Capítulo 20: Visión
POV Renesmee
Abrí mis ojos al notar los pocos rayos de luz que se colaban entre las cortinas de mi habitación. Parpadeé un par de veces acostumbrándome a la claridad.
Y a velocidad humana me levante de la cama, estiré mis músculos con pereza, y cuando me dirigía al baño, algo llamo mi atención. Una caja mediana color roja estaba sobre el sofá que estaba al costado de mi cama. Quite la tapa y sonreí al ver lo que había dentro. Mis álbumes de fotos y mi pulsera estaban ahí. Mamá había cumplido con su palabra.
Cuando iba a tomar mi pulsera, vi una nota, con la pulcra caligrafía de mamá.
He cumplido con mi palabra, hija, pero como te dije ayer, si veo que te deprimes, tus álbumes y tu pulsera volverán a estar en mi poder.
Te quiere,
Mamá
Sonreí. Y volví a dejar la nota dentro de la caja.
Y ahora si tome entre mis manos la pulsera que me regalo Jacob en mi primera Navidad. Sentí nostalgia, aún recuerdo esa Navidad, y eso que solo tenía unos meses de vida.
Mis padres habían decidido que pasáramos la Navidad en casa del abuelito Charlie. Jacob también nos había acompañado, igual que Leah y Seth —los hijos de Sue— fue un momento memorable. Papá me había regalado un reproductor MP3, mamá me había regalado un medallón de oro con una foto de ella y papá dentro y una inscripción en francés: Plus que ma propre vie (más que a mi propia vida), y Jacob me regalo una pulsera tejida a mano que él mismo había hecho, en ese momento yo solo lo veía como una pulsera muy bonita, pero en realidad lo que Jacob me quería dar a entender era que con esa pulsera él se comprometía conmigo, porque para los Quileutes esa pulsera era como un anillo de compromiso.
—¡Ay, Jake! ¡Porque me dejaste! —susurré, acariciando la pulsera.
Una lágrima traicionera cayó en el dorso de mi mano. La limpié rápidamente, porque sé que si no paraba ahora, no dejaría de llorar por un buen rato, y entonces mis ojos se pondrían rojos, y mi madre se daría cuenta de que ver mis preciados objetos me ponía triste, y se los llevaría.
Respiré profundamente unas cuatro veces.
—Nunca te olvidare, mi lobito —volví a susurrar.
En verdad nunca te olvidaré, nunca olvidaré que fuiste como un hermano mayor cuando era pequeña y luego te convertiste en mi mejor amigo cuando ya tenía la apariencia de una chica de 11 años, pero cuando me di cuenta de lo que realmente sentía por ti, fue demasiado tarde. Lo perdí… para siempre.
Le di un beso a la pulsera y la volví a meter en la caja, coloque la tapa a la caja.
Caminé hasta el baño, sí, estoy segura de que un buena ducha me relajaría. Me tome mi tiempo en el baño, total no tenía nada que hacer. Cuando salí del baño, envuelta en una toalla, me encontré con mi tía Alice, metida casi dentro del closet.
Sonreí.
—Buenos días, tía Alice —la saludé, mientras caminaba hacia ella.
De seguro que estaría buscando el atuendo indicado que usaría hoy.
—Buenos días, Nessie —me respondió aun buscando dentro del closet—. Estoy un poco indecisa, no sé cuál de los dos vestidos usarás hoy, el rosa o el blanco —dijo saliendo con los dos vestidos en la mano, tenía levemente el ceño fruncido.
Volví a sonreír, se veía muy graciosa.
—Me gusta más el rosa —dije señalando el vestido.
Ahora tía Alice sonrió.
—El color rosa te queda bien —dijo poniendo el vestido sobre mi cama que ya estaba hecha, seguramente tía Alice ya la había arreglado.
—Gracias por tender mi cama —le agradecí.
—De nada. Ahora arréglate y baja a desayunar que Bella y Esme ya te hicieron el desayuno —y con su andar grácil salió de mi habitación.
