El silencio reinaba de nuevo en la sala, Marcus se había marchado dando un portazo y sin dar explicaciones concretas del porque de su comportamiento. Todos pensaban en muchas cosas, en esos momentos cualquiera se preguntaba el porque el chico lo había hecho, pero parecía que nadie le encontraba respuesta.
Marina bajo las escaleras de la mansión descalza, con sus zapatillas en las manos y tratando de no hacer ruido, al ver el salón a oscuras decidió dirigirse hacia la puerta de entrada, dejando una nota en una mesa cercana a esta. Quería estar sola y si lo notaban la agobiarían y sentirían compasión por ella, no eso no era lo que quería. Las deportivas que llevaba en sus manos pronto ocuparon sus pies y dando un último vistazo hacia atrás salió de la casa, dando un fuerte portazo.
Portazo que obviamente fue oído en la sala y que provocó que más de uno se levantase de su asiento, especialmente Sakura, la cual se levantó rápidamente para ver que era lo que había sucedido, se acercó al lugar y al no ver a nadie decidió echar una ojeada al exterior, lo único que pudo ver cuando abrió la puerta fue a Marina ya pasando la puerta de entrada a la casa.
-¡Marina, vuelve!-grito la japonesa saliendo un poco y corriendo hasta la puerta donde la chica había estado hacia solo unos segundos-¡Por favor!-grito más fuerte, pero el grito se perdió en el aire.
-Vamos entra-le susurró William a la vez que le ponía su camisa por encima-Hace frío y no es bueno que salgas de este modo a la calle-la chica lo miro y al verlo con una sonrisa se calmo-No te preocupes, necesita estar sola, supongo que lo que menos necesita es gente agobiándola.
-¿A que te refieres?-preguntó la chica mientras caminaba a su lado.
-Ella necesita pensar sobre lo ocurrido, pero lo quiere hacer sola con la cabeza fría, para que nadie influya en una decisión, tal vez la decisión más dura de su vida.
-¿Qué decisión?.
El chico le mostró un papel doblado y se lo dio a la chica.
"Estaré en mi casa, no os preocupéis por mi, he tomado prestada la ropa de Nakuru, guardad bien el vestido que llevaba. Necesito pensar esto bien sin terceras personas, por favor yo os llamar
-No lo entiendo-la ex-card captor le daba vueltas, hasta que al final pareció dar con la solución-Marcus.......
Ambos entraron en la casa para encontrarse con un panorama bastante gracioso, quien más y quien menos estaba medio dormido en alguno de los sofás, los más precavidos se habían ido a ocupar una de las habitaciones cedidas por su anfitrión.
-Marina quiere que la dejemos sola-habló William, los vio a todos bastante cansados-seguramente mañana ya estará mejor y creo que lo mejor que podemos hacer nosotros es irnos a dormir-dio un largo bostezo.
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El día fuera era espléndido, estaban a punto de entrar ya en el mes de Abril, el cielo era de color azul claro y tenía algunas nubes blancas, las calles olían a Sakura y los parques se llenaban con los pétalos de esta. Ese mismo fin de semana era la boda del hermano de Eriol, Alexander y Kaho se casaban, por suerte todo el trajeo de la boda se llevaba en casa de ella. Aunque dentro de la casa el ambiente que se respiraba era muy tenso, nadie podía dejar atrás los hechos acontecidos dos días antes, todos y cada uno de ellos habían hablado con Marcus de alguno u otra forma trataban de sacarle la información, algunos como Jessy con métodos poco ortodoxos, es decir, a base de golpes, pero estaba muy reacio de dar cualquier información, la única frase que pudieron sacar fue; Ella tiene derecho a saber el porque lo hice y porque salgo de su vida.
Tomoyo estaba en la biblioteca de Eriol, sentada en un sofá tranquilamente, leyendo un libro que le habían recomendado, "El médico". Isabela, Vladimir, Eriol, Shaoran y Dafne estaban sentados alrededor de una gran mesa con un montón de libros escritos en diferentes lenguas, tal vez por eso ella no se quería meter. Hacía unos veinte minutos Nahuel, Jessy y Sakura se habían marchado a comprar algo de comida, Phillippo había desaparecido a causa de su trabajo. Gloria sencillamente estaba acompañando a Zaira en la biblioteca municipal, donde habían ido ambas junto con Nakuru, Yukito y los dos guardianes del sol.
Tomoyo releía una y otra vez la misma página, estaba pensando en la frase de Marc. Si, tenía derecho a que ella fuese la primera en saber a lo que llevo la locura de llevar a cabo una violación.
-¡Chicos he encontrado algo!-Ben entró rápidamente a la biblioteca seguido de Sheresade-Fuimos a hablar con Alexander y nos dio un libro bastante simple-enseño a todos un libro algo viejo con las tapas azules ya raídas por el paso del tiempo-Esta en latín.
Todos pusieron cara de sorprendidos.
-Ben, ¿sabes latín?-puso una cara extrañada Dafne.
-Al igual que yo-le contestó la pelirroja-Ben se prepara para estudiar una carrera de letras y normalmente esas carreras suelen tener un par de asignaturas en latín o griego-de repente se cruzó de brazos y se puso seria-Esto es lo que dice exactamente.
Norte al Sur, Sur al Norte. De cuatro puntos diferentes serán y ellos el poder sellarán. Este al Oeste, Oeste al Este. Pero no todo acabará si el sello impuesto no esta realizado por una persona pura
-¿Solo eso?-preguntó Shaoran, al ver el asentimiento de Sheresade exclamó-¡Pues vaya!
-¡Shaoran!-exclamó una voz desde la puerta que se acababa de abrir-Deberías de estar agradecido, todo el mundo esta poniendo de su parte para averiguar las cosas-Sakura acababa de llegar con la parejita de locos, Nahuel y Jessy-Además es una de las partes al fin y al cabo de aquella hoja de aquel libro...........
-Sería más fácil si consiguiésemos abrir este-Eriol señaló al que tenía encima de la mesa-Pero ahora ya es imposible-vio como su predecesora bajaba la vista-No es culpa tuya Sakura, además has demostrado que no necesitas el báculo para invocar a las cartas.
-De todos modos algo es algo-Isabela levantó la vista y vio como Vladimir hablaba sin apartar la vista del libro-Ese libro viejo tal vez sea una trampa, lo mejor es empezar a resolver todo este enrevesado papel que más bien parece una torre de babel.
-Pues dime tu ,tío listo-el gran sarcasmo vino por parte de Isabela- como vamos a descifrar las lenguas muertas como el ibero o el de la conchinchina porque aquí casi nadie sabe de esos idiomas.
-¿La Conchinchina era un país?-le preguntó él con más sarcasmo todavía.
