INTERCAMBIO DE VIDA

(Life Exchange)

Por Rozefire

Traducido por Inuhanya


Capítulo 21: Qué Significa?


"No."

"Pero no has escuchado el trato todavía, nena, cómo puedes estar segura que no quieres-"

"No."

"Si sólo-"

"No."

"Realmente no es así de malo cuando lo consideras-"

"Dije no y no significa no así que, NO!"

Naraku se echó para atrás levemente y cruzó sus brazos. "Bueno, si vas a ser una perra por eso…"


Alguien estaba cantando algo en algún dialecto extraño que no reconocía cuando comenzó a despertar. Hizo una mueca cuando el dolor se disparó por su pecho mientras inhalaba profundamente, haciéndolo curvarse con la sensación. Su mejilla raspó el sucio y rocoso suelo y comenzó a darse cuenta que algo no estaba bien en su habitación.

Lentamente abrió sus ojos y comenzó a sentarse antes de enfocarse. La primera persona a la que vio fue Bankotsu y su labio curvado tras la espalda del bastardo. Silenciosamente comenzó a ponerse de pie… si pudiera escabullirse tras el idiota y partirle el cuello-!

Momentáneamente había mirado a la segunda persona en el claro con ellos… Kagome.

Las manos de Inuyasha subieron lentamente y tocaron la tela de su camiseta… debajo, su pecho casi estaba quemado… no mucho. Pero lo que más lo sorprendió fue lo que había salido de Kagome. Además del hecho de que era la chica a la que le había hecho el amor apenas esa mañana, este tipo de poder sólo se emanaba de alguien como Kikyo. Poderes espirituales de purificación. Los poderes de Kagome siempre habían sido bajo tierra y sutiles… pero lo que había surgido de sus dedos hace unos minutos había sido una fuerte corriente de energía que probablemente intentaba matarlo.

Lo que sea que hubiese pasado mientras estuvo 'lejos' estaba más allá de él… pero necesitaba arreglarlo.

"Imaginé que no estarías fuera por mucho tiempo."

Inuyasha le dio una mirada de golpe a Bankotsu quien se había girado y estaba considerándolo con brazos cruzados y una cabeza ladeada. Una sonrisa arrogante estaba exhibiéndose en el rostro del humano… haciendo que Inuyasha quisiera levantarse y borrársela.

Aunque las habilidades de Bankotsu con esa enorme espada no eran para burla o subestimación. Una mirada le dijo a Inuyasha que Tessaiga estaba muy lejos… al lado de Kagome - y entre él y Kagome estaba Bankotsu, la barrera.

"Bastardo… nos traicionaste a todos!" espetó Inuyasha mientras se enderezaba tembloroso. Era él o era un poco difícil respirar? Probablemente él…

Bankotsu le dio una perezosa mirada. "Oh, sólo siéntate Inuyasha. Prácticamente estás muerto."

Eso no era nada comparado a las heridas que tenía Kagome. Pero Kagome no parecía notar sus heridas… en vez, estaba arrodillada al lado del agua del cañón con las puntas de sus dedos sumergidas en la represa, extrayendo energía de la naturaleza para canalizarla en el encantamiento que parecía estar haciendo.

"Qué haces?" La llamó Inuyasha.

Los cantos de Kagome se desvanecieron mientras lentamente le dirigía una larga mirada. Casi lo heló hasta los huesos… qué demonios era eso?

"Continúa." Le espetó Bankotsu, apretando una mano alrededor de la empuñadura de Banryuu que descansaba contra su hombro. Ella le dio una insegura mirada antes de cerrar sus ojos y concentrarse en su trabajo de nuevo.

Los ojos de Inuyasha se fruncieron. Le dirigió una tormentosa mirada a Bankotsu. "Qué carajo le hiciste?!" gritó él. "Has hecho algo!"

