Capitulo 21. Furia.

- Me refiero a la última parte -Aclaró- Al final feliz con Alice.

Sonreí ante la conclusión de mi amada.

-Ella marca la diferencia -Aseguró mi hermano- Y sigo disfrutando de la situación- Dijo recordando algunos pasajes íntimos de su vida junto a Alice con una sonrisa en su cara.

-Una tropa... -Murmuró Alice-¿Por qué no me lo dijiste?- Le dijo a él.

-Creí que había interpretado incorrectamente las señales-Dijo Jasper Pensativo- ¿Y por qué? ¿Quién iba a crear un ejército en Seattle? En el norte no hay precedentes ni se estila la vendetta. La perspectiva de la conquista tampoco tiene sentido, ya que nadie reclama nada. Los nómadas cruzan las tierras y nadie lucha por ellas ni las defiende. Pero he visto esto antes y no hay otra explicación. Han organizado una tropa de neófitos en Seattle. Supongo que no llegan a veinte. La parte ardua es su escasa capacitación. Quienquiera que los haya creado se limita a dejarlos sueltos. La situación sólo puede empeorar y los Vulturis van a aparecer por aquí a no tardar mucho. De hecho, me sorprende que lo hayan dejado llegar tan lejos.

Si eso era verdad los Vulturis ya tendrían que haber actuado, talvez porque ellos estaban detrás de todo esto.

-¿Qué podemos hacer?- Preguntó mi padre.

-Destruir a los neófitos, y además hacerlo pronto, si queremos evitar que se involucren los Vulturis- Eso nos conviene menos en esta situación- Pensó mirándome primero y después viendo a Carlisle y a Emmett.

- Os puedo enseñar cómo hacerlo-Aseguró Jasper- Aunque no va a ser fácil en una ciudad. Los jóvenes no se preocupan de mantener la discreción, pero nosotros debemos hacerlo. Eso nos va a limitar en cierto modo, y a ellos no. Quizá podamos atraerlos para que salgan de allí.

-Quizá no sea necesario ¿A nadie se le ha ocurrido pensar que la única posible amenaza para la creación de un ejército en esta zona somos... nosotros?

-El grupo de Tanya también está cerca -Repuso Esme.

-Los neófitos no están arrasando Anchorage, Esme. Me parece que deberíamos sopesar la posibilidad de que seamos el objetivo.

-Ellos no vienen a por nosotros -Dijo Alice. - O al menos- Imágenes poco claras empezaros a pasar por su mente- …No lo saben, todavía no.

-¿Qué ocurre? ¿De qué te has acordado?-Inquirí.

-Destellos. No obtengo una imagen nítida cuando intento ver qué ocurre, nunca es nada concreto, pero sí he atisbado esos extraños fogonazos. No bastan para poderlos interpretar. Parece como si alguien les hiciera cambiar de opinión y los llevara de un curso de acción a otro muy deprisa para que yo no pueda obtener una visión adecuada.

-¿Crees que están indecisos? -Preguntó Jasper.

-No lo sé...

Eso es, por eso ella no puede ver con claridad. Ellos saben de Alice.

-Indecisión, no. Conocimiento-Expliqué- Se trata de alguien que sabe que no vas a poder ver nada hasta que se tome la decisión, alguien que se oculta de nosotros y juega con los límites de tu presciencia.

-¿Quién podría saberlo? -Susurró Alice.

Maldita sea.

-Aro te conoce mejor que tú misma.

-Pero me habría enterado si hubieran decidido venir...

-A menos que no quieran ensuciarse las manos...- Solté.

Tienen que haber mandado a alguien por nosotros.

-Tal vez se trate de un favor -Sugirió Rosalíe- Quizá sea alguien del sur, alguien que ha tenido problemas con las reglas, alguien al que le han ofrecido una segunda oportunidad: no le destruyen a cambio de hacerse cargo de un pequeño problema... Eso explicaría la pasividad de los Vulturis.

-¿Por qué? -Preguntó Carlisle. No hay razón para que ellos...

