Yuri llegó tan pronto como pudo a la casa de Seung, estaba agotado, hastiado de absolutamente todo en su vida. En qué momento se había convertido en un patético ser hambriento de amor?... suspiró hondo y se juró a sí mismo no creer más en esos cuentos para infantes que hablaban sobre el amor eterno y verdadero. Se juró a sí mismo no volver a ser incondicional esperando migajas de nadie, se juró a sí mismo ponerse en prioridad frente a todo, ahora sería egoísta, igual de egoísta que Viktor, igual de egoísta que Yuuri, igual de egoísta que sus padres cuando tomaron la decisión de abandonarlo. Con cada paso que avanzaba hacia la entrada de la casa iba dejando atrás su antigua forma de ser.
Seung salió de inmediato a recibirlo y no tuvo que preguntar absolutamente nada para darse cuenta de que tan serios eran los problemas de Yuri. El rubio lucía terriblemente demacrado y el brillo altanero de sus ojos se había esfumado en medio de su melancólica expresión. Sus ojos bajaron a las manos de Yuri que cargaban una maleta.
— ¿Vienes a quedarte? — le preguntó el coreano con asombro. No tenía ningún problema si el rubio se iba a vivir con él por un tiempo pero todo era demasiado repentino.
—No, vengo a despedirme... regresaré a Rusia— Seung se llevó las manos a la boca en expresión de asombro y tomó a Yuri del brazo.
—Adelante pasa, es mejor que hablemos un poco antes de que tomes esa clase de decisiones— concluyó Seung un tanto preocupado por su gran amigo. Yuri avanzó como un zombie guiado por el brazo ajeno, la catarsis en su interior le estaba consumiendo. Tomó asiento en la sala de estar del coreano y un par de sirvientes les trajeron copas de sangre mientras otro se llevaba su maleta a una habitación por órdenes de Seung.
—No hay mucho más en lo que pensar, realmente quiero volver a Rusia— Yuri tomó la copa mirando con desdén y dándole un profundo sorbo. Beber sangre siempre le calmaba y le hacía olvidar todos sus problemas.
—Vamos, no pudo ser tan terrible... ¿Que sucedió? — Seung cruzó las piernas con elegancia y le dio un sutil sorbo a su copa mirando a Yuri con curiosidad, hace años que no le veía tan mal.
—Yuuri me engañó con Viktor y por lo que pude deducir ambos sienten algo por el otro— el sólo hecho de decirlo le provocaba una punzada en el pecho, sus ojos se pusieron vidriosos y decidió desviar la mirada, lo último que quería en ese momento era lucir patético. Presionó la copa con frustración e ira haciendo que se trizara levemente.
—Maldito Viktor...— musitó Seung un tanto ofuscado, desde que vio hace años como el rubio sufría por él no le caía mucho en gracia y ahora con lo que Yuri estaba contando definitivamente no lo tragaba. —Pero Yuri, no seas idiota. Es tu convertido... es tuyo ¿Acaso vas a dejarlo ir así tan fácilmente? ¿Se lo vas a dar a Viktor así nada más? —
—No lo sé, por el momento no tengo ánimos de luchar por Yuuri. Puede que te parezca cobarde de mi parte hacerme a un lado y quizá Yuuri piense lo mismo... pero si hay algo con lo que no puedo lidiar es con la traición, odio que me hayan ocultado todo, odio que me hubieran ocasionado problemas fingiendo que se odiaban. Si tan sólo hubieran sido sinceros las cosas podrían haber sido diferentes, tu sabes perfectamente que algunas veces compartí a Viktor, si hubieran sido sinceros podría haberme planteado compartir a Yuuri—
—Oh entiendo, estás herido. Personalmente creo que no deberías compartir nada, si el japonés es tu felicidad Viktor no tiene por qué meter sus narices ahí—
—Bueno, ya ni siquiera sé si él es mi felicidad sabes— las cosas para Yuri realmente habían cambiado, pero debía replantearse demasiadas cosas.
—Entiendo que quieras alejarte de ahí por un tiempo, pero creo que ir a Rusia es demasiado, estoy seguro que si te vas no regresarás—
—No te equivocas, si me voy también creo que no voy a regresar—
—Qué te parece si hacemos algo, quédate a vivir conmigo mientras aclaras tu mente. Si después de aclarar tu mente sigues queriendo volver a Rusia no te voy a detener—
—No quiero darte problemas Seung, creo que no es una buena idea—
—Ah, por favor. Yo te di demasiados problemas en la escuela de leyes, tómalo como una retribución de mi parte— Seung le sonrió amablemente esperando que Yuri aceptara su propuesta, realmente no quería alejarse de él después de haberse reencontrado con él.
