Capítulo XXI
En la celda que los apresaba, los dos hombres terminaron de reír y James se acomodó mejor sobre el suelo.
–Sabes, por lo menos tuve algo bueno como despedida.
–¿Qué?
–Conocerte.
–¿Y eso significa?
–No lo sé, me hubiese gustado tener tiempo para averiguarlo.
–No eras tú, el que asegura que su gente no lo dejaría morir.
–Oh sí, pero quería conmoverte y que me permitieras besarte.
–¡Habrase visto menos vergüenza!
–Bueno lo intente.
–Apenas estás, según tú, mostrando interés en mi persona y ya quieres abusar.
–…
–En todo caso él que debe besarte soy yo…
Fue lo último que dijo el rubio platino, pues tomó por sorpresa al gran pirata y lo besó como si no hubiese mañana. Al terminar el contacto, James se sentía como en nubes y Lucius se rio a carcajadas.
–Si, es mejor besar a alguien que no se santigua por que le meto la lengua.
–¿A quién…?
–Narcissa…
Prongs se encogió de hombros.
–No eres el primero que… –El ceño perfecto el Malfoy se arrugó– El primero que lo intenta, pero hasta ahorita el primero que lo logra, los otros yacen durmiendo con los peces.
–¿Debo sentirme aliviado de no ser rechazado de ese modo?
–Supongo.
Lucius le quitó importancia y estaba por repetir la acción, pero el sonido de pasos en el pasillo lo detuvo.
–Anda, levanta que no te vean débil.
Alzó a James y lo tomó de la cintura para sostenerlo. Y fue a tiempo, pues la figura nada agradable de Riddle y sus allegados aparecieron en el lugar. El Ministro se acercó e hizo un gesto de molestia.
–Y yo que creí que ya no te vería vivo Potter.
–No me gusta complacer los caprichos de nadie.
–Siempre tan vulgar –Tom giró a ver a Lucius– De él se esperaba todo, pero de ti Lucius, nunca creí que tendrías tratos con este tipo de gente.
El rubio solo sonrió de lado.
–Me interesaría proponerte un trato, después de todo siempre fuiste un fiel colaborador para mí.
–¿Qué trato?
–Puedes ser libre y yo olvidaré esta penosa confusión.
–¿A cambio de qué?
–Por supuesto, esto tendría un pequeño costo…
–…
–¿Cuánto valoras la vida de tu hijo?
Lucius se tensó y fue James el que lo calmó, apretando su brazo.
–La vida de tu hijo y la tuya a cambio de que abandonen el país y… dejen lo que poseen.
Prongs soltó un poco el agarre que tenía sobre el Malfoy y este comprendió el gesto.
–Por supuesto aceptaría el trato...
Riddle sonrió y sacó un pergamino que le pasó por entre los barrotes.
–Firma en la línea.
El rubio tomó el pergamino, mas comentó.
–Me temo que me agradaría estar fuera para firmar ¿si no le molesta?
Riddle bufó fastidiado y agregó.
–Debes confiar en mi Lucius.
–Oh y lo hago señor Ministro, pero, me temo que no tengo donde recargarme en este lugar.
Riddle se ofuscó y negó sintiendo que esos dos solo se estaban burlando de él.
–Como veo que no quieres cooperar, tu suerte no cambiara y me encargaré de buscar a tu hijo por toda Inglaterra para colgarlo junto contigo.
Los hombre se retiraron y James se dejó caer de nuevo.
–No comprendo, no te negaste ¿Por qué se puso así?
–Y eres tú el pirata…
–…
–No era su intención sacarme de aquí, me ahorcaría, pero con mi firma en ese pergamino.
–Oh…
–De todos modos no le hubiese servido de nada, pase mis bienes a Francia, ahí mis parientes los cuidaran y ellos no cederán ante las amenazas de este tipo. Mi familia tiene instrucciones de venir con tropas francesas si mi hijo o yo no llegamos en una semana…
–¿De verdad?
–Si, aunque no lo creas tengo sangre de la familia real francesa corriendo por mis venas.
–Oh cierto, que eres francés.
–Así es y el rey no desaprovecharía esta oportunidad de invadir Inglaterra, si algo nos pasa a pesar de que somos parientes muy lejanos.
–Eso no me agradaría.
–Ni a mí, por eso me asegure de que Draco escapara.