-¡Vete a la mierda!-le grito ella a la vez que se levantaba y salía, pero el chico no se rendía y salió detrás.
-Vamos estoy muy interesado en sus costumbres y en donde se ubicaba-la puerta se cerró y todo el mundo podía oír desde la sala los gritos de esos dos.
-Vaya-Sheresade puso cara de satisfacción-, parece que Vlad a encontrado a alguien que le gusta.
Todos la miraron extrañados, menos Nahuel que se apresuro a apuntar.
-Es como un niño pequeño, no se si me entendéis, que le tira piedras a la chica que le gusta.
De repente las tripas de más de uno reclamaban comida.
-Creo que va siendo hora de que hagamos algo para comer-Dafne se levantó de su asiento-Gloria ha dicho que ellos no vendrán al parecer han encontrado algo interesante.
-O tal vez no han encontrado nada y no quieren venirse de manos vacías, ya sabes como es Zaira-la contestación que había venido por la boca de Nahuel parecía tener razón.
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-Llevamos toda a mañana buscando, ¿y que encontramos?¡Nada!-Gloria se dio un golpe contra la mesa de la cafetería en la que estaban comiendo-Odio hacer este trabajo-comenzó a hojear la carta-Por no tener no tengo ganas ni de decidir que comer.
-No te preocupes-le sonrió Nakuru-Yukito ya ha pedido por todas.
-¿Y que tal va tu relación con él?-preguntó curiosa la menor de las tres chicas.
-Pues bueno, nada mal, aunque él es muy tranquilo-afirmo risueña la forma falsa-por eso hay veces que le digo que se transforme en Yue y así podemos discutir un rato-ambas chicas al oír esto les salió una enorme gota en la cabeza.
-¡Zaira! ¿Quieres dejar de una vez el libro?
-Es el único que he visto en la biblioteca que valiese la pena, la verdad es que es difícil encontrar algún tipo de información acerca de................-la rubia se vio interrumpida por un montón de comida que traía el camarero con la ayuda de Yukito-¿Y.... y ......esto es la comida?.
-Se me olvidaba deciros que él come en cantidades industriales-Nakuru estaba riéndose abiertamente ante la cara de sorpresa de las chica-Ya podéis salir-le dijo a su bolso y dos figuritas que parecian leoncitos de peluche salieron de él.
-¡Creí que me ahogaba!-Kero salió totalmente mareado-Ahí dentro hacia mucho calor.
-En realidad la temperatura ha subido mucho estos días-Yukito comenzó a servirse y el resto lo imitaron-Tal vez demasiado.
-Es como si hubiesen adelantado el verano-afirmó Spinel mientras se llevaba la comida a la boca.
-En realidad el tiempo se ha desmadrado un poco-la rubia del grupo miro hacia fuera-Hace unos días hacía una temperatura normal, ahora de repente un sol estival.
-No es un presagio demasiado bueno-Yukito miro al exterior con cara de preocupación.-Demasiados cambios, como no nos demos prisa se nos adelantaran, él ya debe saber donde debe de ir exactamente par volver a tener su poder.
-¿Qué tratas de decir con eso?-le preguntó Gloria quien tenía el tenedor en la mano.
-Que el Diagur que hemos visto no es ni una quinta parte de lo poderoso que lo era antes-sentencio Kero tranquilamente mientras comía, un tenedor se cayó en el plato.
-¿Estas tratando de decirme que no tiene todos sus poderes con él?-la cara de asombro de la morena era enorme-No puede ser, pero si ni tan siquiera William o Phillippo pueden con él-la chica puso cara de resignación.
-Eso era porque estabais separados, luchabais separados-Nakuru comenzó a relatar-Toda luz tiene una sombra, alguien que complementa su poder-todos miraron atentamente a la guardiana que hablaba-Oí una vez que cuando las fuerzas se unen son más poderosas.
-Si lo analizas bien el mismo Clow lo aplico-afirmó Spinel-Hay dos cartas, luz y oscuridad que fueron creadas para los dos guardianes, los mismo guardianes son el día y la noche.
-Luz y oscuridad.........-Kero se quedó pensativo, mientras que Yukito lo miraba, pudo ver en sus ojos que no era él, sino Yue, ambos estaban pensando lo mismo-¡Esas dos cartas!¿cómo no lo había pensado antes?.
Las chicas miraron a Kero que parecía estar murmurando cosas raras.
-Luz y oscuridad-Zaira se quedó pensativa-Esas cartas, ambas se parecen a Mar y a Blanche, pero ¿por qué?.
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Estaba esperando ya durantes más de tres minutos, y eso a William realmente le molestaba, cuando abrió la puerta pudo ves una cara de aburrimiento en Marcus, tal vez ya estaba harto de recibir visitas.
-Buenos días-le dijo alegremente.
-Buenos días-casi escupió el anfitrión de la casa-¿Qué quieres?.
-Estamos de mal humor, ¿eh?-la pregunta fue más irónica que otra cosa, como si no fuese con él-Bueno, por lo menos me deberías dejar pasar.
-Si claro, como no, entra-el rubio se hizo a un lado y comenzó a caminar hacia el interior-¿Deseas algo para tomar?.
-No gracias-los ojos verdes miraban a su alrededor hasta que se quedaron quietos mirando una gran cantidad de cajas y de maletas que había en el salón-¿Tus maletas,-preguntó un poco extrañado-que hacen ahí?.
-Me voy-le respondió mientras salía de la cocina para sentarse en el sofá.
-Por poco tiempo, ¿no?.
-No, a menos que me necesitéis, no creo que vuelva-dijo casi con indiferencia Marc.
William se quedó estático en el sitio, con cara de un poco de sorpresa y como rumiando algo. Mientras Marcus estaba en el sofá con la mano en la cabeza y la mirada cabizbaja, triste, hasta que miro hacia un lado y se topó con unos ojos verdes, que un principió sonrieron, al igual que la boca de su amigo, pero no era una sonrisa de alegría, sino irónica.
William comenzó a cerrar lentamente el puño, este comenzó a temblar, miro hacia un lado y pudo ver una par de fotografías, dos niños riéndose,............................. dos niños, dos adolescentes, dos jóvenes. No lo pensó demasiado y hundió el puño en la cara del rubio, con tal fuerza que lo tiró del sofá.
-¿Pero que haces?-bramó el atacado para quedarse de pie mirándolo de forma desconcertada y colocándose en posición de defensa, mientras que un poco de sangre caía de su labio.
-¡Cobarde!-le grito el canadiense-Sin duda alguna eres un cobarde.
-No soy ningún cobarde-afirmó el chico quien ahora lo miraba de forma retadora.
