Los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi, autora del manga de Ranma ½, obra del cual se basa esta historia.
Aprendiendo a querernos
Capítulo 20
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Era primavera por lo que aquellas nueves de color grisáceo desentonaban de gran manera a la época que se vivía, además, la temperatura había descendido bastante y el ambiente cargaba con una atmosfera pesada. Contraria a la estación que se vivía, esos fenómenos meteorológicos conjugaban de gran manera con los ánimos que se vivían en la residencia de los Tendo.
Todos esos cambios climatológicos se dieron días atrás, justo en el momento en que el maestro Happosai había caído enfermo, con el pasar de los días la casa de los Tendo fue cubierta poco a poco por una abrumadora sombra que anunciaba la muerte a la vez que reclamaba una víctima más.
Todos los que habitaban ahí sabían que era lo que estaba pasando, aun así, se negaban a ver la realidad, y más aún el señor Tendo que no quería creer que la muerte de su maestro se avecinaba.
Llamaron a un par de médicos para revisar el estado de salud del maestro, ningún supo dar algún diagnóstico de la situación que atravesaba. Como último recurso llamaron al doctor Tofu (debido al casorio de Kasumi, el joven médico marco distancia con los Tendo) para que este atendiera a Happosai.
Justo como esperaron, aquel pazguato doctor supo decir que era lo que le pasaba, sin embargo, las noticias eran desalentadoras.
Palabras más, palabras menos, pero lo que dijo el joven médico fue algo así, "Él ha agotado todo el tiempo que disponía para vivir", mas desgarrador aun fue la esperanza de vida que le calculaba la cual no pasaba de un par de días más.
Se preguntaran, ¿Cómo es posible que aquel viejo mañoso fuera a morir así de la nada?, sobre todo cuando la semana pasada seguía robando las prendas interiores que "encontraba" en sus caminatas nocturnas.
La explicación fue algo vaga por parte del doctor Tofu, pero al parecer, él maestro estaba provocando un desbalance de energías en el mundo, todo el poder y sabiduría que había acumulado a lo largo de sus años empezaba a tirar más del lado de su balanza, es por eso que la naturaleza entro en acción y poco a poco empezó a drenar la vida de él.
Aquella habitación que antes había sido adornada con prendas íntimas de todos los colores al igual que modelos, hoy en día, se encontraba al completo desnudo. Una amarga penumbra la engullía.
En el centro, descansaba el inerte cuerpo de Happosai, a su lado se hallaba uno de sus discípulos, Soun, el cual velaba a su maestro en sus últimos días de vida.
Hizo un esfuerzo monumental, pero como pudo, en cierto momento de lucidez logro medio incorporarse logrando así la atención del señor Tendo el cual corrió a su auxilio.
—¿Qué sucede maestro?
Pregunto con un desbordante tono preocupación en su voz.
El respiraba entrecortadamente, cada bocanada de aire provocaban demasiado dolor en su pecho, como si un sinfín de agujas a los atravesaran, aun así, logro hablar con la suficiente claridad para ser escuchado.
—So-un, ne-necesito ver a Genma y a Ran-ranma…ellos…necesito verlos…
Aquel esfuerzo que hizo por hablar e incorporarse, provoco que se desvaneciera y quedara de nuevo dormido. Más sorprendente aun fue el ver el semblante del maestro puesto que a pesar del dolor que sentía, aparentemente estaba en paz.
Con sutileza el señor Tendo lo acomodo en su futon mientras repasaba mentalmente las palabras del maestro Happosai.
Suspiro con cierta melancolía mientras se quitaba sus zapatos en la entrada de la casa y anunciaba su llegada.
Aquel ambiente tan pesado que se sentía en su hogar le resultaba demasiado incómodo. A pesar de ir a la universidad diariamente, estaba al tanto de la situación del maestro Happosai, tal vez no era una persona predilecta de su simpatía al igual que de sus aficiones, pero sabía perfectamente que nada sería igual si el moría.
Levanto su mirada al ver como su hermana la recibía, Akane sonrió de medio lado al ver como ella mantenía una linda sonrisa a pesar de toda la tristeza que se vivía y sentía en el dojo Tendo. Admiraba la fortaleza de su hermana mayor.
—Bienvenida a casa Akane—Dijo con delicadeza.
La artista marcial asintió con la cabeza.
—¿Y cómo sigue el maestro?
Se llevó sus manos al vientre al tiempo que su sonrisa se torcía, aquel gesto no auguro nada bueno para la peli-azul, sintió una enorme punzada en la boca de su estómago al ver como su hermana mayor empezaba a llorar levemente.
