21 - Harta (Pepper renuncia a su trabajo)
Las portadas de todos los periódicos mostraban la misma fotografía: su jefe, el billonario playboy Tony Stark en un oscuro callejón en evidente estado de embriaguez y abrazado a lo que a todas luces parecían dos prostitutas.
Pepper volvió a mirar la fotografía suspiró hondo y dijo enfadada:
- Tony, renuncio a mi trabajo. No puedo más.
- Sabes que no son prostitutas. Jamás pagaría por sexo teniéndolo gratis. Puedo tener a quién quiera cuando quiera. Todas las mujeres del planeta…-esbozó esa misma sonrisa cargada de suficiencia que siempre retrataban los medios de comunicación.*Menos una, que está hecha una furia delante de mí* pensó de pronto.
- No es gracioso. Y ya lo sé. Es la opinión pública quien lo cree y francamente no se dedicarán al oficio, pero tienen toda la pinta…-contraatacó ella.
Tony intentó apartar el último pensamiento que había asaltado su cerebro, centrándose en ganar aquella vital discusión.
- Vamos, Pepper no puedes abandonarme. Y menos ahora. ¿Quién me va a ayudar a salir de este lío? No me dejes con todo esto. Eres la única que puede arreglarlo. Necesito un comunicado y que llames a relaciones públicas, a mis abogados y…
Su asistente personal lo cortó con un movimiento de la mano y una mirada furibunda.
- Precisamente Tony, no tengo ganas de lidiar con todo esto. Arréglalo tú. ¿No te has metido en este lío tu solito? Te recuerdo que no me pagas para esto.
- Te subiré el sueldo.-intentó a la desesperada.
Pepper sopesó sus escasas opciones. Finalmente siguió con claridad y firmeza.
- No es cuestión de dinero. Tengo integridad y sé distinguir lo que está bien de lo que está mal. Cosa que a veces dudo que tu sepas hacer. Moralmente estoy harta de justificar tu comportamiento estúpido e irresponsable.
- Pepper.-imploró él con cara de cachorrillo apaleado.
Su asistente personal odiaba ese tono suplicante y esos ojillos llorosos. Esa manera de suplicar ayuda que utilizaba cuando se veía completamente perdido ante el tamaño de su estupidez. Sin el menor atisbo de remordimiento le contestó muy digna:
- Lo siento, Sr. Stark. Pero esta vez tendrá que arreglárselas sin mí. Desde este momento le presento mi dimisión inmediata e irrevocable con efecto inmediato.-dijo mientras le tendía un papel firmado de su puño y letra.
Él no dijo nada más. Tan sólo se quedó estático como una estatua de sal. Incapaz de pensar en nada que pudiera convencerla de quedarse. Había sido tan rápida en alcanzarle la dichosa carta de dimisión, seguramente la tenía preparada desde antes. Desde hacía muchísimo tiempo. *¿De qué te sorprendes, Stark?* Pensó con tristeza, lo raro es que haya aguantado tanto. De pronto la parte más rebelde de su cerebro tomó el control.
- Pues no pienso aceptarla.-dijo resuelto mientras rompía en pedazos el papel delante de ella.
Pepper levantó las cejas indignada y después con estudiada parsimonia dijo:
- No importa, tengo más copias en mi mesa.-y salió de su despacho con elegancia, sin mirar atrás.
A la mañana siguiente Pepper estaba en su puesto como si nada hubiese pasado. Y la crisis mediática resuelta.
Lo que los miembros de la junta y el mundo entero no sabían, era que Tony se había pasado la tarde arrodillado sobre el suelo del despacho de Virginia "Pepper" Potts, delante de su mesa. Suplicándole que le ayudara a rebajar ante los medios el último escándalo en que se había visto envuelto. Haciendo que todo el mundo en Industrias Stark se volviera a mirarlo como si estuviera loco y Pepper fuese una mujer fría y sin corazón. Y que Virginia, por el simple hecho de no aguantarlo más, había accedido a sus deseos. Finalmente, había aceptado volver a su puesto de trabajo para que dejara de atormentarla con sus gritos y salidas de tono. Y que en el fondo, su trabajo había llegado a gustarle demasiado durante este último año como para renunciar. Además el nuevo aumento de sueldo no estaba nada mal. Le permitiría comprarse dos pares de estiletos de diseño al mes, como mínimo.
O al menos eso es lo que se decía a sí misma. Que no había otro motivo. Para nada.
Otra historieta de los primeros tiempos pre-Afganistán... Realmente hay algo adictivo en escribirles así, cuando empiezan a conocerse.
Gracias por leer y por los comentarios. Me hizo feliz saber que la anterior historieta os gustó tanto y que os hizo reír. ^^
