estado en perfecto estado mental, mejor lo obviaba-. Sea cual fuere el caso, Mukuro no había hecho o dicho nada respecto a aquel día, hasta podía jurar que estaba evitando al capo. Siendo así, ¿por qué iba Tsuna a darle importancia?

_Parece que realmente hay algo que le preocupa_ Le susurró Yamamoto a su pareja. El bombardero se llevó una mano a la barbilla para pensarlo. Luego giró el rostro hacia el escritorio y se decantó por darle una ojeada a los documentos por si se trataba de eso.

Los legajos rojos eran reportes de ataque a la nueva alianza, de las familias que no habían estado de acuerdo en la reunión de la semana anterior y habían roto relaciones con el resto de la mafia para independizarse, declarando hostilidad abierta. Había cerca de siete sobre la madera, lo cual no le extrañó en absoluto. Hasta ese momento habían sido acciones inútiles y en absoluto preocupantes; además de que Vendicare se estaba encargando de todo.

Todos se habían sorprendido cuando Enma llegó con el documento que acreditaba a Vindice como los nuevos regidores del orden, pues pese a que la cárcel era la que se encargaba de castigar a quienes cometían vilezas aún en su mundo, no tenía cabida como autoridad mientras el Consejo estaba presente. Ahora, sin Consejo que rigiera el orden en el submundo, las cosas podían ponerse bastante feas si no se hacía algo. Al parecer el Jefe de Shimon había considerado las circunstancias y había pactado, en nombre de las familias más importantes, un contrato con la prisión más segura del mundo.

Según lo establecido, no se armaría un nuevo Consejo para evitar problemas como los actuales. Para ello, se colocaría una junta general a la cual sería obligatorio asistir cada cierto tiempo y en la cual se discutirían las acciones tomadas o a tomar en beneficio de tal o cual familia. El resguardo de los anillos quedaría aún en manos de las familias ya establecidas –Vongola y Giglio Nero- quienes serían representantes principales en las juntas y se encargarían de supervisar y organizar las mismas. Empero, el verdadero control de estos y su uso, pasaría a manos de los arcobaleno. Por otro lado, la justicia a impartir en caso de violación a cualquier norma establecida en las reuniones pasaría a ser ejecutada por Vendicare sin la intervención de ninguna otra familia.

Esto dejaba a Giglio Nero como la familia principal, seguida de Vongola. Sin embargo, antes de finalizar la reunión, Aria había declarado a Tsuna como responsable absoluto debido a que su condición como arcobaleno del Cielo le impedía desenvolverla como tal. Explicando su deplorable condición de salud y la corta vida que estaba destinada a llevar, convenció a la mayoría de que el mejor dirigente sería Sawada.

Así pues, Tsuna como líder de Vongola, había quedado a cargo de la mafia mundial. Ninguna acción –comercio, alianzas particulares o acciones bélicas- podía ser llevada a cabo sin su aprobación, la de los arcobaleno y, por supuesto Vindice. Esto había conllevado una gran presión para el capo, pero al mismo tiempo, una sensación de alivio y seguridad para muchos. En primer lugar, porque sabían que Tsuna sería un gran líder; en segundo, porque la meta de una mafia sin tanta violencia y corrupción se vislumbraba más cerca.

Sawada era joven, tenía bastante futuro por delante para reeducar a las nuevas generaciones. Así, cuando él llegase a dejar este mundo, al menos tendría la seguridad de que alguien continuaría con sus ideales pacifistas. Por supuesto, estaban conscientes que la corrupción no desaparecería por completo, eran mafias después de todo, pero tenían la esperanza de que las relaciones entre las familias fueran a mejor y la violencia se redujera lo más cerca de cero posible.

