El lugar se encontraba casi en penumbras con la luz del exterior dibujando extraños reflejos en las decoraciones multiculturales que se encontraban en las paredes junto a plantas que parecían haber sido olvidadas, lucían cansadas como la persona que se hallaba ahí.
Sentada tras su escritorio con la lamparilla de este dándole un poco más de iluminación al monitos de su computadora y a su propio rostro. Maura casi dormitaba frente a la pantalla pero cada tanto daba un salto y sus dedos volvían a golpear las teclas con ritmo hasta que la energía o su mente se iba a otro lado. Trataba de no cerrar los ojos, cada que lo hacia una pesadilla la atormentaba y lo peor es que debía despertar a otra igual de horrible donde su mirada profunda y su sonrisa traviesa se encontraban ausentes.
Suspiro reclinándose hacia atrás en su silla y solo se quedó inmóvil mirando hacia una fotografía donde ambas sonreían con copas en las manos, el cumpleaños de Frankie, hacia tan poco de ello pero a la vez le parecía tan lejano. Sonrió levemente al ver su rostro tan animado, tan lleno de vida y en su cabeza aun la veía saltando sobre su hermano para darle un abrazo de oso a la vez que a espaldas de este organizaba el baño de cerveza que sufrió posteriormente.
El fantasma de su risa ataco su corazón y un nudo en su garganta se formó apretándose más y más; su mano tomo su móvil donde solo apretó un par de veces y de pronto, su voz lleno el sitio...
"Ey, Maur. Ya estoy en el mercado y no encuentro tu hierba esa... es una especie ¿no?... oye no encontré las lechugas que pediste así que lastima, no verde en mi plato usa lo que tienes en ti, solo porque soy buena amiga y quiero que te alimentes bien... bueno, te veo en un rato. Llámame en cuanto escuches esto aunque si no estoy en el mercado, lastima... ensalada otro día…"
... al final su risa escapo por la bocina del aparato que ignoro las lágrimas de su propietaria que solo continuo con sus ojos en la imagen.
Susie camino por el pasillo con un folder en su mano y justo cuando iba a golpear la puerta vio a su jefa, la vio sumida en su sufrimiento pero luchando con todas sus fuerzas para que la esperanza regresar y no solo a sus ojos si no a su corazón. Le permitió un momento y al ver que la cobriza se limpiaba por última vez, sus nudillos golpearon a la puerta.
-Adelante...
La mujer entro con su semblante cordial, como si no estuviera preocupada por su jefa y amiga, como si solo fuera un día más pero ella misma sentía la tristeza que golpeaba alrededor de la cobriza que lo dejaba más en evidencia con su apariencia rozando lo descuidado; en ese mismo instante la forense se encontraba con su cabello sujeto en una coleta y su uniforme de cirujana aun cuando había terminado con el cuerpo hace más de dos horas, y en su maquillaje se veía su poco animo con solo un poco de base y rubor que ni siquiera ocultaban bien las ojeras bajo sus ojos.
Susie suspiro desanimada –Dra. Tengo listos los resultados de toxicología.
-Está bien –. Respondió sin ánimo la cobriza –Mándalos arriba...
-¿No va a revisarlos? –. Susurro la asistente y enseguida la forense se reprendió a sí misma en silencio a la vez que se ponía de pie para acercarse a tomar el folder.
-Lo siento... yo...
Susie coloco su mano sobre el hombro de la cobriza y le sonrió con solidaridad –Esta bien, solo dicen que hay presencia de drogas pero nada especial a plena vista.
-Ya veo... –. Susurro Maura mirando la hoja –Pero aun así no debo ser descuidada, podríamos pasar algo importante por alto y eso retrasaría la justicia para víctima y la familia.
-Su situación no es buena ahora, la jefa lo entendería si ocurriera...
-No, la gente confía en que cumplamos con nuestro trabajo y así debemos hacerlo aun cuando no pasemos por un estado anímico idóneo... tenemos un deber que cumplir.