El castaño asintió sin poder creer todo lo que se desataría si ese par de rubios no llegaban a Francia o enviaban un mensaje, eso le recordó que sus amigos y él hubiesen podido cometer un error irreparable cuando casi matan al rubio menor.
Aunque en ese momento las cosas habían cambiado drásticamente.
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En el risco de los enamorados los piratas ya avanzaban fuera de este. Draco corrió a desenganchar uno de los caballos del carruaje y se subió en él, luego giró a este con mano diestra y sonriendo de lado invitó…
–¡Vamos León, señor pirata que en tierra soy un excelente jinete!
Harry dudó un poco, pues no le agradaba ir detrás cuando no era él, el jinete, pero se dijo que por amor se hacían sacrificios y corrió a montar aferrándose a la cintura del guapo rubio; Draco no pareció molestarse y el moreno creyó que la recompensa por dejar de lado su orgullo era muy buena.
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Más adelante y con los otro filibusteros, Sirius caminando por delante del grupo, sintió como sus dos navegantes de confianza lo adelantaban y como alguien se colocó a su lado, no tuvo que voltear para saber quién era y mencionó…
–No quiero que te pierdas de mi vista Antares.
El almirante sonrió sin burlarse respondiendo.
–Te recuerdo que soy un almirante y que tengo veinte años.
–Para mí eres mi pequeño y el del hombre que amo, no te quitare la vista de encima y Bill ira contigo.
Antares bufó, pero asintió y sin querer una sonrisa nada inocente se fue formando en sus labios.
–¿Cuál de los dos gigantes rojos es Bill?
–Llamarada… el de cabello más cortó.
Explicó Azul. Antares se acomodó el alfanje y como quien no quiere la cosa comentó inocente.
–Oh… ¿Estás seguro de dejarme a su cuidado?
El pelinegro más joven creyó que ya debía hacer comprender a su padre por eso inicio esa conversación.
–No comprendo. –aseguró aun el Black mayor.
–Ay… pa… -El almirante dudo un poco, pero prosiguió– padre… ¿No aprendiste nada con papá acerca de las apariencias?
Sirius se quedó una rato en silenció y luego abrió los ojos de par en par al comprender la pregunta irónica de su hijo. Al instante se giró furioso hacia los dos pelirrojos que no sabían de que iba todo.
–¡Yo cuidare a mi hijo!
Rugió Azul. Llamarada y Cazador se encogieron de hombros. Antares se rio bajito. Remus llegó hasta ellos y amablemente se ofreció.
–Joven almirante puede ir conmigo, yo iré a…
Sirius vio al rubio trigo con el ceño fruncido.
–No Moony, mi hijo va conmigo.
–Oh… bien…
Sonrió Moony sin darle importancia al exabrupto de su amigo.
–Y Moony eres mi amigo, pero aun así te atravesaría con mi espada.
–¿Eh?
Dijo el aludido aun preguntandose si Sirius no tendria fiebre o algo peor.
Azul avanzó con paso decidido y tomó del brazo a Antares llevándoselo con él. Los pelirrojos ya les seguían, sin embargo Remus los detuvo.
–¿De qué me perdí?
–No sabemos. –respondió Cazador.
–De pronto nos vio como si fuésemos enemigos. –acotó Bill.
Los tres filibusteros se miraron sin saber que pensar y se hubiesen quedado con la duda si no fuese porque en ese momento por donde ellos estaban, pasó el caballo guiado por Draco y Harry. El rubio detuvo el cuaco y comentó con burla.
–Si no notaron que yo era un joven fértil, solo porque combato como un igual… menos que mi almirante también es…
El rubio platino dejó la frase inconclusa. El caballo avanzó de nuevo y la luz se hizo en el cerebro de los aludidos.
–¡Oh! Sirius se volverá loco cuidando de su hijito… fértil, sino es que ya lo esta.
Exclamó divertido Remus.
–Yo no me acercare, aun quiero vivir mucho –aseguró Llamarada.
–Es muy atractivo el almirante, pero… los dos padres y él son feroces… –agregó Cazador.
Moony soltó una carcajada sincera por lo real que eran esas afirmaciones de los dos marineros.
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Sobre el caballo que iba galopando adelante, Harry preguntó.
–¿Eso es cierto?
–Lo es.
–Nunca lo hubiese creído.
–¿Por qué?
Harry pensó bien como elegir las palabras para que Draco no se molestara u ofendiera.
–No creí que en el ejército se les permitiera avanzar hasta obtener el grado de Almirante.