—Tienes razón, sí que me diste problemas idiota— Yuri sonrió y le lanzó un cojín riendo al ver como la sangre se había derramado sobre la ropa del coreano.
—No abuses de mi paciencia y ya deja de comportarte como una quinceañera herida. Tenemos cosas más importantes de las que preocuparnos— Un sirviente comenzó a limpiarle la sangre del traje con delicadeza mientras Seung cambiaba su expresión a una más seria.
— ¿A qué clase de cosas te refieres? — Yuri dejó de mofarse y dejó su copa a un lado para escuchar con atención a su amigo.
—A la actividad de la VCD, debemos seguir el plan de defender a Viktor junto a su padre. Aunque a mí no me agrade y tu tengas problemas con él es nuestro líder, no debemos dejar que la VCD acabe con la sociedad vampírica. Jean y yo impedimos un ataque contra la mansión pero no sabemos si podremos detenerlos por más tiempo—
—Sé que la situación es seria, pero realmente no tengo ánimos de pensar en eso ahora— Yuri se sentía completamente agotado y la VCD era lo último que le importaba en esos momentos, aunque en el fondo aquél suero y la experimentación que estaban llevando acabo le daba escalofríos.
—Está bien, es mejor que vayas a descansar— Seung suspiró y se puso de pie para hablarle a uno de sus sirvientes —Guíalo a la habitación junto a la mía, arreglen todo. Yuri será nuestro huésped por un tiempo. Los sirvientes asintieron y se retiraron junto a Yuri.
—Gracias— susurró el rubio al pasar por el lado de Seung camino a las escaleras que llevaban a las habitaciones.
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Al otro día temprano en la mañana Viktor había arribado a Londres junto con Alex, Mila le había llamado hace algunas horas para contarle todo lo que había ocurrido la noche anterior. Se sentía terriblemente culpable, Yuri debía estar pensando que ellos habían maquinado todo en secreto cuando en realidad las cosas entre él y el japonés habían nacido poco a poco, cobrando fuerza de una manera inexplicable. Pese a la distancia, pese a lo indebido, pese a que antes de odiaban. En esos momentos Viktor se sentía un poco atrapado por el recuerdo de Yuuri, le gustaba demasiado. Lo único que pudo hacerle soportar aquél aburrido viaje y los malos ratos que sufrió con los líderes mundiales, fue la hermosa sonrisa y la expresión tímida con la que siempre lo miraba aquél bello vampiro.
Su chofer lo pasó a buscar al aeropuerto, Alex decidió volver a su casa para arreglar unos asuntos. Se despidieron de un abrazo junto con la promesa de Alex de volver pronto a visitarlo, Viktor no quiso contarle absolutamente nada acerca del caos en su hogar, más que mal era un asunto que debía resolver solo.
Los minutos que le tomó al chofer llegar a la mansión se le hicieron eternas, quería saber cómo estaba Yuuri y su pequeño ángel que había huido del hogar. Apenas llegó Mila lo recibió con mucho cariño mientras los sirvientes le ayudaban con las maletas.
—Mila! — exclamó con alegría el peli plata rodeando a la pelirroja con sus brazos.
—Viktor te hemos necesitado tanto durante estos días— Musitó la colorina hundiendo su cabeza en el hombro del mayor. —Yuri se fue y no tenemos idea donde se encuentra. Dijo que volvería a Rusia—
— ¿No contesta el teléfono? — Viktor comenzó a preocuparse, Yuri se había comportado así un par de ocasiones cuando ellos peleaban fuerte pero jamás lo había oído decir que volvería a Rusia.
—No... y Yuuri, él está destrozado. No ha querido comer ni salir de su habitación— exclamó Mila afligida.
—Iré a verlo de inmediato— El corazón de Viktor se estremeció, la situación era mucho peor de lo que pensaba. Imaginar a ambos sufriendo era algo que realmente le partía el corazón y lo peor de todo es que era su culpa.