-La hay -Contesté- Me sorprende que haya salido tan pronto a la luz, ya que los demás pensamientos eran más fuertes cuando estuve con ellos. Aro nos quiere a Alice y a mí, cada uno a su lado. El presente y el futuro, la omnisciencia total. El poder de la idea le embriaga, pero yo había creído que le iba a costar mucho más tiempo concebir ese plan para lograr lo que tanto ansia- Me gire para encontrarme con la mirada de mi padre- Y también hay algo sobre ti, Carlisle, sobre tu familia, próspera y en aumento. Son los celos y el miedo.

-¿Pero como? Si nosotros nunca les hemos dado motivos a Aro…-Pensó negando con la cabeza.

-No tienes más que él, pero sí posees cosas de su agrado. Procuró no pensar en ello, pero no lo consiguió ocultar del todo. La idea de erradicar una posible competencia estaba ahí. Además, después del suyo, nuestro aquelarre es el mayor de cuantos han conocido jamás...- Y cerré los ojos guardándome la rabia que sentía.

-Hay que tener en cuenta también que se han consagrado a su misión y no quebrantarían sus propias reglas. Esto iría en contra de todo aquello por lo que luchan-Repuso Carlisle.

-Siempre pueden limpiarlo todo después. Cometen una doble traición y aquí no ha pasado nada.

-No, Carlisle está en lo cierto- Dijo Jasper seguro- Los Vulturis jamás rompen las reglas. Además, todo esto es demasiado chapucero. Este... tipo, esta amenaza es... No tienen ni idea de lo que se traen entre manos. Juraría que es obra de un primerizo. No me creo que estén involucrados los Vulturis, pero lo estarán. Vendrán- Declaró.

El tenía razón en cierta parte, lo ocurrido no estaba tan organizado y los Vulturis aseguraban y armaban cada uno de sus movimientos y eso requería tiempo.

-En ese caso, vayamos... -Saltó Emmett-¿A qué estamos esperando?

-Lamentablemente no hay otra opción… no podemos permitir que haya mas muertes y que nuestro mundo se vea descubierto-Pensó mi padre.

-Vamos a necesitar que nos enseñes a destruirles, Jasper -Dijo Carlisle.

-Vamos a necesitar ayuda -Dijo Jasper- ¿Crees que el aquelarre de Tanya estaría dispuesto...? Otros cinco vampiros maduros supondrían una diferencia enorme y sería una gran ventaja contar con Kate y Eleazar a nuestro lado. Con su ayuda, incluso sería fácil.

-Se lo pediremos -Aseguró Carlisle.

Jasper le entrego su móvil.

-Tenemos prisa.

Bella estaba ida, su mirada estaba fija y expectante, en sus ojos había tanto miedo que habría preferido no traerla a mi casa al menos el día de hoy. Ella no dejaba de estremecerse al escuchar nuestra conversación. Le tome la mano y la conduje al sofá y se sentó a mi lado mientras mi padre se comunicaba con el clan Denali.

- Mi querida Tanya, ha pasado tiempo…-Saludo Carlisle alejándose un poco de nosotros aún así podíamos oír claramente la platica.

- Carlisle que alegría saber de ti ¿Cómo has estado?

- Me imagino que estarán informados de lo que esta ocurriendo en Seattle.

- A sí es- Contestó rápidamente.

- Creemos que se trata de un grupo de vampiros neófitos.

- Eso tiene mucho sentido. Ahora que lo pienso…me extraña que los Vulturis no se hayan aparecido.

- Y eso precisamente queremos evitar y necesitamos su ayuda.

- Sentimos no poder ayudarte Carlisle, Irina aun sigue muy afectada con lo ocurrido con nuestro amigo Laurent.

-Vaya -Dijo Carlisle sorprendido- No nos habíamos dado cuenta de que Irina lo veía de ese modo.

Laurent.

-Maldito, maldito sea Laurent, que se pudra en el más profundo abismo del infierno al que pertenece...-Susurré.

-¿Laurent? - Murmuró Bella.

- Pero tanya esta es una cuestión muy diferente. Todos estamos en peligro- Insistió mi padre.

