si eres nueva lectora... BIENVENIDA!para las demas:

Ola pequeñas, lo prometido chicas… se que algunas queria matarme por dejarlo asi pero queria hacer un gran trabajo, sería mi primer lemmon y quiero su sinceridad en los reviews.. ya saben para ver en que debo mejorar..

Ademas llegamos a los 102 reviewS! Toy feliz… sera posible llegar a los 120? Seria super…

Diganme que tal el cap,.? Era lo q esperaban o las decepciono. Sorry para las que estana acostumbrada a lemmon rudo pero recuerden como es edward en la historia… sutil y suave.

Mereco review! Bueno la proxima semana le toca a UNA VIDA POR TUS PENSAMIENTOS..¡ pero creo que sera el marted o miércoles la verdad no lose… depende a mi tiempo..

Ahora si..

ITS SHOW TIME!


Amanecer

Cuando sentí sus manos en el borde de mis pantalones sabia lo que venia. Me separe suavemente de ella para mirar sus hermosos ojos chocolate.

-no tienes una idea de cuanto te amo- susurre contra sus labios.

-se cuanto te amo yo- su sonrisa era preciosa. Ella era preciosa.

Acaricie su rostro antes de proseguir-¿estas segura…?- si me pidiera detenerme lo haría. Lo haría porque la amo y porque no hay nada que desee mas que su felicidad.

-solo estoy segura de una cosa y eso eres tu- tomo mi cara con sus manos y me dio un profundo beso que me hizo suspirar.

Ya no había vuelta atrás. Sabia lo que esto significaba para nosotros. Lo que significaba para ella y para mi. Pero no me detendría a pensar en el futuro. Disfrutaría el ahora como debe de ser. Amando a mi hermosa novia como ella me lo pide, con amor…

Me separe suavemente de sus adictivos labios y bese su mandíbula mientras mis manos exploraban lo que había bajo mi camisa. El vientre de Bella era suave y plano, recorrí toda sección de piel hasta encontrar su pequeño y perfecto ombligo. Mi mano acaricio esa zona de forma circular logrando que se estremeciera y soltara mi nombre en una plegaria. Bella jugaba con el borde de mi pantalón e hizo ademán para quitármelo, mi mano fue mas rápida y la detuvo antes de que lograra hacer algo.

Abrió los ojos desorientada y me miro confundida.

Me acerque a su oído y susurre con voz ronca- tu primero cariño- subí rápidamente a sus labios para callar cualquier reclamo de su parte.

Regrese a mi faena de tocar su piel, mis manos tocaron su estomago y me deleite con la suavidad de su cintura. Continué explorando mi cielo personal hasta que me tope con el borde su sujetador. Me separe lentamente y con cuidado y extrema lentitud, la despoje de mi camisa.

La visión que tenia frente a mi era digna del cielo. Bella era simplemente… perfecta. Esta mujer no podía ser real o por lo menos no debía estar entre nosotros, era demasiada la tentación de su cuerpo. Su piel era nívea, pero no al grado de parecer fantasmal. Tenía un toque cremoso que la hacia ver suave… como si fuera la porcelana mas fina del planeta. Su cuerpo era… no tenía palabras. Sus caderas eran pronunciadas pero iban acorde a su pequeña y esbelta cintura. Las curvas de sus senos era caminos que mis manos anhelaban explorar, el sujetador color rojo pasión contrastaba con su piel y hacia una perfecta combinación con sus labios.

Lleve mi mano al encaje del sujetador y lo acaricie hipnotizado. No se cuanto tiempo estuve admirado su cuerpo, no fui conciente de la realidad hasta que escuche el suspiro de Bella. Mire su hermosa cara y tenía su labio inferior entre sus dientes y me miraba expectante.

Le sonreí y baje mi cara para poder besarla. Con parsimonia desabroche las pinzas de su sujetador. Delicadamente y sin dejar de besarla resbale uno de los tirantes por su hombro derecho e hice lo mismo con el izquierdo. Bella realizo el último movimiento y retiro la prenda que me privaba de la dulce visión de su cuerpo. Al sepárame de sus labios pude apreciar lo cremosa que estaba esa parte de su piel, pequeñas áreas rosas casi rojas adornaban las puntas de sus senos haciéndola ver apetitosa.