Luego de vestirme, baje lentamente las escaleras y me dirigí a la cocina.
—Buenos días, mamá, buenos días, abuelita —las salude a cada una con un beso en la mejilla.
—Buenos días, cielo —dijo mamá.
—Buenos días, querida —dijo mi abuelita.
Me senté en la silla y mamá puso sobre la mesa un plato con panqueques, mientras que mi abuelita ponía un vaso con jugo de naranja recién exprimido y un vaso con leche.
—Gracias —dije, y ellas asintieron, sentándose cada una a mi costado.
Mientras comía podía escuchar en la sala a tía Alice con su laptop, seguramente estaría revisando las últimas ropas de moda. También podía escuchar que tío Jasper estaba sentado junto a ella, y estaba leyendo un libro, porque escuché cuando cambió de página.
Pero no había rastros ni de papá ni de tía Rosalie y tío Emmett, y sobre el abuelito Carlisle, no me preocupaba porque ya sabía que estaba en el hospital.
—Gracias por devolverme mis cosas, mamá —le agradecí, ella sonrió y me acarició la mejilla con su fría mano.
—Espero no arrepentirme de eso —susurró.
—No lo harás —afirmé—. ¿Dónde está papá? —pregunté luego de pasar un sorbo de leche.
—Se fue con Carlisle al hospital —contestó mi abuelita.
—¿Por qué? —pregunté, se me hacía raro que papá se vaya al hospital con el abuelo.
—Hay un paciente en el área de psicología, y tiene un trauma que no le deja dormir, se la pasa con pesadillas, y también tiene ataque de ansiedad, y su psicólogo no puede llegar con el principio de su problema —respondió mi mamá.
—Ah, entonces papá ha ido para leerle la mente y así llegar a su problema —deduje.
—Exacto —dijo mamá.
—Harán pasar a Edward como una especie de hipnotizador, porque sería muy extraño explicarles a los parientes de ese hombre que ya saben la raíz del problema porque Edward le leyó la mente —dijo la abuelita, con una sonrisa condescendiente.
—Entiendo. Ojala y todo le vaya bien —concluí.
—Oh, ya están viniendo Emmett y Rose —dijo la abuela.
—¿Dónde se habían ido? —pregunté.
—Al bosque, se fueron desde anoche y recién están regresando —contestó mamá.
A los segundos se escuchó el sonido de la puerta principal y ambos aparecieron de la mano, muy sonrientes. Aún tenían la misma ropa del día anterior.
—Hola, familia ya llegamos —canturreó tío Emmett.
—Como si no nos hubiéramos dado cuenta de eso —dijo tío Jasper.
—Oh, parece que el soldadito sin ejército esta de mal humor —ironizó tío Emmett—, seguramente Alice no te da lo que…
—¡Emmett! —gritó tía Alice, con voz enojada.
—Emmett no hables así delante de mi hija —lo regañó mamá.
Y entonces tío Emmett soltó una carcajada.
—Belly Bells, ¿qué pasa? Tú también estás de mal humor, ¿acaso Eddie tampoco te complace? —tío Emmett volvió a reír después de decir su comentario, nada educado.
Sentía mis mejillas calientes, más calientes de lo normal, seguramente estaba muy sonrojada, y como no, con ese comentario que dijo tío Emmett —no me quería ni imaginar a mis padres en esa situación, es muy incómodo— miré a mi madre y la vi seria, con el ceño ligeramente fruncido, estoy seguro que si todavía fuera humana también estaría sonrojada, pero ahora parecía que solo quería matar a mi tío.
—¡Emmett! —gruñó mamá, levantándose de la silla. Segundos después ya no la vi, pero escuché un estruendoso ruido como de vidrios y mesas rompiéndose—. Te dije que no hablaras así delante de Renesmee.