La asistente sintió admiración por la mujer que se encontraba ocupada analizando la hoja ignorante de cómo era observada hasta que asintió sonriendo regresándole el folder.
-Se ha acabado el trabajo de hoy.
La forense asintió silenciosamente dirigiéndose a su computadora donde desde hace más de 10 minutos se encontraba terminado el informe de la última autopsia que había realizado aquel día –Así es, podemos irnos luego de enviar esto.
Susie asintió pero la miro con duda hasta que tomo valor –¿Cómo está? La detective Rizzoli.
Su jefa suspiro tomando su abrigo a la vez que su semblante se volvía a oscurecer levemente –Estable, pero aun no despierta…
-Ya vera como pronto lo hará, ella es fuerte –. Afirmo sonriendo antes de darse la vuelta y dejar que Maura se fuera a alistar para irse.
-Si, ella lo es… –. Maura sonrió un poco con mayor esperanza en sus ojos aceitunas y se introdujo en su cambiador…
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El ruido de las maquinas era incesante pero sobre de ellas había una respiración pausada y tranquila o al menos eso pensaba Angela, que como cada día de aquel tormentoso mes se encontraba junto a su hija sosteniéndola con firmeza de la mano, le hablaba constantemente como si esta le respondiera pero había ocasiones en que no podía evitar que el llanto la atacara, especialmente cuando se percataba de que estaba olvidando su voz. Su mente se volvía loca y desesperada buscaba algún recuerdo fuerte donde al menos su risa brillara en su interior, llenándola de calidez y recordándole que tan testaruda era su niña.
Ella volvería; de eso se convencía en aquellos momentos y entonces el llanto se iba porque se había prometido que no lo haría junto a esta, cuando despertara le diría que no exagerada. Que no había muerto, que aún no lo había hecho; si su hija no se rendía, ella tan poco podía hacerlo...
-Hola, sra. Rizzoli.
En la habitación entro una joven mujer que le sonrió brillantemente, vestía un uniforme casi deportivo aunque era evidente por los escudos de su pecho que era con lo que trabajaba.
-Maddy, querida ¿qué tal tu día?
La joven le sonrió alejando sus ojos de la tableta donde todos los datos importantes de la paciente se encontraban actualizados, por suerte nada había ocurrido –Estupendo aunque realmente quiero dormir pronto.
Angela asintió sonriendo a la vez que se puso de pie –Me imagino, te he visto desde muy temprano por los pasillos.
-Así es mi trabajo –. Maddy se sujetó mejor el cabello en su coleta y luego tomo un par de guantes preparándose para comenzar con su rutina.
Miro un instante a su pequeña y luego a la chica, sabía que era lo que venía así que no le preocupaba –¿Puedo dejarlas solas un momento? Necesito ir al sanitario.
La chica le sonrió –Claro, sra. Rizzoli... solo comenzaremos con lo nuestro.
-Angela... llámame Angela, por favor –. Le sonrió acercándose a la puerta –Vuelvo un instante.
La chica asintió y se dio la vuelta hacia su maletín para tomar una crema, escucho la puerta al cerrarse y suspiro aliviada –Hola Jane, dios, tu madre me pone nerviosa –. Rio levemente mirando hacia el rostro de la morocha y le acaricio la mejilla con dulzura –Es hora de comenzar, así que espero que pongas de tu parte.
Quito la manta que cubría el cuerpo de la detective dejando a la vista una bata blanca que había sido cambiada hace un par de horas, el aroma a jabón golpeo su nariz mientras ella ponía un poco de crema en su mano para luego frotarla contra la otra antes de empezar a embarrarla en las piernas inertes. Eso era su trabajo, masajes terapéuticos para un cuerpo tenso de estar en la misma posición y a la vez una serie de ejercicios para hacer trabajar sus músculos previniendo el deterioro de estos. Todo realizado con sumo cuidado, en especial con ella a la que le empezó a contar su día y las pocas noticias interesantes en el mundo de los deportes porque recordaba cuanto le gustaban, habían jugado juntas en los partidos de instituciones y luego conversaban en el bar con unas cervezas frías. Por eso la cuidaba lo mejor posible.