-Si lo eres, de no serlo no te marcharías de este modo, no la dejarías sola-se quedó pensando bastante y puso cara de amargura-¿Es que no entiendes que sin ti ella se hundiría?.
Los ojos azules se abrieron por sorpresa y un montón de recuerdos se cruzaron en su cabeza. La vez que se conocieron, aquellas navidades, la vez que la salvó de tirarse del acantilado, el primer baile, el primer abrazo, el primer beso.................
-Soy un cobarde-y automáticamente se dejó caer en el sofá, enterró su cara en sus manos-pero es que no me puedo quedar.
-No es que te puedas o no te puedas-retiró la manos de su cara y lo miro atentamente-es que es tu deber quedarte, enfrentarla, hablar con ella................recuperarla.
-Parece irónico que el que ha sido mi enemigo en ese tema me este diciendo estas cosas, ¿no crees?-le miro con media sonrisa-Te besó y la besaste.
-Y ella no sintió nada-reconoció Will.
-Y ella no sintió..............-de repente se quedó mirándolo asombrado-¿cómo esta eso?.
-Me lo reconoció después de besarla-le sonrió abiertamente-parece ser que el único que la hace temblar con un solo roce, eres tu-de repente sus ojos se volvieron sombríos-No te perdonaré si no solucionas esto con ella.
-¿Qué hago?-le preguntó.
-¡Oh!-dijo en tono gracioso el canadiense-Es tan simple como cruzar el jardín y hablar con ella cara a cara-de repente levantó una mano para impedirle hablar-Yo te allano el terreno, tu piénsate bien lo que le vas a decir, tienes 15 minutos.
-¿Por qué me ayudas?-preguntó Marcus.
-Porque eres mi amigo-al sueco le surgió una sonrisa enorme.
-Gracias-se levantó de su lugar se acercó y lo abrazó muy fuerte.
-Bueno, bueno, pero suéltame no sea cosa que alguien entre y piense que soy gay, y no quiero que nadie crea eso-lo separó-Te voy a allanar el camino, hablo con ella, 15 minutos después ves tu a la casa.
-Gracias-repitió de nuevo.
-Que sepas que quiero ser el padrino del primer hijo que tengáis-bromeo al salir de la casa.
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-¿Por qué nos hemos tenido que ir?-preguntó Shaoran quien seguía a una Sakura que caminaba muy rápido.
-Porque todos los demás se han marchado.
-Eso no contesta a mi pregunta-frunció el ceño el chico mientras caminaban.
-Sheresade y Ben, Nahuel y Jessy, Vladimir e Isabela-le salió un enorme gota al pensar en los dos últimos-Se han ido a descansar un rato, ya sea a dar una vuelta para seguir buscando información, a divertirse en el karaoke o a ................
-¿O a que?-preguntó el chico.
-Es que no se ha que se han ido Vladimir e Isabela juntos-rió ella nerviosamente, él la miro y sonrió un poco-Dafne ha dicho que iba a ir a llevarle a Phill la comida.
-¿Por qué le llamas Phill?-frunció él el ceño.
-Es más corto que Phillippo y le queda bien-la chica de ojos verdes lo miro de forma discreta-Es muy buen chico y me cae muy bien además...........
-¿Además que?-casi grita Shaoran harto de oír los comentarios acerca de el chico.
-Mira lo que me ha regalado antes de irse-y le tendió un papel.
-Tu madre y tu-sonrió el chico al ver la fotografía.
Se podía ver a una pequeña Sakura de no más de dos años con un vestidito de tirantes blanco y azul, y a su madre con un vestido amarillo.
-Fue tomada el mismo día que murieron los padres de él-la chica bajo la vista con pesar-Si yo no hubiese estado allí seguramente no habría sucedido nada.
-Te equivocas- una voz profunda se oyó por detrás, ambos se giraron y ella se topo con los ojos miel-Te equivocas Sakura, hubiese sido peor que tu y tu madre no hubieseis estado allí-le sonrió el chico-Tal vez quieres que te cuente lo que paso.
Ella negó con la cabeza.
-Lo vi en un sueño, antes de conocerte.
-Me gustaría saber que fue lo que paso-Dafne estaba justo detrás de su novio-¿Pero que os parece si lo hacemos tomando algo?-y señalo la cafetería-Al final el postre no lo hemos probado.
-Por cierto, Dafne ya me ha contado el plan que habéis hecho para dejar solos a Tomoyo y Eriol.
-¿Qué habéis hecho que?-preguntó el chino sorprendido mientras miraba a su novia con un toque de represión-¡No me lo puedo creer!-exclamó casi llevándose las manos a la cabeza-El mundo se puede morir y nosotros aquí en una cafetería, en vez de buscar información para impedirlo, y todo porque a las señoritas les ha dado por hacer de celestinas.
-No lo dramatices tanto-le sacó la lengua Dafne-Al fin y al cabo Eriol últimamente parece estar en las nubes.
-¿Cómo te sentirías tu si tu hermano va a casarse con tu ex-novia?
Todos miraron a el más joven de los chicos sorprendidos.
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La biblioteca estaba en completo silencio, era como si después de tantas horas de esfuerzo todos se hubiesen rendido, todos se habían ido, de uno en uno, bueno, no, en realidad se habían ido de dos en dos, y ahora eso era lo que quedaba, dos personas. Una leyendo en el sofá y la otra en una mesa. Un chico y una chica.
Él dio un suspiro largo y se levantó por quinta vez a volver a coger otro libro de una de las estanterías.
-¿Nada?-preguntó ella mientras lo miraba desde su lugar.
-Nada-afirmo.
-Siento no poder ayudaros-le dio una sonrisa cálida-pero yo no se mucho acerca de magia, si necesitas ayuda, solo pídela.
Él se dejo caer a su lado en el sofá, y le mostró el libro que tenia la cerradura y los cuatro huecos.
-He decidido que lo voy a sellar-ella se giro y lo miro sorprendida-necesito que me guardes el secreto, a menos que no lo hagas te tendré que borrar la memoria.
-Pero, ¿por qué lo vas a sellar?-preguntó incrédula ella-Todavía tenéis la oportunidad de.......
-No vamos a recuperar la llave-se adelantó él a sus palabras-es demasiado tarde-se levantó de donde estaba-Esto no debe de salir de entre tu y yo, voy a buscar el conjuro para sellarlo para siempre.
-No deberías de sellarlo sin consultarles-ella le siguió a través de las estanterías-No es justo que lo hagas, aunque sea lo mejor-la voz sonaba apacible y tranquilizadora-Si lo haces puedes equivocarte y hacer un fallo que durara de por vida.