A pesar de todo, muchos líderes se habían negado a aceptar este nuevo régimen y habían declarado abierta aversión al sistema. Ahora se dedicaban a causar estragos entre las familias aliadas para incitarlas a combatir o a unirse a su causa. Las cosas iban a ser difíciles, eso lo tenían bastante claro, y siempre habría alguien oponiéndose pues la discordia es una característica de los seres humanos. Pero 'por el primer paso se empieza a recorrer el camino' había dicho su jefe con una sonrisa cuando volvieran a la base y el tópico se tratara con la Familia.

Gokudera dejó las divagaciones y, colocando a un lado los legajos rojos, pasó a los azules –que trataban temas de políticas y normas- y luego a los amarillos –que eran sobre la economía- y no encontró nada fuera de lo normal. O al menos no tan fuera de lo normal. Miró a su pareja encogiéndose de hombros y Yamamoto imitó el gesto observando luego al capo. Tsuna seguía negando con la cabeza y murmurando cosas inentendibles para los otros dos.

_A todo esto, ¿Reborn arregló algo?_ Preguntó el espadachín decidiendo que lo mejor sería esperar a que su amigo reaccionara por si solo.

_No hemos tenido tiempo de averiguarlo_ Respondió Hayato en medio de un suspiro _Las cosas han estado muy movidas, como has notado_

Yamamoto soltó una risilla, como restándole importancia al asunto. Y el bombardero se permitió relajarse también. Tsuna saltó del asiento en ese momento, asustándolos a los dos al tomarlos por sorpresa. Los miró fijo, de uno a otro, como tratando de descifrar algo.

_¿Décimo?_

_¿Tsuna?_

Preguntaron ambos al tiempo, sin entender la actitud del hombre frente a ellos. El capo se sonrojó cuando escuchó sus voces, volvió a negar con la cabeza y abrió la boca, con aparente intención de decir algo. Luego se coloró aún más y no dijo nada.

_¿Ocurre algo?_ Instó Gokudera, tratando de hacerlo hablar. Tsuna suspiró hondo tratando de calmarse y, al final, se armó de valor para preguntar. Después de todo, ¿quién mejor que sus amigos para sacarle de dudas?

_Ustedes_ Se rascó la nuca nervioso y ambos supieron que lo que vendría no sería tan bueno _¿Cuándo supieron que lo suyo funcionaria? Es decir, ¿cómo se dieron cuenta que era mutuo?_ Ambos guardianes se sonrojaron ante la pregunta. Nunca hablaban de temas privados, menos de ese en particular. Pero el capo parecía serio y decidieron que no sería mala idea responder.

_No sabíamos_ Dijeron al unísono y luego, sorprendidos miraron al otro. Gokudera hizo una seña de permitir hablar al espadachín y luego sacó un cigarrillo, encendiéndolo.

_En realidad no tenía idea de si Hayato sentía lo mismo o no_ Dijo Yamamoto y esta vez fue él quien se talló la nuca en un gesto nervioso _Simplemente sentí que tenía que decirlo, pasara lo que pasara_

_¿Quieres decir que te declaraste sin saber si eras correspondido o no?_ Se admiró Tsuna.

_Sentí que si no me declaraba explotaría_ Explicó Yamamoto _Mi cabeza estaba algo así como brushh y yo me sentía un tanto crash y, bueno, algo así_ Acompañó las expresiones con ademanes y Tsuna no pudo evitar sudar ante la explicación tan poco argumentativa _El asunto es que, me dije a mi mismo, si no lo haces, te arrepentirás toda tu vida_ Concluyó el moreno.

_¿Arrepentirte?_

_Si_ Sonrió Yamamoto _Porque si no lo hacía, siempre iba a tener la duda de si hubiera funcionado o no_

_¿Y no te dio miedo?_

_¡Estaba acojonado!_ Gokudera observó a su pareja y a su querido capo en medio de aquella conversación. Los dos parecían haberse olvidado de que él estaba allí y concluyó que lo mejor sería dejarlos a solas. Después de todo eso de los asuntos del corazón no era lo suyo. Caminó discreto hasta la puerta _Tenía la impresión de que Gokudera me lanzaría todo su repertorio de bombas apenas le dijera algo_ Pero en el fondo, decidió que prefería quedarse. No todos los días se pueden recuperar los buenos momentos, ni escuchar la otra parte de la historia.

