Capítulo 21

"En la Oscuridad, Estrellas"

Willy y Sahira continuaron en silencio, como si este se hubiera detenido, cuando decidieron que ya era hora de regresar y dormir. Y al pasar por la habitación de él, la chica se dirigió hacia él:

-¿Cómo te sientes?

-Ya un poco mejor gracias

-Willy -dijo ella- si me lo permitieras desearía hacerte un regalo, uno muy especial.

Él la miró con una expresión de incredulidad y extrañeza levantando y torciendo un poco su labio superior -¿Qué clase de regalo?, -preguntó él.

-No podría decírtelo ahora. Pero te aseguro que no te haré daño, por favor -dijo con calma- confía en mí.

Willy asintió en silencio y ambos entraron en la habitación.

-Sahira lo recostó suavemente en la cama y le quitó el sombrero y el saco, ella se recostó, del lado derecho junto a él, y haciendo movimientos pausados y lentos se acercó a sus labios y lo besó con una ternura y pureza que lo hizo sentir reconfortado, cerró entonces los ojos, el cansancio del día y el llanto lo habían agotado por completo.

La joven acariciaba su cabello suavemente, poco a poco esa sensación lo adormeció haciéndolo sentir relajado y cómodo, cayendo en un profundo sueño. Entonces las imágenes empezaron a cristalizarse tomando forma de entre las sombras de su sub conciente...su padre estaba en el sueño, y el pequeño Willy traía en sus manos la cajita transparente donde guardaba la flor de azúcar con menta...Willy seguía discutiendo llegando sin fijarse a bordo del auto de su padre hasta la puerta del salón de eventos del colegio...

-Bájate Willy -dijo enérgicamente su padre.

-Pero no quiero ir¡se burlarán de mi!

-No seas débil, bájate y trata de socializar.

-Pero...

-Basta Willy no me hagas perder el tiempo¡BAJA YA!- dijo subiendo el tono de su voz.

Willy descendió del auto y él mismo se veía ante la inmensa puerta del auditorio, sentía miedo de entrar, e incertidumbre por su propia seguridad. Sobre su cama en la realidad y fuera del onirismo Willy se estremecía un poco y agitaba de un lado a otro la cabeza, Sahira trataba de calmarlo y posaba suavemente las manos sobre sus sienes.

Su ensueño continuaba...empujó la puerta y vio como un grupo disperso de chicos y chicas de su edad, más ataviados que de costumbre se volteaban hacia él para mirarlo, murmurar algo y después ignorarlo. Con temor y absoluta vergüenza caminó cabisbajo hacia la parte izquierda de aquel salón, ahí donde se encontraban alineadas una serie de sillas para la gente que quisiera descansar o esperar...hacia el centro veía el espacio destinado para la pista de baile y hacia la derecha sus ojos alcanzaron a ver del otro lado una mesa con bebidas y alimentos y muy cerca de esta la hilera de sillas para las niñas que esperaban que algún valiente se animara a sacarlas a bailar. Willy se sentó, tenía la cajita con la flor entre sus manos, miró de reaojo hacia un lado y pudo observar como lo miraban un grupo de chicos "buscapleitos", los cuales no eran muchos pero eran más que él solo. Comenzó a sentir de nuevo esa sensación de soledad sustituida por la angustia.

Bajó la cabeza con lentitud y prefirió mirar hacia el lado opuesto y al hacer el giro y subir un poco su vista algo extraño (para él) sucedió...sus ojos se encontraron con unos que nunca había visto pero le resultaban familiares, eran grandes y color de rosa, llenos de vida y alegría...

Al pequeño Willy le pareció que jamás había visto una niña tan bonita y diferente, así que su primera reacción fue sonreír, pero genuinamente, no con la sardónica mueca a la que se veía obligado a estar debido al aparato dental. Como Willy se encontraba sentado en una silla la niña se agachó un poco para hacerse escuchar a través de la estruendosa música y lo saludó:

-Hola ¿me puedo sentar?- dijo ella,

-Eh, si- respondió Willy sin dejar de verla

-¡Gracias!-

El rostro del pequeño Willy pareció ensombrecerse de pronto...

-Eh, disculpa ¿no te equivocaste?

-¿Cómo?, -respondió de nuevo la pequeña.

-Si, dime¿qué no estás buscando a otra persona?

-No, te busco a tí- y la chica sonrió mostrando unos dientecillos recién alineados y encarrilados por sendos frenos superiores e inferiores pegados a toda su dentadura.

Willy pensó que al menos esa niña conocía aunque fuera en menor grado el dolor por el que él pasaba. Y sintió una agradable empatía.