—Ve con él por favor, a mí no ha querido abrirme la puerta de su habitación y apenas me contesta— confesó con tristeza —Yo me preocupo del resto, ve—
Viktor caminó con paso apresurado dentro de la mansión, subió las escaleras lo más rápido que pudo. En esos momentos odiaba tener una casa tan gigantesca, su ansiedad aumentaba con cada paso que daba para llegar a la habitación de japonés, hasta que por fin llegó y tocó a la puerta con sutileza.
El japonés yacía al interior de su habitación sobre la cama completamente ensimismado, deprimido y con un sentimiento de culpa que lo consumía cada vez más. Preguntándose donde podría estar Yuri en esos momentos y sintiendo la punzada en el pecho que le causaba la ausencia del vampiro que lo convirtió.
— ¿Yuuri? — Musitó afligido —Soy yo, Viktor—
Al escuchar la voz de Viktor se levantó rápidamente a abrirle la puerta, giró el pomo de la misma y allí estaba, aquél hermoso vampiro peli plata que había causado confusión en su cabeza, aquél en el que no había dejado de pensar desde su partida.
—Viktor— musitó con timidez, mientras el mayor acortaba la distancia entre ellos para cobijarlo en sus brazos.
—Mila me contó todo, siento mucho no haber estado aquí para solucionar las cosas— le habló con una voz suave mientras le acariciaba el azabache cabello.
—Se fue Viktor, Yuri se marchó— se aferró más al torso del mayor y comenzó a sollozar suavemente.
—Tranquilo, te prometo que lo voy a buscar y hablaré con él para que vuelva, déjalo en mis manos— Viktor se alejó un poco de Yuuri para tomarle el rostro con sus manos y mirarlo directamente a los ojos color ámbar. Le secó las lágrimas con los pulgares y le besó la frente.
—Estoy confundido Viktor, no sé lo que siento por ti y ahora tampoco sé lo que siento por Yuri— le confesó avergonzado.
—No te presiones hermoso, lo único que puedo decirte es lo que yo siento por ti. Me gustas mucho, demasiado diría yo— confesó riendo nerviosamente —Incluso creo que he comenzado a necesitarte y a veces no puedo sacarte de mi mente, pero no quiero interponerme en lo que tienen Yuri y tú, comprendes? —
—Ya no hace falta preocuparse por eso, Yuri me dejó. Por eso se marchó de aquí— Viktor abrió los ojos sorprendido, realmente la situación era peor de lo que esperaba.
— ¿Te dejó? ¿Eso quiere decir que rompió el vínculo? —
—No, no lo hizo. Sólo me dijo que no quería seguir conmigo y se marchó— Yuuri volvió a aferrarse al pecho de Viktor, pese al dolor que sentía por haber sido abandonado por Yuri la presencia del mayor le hacía sentir un poco de paz.
—Comprendo. Siento hacer esta pregunta precisamente en este momento, pero necesito hacerlo para saber cómo ayudar. ¿Tú quieres recuperar a Yuri? — el corazón de Viktor comenzó a acelerarse, por una parte se sentía terrible al oír todo lo que el menor le estaba diciendo, pero la parte que sentía cosas por él se sentía alegre porque eso significaba tener una oportunidad de estar con la persona que había tocado su corazón.
—Quiero estar con él pero siento que no lo merezco, porque lo traicioné. Pero por otra parte Viktor... no puedo negar el hecho de que tengo sentimientos hacia a ti que sinceramente crecieron a pesar de tu ausencia— Yuuri escondió su cabeza al terminar la confesión, estaba completamente sonrojado y a la vez se sentía mal por estar confesando sus sentimientos en un momento como ese. Pero era la verdad, añoraba a Viktor cada vez más.
Pese a la culpa, pese a lo egoísta que estaba siendo, Viktor no pudo evitar tomar Yuri del mentón y besarlo dulcemente en los labios. Se sentía alegre y sonría levemente mientras lo besaba, él le correspondía, correspondía sus sentimientos. Jamás se había sentido así por absolutamente nadie, ¿Acaso Yuuri era el gran amor que siempre estuvo esperando?
Al sentir los dulces labios de Viktor, Yuri no pudo evitar corresponderlos. Era algo inevitable, como si alguna clase de fuerza invisible los uniera siempre de manera irremediable. Como si hubieran nacido para hacerse compañía, cuando se sentía en los brazos de Viktor toda soledad o tristeza se desvanecía. En el fondo sabía que era un canalla con Yuri por estar haciendo eso, pero era absolutamente inevitable. Era algo que escapaba a la lógica, a la cordura o a sus buenas intenciones.