Tanya seguía intentando convencer a mi padre.

- Irina siente un gran resentimiento en contra de esos perros, ahora bien si ustedes nos permitieran deshacernos de ellos nosotros estaríamos encantados de cooperar en la destrucción de aquellos vampiros recién nacidos.

-Eso está fuera de cuestión. Tenemos un trato. Ni ellos lo han quebrantado ni nosotros vamos a romperlo.

- En ese caso nuestra respuesta es…no. Tendrán que…

-Lamento oír eso... Por supuesto, haremos cuanto esté en nuestras manos... Solos.

Carlisle cerró el móvil.

-¿Qué problema hay? - Me preguntó Emmett frunciendo el ceño.

-El vínculo de Irina con nuestro amigo Laurent era más fuerte de lo que pensábamos. Ella les guarda bastante ojeriza a los lobos por haberle matado para salvar a Bella. Ella quiere... - Miré a Bella que me miraba atenta.

-Sigue- Me pidió ella.

-Pretende vengarse. Quiere aplastar a toda la manada. Nos prestarían su ayuda a cambio de nuestro permiso.

-¡No!

-No te preocupes -Aclaré- Carlisle jamás aceptaría eso- Suspiré- Ni yo tampoco-Reconocí- Laurent tuvo lo que se merecía y sigo en deuda con los lobos por eso.

-Esto pinta mal -Dijo Jasper- Son demasiados incluso para un solo enfrentamiento. Les ganamos por la mano en habilidad, pero no en número. Triunfaríamos, sí, pero ¿a qué precio?

No quería pensar en ello, debíamos encontrar la manera de enfrentarnos a este peligro lo antes posible y concluimos que lo mejor que podíamos hacer era averiguar antes de actuar, no debíamos perder el tiempo. Lleve a Bella a casa después de convencerla de encontraríamos la forma de acabar con los neófitos sin arriesgar nuestras existencias.

El tiempo no dejaba de pasar y cada vez más rápido.

Por la noche después de mi retirada oficial de la casa de mi novia ante la atenta mirada de Charlie me dirigí nuevamente a mi casa para discutir nuestros próximos movimientos. Lo primero era contactar a algunos amigos que estuvieran dispuestos a luchar junto a nosotros. Sabíamos que varios se sumarian cuando supieran de la posible visita indeseada desde Europa. Estaba seguro que Peter y Charlotte estarían aquí al instante cuando hablaran con Jasper y él mismo decidió que iría personalmente a buscarles. También podríamos contar con Randall y Garrett si los lográbamos ubicar, mi padre prometió encontrarlos. Según nuestros cálculos tardaríamos unos tres días en planearlo todo. Rosalíe propuso y organizó una salida de caza, primero irían Emmett, Alice y Jasper antes de partir, luego el resto, en esa misma charla Alice aclaró que la fiesta de graduación seguía en pie ya que la fecha no se movería y que se realizada si o si, yo deje de intentar oponerme apenas me recordó que para Bella la graduación sería un momento único e inolvidable y que ella debía vivirlo. Que podía hacer contra eso, mi hermana tenía razón.

Nos llevó unos pocos días analizar una y otra vez y planear cada futuro paso que daríamos en Seattle. Primero, una vez que se definiera quienes combatiríamos Jasper les enseñaría la manera más fácil de eliminar a los neófitos, luego acordamos intentar separarlos en dos grupos, si solo contábamos a Peter y Charlotte seríamos suficientes para aniquilarlos rápidamente, sería un buen trabajo en equipo ya teníamos la confianza.

Y para el miércoles ya estaba casi todo preparado excepto que lo de la fiesta no se lo habíamos dicho a Bella que durante estos días, Alice me pidió ser ella quien se lo comunicara.

-No puedes hablar en serio ¡A ti se te ha ido la olla! ¡Te has vuelto loca!- Le dijo Bella a mi hermana cuando se lo dijo en la cafetería del instituto.

-Puedes ponerme a caldo pero no se suspende la fiesta- Aseguró Alice -¡Venga, Bella, tranquila! No hay razón para no celebrarla. Además, ya están enviadas las invitaciones.