Eriol se giro de golpe y la miro a través de los cristales de sus gafas, de una forma tan profunda que la chica sentía que entraba en su alma a través de sus ojos, pero ella no se amilano y le mantuvo la mirada firme.
-De todos modos buscaré el libro-los ojos de ambos se relajaron.
El inglés siguió mirando estanterías, la japonesa volvió a su lugar inicial y tomo el libro con sus manos, pero el ruido seco de algo caer al suelo hizo que se levantase.
-Eriol, ¿se te ha caído algo?-como única respuesta el silencio-Eriol..........-se levantó y dirigió sus pasos de nuevo hacia donde habían estado.
Lo que vio no era muy alentador, el chico estaba en el suelo tirado, inconsciente o desmayado, justo encima de él aquel extraño libro brillaba con fuerza, junto con la llave de Clow Reed.
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El lugar estaba muy soleado, la brisa era cálida y bastante agradable a esas horas de la mañana. El verde pasto, el cielo azul y las nubes blancas, era de ensueño. Las flores empezando a brotar, y pronto los gritos de una voz infantil empezaron a sonar en aquel magnifico jardín.
-¡Clow, Clow!-una niña pequeña, de no más de tres años iba corriendo hacia él, el pelo dorado brillaba con las luces de la mañana, llevaba un pequeño camisón de lino blanco-Mira, mira lo que me he encontrado en la cama esta mañana, ¡es un gatito que se coló por mi ventana!-le mostró en sus pequeñas manos un leoncito con alas, un cachorro de león-Es muy bonito, ¿me lo puedo quedar?-puso una cara de inocencia mientras que sus ojitos marrones brillaban.
-Ángela-el hombre con lentes miraba a la niña con una mueca graciosa-No es un gatito, es un león guardián.
-¿Un león guardián?-la niña frunció el ceño-¿Y que es eso?.
-Es alguien, que te protegerá de todo y de todos-vio como el leoncito alado lo miraba.
-Entonces ese es mi trabajo-la voz infantil de un niño salió desde la boca del "animal".
-¡Ah!-grito la niña a la vez que lo soltaba-¡Los gatos no hablan!-de repente miro al hombre que la miraba con una sonrisa-¿o si?.
-¡No soy un gato!-grito el guardián-soy el gran e increíble Keroberos-le dijo mientras se ponía a su altura.
-Kero te queda mejor-sonrió la niña, miro de nuevo al adulto de la sala-¿Lo has dejado tu?.
El hombre asintió antes de hablar.
-Es un regalo-de repente se paro a pensar-yo diría que es mas un préstamo.
-¿Un pres que?-preguntó.
-De momento es tuyo, pero en algún momento de tu vida ya no lo necesitaras, y entonces a él le será encomendada otra misión.
-¿La misma que se le encomendara a Yue?-preguntó señalando al chico de cabellos blancos que había justo detrás de ella.
-Más o menos la misma-el hombre le dio una mirada amistosa a Yue-Hasta entonces te lo puedes quedar.
-¡Viva!-la niña tomo fuertemente al leoncito mientras le daba vueltas-Te enseñare muchas cosas, te alimentare bien y jugaremos mucho-comentó mientras se lo llevaba hacia la zona de los árboles y comenzaba a jugar con él.
-¿Qué es lo que me quieres preguntar, Yue?.
-¿Quién es esa niña?-el guardián la miro fijamente-Para lo pequeña que es ya demuestra un gran poder interior.
-Esa niña es la hija de la que fue mi mejor amiga-sonrió Clow-será en un futuro no muy lejano la que dará paz a este mundo, aun a costa de su propia vida-miro como la niña estaba sonriendo y jugando cerca del estanque.
-¿Morirá?-estaba realmente alarmado el guardián de la luna.
-Así es-dijo con gran pesar Clow-Pero antes debe de vivir muchas cosas, conocer a personas y sentir lo que es ser amada, después de eso, ella decidirá si quiere o no salvar el mundo.
-No le entiendo.
-No hay nada que entender Yue, son circunstancias de la vida-el hombre sonrió al ver como la niña comenzaba a saltar para tratar de atrapar a Kero quien estaba justo encima de ella-Es tan bonita.
-Se parece a su madre en la cara-ambos se giraron al oír la voz de una mujer justo detrás-Hola Clow.
Yue se puso justo delante de su amo, como protegiéndolo.
-Tranquilo-lo apartó con suavidad-Es una amiga-el guardián lunar se apartó.
-Así que este es Yue-la mujer lo miro asombrada-sinceramente magnífico-lo rodeo mientras este la miraba con recelo-¡Oh! Perdona mis formas, soy Blanche-la mujer vestida de blanco puro y con un estómago abultado que daba a entender su estado.
De repente la niña fue detrás de Kero quien se estaba acercando a su amo como una flecha.
-Esta mujer tiene un poder impresionante.
-Pero no es mala Kerito-repuso la niña-sin embargo tu si, ¡yo no puedo volar!-de repente puso carita de buena-Yo quiero tener alas.
Los adultos se rieron en voz baja.
-Igualita que su madre-ahora vio como la niña miraba con detenimiento su estómago.
-¿Te has tragado una sandía?-preguntó inocente.
-No, ahí dentro lo que lleva es un niño-le repuso Clow, quien tomó la manita de la niña y la puso sobre el vientre de la mujer.
-Es un varón-ambos abrieron los ojos.
-Repite-pidió la mujer.
-El niño, me ha dicho que es un niño y que quiere salir pronto-dijo sonriendo-Seguro que es un niño.
Ambos adultos se quedaron realmente sorprendidos.
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-Así que acertó-sonrió Omar mientras miraba a la niña con unos meses más y vestida de azul, la cual jugaba en el jardín de la gran casa.
-Ajá-afirmó Blanche mientras miraba la pequeña canastilla hecha con esparto y recubierta con dos mantas de lana, un niño, un varón dormía en ella-Pero no se que es lo que quiere enseñarnos Clow.
-¡Toma!-sonrió la niña mientras le daba a Blanche un ramo de pequeñas rosas-Es para que las pongas cerca de Pierre y tu te quedes otras-se acercó y vio como estaba despierto y la miraba con sus ojos verdes muy abiertos, al ver que caía la cadenita con la cruz la niña empezó a jugar con ella-No tires de ahí-demasiado tarde el pequeño desde su cunita le había dado un tirón-Niño revoltoso.
Una puerta se abrió y todos en la estancia pudieron ver como Clow se acercaba hasta donde estaban ellos, con Kero en brazos y dormido y Yue con aspecto de cansado justo detrás de él.
-¿Qué le ha pasado a Kero?-preguntó la pequeña Ángela acercándose a Clow y tomando en brazos al pequeño guardián-Parece que le haga daño algo.