La puerta volvió a abrirse y por ella entro una doctora con su bata blanca –Hola Maddy.
-Annie –. Saludo sonriendo aunque luego tenso un poco su ceño –¿Como esta?
La médica suspiro –Bien, sus constantes están bien y su respiración ha mejorado bastante.
-¿Ya vas a despertarla?
-Lo he intentado pero su cuerpo se niega... el shock fue brutal –. Susurro la doctora justo al ver como Angela volvía y ahora se encontraba ansiosa aguardándola a fuera de la habitación –Debo irme.
Maddy miro a su espalda y casi rio al ver a la madre de la policía esperando con su mirada dura, y a la pobre doctora que casi deseaba no tener que salir –Suerte.
Annie sonrió levemente, tomo aire y sin más salió a encontrarse con la madre de su paciente que enseguida la abordo.
-Doctora ¿qué tal? –. Saludo Angela casi forzadamente, en sus ojos se notaba su ansiedad –¿Como esta? ¿Despertara pronto? ¿Porque no despierta?
Soltó de golpe sin tomar aire sorprendiendo un poco a la médica por ello pero se recuperó y la miro con empatía –Jane está bien, su cuerpo poco a poco recupera su fuerza...
-Y entonces ¿porque no despierta? –. Cuestiono ansiosamente la madre.
Annie la tomo de la mano –Sra. Rizzoli, esto no es algo que podamos apresurar... cuando se indujo el coma de Jane fue porque su cuerpo estaba a punto de colapsar, si, ahora está mejor pero el sabrá cuando es el momento indicado de volver... de retomar su funcionamiento normal.
Angela asintió, ella misma había autorizado aquella medida y ni un solo día había dejado de preguntarse si había sido lo correcto, aun cuando la doctora y la misma Maura le habían afirmado que era lo mejor –Pero... ¿despertara?
La doctora le sonrió y le dio un leve apretón en la mano –Lo hará, no hay que desesperarse... hay que darle tiempo...
Una alarma empezó a sonar en el buscador de la médica que solo le basto una mirada para saber que tenía que irse, volteo hacia la mujer que asintió entendiendo pero aun así la doctora se sintió levemente mal por dejarla sola. Podía ver en sus ojos como la madre sufría, se desesperaba y deseaba desahogarse, convencerse de que todo estaría bien; no era su trabajo, ella debía encargarse del cuerpo pero nunca podía solo concentrarse en ello, siempre apoyaba a las familias y a los enfermos como si fueran propios.
No quería irse, Angela lo noto y con amabilidad le tomo la mano sonriéndole levemente –Ve a trabajar, hija.
Las puertas del pabellón se abrieron dándole paso a Maura que lucía cansada pero más fresca ahora que había pasado por su hogar para cambiarse, cargaba con un maletín con su computadora y un par de libros bajo el brazo. Estaba lista para su turno, ella misma se había impuesto el turno nocturno y lo cumplía aun cuando había vuelto al trabajo, siempre estaba a su lado.
-Hola Maura.
La cobriza sonrio abrazándola como saludo aunque la miro con cierta tensión –Annie ¿todo bien?
Pregunto asustada pero su amiga le sujeto la mano –Tranquila, cariño. Si algo pasara sabes que te llamaría enseguida –. Esta dejo escapar un suspiro y sonrió agradecida –Bueno, ahora que estas aquí me siento mejor de dejar a la sra. Rizzoli así que me voy, las veo luego –. Sin que ninguna lo esperada la mujer no solo tomo sus manos y les dio un leve abrazo como siempre, con la forense se tomó la libertad de plantarle un suave y casi fugaz beso en la mejilla.
Maura se quedó de sitio viendo cómo se alejaba la doctora con una sonrisa en su rostro hasta que cruzo las puertas y tuvo que correr ya que su buscador de nuevo sonó; Angela no supo que decir solo se quedó inmóvil apretando los puños y volteo hacia su hija.
La cobriza carraspeo un poco –Bueno… ¿Cómo está?