-Tú... estás... tocada... del... ala... como... una cabra- Refunfuño mi novia.

-Encima, ya te he comprado mi regalo. Basta con abrirlo.

-Una fiesta es lo menos apropiado del mundo con la que se nos viene encima.

-Lo más inmediato es la graduación, y dar una fiesta es tan apropiado que casi parece pasado de moda.

-¡Alice!

-Nos va a llevar un poco de tiempo poner en orden las cosas pendientes. Podemos aprovechar el compás de espera para celebrarlo. Vas a graduarte en el instituto por primera y única vez en la vida. No volverás a ser humana, Bella. Esta oportunidad es irrepetible.

Le advertí a Alice que dejara las cosas así y ella me sacó la lengua en respuesta.

-¿Qué es lo que hemos de poner en orden? - Preguntó Bella contrariada aún.

-Jasper cree que un poco de ayuda nos vendría bien. La familia de Tanya no es nuestra única alternativa. Carlisle está intentando averiguar el paradero de algunos viejos amigos y Jasper ha ido a visitar a Peter y Charlotte. Ha sopesado incluso la posibilidad de hablar con María, pero a nadie le apetece involucrar a los sureños.

-No quiero que Jass tenga que enfrentarse a María nuevamente- Pensó mi hermana estremeciéndose.

- No iba a sernos difícil convencerlos de que echaran una mano, pero ninguno queremos recibir visitas desde Italia.

-Pero esos amigos... Esos amigos no son "vegetarianos" ¿verdad?

-No.

-¿Los vais a traer a Forks?

Era un riesgo que debíamos correr y debíamos prepararnos y como medida de precaución no llevaría a Bella a mi casa esos días.

-Son amigos. Todo va a salir bien, no te preocupes. Luego, Jasper debe enseñarnos unas cuantas formas de eliminar neófitos...- Añadió Alice.

Bella se estremeció y preguntó:

-¿Cuándo os marcháis?

-Dentro de una semana- Le dije y se estremeció.

-Te has puesto verde, Bella-Observó Alice.

Le estreché con fuerza contra mí.

-Va a ir bien, Bella. Confía en mí, tranquila.

No respondió de inmediato pero se aferró más y después de un minuto susurró:

-Estáis buscando ayuda.

-Sí.

-Yo puedo ayudar.

Me tense y en un auto-reflejo le sujete con fuerza.

-En realidad, eso sería de poca utilidad- Le respondió mi hermana.

-¿Por qué? Ocho es mejor que siete y da tiempo de sobra.

-No hay suficientes días para que puedas ayudarnos- Repuso Alice- Recuerdas la descripción de los jóvenes que hizo Jasper? No serías buena en una pelea. No podrías controlar tus instintos y eso te convertiría en un blanco fácil, y Edward resultaría herido al intentar protegerte.

Le dí las gracias a Alice con la mirada y me relaje un poco. Además sabía que ella aún no estaba preparada.

-No mientras tengas miedo- Le susurré y ella se quedó en silencio.

Y después de un minuto Alice fue quien habló.

-Ah. Odio las cancelaciones en el último minuto, y ésta rebaja la lista de asistentes a la fiesta a sesenta y cinco.

-¡Sesenta y cinco! - Exclamó Bella sorprendida.

-¿Quién ha cancelado su asistencia? -Pregunté.

-Renée.

-¿Qué?- Preguntó Bella.

-Iba a acudir a tu fiesta de graduación para darte una sorpresa, pero algo ha salido mal. Encontrarás un mensaje suyo en el contestador cuando llegues a casa.

Dejamos a Alice de camino a nuestra casa y lleve a Bella a la suya, de inmediato fue a la contestadora.

-Bueno, ahí va una -Dijo en un suspiro de alivio.

-¿Una? ¿Una qué?

-Una persona menos por la que preocuparse de que la maten la semana próxima.

Puse los ojos en blanco y también suspire.

-¿Por qué Alice y tú no os tomáis en serio este asunto? -Inquirió- Es grave.