_Era muy posible_

_¿Verdad?_ Asintió el moreno _Así que estaba bastante asustado. Recuerdo que cuando le pedí que me acompañara para hablar me temblaban las rodillas tanto que creí que no podría caminar hasta el gimnasio_ Tsuna cabeceó de acuerdo, quizá figurándose en la misma situación _Pero, más que todo eso, me asustaba joderlo_

Ambos oyentes ladearon el rostro en duda. Gokudera alzó una ceja confundido.

_¿Joderlo?_ Cuestionó el capo cuando Takeshi pareció sumergirse en el recuerdo y dejó de hablar.

_Si_ Continuó _Ya sabes, nunca nos llevamos bien y recién comenzaba a tener mejor trato y comunicación con él_ Ambos comprendieron _Tenía miedo de que si no me correspondía, que a mis ojos era lo más probable, no volvería a dirigirme la palabra_

_¿Y aún así lo hiciste?_

_Bueno, al final de cuentas pudo más la necesidad de hablar que el miedo_

_El miedo es una emoción bastante útil_ Intervino entonces Gokudera y ambos lo miraron _Sólo quien siente miedo puede sentir el valor_ Sonrió _Además usted no tiene Guardianes cobardes, Décimo_ El capo asintió y Yamamoto soltó una risilla divertida mientras caminaba hasta el albino para pasarle un brazo por los hombros.

_El punto, Tsuna, es no tener remordimientos_ Alegó sonriente _Si hay algo que quieras hacer, hazlo. Si hay algo que tengas que decir, dilo. Así, no importa las consecuencias, al menos lo habrás intentado_

_Es la primera vez que te escucho decir algo con sentido_ Le picó Gokudera _Debe ser obra alienígena_

_Ma, ma, a veces se me prende la chispa_

_O mejor dicho te carbura el cerebro_

Tsuna los observó bromear y por un momento se sintió aliviado, pero al mismo tiempo ansioso. Claro que había cosas que quería hacer, sabía que debía hacerlas, pero no podía evitar sentir miedo. Por otro lado, había también otro tanto para decir, pero las palabras se le atoraban en la garganta cuando lo intentaba. ¡Ni siquiera podía pensarlas sin tartamudear! Y, sin embargo, no quería arrepentirse.

Los observó de nuevo y se dijo a si mismo: podía vivir miserablemente toda su vida, guardando sus secretos sólo para sí, a la espera de algo bueno y siempre pensando en que hubiera sido si…, o podría armarse de valor, buscar en lo más recóndito de sí mismo un poquito de coraje y enfrentar las cosas. Actuar, hablar, tener un poco de fe y carear las consecuencias. Podría ser tan feliz como ellos o quizá arruinar lo poco que acaba de construir, pero definitivamente, cuando llegara la hora de hacer un recuento de sus acciones, eso sería algo de lo cual no se arrepentiría haber hecho.

Hay cosas que debes hacer aunque no quieras, y otras que aunque quieras no debes hacer, le había dicho Reborn cuando estaba a un paso de la ceremonia de sucesión. Pero, por sobre todo eso, hay cosas que puedes y no puedes hacer. El darse cuenta de cual es cada una está en la voluntad de tomar la iniciativa. Ese es el poder de Vongola, no lo olvides.

La voluntad. Ciertamente él no era un hombre de armas tomar, más bien era pasivo e indolente, un tanto vago e indiferente a la vida. Tomaba las cosas como venían sin preocuparse en explotar las posibilidades. Prefería no resaltar y llevar una vida sin sobresaltos –lo mejor posible en esa clase de existencia que llevaba-. Era irónico que el líder de la familia cuyo lema era la voluntad, careciera de esa fuerza en particular.