"Admito que pude haber persuadido un poco… pero ahora ella está saltando ante la oportunidad de ayudar, no es así querida?" Bankotsu no esperó por la respuesta de Kagome. "Y a ti no te necesito. Tu presencia aquí es indeseada y tu vida es dispensable para mi… así que…"

En un destello Banryuu fue movida de su hombro en un amplio arco ante él. El suelo entre ellos de repente comenzó a agrietarse e Inuyasha apenas tuvo tiempo para salirse del camino mientras la fuerza invisible se estrellaba en el acantilado donde había estado sentado momentos antes… bañando a Inuyasha con tierra y rocas.

Terminó en cuestión de segundos e Inuyasha tosió mientras el polvo caía alrededor. Miró a Bankotsu quien lucía tan arrogantemente malvado como siempre. "Apuesto que no sabías que podía hacer eso, verdad?"

Inuyasha jadeó mientras miraba el daño que había infligido la espada… el viento cortante?

"No es el viento cortante, si eso es lo que estás pensando." Continuó Bankotsu, como una especie de lector de mentes. "Obviamente no tengo el youki para producir algo como eso… dudo que tu limitada capacidad cerebral comprendería cómo una espada forjada por humanos pudiera hacer eso."

Inuyasha le dirigió una mirada a Tessaiga… si sólo tuviera la velocidad para pasar a Bankotsu y agarrarla… tal vez Sesshomaru tuviera la velocidad. No era justo que no hubiese heredado ese tipo de velocidad de su padre… maldito Sesshomaru! Tiene todos los genes buenos!

Su mente estaba pensando - no algo bueno de hacer en este tipo de situación. No iba a derrotar a esa espada solo… eso era seguro… así que en vez intentó volver su atención a Kagome. "Por qué estás ayudándolo? Por qué me atacaste?! Kagome, maldición, respóndeme!"

"Shh!" Siseó Bankotsu. "La distraerás - está ocupada!"

"Jódete." Murmuró Inuyasha mientras miraba alrededor desesperado por ayuda… necesitaba recuperar a Tessaiga - preferiblemente sin ser cortado por la gran espada en manos de Bankotsu. "Oh, dios mío - qué demonios es eso?!" Inuyasha señaló al cielo.

"Crees que realmente voy a caer con eso?" Bankotsu sonrió. "No soy estúpido."

"No alardees."

"Eres horriblemente rudo para ser rey, sabes."

"No soy rey. Tú lo eres."

"Oh sí, el trono es mío, no tuyo." Bankotsu miró brevemente a Kagome cuyo entrecejo estaba fruncido en concentración. "Y ella es mi esposa, no la tuya."

Tal vez ese había sido un paso muy lejos para la frágil paciencia y tolerancia de Inuyasha. "Bueno, está a punto de ser viuda!" Se precipitó él, apuntando hacia Bankotsu quien bostezó casi perezosamente y se preparó para mover a Banryuu.

Pero todo llegó a un repentino alto…

Inuyasha desaceleró hasta detenerse, a unos metros de Bankotsu… el líder del Shichinin-tai soltó a Banryuu y estaba doblándose, sujetando su estómago como si tuviera un terrible agonía. Después de unos momentos sin respirar, Bankotsu colapsó en el suelo, aún haciendo muecas y temblando de dolor. Inuyasha apenas captó el murmurado, "Perra…"

Él rápidamente miró a Kagome quien había sacado sus manos del agua y estaba mirando a Bankotsu con total desprecio. "No tienes estómago para el dolor." Le dijo fríamente. "Un típico hombre."

Por un momento parecía como si todo fuera a estar bien. Bankotsu estaba muriendo, Kagome estaba viva… enojada con él, pero aún, estaba viva. Inuyasha abrió su boca para hablarle… cuando se dio cuenta que el aura de Bankotsu no estaba debilitándose… estaba haciéndose más fuerte.

Mucho más fuerte.

Tal vez había contado sus pollos muy pronto? "Mierda!" Maldijo Inuyasha mientras pasaba al humano quien rápidamente estaba levantándose de nuevo, a pesar de haber tenido lo que parecía un ataque. En segundos, Inuyasha levantó a Tessaiga y se giró hacia Bankotsu quien había imitado su acción en agarrar a Banryuu.