-Confianza- Respondí con sinceridad.

-Genial- Dijo sarcástica.

Me reí de su cara y cogió el teléfono para llamar a su madre. Le observe mientras escuchaba a su madre disculparse una y otra vez por no poder asistir a su graduación, su expresión era divertida y me sonreía y bajo la luz que entraba por la ventana coloreaba perfectamente su rostro y el brillo de sus ojos cada vez que alzaba la mirada era simplemente maravilloso.

Veces como esta era en las que me preguntaba si esto que estaba viviendo era real y que ella me quisiera a mí tal como yo a ella. También me cuestionaba si la merecía, sí esto estaba bien, a veces me parecía que no pero lo cierto era que estaba ahora conmigo y que yo era el vampiro mas afortunado de la faz de tierra y no me importaba nada mas, al menos por ahora. En cuanto colgó el teléfono se inclinó hacia mí y me besó. Le lleve entre mis brazos a la encimera de la cocina y ella lo aprovechó como pudo y me encerró en los suyos.

-Sé que me consideras capaz de un autocontrol perfecto y persistente, pero lo cierto es que no es así- Le dije cuando me aleje entre risas al ver su expresión de disgusto.

-Qué más quisiera yo.

Y en respuesta mutua ambos suspiramos.

-Mañana después del instituto voy a ir de caza con Carlisle, Esme y Rosalíe - Le anuncié- Serán sólo unas horas y vamos a estar cerca. Alice, Jasper y Emmett se las arreglarían para mantenerte a salvo si fuera necesario.

-¡Puaj! Me repatea que me cuiden.

-Es provisional.

-Jasper va a aburrirse y Emmett se burlará de mí.

-Van a portarse mejor que nunca-Aseguré.

-Vale- Asintió y después añadió- Sabes..., no he estado en La Push desde el día de las hogueras…

Intenté controlar mi expresión y espero que me haya funcionado.

-Allí estaría a salvo-Insistió.

Esos perros podían servir de algo otra vez.

-Es probable que tengas razón- Concedí.

Ella me observaba buscando en mi cualquier signo de desaprobación y solo halló neutralidad.

-¿Ya tienes sed? -Preguntó acariciaba con sus suaves dedos mis ojos.

-En realidad, no-Tenía que controlarme-Queremos estar lo más fuertes posible. Quizá volvamos a cazar durante el camino de cara al gran juego.

-¿Eso os dará más fuerza?

Le mira a los ojos ante mi respuesta inevitable.

-Sí-Puntualicé- La sangre humana es la que más vitalidad nos proporciona, aunque sea levemente. Jasper ha estado dándole vueltas a la idea de hacer trampas. Es un tipo realista aunque la idea no le agrade, pero no la va a proponer. Conoce cuál sería la respuesta de Carlisle.

-¿Eso os ayudaría?

-Eso no importa. No vamos a cambiar nuestra forma de ser.

Cambió de expresión y miro el suelo y no dijo más.

-He ahí la razón por la que son tan fuertes. Los neófitos están llenos de sangre humana, su sangre, que reacciona a la transformación. Hace crecer los tejidos, los fortalece. Sus cuerpos consumen de forma lenta esa energía y, como dijo Jasper, la vitalidad comienza a disminuir pasado el primer año.

-¿Cuánta fuerza tendré?- Me interrumpió curiosa.

Sonreí.

-Más que yo.

-¿Y más que Emmett?- Dijo casi incrédula.

-Sí. Hazme el favor de echarle un pulso. Le conviene una cura de humildad.

Se rió de mi expresión.

-Lo tendré en cuenta- Luego suspiro-Será mejor me ponga a estudiar de cabeza.

-Vale ¿Con que comenzaremos?- Le pregunte animado.

Lo pensó por un instante y decidió.

-Historia.

Bella jamás tuvo ninguna dificultad para aprender o mas bien dicho en recordar lo ya sabía.

