INSTRUCCIÓN
...
"¡Me alegra muchísimo volver a verte, Robin-san!" decía Lee alegremente mientras seguía al justiciero vestido de rojo por las oscuridades de la cueva. "¡No sabíamos qué había sido de ti cuando desapareciste del hospital!"
Robin sonrió socarronamente entre las tinieblas. "Tenía que irme. Mi jefe quería que me encargara de algunos asuntos."
"¿Y no pudo haber esperado hasta que estuvieras recuperado?"
"No." La respuesta de Robin denotaba mucha decisión. "Él no es de esa clase de jefes y los asuntos en cuestión no eran de los que piensas."
"Ah."
"Y hablando de recuperados ¿Cómo te está yendo?" Robin dirigió una mirada calculadora por detrás de su hombro. "Linterna Verde me ha dicho que siempre te escapabas de enfermería para dar vueltas alrededor de la cancha y hacer flexiones de pecho."
"¡Yosh!" Las pobladísimas cejas negras de Lee se levantaron en júbilo. "¡Debo seguir entrenando no importa bajo qué circunstancias me encuentre! El tiempo que estuve en el hospital me hizo retrasar mucho. ¡Debo entrenar el doble para recuperar el tiempo perdido!" Se enmudeció un instante y luego reflexionó. "No. Debo entrenar EL TRIPLE para..."
"Olvídalo." Robin agitó levemente su mano. "Supongo que ya lo sé porque pirateé los historiales médicos y todo eso. Te dieron de alta, debieron adivinar que todos esos balazos y quemaduras ya debían haber sanado. Lo cual no me importa dado lo que quiero que hagas."
"Ah... sí. ¿Exactamente... cuál es la misión?" Lee observaba a su alrededor inquisitivamente.
"No te lo he dicho." Respondió Robin secamente.
Lee frunció el ceño. "Si bien estoy muy agradecido por todo, sin duda alguna he de saber cuál es esa extraña tarea de la que quieres que me encargue." Volvió a mirar la oscuridad del túnel. "Estamos en... ¿una cueva?"
"Sí. Supuestamente los teletrasportadores de la Liga no tienen cobertura aquí pero, si sabes la clave correcta, te mandan a donde sea."
"¿En dónde estamos?"
"Pues tal y como has dicho, en una cueva." Ahora ya habían salido del túnel y Lee estaba vagamente al tanto de que estaban en una cueva muy grande. Esto fue subrayado por Robin al advertirle a Lee que cuidara por donde pisaba. Hasta donde podía decir, estaban caminando por el borde de un abismo muy profundo. Los chillidos de los murciélagos hacían eco por las paredes rocosas y, muy a lo lejos, se podía escuchar el agua gotear en la roca. La única luz en la caverna provenía de unos cuantos rectángulos luminosos montados en un pilar al otro lado. En dirección a ellos iba Robin, Lee lo seguía con la curiosidad aumentando a cada paso.
"En realidad la tarea no es tan tarea que digamos." Robin prosiguió con la conversación.
"¿Oh?" A medida que se acercaban a los rectángulos, Lee se dio cuenta de que eran monitores, parte de una enorme computadora que estaba en un sector elevado de la cueva. "¿Y entonces qué es?"
Robin enmudeció un momento antes de responder. "Es más una prueba. O un favor, dependiendo de dónde lo mires. De todos modos..." se encogió de hombros al detenerse delante de los monitores, "...por eso es por qué te he traído acá."
"¿Por qué me trajiste amí acá, Robin-san?"
"Porque yo se lo pedí." Respondió una voz muy grave y profunda. La silla que estaba delante de los computadores giró para revelar los ojos brillantes y la capucha de Batman. "Yo quería hablar contigo."
...
"¡Huy! Mi Dios se lo pague, mi señora."
"Mi Dios... se... lo... pague, mi-se-ño-ra." Sásuke trataba de pronunciar mientras apretaba sus dientes.
"Gracias, mi hermano."
"Gracias... mi... hermano."
"¡¿Qué le pasa, 'mano?" Siseó el hombre que estaba al lado del Úchiha. "¡Por Dios! Creerán que no le gusta que le den algo de platica, parce... ¡Dios la bendiga, señorita!"
"Esto es degradante." Musitó Sásuke mirando la lata que estaba delante de él y las monedas que se apilaban en el fondo.
"¿Sí? Pues yo no puedo quejarme. Y por como lo veo, pues usté tampoco, mi compa. ¡Anímese, pelao! A la gente le gustan los llevaos como usté. Se está... gracias, mi señora... se está haciendo una fortuna acá. ¡Hermano!..." el hombre revisó su sombrero, "... no lo me está yendo tan mal y eso que sólo me estoy chupando su 'popularidá'. Así que aguántese." Se volteó a ver hacia la concurrida calle. "¡Huy, mono! ¡Regáleme pa' un...!"
Con una mueca, Sásuke miró detenidamente su latica. Siete apelmazados dólares. Sesenta y siete centavos... noventa y dos, corrigió, ya que una moneda de 25 centavos acababa de caer en la lata. Había contado el dinero unas tres veces durante la última hora. Y eso fue desde la hora del almuerzo. Pete el Ciego (el pordiosero que estaba a su lado, quien era de todo menos ciego) le había dicho que había que vaciar la lata de vez en cuando para que la gente no viera que tenía mucha plata y así dejaran de 'colaborarle'. Otros doce dólares y cuarenta y tres centavos reposaban en sus bolsillos.
Eso era más que suficiente como para comprar una comida buena. No lo suficiente como para encontrar un sitio decente para pasar la noche. Ni mucho menos alcanzaba para comprar un arma.
O atención médica, Sásuke lo recordó como si un dolor súbito rasgara sus nervios: unos paramédicos le habían hecho tratamiento básico en sus brazos y piernas mientras estaba inconsciente; pero ya que el Úchiha no tenía seguro médico de ninguna clase, pues no le podían dar un tratamiento completo. Por esa razón simplemente fue abandonado acá, a la vera del camino, con un brazo roto, una pierna rota y con unas costillas crujiendo. Mendigando para comer.
Sásuke se tragó su orgullo y alzó la mirada. "Eh... señor... Me regala... para... un pan. Una monedita... para un pan... Por caridad... ¿Por favor?... Una monedita."
Pero ahora no tenía elección.
"Trate de verse más llevao," le susurró Pete el Ciego desde la comisura de sus labios. "Ellos le dan a los que se ven más mal."
Sásuke se tragó su dignidad y rogó. "¿Una monedita? Necesito... ir al hospital."
...
Con sorprendente presteza, Lee saltó hacia atrás, con sus brazos en posición de combate. "¡Tú! Robin-san, ¡esto no me lo esperaba de ti! ¡Esto es muy poco juvenil de tu parte!"
"Me lo vas a agradecer." Le sonrió Robin.
"Ya que trabajaste con Robin durante tanto tiempo, deberías saber que él nunca te pondría en peligro a propósito." Robin le dirigió una mirada a Batman, mezcla de agradecimiento y de sentirse algo insultado ante la expresión 'a propósito'. "Puedes calmarte para que escuches lo que tengo que decirte o, si quieres, puedes desperdiciar tu tiempo dando volteretas por la cueva."
"¡No caeré en tus trucos, hombre oscuro! ¿Qué le has hecho a Robin-san?"
Robin intervino. "Lee, cálmate. Batman es mi jefe."
Lee levantó una ceja en confusión. "Tu... ¿qué?"
"Jefe. Maestro. Sensei. Él me enseñó todos esos movimientos que usé contra ti. Confía en mí, no te atacará."
"¿Oh?" Lee volteó su cabeza defensivamente. "¡Pero si él atacó a mis compañeros la misma noche que llegamos! ¡Le hizo daño a Sákura-san!"
"Pero él es parte de la Liga. ¿O no? Ellos..." Robin se enmudeció al recordar que los ninjas aún no confiaban del todo en la Liga. "Él... ¿no los atacó a ustedes en Ciudad Gótica?"
"Su avión estaba persiguiendo al nuestro. Y arrestó a Chôji-san y a Sai-san."
"Estamos perdiendo el tiempo." Intervino Batman al levantarse de la silla. "Sí, los ataqué a ustedes cuando llegaron acá a Ciudad Gótica. En ese entonces yo pensé que estaba defendiendo a mi ciudad de invasores, como imagino que ustedes igualmente harían en la suya. Eso, dicho sea de paso, fue un error durante la confrontación."
La postura defensiva de Lee se relajó un poco. "¿Entonces te... estás... disculpando?"
"Cometí un error de apreciación." Refunfuñó Batman. "Actué precipitadamente basado en información confusa y fragmentaria. Fue algo infortunado y lo lamento."