-Solo esta cansado-sonrió Clow-Si lo dejas dormir se recuperara.
La niña asintió con la cabeza y fue a dejar al guardián sobre uno de los almohadones que habían cerca.
-Seguimos esperando ver lo que nos habías prometido, Clow.
-La impaciencia no es buena, Omar, pero si hay algo que os quiero mostrar.
El hombre de lentes sacó del bolsillo interior de su capa algo, parecía un mazo de cartas.
-¿Cartas?-preguntó incrédulo el otro hombre.
-Cartas mágicas-afirmó él-Creadas a partir de mi propio poder.
-Algo me había comentado Blanche-el hombre se rascó la barbilla y con un gesto les pidió que se las enseñase-Watery, Windy, Fire, .................., elementos básicos-siguió pasándolas-Hay algunas que parecen inservibles, como por ejemplo Bubbles o Sweet.
-Digamos que sirven para hacerme la vida más fácil.
-Si-la voz de la pequeña de la casa se oyó fuerte-Bubbles sirve para bañar a Kero y para hacerme reír a mi y Flower o Sweet son muy amigables, aunque algo revoltosas-la niña sonreía dulcemente.
-Pero yo no os quería enseñar eso, sino mis dos últimas creaciones y las dos cartas que cierran el mazo-Clow sacó de otro lugar dos cartas-Dark, Light.
Una luz muy tenue cubrió la casa y dos figuras aparecieron frente a todos, los ojos de Omar y Blanche se abrieron desmesuradamente y el pequeño Pierre acalló los llantos.
-Mamá..........-se oyó la una voz infantil, lágrimas recorrían su cara, mientras miraba a Light-Se parece a mi mamá-y sin saber porque se abrazó a ella, el ser mágico la acogió entre sus brazos.
Blanche se levantó de su lugar y le puso en brazos a Omar a su pequeño hijo, se acercó lentamente a Dark y la observó bien.
-Es como mirarme en un espejo, solo cambia el color del cabello, ¿qué significa esto?-miro a su amigo, pidiéndole una respuesta.
-Perdimos a Mar en aquella batalla y tuve miedo de perderte a ti también en el parto de Pierre-la miro de forma muy amable-fue el día en que nació tu hijo en el que empecé a pensar como completar el mazo de las cartas, ambas representan las dos fuerzas que guían al mundo, Luz y Oscuridad-se dio un momento para contemplar como Ángela sonreía en brazos de su creación-Es un regalo que le hago a Ángela y que te hago a ti.
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-¡Marina!-la voz de William sonaba por la casa, había entrado por la puerta trasera-¿Marina donde estas?-el chico repitió de nuevo la frase-Mari.........¡aaaaaaahhh!-dio un bote al notar que alguien le había cogido del hombro-¡Me asustaste!-exclamó él cuando vio la cara de Hikari, que aguantaba la risa-¿Qué haces aquí? Yo te hacía en el trabajo.
-Y lo estaba-efectivamente el chico se fijo que los típicos vaqueros y las camisetas anchas de la chica habían desaparecido para dar paso a un traje de chaqueta y pantalón-pero se me habían olvidado los diseños y mi agenda-levantó un libro de tapas de cuero negras-Marina esta arriba, no se si quiera hablar con alguien, esta muy extraña, aunque me imagino el motivo-hizo un gesto como acordándose de algo y del bolsillo del maletín de trabajo que llevaba sacó una pequeña bolsa de farmacia-Dale esto por favor, que a mi se me hace tarde-le dio un saludo rápido y abandono la casa.
William empezó a subir las escaleras, a la vez que oía como arrancaba el coche y se marchaba, decidió ver lo que contenía la bolsa y vio que era un tuvo de crema antiinflamatoria, llego al piso de arriba y se detuvo en una de las puerta, sabía que no había nadie en la casa porque Isabela había decidido quedarse en casa de Eriol tratando de ayudar en lo que pudiese y Jessy.............bueno, Jessy estaría dando vueltas con Nahuel o algo así, esos dos eran un par de irresponsables, tocó a la puerta.
-¿Quién?-se oyó un susurro débil.
-Marina, soy yo-el chico abrió la puerta y entró en la habitación.
Se sorprendió al ver que las cortinas estaban echadas, y solo permitían entrar una tenue luz, todo estaba revuelto, la ropa en el suelo, los armarios abiertos, peluches puestos cara la pared, le llamo la atención un oso blanco, cajas de CDS rotas.........y en medio de aquel desastre, tumbada boca arriba en la cama, Marina, vestida con una falda azul y una camisa negra, con calzas del mismo color que esta, al cuello un pañuelo de color azul, dejaba los pies colgando fuera de la cama. Alzó un poco la cabeza.
-¡William!-y de repente se tiro encima de él y lo tomó de los hombros-¿Que hago? ¡maldita sea!,¿ que hago?-la chica estaba desesperada.
-Hikari me ha dado esto para ti-le dio la bolsa y ella le dio un leve gracias, dejando la desesperación de lado.
Ella sacó una caja y de esta un tubo de crema, se levantó y se dirigió al tocador de su habitación, se miro en el pequeño espejo que tenía allí y apretando saco un poco, trato de retirar el pañuelo, pero no podía. William sonrió y se acercó a ella lo desanudo y este cayó al suelo.
-Tiene mal aspecto-dijo refiriéndose al enorme chupeton que llevaba la chica en el cuello, estaba rojo y en el centro morado.
-Esto lo alivia un poco, la verdad es que cuando me toco me duele-ella puso la crema anti inflamatoria-Me lo merezco, ¿verdad?-se agachó y tomó el pañuelo.
-No Marina, nadie se merece eso-hizo una pausa y tomó aire-Necesito hablar contigo acerca de Marcus.
-Yo también-admitió sonriendo un poco, rodeo de nuevo su cuello con el pañuelo, ambos se sentaron en la cama, que parecía que era el sitio más decente de toda la habitación.
-Se te notaba desesperada cuando yo he entrado-le dijo el chico de ojos verdes.
-No se que hacer, es todo tan........confuso-se llevó la mano a la cara, él sonrió al ver algo allí brillando.
-Confuso pero muy a pesar tuyo sabes la respuesta-lo miro con cara de no entender lo que decía-Quiero decir, tu y él os conocéis muchísimo tiempo, sabéis todo uno acerca del otro.
-No todo créeme, la vida te da sorpresas, creí conocer bien a Marcus, pero el otro día me sorprendió, aunque creo que yo sola me lo he buscado.
-Pero sigues sabiendo cual es tu respuesta.
-¡Deja de decir eso, porque no se cual es mi respuesta!