–Oh… no, por eso mantuvo el secreto por mucho tiempo y cuando se revelo solo fue a unos cuantos y ya que era almirante.
–Todos ustedes son tan…
–Perfectos.
–… Si –cedió Harry.
Sin embargo la verdadera palbra que le vino a la mente fue... locos.
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Mientras tanto, Azul mascullaba sobre porque Severus no le había dicho algo tan importante, hasta que Antares lo calmó o eso pretendía:
–No es como si fuesen diferentes las cosas ¿o sí?
Sirius miró a su hijo y suspirando negó.
–No, solo me hace más idiota por haberte lastimado.
–Oh, padre dejemos el pasado en el pasado e intentemos conocernos de nuevo.
Sirius accedió y señaló.
–Detrás de ese grupo de árboles está una de las entradas al pueblo, por supuesto nadie nos vera, pues no es un lugar muy visitado por gente decente.
–No comprendo.
–Esa, hijo mío es la zona donde las tabernas y burdeles se encuentran y no hay mucha gente del pueblo que lo visite.
Antares se sonrojó, mas agregó.
–Y por la presencia de ustedes no habrá cambiado la situación, digo que los soldados esten ahi…
–No lo creo, seguro que Riddle dejó sus tropas en el centro el pueblo o cerca del puerto creyendo que iremos por ahí.
–¿Y…?
–Oh si iremos, nos dividiremos y atacaremos por todos esos lugares, pero nosotros junto con Remus, Harry y supongo que el chaval de Malfoy, iremos hasta donde tienen a Lucius y Prongs.
–Ya veo.
El heredero Black se detuvo y esperó a que el grupo se reuniera y de ese modo, los líderes –primeros oficiales– se retiraran a las diferentes zonas.
Draco dejó el caballo atado a un árbol y se unió a los capitanes y almirante. El rubio trigo avanzó y los demás le siguieron a paso veloz.
–Ya es de madrugada. –aseguró Antares.
–Y si no nos apresuramos no llegaremos al amanecer –opinó Remus.
–¿Cree que a esa hora mi padre…? –Draco no terminó la frase, pero Remus comprendió.
–No, si está en nuestras manos detenerlos.
El grupo de cinco, entró sigiloso por el camino a pesar de que como bien había dicho Sirius, el lugar estaba lleno de ruido apoyado por los gritos y vociferaciones de los clientes de los tugurios.
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Neville tomó con mano firme su espada y sintió una palmada en la espalda, se giró y vio a Ron que le sonreía.
–Mira que te veías tan tímido Neville.
–Que…
–Y te robaste a un mocito noble.
Neville se sonrojó, acotando.
–Él era mi prometido antes de…
El pecoso comprendió y lo felicitó de nuevo.
–Bueno, pues regresó solito a ti. Ahora a defenderlo ¿no?
Neville asintió y los dos avanzaron por sobre la arena hasta donde el puerto ya se veía y donde notaron como se alzaba el cadalso. Ninguno de los oficiales parecía haberlos visto por el momento.
Llamarada –el líder de esa grupo– de detuvo y observó detenidamente. Fue por un instante, y alzando una mano hizo señas para que avanzaran.
–Llegamos, estos tipos van a arrepentirse estar de guardias en este lugar.
El pelirrojo mayor corrió seguido de los otros filibusteros los guarias escucharon las voces amenazantes y se giraron en dirección de los bucaneros, los mosquetes fueron levantados, sin embargo el miedo y nervios no permitió que las armas fueran disparadas con exactitud y solo uno de los agresor fue heridos y solo fue un rozón en el hombro. Llamarada cayó sobre los soldados cual tigre sobre siervos indefensos y la refriega inició solo uno de los de casca pudo escapar y eso porque…
–Déjenlo, Riddle debe saber que sus tropas no serna suficientes para detenernos…
Fue la orden que dio Bill Weasley.
…
Muchas gracias.
Alba marina, Gabriela Cruz, susigabi, Allison Marie Malfoy-Black, sandivivaelanime, Luna White 29, Aome-Hime, Acantha-27, Pain-99 -Gracias-, sailor mercuri o neptune, lalalala -Gracias-, Ying Fa Malfoy de Potter, Luna Oscura1, AnataYume, Lizzy Lopez, xonyaa11, chibikaleido, Eimi Romane, Kodrame SM, Mina -Muchas gracias-, kane-noona, Jaz17 -Gracias- y SashaMorita.