La abuelita Esme y yo salimos a toda velocidad hacia la sala. Y lo primero que vi, fue a tío Emmett tirado en el suelo con vidrios y astillas de madera y unos cuantos pétalos de flores sobre su cabeza y brazos. El tío oso parecía desconcertado, mamá ahora sonreía y tía Rosalie, bueno en ella no podía descifrar su expresión. Miré a los demás, tío Jasper tenía una gran sonrisa en los labios, tía Alice igual que mamá sonreía, y la abuelita Esme estaba mirando con seriedad a mi tío Emmett.
—¿Por qué tanta agresividad, Bella? —preguntó tío Emmett a la vez que se paraba y se sacudía todos los restos de vidrio, astillas y pétalos.
—¿Y todavía lo preguntas? —rugió mamá.
—Te lo merecías —dijo tía Alice.
—Rose —dijo tío Emmett buscando él apoyó de mi tía.
—No hables así cuando Nessie está presente, Emmett —lo regañó tía Rose.
—Oh, tú también me regañas, Rose —dijo tío Emmett teatralmente, a la vez que se levantaba del suelo. Pero luego miró a la abuelita Esme y dijo—: está bien, lo siento, no volverá a suceder —pero al pasar por mi lado me guiñó un ojo y sonrió traviesamente.
No lo decía en serio, y estoy segura que volvería a hablar sobre la vida privada de mis papás y mis tíos. Con los únicos que no se metía era con la abuelita y con el abuelito, porque eran sus padres.
—Emmett, Emmett —dijo la abuelita negando con la cabeza—, nunca cambiarás.
—Claro que sí, mamá —dijo tío Emmett desde el segundo piso, pero luego soltó una risita.
—Iré a cambiarme de ropa —dijo tía Rose—. Buenos días, Nessie —me dio un beso en la mejilla y a velocidad vampírica subió las escaleras.
Luego de ese pequeño "intercambio de palabras", regrese a la cocina a terminar de desayunar.
Cuando termine, di las gracias y me fui al jardín a pensar, pensar en Forks, en mi abuelito Charlie, Sue, pero pensar en la nueva esposa del abuelito, me hizo pensar también en Seth y Leah —la manada de Jacob— y pensar en Jacob, me hizo recordar a su familia y los demás Quileutes que también sufrieron y lloraron su muerte igual que yo.
Oh, Jake, te extraño demasiado, pensé.
Cerré los ojos, y lo vi, lo vi convertido en ese gran lobo rojizo —parecía tan real que hasta me daban ganas de acercarme a él y acariciar su pelambrera— luego el lobo ya no estaba, en su lugar se encontraba un hombre de piel bronceada, cabellos negros, ojos cafés y sonrisa sincera y fresca, le devolví la sonrisa me acerque a él y lo abracé, sentí su característico efluvio.
—Jake —susurré.
Pero cuando levanté la cabeza para encontrarme con sus oscuros ojos cafés, el Jake con el que me abrazaba había desaparecido, y en su lugar estaba Draco, quien me miraba fijamente y me sonreía.
—Draco —susurré—, ¿eres tú?
—Claro que soy yo, Nessie, siempre he sido yo —respondió, pero en sus palabras parecía haber un doble sentido.
Fue inclinándose lentamente sobre mí, podía oler su aliento a menta, yo sabía lo que intentaba hacer, quería besarme, pero yo no podía hacerlo, no podía besarlo, y no porque no pudiera, sino porque sabía que si aceptaba su beso, después nunca me perdonaría haber traicionado a Jake.
—Draco —volví a susurrar, pero él no parecía escucharme, y lo más sorprendente era que todo parecía estar en cámara lenta—. No —dije al sentir casi sus labios sobre los míos y abrí los ojos.
Parpadeé varias veces, y vi el jardín tan bien cuidado por mi abuelita Esme. Lleve una mano a mi pecho, y mi corazón acelerado ya de por sí, empezó a latir con mucho más rápido aun. No era la primera vez que me pasaba lo mismo, confundir a Jacob con Draco.
Pero que quería decir con «siempre he sido yo».