-Esto es tu respuesta-le levantó la mano y vio el anillo puesto-y toda tu habitación grita que estas enfadada pero que no lo puedes olvidar, todos los álbumes de fotos son con fotos de él, son sus peluches los que siguen aquí, Marina si no quisieses perdonarlo créeme que hace ya mucho tiempo que lo hubieses tirado todo a la basura, que lo hubieses dejado atrás.
-Pero es que se me hace imposible-sollozo ella-porque yo.......porque yo........
-Vamos Marina, dilo, sin miedo-Will esperaba que lo dijese, que lo admitiese.
-Porque yo le..........-se paro a pensar un momento-le tengo mucho aprecio. Si es eso.
-Marina, creo que esto que te va a pasar ahora te aclarara dudas-William se levantó y abrió la puerta-Marcus en estos momentos esta cruzando el patio, tiene algo importante que decirte, luego de que sepas esto tal vez te des cuenta de una vez que es realmente lo que quieres, te haces daño y lo sabes-y dicho esto cerro la puerta, dejándola a ella dentro sentada en la cama.
-Marcus viene a decirme algo importante-pensó-¡Marcus viene!-y como por resorte fue a la puerta y cerró el pequeño cerrojo.
Mientras bajo por una puerta entraba una persona y por la otra salía otra.
-Suerte, amigo-susurró William antes de salir pensando en que tal vez podía ir a fastidiar un rato a Gloria.
Los pasos de Marcus sonaron al subir las escaleras, la cara del chico era totalmente de calma, sus ojos azules brillaban con decisión, era hora de afrontar los hechos y no de huir como lo había echo durante estos dos días. Llegó a su destino y toco a la puerta. Nada, ni un ruido. Volvió a tocar y lo mismo.
-Esta bien Marina, se que William te ha dicho que soy yo, así que no voy a insistir ni pienso tirar la puerta abajo-la voz esta vez sonaba con decisión-Solo quiero que me escuches.
Inconscientemente la persona que estaba al otro lado de la puerta se acercó hasta esta, solo había una cosa que los separaba, aquel trozo de madera.
-Me voy a Suecia-y como si una maza hubiese golpeado las piernas de la chica cayó al suelo, sin producir ruido y de sus ojos marrones empezaron a brotar lágrimas –si con eso consigo que tu existencia sea un poco más llevadera sin que tengas que ver mi cara, sin que tengas-hizo una pausa y su cara fue de tristeza infinita-sin que tengas que recordar que soy un traidor-y los puños del chico se cerraron con rabia, clavándose sus propias uñas en un intento de hacerse daño a si mismo-Creo que también debo de explicarte porque hice lo que hice-ella seguía llorando inexplicablemente no podía parar-Te vi con William, besándote,-un solo sentimiento lo recorría en esos momentos al recordar la imagen, celos, pero para recordarse que no estaba ahí para sentir eso volvió a clavarse las uñas en las palmas de las manos- y algo dentro de mi hirvió, si eran celos para que voy a mentir, soy muy celoso, estaba realmente enfadado aquel que yo pensaba que era mi amigo se estaba besando con la mujer de mi vida y ella que hacía-cerró los ojos como si no quisiese decir lo siguiente- le correspondía. Él consiguió lo que yo no hice en dos años-la resignación se notaba en sus gestos, relajó el cuerpo que había estado todo el rato en tensión, sus puños se abrieron -No quería que nadie te tocase,-dijo de forma suave- me fui enfadado, cabreado como dirías tu, iba dando golpes a las paredes y apareció él-se le aceleró el corazón- me ofreció.......-titubeo antes de continuar-....... lo que nadie jamás me ofrecería en bandeja,............ a ti, pero me negué-Marina dentro de la habitación abrió los ojos a más no poder, Marcus se había negado, miraba la puerta como pretendiendo hacerla desaparecer- y ejerció su fuerza sobre mi-los ojos azules parecían decididos y sinceros-trate de evitarlo, pero luego algo paso sobre mi y me deje vencer.-dijo ya con abatimiento- Se que te estas preguntando que fue lo que me paso-ella inconscientemente afirmo detrás de la puerta-Sabía y sé todo lo que tu le contaste a Sakura y a Natasha en tu casa de España, escuche en las escaleras-a Marina se le escapó un murmullo que era algo como "serás metomentodo"-No podía permitir que..........-la siguiente palabra le era tan dolorosa que no podía pronunciarla-murieses. Entonces llame a mi tío, él me explicó que un sello no podía ser realizado para siempre a menos que la chica fuese virgen-ella maldijo al tío de Marcus –Y mi cabeza funciono, yo te arrebataba eso, tu virginidad, tu no morías y todos vivíamos felices-con voz de culpa y dando un fuerte golpe a la pared con el puño, golpe que asusto a la chica, y el cual contenía toda la rabia y sentido de culpa acumulados-¡Me equivoqué!-grito prácticamente y empezó a hablar con sinceridad-Me pase, pero si con ello hubiese logrado que tu estuvieses viva todo lo demás me daba igual-eso era lo que sentía, lo que realmente quería aunque el método elegido fuese el incorrecto y en esos instante se sintiese como un cerdo- se que es una forma muy egoísta de pensar, pero mientras tu estuvieses a mi lado el resto del mundo se podría hundir, esta tontería ha sido mi ruina, ahora me alejo de ti-y de los ojos azules empezaron a brotar lágrimas de dolor, por algo que se había perdido y que tal vez no se volviese a recuperar -Quiero que sepas que te quiero y que seas feliz-sinceras, así era la única forma de describir esas palabras, sinceras y dolorosas- yo siempre estaré ahí para apoyarte, aún cuando tu no quieras-miro la puerta como si supiese perfectamente aquello era una despedida, como si no la fuese a ver más- Adiós.
Y dicho aquello sacó algo del bolsillo del pantalón y lo dejo colgado en la puerta, este brillo, lo miro por última vez y sonrió, entonces empezó a bajar las escaleras, esperando que ella saliese de su habitación corriendo y se le tirase a los brazos, pero aquello era de ser ingenuo, ya bajo miro por ultima vez hacia la puerta y salió de allí.
Marina estaba en shock, sentada en el suelo, pensando lo que acababa de escuchar. Si, él la quería, con locura y ella........ella también, a pesar de todo, también le quería.
-¡Marcus!-la puerta se abrió pero allí ya no había nadie-¡Marc!-grito ella, pero solo lo oyeron las paredes-cerró la puerta y vio en el pomo de esta su cruz, brillando la tomo en sus manos y se la colocó-Tengo que decírselo, antes de que sea demasiado tarde, tengo que decirle que lo perdono.........que.....-estaba hablando sola, muy rápido y con muchos nervios-Necesito un cigarro-exclamó ella que no era fumadora, pero no iba a negar que alguna vez había fumado por el simple y mero hecho de tranquilizarse-Lo olvidaba, Hikari no fuma y en Japón hasta los 20 no te venden tabaco.