El rostro de Lee brilló con muchas lágrimas al mismo tiempo que se lanzó hacia adelante y envolvió a Batman en un abrazo. "¡Te estás disculpando! ¡Llamas de pasión juvenil fluyen fuertes en ti, Batman-san! ¡En verdad alguien con tan noble corazón no puede ser tan malo! Acepto tus disculpas."
Suspirando, Batman hizo esfuerzos para ignorar tanto al adolescente vestido de verde que lo estaba abrazando como al otro de rojo que estaba haciendo muecas de risa. "Muy bien."
"Bueno, ¿ahora qué es lo que quieres decirme, mi juvenil amigo?" Lee finalmente se relajó y miró esperanzadamente al impávido justiciero.
"Robin me contó de los entrenamientos que él hacía contigo." Batman paró un momento mientras se pulía un poco. "Él pensó que quizá yo podría ayudarte con tu entrenamiento."
La cara de Lee casi explotó de brillantez al escuchar la palabra 'entrenamiento'. "¡¿TÚ me vas a ENSEÑAR a mí, Batman-san? Oh... perdón..." Lee soltó una risita algo infantil. "...Batman-¡SENSEI! ¡¿Deseas mostrarme tus poderosas técnicas y tu estilo maravilloso! ¡Aprenderé todo lo que tengas que enseñarme antes de que nos vayamos, o correré alrededor de Ciudad Gótica dos mil veces! ¡Yosh!"
Batman lo miró con extrañeza y luego volteó a ver a Robin.
Robin asintió. "Sí, probablemente lo hará."
...
"¡Oye! ¿Cuál es el punto de que tenga una mochila cohete si ni siquiera la puedo manejar?" Gruñía Naruto.
"Trata de concentrarte." Superman frotaba sus ojos. "¿Ves algún signo de actividad criminal en progreso?"
"¿Qué? ¿Desde acá arriba? ¡Estamos como a medio kilómetro del suelo-ttebayô! ¿Cómo se supone que vea algo?"
Superman encogió sus voluminosos hombros. "Por lo general la clase de actividad criminal con la que suelo lidiar tiene a ser bastante visible. Aún así tienes razón. Supongo que exactamente no tienes visión telescópica." Observó cómo Naruto cruzaba delante de él. "¿Ustedes, ninjas, no tienen alguna especie de... no sé... estado de percepción aumentada?"
"Bueno...sí, el Modo Sabio SÍ que me permite estar al tanto de todo mi alrededor. Pero es algo difícil seleccionar todo acá. En especial cuando tu gente tiene tan poco chakra-ttebayô." Naruto bizqueó ante la calle que estaba debajo suyo. "Me toma mucho tiempo también entrar en Modo Sabio. A propósito: ¡que ninguno de tus amiguitos allá en la base se atreva a tocar mi clon-dattebayô!"
"Está en una habitación cerrada, estará bien. Ahora concéntrate. No estoy seguro de cómo funciona tu 'percepción aumentada', pero si es algo similar a mi súper-visión y a mi súper-oído, entonces hay modo de separar lo importante de lo superfluo."
Arqueando sus cejas, Naruto comentó. "¡Qué! Súper-visión. Súper-oído... ¿Acaso tienes súper-aliento?"
Superman hizo una pequeña mueca de desesperación. "Eso no importa."
"Sólo decía. Parece ser que por alguna razón te estás excediendo-ttebayô."
"Concéntrate." Repitió Superman, un poco más serio. "Trata que tus ojos –mente- pasen sobre los sucesos normales y sólo esté atenta a las irregularidades. Sólo estudia cosas inusuales como gente corriendo y/o gritando, ventanas rompiéndose, esa clase de cosas. Concéntrate en ellas y obsérvalas con más detenimiento para ver si algo anda mal. Trata de... tener tus ojos cerrados."
"Estoy tratando de concentrarme-ttebayô." Insistía Naruto con sus ojos cerrados. "Esto es algo difícil ¿sabes?"
Superman de nuevo se encogió de hombros. "A mí no me parece tan difícil. Claro que mi mente procesa cosas mucho más rápido que cualquiera."
"¿Cómo así? ¿Súper-cerebro?"
"Concéntrate, Naruto." Suspiró Superman. Repentinamente forzó la mirada y frunció el ceño. "Mira por los lados del Banco Washington. ¿Qué es lo que ves... sientes?" Corrigió.
Naruto permaneció mudo unos segundos. "¿En dónde queda el Banco Washington?" Preguntó dubitativamente.
Superman cerró sus ojos, luego sacó un control remoto de su cinturón. "Está a donde te voy a mandar ya mismo." Respondió oprimiendo una secuencia de teclas. "Examina la situación y contrólala. Te estaré observando. ¡Vamos!"
"¡Pero-AAAAAAAAHHHHHH...!" La mochila cohete rugió y apartó del Hombre de Acero a Naruto quien gritaba desesperado. El viento hacía ondular las mejillas del rubio, el cual estaba en Modo Sabio (si no, el viento lo habría despedazado vivo). Iba en dirección hacia ese lugar que le señaló Superman.
Naruto estaba muy entusiasmado por las mochilas cohete. ¿Un aparato que te permite volar en el aire a grandes velocidades? ¿Por qué no iba a ser eso chévere? Bueno, era necesario para seguirle el paso a Superman durante esos patrullajes aéreos, pero el punto es que era chévere, muy chévere. Neji debía de estar verde de la envidia ahora mismo.
Excepto, de hecho, que Neji probablemente odiaría esta versión de mochila cohete. Porque Naruto no la podía controlar. No estaba diseñada para eso. De eso se encargaba Superman. Él usa el control remoto para mandarlo a cualquier lugar que no estuviese directamente debajo de él. Naruto supuso que esto sería mejor que quitarle tiempo al entrenamiento para dedicarlo a aprender a cómo usarlo, pero también se sintió casi seguro de que la Liga lo había hecho para mantenerlo bajo control.
¡Pues qué importa! ¡Cuando este bebé aterrice, se quitaría el arnés y haría las cosas A SU MANERA! Ya había hecho tareas de súper héroe antes, en Jump City con Robin, no tenía necesidad de...
Y entonces sintió el suelo estrellarse contra su barriga.
Mr. Terrific, quien había diseñado la mochila cohete, le había alertado de los aterrizajes y cómo se suponía que debía flexionar los brazos y piernas para tocar el suelo y aprovechar la velocidad residual para correr más rápido. Para ser justos, Naruto había prestado algo más de atención que lo usual, pero para ser sinceros, no fue la suficiente. En realidad estaba demasiado emocionado con la mochila cohete que no le importaba de a mucho cómo usarla con precaución. Después de todo él era invencible en Modo Sabio. ¿Qué malo iba a pasar?
Aparentemente pudo horadar media calle pavimentada con concreto y lanzó polvo y gravilla por los aires. Seguro, invencible, pero aún así molesto. Especialmente teniendo pedazos de piedra en las narices.
Esopudohabersidomejor. Pensaba mientras se quitaba el polvo. DemasiadocomoparaunaEntradaDinámica...lástimaqueLeenoestéporacá.
Sin embargo la entrada no era importante. El desempeño sí que lo era. Y ahora que Naruto estaba en el sitio pudo ver que algo sospechoso pasaba delante de él. Por lo general los enmascarados no salían corriendo de los bancos a los carros. O más bien sí lo hacían, pero no por buenas razones.
Naruto se levantó como rayo. "¡Alto en nombre de la Ley!" Gritó, gozando con la frasecita recién aprendida de algunas de las películas de policías de Cyborg. "¡Están arrestados-dattebayô!"
Los tres asaltantes, como era de esperarse, no lo escucharon. Únicamente vieron a un extraño chico rubio con cejas rarísimas y con ropaje anaranjado. Aun si hubieran visto la conferencia de prensa, apenas lo habrían reconocido de entre la gravilla y la mugre. Lo que sí tenían presente es que cualquiera que sobreviviese a un barrigazo sobre el concreto tenía que ser un metahumano. Instantáneamente encendieron el motor.
El pobre carrito nunca pudo avanzar. Naruto avanzó sobre el pavimento raudamente y destruyó el motor con un rasengan, haciendo desaparecer casi todo el frente del automóvil. Con diversos alaridos de alarma, los delincuentes salieron de lo que quedaba del carro dispersándose por todos lados.
Volteando sus ojos dramáticamente, Naruto hizo un sello con sus dedos. "¡Kagebunshin no Jutsu!" Seis Narutos salieron de la nada. "¡Atrápenlos!" Les ordenó a sus copias. Su Modo Sabio le había dicho exactamente a dónde habían ido los ladrones.
El Modo Sabio también le hizo darse cuenta que sus clones se disolvieron gracias a heridas de bala.