Ver a Bella ahí, tumbada bajo mi cuerpo, con su hermoso pecho descubierto, las mejillas sonrojadas por la excitación, su cabello revuelto esparcido por las sabanas, sus ojos abiertos de par en par y sus labios entreabiertos, hicieron estragos en mi cuerpo que causo un solo y coherente pensamiento en mi mente. Hacerla mía.

Sin mas demora baje mis labios a su seno izquierdo y roce suavemente la pequeña protuberancia rosa que me llamaba a probarla. Su sabor era exquisito, como nunca creí imaginar. Los húmedos besos que dejaba en la piel de mi ángel provocaban que arqueara la espalda y gimiera mi nombre a causa del contraste de temperatura. Su piel estaba caliente y mis labios fríos. Estuve besando sus senos un tiempo indefinido. Los suaves quejidos y suspiros de Bella me decían que lo hacía bien. Decidí explorar mas de su piel y baje mi boca al centro de su pecho, por la curva de sus senos y finalmente me entretuve besando su estomago y su bajo vientre.

Sentí las manos de mi ángel en mi cabello masajeándolo e instruyéndome donde deseaba que la besara. Mis manos subieron por el camino que tome hasta llegar nuevamente a su pecho y acariciarlo con la punta de mis dedos, rozando ocasionalmente su punta rosada. Quise seguir explorando la suave piel de mi novia cuando algo se interpuso en mi camino, era el borde de sus bragas en mi boca. Desde mi posición subí mi mirada hacia ella y descubrí a Bella mirándome con intensidad. Pedí permiso silenciosamente y ella accedió con un suspiro y cerrando sus ojos de nuevo.

Tome con mis dientes el borde de su ropa interior y lo hale por su muslo izquierdo dejando que la suave tela cayera por esa parte de su piel. Bella alzo las caderas para ayudarme a deshacerme de la estorbosa prenda. Cuando llegue a los tobillos solté la tela y con mis manos la retire de su cuerpo aventándola por alguna parte de la habitación.

Me coloque de nuevo encima de su cuerpo y bese sus labios con desesperación La deseaba tanto en estos momentos que la espera dolía. Sin aviso alguno sentí las manos de Bella en el cierre de mi pantalón y lo bajo rápidamente con actitud ansiosa.

-tienes mucha ropa- susurro contra mis labios. Sonreí en ellos y la deje desvestirme como a ella le placiera. Empujo mis pantalones por mis piernas y patalee para quitármelo por completo. Jugo por unos minutos con el elástico de mis boxers torturándome con su lentitud. Eso me haría pensar 2 veces en hacerlo lentamente. Finalmente empujo la única prenda que nos separaba de la unión total de nuestros cuerpos.

Nos quedamos por unos segundos así, solo tocándonos y acariciándonos con amor, reconociendo nuestros cuerpos y cada detalle de estos. Bella acaricio la parte trasera de mi pierna con su pie, causando que mi ya gran erección, creciera aún mas, logrando un largo y profundo gemido en Bella ya que sintió "aquello" en su vientre. Deje mi cabeza en su cuello para respirar su aroma y tratar de calmarme.

Estaba en un estado de excitación total, quería que esto fuera lento y suave. No necesitaba la parte salvaje de mi para aquello. Debía serenarme y recordar que esta sería la primera vez para ambos. Sentí como sus manos acariciaban mi espalda con amor antes de suspirar ansiosa. Me separe de su piel para poder verla a los ojos. Ambos respirábamos con dificultad y teníamos una pequeña capa de sudor a causa del momento previo.

-¿estas lista?- mi cuerpo deseaba estar dentro de ella pero debía esperar hasta que ella me indicara. Ahora todo debe ser dirigido por ella.

-lo estoy- su voz se escuchaba ronca pero la seguridad era palpable en ella.

-tratare de que no duela demasiado, si quieres que me detenga solo dilo- asintió y me miro directo a los ojos.

Trague en seco nervioso. Acerque la punta de mi erección a su entrada y lentamente comencé a moverme. Gemí al sentir su estrecha cavidad en mi, use todo mi autocontrol para no embestir rudamente contra ella. Al llegar a la barrera de su feminidad me detuve y espere señal de ella para continuar. Asintió levemente y empuje despacio sintiendo como esa parte de su cuerpo me apretaba con mayor fuerza cada vez que me adentraba mas en ella. Bella enterró sus uñas en mi espalda y soltó un pequeño quejido mientras escondía su cara en mi cuello. Espere unos minutos para que su cuerpo se adaptara al mío. Acerque mis labios a su oído y susurre:

-¿estas bien?-

-dame un minuto- su voz se escuchaba ronca y no supe descifrar si era a causa del placer o el dolor. Después de lo que pareció una eternidad sus manos se relajaron en mi espalda y saco lentamente su cabeza de mi cuello para mirarme con sus ojos oscuros en deseo.