A tales hechos que presenciaba las conjeturas en su mente se empezaron a hacer, por lo que en su cabeza se llegó a cruzar la peor de las situaciones posibles, que el maestro haya muerto, sin embargo, afortunadamente la entrada de Nabiki en la situación le aclaro un poco las cosas.
Se sorprendió al verla en casa, la última vez que la había visto fue en navidad, quería lanzarse a los brazos de su hermana mediana, pero no era el momento para hacerlo, todo debido a la situación que atravesaban.
—Está bastante mal Akane, el doctor Tofu vino a verlo, el diagnóstico es bastante desalentador…
Con esa información las conexiones se dieron. Bajo su mirada un tanto triste y hablo con temor a lo que escucharía, aun así reunió todo el valor que le fue posible y se preparó para recibir la peor de las noticias.
—¿Cuánto tiempo le queda?
—Es cuestión de días, realmente no hay nada que podamos hacer.
Dolor, eso fue lo que sintió al escuchar las palabras de Nabiki, con todas sus fuerzas logro evitar el lagrimear y hablo de nuevo.
—Y papa, ¿Cómo está?
—Bastante mal, no ha querido despegarse de él.
Eso la hacía sentirse más mal aun, odiaba que sus seres queridos tuvieran sentimientos de tristeza, en aquel momento quiso encontrarse con su padre y darle consuelo alguno, aun así, fue detenida por la castaña ya que recomendó que dejaran por un momento solo a su progenitor para que pudiera digerir las cosas.
Observo como su hermana se recargaba en una de las paredes al tiempo que de su bolsillo extraía lo que parecía ser un cigarrillo, de sus bolsas traseras extrajo un encendedor y prendió aquel pitillo. Se sorprendió bastante, era la primera vez que la veía fumar.
Miro atentamente la silueta de su hermana y noto lo mucho que había cambiado, poco quedaba de aquella chica que siempre usaba shorcillos y blusas cómodas al tiempo que traía una revista de moda entre su manos o alguno que otro bocadillo, no, ahora se vestía de una forma más formal, por así ponerlo, además usaba maquillaje entre otras características que resaltaban su figura, había cambiado mucho.
—No me veas con esos ojos—Anuncio Nabiki—Estoy segura que con el tiempo tú también empezaras a fumar, son hábitos que adquieres en la universidad.
Akane parpadeo un par de veces algo confundida, cómicamente negó con su cabeza con demasiada exageración.
—No. no es eso, solo pensaba lo mucho que has cambiado a cuando vivías con nosotros…
Con mueca y mirada perspicaz hablo.
—¿Y cuál es tu veredicto hermanita?
—Pienso que te ves más como alguien más madura, más bonita...
Mostro su sonrisa enseñándose complacida por las palabras de su hermana, apago el cigarrillo que tenía en mano y los restos de este los deposito en un pequeño cenicero que estaba en la mesa del centro.
—Tú también has cambiado Akane, puedo decir plenamente que eres hermosa.
Ese halago logro sonrojarla, no era muy común el recibir flores de su avara hermana, pero a pesar de que sus palabras la hicieron sonreír, se sintió estúpida puesto que la situación que se vivía no era apta para estar pensando en esas cosas.
Recobro la tranquilidad y hablo de nuevo la peli-azul.
—Me alegro que hayas vuelto a casa.
—Yo también, aunque desafortunadamente el día de hoy tengo que regresar, mañana tengo exámenes parciales—Akane esperaba que se quedara un poco más, sentía que las tres debían de apoyar a su padre en aquel momento tan difícil que se vivía—Afortunadamente mi "uní" tuvo una visita a Tokyo por lo que aproveche, después de todo, oí de Kasumi lo afectado que estaba papa…
—…Si, realmente la ha pasado mal.
—En fin, mejor hablemos de otra cosa, no es lo mío el deprimirme—Llevo uno de sus dedos a su mentó—Mejor dime, ¿Qué tal te ha ido en la universidad?
Bajo su mirada y observo el líquido verdoso de la taza que tenía en manos, en el mismo lugar empezó a girarla procurando quitarle un poco lo caliente y hablo.
—Bien, realmente me ha grado la Toodai, de momento las clases no las he sentido pesadas, además de que Yuka asiste conmigo…aunque, bueno aun no termino de acostumbrarme a estar rodeada de pura chica.
—¿He? Es cierto, había olvidado ese detalle—De forma espontánea Nabiki empezó a reír levemente—Yo realmente no podría estar en tu situación, sería bastante aburrido asistir a una universidad así, sin poder convivir con chicos.
—¿Y por qué lo dices?—Pregunto un tanto confundida.