El labio de Inuyasha se curvó con rabia y le disparó una mirada a Kagome. "Kagome - por qué hiciste esto?!"

Él no obtuvo respuesta. Simplemente se puso de pie temblorosamente y comenzó a alejarse. Iba a irse?!

"Quédate ahí donde estás, señorita!" gritó Bankotsu con advertencia. Kagome se paralizó y lo miró tormentosamente.

"Dijiste que podía irme."

"Cambié de opinión." Respondió él.

Inuyasha estaba perdido. Qué demonios estaba pasando aquí? Por qué Kagome estaba ayudando a este bastardo…? Estaba loca?!

Nubes de tormenta comenzaban a moverse en el cielo azul sobre ellos, casi como si llegaran de la nada. Inuyasha desvió una insegura mirada hacia arriba mientras unas cuantas gotas de lluvia caían en el cañón, golpeando su mejilla y goteando en la brillante superficie de Tessaiga.

"Ah…" Bankotsu lucía complacido. "Y aquí viene el resto del calvario…"


"Entonces planeas sentarte ahí por toda una eternidad y llorar?"

Kagome levantó una fruncida mirada hacia Naraku. Su cuerpo estaba muy golpeado para moverse mucho. "Parece que no puedo hacer mucho más en este momento."

Un largo y tenso silencio se extendió, durante el cual Kagome hizo pequeñas caras de conejo en la blanca superficie con su propia sangre y Naraku atrapó algo entre sus dientes.

"Quieres jugar al Ojo Espía?" ofreció él eventualmente.

"No."

"Sólo pregunto." Él giró sus ojos y regresó a jugar con sus pulgares.

Otra larga pausa se extendió… Kagome miraba vaciamente el suelo. Tal vez si sólo lo ignoraba, se iría.

"Podemos discutir el trato de nuevo?"

"No."

Él suspiró irritado y cruzó sus brazos gruñón. "Sabes, sólo porque me mataste, no significa que seas libre de nuestro primer trato. Tu alma aún es mía, de la misma forma que mi obsequio de larga vida aún es tuyo. Nuestros tratos no pueden romperse en la muerte."

Kagome levantó su cabeza para mirarlo con horror. "Qué…?"

"Es cierto, aún poseo tu alma. Y ahora como ha sido liberada de su estuche corporal… puedo hacer lo que quiera contigo."

"Sucio, podrido-"

"Ahórrate los amorosos cumplidos para alguien que le importe." Interrumpió él. "Como Inuyasha tal vez?"

Kagome bajó su cabeza de nuevo, esta vez temblando de pura rabia hacia él. Naraku suspiró y se paseó un poco, lentamente. "Todo va a terminar en lágrimas, sabes?"

"Qué?" Murmuró Kagome incómoda.

"El pequeño rey hanyou puede pelear todo lo que quiera. Pero desde aquí puedo ver el destino… puedo leer el futuro al que se dirigen. Él morirá, tu cuerpo morirá, Tsubaki morirá… mucha gente morirá - y no sólo aquellos que están peleando - sino aquellos en el palacio… Lady Inu, Sango, Miroku… Fushi - incluso Shippo."

Era enervante cómo sabía bien todos sus nombres…

"El Shichinin-tai los exterminará."

"Entonces van a resucitar después de todo?" Kagome suspiró.

"Ya lo fueron…"

Kagome lo miró con determinación. "Quiero ayudar - podría detenerlos si regreso."

Él se rió. "Tú?! Mira tu estado, Nena! Apenas puedes levantarte - no sólo es tu cuerpo humano - tu propia alma está en peor condición!"

Ella se miró.

"Crees que esas son heridas sostenidas por Bankotsu?" él sonrió. "Las heridas físicas no puedes infligir daño en un alma… usualmente. Esas heridas que ves ahí sólo pueden ser causadas por aquellos cercanos a ti." Lentamente se sentó en el suelo a unos metros. "Ojos negros en tu alma de la familia que te dio la espalda. Costillas rotas de un prometido lobo que te abandonó. Y numerosos cortes, heridas y lesiones de un hanyou que continuamente ha estado alejándose de ti una y otra vez… lastimándote poco a poco. Has sido golpeado en el corazón tantas veces que no puedes permanecer en este lugar."