Bella movió sus caderas para indicarme que siguiera y empecé balancearme lentamente sin dejar de mirarla. Ambos soltábamos los nombres del otro en suaves gemidos y pequeños gruñidos. No aumente la velocidad de nuestros movimientos, quise asegurarme de que ella estuviera bien y no herirla. Las manos de Bella subieron su camino a mi espalda hasta detenerse en mi cabello donde jalo suavemente de él para poder fundirnos en un apasionado beso. Le respondí gustoso y la deje dominar, quería que ella levara el control, que estuviera a gusto.

La fricción que teníamos parecía no ser suficiente ya que envolvió sus piernas en mis caderas lo que provoco que entrara mas en ella y una oleada de placer inundara mi miembro. Solté sus labios y proferí un gruñido brutal que ocasiono que mis movimientos aumentaran de ritmo para calmar el ardor de mi cuerpo.

-Edward!- el gemido que soltó Bella logro que aumentara la velocidad de mis movimientos haciendo que chocara en un ángulo nuevo que nos proporciono mucho placer. Sus uñas arañaban suavemente mi espalda baja logrando un grado de excitación indescriptible en mi cuerpo. Necesitaba calmar el fuego en mi vientre y eso solo lo lograba la fricción entre nuestros cuerpos unidos. Aumente mis embestidas en un punto que tuve que sostenerme del borde del colchón para poder llegar mas profundo.

Después de unas cuantas embestidas de mi parte escuche el sonido que hizo que mi cuerpo se pusiera como piedra y se calentara como lava sobre él.

-EDWARD!- arqueo tanto su espalda que tuve sus senos a centímetros de mis labios. Sus ojos estaban fuertemente cerrados, su cara tenia una mueca de placer y sus rojos labios estaban en una "o" perfecta. Esa visión me llevo al limite y me causo mi propia explosión.

-BELLA!- grite su nombre una octavas mas altas que ella y me deje caer encima suyo con mi cuerpo agotado y totalmente exhausto. Respiraba con mucho esfuerzo y no encontraba mi voz por ningún lado. Mi garganta se sentía seca y me costaba mantener mi cuerpo sujeto por mis codos.

Después de unos minutos abrí pesadamente mis ojos y note que Bella estaba en una situación similar a la mía. Separo sus piernas de mi cadera y las dejo inertes cerca de mis muslos. A pesar del cansancio y del sudor en el que estábamos, no había criatura mas hermosa que ella. Bese suavemente su cara y acaricie sus hombros tratando de relajarla.

Cuando esos hermosos ojos chocolate me dieron la bienvenida me acerque a su rostro y bese sus labios antes de preguntar:

-¿esta bien?- mi mirada demostraba la preocupación que tenía.

-si, est-estoy bien. Solo un poco cansada- dijo en frases entrecortadas.

-¿estas segura?, ¿necesitas algo o quieres algo para el dolor o- me callo con un beso antes de que terminara la pregunta.

-estoy bien Edward. Nunca me he sentido mejor- sus ojos apenas y se mantenían abiertos y su rostro mostraba cansancio.

Acaricie su cabello y bese su mejilla dulcemente- duerme mi vida- ella asintió y cerro sus ojos lentamente. sentí su respiración tranquila en mi cuello y esa fue mi señal para salir de ella lo mas sutil que pude. Rodé sobre mi espalda y coloque a Bella encima de mi cuerpo para poder dormir a gusto. Ella se acurruco en él, escondió su cara en mi cuello, dejo una mano sobre mi pecho y entrelazo una de sus piernas con la mía. Sonreí embobado y nos tape suavemente con las sabanas. La lluvia no había disminuido y el frío se sentía en la habitación, hasta ahora era conciente del clima en el que nos encontrábamos.

Acaricie la espalda desnuda de Bella de manera distraída. Pensé en lo que esto significaba en nuestra relación y en lo mucho que la cambia. Seguía amándola con una intensidad que no tenía comparación, ella era mi todo y la amaría de la misma manera si no hubiéramos compartido aquello. Los ojos empezaban a cansarme.