Naruto gruñó de fastidio y se dirigió hacia un callejón oscuro. Saltó hacia un muro y corrió por él hasta llegarle al hombre, saltó y le lanzó una patada. Antes de que el sujeto pudiera levantarse, Naruto lo agarró y lo arrastró hasta el poste más cercano. El metálico tubo se dobló fácilmente en sus manos y lo enrolló expertamente alrededor de la cintura del delincuente.
Una vez más Naruto salió corriendo, esta vez al doble de la velocidad. Hizo dos clones más y los mandó para que entretuvieran al ratero mientras el original lo atrapaba. Sin embargo eso no sería suficiente. Habría que hacerlo rápido. Rodeando rápidamente la edificación, alcanzó al asaltabancos con un derechazo a su mandíbula y luego le dio un coscorrón leve para noquearlo.
El tercer ladrón estaba listo cuando le llegó Naruto y alcanzó a darle dos disparos antes de que lo tuviera demasiado cerca. Naturalmente los disparos no le hicieron daño al rubio pero sí le dolieron; Naruto ya estaba tan emocionado a estas alturas que golpeó al hombre, mandándolo a volar hasta el otro lado del parqueadero en donde había otros tres clones de sombra. El entusiasmo por haber atrapado al último de los maleantes no le hizo preocuparse por la salud de ellos.
Naruto, al ver a Superman flotando por sobre el parqueadero, le sonrió de oreja a oreja. "¿Cómo la viste?" Sonrió socarronamente. "Rápido-ttebayô ¿No?"
Superman miró todo a su alrededor, la larga y profunda trinchera que dejó el aterrizaje de panza de Naruto en la calle, el carro 'decapitado' (chorreando gasolina), el poste doblado con un ladrón con conmociones, los DEMÁS MALEANTES con muchas costillas rotas y hemorragias internas y los transeúntes aterrados que miraban toda la escena.
Suspiró y frunció el ceño. "Naruto." Dijo. "Debemos hablar sobre la mesura."
El carro estalló.
...
"Si vas a trabajar conmigo, seguirás mis reglas." Batman, sin máscara y con ropa ligera, estaba de pie en un ring de boxeo; Lee estaba frente a él. "Regla número uno: dame todo lo que tengas." Observando a Lee, frunció el ceño e hizo un gesto de impaciencia. "Estás vistiendo pesas. Quítatelas."
Robin, quien estaba observando fuera del cuadrilátero, suprimió una risa de burla.
Lee se miraba totalmente extrañado. "Pero, Batman-sensei..."
"¡Quítatelas ya!"
Con encogimiento de hombros desesperado, Lee se puso de rodillas y se quitó las pesas de sus piernas. Batman alzó una ceja al verlas hundirse en el suelo de relleno del cuadrilátero, pero permaneció silente. Alzándose otra vez, Lee nerviosamente alzó pulgares con nerviosismo. "Estoy listo, Batman-sens..."
A diferencia de Lee, Batman era poco ceremonioso, por eso decidió no dejar que el chico terminara la frase comenzando a atacarlo.
Es difícil describir la batalla desde el punto de vista de Batman. Para Robin, quien había estado observando un poco, le parecía como que un manchón verde estuviera rodeando a un Batman que parecía estar peleando con la sombra.
Vio a Batman acometer y darle puños al aire. Un segundo después, Batman salía volando hacia las cuerdas doblándose del dolor. Evitaba caer por completo, pero se le dificultaba levantarse ya que seguía cayendo, cayendo y cayendo. Finalmente se lanzó hacia arriba y dirigió un puño en cierta dirección, haciendo que el 'aire' pronunciara un pequeño quejido de dolor, y se echó hacia atrás en posición de ataque, con la cual se las arregló para resistir por dos tercios de segundo antes de ser expelido hacia atrás. El poderoso Batman se desplomó.
Inmediatamente el manchón verde se transformó en un Lee bastante preocupado que se puso al lado de su nuevo maestro. "Batman-sensei, ¿estás bien? Mil disculpas si te he herido, a veces me emociono demasiado en las prácticas..."
Batman tosió algo de sangre y se levantó con su cara repleta de moretones. "Tus... tus..." resopló. "Tus... golpes... no tienen... fuerza. Nunca... nunca los concretas."
"¡Ah!" Robin asintió afablemente al margen. "También lo notaste ¿no?"
...
"Entonces... ¿cómo dices que te llamas, perrito?"
"Me conocen como Sai." El extraño chico de cara pálida le dio a Virgil una sonrisa intranquilizante. "Encantado de conocerte."
"Eh... sí. Lo mismo, lo mismo." Static lo saludó de mano. "Me llamo Static."
"¿Me dejas llamarte Cabellos de Loca?"
Afortunadamente la puerta automática se abrió antes de que Virgil le respondiera. Linterna Verde les asintió cortésmente. "Static. Sai." Miró nerviosamente a su alrededor. "Ese... amigo tuyo... Lee. No está por aquí ¿o sí?"
Sai le dio la sonrisa más amplia (y falsa) que alguien haya podido ver. "No lo he visto, Linterna-sensei. ¿Por qué lo preguntas?"
"No. Por nada." Linterna Verde se tranquilizó. "Es que... me ha estado siguiendo mucho últimamente. No sé por qué." Carraspeando, volteó a mirar al par de adolescentes. "Bien. Ustedes dos tendrán lecciones conmigo en la cámara de simulaciones. Por aquí." Meneó la cabeza para señalar la puerta.
Obedientemente, los dos lo siguieron a la sala, la cual inmediatamente se transformó en un estadio con suelo de arena.
"¡Guau!" Static miró a su alrededor. "Esta sala simplemente... O sea... yo no..." finalmente su mente aceptó que estaba en una ilusión y le sonrió a Linterna. "¡Esto es un nuevo nivel de verraquera!"
"Un genjutsu muy poderoso." Asintió Sai. La mirada fija y severa de Linterna hizo que el ninja no sacara uno de sus kunai.
Static aún seguía mirando el estadio. "Es el Coliseo romano, ¿eh? Lo recuerdo de la clase de Historia del profe Donlan. ¿Pelearemos contra leones?"
"De hecho, supuestamente estamos en los campos de prueba morporkianos de Atuinius 5." Linterna sonrió ante la mirada de Static. "Estuve ahí cuando apenas yo era un novato entre los Linternas. Curso obligatorio. Lo escogí en parte por razones sentimentales y en parte porque es un buen escenario para la primera lección."
"La cual es..."
"Visualización." Suspirando ante la mirada de Static, Linterna corrigió. "Imaginación, o sea, improvisación. La habilidad de crear inmediatamente un arma que satisfaga una necesidad puntual."
"Díganme, ¿qué es esto?" Linterna alzó el puño, exhibiendo su anillo.
Lamentablemente, el primero en responder fue Sai. "¿Un símbolo de unión marital entre tu amada y tú?"
"Es su anillo de Linterna." Static le lanzó a Sai una mirada de extrañeza. La primera de muchas. "Los Guardianes se lo dieron para defender la Tierra y todo eso. Debes tener un camionado de voluntad para usar uno, pero es ASOMBROSO. Tiene esa linternota con la que lo carga y..."
"Suficiente, Static." Linterna asintió con aprobación. "Sí. Es mi Anillo de Linterna. Ahora bien, ¿qué hace?"
"¿Cambia el color de tus ojos para aterrar al enemigo?"
Sai aún no había aprendido cómo denotar que estaba bromeando. Static le dio otra mirada de extrañeza. "Dispara grandes láseres, hermano."
"Ambos se equivocan." Unomásqueelotro. "El anillo hace cualquier cosa que yo desee. Si quiero hacer un enorme dinosaurio..." La luz verde hizo uno, "...hace un enorme dinosaurio. Si quiero hacer una nave espacial..." la luz destelló y cambió de forma, "...pues hace una nave espacial. Si quiero hacer al General Eisenhower..." Otra vez cambió. "...pues aquí se los presento."
Las cejas de Sai se elevaron.
"Por lo general lo uso para disparar láseres." Asintiendo ante Static, Linterna Verde disparó una salva de ellos contra el muro del otro lado. "Pero hago eso simplemente porque es lo primero que se me viene a la cabeza y además es lo de más utilidad en batalla. La verdad es que un Anillo de Linterna sólo está limitado por la imaginación del usuario."
"Y la luz amarilla."
"Y la luz amarilla." Linterna observó a Static con algo de sorpresa. "Eso no lo sabe todo el mundo."
"Static se encogió de hombros, tratando de no verse petulante. "Este... cuando haces súper heroísmo por ahí unas cuantas veces, terminas aprendiendo algunas cositas."
"Mmmm. Ahora bien, ustedes dos tienen habilidades algo similares a las mías. Static: tú puedes moldear la electricidad a tu antojo. Batiseñales, por ejemplo. Y Sai: tú puedes..." Linterna Verde trató de no manifestar incredulidad, "... darle vida a lo que dibujas."
Static miró fijamente a Sai. "¿En serio, mi perro?"