Estaba tan concentrada en ese extraño episodio, que el ligero, casi imperceptible sonido de abrir y cerrar de la puerta de la casa, me sobresalto.
Eran tía Alice y tío Jasper. Ambos estaban de la mano.
Ellos se acercaron a mí, y note que tía Alice tenía una gran sonrisa en su perfecto rostro —como cuando va ir de compras—. Pero tío Jasper parecía un poco preocupado.
—¿Van a salir? —les pregunté.
—Sí, vamos a hacer unas cosas —contestó mi tía.
Yo asentí.
—¿Te sucede algo? —preguntó tío Jasper, yo solo miré—, pude percibir tu nerviosismo y tu corazón está latiendo más rápido de lo normal —me di cuenta que aún tenía una mano en mi pecho, así que la quite.
—No, nada, solo… pensaba… —murmuré.
Al instante sentí el don de tío Jasper hacerme efecto, le sonreí con agradecimiento. Lo bueno era que no estaba mi padre, sino se preocuparía y enojaría a la vez.
—Bueno —dijo tía Alice—, nosotros nos vamos, pero antes —me miró con picardía—, deberías revisar tu celular, lo escuché sonar. Nos vemos luego —y luego de decir eso, me guiñó un ojo, y ella y el tío Jasper subieron al porshe amarillo —aun después de siete años lo conservaba— de tía Alice y a gran velocidad desaparecieron.
POV Alice (Al mismo tiempo que Nessie tenía ese extraño acontecimiento)
Vi salir a Nessie de la casa, seguramente a tomar un poco de aire o a seguir pensando en Jacob, porque yo sé que ella sigue pensando en él, y como no, si ella era la impronta de Jacob, y ese lazo es muy difícil de romper. Pero una idea me ha estado rondando la cabeza desde hace días, tal vez si alguien que posea la misma magia de la imprimación se conociera con Nessie, tal ella podría volver a sentir feliz, con ganas de vivir. Y no tengo duda de que ese alguien puede ser Draco Malfoy.
Aunque claro, esa idea no le gustó nada a Edward —debo de reconocer que fui un poco descuidada, y deje que mi querido hermano me lea la mente—, pero yo creo que si Nessie es feliz con Draco, él no debería de oponerse, pero claro, se me olvidaba que Edward es el típico padre celoso.
De pronto una visión llego a mí. Era Nessie, estaba cenando con… Draco Malfoy en un restaurant muy elegante, ella parecía feliz, reía, y él la miraba como si fuera lo más importante que tuviera.
—¿Qué sucede, Alice? ¿Qué viste? —me preguntó Jasper con cierta preocupación.
En seguida vino Bella y con Esme.
—¿Es algo malo? ¿Se trata de Renesmee? ¿O de Edward? —me preguntó Bella, muy nerviosa.
Yo sonreí, y todos me miraron confundidos.
—No se preocupen no es nada malo —respondí.
—¿Entonces qué fue lo que viste realmente? —me preguntó Esme.
—Que iba de compras y le compraba un lindo vestido a Nessie.
Vestido que mañana usaría, pensé.
—¿O sea que toda tu visión se trató de que ibas de compras? —preguntó Bella, y yo asentí—, eso no es novedad —murmuró.
—¿Quieres acompañarme, querida hermana? —le pregunté.
A Bella se le contorsiono la cara de horror.
Me sentí ofendida, pero por el momento lo deje pasar, lo más importante ahora era comprar ese lindo vestido que Nessie usaba en mi visión.
—No, tengo cosas que hacer —respondió Bella y subió a su habitación con rapidez.
—Vamos, Jasper —le dije, y él se paró del sofá al igual que yo, y antes de salir sonreí a Esme a la vez que escuchaba que el celular de Nessie sonaba en su habitación.
Cuando Jasper y yo salimos de casa, vimos a Nessie parada con una mano en el pecho, parecía nerviosa y su respiración era mucho más acelerada de lo normal.
Nos acercamos a ella.