-Edward…- susurro mi ángel mientras se apegaba mas a mi cuerpo- te amo- termino con una adorable sonrisa en los labios.

Bese su frente y la apreté mas a mi.

-yo también te amo Bella, lo eres todo en mi vida- bese una vez mas sus cabellos antes de sumirme en la inconciencia.


BPVO

Un ligero cosquilleo en mi nariz fue lo que hizo que saliera de mi sueño. Mis parpados se negaban a cooperar con mi cerebro. Gruñí suavemente y enterré mas mi cara en la almohada, el movimiento causo que nuevas caricias se expandieran por mi cuerpo. Trate de desperezarse y con suma lentitud abrí mis ojos para ubicar donde me encontraba.

Seguía en la habitación donde pase el mejor momento de mi vida con Edward. Sonreí tontamente, no fue un sueño. De verdad paso, Edward hizo el amor conmigo anoche y fue mas perfecto de lo que pude imaginar. Había sido dulce y suave, siempre cuido que estuviera bien y no me sintiera incomoda. La ternura de sus caricias y la pasión de sus besos era algo que nunca pensaba olvidar, y mucho menos en esta ocasión.

Cerré los ojos satisfecha y me incorpore ligeramente para darme cuenta que Edward no estaba en la cama conmigo. Pero eso no fue lo que me llamo la atención.

Había cientos de pétalos rojos esparcidos por todo mi cuerpo. La sabana solo tapada de la cadera para abajo, así que la piel sobrante era cubierta por la gran capa de flores que tenía por toda la cama. Lleve mi mano izquierda a mi cabello y note que también tenía unos cuantos pétalos enredados en él. Recorrí la habitación con la mirada en busca de alguna bata o la camisa de Edward. Suspire frustrada y pase parte de mi cabello a los lados de mis hombros para que cubriera mi pecho desnudo. Me reí al ver los pétalos atrapados en él, parecían adornos para una fiesta o algo así.

Estaba a punto de levantarme de la cama cuando escuche la perilla girar seguido de un Edward en pantalones de franela y una gran sonrisa en los labios.

Le devolví la sonrisa y me tape discretamente el estomago con la sabana. A pesar de haber hecho el amor anoche, aún no me sentí lista para mostrarle mi cuerpo sin que me avergonzara por ello. Se acerco lentamente a mi y se sentó en la orilla de la cama. No fue hasta que estuvo cerca que note su cabello ligeramente húmedo. Lo mas seguro es que estuviera saliendo de la ducha.

Acerco una mano a mi cara y acaricio mi mejilla izquierda mientras se inclinaba y me besaba la derecha.

-Buenos días amor- susurro contra mi piel.

-buenos días- se separo un poco para mirar mi rostro detenidamente. Sus ojos vagaron por cada parte de esta buscando algo.

Pasaron unos minutos antes de que hablara otra vez- ¿te encuentras bien?-

Lo pensé por un momento antes de responder- me siento cansada, pero no me duele nada en concreto. Aunque tengo un poco de incomodidad en- me calle abruptamente sonrojándome- en… en algunas partes- me miro con suma serenidad y asintió antes de tomar mi rostro y besar mis labios dulcemente.

Las mariposas en mi estomago no se calmaba al sentir su piel con la mía. Tenía la necesidad de quitarle ese pantalón y meterlo de nuevo en la cama. Me sonroje por el pensamiento, sería una pervertida total si le pidiera eso. Termino el beso con una suave caricia a mi labio inferior y se separo para regalarme una de sus sonrisas torcidas.

-eres maravillosa- baje la mirada y sentí como me sonrojaba por tercera vez en el día.

-¿lo dices por lo de anoche?- susurre mirándolo através de mis pestañas.

Acaricio mi brazo con dulzura- por lo de anoche, por estar aquí, por ser tu. Básicamente por todo- tomo el dorso de mi mano y la beso- nunca creí poder experimentar algo tan magnifico. Era lógico que la persona con la que lo compartiría debía ser igual de magnifica. No puedo pensar en otra persona que no seas tu ayudándome a descubrir eso- cerro los ojos y aspiro la piel de mi mano- así que si. Puedo decir que anoche estuviste increíble-

Mi cara estaba en llamas pero arme valor y lo mire a la cara- tu tampoco estuviste nada mal- una pequeña sonrisa se formo en sus labios, aun tenia los ojos cerrados y se negó a soltarme la mano.