Kagome lo miró. "Tienes menos y menos sentido entre más te conozco!"

Él suspiró y desvió la mirada. "Pobre, querida Nena Kagome. Tienes una voluntad fuerte… te daré eso… es sorprendente que no hayas cometido suicidio ya. Has estado tomando todo este daño en el corazón, pero estoy seguro que enfrentarías más tiempo de vida dada la oportunidad."

"No pretendas que me conoces." Espetó ella enojada. "No sabes nada de mi."

"Poseo tu alma, conozco tu interior." Él sonrió y la miró. "Siempre me pregunté cómo lo hiciste… cómo sobreviviste sola por tanto tiempo, con tantos temores y problemas, pero siempre sales sonriendo al final. Pero sé que puedes resolver tus problemas por dentro… tratas con tus temores hasta que no te molestan más. Puedes identificar tus sentimientos, y tratar con ellos realistamente. No te temes… y así puedes continuar a pesar de todas las cosas malas que te pasan. Sin embargo… no siempre sales sin unos cuantos… rasguños." Él miró sus heridas escépticamente. "Eres muy el opuesto de Inuyasha en ese sentido."

"Eso significa?" ella frunció sus ojos.

"Significa, como un típico macho, él malinterpretará cómo siente - o peor - ignorará cómo siente en favor de huir de sus problemas, y así nunca tener una oportunidad de entenderlos. No es emocionalmente sabio como tú. Ha dejado que los temores se alimenten dentro de él, y eventualmente lo corrompen… por qué piensas que era tan fácil para un monje promedio, con habilidades promedios, volverlo loco? Con todos los sentimientos perdidos dentro de él flotando alrededor, todo ese caos, no tiene una oportunidad ante la cordura."

Kagome lo miró… un poco insegura de lo que estaba escuchando. Inuyasha no era… ignorante… verdad? "Sabes todo esto… cómo?"

"Lo sé todo, lo veo todo." Él dijo eso como lo había dicho millones de veces.

"Y veo que aún eres tan arrogante como siempre…"

"Perdonaré tu rudeza y sarcasmo. Has tenido un día muy duro… perdiste tu virginidad y tu vida en seis horas en dos incidentes totalmente separados. Eso tiene que ser un récord." Dijo él compasivo. "Pobre Nena. La vida es tan cruel contigo."

"La muerte es más cruel."


Los siete estaban de pie en el valle. El torbellino de tierra había parado y las nubes retumbaban en el fondo mientras Inuyasha miraba a cada uno de ellos.

Nunca había visto a un grupo de guerreros tan variado en su vida…

Reconoció a Jakotsu de una vez - y prontamente lo descartó mientras el femenino hombre le hacía ruidos de besos y saludaba felizmente al llegar dentro de la nube de polvo. Renkotsu era el monje… probablemente el más siniestro de todos ellos… los otros no los reconocía… no vio a Suikotsu entre ellos - sólo a un humano que se había desmayado prontamente al ver las impresionantes heridas de Kagome.

Mientras los guerreros se reunían y se reconocían animadamente, mostrando su recién adquirida fuerza y habilidades… Inuyasha deslizó una mirada hacia Kagome. Estaba apoyada contra una roca cerca a la orilla del agua. Se veía apagada y aburrida… desinteresada en lo que estaba pasando. No entendía lo que le había pasado.

Tal vez habría ido a preguntarle si el Shichinin-tai finalmente no hubiese terminado con la celebración de estar vivos de nuevo y hubiesen vuelto su atención hacia él.

"Supongo que nuestro primer asunto sería él." Renkotsu disparó una mirada hacia el hanyou quien sujetó a Tessaiga fuertemente en sus manos con resolución. Uno contra seis guerreros fuertes quienes ya habían sido legendariamente fuertes en un comienzo… pobres tontos, él limpiaría el piso con ellos.