—Bueno…—Perfectamente logro imitar a un chica cohibida al tiempo que llevaba sus manos al rostro fingiendo una perfecta timidez—Tú me entiendes, ¿No hermanita?—Para rematar, la chica agrego un coqueto giño logrando así sonrojar a Akane la cual entendió perfectamente lo que quería decir su hermana.
Ante la reacción de la peli-azul, ella estallo de risa por lo inocente que podía ser, se recompuso y volvió a hablar.
—¡Era solo una broma! Bueno, no del todo, después de todo estamos en una edad que es bastante normal este tipo de temas…
—¡Yo-yo no he hecho nada de eso en la universidad Nabiki!
—¡Y me alegro Akane! Malo sería que así fuera, después de todo estas en un instituto de señoritas…
Aunque paciera imposible, se ruborizo aún más provocando el furor inmediato de la castaña. Por su parte, pensaba Akane que en cualquier momento le saldría humo blanco de la cabeza.
—Pero bueno, ya que tocamos el tema hermanita, ¿tienes alguno novio escondido por ahí de nosotros?, ¡Prometo no decir nada a papa!
Ella negó de inmediato, aunque no tan abruptamente a como lo hubiera hecho en el pasado, se limitó a decir un tranquilo "no" y tomo un pequeño sorbo de su taza.
—Mmm…no me dirás que te has empezado a fijar en…
—¡Te equivocas!—Cayo de forma automática a su hermana al ver hacia donde se dirigía su suposición—Solamente no he conocido a nadie…que me llame la atención.
—Ciertamente, es un alivio escuchar eso, realmente empezaba a preocuparme…
—¡No había por qué preocuparse, para empezar!
—Aun así, no crees que deberías conseguir alguien, no me dirás que planeas retirarte en un convento de monjas hermanita, sé que sería tu decisión, aun así, no me agradaría la idea…
—Deja de dar las cosas por hecho Nabiki, como dije, solamente no he conocido a alguien especial.
La castaña se levantó de su asiento y tras dar la razón a Akane le comunico que faltaba poco para que se fuera de casa por lo que tendría que darse un baño para irse fresca.
Pero antes de que saliera de la habitación, miro una vez más a su hermana la cual la observo con intriga al preguntarse que pudo haberla detenido.
—Antes que lo olvide, papa me pido que contactara al tío Genma, al parecer el maestro quiere verlos por última vez, trate de contactarlos por teléfono pero nadie respondió. Te agradecería si te encargaras de la tarea, deje su número junto al teléfono…
La escena se había vuelto una constante, aquella donde justo después de regresar de la universidad, a casa, Ranma preparaba la comida tanto para el como para Asuka pues debido a que sus padres habían conseguido trabajo, parte de las tareas domésticas recaían en él.
Una vez que puso su guiso en la estufa salió de la cocina y encamino a la sala donde cierta chica descansaba en uno de los sofás mientras ojeaba una revista de moda.
—¿No se supone que debes hacer un ensaño?
Pregunto con la ceja alzada el chico, por su parte, ella bajo la revista hasta la altura de sus piernas, hizo una mueca y hablo, aunque con cierto puchero.
—Pienso hacerlo al rato…
—Si claro, justo como la última vez…
Cómicamente la chica llevo la revista a su rostro en un intento por cubrir la timidez y el rubor que surgió repentinamente. Ranma parpadeo un par de veces mientras el rubor también surgía en su rostro al ver que sus mentes habían llegado al mismo punto.
Aun con revista en mano, la chica empezó a juguetear con sus dedos.
—Bueno, si somos honestos, tú tienes la culpa que no hiciera mi trabajo la vez pasada…
—¡Mi-mi culpa!—Se levantó de su asiento debido a lo sobresaltado que estaba, desvió la mirada apenado y contesto—¡Tampoco es como si hubieras puesto resistencia…!
Repentinamente, el estruendo del sonar del teléfono interrumpió a la pareja de jóvenes. Asuka de inmediato se incorporó y tomo el auricular en un intento por recuperarse. Una vez con el teléfono en mano, suspiro profundamente y contesto la llamada.
Aun con el rubor en su rostro, el chico siguió los movimientos de su novia, la vio levantar el teléfono y responder a la llamada con su dulce voz.
Simplemente, cada día que pasaba le encantaba más Asuka, las cosas entre ellos dos no podían ser mejor. Nunca llego a imaginar que terminarían en este punto, sobre todo cuando llego a pensar que estaba "roto" hablando metafóricamente en temas de amor.
Tuvo que salir de su ensoñación luego de que la susodicha lo llamara un par de veces debido a que el chico parecía ido.
—¿Qué pasa?
Parpadeo un par de veces, paso su mano derecha sobre su rostro como si tratara de limpiarlo.
