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Epílogo
Sabía que debía haberla raptado y llevado hasta una isla desierta donde nadie pudiera molestarlos nunca. ¿En qué momento pensó que aquella era una mala idea? ¡Era una idea brillante! ¡La mejor! ¿Por qué no la había llevado a cabo? ¿Por qué dejó que se convirtiera en un sueño que tenía con los ojos abiertos? Debió haberla puesto sobre sus brazos y correr con ella hasta asegurarse de que todo estaría bien. El mundo podría conseguirse otro velocista e incluso otra hechicera de la mala suerte, pero él no podría encontrarse otra Jinx. Había solamente una, y acababa de rechazarlo.
Se encontraba sobre una antena, en el punto más alto, donde podía ver perfectamente toda Central City a sus pies. Le gustaba estar ahí. Era su sitio favorito para estar solo. Aquél día en particular había estado demasiado tranquilo, así que sólo se dedicaba a mirar el atardecer sin hacer nada más que existir. Hacía un mes, Jinx lo había rechazado en más de una forma y aun no podía olvidarlo.
Cuando Jinx salió de la cafetería un mes atrás, fue tras ella todo el camino sin que se diera cuenta. La vio llorar y se contuvo de ir a consolarla porque sabía que no se lo permitiría, así que se conformó con cuidarla durante el trayecto. Pero todo cambió cuando vio que un tipo se aproximaba a ella y lo reconoció al instante. Era el mismo con el que ella tuvo sexo en el baño de un club, tiempo atrás, cuando recién habían cortado. Lo vio besarla y abrazarla, y supo que era verdad, la había perdido. Por él, ¡por él! ¿Quién era él? ¿Qué tenía él que a Wally le hiciera falta? Era por la moto, ¿no es cierto?
Se había quedado plantado en su lugar, echando espuma por la boca y humo por las orejas pero no hizo nada más. La vio subirse a su moto, abrazarlo por la cintura y alejarse con él.
Y ahora, no hacía sino pensar de más todo. Preguntarse cómo habrían pasado las cosas si hubiera obrado de manera distinta, si hubiera pensado mejor antes de actuar. ¿Por qué no se atrevía a regresar en el tiempo y cambiar las cosas? Hablar con el Wally de dieciséis, diecisiete y dieciocho años. Aconsejarlo. Decirle que debía dejar de coquetear con otras, dejar de hacerla enojar, evitar que descargara sus frustraciones en ella y sobretodo, evitar aquella conversación en la que decidió ponerle un fin a su relación. Quizá, sólo así, podría ser él quien la tuviera y no otro.
Soltó un suspiro prolongado y se recostó para mirar el cielo. Intentó convencerse de que estaba mejor solo pero le estaba resultando muy difícil.
Hacía apenas unas horas se había armado de valor y había ido a buscarla a su nuevo cuarto dentro de su universidad pero no la encontró. No había nadie dentro. Así que no pudo hablar con ella. Regresó después cada diez minutos, pero ella seguía sin aparecer. ¿Estaría con el chico de la moto, acaso?
¿También él debía seguir adelante, como lo hizo Jinx, o debía luchar por arreglar las cosas? La noche del café, lo había dicho enserio. No todo estaba perdido y podían recuperarlo. Pero era un trabajo de dos. Wally, aunque quisiera, no lo podría hacer solo.
Apoyó su brazo justo sobre su cara para evitar que el sol lo encandilara. Podía sentir su espíritu agrietado, como a punto de estallar. Nunca le había pasado. Nunca había estado tan inmerso con alguien en una relación así.
Platicara con quien lo platicara, todos le aconsejaban lo mismo. Le decían que si Jinx lo había superado él también debía hacer lo mismo. Que no la dejara quedarse en su corazón. Que para empezar, la relación entre ellos dos ni siquiera debía haber existido, eran totalmente opuestos. Que era un mundo demasiado grande y ya encontraría a la indicada. Que al fin y al cabo, ella era tan sólo una chica más.
Por mucho tiempo, el pelirrojo velocista se la pasó pensando en todas aquellas palabras, sin llegar a una conclusión propia.
Wally no podía creer que mientras él estuviera sufriendo ella se dedicara a flirtear con alguien más. ¿Por qué era tan mala?
Él no podía pensar en iniciar una relación con alguien más. Es decir, podía ir por ahí diciéndoles a las chicas lo guapas que eran o guiñando el ojo de vez en vez con alguna de ellas, pero nunca podía ir enserio. Había algo que lo hacía aferrarse fuertemente a la bella hechicera.
La amaba. La amaba. La amaba demasiado. No había dejado de hacerlo ni por un segundo. Y estaba segura de que ella tampoco lo había dejado de amar. Sólo estaba confundida y enojada. Y por eso le estaba dando tiempo. Le dejaría razonar la situación. Darse cuenta de que no era con Jason con quien quería estar. Era con él, con Wally.
Jinx no lo había superado aún, por eso lloró sin saber qué decir el día de la cafetería y por eso no podía auto declararse novia de Jason.
Entonces, tal vez, sus amigos tendrían que confrontar que Wally no quería a otra chica. Jinx sería su única, ya lo había decidido.
La dejaría quedarse en su corazón, toda la vida si era necesario.
No le importaba si su relación no estaba destinada a existir. Él, había recibido sus poderes en un accidente que tampoco estaba destinado a suceder. Y helo ahora, siendo el ser más veloz con vida. Tampoco le importaba si eran demasiado opuestos. A él le gustaba así. Todas sus diferencias eran precisamente lo que los unía.
El mundo no era demasiado grande. ¿Cuántas veces había logrado darle la vuelta entera en menos de un segundo? Y ya había encontrado a la indicada. ¡Era ella!
Jinx no era simplemente otra chica más, era la chica con quien quería pasar el resto de su vida y compartir cada momento de ella.
Se puso de pie con determinación.
Estaba convencido de que Jinx y él debían estar juntos. Ahora sólo quedaba convencerla a ella de lo mismo. Corrió de nuevo hacia el dormitorio de la chica. Y si no la encontraba lo volvería a hacer diez minutos más tarde. Y así sucesivamente. No se rendiría. No lo haría jamás. Jinx era el amor de su vida, lo tenía decidido. No le importaba qué tanto tendría que insistirle, lo intentaría siempre.
Jinx era la chica por quien pelearía hasta el final de los caminos y los días.
FIN
El fin. la verdad es que he querido hacer la continuación pero el tiempo no me alcanza. Por ahora he decidido concluirlo aquí.
Gracias por continuar leyendo :D