La tarde transcurrió apresurada y para cuando se le ocurrió llamar al chucho yo estaba lo bastante preparado como para soportarlo, me volví a enfocar en jugar con su cabello y le rehuí la mirada. Sentí al perro aullar de felicidad apenas Bella le anunció su visita de mañana, no me fue difícil convencerle de dejarle en el límite de nuestras tierras. Por la noche Bella estaba un poco nerviosa debido por los exámenes y solo descanso un poco cuando se acomodó sobre mí, Charlie no quiso molestarle y ni siquiera subió como todas las noches para no abrumarla.

No me preocuparon mis exámenes ya sabía cuales serían las probables calificaciones obtenidas, como siempre.

-Bueno, ¿cómo te han ido los exámenes? -Le pregunté a Bella durante el camino a la divisoria.

-El de Historia era fácil, pero el de Cálculo, no sé, no sé. Me parece que tenía sentido, lo cual quiere decir que lo más probable es que me haya equivocado.

Me reí de su conclusión.

-Estoy convencido de que lo has hecho bien, pero puedo sobornar al señor Varner para que te ponga sobresaliente si estás tan preocupada- Le ofrecí.

-Gracias, gracias, pero no- Dijo sonriendo.

Me eché a reír.

Ya estábamos cerca de la línea cuando le oí.

- Pronto estará junto a mí -Pensó.

Bella me miró insistente.

-¿Pasa algo? -Inquirió.

-Nada.

- Tengo que decirle la verdad, Le quiero y no puedo seguir ocultándoselo aunque ella ya lo sepa- Se gritaba a si mismo en su mente- Se lo diré, esta es una decisión tomada.

Me guarde las ganas de partirle la cara.

-No leas la mente de Jacob, ¿vale?

-Resulta difícil ignorar a alguien que va pegando voces.

-Ah. ¿Y qué es lo que grita?

Suspiré.

-Estoy absolutamente seguro de que va a contártelo él mismo.

El estaba ansioso y lo hizo notar tocando la bocina, y yo en respuesta con toda la calma ayude a Bella a bajar mi coche, en parte arrepentido de aceptar esta alternativa.

-Es un comportamiento descortés.

-Es Jacob- Finalizó Bella.

Le bese suave esta vez a modo de despedida y fue ella quien se dejó llevar por un segundo y se colgó a mi cuello. Sonreí cuando vi la expresión que tenía el chucho al vernos de reojo, Bella se dio cuenta y enrojeció notoriamente.

Tal y como fue la primera vez que le vi cruzar la línea renacieron aquellos sentimientos de incertidumbre, perdida y resignación.

Debía ser fuerte y no mostrar mi flaqueza y apelar a mi resistencia. Vi como el coche del perro se alejó rápidamente mientras yo arrancaba el mío. Me controle mil veces mejor que la vez anterior en cuanto a manejar mis impulsos pero la rabia que sentía dominaba cada uno de mis movimientos. Ese perro tenía según el un buen plan en marcha y para mí no era mas que un intento desesperado para no perderla, no le culpaba pero tampoco iba a permitir que el me la arrebatara con sus jugarretas de un chico de su edad.

Confiaba en Bella, confiaba en nuestro amor, yo debía ser fuerte, resistir y mantener la calma, por ella.

Me pregunto como reaccionara Bella ante la confesión de su amigo. Me gustaría poder estar cerca en ese momento pero el destino decidió que no fuera así. Era cierto, la posibilidad de que ella cambiara de parecer existía, no podía negarlo y aquello pesaba en lo más recóndito de mí ser disfrazado de entendimiento.

Los celos eran punto a parte, tenía que reconocer que había muchas cosas que él le podía ofrecer sin amenazar su vida y mejorarla en muchos sentidos y eso también me hacia daño. Pensé que lo mejor que podía hacer era dejar mi congelado y frío corazón en sus manos.

No llevábamos ni diez minutos separados y ya le extrañaba, me dolía respirar su ausencia y sobre todo cuando encontré el móvil que le había dado para comunicarse directamente conmigo. Cuando llegue a mi casa casi todo estaba listo para la expedición, Emmett era el más entusiasta aunque esta vez le tocara quedarse.