Sai sonrió.
"Ustedes dos han aprendido, en cierto nivel, a usar sus poderes de manera creativa. Sin embargo, Static: te falta imaginación; Sai: te falta improvisación. La velocidad Y la creatividad son grandes ventajas para unos poderes como los suyos."
"Entonces," decía Linterna Verde mientras cargaba su anillo y se escudaba a sí mismo dentro de una gran esfera verde, "su primera lección consiste en pelear contra mí."
...
"Una monedita por favor... gracias, señor. Mi Dios se lo pague."
Sásuke miraba fijamente a su latica con resignación, tratando de aliviar su ego herido con las monedas de adentro. Había sido un buen día, con todo el dinero recabado podría ir a donde un doctor sin licencia para que le tratara sus heridas. Quizá ahorraría un poco para...
El ruido de unas pisadas llamó su atención y alzó la mirada. "Perdón, señor. Una mone..."
"¡Quítate!" El hombre le propinó una patada y pasó de largo.
Algo despertó dentro de Sásuke, ¡Él era Úchiha Sásuke, el vengador! Su nombre era conocido y temido en todas las Cinco Naciones Elementales, había secuestrado Kage, ¡GUERRAS habían sido declaradas contra él! ¡No debía tolerar esta clase de ultrajes! Gruñendo, alzó su puño y...
...y no hizo nada. El hombre ya estaba a media cuadra y las piernas de Sásuke eran más inútiles que nunca. Quizá una moneda bien arrojada... pero no. ¿Para qué? Ello sólo llamaría la atención y atraería a la policía; Sásuke no quería ambas. Derrotado, sus hombros se hundieron. La pose le hizo ganar dos monedas de 25 centavos y un billete de a dólar.
"Tipos como él pueden ser muy útiles si sabes aprovecharlos." Susurró Pete el Ciego. "Si las personas ven cuando te maltratan, te dan más."
Sásuke no se molestó en responder. ¿Cómo podía haber gente viviendo así? Objetivamente hablando, sabía que había personas similares en Konoha y las Naciones Elementales, pero jamás se había puesto a pensar en ellas. Seguro –volvió a mirar su latica- se ganaba buen dinero pero... tener que depender de otros, ser FORZADO a vivir con lo que quisieran dar a uno, y tener que rogarles...
Más pisadas. Sásuke dejó a un lado sus meditaciones.
"Disculpe, señor..." dijo, ingeniándoselas para llamar la atención del hombre canoso y bigotón. "Qué pena, este... yo... necesito atención médica. ¿Sería tan amable si... me diera..." Desesperado, tosió las palabras, apretando sus dientes. "¿Una monedita?"
El hombre se detuvo y lo miró detenidamente por un momento, masajeando sus bigotes con una mano nudosa. Finalmente, asintiendo, se agachó para quedar al nivel de Sásuke y le hizo señas para que se acercara. "Te diré qué pasa." Dijo. "Gran Ciudad. Vida, trabajo ¿ah? PERO." Alzó un dedo nudoso. "La ciudad no es amable. Sólo la gente lo es."
Sásuke parpadeaba. Esto no se lo esperaba. Una parte de él se preguntaba qué carajos estaba diciendo este hombre, otra parte se preguntaba si iba a obtener dinero si escuchaba.
"Sólo la gente lo es." Un asentimiento grave acentuaba las palabras. "La gente es gente. No son las edificaciones. Son los tomates, ¿ah?"
Tomate. Involuntariamente, el estómago de Sásuke rugió al recordar.
El hombre se estaba entusiasmando con el tema. "¡Es la gente, es la danza, es la música, son las papas!"
Sásuke se quedó mirándolo fijamente.
"Y" El hombre se encogió de hombros mientras se ponía de pie. "La gente es gente." Otra vez alzó su dedo. "¿De acuerdo?"
Sintiendo que algo se esperaba de él, Sásuke asintió.
El hombre le sonrió benévolamente. Se quedó quieto por un momento, un semblante de confusión se apoderó de su rostro como si tratara de recordar algo, entonces, chasqueando sus dedos, sacó una mugrosa billetera y depositó un billete de a 20 dólares en la lata de Sásuke. Antes de que el Úchiha dijera algo, el hombre desapareció entre la multitud con una sonrisa.
Sásuke recogió el billete y lo observó. Parecía real. Sería el primer paso en serio para conseguir un arma otra vez. Para recuperar poder. Sería...
Sásuke miró a Pete el Ciego. "¿Sabes en dónde venden tomates?"
...
"Esas pesas que tienes han de ser muy pesadas," decía Batman media hora después, mientras Alfred le aplicaba un ungüento para las heridas.
"Así es, Batman-sensei. Cuando me acostumbro al peso, le añado más para aumentar el desafío." Lee arrastró los pies incómodamente. "Batman-sensei, discúlpame por haberme pasado, pero me habías dicho que..."
"Sí, sí." Batman 'aceptó' la disculpa. "Te dije que me dieras todo lo que tuvieras. Si eso no fue TODO, al menos fue lo suficiente como para darme una idea de tus debilidades." Inclinándose hacia adelante, el justiciero miró a Lee entusiasmadamente. "¿Qué tan a menudo peleas sin tus pesas?"
Lee parpadeó con rapidez. "Gai-sensei no me los deja quitar a menos que mis preciosos amigos corran peligro. Una que otra vez entreno con Gai-sensei sin ellos, pero por lo general jamás me los quito, ni siquiera cuando duermo."
"¿Ni cuando duermes?" La cara de Robin tomó un semblante de extrañeza.
"Entonces, en esencia, siempre los vistes, y casi siempre peleas con ellos puestos."
"Así es. Batman-sensei."
Batman le susurró algo a Alfred, quien se inclinó y se fue. Luego, volteándose para mirar fijamente a Lee, dijo: "Debes dejar de usarlos. Impiden que progreses."
"¡Qué!" Impresionado e indignado ante la crítica de su amadísima técnica, Lee se levantó como rayo. "¿¡Cómo puedes decir eso? ¡Fueron diseñados por el gran Gai-sensei mismo! Gracias a ellos mis músculos están tonificados y he incrementado mi velocidad más allá de..."
"Creo que se refiere a que no los uses todo el tiempo." Robin miró a su mentor. "Eso es."
Batman le dio un pequeño asentimiento. "Necesitas practicar con toda tu velocidad, no sólo mientras tengas las pesas. Está claro que no sabes cómo manejar el nivel de velocidad que alcanzas sin ellos."
"¿Y qué quieres decir con eso?" preguntó Lee, entre indignado y curioso. También miró a Robin quien también miraba con confusión al justiciero.
"El impulso de tus pesas," dijo Batman como si eso explicase todo. "se desvanece rápido."
Lee miraba mientras la confusión en el rostro de Robin mutaba en meditación y finalmente en entendimiento. "Claaaaro." Asintió. "Tiene sentido." Volteándose a mirar a Lee, le hizo un gesto. "Ven, déjame mostrarte. Dame una de tus pesas."
Lee se la dio encogiéndose de hombros y Robin se la amarró en su pierna, haciendo muecas mientras lo hacía. "¡Huy! ¡Estas pesas sí que pesan! ¿En serio las vistes todo el tiempo?" Sentándose, dejó colgando la pierna del borde de la silla y señaló. "Mira, esta es tu pierna relajada. Ahora cuando la mueves, hay mucho peso en ella, luego tienes que usar mucha fuerza para moverla." Alzó su pierna con dificultad. "Pero una vez que el peso se mueve, así también el impulso, por lo que no tienes que mantener la fuerza todo el tiempo. Esto es mucho más cierto en movimientos rápidos, como en una patada por ejemplo."
Lee asintió. Ya empezaba a ver el problema.
"En vez de eso, lo que haces es esperar a que la pierna impacte en el objetivo, lo cual es desventajoso." La pierna de Robin se detuvo en el aire. "Tienes que parar el impulso antes de que aumente más y te haga trastabillar."
"O te arranque la pierna." Comentó Batman secamente.
"O eso." Añadió Robin. "Entonces eso es lo que pasa cuando vistes sus pesas. Prácticamente lo que tienes que hacer, para poder pelear con ellas. Y hay muchas ventajas. El impulso adicional le da a tus patadas mayor poder penetrante, el metal hace más fuerte el golpe. Sin embargo el problema surge cuando TE LAS QUITAS."
"Cuando te mueves más rápido, te das cuenta de otras leyes operan." Batman secundó a su aprendiz. "Pero las viejas mañas no se olvidan tan fácil. Cuando no las vistes, aún sigues moviendo tu pierna, luego la dejas avanzar a mitad del camino, y comienzas a recogerla justo antes del golpe." Reuniendo sus dedos, Batman miró pensativamente las puntas de ellos. "De hecho tus golpes son menos efectivos sin las pesas, sólo trata de concentrarte más en ello."