Pasamos unos minutos en silencio hasta que ya no pude aguantar el espacio entre nosotros. Necesitaba sentir su piel en contacto con la mía, y que tuviera mi mano en la suya no era la clase de contacto que deseaba en este instante.

Me arrastre por la cama hasta quedar lo mas cerca posible de él. Deje mi cabeza caer en su hombro aspirando su esencia. Su mano subió por mi brazo llegando hasta mi hombro y desviándose a mi espalda para masajearlo suavemente con movimientos circulares. Me acurruque mas a su cuerpo y deje salir un suspiro de satisfacción. Me sentía en el cielo.

-tomaste una ducha- no era una pregunta y mucho menos una acusación.

-no quería despertarte, te veías muy cómoda durmiendo. Lamento si te molesto- negué en su hombro y baje mis labios para besarlo.

-no pasa nada, solo que me extraño no encontrarte en la cama- su mano libre tomo algunos mechones de mi cabello en mi seno y comenzó a jugar con ellos. Parecía estar dibujando en mi pecho, hacia figuras extrañas con las puntas de este, era como ver a un niño de 3 años con su primer juego didáctico.

-Edward…- empecé para llamar su atención. Alzo su mirada pero siguió jugando con los mechones sueltos-¿qué estas haciendo?- dije con una sonrisa juguetona, pero aun podía sentir como mi cara y cuello se calentaban.

-me gusta pensar que eres un lienzo- dijo medio en broma medio en serio.

Fruncí le ceño. No había entendido- ¿quieres explicarme eso?-

Río quedamente pero respondió mi pregunta- eres como una obra de arte. Ya eres hermosa y mas que eso si debo admitir. Sin embargo tu cuerpo es tan cremoso y suave que parece un lienzo listo para poder pitar en él- enfatizó sus palabras acariciando la zona entre mi pecho y descendiendo sus largos y finos dedos por mi piel. Me estremecí ligeramente pero no desvíe la mirada de él- tu cabello es mi pincel, y con el puedo hacer formas tan hermosas como el lienzo- quito la mano de mi espalda y jugo con unos mechones que caían en mi cara mientras su otra mano continuaba acariciando mi cuerpo- eres mi "Venus de milo" personal- sonrío dulcemente y se acerco para besarme la frente.

Sus manos seguían adorando mi cuerpo lo que ocasionaba que el liquido tan familiar que experimente la noche pasada volviera a posarse entre mis piernas. Mi respiración se hacia mas complicada y sentía mis pezones endurecer ante la evidente reacción de mi excitación.

Carraspee para poder calmarme y alejarme un poco de él, amaba sus manos en mi pero no me sentía lista para seguir con lo que mi mente tenia planeado. Yo estaba expuesta y parecía la única que pensaba de modo tan pervertido ya que el no se había inmutado. Me estire hacia delante dejándolo a el un poco mas atrás. Ya era malo que me tentara con sus manos, ver su torso desnudo no ayudaba mucho en mi intento de "mantener la mente limpia".

Mire sobre mi hombro y sonreí- ¿quieres desayunar algo aquí o prefieres salir?-me miro por un momento antes de negar con la cabeza.

-no tengo muchas ganas de salir. Por si no lo haz notado la lluvia esta mas intensa que en la noche- mire por la ventana y vi que tenia razón, ¿tan ocupada estaba en sus movimientos que ni me percate del clima?-pero si no te molesta me gustaría comer aquí además- me miro apenado y con una sonrisa traviesa- al ver que estabas cansada me tome la molestia de preparar el desayuno- sentí su pecho rozar con mi constado derecho y su calido aliento en mi cabello- espero que tengas ganas de panqueques, compre sirope de canela, se cuanto te gustan las cosas dulces- sus labios se desviaron a mi espalda y empezó a besarla desde los omoplatos hasta lo largo de mi columna.

Cerré los ojos disfrutando su contacto y aferre mis manos a las sabanas para no cometer alguna tontería- tu eres al que le gusta lo dulce- susurre casi en un gemido.

-hummm- fue lo que respondió con su labios repartiendo besos por toda mi espalda.