-¿Preparado para los de Alces?- Me preguntó con una sonrisa acomodando las ultimas cosas en el coche- Son los favoritos de Esme y Rose.

- Lo sé- Asentí afirmándome en la parte delantera del Jeep de mi hermano.

- De lo demás nos ocuparemos nosotros- Afirmó Jasper cuando apareció junto con Rosalíe.

- Gracias.

-En todo caso me preocupan las bajas que puedan haber después cuando aumente la familia - Dijo Emmett riendo divertido.

Esas palabras capturaron toda la atención de Jasper.

Suspiré contrariado pero me ignoraron por completo.

-Cuatro mínimo- Jasper sonrió.

- ¿Otra apuesta?-Sugirió Emmett.

Jasper asintió.

- Le tengo fe a Bella... dos, máximo- Dijo Emmett.

- Cinco- Dijo Jasper cerrando su apuesta.

- Que vas a ofrecer esta vez- Preguntó Rose a Emmett.

- El precio lo fijaremos cuando ya se haya transformado, antes no cuenta.

Jasper asintió nuevamente, le pareció justo. Rosalíe no dijo nada pero con el pensamiento apoyaba a Jasper.

-Será una neófita muy bien cuidada, eso no pasará- Dijo Esme cuando apareció con Alice y Carlisle por la puerta principal.

La caza fue rápida pero lo suficientemente abundante como para dejarnos a todos satisfechos.

Ni un solo instante deje de pensar en Bella, no podía creer que después de dos horas y media y Bella no haya llamado, no creía que el chucho se haya demorado tanto en decirle lo que tenía pensado. ¿Y si ella le había elegido? ¿Y si se quedaba en la reserva junto a él? Este sería mi final. Pero… no, y si ese fuera el caso ella me lo diría, tenía toda la libertad para elegir su camino y por ella yo sería lo suficientemente fuerte para dejarla ir.

Los minutos pasaban y esta incertidumbre me estaba volviendo loco.

Alice nos esperaba sentada en la escalera principal, ya había caído la noche cuando regresamos. Nos dijo que todo estaba bajo control que Emmett aún no regresaba de recorrer el perímetro de la parte norte pero que Jasper ya estaba en casa y que hasta el momento todo estaba normal y a mi me dijo que sería mejor que me cambiara y estuviera preparado ya que Bella llamaría de un minuto a otro desde su casa, y los temores que me recorrían se alejaron de mi y respire tranquilo, por una vez durante todas estas horas.

En tres minutos ya estaba de vuelta en mi volvo. El teléfono no demoró en sonar tal y como dijo mi hermana.

-¿Bella? -Respondí en seguida- Te dejaste aquí el móvil. Lo siento – Le dije intentando diminuir la rapidez de mis palabras- ¿Te ha llevado Jacob a casa?

-Sí -Contestó irritada- ¿Puedes venir a buscarme, por favor?

-Voy de camino. ¿Qué ocurre?

-Quiero que Carlisle me examine la mano. Creo que me la he roto.

-¿Qué ha ocurrido?

-Aticé a Jacob- Respondió satisfecha.

-Bien- Solté-Aunque lamento que te hayas hecho daño.

Se rió de mi reacción.

-Desearía haberle causado algún daño. No le hice ni pizca.

-Eso tiene arreglo-Admití.

-Esperaba que contestaras eso- Dijo dándome la razón.

-No es propio de ti. ¿Qué te ha hecho?

-Me besó- Refunfuñó.

Casi arranco el pedal cuando pise a fondo el acelerador. El motor rugió como nunca y y me tuve que esforzar para que mis manos no destruyeran el volante.

-Quizá deberías irte, Jake - Oí la voz de Charlie por la línea.

-Creo que voy a quedarme por aquí si no te importa.

-Allá tú.

-¿Sigue ahí ese perro?

-Sí.

-Voy a doblar la esquina.

Me recordé a mi mismo ver al odio tal como a un enemigo poderoso, pero la furia me comenzaba a dominar. En menos de treinta segundos estaba frente a su casa. Mientras me acercaba le oí refunfuñar.

