Hola queridas!, por aqui dejandoles un cap mas de esta historia... espero les guste... besos...

Saludos a mis amigas del Club Slytherin Semper Perversis, a las que no son del club, y a todo el que me lee... besos y abrazos desde México para el mundo...

Disclaimer: Nada del universo Potteriano me pertenece, todo es de JK... y lo que sigue... aunque algunos de estos personajes si son mios...

Vivan los Sly!

Enjoy!

ULTIMATUM

La llegada al castillo fue casi como la primera vez, solo que en esta ocasión, Altair apenas había puesto un pie dentro del castillo cuando la pálida mano de Draco la había jalado hacia una esquina.

-¿Ya te enteraste?-dijo, con los ojos brillantes de excitación.

Altair lo observó durante algunos segundos con fascinación. Draco Malfoy era uno de los pocos –incluidos Theodore y Harry- que conseguían hacerla quedar con la mente totalmente en blanco, sin saber que decir. Después de algunos segundos, y ante el ceño fruncido de Draco, reaccionó.

-No… ¿De qué?-

-Me acaban de dar una muy buena información acerca del lugar de reunión de la pandilla de Potter, y creo Querida mía, que sin temor a equivocarme, tal vez esta noche podamos darles alcance por fin. ¿Te imaginas? Ya veo la cara de Potter cuando…-

Desconectó por un momento su cerebro de la cháchara de Draco. Le hacía gracia la manera en que buscaba atrapar a Harry en algún delito para acusarlo con Umbridge, y aún le hacía más gracia el pensar que todo ese alboroto se lo podía haber ahorrado si solamente hubiera pensado preguntarle a ella… aunque sabía que se metería en medio de un gran problema, pues no podría traicionar a ninguno de los dos.

-Altair, ¿Me estas escuchando?-

Altair volvió bruscamente de sus cavilaciones, buscando con afán dentro de su cabeza alguna escusa a su falta de atención, pero gracias a Merlín, Theodore fue a su encuentro, salvándola de una posible discusión con el rubio.

-¡Hey! ¿Qué hacen aquí? Ya casi es hora de cenar…-

Se dejo conducir por Theodore, quien caminaba junto a Draco, hablando, o más bien, Draco era quien hablaba, Theodore solamente asentía ante sus palabras, mientras la llevaba firmemente asida de la cintura. Pasaron frente a la mesa de los leones, con ese andar elegantemente despreocupado, mientras eran observados por el trío dorado. Altair percibió los sentimientos confusos de Harry, volteando a verlo de reojo, contestando con un leve asentimiento a las mudas palabras de precaución del chico.

En la mesa ya los esperaban los demás, quienes habían observado la demostración de poderío ante el resto de los alumnos, donde a kilómetros de distancia podría verse cómo el Príncipe de Slytherin ya tenía una nueva princesa, aunque a su lado, una serpiente mucho más astuta la había reclamado primero.

Se sentaron con elegancia, cada uno a un costado de la chica, quien había clavado sus grises ojos en la mirada furibunda de Daphne, la cual se había puesto lívida en cuanto la observó entrar por la puerta abrazada a Theodore.

Altair sonrió con inocencia, mostrando su brillante dentadura, mientras Daphne volteaba el rostro hacia Pansy, quien observaba divertida la escena.

Frente a ella, Blaise Zabinni recordó aquella fotografía que le había regalado su padre cuando aún vivía, de una bella serpiente de piel negra tan brillante que parecía hecha de seda, la cual mostraba los colmillos como si estuviera sonriendo, hipnotizando con su belleza a quien se atreviera a observarla de cerca, sin saber, que esa era su mejor arma para matar a sus presas, cuando bajaban la guardia y se acercaban demasiado, queriendo tocarla.

Sin duda, Altair Valerius era esa serpiente.

Mientras tanto, Theodore acercaba sus labios al oído de Altair, buscando atraer su atención.

-¿Traes puesta la sortija que te obsequié?-

Altair parpadeó, liberándose de los pensamientos que circulaban por su cabeza desde que comenzó a observar a Daphne. Movió su mano izquierda y ahí estaba, la argolla plateada con el blasón Nott, brillando en todo su esplendor en la pálida y menuda mano de la chica. Theodore sonrió con suficiencia, mientras tomaba la mano para depositar un tierno beso sobre ella, buscando acaparar la atención de quien estuviera cerca, a fin de que todo el mundo supiera que Altair Valerius era suya, y siempre lo sería.

Fue Pansy quien se percató de ello, soltando un chillido envidioso en cuanto observó la joya en la mano de la que había sido su rival, aunque internamente aliviada ya no tener ninguna duda acerca de que Altair ya no era amenaza para ella.

Ilusa.

-¡¿Pero qué es eso?-chillo nuevamente- ¿Es lo que creo que es?-

-Lo es- dijo simplemente Theodore.