_Quizá deba hablarlo con Reborn_ Se dijo a si mismo y luego, decidido a quitar el careto que seguro cargaba, le sonrió a sus amigos. _Vayamos a comer algo muchachos, me muero de hambre_

Ambos asintieron y los tres abandonaron rumbo a la cocina.


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_Me estaba preguntando donde estarías, ¿han sido ustedes de nuevo?_ El moreno soltó un gruñido en cuanto lo identificó al final del corredor y simplemente le ignoró pasando de largo. Pero Dino no estaba dispuesto a darse por vencido en esos momentos, así que se giró y le siguió por todo el trayecto hasta el elevador. Ambos subieron en silencio y ascendieron hasta la primera planta _¿Estas yendo hacia tu propia guarida? He escuchado que la construcción también va de perlas de aquel lado. Tsuna me ha dicho que accediste a dejar conectadas ambas, para situaciones de emergencia. Estaba bastante alegre por eso_

_Cállate, me das dolor de cabeza_ Murmuró mientras caminaba hacia las puertas que conectaban ambos sectores.

_Oh, vaya, que borde_ Se quejó sonriente _Sólo estoy tratando de hacer conversación, has estado bastante frio conmigo desde que volvimos de Italia y yo me iré en un par de días. ¿No crees que deberíamos aprovechar mejor el tiempo que nos queda juntos?_

_¿Qué te hace pensar que quiero desperdiciar mi tiempo en ti?_

Dino escuchó la última frase y bastante mosqueado ya con la actitud del otro, apresuró el paso cortándole el camino al menor. Hibari le observó con el ceño fruncido, retándole y al mismo tiempo tratando de intimidarlo para que se quitase de allí.

_No sé que diablos sucedió, pero ¿no crees que te estas pasando?_ Inquirió cruzándose de brazos, dejando salir al líder Cavallone que fácilmente podía enfrentar al Nube _Hay un limite en la actitud que puede tolerar un amante ¿sabes? Y aunque te amo demasiado y estoy dispuesto a aguantarte muchas, estas comenzando a alcanzar el tope de mi paciencia_

_No me interesa_ Le cortó Kyôya haciendo ademán de rebasarle por un lado.

_Bien pues, espero luego no te arrepientas de tu actitud_ El moreno detuvo su caminata de nuevo, encarándole.

_Yo jamás me arrepiento de mis acciones. Pensé que lo tenías bien claro_

_¿Y que hay del beso?_ Cuestionó entonces _Aquel beso en medio de la lucha, tampoco te arrepientes de eso ¿No?_ Hibari no dijo nada, sólo le miró fijo durante varios segundos _Si no te arrepientes ¿A qué viene todo esto ahora?_

_No lo entenderías_ Fue toda respuesta. Y dejando al rubio confundido y bastante molesto, el moreno se dio la vuelta de nuevo y enfiló hacia su habitación.

Él no estaba para hablar de sentimientos, pues jamás se había preocupado por ellos. No mentía, jamás se arrepentiría de alguna de sus acciones, porque él nunca hacía nada sin pensarlo. Entonces, se dijo mientras se recostaba en el sofá de su ordenada habitación y Hibird revoloteaba a su alrededor. Entonces, ¿por qué no podía quitarse esa sensación asfixiante de encima?


Continúa...


Uff, en verdad espero que alguien siga leyendo esto. ¡Gracias por la paciencia! Os lo he prometido no? Que no abandonaré!