-Edward- trate de salirme por la tangente para acabar con esta tortura- ¿por qué los pétalos?- paro de besarme la espalda para acercarse a mi oreja y morder el lóbulo de esta. Suprimí un gemido como pude.

-me gusta el olor de tu piel combinado con rosas la hace…- respiro en mi oreja haciéndome estremecer-intoxicante- escondió su cara en mi cuello y abrazo mi estomago con sus brazos envolviéndome en su calido cuerpo- además, pensé que te gustaría despertar con algo tan bello como tu. Solo para hacerlas sentir celosas y a ti halagada-sonreí, a veces era demasiado lindo para su propio bien.

-gracias, de verdad me gusto- su agarre se hizo mas fuerte y suspire tranquila. Esto era todo lo que quería y necesitaba. A Edward a mi lado abrazándome y diciendo lo mucho que me amaba.

-te amo- dijo como si estuviera leyendo mi mente.

-yo también te amo- después de un minuto abrazados me di cuenta de la realidad y la verdad de los hechos. Aun estaba desnuda en la cama en los brazos de Edward expuesta a que vea todo de mi. Me sonroje y palmee suavemente su brazo.

-Edward, ¿puedes darme una camisa?- sus brazos dejaron de abrazarme y me giro para que pudiera ver mi rostro.

-¿por qué?, estas perfecta así- dijo con un puchero. Me hizo reír ligeramente y golpee su brazo juguetonamente.

Puse mi cara mas triste y le dije como niña pequeña- ¿por favor?, necesito una de tus camisas- entrecerró los ojos pero se levanto para ir por lo que le pedí. Saco algo de su maleta y lo dejo a mi lado. Se sentó en el sillón frente a mi con los ojos atentos y la cara expectante.

Me sonroje y lo mire tímidamente- ¿podrías esperar afuera?, me gustaría vestirme-

-no veo porque no lo puedas hacer ahora mismo- su sonrisa era inmensa.

Lo mire con advertencia- Edward…- rodó los ojos pero se levanto del sillón y salio por la puerta dándome un poco de privacidad.

Me levante rápidamente y corrí en dirección al baño. Gemí cuando vi mi imagen en el espejo. Tenia mi cabello hecho una esponja con los pétalos atorados en él. Me acerque a la regadera y la abrí esperando que el agua caliente llegara.

Pase alrededor de 30 minutos en la ducha. Sabia que Edward me esperaba en la otra habitación pero quería estar relajada al 100%, mis músculos se sentían esponjosos y parecía que necesitaba una siesta de 20 horas. salí del baño con el cabello húmedo y la toalla a mi alrededor. Busque entre mis cosas una bragas limpias y me coloque la camisa de Edward encima, seque y cepille mi cabello antes de salir de la habitación, pude apreciar que los pétalos no solo estaban en la cama si no en todo el cuarto, solo que los del suelo eran blancos. Sonreí, Edward era el hombre mas romántico del planeta.

El olor del sirope me llego de lleno cuando cruce el pasillo a la cocina.

Edward estaba dejando un vaso de jugo de naranja en su sitio mientras movía los labios susurrando. No me había escuchando entrar así que decidí sorprenderlo poniendo mis manos a su alrededor y enterrando mi cabeza en su espalda.

-te tardaste- me acuso de forma burlona.

-necesitaba quitarme los pétalos del cabello. Y no me agradaba la idea de estar todo el día sudada, así que… opte por un baño. Y no puedes reclamarme que tu tomaste uno sin mi- le devolví divertida sintiendo su cuerpo estremecerse por la risa que trataba de ahogar.

Me puse de puntitas y bese su cuello antes de sentarme en la mesa.

-se ve deliciosa- lo elogie mientras miraba la exquisita comida frente a mi.

Se acerco a mi y me beso la cabeza antes de susurrar en mi odio- lo se, y no precisamente la comida- me guiño un ojo antes de sentarse a mi lado con una sonrisa burlona. Solté unas cuantas risitas y comenzamos a comer.

Pasamos la mañana entre conversaciones triviales y robándonos besos a cada rato. La lluvia no paro y no nos animamos a salir en ese estado. Al final nos quedamos en el porche de la cabaña viendo como la lluvia caía suavemente a nuestro alrededor. Me encontraba sentada en el suelo, las piernas extendidas, con la espalda apoyada en la puerta y una tasa de té en mis manos, Edward estaba acostado con su cabeza en mi regazo. Ocasionalmente acariciaba su cabello con mis manos robándole uno que otro ronroneo.