Los ojos de Lee estaba abiertos de par en par. "Ya veo, Batman-sensei" Asintió con firmeza. "Esta es una nueva forma de ver el entrenamiento. Entrenaré el triple de duro para compensarlo, y si no puedo, entonces..." enmudeció cuando un súbito pensamiento le llegó. "Pero el entrenamiento no lo resolverá." Sus ojos comenzaron a exudar lágrimas al darse cuenta de la enormidad del dilema. "El entrenamiento es... el problema."
"Más bien es el TIPO de entrenamiento." Corrigió Robin. "Lo que tenemos que hacer crear uno nuevo que contrarreste los problemas del anterior. Sólo así podrás entrenar el triple." Le sonrío maliciosamente a Batman.
Ignorando a su aprendiz, Batman volteó a mirar a Alfred quien recién regresaba. "¿Lo tienes?"
"Sí, amo Bruce. He aquí el traje que me pidió." El mayordomo dejó en la mesa un largo traje de spandex negro.
"¡Oye!" Las cejas de Robin se alzaron. "Es el..."
"Sí, Robin. El prototipo de fibro-armadura. Confía en mí." Batman volteó a ver a Lee y le señaló la vestimenta. "Quiero que entrenes sin las pesas por un tiempo y que trates de usar esto. Es un traje que hemos diseñado con cierto tipo de Kevlar, con la habilidad de endurecerse en respuesta a movimientos repentinos."
Lee cogió el traje, ojeándolo con duda. "¿Qué hace?"
"Resistir cada miembro que hagas, -hacia adelante, hacia atrás, hacia arriba o hacia abajo-." Batman mostró un control remoto. "Esto me permite controlar la rigidez del traje y la cantidad de resistencia que ejerce sobre tus movimientos. Debería tener el mismo efecto de tus pesas, pero sin las cuestiones de impulso que mencionamos anteriormente. De este modo, podré entrenarte a un paso..." sonrió maliciosamente "... más práctico sin preocuparnos por el retardo de tu velocidad de pelea."
Asintiendo, Lee miró otra vez el traje. Claramente quería entrenar ya mismo, claramente estaba eufórico con este nuevo desafío, pero aún así, aún así...
"¿Qué ocurre?" Le preguntó Robin.
Lee alzó la mirada del traje negro. "... ¿podría yo tener... uno verde?"
...
Desde su posición acostada en la mesa de cirugías, Tenten miró su brazo y frunció el ceño. "Está... bien, eso creo. Supongo que creí que se iba a mirar un poco... diferente. Ya sabes, como el tuyo."
"¿Acaso QUIERES verte como una rara mujer metálica?" bufó Cyborg, su cuero artificial brillaba tenuemente en la oscuridad del taller subterráneo. "Si quieres verte como un fenómeno, hazte un piercing en la nariz. Hasta entonces da gracias a Dios que por tener una prótesis de aspecto normal."
Tenten se encogió de hombros y flexionó su nueva mano, viéndola desde todos los ángulos. La luz daba en ella de manera rara y la textura estaba algo mal, pero por otro lado parecía una mano perfectamente normal. Sentándose, trató de tocar con ella su otra mano. Sintió el calor, la presión, la humedad. Muy sensible. Pero...
"¿Puede alzar objetos pesados?" Preguntó Tenten dirigiendo su mirada al compañero de Cyborg, Fixit. Por recomendación de Cyborg, habían ido a donde él para darle la prótesis a Tenten. Aparentemente el semi-robot sobrepasaba incluso las habilidades de Cyborg.
La mirada impávida del ermitaño no manifestó nada. "El brazo en sí puede alzar hasta dos toneladas. Sin embargo te recomiendo que no alces nada que pase de los cien kilos."
"Yo más bien diría unos cincuenta kilos." Frunció el ceño Cyborg. "Y creo que menos."
Tenten los miró a ambos. "¿Eh?"
"Regla fundamental de los implantes cibernéticos." Explicó Cyborg. "Ningún cuerpo es más fuerte que su extremidad más débil. Si hubiéramos conectado el brazo a una barra de metal, sí podría alzar dos toneladas. Sin embargo, dado que está fusionado a tu brazo, no puede alzar más peso de lo que podría uno normal. Si tratas de hacerlo podría resultar en extremidades dislocadas, huesos rotos..." Cyborg se encogió de hombros. "Cosas así."
"Hemos instalado una nano-red que une la prótesis a tu muñón. Se extiende desde la mano hasta el hombro." Prosiguió Fixit. "Distribuye el peso de la prótesis y la asegura de tal manera que no se te caiga. No obstante, si es sometida a fuerza excesiva..."
"Se te arrancará. Y dado que está unida a las terminales nerviosas, pues sería algo bastante doloroso," acotó Cyborg.
Tenten volvió a mirar a su brazo apesadumbradamente. "Ya veo. Ustedes sí pueden alzar cosas pesadísimas porque sus esqueletos son prostéticos, ¿no?"
"Así es." Asintió Cyborg. "Muchas de las partes de mis cuerpo que parecen humanas son de hecho mecánicas. Prácticamente lo único mío natural es mi cerebro." Al ver la cara de Tenten, añadió. "Confía en mí, no te hubiera gustado. Al menos no si planeas conseguirte un novio."
El rostro de Tenten se alteró repentinamente. "Muy bien. ¿Y entonces qué sípuedo hacer con la prótesis?"
Cyborg se encogió de hombros y miró a Fixit. "Pues muchas de las cosas que haces con una mano normal: agarrar, flexionar, escribir, dar puñetazos –tus puñetazos DEBERÍAN ser más efectivos con esa mano- sentir, cosas como esas."
"¿Y puede hacer ésa cosa?"
"¿Eh? Cyborg ladeó su cabeza. "¿Qué cosa?"
"Esa... cosa de transformación. La que hizo tu mano." Tenten hacía gestos impacientemente.
"Ah, mi cañón sónico. No, no tiene cañón sónico."
"¿Qué?"
"No había espacio en tu brazo para un arma de la misma complejidad que la de Cyborg," explicó Fixit. "Simplemente no iba a ser funcional."
La frustración se hizo manifiesta en Tenten. Señalando acusadoramente con el dedo a ambos hombres-robot, comenzó a despotricar. "¿Me están diciendo ustedes que me dieron una mano común y corriente que no puede hacer NADA MÁS de lo que ya podía..."
A mitad de frase, su índice acusador se fue partiendo. Las partes se deslizaron por el puño, seguidas por fragmentos de su mano que se iba fragmentando cada vez más mientras se moldeaba para revelar un hoyo brillante en la punta de su brazo.
Cyborg se agachó justo a tiempo para evadir una ráfaga de láser que impactó en el muro opuesto.
Hubo un silencio momentáneo mientras unas cuantas herramientas y maquinarias sueltas caían al piso.
"Es una suerte," comentaba Fixit, "que todas mis armas estén diseñadas para evitarme."
"Como te iba diciendo, no hay cañón sónico ahí, pero HAY un montaje de rayos láser de precisión y alta cadencia." Cyborg contestó secamente, poniéndose de pie. "Puedes alterarlo de tal manera pueda cargar y lanzar una gran ráfaga, pero entonces tendrás que dejarlo enfriar."
"También tiene dardos explosivos," añadió Fixit servicialmente.
Tenten miraba impresionada su brazo desarmado. "¡Guau...!"
"Bueno. Ahora que sabes qué hace." Cyborg dio un solo aplauso y se alejó de la mesa. "Lo siguiente es enseñarte cómo hacerle mantenimiento."
...
"La primera regla, como te dije, es que me des todo lo que tengas." Las palabras de Batman eran audibles a través del torbellino de manos y pies que era Lee. "La segunda..."
Una patada impactó en el torbellino. Se oyó un 'uuf' y Lee cayó al suelo.
"...es que me des más." Los ojos de Batman brillaban mientras miraba a Lee desde arriba.
Lee limpió su boca y saltó para ponerse de pie, sonriendo de oreja a oreja. "¡Yosh!"
"¿Batman, podríamos quizá AÑADIRLO a esa lista de reglas?" Preguntó Robin.
Batman no respondió, simplemente le hizo un gesto a Lee. "Otra vez."
"¡Yosh!" Lee se lanzó hacia adelante. Estaba vestido de pies a cabeza con el traje negro y ajustado (El Grupo Empresarial Wayne no tenía muchos prototipos verdes), y claramente esto le estaba dando problemas. Aunque Lee trataba de dominarlo, aún lo dudaba, le oponía mucha resistencia. Había mucha incomodidad en sus movimientos, e incluso con la ventaja en velocidad que Batman le había dado, aún no podía asestar un solo puñetazo.