Él no lo noto, pero ella torció sus labios levemente como si tratara de ocultar algo, aun así, no fue capaz de hacerlo por lo que se limitó a responder de una forma que pareciera neutral, aunque realmente se preguntaba cómo iba a afectar a su novio las nuevas noticas.
—Mmm…buscan a tu papa.
Enarco su ceja izquierda, era bastante extraño que alguien llamara a su progenitor. Que el recuerde durante el tiempo que llegaron a vivir a Shibuya esta era la primera vez que alguien llamaba buscando a su padre, aunque bueno, conociéndolo, lo más seguro es que había contraído nuevas deudas.
—Huh…¿Sabes quién es?
Torció aún más sus labios, casi hasta transfórmala en un mueca un tanto incomoda, inhalo y exhalo profundamente para posteriormente recobrar el ritmo de la plática. El chico perfectamente la observo, sus expresiones corporales habían cambiado radicalmente hasta el grado de ponerla tensa o incluso un tanto insegura u temerosa, un estado en que pocas veces le había visto así.
Ella hablo con un tono de voz casi taciturno.
—Es esta Akane.
Una leve corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo hasta el grado de tensarlo, por inercia llevo uno de sus manos a su mentón al igual que su ceño se desencajo y sus ojos empezaron a desorbitar.
Estaba bastante apantallado, no pensó escuchar de ella en mucho tiempo, es más, ni siquiera creyó volver a saber de ella, mucho menos espero que lo llamara, aunque bueno, técnicamente Asuka había mencionado que buscaban a su padre, mas no a él.
La curiosidad empezó a llenarlo de gran forma, trato de sonar normal y tranquilo, aunque sí mucho efecto.
—¿Sabes por qué llamo?
—No, solo pregunto por tu papa…—Con cierto temor en voz, ella siguió hablando— ¿Quieres hablarle?
Realmente no sabía qué hacer, desconecto por un momento su raciocino y por instinto movió la cabeza de forma positiva.
Una vez que tomo el auricular en su mano derecha, se tomó su tiempo para inhalar una gran cantidad de aire.
—Bueno.
Sus palabras se estrellaron en la bocina del auricular, al otro lado de la línea hubo silencio después de que hablara el oji-azul, él sabía perfectamente que lo habían escuchado puesto que escucha la respiración un tanto agitada de alguien por el teléfono.
—¿…Ranma? ¿Eres tú?
Se sorprendió por lo diferente que se escuchaba su voz, aunque claro, había pasado ya bastante tiempo desde que la había visto por última vez por lo que era obvio que su voz se hiciera, como decirlo, más madura. La suya había hecho lo mismo.
—…sí…
Las siguientes palabras que ella menciono lo sorprendieron bastante, y no por el significado de estas, si no por el tono en que las decía, se escuchaba, bien. Siempre creyó que si se volverían a ver, ella mantendría algún recelo alguno a su persona por la forma en que se dieron el último adiós.
—Vaya…realmente suenas distinto, tu voz es diferente, como decirlo, más madura…
De alguna forma, dicha declaración logro cohibirlo por un momento. Asuka logro notar ese estado puesto que apareció un poco de rubor en el rostro de Ranma, sin embargo, aunque le intrigaba que pudo haber causado para que su novio se pusiera así, decidió no darle importancia al asunto.
Confiaba en él, por lo que sin decir una sola palabra, se retiró de la sala buscando dar un poco de privacidad a Ranma. Ella decidió darle un ojo al guisado que se cocía en la cocina.
Siguiendo la conversación de Ranma con Akane. El esbozo una sonrisa de medio lado y hablo.
—…Tú también suenas diferente.
—Je, bueno, ha pasado ya bastante tiempo desde que nos vimos, es lógico que haya cambios…
Los dos callaron mientras que sus mentes los llevaron a aquel día que se despidieron. Para romper aquel silencio incomodo que se presentara Akane empezó a reír levemente.
—Jeje… creo que no es el momento de recordar ese tipo de cosas…el pasado es solo eso…
Parpadeo este Ranma a la vez que asintió.
—…Si, bueno, he escuchado que buscas a mi padre, ¿no?
Al otro lado de la línea, una vez que Akane recordó el por qué había llamado, sus ánimos se apagaron un tanto y cuando volvió a hablar, lo hizo con un tono entristecedor.
—Así es, aunque también el asunto que quiero tratar con el tío Genma es algo que te incumbe a ti.
Su repentino cambio de voz no le auguro nada bueno.
—¿…De que se trata?
Al otro lado de la línea se empezaron a escuchar gimoteos, una situación que desconcertó a Ranma de gran manera. El impacto se hizo mayor cuando escucho las palabras entrecortadas de Akane a causa del inminente llanto.
Tomoya-san