-Entonces ¿no vienes a burlarte de mí?, preguntó él.

-¡Claro que no¡llevar frenos es muy doloroso,¿porqué piensas eso?

-Pues porque todos lo hacen

-Pues yo no Willy

-Un momento¿cómo sabes mi nombre?- preguntó asombrado.

-Bueeeno...es que tu padre es un reconocido dentista y una tía mía se atiende los dientes con él y siempre le pregunta por ti. -inventó ella.

-Ah, pues ¡vaya que mi papá atiende a muchas personas!. Por cierto...¿tú cómo te llamas?-

-Ah, disculpa, mi nombre es Mab, jeje-

-Me da mucho gusto conocerte- le contestó Willy

-Igualmente - respondió ella

Al pequeño pareció olvidársele por un momento en donde estaba, incluso se sintió bien y a gusto y en un lapso de regreso a la realidad que tuvo se percató de que los chicos buscapleitos que conspiraban contra él hacía unos momentos se habían retirado ya, y al parecer se ocupaban de asuntos más importantes.

-Willy¿quiéres salir a conversar aquí afuera?

-Si, aquí hay mucho ruido.

Con alegría salieron juntos y se sentaron en unas bancas que decoraban la parte exterior del salón de eventos, había ahí también algunas otras parejas y grupitos de amigas o de amigos platicando animadamente. Ya acomodados, de pronto Willy recordó la caja que traía en las manos y sonrojándose un poco miró a Mab.

-Ah, Mab, dime; ¿aceptarías esta flor?, creo que sería un lindo adorno para ti, porque veo que no llevas ninguno.

Los ojillos de Mab se abrieron, a la vez que sonreía admirada...

-Pero ¡qué corsage más bello!, claro que lo acepto¡gracias Willy!

Al desenvolverlo un exquisito aroma a dulce impregnó el ambiente a su alrededor

-¡Oh!, es de azúcar- dijo Mab

-Así es, -le contesto Willy- yo mismo la he fabricado -esto último lo dijo con un orgullo que hizo radiar su cara de felicidad.

Y colocándosela en la muñeca como una hermosa pulsera le dijo:

-Pues ¡vaya que tienes talento!, jijiji está muy hermosa.

-Gracias, -dijo Willy con dificultad- me alegra mucho poder obsequiársela a alguien que parece apreciarla genuinamente.

-¡La voy a guardar por siempre!

-¿Qué¡claro que no!, debes comértela, su sabor es delicioso...-dijo Willy entre risas-

-¿Bromeas?, nunca ningún chico, y menos uno tan apuesto me había obsequiado una flor, y quieres que me la coma? JAJAJA ¡olvídalo¡no soy una vaca! jajaja

Willy se sonrojó un poco, pero no dejó de mirarla, el ambiente era suficientemente relajado y a gusto como para sentirse mal, esa chica había logrado hacer que se olvidara de sus propios frenos y limitaciones, se sintió libre, y sintió que el esfuerzo por la realización de ese magnifico confite floral había valido la pena.

Siguieron platicando un rato más, y de pronto la pequeña Mab le anunció que debía de irse ya que pronto pasarían a recogerla de aquel baile, Willy asintió en silencio... de pronto escuchó un claxon sonar con discreción en la calle a unos metros de donde ellos se encontraban...

-¿Te volveré a ver Mab?

-Claro que sí¡siempre que quieras Willy!

De pronto ambos se callaron y se miraron a los ojos. Mab se acercó a él y por uno de los costados de la burda máscara se las ingenió hábilmente para darle un pequeño beso en la punta de la nariz.

-¡Hasta luego Willy!

-Adiós -le dijo él en un tono casi inaudible- estaba feliz y no creía lo que le acababa de pasar.

Todo comenzaba a esfumarse en suave vapor etéreo de ensueño color violeta, y de regreso, en la realidad Willy se sentía tranquilo, su rostro reflejaba paz y relajación, e incluso aunque dormido se dibujaba en su faz una sonrisa genuina, no aquella que siempre fingía bajo su apariencia de fortaleza exterior. Y por unos instantes en sus sueños Willy Wonka era feliz.

Sahira dictaba una clara y queda orden en su oído derecho:

-Willy, este sueño lo tendrás siempre hasta que el pasado se vuelva difuso en tu memoria y el onirismo de esta noche creas, pienses y sepas, que fue lo que en realidad sucedió. Sahira posó sus labios sobre su frente y un breve resplandor con forma de estrella como un pequeño cristal se derritió sobre la testa recién besada.

La joven salió de la habitación y se dirigió a su cuarto...mañana sería un largo día de preparación para su innombrable partida.