Se giró hacia la italiana que le sonrió forzadamente –Esta bien, sin cambios… –. Fue entonces que la forense miro a la habitación y soltó un bufido casi silencioso pero que fue perfectamente captado por su acompañante –Maddy está ahora con ella.
-Si, ya veo –. Susurro mirando como la joven tocaba con familiaridad el cuerpo de la morocha y sonreía mientras hablaba sin parar y eso la hizo tensar la mandíbula.
-Querida, si me disculpas debo ir al sanitario.
Angela no espero respuesta, solo se dio la vuelta y camino lo más rápido posible hasta el lugar sintiendo como su sangre hervía y su boca deseaba decir tanto pero debía callar. No le correspondía. Aun así, en la seguridad del solitario lugar gruño y vocifero hasta que se cansó.
Al volver sonrió levemente al ver a un viejo conocido. Gabriel se encontraba en el lugar hablando con una visiblemente sorprendida Maura que le explicaba torpemente lo que había pasado.
-Hola, querido.
El hombre se dio la vuelta y de inmediato abrazo con silencioso apoyo a la italiana –Angela ¿Cómo estás?
-Sin duda, he estado mejor.
-No lo dudo –. Le sonrió el hombre apartándose un poco, ignorante de las miradas que la cobriza le daba pero que no se escapaban a la vista de halcón de la madre de la morocha que casi sonrió levemente con gusto –¿Puedo verla?
Maura quería negarse, decir cualquier cosa pero la italiana se entrometió antes de que pudiera –Por supuesto, solo espera a que termine su terapia… no creo que a Janie le guste que la veas con esa bata.
Gabriel rio levemente asintiendo, en ese momento la puerta de la habitación se abrió dejando salir a Maddy que cargaba con su maleta de equipo.
-Hemos terminado por hoy, las veré mañana –. Afirmo mirando hacia Angela y esta le sonrió agradeciéndole su trabajo, luego miro hacia la cobriza y se tensó levemente al ver la mirada aceituna cargada de molestia de esta –Dra. Isles…
Dijo con frialdad y sin más se fue del lugar; Maura gracias al cristal alcanzo a ver el beso levemente marcado en la mejilla de la morocha y sintió su estómago revolverse, esto solo empeoro al ver como Gabriel entraba al lugar y besaba suavemente la frente de la durmiente…
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Tomo asiento a su lado y le acaricio la mejilla con afecto, no llevaba el traje oscuro que acostumbraba, de hecho, lucia tan casual como cualquier persona. No dijo nada, no podía hacerlo, solo saludo a la morocha y se quedó a su lado escuchando como esta respiraba lenta y suavemente.
De pronto, algo paso. La máquina de respiración se aceleró un poco y el la miro confundido para luego regresar sus ojos al rostro de Jane, en solo un instante vio como sus ojos luchaban para abrirse y cuando al fin lo lograron él se quedó congelado dibujando lentamente una sonrisa en su rostro.
-Hola durmiente.
Jane lo miro con los ojos apenas abiertos, se notaba el cansancio en su rostro pero aun así se concentró en el hombre y le sonrió un poco –Hola…
Hola.
¿Porque me amenazan? xD Espero que haya quedado bien, ya saben que estoy escribiendo sobre la marcha.
Bellachan gracias por tu sugerencia pero creo que les daré otra cosa, algo mas acorde a lo que tanto han pedido desde el principio de la historia.
Bueno, saludos a todos y gracias por sus comentarios y amenazas (no porque me gusten, solo creo que debo agradecer la atención) el próximo capitulo y los demás pueden tardar un poco mas ya que apenas estoy ideando pero ademas, he dejado mucho de lado mis otras historias por concentrarme en este que se supone seria corto pero ahora he decidido que sin uno no habrá los demás, osea, trabajare el doble. Pero tranquilos, debo volver a cosas de doctor y eso usualmente quiere decir mucho tiempo libre para escribir, creo que podre con el trabajo.
Espero sus opiniones y mas saludos sin agresiones, hasta rimo xD
Saludos
