Nota de Autora: Esta obra es una adaptación de la historia Deslices Imperdonables de la autora UNADE, quien me dio la autorización de adaptarla con los personajes de Rowling.

Puede encontrar esta historia en la plataforma de Wattpad

Aclaración: Esta obra pasaría en un mundo paralelo, así que tienes que tener un poco la mente abierta. También les recomiendo que vean la película Sky High para entender muchas cosas

Gracias a todos los que siguen la historia. Esto cada vez se pone mejor!!! A no perderse nada que estamos a poquito del final!!!

Espero sus comentarios y pido disculpa por la demora.

Jane le dio un sorbo muy largo a su te de tilo, mientras su hija y Luna preparaban todo para escuchar lo que esta última había grabado con su mp4. Aun recordaba los años en que a muchos magos les había costado adaptarse a las tecnologías muggles.

Primero se oyó un breve momento de ruido difuso, y rápidamente se concretó en una voz femenina.

"...se puede saber que has hechos ahora?" —dijo una vos femenina.

— ¿Quién es? —preguntó Hermione.

— Narcissa Malfoy, la madre de Draco —contestó Luna.

"...que ha hecho ahora mi hijo?"

"Esta vez, esta aquí porque estos dos caballeros, han venido a ver a su hijo, señora Malfoy. Aun no entiendo que es lo que quieren los Aurores con un simple estudiante"

Hermione se sorprendió al notar que la directora McGonagall estuviera defendiendo a Draco ante una posible reprimenda equivocada de su madre.

"Señora, queremos hacerle algunas preguntas a su hijo en vista de que usted, siendo su responsable legal, se encuentra presente."

Hubo un momento largo de silencio, antes de que el mismo Auror volviera a hablar.

"¿Donde estabas la noche del día veintidós?".

La voz de Draco respondió: "¿En que día de la semana caía?"

Jane frunció el ceño.

— Parece que Draco sabe como esquivar la autoridad. Se nota.

"Fue la noche en que una casa fue incendiada, justo cerca de donde vives."

"Si, me acuerdo. Estuve cerca de ahí."

"¿Qué tan cerca estabas?"

"No tengo porque contestar sus preguntas"

Hermione se lo pudo imaginar, recostado sobre la silla, con los brazos cruzados y una pierna sobre la otra.

Narcissa hablo y en su tono, se podía escuchar irritación.

" ¡No seas insolente!"

"No soy insolente madre. Si les digo dónde estaba, ellos irán a comprobarlo y eso puede dañar a alguien."

Jane sonrió con admiración.

— Draco es hábil jugando sus escasas cartas.

Se escuchó de nuevo la voz de Narcissa.

"No voy a seguir soportando esta actitud. ¡Contestales de una vez!"

Hubo un momento largo de silencio antes de que se volviese a oír la voz de Draco de nuevo...

"Estuve en casa de una chica."

"¿Cuál es su nombre?"

Hubo un momento de silencio, que Luna aprovechó para describir la escena a Hermione y a Jean.

— En este punto el agente más alto susurró algo a su compañero.

"...mira chico, ese incendio fue provocado, y todo indica que el radio de expansión del fuego provenía de una fuente psicoquinética. Dinos qué fuentes de ignición psicoquinética hubo cerca de ese lugar."

Jean frunció el ceño. De los altavoces volvió a escucharse la voz irritada de Narcissa.

"¿Fuiste tú verdad? ¡Sabía que heredarías eso de tu padre!"

— Y en este punto es cuando llegó el señor Potter —dijo Luna.

Se oyó el sonido de una puerta al ser abierta y cerrada. Una voz que irradiaba masculinidad y predominio salió del aparato.

"Tranquilo hijo. No tienes por que responder a sus preguntas."

"Señor Potter, esto es una investigación." Se escuchó decir al Auror, visiblemente molesto por la irrupción del recién llegado.