"Oh, oh!" Jakotsu movió su mano hacia Bankotsu. "Déjame tenerlo - nos estábamos divirtiendo mucho Inuyasha y yo - pero entonces lo arruinó al matarme - déjame tener otro asalto!"

Inuyasha hizo una mueca con disgusto e indignación. "Era humano cuando te maté - sólo eres unos pequeños despojos."

Jakotsu se infló y cerró un puño contra su cadera. "Que rudo…" pero luego sonrió. "Es tan dulce cuando se enoja."

"Suficiente de esto." Bankotsu despidió a Jakotsu. "No tenemos tiempo para juegos. Ginkotsu!"

El miembro de la banda parte hombre, parte acero avanzó. "Qué?"

"Mátalo." Bankotsu miró entre Inuyasha y Kagome. "Jakotsu puedes matar a la chica."

Ginkotsu avanzó para cumplir su orden mientras Jakotsu lucía engañado. "Cómo es que va a matar al interesante y yo tengo a una mujer-"

"Ella es mi esposa. Mátala por mi." Interrumpió Bankotsu airoso, bien consciente del efecto de estas noticias.

Jakotsu le espetó una furiosa mirada a Tsubaki, quien parecía inconsciente de lo que pasaba a su alrededor… "Será un placer." Siseó y se precipitó.

Rápidamente se estaba tornando de una mala situación a una peor situación para Inuyasha. Cómo demonios iba a protegerse y a Kagome? Él apretó su quijada y decidió hacer lo que hacía mejor. Sólo patear traseros y esperar que todo saliera bien! "No me subestimen, bastardos!" gritó mientras echaba hacia atrás a Tessaiga, confiado.

Jakotsu estaba acercándose a Kagome muy pronto - Inuyasha no iba a tener tiempo para cortar a Ginkotsu antes de que llegara a ella… así que en vez de desperdiciar energía preciada en el hombre metálico, fingió hacia el costado y en un parpadeo, bloqueó el paso de Jakotsu, su espada firme y lista para hacer algo de daño.

"Oh, viniste a mi!" Jakotsu prontamente se olvidó de Kagome/Tsubaki y rápidamente desenfundó su propia y extraña espada. "Supongo que eso significa que es de buena educación aceptar tu desafío."

Bankotsu estaba sacudiendo su cabeza con leve incredulidad. Miró a los otros. "Ayúdenlo, trataré con la chica más tarde."

Entre esquivar la espada de Jakotsu, los disparos de cañón de Ginkotsu y la red de fuego de Renkotsu… Inuyasha tenía problemas propios… y aún Kagome continuaba mirándolo.

Era levemente desalentador.


"No entiendo… por qué morí?" Murmuró Kagome cansadamente. "Si sólo me poseyó entonces por qué morí…?"

"Bueno, técnicamente no creo que moriste - pero los resultados son los mismos." Le informó Naraku en una distraída explicación. "Ella canalizó su propia alma a través del vínculo que hiciste hacia el pasado con tu visión. Intentó poseerte… pero tienes un alma muy grande, lo sabías? De cualquier forma, tu cuerpo sólo tiene espacio para un alma y desafortunadamente… siendo el alma más débil y golpeado, perdiste la pelea y fuiste expulsada para permitir espacio para la miko."

"Oh…"

"Mm." Él frotó su mentón. "Y ahora puedo arrastrar tu alma al infierno conmigo, viendo que eres de mi propiedad… Oh, no me mires así, no planeo hacerlo." Él giró sus ojos ante su expresión. "Fue un buen trato cuando estábamos vivos, pero es un poco vacío y sin sentido ahora que ambos estamos muertos. Qué se supone que haga contigo en el infierno? Jugar Ojo Espía hasta que las vacas lleguen a casa? Me acosarás de muerte. Sin juegos de palabras…"

"No soy así de molesta." Respondió ella irritada.

"Continúa diciéndote eso." Dijo él en tono reprochante.