Bajo las escaleras y allí lo vio, algo que tal vez podía ayudarla a olvidar. En el mueble bar habían un par de botellas de vodka.
-Un traguito no me hará mal, tal vez me despeje las ideas-y fue en busca de un vaso y hielo, sin saber que aquello no iba a tener muy buenas consecuencias.
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Nahuel ya no sabía que más podía hacer, la había llevado al cine, al karaoke, a los salones recreativos........se le estaban acabando las ideas.
-Jess-susurró él cuando la vio que se había quedado mirando un escaparate de una tienda-¿estas bien?.
-No-le confirmo ella-no estoy bien.
-Cuéntame que es lo que te pasa-él le tomó la mano y la hizo girarse lentamente hasta quedarse de frente a él.
-Vamos a la playa, por favor.
-Esta bien-sonrió él, mientras se iban a un lugar sin gente y desaparecían.
-No es Sydney, pero espero que sirva-sonrió mientras ella lo miraba cálidamente-Vamos Jessica, no puedes estar así-el chico la tomo de las mejillas y le obligo a mirarla-tu eres alegre.
-Yo........-comenzó a sollozar-yo solo quería unirlos, quería que se quisiesen, que fuesen felices, siempre hacia comentarios, siempre los intentaba dejar solos y él nunca había traicionado mi confianza-se aferró fuertemente a el pecho de su novio y hundió su cara en sus hombros-Jamás pensé que le haría tanto daño........yo, yo.......
-Eres muy buena-le dio un beso en el pelo-Te preocupas mucho por tus amigos, me lo has demostrado siempre-la chica no se separó de él en ningún momento-Siempre contenta, siempre feliz............me gusta esa Jessy.
-Si solo te gusta esa Jessy ya me puedes ir dejando, porque no siempre soy.........-pero un dedo en su boca la hizo callar.
-¿Me dejas terminar?-le preguntó en tono de regaño-También me gusta esta, la que se muestra débil y a la que puedo proteger y mimar.
-No soy débil-frunció ella el ceño-Tu también lo eres.
-Y no sabes como me gusta que me mimes-le dijo en tono burlón-Así que vas a alegrar esa cara.
-¿Me dejas que te mime un poco?-le preguntó ella de forma inocente.
-Creo que seria mejor que nos mimásemos mutuamente-y él comenzó a acercarse, cuando el móvil sonó de repente-Mierda.......-susurró él teniendo que dejar el beso para después.
Jessy comenzó a leerlo.
-¡Voy a matar a Marcus Hedger!.
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-¡Hola chicas!.
-Por fin te dignas a venir para ofrecernos un poco de tu ayuda-frunció el ceño Gloria mientras que William la miraba divertido.
-Vamos cariño, yo solo estaba haciendo de cupido.
-¿De cupido?-dijo Zaira-Miedo me das.
-Y como pasaba por aquí y he visto a un par de tórtolos fuera, es decir Nakuru y Yukito han salido ahora mismo cogidos de la mano, he pensado que debía de ayudar a dos damas solitarias en apuros.
-Fanfarrón-se oyó una voz chillona, vio a Spinel Sun.
-Cierto, el gran Keroberos ya es suficiente ayuda para las damas.
-Otro fanfarrón-volvió a oírse la voz del guardián de Eriol.
-Pues si quieres servir de ayuda, mira en esos libros de ahí-le indico Zaira-Y por cierto, Yukito y Nakuru se han ido a la biblioteca de la universidad de él, no ha hacer manitas si es lo que estas pensando.
-Ya sabía yo, que me tendría que haber ido de fiesta, a buscarme un par de ligues-comenzó a mirar un tomo muy viejo.
-Pues casi mejor-casi grito la morena-porque aquí lo único que estas haciendo es molestar con tus parloteos, vete de una buena vez a ligar con alguna chica.
-¿Celosa Gloria?-preguntó él con una sonrisa de triunfo.
-En tus sueños y en mis pesadillas ocurriría eso.
-Dios los cría y ellos se juntan-proclamó Zaira a la vez que se levantaba de su asiento-Voy a tomar un poco el aire y a por algo para beber.
-Te acompaño-declaro Spinel-si sigo oyendo esta conversación de besugos creo que moriré.
-¡Yo también voy!-declaro muy feliz Kero-Quiero ver que bebida me gusta más.
-¿Pero hay alguna bebida que no te guste?-le preguntó escéptico su compañero.
-Por supuesto que no-y comenzó a reírse, pero pronto se calló porque salieron del lugar privado en donde estaban.
-Nos hemos quedado solos-William miro como su amiga ni tan siquiera levantaba la cabeza al él pronunciar estas palabras, así que prefirió callar y observar en silencio.
Vio como la chica se mordía los labios en forma pensativa, como de vez en cuando tomaba el pelo largo y liso y lo ponía hacia un lado, no aguanto más.
-¡Deja de hacer eso!-casi le grito y cerró el libro que tenía en sus manos de golpe.
-¿De hacer que?-le preguntó ella sin entender nada.
-Como si no lo supieses.
-Pues no, no lo se-él se acercó de forma muy peligrosa-¿Will, no te acerque más o grito?.
-Me tienes miedo-sonrió él traviesamente.
-No, pero no me gustaría ser besada mientras estas pensando en otra-le respondió ella muy tranquila.
-¿Acaso crees que te iba a..........-el sonido del teléfono móvil hizo que se parase en seco de preguntar, justo en ese momento entraba Zaira con las bebidas-¡Que Marina a desaparecido!.
Todos se quedaron mirando al chico quien tenía los ojos desorbitados, colgó.
-Creo que eres un pésimo cupido-se rió Zaira.
-Creo que estamos en líos-pronunció él mientras salía corriendo de allí.
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-¿En que piensas?-preguntó Sheresade mientras miraba a los niños que jugaban en el parque.
-En mis hermanos.
-Lo suponía-sonrió ella-Estas preocupado por si te pasa algo y ellos sufren con eso.
-Como me conoces-el puso su mano en el hombro de ella y la acerco hasta él-Desde que llegué a Washington siempre has sido mi mejor amiga, siempre has sido quien ha estado ahí, no me has decepcionado nunca.
-¿Ah, no?-se separó la pelirroja un poco para mirarle a la cara-¿Y aquella vez que me tiraste de tu habitación casi a patadas, que?.
-Bueno, -él se rió un poco-no estaba en situación de dejarte ir a mi casa como si aquí no pasase nada, aunque Atenea lo sabía todo, sabía que no eras mala persona.