"Me consta que es una investigación, pero esto es irregular. Sin pruebas no tienen autorización para interrogar a un menor. No tienes por que seguir hablando, hijo."

— ¿Qué hacia James Potter? No tiene jurisdicción. ¿En base a que se le otorgó ese privilegio?

Antes de que alguna dijera algo, se escuchó otra la voz del Auror.

"Señora, su hijo puede ser culpable de intento de homicidio, y hay asuntos mucho más turbios detrás. Usted como responsable de él, no está capacitada para hacerse cargo y vigilar a un piroquinético de su poder. Por la autoridad que nos concede el sistema de control superheroico, le es revocada su custodia hasta que se considere que las circunstancias varían."

Volvió a resonar la voz de James.

"Esto es totalmente innecesario y fuera de lugar."

"Lo lamento señor, pero tenemos órdenes."

— La madre de Draco ni siquiera quiso leer el papel que le tendieron —describió Luna.

"Háganse cargo de él", pronunció la voz de Narcissa Malfoy.

Hermione notó que se le hacía un nudo en el pecho.

Se oyó la voz de Draco de nuevo.

"Mamá, hazme al menos el favor de llamar al restaurante y decirles que no podré ir a trabajar."

Luego se oyó el sonido de unas esposas de fuerza siendo colocadas.

Hermione no podía creer que Narcissa hubiera entregado así, como si nada a su hijo. Escucho a su madre hablar.

— Luna, pon lo otra vez por favor, quiero volver a oírlo.

Tras una segunda escucha Jane permaneció pensativa, observando con el ceño fruncido al aparato reproductor. Hermione observó a su madre extrañada.

— ¿Qué pasa, mamá?

— No han vuelto a preguntarle con quién estaba la noche del incendio. Hubiese sido muy fácil que la chica implicada ratificase su historia, pero no le permitieron seguir por ahí. Habría quedado libre en cuanto hubiese pronunciado tu nombre y tú hubieses ratificado su historia.

— ¿Por qué han hecho eso? —preguntó Hermione.

Luna respondió por ella.

— Para poder preguntarle de nuevo y sacarle alguna información que creen que tiene.

— Y sin testigos —añadió su madre.

— Pero, ¿esto es legal? —preguntó Hermione

— No exactamente.

— Lo que no entiendo —dijo Jane— es qué demonios hacía ahí James Potter. Él no quería dejar a Draco en manos de los Aurores. Creo que no le interesaba que se comunicase con ellos.

— Pero, ¿qué es lo que puede saber Draco que implique a los aurores y al padre de Harry? —preguntó Hermione en voz alta.

Jane frunció el ceño.

— Debemos averiguarlo. Ya que no podemos recurrir a los Aurores, recurriremos al otro bando.

— ¿Qué se te ha ocurrido, mamá?

— Iremos a hablar con Lucius Malfoy

— Pero... ¡Está en la cárcel!

— Puedo conseguir la orden para permitirnos una visita. Sube a vestirte, tendrás que ser tú la que hable con él.

— ¿Por qué yo?

— Es mejor que de momento a mí no me vea.

•••

Se habían instalado sistemas inhibidores de súper poderes a lo largo de todo Azkaban. Hermione fue custodiada por dos guardias, que la flanquearon hasta la sala de visitas. Su madre apenas había necesitado dos llamadas de teléfono y media hora para conseguir un permiso de visita especial para que su hija pudiera ver a Lucius Malfoy. Hermione no había podido oír la conversación y eso le confirmó que ni siquiera su madre era lo que parecía. Pero todo parecía estar retirándose las capas a su alrededor.

Había un cristal de seguridad, una silla, los dos guardias se apartaron de ella. Hermione se sentó donde esperaban que lo hiciese.

El hombre que se sentó frente a Hermione al otro lado del cristal, no pareciera que estuviera entrando en la cuarentena. Su cabello seguía igual de largo y platinado como en su juventud, y no había rasgos de arrugas en su piel.