Coloque mi taza a un lado y trace el rostro de mi dios personal con suavidad.

-Edward- abrió sus ojos y me miro tras sus pestañas-¿sacaste todos esos pétalos de los rosales de ahí?- dije señalando las rosas que estaban a unos 3 metros de nosotros.

Me dio una sonrisa de disculpa y disfrute en ver el rubor cubrir su rostro.

-no tenia planeado lo que ocurrió anoche. Quería que amanecieras de manera especial, así como te mereces- le sonreí y seguí acariciando su cabello.

Se incorporo de repente y paso un brazo por mis hombros para que mi cabeza quedara recargada en su pecho.

-¿de verdad te encuentras bien?- susurro contra mi cabello- dime la verdad, no omitas nada- suspire derrotada y algo frustrada.

-fue solo un momento pero dolió cuando…- enterré mas mi cara en su hombro sintiendo el calor subir a mis mejillas- cuando paso "eso". Pero después se fue, siento un poco de incomodidad cuando me siento pero no es dolor, es pasajero y tengo entendido que en unos días se pasara. No te preocupes tanto ¿si?, sabias que no había manera de que no doliera. Pero aun así lo hiciste perfecto, no me dolió tanto- su mano acariciaba mi cabello mientras sus labios se encargaban de mis mejillas y mi frente.

-¿cuánto tiempo podemos quedarnos?- pregunte después de un rato.

-debemos volver en tres días, supongo que podemos quedarnos hasta mañana y volver a Londres al día siguiente. ¿te parece bien?- asentí con una sonrisa en los labios.

-mientras tanto- susurro seductivamente en mi odio, me puse alerta, esto no terminaría "bien" si sigue insinuándose- ¿qué te parece si disfrutamos de lo que resta del día en la cama?, dicen que es bueno para dolores corporales- mordió ligeramente mi oreja haciéndome gemir levemente.

-estoy segura que esos consejos te los dio Emmett- ladee un poco mi cuello mientras sentía sus labios decender por esa zona.

-tal vez lo hizo, tal vez no- me giro suavemente de tal forma que mi cuerpo quedo encima suyo con mis piernas en sus muslos. Mis manos se fueron a su cabello masajeando el cuero cabelludo con mis dedos ganando uno que otro suspiro de su parte.

-¿no crees que es de la mala educación querer seducir a una mujer que no tiene ni 12 horas de haber perdido su virginidad?- dije moviéndome contra su evidente erección. Gruño audiblemente dándome una mordida en el cuello como respuesta.

-algunos dicen que "practicar" mas, hace que las sensaciones desaparezcan- su aliento choco contra mi piel haciendo que me arquera.

-me imagino de que fuente debiste haber escuchado eso- deje de resistirme. Amaba la sensación de sus manos en mi piel, era delicioso.

Bese sus labios con pasión y me acerque mas a su cuerpo, si era posible. Sus manos se posaron en mi trasero mientras el se dedicaba a ponerse de pie de manera rápida y con cuidado de no tirarme. Solté una risita cuando empezó a correr hacia la habitación.

-¿por qué tanta prisa señor Cullen?- sonreí feliz, nunca me había sentido de esta forma. Era asombroso poder compartir algo mas con Edward y a pesar de ser un aspecto físico en la relación era asombroso poder disfrutarlo.

Me dejo en la cama con el encima mío mirándome con malicia.

-bueno, tengo un asunto pendiente con una hermosa mujer que esta dispuesta a todo en mi cama-

arquee una ceja- ¿a todo?-

Se acerco a mi rostro y lamió sensualmente mis labios. La muy conocida sustancia liquida empezó a bajar por mis muslos.

-espero que haya tenido una buena noche señorita Swan, porque no creo que la deje dormir en lo que resta del día… y que decir de la noche- movió sus cejas sugestivamente robándome una carcajada que fue acallada por sus labios.

Me deje llevar por sus manos y sus labios. Estos días en la cabaña pienso aprovechar al máximo de su compañía… y procuraría dejarlo sin ropa el mayor tiempo posible.


QUE TAL! DEMASIADO? Feo o bueno? Algun review para mi? Podemos llegar a los 120 reviews? Criticas, tomatasos o buenos deseos se esperan aquí! Gracias por leerme!