Batman, otra vez, estaba vestido en ropa de boxeo, con bata blanca y pantaloneta de esas que se usan en boxeo. Y, por supuesto, con los vendajes cubriendo sus heridas del encuentro anterior. Sin embargo, esta vez estaba respirando forzadamente, asestándole golpes a la ahora torpe defensa de Lee.
"¿Cu-cu-cuál... es la... tercera... regla... Batman-sen...sei?" Jadeaba Lee, sonriendo maniáticamente en medio de su frenética batalla.
"La tercera regla es..." Con un movimiento fluido, Batman evadió el golpe de Lee, le dio un codazo en el cuello y un rodillazo en el pecho antes de dejarlo caer al suelo. "...que yo pongo las reglas."
"Cuidado con ésa en especial." Le advirtió Robin al jadeante Lee. "Es mortal."
"Yo-yosh." Lee jadeó.
"Suficiente por ahora." Batman se salió del cuadrilátero. "No estás acostumbrado al traje, y mientras eso te estorbe así no habrá nada que pueda yo hacer por ti. Entrena con él –úsalo bajo tu ropa si es necesario- y regresa cuando estés bien en cuanto a velocidad." Robin sonrió ante la frase pero Batman lo ignoró. "Y también quiero que corras una vez al día sin tus pesas ni con el traje."
Lee se detuvo mientras se levantaba del suelo del cuadrilátero. "¿Pero por qué, Batman-sensei? ¿Seguro que el vestir mis pes... digo, el traje todo el tiempo equivale al doble de mi tiempo de entrenamiento?"
"No, no para tu velocidad." Batman se sentó frente a la computadora y comenzó a teclear. "El traje se encarga de tus problemas de impulso, pero no es lo mismo que correr libre. Necesitas acostumbrarte a él." Se detuvo un momento y frunció el ceño ante las imágenes que llenaban la pantalla. "Probablemente deberías tener otro entrenador, también... alguien que pueda igualarte en velocidad."
La sonrisa de Lee se amplió aún más. "¡OTRO sensei! ¿Con quién entrenaré, Batman-sensei?"
...
"Yo no sabía que te estaba entrenando Chica Halcón."
"¿Quién está entrenando?" Gruñó Sákura. "Sólo estoy jugando."
Chica Halcón alzó una ceja en señal de chiste. "Qué chévere es saber cuán importante soy para ti, niñita. Ahora defiéndete..."
"Sákura-san, los demás están preocupados por tu ausencia," insistió Shino, quien se encontraba a una distancia prudente de la zona de entrenamiento. En el ring, las dos mujeres, vestidas con ropa fresca de gimnasio, iban y venían con bastones. Éstos chocaban rítmicamente y hacían eco por toda la habitación. "Hasta Kiba preguntó el otro día en dónde estabas y Lee ha estado buscándote por los pasillos casi a diario."
Evadiendo un golpe de Chica Halcón, Sákura trató de coger otro bastón para así pelear con dos, pero la tanagariana se lo evitó. "Lee es demasiado considerado. No debería estar tan preocupado por mí."
"Sin embargo sí lo está. Al igual que todos nosotros. He dedicado toda la tarde para encontrarte sólo para estar seguro de que no te hubieran hecho prisionera en algún lado."
"Se te agradece el voto de confianza, niñito." Chica Halcón sonrió otra vez. "Mueve tus pies, chica, mantén tu balance. ¿Qué ustedes no tienen armas filosas? ¿Cómo katanas o algo así?"
Sákura ignoró la pregunta. "¿Y Naruto? ¿Qué ha dicho?"
Encogiéndose de hombros, Shino respondió. "Naruto ha estado ocupado entre sus entrevistas con los medios y su entrenamiento con Superman. No ha dicho nada."
"Mmm."
Por un instante el aire estuvo lleno con sólo los ruidos agudos de los bastones golpeándose y uno que otro gruñido de dolor. Chica Halcón claramente resistía, pero Sákura lo estaba haciendo muy bien. Shino apenas zumbó de irritación. "¿Y bien, Sákura-san?"
"Shino, no puedo ver a Naruto ahora. No estoy segura poder ver a nadie."
"¿Por la misión para capturar a Sásuke? Todos aceptamos ir."
"Sí, y contra nuestras advertencias debería añadir." Chica Halcón evadió la arremetida de Sákura y apuntó su bastón a la espalda de la pelirrosada.
"Todos estuvimos de acuerdo con ir, pero fue mi idea. Mi responsabilidad. Yo elaboré el plan y yo lideré el equipo." Yyocometíelerror. Añadió silentemente. Su fracaso personal al atacar a Sásuke era su propia vergüenza secreta, algo que los demás simplemente no entenderían. "Ellos me depositaron su confianza y yo les fallé."
"Los errores ocurr-¡Au!" Chica Halcón gruñó al sentir el golpe del bastón de Sákura.
"No puedes dejar que una derrota te intimide de esa manera. ¿Por qué? Porque hasta un comandante derrotado sabe más que uno sin experiencia. Debes aprender de tus derrotas, pensar en cómo evitar futuros err..."
Hubo un ruido fuerte de choque de bastones que interrumpió a Shino. Sákura estaba acurrucada por el dolor, acariciando su estomago. "Muy bien. ¡Me rindo, me rindo! Basta por hoy."
"Estás mejorando, niñita." Chica Halcón la ayudó a levantarse. "Practica esos movimientos que te mostré; deberían darte una sensación de equilibrio en batalla."
"Gracias." Sákura hizo una pequeña reverencia y salió del área de entrenamiento, en dirección a Shino. Recogió una toalla y secó su rostro. "Shino, es que no es sólo la derrota." Respondió con su voz amortiguada por la toalla. "Es... bueno, mucho de eso es por Naruto. Debí haberlo esperado a él y a Hinata. Fui estúpida al ir sin ellos."
"Era imperativo rescatar a Question antes de que sufriera más daño."
"A ninguno de nosotros le importaba un pito Question y tú lo sabes." Contestó Sákura, poniendo su toalla alrededor de su cuello. "Ni siquiera conocíamos a ese tipo, nuestro interés era Sásuke. Él simplemente fue una excusa para irnos antes de que llegara Naruto."
Shino, después de pensarlo un momento, inclinó reticentemente su cabeza. "Quizá... sí."
"Pero yo ni siquiera tuve una buena razón para eso. O sea, no había razón para irnos sin Naruto. Ah, quizá pude haber dicho que porque él era demasiado cercano al objetivo..."...aligualqueyo... "...pero aún así debí haberlo esperado." Agarró una botella de agua y se tomó la mitad de un solo sentón. Negó con la cabeza, cerró la botella y la miró por un momento. "Fue... por orgullo." Dijo. "Yo siempre... digo, siempre me he sentido opacada por Naruto y Sásuke... yo quería hacer algo por mí misma."
"Pero otra vez, Sákura-san, esa fue una decisión que todos tomamos. Y..." Shino dudó, "...y me temo que por idénticas razones."
"Como que parece ser que tu líder tiene a hacer todo por sí mismo ¿no?" Comentó Chica Halcón, caminando y tomando su toalla. "Entonces ustedes sienten que tienen que hacer algo para enmendarlo ¿cierto?"
"Ese no es el punto. El punto es que los alenté a todos ustedes a hacerlo. Yo, su compañera de equipo, quien debería saber más que nadie cuán importantes son para él las batallas, me siento como... como si lo hubiera traicionado." Se quedó mirando con tristeza su botella de agua. "Otra vez." La estrelló en el banco.
Chica Halcón suspiró y se sentó en el banco para secar sus cabellos. "Si te hace sentir mejor," comentó, "yo una vez traicioné a mi novio, a mi equipo y a mi mundo."
"¿La Tierra o Thanagar?" Shino alzó una ceja.
Chica Halcón no respondió. "Estábamos en guerra... Creí que tenía mis razones en ese entonces, pero..." negó con la cabeza. "A veces aún me pregunto si hice lo correcto. Hice todo de tal manera que todo el mundo terminó odiándome. En ambos mundos," le añadió a Shino con un asentimiento.
"Pero cuando todo se calmó, no podía sólo deprimirme y sentir pesar por mí misma. No podía esperar que todo el mundo confiara en mí de inmediato. Pero tenía... que volverme a ganar su confianza, supongo." Encogiéndose de hombros, le dio a Sákura una sonrisa. "Y, en cierto modo, ha servido. Mis amigos –al menos la mayoría- me han perdonado y me abrieron otra vez las puertas del equipo. Incluso ahora la gente ya no me odia tanto como antes. Mentí muchísimo, pero..." otra vez se encogió de hombros, "...aún así me dieron una segunda oportunidad."
Suspirando, Sákura alzó la mirada. "¿Alguna vez le has mentido a alguien diciéndole que lo amas?"
Eso dejó inmóvil a Chica Halcón por un segundo. "No." Finalmente respondió. "No, nunca he mentido sobre eso."