—¿Van a salir? —nos preguntó.
—Sí, vamos a hacer unas cosas —contesté evitando decirle a donde iba, puesto que quería que sea una sorpresa.
Ella asintió.
—¿Te sucede algo? —preguntó Jasper, y Nessie lo miró nerviosa—, pude percibir tu nerviosismo y tu corazón está latiendo más rápido de lo normal —yo no quitaba la vista de mi sobrina, así que me di cuenta cuando ella quito rápidamente la manos de su pecho.
—No, nada, solo… pensaba… —murmuró. Pero yo sabía que mentía, era tan mala mentirosa como Bella.
O tal vez otra vez estaba pensando en Jacob. Y ahora con más razón iría a comprar ese vestido, Nessie se tenía que ver mucho más hermosa para Draco Malfoy. Y hasta quizás ella se enamorada de él, así como él parece estar muy enamorado de ella en mi visión.
Jasper uso su don en Nessie segundos después, y ella se calmó, porque su corazón empezó a tener el mismo ritmo de siempre.
—Bueno —dije—, nosotros nos vamos, pero antes —miré con picardía a Nessie—, deberías revisar tu celular, lo escuché sonar. Nos vemos luego —me despedí a la vez que le guiñaba un ojo, tome la mano de Jasper y subimos a mi porshe y empecé a manejar a gran velocidad.
POV Autora
Cuando Alice y Jasper desaparecieron de campo de visión de Nessie, ella fue caminando a paso humano hasta su habitación. Apenas entro tomo su celular. Había un nuevo mensaje.
Y era de Draco, a Nessie se le iluminaron los ojos.
"Hola, Nessie. ¿Cómo has estado? Quería saber si mañana en la noche no estabas ocupada".
Nessie empezó a teclear la respuesta.
"No, no tengo nada que haces, ¿por qué?"
"Entonces, te invito a cenar mañana".
La semi-vampira se quedó pensativa. ¿Qué haría? Por una parte deseaba estar con la compañía de Draco, él la hacía sentir tranquila, pero por otra parte como le decía a sus padres —sobre todo a su padre— que tenía una especie de "cita" con Draco.
"Me encantaría…, pero no sé si mi padre me dará permiso".
Renesmee opto por ser sincera con el rubio, creyó que eso era lo mejor.
En el mundo mágico, Draco frunció el ceño al leer la respuesta de su hermosa Nessie. Aparte de que todo eso de los permisos nunca había sido un problema para él, porque que padre no le permitiría a su hija salir con el heredo de los Malfoy.
Draco detestó en ese momento que la mayoría de edad en el mundo muggle sea a los dieciocho años y no a los diecisiete como en su mundo.
"Pero, ¿por qué no? ¿Acaso me mentiste? ¿Y en verdad estás castigada?", tecleó el rubio.
"No, no te mentí, papá no me castigo. Lo que realmente pasa es que tengo un padre sumamente celoso, a él no le gusta que salgo con chicos. Lo siento, Draco".
El rubio maldijo al padre de la chica.
Al instante le llego otro mensaje al rubio.
"¿Estás enojado conmigo?"
Eso le causo ternura a Draco.
Renesmee Cullen eres tan inocente. No eres como las demás chicas que he conocido, pensaba el rubio.
"No. No estoy enojado. Solo que tenía muchas ganas de verte, pero quizás será en otra ocasión. No te preocupes, Nessie".
Y al instante le llego otro mensaje a Draco.
"Yo también tenía muchas ganas de verte de nuevo, Draco. Y sabes que, dalo por hecho, iré a cenar mañana contigo, le diré a mamá para que me ayude a convencer a mi padre para que me dé permiso".
Leer que Nessie, tenía ganas de verlo, le dio esperanzas a Draco, porque eso quería decir que no le era indiferente.
"¿Estás segura?", tenía que asegurarse.
"Sí. ¿Dónde nos encontramos?", tecleó Nessie.