Kagome suspiró y cerró sus ojos por un momento como si pensara duro. Los abrió de nuevo y lo fijó con una seria mirada. "Necesito regresar allá - no puedo sentarme aquí y dejarlos morir a todos."

"Si lo haces no estarás tan sola aquí." Señaló él. "Pero siempre me tienes de compañía."

Ella se estremeció. "No puedo quedarme aquí… No puedo dejarlos morir."

"Sí puedes." Señaló Naraku, como si fuera un punto razonable. "No quieres ver a Inuyasha lastimado por el daño que le hizo a tu corazón y alma?"

"No!"

"Entonces supongo que ese es el poder del amor." Resopló él. "Qué sarta de tonterías son esas…"

Kagome miró sus golpeadas y rasguñadas rodillas. "Eso es lo que dice Inuyasha…"

Otra de esas incómodas pausas se extendió de nuevo. Kagome continuó mirando sus rodillas mientras Naraku jugueteaba y golpeteaba sus dedos contra su brazo. "Parece irónico…" comenzó él. "Que sin importar cuánto daño te ha hecho… aún tenga el poder para curarlo todo. Y tú lo dejas porque lo amas más de lo que te amas a ti misma."

"Pensé que dijiste que el amor era basura." Señaló ella secamente.

"Lo es. Pero eso no significa que no exista. Es una de las fuerzas más poderosas en el mundo, amor. Las madres se sacrificarían por la vida de sus hijos, todo por amor. Kikyo habría destruido todo un palacio por la traición del amor. Yo habría matado a Inuyasha por celos causado por amor. El amor es fuerte… y dependiente en la persona, puedes dar un poco o puedes dar mucho. No es todo sonrisas y sentimientos aunque… puede encender emociones mortales como la rabia, los celos, la violencia. Unas de las guerras más grandes peleadas fueron fundadas por amor de uno u otro. Así que sí, creo que el amor es muy real y nos domina a todos."

Kagome resopló y desvió la mirada. "Tal vez debas recitarle eso a Inuyasha. Él no lo cree en absoluto."

"Oh, pero sí."

Kagome le parpadeó. "Oh, pero no."

"Eres tan ciega." Dijo Naraku cortamente. "Te habló de sus propias filosofías en el amor - recuerdas la jaula?"

"Dijo que el amor no existía - recuerdo perfectamente! Se paró en mis sentimientos y me hizo parecer una tonta!" Espetó Kagome.

"Y tú crees en la palabra de un hanyou loco. Estaba riéndose de tu ceguera. Sabía que no entenderías lo que realmente estaba diciéndote en ese momento… pero lo entenderás eventualmente… incluso si él no lo hizo, o aún lo ha hecho."

Una extraña sensación de déjà vu pasó sobre Kagome. "Qué dijiste?"

"Qué significaba?"

Kagome lo miró, sintiéndose fría y entumecida.

"Hmm… qué significaba cuando te dijo que el amor es algo que sólo puedes sentir cuando te gusta alguien de forma amistosa y de forma romántica?" Naraku palpó su mentón pensativo. "Tiene razón por supuesto. Eso es lo que es el amor al final del día. El verdadero amor es eso. Significa que puedes sentir lujuria en un enemigo, pero no será amor porque los odias. En la misma forma que puedes tener un amigo, pero no te enamorarás de ellos porque no quieres casarte con ellos."

Kagome no podía apartar su mirada del hombre ante ella.

"El amor realmente es el medio feliz entre la lujuria y la amistad en sus formas más verdaderas…"

Ella continuó mirándolo.

"Tus sueños ocupan dos cosas… el Shichinin-tai e Inuyasha. Te preguntó lo que significaba… te mostró un mensaje que no entendiste y se burló porque sabía que no lo harías. Pero ahora entiendes lo que significa… verdad…?"