-Déjame ver- Fue lo primero que le pedí.

Con extremo cuidado la revisé.

-Me parece que tienes razón en lo de la fractura.

Bella tenía los ojos puestos en mi rostro y apenas los vi me hizo sonreír.

-Estoy orgulloso de ti. Debes de haber pegado con mucha fuerza.

-Le eché los restos, pero no parece haber bastado-Dijo contrariada.

-Yo me haré cargo-Prometí y le di un suave beso en la mano.

-Jacob.

-Vamos, vamos - Advirtió su padre-No quiero ninguna pelea, ¿entendido? -Me dijo- Puedo ponerme la placa si eso consigue hacer que mi petición sea más oficial.

-Eso no va a ser necesario- Repuse.

-¿Por qué no me arrestas, papá? Soy yo la que anda dando puñetazos.

-¿Quieres presentar cargos, Jake?

-No- Respondió- Ya me lo cobraré en otro momento- Y si pudiera hacerlo nuevamente no lo dudaría- Pensó.

-¿En qué lugar de tu cuarto tienes el bate de béisbol, papá? Voy a tomarlo prestado un minuto.

-Basta, Bella.

-Vamos a ver a Carlisle para que le eche un vistazo a tu mano antes de que acabes en el calabozo.

-Vale- Aceptó y nos dirigimos al coche.

Y el perro asqueroso me siguió.

-¿Qué haces? ¿Estás loco?- Le advirtió Charlie.

-Dame un minuto, Charlie. No te preocupes, enseguida vuelvo- Dijo cerrando fuertemente la puerta.

-Que acaso no piensas hacerme nada- Pensó provocándome.

Le ignore, y acomode a Bella en el volvo y cerré la puerta y le mire de frente.

Respire profundo.

-No voy a matarte ahora. Eso disgustaría a Bella.

-Um- Sentí a Bella quejarse y mire durante un segundo y le sonreí.

-Mañana te preocuparía- Me dirigí a Jacob- Pero si alguna vez Bella vuelve con el menor daño, y no importa de quién sea la culpa, da lo mismo que ella se tropiece y caiga o que del cielo surja un meteorito y le acierte en la cabeza, vas a tener que correr el resto de tus días a tres patas. ¿Lo has entendido, chucho?

-¿Quién va a regresar? - Murmuró Bella.

Y Jacob me mostró sin querer el beso que le robó a mi novia pues en ningún momento se lo devolvió.

-Te romperé la mandíbula si vuelves a besarla.

-¿Y qué pasa si es ella quien quiere besarme? -Inquirió Jacob.

-Ja! -Soltó Bella.

-En tal caso, si es eso lo que quiere, no objetaré nada, quizá convendría que esperaras a que ella lo dijera en vez de confiar en tu interpretación del lenguaje corporal, pero… tú mismo, es tu cara.

-Lo está deseando- Me advirtió Bella.

-Sí, así es.

-Bueno, ¿Y por qué no te encargas de su mano en vez de estar hurgando en mi cabeza?

-Una cosa más- Le dije mirándolo directo a los ojos. -Yo también voy a luchar por ella. Deberías saberlo. No doy nada por sentado y pelearé con doble intensidad que tú.

-Bien, no es bueno batir a alguien que se tumba a la bartola.

-Ella es mía-Afirmé, o aún lo era- Y no dije que fuera a jugar limpio.

-Yo tampoco- Replicó.

-Mucha suerte.

-Sí, tal vez gane el mejor hombre.

-Eso suena bien, cachorrito.


^^Woauu, vaya que estoy sorprendida con tanta visita, alertas y favoritos GRACIAS, yo no soy de pedir comentarios, ya que siempre estoy abierta para que me digan si va bien o no este fic, les doy las gracias a las que capi a capi me dejan un recadito. Es muy importante para nosotras las autoras como nos ven a todas las que tenemos un fic publicado por ahí. Se que me entienden. Eso, espero que les haya gustado el capi de hoy con tanta conclusión, celos y sentimientos… un besito, Gracias por leer y por estar y por siempre esperar la proxima actualización.

Cami.