"Entonces mi caso es diferente. ¿Cierto?"
En esos momentos la puerta se abrió deslizándose. "¿Háruno-san?" preguntó Mr. Terrific. "Ah. Se me dijo que te iba a encontrar acá. Aburame-san." Le dio a Shino una pequeña reverencia. "Ustedes dos no parecen estar muy ocupados... me estaba preguntando si quizá ustedes me puedan ayudar con algo ¿sí?"
...
Hinata estaba flotando en el cálido y cómodo mar de inconsciencia; libre y relajada. Hinata era un punto de frialdad, un pensamiento concentrado en una vasta oscuridad cantarina. Su enojo brillaba en este pacífico mundo.
Otro pensamiento que vio dicho enojo se acercó.
"Me habéis invocado," comentó Espectro con una curiosa mirada en sus ojos. "No muchos pueden."
Hinata miró a su alrededor. "¿Eso es lo que estoy haciendo? Yo sólo sabía que necesitaba hablar contigo."
"Debéis estar desesperada como para querer hablar conmigo tan insistentemente. Siento que debo advertiros que no vendré corriendo cada vez que hagáis esto. Sois simplemente una intermediaria, no una superior."
"Olvídalo." Hinata intervino, claramente incómoda. Ella miró a su alrededor otra vez, respirando con dificultad. "Me usaste... para herir a Naruto".
"Quise atar a Kyûbi y expulsarlo de él," aclaró Espectro. "Eso no duele."
"Él no quería que lo hicieras."
"Él ni siquiera sabe lo que quiere. A pesar de todo, ansía los poderes de Kyûbi y no está dispuesto a dejarlos ir, aún sabiendo los peligros inherentes. Él cree que lo necesita para salvar a vuestro mundo." Bufó Espectro. "Es la misma insensatez que impidió a Rikudô Sennin desterrar totalmente a Jûbi."
Hinata no hizo comentario. "No quiero que lo hagas."
"Claro que sí lo queréis."
Los ojos de Hinata se abrieron de par en par en señal de enojo. "¿Pero cómo puedes decirlo? Yo nunca..."
"Yo no traté de atar a Kyûbi cuando Naruto estaba en aquel restaurante, ni cuando él te siguió hasta la iglesia." Espectro la interrumpió. "Yo no tenía interés en hacerlo. ¿Por qué, entonces, hice eso en tu cuerpo en Ciudad Gótica?"
"Yo... yo no... Yo nunca..."
"No me mintáis. No aquí. No a mí. Siempre habéis aceptado a Naruto por quien es, con el demonio o sin él, pero en secreto siempre habéis deseado que el demonio se fuera."
Hinata bajó la mirada. "Sólo porque los aldeanos lo odian por eso."
"Eso no es todo."
"No..." La voz de Hinata estaba ahogada por las mangas de su sudadera. "Cuando yo... a veces yo pienso... me gusta fantasear, ya sabes... con que... con que él me ama. Y entonces yo... yo pienso en... casarme con él y..." Suspirando, se secó con una mano sus lágrimas. "Pero entonces ahí paro. Mi padre... el clan nunca me dejaría casarme con un jinchûriki, sin importar sus méritos."
Espectro le asintió levemente. "Os he dicho que cuando esté yo en vuestro cuerpo, no puedo hacer nada que vos misma no me permitáis. Fue algo más grande. Vuestra voluntad, vuestra secreta voluntad, estaba de hecho influenciando mis actos. Yo no tenía interés en atar a Kyûbi ya que no es mi responsabilidad. Pero vos sí quisisteis."
Hinata secó su rostro y alzó la mirada con sus ojos mirando a Espectro seriamente. "Nunca volveré a usar tus poderes."
"Los tendréis que usar. No os concedí esas habilidades para vuestra propia conveniencia o la de vuestros compañeros. Vuestra tarea no ha concluido, y hasta entonces, mis poderes permanecerán con vos. Y los VÁIS a necesitar."
"No los usaré." Repitió Hinata. "No si eso significa hacerle daño a Naruto cada vez que los use yo."
"Ya os he dicho que no es mi voluntad sino la vuestra. También he de deciros que eso supuestamente no debía pasar. Yo soy Corrigan, no vos. Aparentemente debí haber sido canalizado a través de vos y actuar tal como Corrigan lo haría, sólo restringido por vuestros principios. En vez de eso, comencé a actuar como lo haríais vos. Os estáis convirtiendo en una verdadera anfitriona, algo bastante irregular, ya que vos ni estáis muerta ni tenéis deseos de venganza."
Hinata parpadeó, desconcertada. "¿P-pero eso... eso qué significa?"
"No estoy seguro." Espectro se miraba pensativo. "Ese tipo de cosas suelen estar ocultas ante mí. Os dije una vez que os elegí porque vuestra naturaleza era compatible con mi misión. Quizás sea más compatible de lo que había pensado."
"No me importa qué sea." Respondió Hinata. "Si mis deseos son los que influencian esos poderes, entonces no debería tenerlos. No los usaré. Te los regreso."
"Yo no. Vos sí los usaréis. Vos aún los necesitaréis, Hyûga Hinata." Y Espectro se desvaneció, dejando solita a Hinata.
...
"¿Quieres decir un secuaz? ¡Yo siempre he deseado tener mi propio secuaz!" Casi que bailando de alegría, Flash caminaba en círculos alrededor del joven de spandex. "Niño, ¿tienes dichos agudos? ¿Un eslogan o algo así?"
"¡YOSH! Flash-sensei, ¡claramente estallas con el fuego y la pasión de la juventud! ¡Será un honor entrenar bajo tu guía!"
"Eso bastará. Añádele algo ahí que diga cuán asombroso soy ¿quieres?" sonrió maliciosamente Flash. Se volteó a ver a Batman. "Sí, puedo tenerlo conmigo. ¿Pero estás seguro de que puede aguantarme el ritmo?"
"No se moverá tan rápido como tú." Respondió Batman. "Pero debería ser capaz de ayudarte en diversas maneras. De cualquier forma eres el único que puede igualarle en velocidad, así que puedes entrenarlo en cómo aprovecharla."
El rostro de Flash tomó una expresión más seria. "¡Un minuto! ¿Quieres decir que...tengo que... entrenar a este chico?"
"Cada uno de nosotros siete debe entrenar a al menos uno de los ninjas." Batman miró fijamente al velocista. "Éste es el más afín a ti."
"¡Pero si ya lo estás entrenando! Por otro lado... Yo ya estaba empezando a tomar como aprendiz a Kid Flash."
"Entonces Lee no debería serles un problema ya que puede entrenar con ustedes dos. Sólo ténganlo con ustedes, enséñenles algunos trucos o técnicas que tengan."
Flash frotaba su mentón con preocupación. "Yo no tengo trucos o técnicas; de hecho... simplemente todo me sale sobre la marcha."
"Entonces enséñale cómo hacerlo. Son sólo tres sesiones por semana, y todo lo que debes hacer es sacarlo a patrullar bajo tu supervisión." Batman ladeó su cabeza levemente. "No debería serte mucho problema."
"Pues... creo que no sería problema," Flash estuvo de acuerdo y volteó a ver otra vez al chûnin verde.
"Muy bien." Batman asintió levemente. "Infórmame de sus progresos periódicamente." El justiciero se volteó y se retiró.
Encogiéndose de hombros, Flash le habló a su nuevo aprendiz. "Muy bien... pues. Sí. ¿Qué quieres hacer primero?"
"¡Flash-sensei! ¡Démosle 30 mil vueltas a la Torre!"
"¡Ja ja! Ya me simpatizas."
...
"Creo que usted disfruta su trabajo demasiado." La fría voz heló la sangre de Karín.
Cuidadosamente retiró su brazo de la boca de la criatura, volvió a amarrar el bozal y los aparatos de respiración y oprimió el botón para regresarla a la cápsula de desarrollo. Sólo cuando terminó el procedimiento se volteó para ver el rostro del dueño de la voz. "Es un efecto secundario de mis poderes, Luthor-sama." Respondió, teniendo cuidado de mantener baja la mirada. "Un efecto secundario involuntario de las técnicas empleadas durante mi juventud."
"Así es. Sin embargo parece disfrutarlo mucho."
"Seguro que es algo irrelevante, Luthor-sama."
"Quizá." Luthor la miró con leve diversión. "Pero ciertamente no puedo quejarme de los resultados."
Karín y Luthor se voltearon para ver por la ventana. Estaban encima de un salón del tamaño de un gimnasio, lleno de muro a muro con largas filas de tubos. Cada cápsula trasparente de vidrio estaba llena con líquido turbio en el cual vagamente podía verse una forma indefinible. Cables y tubitos salían de la parte de arriba de cada cápsula, dejaban nutrientes y sacaban datos estadísticos. Largos brazos robóticos colgaban del techo y buscaban por entre los tubos a un espécimen en particular.