Draco enseguida le envió el nombre del restaurant. Y aunque él hubiera querido pasar a recogerla, como es la costumbre cuando un chico invita a salir a una chica; sabía que eso tal vez le podría causar un problema a Nessie, ya que como se lo había hecho saber la chica que tenía un padre muy celoso, eso no le convendría ni a ella, ni mucho menos a él.
-.-.-.-
Un par de horas después, Edward entro en la casa —casi una mansión en medio de un bosque— Bella fue la primera en recibirlo, había escuchado las ruedas de su auto y su efluvio aun cuando su amado se encontraba a muchos kilómetros de distancia.
—Hola, amor —saludó Edward uniendo sus labios con los de su esposa en un dulce beso, beso que ella devolvió gustosa.
—Hola —dijo Bella, cuando se dejó de besar a su esposo después de varios minutos.
—Hola para ti también, hermanito —se escuchó la voz de Emmett desde la sala.
Edward rodó los ojos.
Y luego Edward tomando la mano de Bella, se dirigieron hacia la sala.
—Vaya —dijo Emmett dejando el mando a un costado—, por un momento creí que ese beso los llevaría a… —el vampiro no continuó hablando porque fue interrumpido un por gruñido de Bella.
—Yo mejor que tú no digo eso que estás pensando —advirtió Edward, con un tono de seriedad.
—Pero si no era nada malo —dijo Emmett fingiendo inocencia.
—Mejor vuelve a tu videojuego —dijo entre dientes Bella.
Y el pelinegro soltando una carcajada hizo lo que le ordeno —prácticamente— Bella.
—¿Y Nessie? —preguntó Edward.
—Salió con Rosalie a dar una vuelta al bosque —respondió Bella, y se le quedo mirando por unos segundos.
—¿Qué sucede? —preguntó sospechosamente el cobrizo.
—Nada —dijo Bella con una sonrisita de complicidad.
—Conozco esa mirada —dijo Edward—, solo pones esa mirada y sonríes de esa forma cuando intentas convencerme de algo.
Bella sonrió ligeramente.
—Ya suéltalo, Belly Bells —comentó Emmett con la vista en el televisor y con el mando entre las manos.
Ambos esposos ignoraron el comentario del vampiro fortachón.
—Nessie quiere salir a cenar mañana —Bella hizo una pausa, y su cobrizo esposo la observó, adivinando con quien quería cenar su hija—… con Draco Malfoy.
Edward frunció el ceño, eso no le había gustado nada, absolutamente.
Y la respuesta a la insinuación de su esposa era: No.
El no dejaría que su hija salgo a cenar con el rubio, ya que era una mala influencia para su princesa. Según las suposiciones del cobrizo.
-.-.-.-
—Pensé que ya no vendrías —dijo Draco parándose de la silla donde estaba sentado, cuando Nessie se acercó a él.
La chica lo único que hizo fue lanzarse a sus brazos. Draco lleno de dicha le devolvió el abrazo, hundiendo su nariz en los cabellos cobrizos y el olor a fresas lo cautivo, él la extrañaba tanto, extrañaba su calor, su olor, su cabello cobrizo, sus ojos chocolates, su nariz pequeña, sus labios rojos —que aún no había tenido el honor de besar, pero que estaba seguro que muy pronto lo haría—, su personalidad, y su efusividad.
—Lo siento —susurró la chica en su oído, un poco avergonzada por la demora. Pero su voz melodiosa lo enloqueció. Sí, eso era lo que Draco más había extrañado, su voz, esa voz tan dulce y tierna.
Lamento mucho la demora, pero es que me había quedado sin inspiración para este fic, aparte de que estaba editando los capítulos anteriores, es por ese motivo que a veces aparecía como si hubiera actualizado y al final no había ningún capítulo nuevo. También quiero agradecer a todas por su maravillosos comentarios, los cuales me animaban a seguir, y por tenerme paciencia.
Espero y disfruten de este nuevo capítulo.
Saludos
Merodeadora Black 28