— Vaya, una chica guapa viene a verme, esto sí que es una sorpresa.

— Soy Hermione Granger, una amiga de Draco. No sé si lo sabe, pero él ha sido detenido.

— No lo sabía, ¿cuándo ha ocurrido? —lo pronunció con la misma calma que si le hubiesen notificado unas notas esperadas. Hermione tardó un momento en rehacerse por la implicación que trajo aquel tono indiferente. Lucius Malfoy esperaba que su hijo acabase como él tarde o temprano y aquello era la confirmación de sus expectativas. Sin pena, ni gloria...

— Esta misma mañana.

— ¿De qué se le acusa?

— Oficialmente de nada, pero quisiera saber si usted sabe si Draco está implicado en algo.

Hermione puso la hoja del periódico con la noticia del incendio contra el cristal de seguridad para darle una pista.

— Has salido favorecida en esta foto...

— Eh... Gracias. Esa noche Draco recurrió a mí. Quien salvó a ese niño fue él, no yo. ¿Usted sabe algo de este asunto?

Hermione no quiso darle más datos.

— ¿Por qué quieres saberlo?

— Porque quiero ayudarlo.

El barón batalla se echó hacia atrás y la observó desde el otro lado del cristal despacio, como quien analiza un plato regodeándose en su sentido estético antes de devorarlo.

— Entiendo por qué mi hijo está enamorado de ti.

Hermione enrojeció hasta las orejas.

— ¿Perdón?

— En su última visita me habló de una chica...

— ¿Qué le dijo?

— Nada que vaya a ayudarte en su "relación" —dijo con una sonrisa en el rostro—, volviendo al tema, sí quieres saber algo sobre los asuntos turbios de mi hijo para poder salvarlo, deberías hablar con el señor Lestranger, Greyback y la señorita Bellatrix. Es probable que tengan algo que ver.

— Bellatrix... Draco me dijo... —Hermione se mordió la lengua— ¿Por qué cree que debería hablar con ellos?

Una sonrisa de orgullo cruzó el rostro de Lucius.

— Nunca creí que recurriesen a Draco.

— ¿A qué se refiere?

— Mis antiguos compañeros vinieron a pedirme consejo. Eran mortifagos al igual que ello, pero les dieron la libertad hace seis meses. Vinieron a pedirme consejo y supongo que recurrieron a Draco.

— Cómo... ¿Qué vinieron a pedirle? ¿Qué tiene que ver con Draco?

— Les dije que buscasen a alguien lo bastante poderoso como para que su huésped se asustara, si atacaban aquello que más amaba.

A Hermione no le pasó por alto el tono irónico con el que pronunció la palabra "huésped".

— ¿Su huésped? ¿A quién se refiere?

— Si eres tan lista como oí que era, lo deducirás por ti misma.

Una horrible sospecha se abrió paso en la mente de Hermione.

— Se está refiriendo a Remus Lupin, ¿verdad?

Hermione sintió un sudor frío caer por su espalda ante la mirada deliberadamente indiferente que le dedicó el padre de Draco por toda respuesta.

— No sé de qué me estás hablando —dijo con su sonrisa de lado— ¿Fue espectacular?

— ¿Qué? —Hermione no entendió a qué se refería.

— La actuación de mi hijo.

A pesar del desconcierto que le provocó la pregunta ella respondió automáticamente.

— No tiene ni idea... —y acto seguido quiso morderse la lengua por darle un dato que no debería.

Lucius se echó hacia atrás con una sonrisa de satisfacción y Hermione tuvo que respirar hondo varias veces para poder retomar la serenidad.

— ¿Y qué es lo que quiere usted?

— Haces buenas preguntas... Pero antes quiero saber yo qué pretendes tú con esta conversación.

— Quiero que me ayude a salvar a Draco de Azkaban. Si usted declara esto es posible que Draco se salve.

— Mi hijo es duro, no conseguirán sacarle una palabra, ni asustarlo.