"Desearía que no…"

"Te dijo que te amaba, en esa jaula, en su propia definición. Y tú pensaste que estaba diciendo que te odiaba. Realmente eres ciega e ingenua, Nena." Resopló Naraku. "Por supuesto, sólo la mente caótica de un loco, cuando todas las emociones están alborotadas y salen en dado momento, el amor saldría y lo reconocería por lo que era. Mientras en la cordura, los aplastaba, los ignoraba todos, porque lo confunden… pobre muchacho… no puede tratar con el dolor, el amor, la traición y la confianza al mismo tiempo… así que no ha registrado lo que siente por ti. Pero algún día… lo golpeará. Justo así."

Kagome le parpadeó, lágrimas comenzaban a nublar sus ojos. "Entonces… por qué mentiría…? Por qué diría que no… si sí…?"

"Porque es tan ciego como tú en un día normal. No identifica sus sentimientos o sus temores como tú. Puedes estar contra él, es su estupidez después de todo." Naraku giró sus ojos. "Es un tonto… pero está enamorado de ti. Ahora lo entiendes?"

Kagome no sabía…

"Significa que te ama."


Todo se estaba tornando en movimientos borrosos y los reflejos automáticos sin pensar mucho en lo que estaba pasando. Si veía venir una espada, la esquivaba, sin importar cómo la esquivaba. Si una red de fuego rodeaba su cuerpo la rechazaría tan rápidamente como fuera posible, a pesar de qué más estaba por golpearlo, a pesar de las espadas que se clavaban en su espalda mientras intentaba zafarse…

Era molesto en realidad… cómo en las historias los chicos malos siempre esperaban pacientes alrededor del bueno y lo atacaban uno por uno en orden del más débil primero, el más fuerte de último. Pero en la vida real todos convergieron en él simultáneamente, el más fuerte y el más débil. No planeaban darle alguna posibilidad de sobrevivir.

"Eres fuerte para durar tanto." Él estaba vagamente consciente de Bankotsu hablando desde el costado mientras los otros guerreros lo atacaban. Rechazó la última red de Renkotsu y se hizo a un lado justo a tiempo para evitar ser golpeado por el enorme puño de Kyoukotsu. "Pero la maldición ha sido revocada y reversada… somos más fuertes que nunca. No puedes ganar."

Qué maldición? De qué demonios estaba hablando? Inuyasha cayó al suelo mientras sentía la espada de Jakotsu envolverse en sus piernas, mordiendo su carne y atrapándolo… enviando a Tessaiga fuera de su agarre. Más redes llameantes lo sujetaron y se alejó del calor… todo empeoró cuando Mukotsu envió gas venenoso en su dirección, encendiendo más las llamas y haciendo casi insoportable el calor. No podía ver u oler más que fuego y humo… aunque pudo escuchar a Ginkotsu apuntando un cañón hacia él y a Kyoukotsu sobre él, listo para aplastarlo en un instante.

Sin esperanza… estaba muerto.

"Adiós Inuyasha." Dijo Bankotsu, casi ahogado por el sonido de llamas a su alrededor.

Tal vez si hubiese sido el único en peligro hubiese decidido que suficiente era suficiente y se hubiera rendido… y muerto ahí. No podía moverse, no podía respirar, estaba paralizado con el humo venenoso y Tessaiga estaba muy lejos. No iba a levantarse de nuevo…

Pero él no era el único cuya vida estaba en el límite.

Kagome.

Su vida no tenía precio ni era irreemplazable. Y sin términos nunca se daría por vencido por ella…

No fue algo difícil de hacer… rendirse a esa fuerza interna que estaba pulsando entre su consciente, intentando salir a la superficie. La fuerza que pensaba que la sobrevivencia era todo y la vida era tan simple como eso. Nada más era relevante.

Lentamente se hundió en sí mismo, todos los pensamientos y preocupaciones llegaron a un alto hasta que sólo estuvo… vagamente consciente de que estaba ahí. Sólo vagamente consciente de que su visión se enrojeciera y sus garras se alargaran y afilaran lo suficiente para clavarse en el suelo como si fuera un esponjoso pastel, en vez de roca sólida.

Era mucho más fácil lograr cosas cuando sólo tenías una cosa en mente.

Matar. Y disfrutarlo.


Continuará…


Nota de la autora: Próximo capítulo 'El Trato Final'.