Respondiendo a sus comentarios:

Sheila: Oh! El café~ Amaría tomat café todo el día xD, pero no quiero ser una carga, así que no te preocupes. Me conformo con tus comentarios y lectura. Por otro lado, en cuanto a más real te refieres a que en el último capítulo me salió más como Mukuro? Si es así, soy feliz. Es un reto tratar de que sean como son en la serie xD. Me alegra bastante que te guste! Y gracias a ti, por tomarte el tiempo de leer y comentar. Lamento la tardanza~

izaya: Sí! Viva las dos parejas! A mi también me alegra que hayan parado las amenazas, creeme. Por otro lado, me hace aún más feliz saber que a pesar de mis demoras, aún les interesa continuar leyendo. Actualizo para ustedes y, aunque ahora no tengo mucho avanzado y eso me demora más, hago mi mayor esfuerzo por actualizar sin que decaiga la calidad de la historia. Gracias por leer y comentar~

xxYuunaxx: Gracias a ti por leer. Lamento dejarles con las ganas del beso, malda mía! Pero es para que lo esperen con más ansias (?). Sea cual sea el caso, de que Mukuro desea a Tsuna, lo desea haha. Es bueno que comprendas mis demoras, la verdad es que yo me siento mal cuando pasan los días y no actualizo, pero entre todo y la falta de inspiración para escribir, el tiempo vuela. Muchas gracias por la paciencia, por leer y comentar~

KShieru: Oh! Iemitsu es amor~ Yo quiero un papá como él, aunque el mio va por el mismo rumbo xD. Deja a Tsu-kun, se le quedó el apodo, es contagioso. Espero este capitulo compense un poco la aparición de las demas parejas y, que a pesar de que quisieran matarme por el beso incompleto, me den tiempo al menos para terminar el fic :D. Gracias por seguir leyendo y esperar la continuación. Me alegra que les guste esto. Y, por supuesto, gracias por leer y comentar~

alegresweet: Oh, que bueno que te gustó el capi. Reitero, lamento lo del beso xD. Pero ya habrá uno! Y bien bonito hoho. Ejem, por otro lado. Con Xanxus y Squalo ya tengo algo planeado, los pondré, promesa. Gracias por seguir leyendo y tenerme paciencia y tambien por comentar~

dotachin: yahoo~ Gracias por tener fe en mi! La verdad el ataque me bajó bastante la moral, pero bueno, al menos el asunto ya se arregló. Me alegra que no hayas abandonado, como dices a pesar de los años de espera, la lectura. Bueno, es imposible que Tsuna no sea 'regalado' dada la personalidad que tiene en la historia original. Y joder, con Mukuro hasta yo me pongo en bandeja de plata y con cerezas encima (?). Soy tan feliz de que les guste mi Mukuro, es dificil con personajes con tanta personalidad, pero hago mi mejor esfuerzo. Es lo que yo imagino que harían en esas situaciones y así. En fin, gracias por la tolerancia y por seguir leyendo. Y muchas gracias por comentar~

Natalia: Oh bueno, como empecé esto antes de terminar la serie, tenía bastantes dudas respecto a la sexualidad de Mammon, al final de cuentas, decidí que por motivos práticos para mi sería un niño. Espero no te moleste que lo volví transexual :O. Por otra parte, gracias por el comentario, es bueno que te tomes el tiempo de leer y comentar. Me hace feliz! Lamento las demoras en actualizar y no te preocupes, nunca es tarde!

Florescence-sky (Anker): Oh, que lastre tener que cambiar nombres ¿no te afecta para recibir mensajes? Descuida, ya se aclaró; aunque es cierto, te juzgan sin tomarse el tiempo de leer tus comentarios o aclaraciones. No conozco a Fumiis, pero ahora la entiendo. Si, bueno, gracias por darte la vuelta de vez en cuando por el perfil, al menos allí puedo avisar cosas, retrasos o avances, para no dejar proyectos en el aire. Me alegra que te gustara el capitulo. Sobre la relacion entre Enma, Dino y Tsuna, siempre me ha gustado su amistad, que bueno que opines lo mismo. Gracias por tomarte el tiempo de mensajearme (no recuerdo si te devolvi el mp así que por eso respondo aquí -disculpa esta cabeza atolondrada mía-) En fin. Nos leemos~

Gracias a Florceleste, almapirata95, LilyYavetil y FreeDomLesS y a todos aquellos que me agregaron recientemente a alertas y favoritos!

Bueno, luego de todo eso! Nos leemos en el 22!