-¿Cuándo te lo dio? ¡Cuéntamelo to-do!-dijo Pansy, mientras a su lado, Daphne se había puesto verde, poniéndose de pie totalmente enfadada, para retirarse del comedor.

Altair rodó los ojos, respirando hondo y preparándose para estar las siguientes horas desmenuzando para Pansy y compañía, la manera tan romántica en que Theodore le había entregado el anillo. Precisamente eso era lo que había querido evitar al no decirle a nadie antes sobre ese hecho, pero ahora no le quedaba nada más que comentarle a todo el que le preguntase. Volteó a ver a Theodore, quien sonreía enigmáticamente, siseando en su oído.

-Me las vas a pagar-

Theodore asintió complacido, bien valía el esfuerzo de quitarle ese enojo a su novia, se dijo, si con eso el idiota de Potter se iba a mantener al margen.

.

.

.

.

.

.

.

.

Theodore observó por segunda vez su reloj de muñeca, maldiciéndose por haber sido tan tonto como para acudir a la cita con su padre. Sabía bien que era lo que el viejo Theodore Nott Padre quería decirle, lo mismo que tantas veces antes le había dicho. Y ya sabía también que era lo que contestaría, lo mismo que tantas veces había contestado con anterioridad.

Su padre no dejaba de intentar una y otra vez el convencerlo para que finalmente se uniera a las filas del Lord Oscuro. Pero por enésima vez se llevaría un disgusto, porque no estaba dispuesto a meterse en algo que a él no le convencía en lo más mínimo, no es que no pensara que los muggles y los nacidos de muggle fueran un error de la naturaleza, pero no dejaba de admirar en ellos la capacidad de sobrevivir sin magia, y eso, para él, era algo digno de admirarse.

Escucho el sonido de pasos a su izquierda, volviéndose apenas para ver la figura de su padre recortarse contra la luz de la luna. Se acercó hasta llegar a su posición, reconociendo su rostro en cuanto la pálida y blanca luz del astro artificial lo iluminó, dándole a Theodore una idea de cómo sería cuando tuviera su edad. Padre e hijo eran idénticos, con la única diferencia en que los ojos del mayor tenían el brillo insano de la locura en lo profundo de sus ojos azules.

-Hola hijo-dijo el mayor como saludo.

-Padre-contestó el chico, cabeceando en su dirección.

-He venido a verte porque mi Señor no admite más demoras, Theodore, y necesito que me des tu respuesta definitiva-

-Mi respuesta, Padre, es igual a las anteriores, no tengo intención de unirme a las filas del Lord Oscuro-

-Pero no te das cuenta de lo que puede pasarte… ¡puedes morir!-dijo el hombre en un arrebato de furia.

-No tengo miedo a la muerte padre-dijo el muchacho, con toda la seguridad del mundo.

El hombre se quedó callado durante algunos segundos, hasta que finalmente habló.

-El anillo Nott fue entregado ya ¿verdad?-

Theodore se puso pálido, aun más si cabe, en cuanto las palabras de su padre salieron de su boca. Sabía a lo que se refería, pero nunca pensó que pudiera darse cuenta tan rápido.

-¿Cómo lo sabes?- inquirió asustado.

-Su nombre fue grabado en nuestro libro, sabías que esto se produciría en cuanto fuera calzado en su dedo- dijo el mayor, y ante el mutismo del otro, agregó- aunque no sabía que era familiar de los Malfoy ¿Quién es? ¿Es acaso alguna prima lejana? Espero que no sea una sangre sucia-

Theodore sacudió la cabeza, confundido por las palabras de su padre.

-No es ninguna sangre sucia, es de sangre tan limpia como la nuestra-murmuró.

-Bien, te aconsejo, por el bien de esa joven, que pienses mejor en tu respuesta, te daré otra oportunidad, vendré en unos días por tu respuesta-

-¡No serás capaz de decirle!-siseó Theodore, tomándole del brazo y sacudiéndole furioso.

-Haré lo que sea necesario para mantenernos con vida… tu deberías hacer lo mismo-

-¡Como si eso hubiera servido para mi madre!-gritó rabioso.

Theodore Padre se quedó quieto, mientras su mente volaba hacia el pasado, hacia el día en que su amada esposa murió.

-No sabes lo que dices…-

-Vete… y de una vez te digo, no me uniré a sus filas, y si intentan hacerle algo a Altair, siquiera tocarle uno solo de sus cabellos… me olvidaré que eres mi padre-siseó Theodore, mientras caminaba hacia el castillo, envuelto en una capa de dolor que le destrozaba el alma.

Theodore Nott Padre nunca había admirado tanto a su hijo como en ese momento, y se dijo a si mismo que haría hasta lo imposible por hacer que él si fuera feliz.

Aunque tuviera que vender su alma…


Bueno, hasta aqui llegamos por hoy...

Gracias mil por leer...