— Sí, puede, pero hubo varias irregularidades en el proceso. Los Aurores trataron de interrogarlo cuando aún no estaba el tutor legal presente y James Potter se personó. Parecía interesado en que no se saltasen la ley de menores.

El señor Malfoy se echó para atrás con un gesto de interés...

— ¿James Potter fue a evitar que maltratasen a mi hijo? No me hagas reír.

— ¿Entonces por qué fue allí?

La mirada del hombre se perdió en una lejanía que solo el veía.

— Hace ahora más de quince años, un currito desarrolló una pequeña maravilla que inhibía los poderes súper heroicos una vez inyectado, y que no estaba sujeto a la voluntad del súper héroe.

— El síndrome de New...

Lucius no varió su expresión.

— Erick New fue el primer súper héroe con el que probamos el compuesto. A él siguieron muchos más.

Hermione tragó saliva... Lucius siguió con su relato indiferente al desasosiego de la chica.

— Y ahora me dices que Potter fue a intentar evitar que se llevasen a mi hijo... Si revisas los archivos, James Potter siempre luchó contra el Súper crimen durante los tiempos del síndrome de New. Fueron tiempos beneficiosos, tuvimos la suerte de dar con varios alijos de esa droga experimental.

— ¿Cómo dieron con ellos?

— Haces buenas preguntas chica.

Hermione sintió un brote de rebeldía.

— Prefiero que me responda a que me halague.

Lucius adornó su respuesta con una sonrisa.

— Generalmente por un informador anónimo. Debía ser alguien muy próximo a los Aurores. Pero Potter siempre estaba ahí para tratar de detenernos... No sé como se las apañaba para llegar siempre tarde. Recuerdo un día especialmente. Encontramos muy afortunadamente un alijo de la droga gracias a un soplo. Había cinco dosis. ¿Sabes con cuantos héroes nos enfrentamos ese mismo día?

— No

— Con seis. Ah, una batalla gloriosa... Cinco cayeron, del último huí y un compañero fue capturado.

— ¿Quienes eran esos héroes?

— No recuerdo sus nombres, pero el último en acudir, justo cuando se nos habían acabado las muestras, era Potter.

Entonces la pieza que faltaba encajó y Hermione sintió que el mundo se tambaleaba a su alrededor. Lucius se inclinó hacia adelante y le dedicó la sonrisa burlona del que sabe que está a punto de rematar de un sopapo un tambaleante universo personal.

— Siempre ocurría así. James Potter llegaba siempre justo cuando se nos habían acabado las dosis, como si pudiese contar las que usábamos. Detenía a uno o dos súper villanos, y lloraba los caídos. Todos ensalzaban sus hazañas. En esa época fue cuando forjó su fama. Es curioso. ¿Y dices que Potter apareció para tratar de evitar que interrogasen a mi hijo? ¿Qué cree que sabe mi hijo? ¿Qué cree que ha averiguado los Aurores?

Hermione notó que un sudor frío caía por su espalda.

— No es posible...

— Tu madre es psicoquinética, ¿verdad? Es capaz de ver lo que sucedido tocando objetos.

Hermione tratamudeó.

— Q... ¿Qué?

— No hace falta que te pongas nerviosa, chica. Siempre investigo bien a mis enemigos.

— No se le ocurra poner un dedo encima de mi madre.

Lucius Malfoy rió.

— No era mi intención, solo quería saber que puedes recurrir a una psicoquinética de confianza. Les daré una autorización para recoger uno de mis objetos personales que custodian aquí.

— ¿Por qué quiere darnos lo?

— Porque el día de mi venganza por fin ha llegado.

— De acuerdo.

Hermione tenía una sabor amargo en la boca. La posibilidad de salvar a Draco se ofuscaba por... Algo tan oscuro que no quería ni imaginarlo.

— Por cierto, chica, date prisa.

— ¿Por qué?

— Sé que James Potter hará lo que sea para mantener su prestigio. Draco corre peligro.