"Hemos liberado a Experimento 46 esta mañana." Comentaba Luthor calmadamente. "Lo pusimos a pelear contra tres de nuestros experimentos genéticos estándar."
"Sí señor. Vi los informes. Cinco minutos y 36 segundos.
"Una marca impresionante, sí." Asintió Luthor. "Y parece que también puede usar chakra, o al menos ese 'Sello Maldito' que le implantaste. Si permanece consistente, sus mutantes podrían ser más poderosos y más inteligentes que los modelos anteriores."
Pese a que ese hombre le inspiraba miedo, Karín no pudo resistirse el esbozar una sonrisa de orgullo. Después de todo, el trabajo bien hecho era trabajo bien hecho. "Los equipos que me diste han sido de gran ayuda. Parecen ser mejores y más coherentes que los de mi antiguo maestro."
"Esperaría eso." Comentó Luthor agudamente. "Odiaría pensar que usted estuviese ocultándome alguna información adicional."
Karín apenas hizo una leve mueca. Luthor no estaba muy contento de saber que ella le había ocultado sus conocimientos sobre Sásuke. El implante en su cuello se lo recordaba permanentemente y sus dedos se la pasaban tocándolo. "Te aseguro, Luthor-sama, que siempre he hecho mi trabajo a la perfección."
"Esa es una admirable ética de trabajo." Asintió Luthor. "Por su propio bien espero que aún esté guiada por ella, Sin embargo hay otro asunto del cual quisiera tratar. Estos 'jutsus' que los demás usan... ¿podrían hacerlas también los mutantes?"
Karín lo pensó un momento. La mayoría de los experimentos se parecían a Jûgo más que a nadie, pero unos cuantos parecían prometer ser guerreros más versátiles. "Posiblemente. El Sello Maldito hace eso prácticamente redundante, aunque la fuerza incrementada y la mayor velocidad son más que suficientes para asegurar la superioridad en combate, además la transformación total suele hacer que el experimento dispare chakra puro al oponente."
"¿Qué se requeriría para que aprendan jutsus?"
"Entrenamiento". Karín mordisqueó su labio. "O simulaciones similares a las que hemos estado proyectando en sus cerebros. Pero me temo que es información que en realidad no tengo, ni tampoco Jûgo." Pensó por un momento. "¿El otro ninja aún sigue reacio a cooperar?"
"Parece ser que sí. No obstante no confío en él." Luthor frunció el ceño. "Entonces. Necesitamos adquirir información de un nuevo jugador. ¿Cómo...?"
Luthor enmudeció a mitad de frase. Sus ojos quedaron vacíos y un poco vidriosos, sus brazos se relajaron súbitamente hasta caer a sus lados. Una sonrisa maligna curvó su boca y habló en una voz no muy suya.
"TEENCONTRÉ."
...
"¡Pero miren a quién nos encontramos!" Sásuke alzó la mirada ante la ruda voz. Tres siluetas corpulentas avanzaban con el brillo del crepúsculo al fondo. "¿El viejo Pete Moneditas? Y tiene un parcerito, ¡vaya, vaya, vaya!"
"¡Carajo!" siseó Pepe, dando un salto. "¡Corra, pelao, corra!"
Sásuke no podía correr, no con una pierna rota. Pero tampoco es que le fuera muy bien a Pepe porque uno de los tres lo agarró y lo tumbó al suelo. Había aún la suficiente luz como para que Sásuke viera cómo el hombre pateaba a Pete en el suelo.
"Qué bien, un nuevo chico." Sásuke se volteó para ver al hablante, un adolescente algo fortachón con un cigarrillo en sus labios. "¿Sabes algo? Pete sabe cómo funciona la vaina, pero como parece ser que no te dijo nada, pues seremos suaves contigo. Este es el negocio, socio: 50% de lo que tengas en tu abrigo a cambio de que no suceda nada raro mañana."
Los ojos de Sásuke se entrecerraron. "Lárgate."
"Con que valiente ¿no?" El líder le dio una patada con una de sus botas con punta metálica.
Era inútil pelear con tantas desventajas. Sásuke lo sabía. Pero después de todo un día de indignidad, sintió que esta última humillación era la gota que derramaba el vaso.
Sásuke cogió la bota con su brazo sano y la volteó botando al líder al pavimento. Una buena jalada le quitó la bota al que estaba en el suelo y la lanzó al compinche del hombre quien ya se estaba dirigiendo hacia el Úchiha. La bota de punta metálica impactó en la cara lo que lo hizo renquear hacia atrás.
Un pie impactó en su espalda, golpeándolo y dejándolo boca abajo en el pavimento Su brazo sano se lanzó hacia atrás para atacar, pero alguien –probablemente el segundo sujeto- lo detuvo.
"¡Este hijuep*ta!" Escuchó decir al líder. "¡Este hijuep*ta casi me hace un esguince en el tobillo! ¡Quítale ese abrigo, Bernie!" Dicho abrigo estaba rasgado y flojo, por lo que jaló el brazo roto de Sásuke. Él siseó entre dientes apretados y trató de no pensar en tomates. "¡Carajo! ¡Este m*ricón estaba pero picho en billete! Vacíale los bolsillos, Greg, lo vamos a chuzar después, yo voy a..."
Un súbito rugido llenó el aire y una luz brillante se vio en la escena, deslumbrando los ojos de Sásuke oscurecidos por el arrebol del atardecer. La presión en su espalda desapareció rápidamente y escuchó voces a lo lejos: "¡Mi*rda!Larguémonosdeaquí.Nadiepuedevernos.¡Dejaelabrigo,sólodejalo!"
Y entonces hubo una mano en su hombro. Lo estaban poniendo de pie. "¿Estás bien?" Preguntó una nueva voz. Sásuke no podía ver nada de su benefactor, a excepción de su brillante calva.
"Dios lo bendiga." Dijo Sásuke instintivamente. Recordó otra cosa y añadió: "hay otro viejo... Pete el Ciego... viene conmigo. ¿Podría...?"
"Oh, sí; de inmediato. Este... sólo quédate aquí un momento."
Sásuke apenas sí pudo asentirle al sujeto que se alejó. Cuidadosamente examinó su brazo. No parecía estar muy herido, pero iba a necesitar un nuevo entablillado. Mirando a su alrededor, vio su abrigo atiborrado de dinero a unos cuantos metros. Un carro estaba parqueado en el andén y sus faros iluminaban la calle.
"Está bien, aunque un poco golpeado," regresó el hombre. Sásuke se volteó para mirarlo. "Pongámonos de pie."
Los faros ahora iluminaban directamente al hombre y Sásuke lo observó detenidamente. Una simple gabardina arrugada cubría una camisa cuello de tortuga y un par de jeans, más arriba había un par de gafas grandes y redondas que adornaban un rostro arrugado pero amistoso.
"¿Qu-quién eres tú?" le preguntó Sásuke mientras el recién llegado y Pete el Ciego le ayudaban a ponerse en pie.
El hombre le regaló una sonrisa. "¡Oh! Me llamo Norman, Norman McCay. ¿Por qué no vienen conmigo al refugio?"
CONTINUARÁ...
...
NDT: hola amigos míos, ¿cómo les pareció este capítulo? Aún sigo sin computador pero también sigo traduciendo. No puedo quedarles mal con las actualizaciones. Recuerden que las hago por y para ustedes, luego sería bueno que comenten más y recomienden este fic a todos sus amigos. Entre más comenten, más ganas me dan de traducir, en especial en esta época en que no tengo computador propio y me es más difícil escribir.
La vez pasada olvidé poner el párrafo de adelanto. Pero esta vez no se me olvidó.
AVANCE: en Tailandia ocurre una emergencia en la que intervendrán algunos héroes en compañía de algunos ninja, Naruto entre ellos. Esta emergencia-misión estará repleta de enseñanzas para nuestros amigos shinobi.
Sai y Amanda Waller sostienen una charla bastante interesante, al igual que Neji y Batman y Mr. Terrific con Sákura y Shino.
Shikamaru, sutilmente, le va sacando más información a Luthor y le empieza a agotar la paciencia.
Párrafo de adelanto:
"Verás, Naruto... durante tu entrenamiento he notado algo: que haces todo tú mismo. Rechazas la ayuda. Incluso cuando vuelas conmigo, siempre quieres derrotar tú solo a los villanos. Nunca quieres que te ayude. La primera vez que fuiste con un grupo de la Liga, tuvieron que prácticamente atarte para que no trataras de hacerlo todo tú solo." Superman negó con la cabeza. "Esa no es una buena manera de hacer las cosas."
No se pierdan el próximo capítulo: COOPERACIÓN.
¡NO SE DESPEGUEN DE ESTE FIC QUE ESTÁ SABROSO!