-Ben.......-se puso ella un poco seria.
-Dime.
-¿Recuerdas lo que dijiste aquel día?-la chica lo miro directamente a los ojos.
Él se quedó pensativo, recordaba haberle gritado, haberse enfadado, luego relajado y al final.....................Su cara se volvió roja por instantes, no recordaba que le había dicho aquello.
-Veo que si-se rió ella abiertamente mientras le cogía de los mofletes, levantándose de puntillas-Que guapo estas sonrojado-ella se ruborizo un poco-Que sepas que yo también te quiero mucho........-el chico fue a decir algo pero ella le puso un dedo en la boca-Te garantizo que lo acepto todo, incluido a tus hermanos que se que los adoras.
-Si tuviese los medio necesarios te juro que me casaba contigo ahora mismo.
-No puedes ir tan rápido-se rió ella-Esperemos un tiempo y luego ya veremos.
La tomo de la mano y la acercó a él, agachándose hasta darle un beso en los labios, un beso tierno y leve, pero justo cuando iba a profundizarlo........sonó el móvil.
Sheresade lo tomó en sus manos y leyó el mensaje.
-Ben, tenemos problemas-inmediatamente llegó otro, volvió a leerlo-Problemas por dos bandas.
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El día había sido agotador, demasiadas charlas y muchas despedidas. Muchas mentiras había tenido que decir Marcus para poder despedirse de sus amigos de Japón, tan solo les había dicho que tenia que volver a Suecia por motivos personales, no sabía porque tipos de problema habían entendido ellos. Bueno, Akira si lo sabía lo había notado en la mirada del chico.
Iba ya a sacar la llave para entrar en su casa, cuando vio a alguien corriendo hacia él, en la oscuridad de la noche pudo ver a William.
-¡Marcus!-llegó sin aliento hasta donde estaba él-¿Has..visto........a Marina?-preguntó casi sin aliento.
-No, de hecho no la he visto desde esta mañana, bueno, oído-el rubio puso cara de preocupación-¿Pasa algo?.
-Ha desaparecido.
Sin pensárselo dos veces corrió hacia la casa de al lado y entro por la puerta de atrás. Allí pudo ver a Hikari con algo en la mano, y a Jessy e Isabela que lo miraban sorprendidas, de repente la australiana se abalanzó sobre él.
-¿Dónde esta, donde te la has llevado?-le tomó de los hombros y le dio dos sacudidas.
-¡Jess!-la sujetó Ben y la separó de su amigo-Para un momento-miro hacia donde la gerente sujetaba la nota-¿Que pone Hika?.
-La verdad, no lo se- a todos les surgió una gota en la cabeza-Acabo de llegar hace 30 minutos y no la he encontrado, la cena que le había dejado esta intacta y.........
-Y faltan dos botellas de vodka-apuntó Marcus mientras tomaba el vaso de la mesa pequeña, todos se giraron-Dame la nota-Hikari le dio aquel papel que contenía lo que pretendían ser frases de una nota y no eran más que borrones.
-¿Sabes que es lo que pone?-le preguntó William quien había entrado detrás del sueco.
-Estoy bien....no .....culpa Marcus-el chico frunció el ceño-o algo así- hizo una bola el papel-¿Falta algo más?-preguntó.
-¡Oh, oh!-Isabela corrió hacia el garaje, al cual se accedía por unas escaleras próximas, oyeron un "lo sabía" y otra vez el ruido de subir las escaleras-La moto no esta.
Algo les recorrió la espalda a todos, como un escalofrió.
-¿Qué es eso?-preguntó Jessy-Parece que alguien a creado una barrera.
-A mala hora le devolví su llave-Marcus se llevó las manos a la cara-Llamad a los demás y decirles que de esto me encargo yo-Jessy frunció el ceño-William acompáñame, necesitare ayuda-miro a Hikari-Llama a Nakuru, tal vez necesitemos un par de sueros y unas vías y alguien que sepa ponerlas, solo espero que no le haya dado un coma etílico.
-¿Qué tratas de decir con eso?-Ben puso cara de extrañado.
-Marina esta totalmente borracha en el lugar donde esta la barrera-afirmó mientras sus ojos azules recorrían la estancia-Si Diagur se da cuenta será muy tarde para ella, pero si aparece mucha gente puede que le de por huir o jugar al ratón y al gato, como ha sido culpa mía dejármelo a mi, William me ayudará y traerá la moto, si en una hora no hemos vuelto venir con los demás.
Y sin dar ninguna explicación más salieron ambos de la casa.
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Mientras en el parque del pingüino una chica estaba subida en el tobogán del Rey. Parecía muy feliz y estaba apoyada en la cúpula de plástico que formaba la cabeza del animal.
-Sabes pingüinito, mi vida es un ascoooooo-pronunció con voz de estar claramente ebria-Primero mi abuela me ignoraba y aunque luego me dijo que era para protegerme sigo sin entenderlo-hizo una pausa y le dio un trago a la botella que llevaba-luego me dicen que estoy maldita-se acercó al pico de la figura-¿Qué no sabes lo que es eso?¡Bah! yo tampoco porque en realidad no lo estaba. Y yo tenía un novio.....si un novio muy guapo-hizo como que lo miraba a los ojos-Si, aún él esta loco por mi, pero yo le doy calabazas, por tal me voy a morir dentro de poco-empezó a reírse a carcajadas muy fuertes-¡Que venga la muerte, que no le tengo miedo!-dio un tropezón, pero antes de caerse por la superficie lisa del tobogán clavó el báculo y soporto-¡Que me caigo!-y volvió a reírse-Este suelo se mueve mucho-se quedó pensativa un segundo-Sabes, creo que es hora de que cante algo-volvió a acercar su oído al pico-¿Qué?......¡Ah! que tu no sabes cantar-ella se encogió de hombros-Bueno, yo te enseño.
Hizo una pausa y tomó el báculo en las manos como si fuese un micrófono, acercándose la parte de la cruz que brillaba a la boca
-Debo dejarle ,y no puedo evitarle,como un imán él me aleja y me atrae,debo dejarle y no puedo escaparme, tú eres mi karma y en tu cruz me clavaste-cuando la chica dejo de cantar ese trozo algo sonó como ha roto-¡Jo! Pingüinito, ya se han cargado mi barrera, pos ahora sigo cantando.
Dos chicos corrían a través del parque.
-Que fuerte, un poco más y no la puedo romper, la había puesto muy bien, muy fuerte-William seguía a Marcus-¿Oyes eso?.
Si atrapada estoy por él
Capturada en su pasión que me
desvela
En esta sábana de seda
Si una lucha de poder
Una guerra entre mi amor y mi
paciencia
Y en el centro mi conciencia
-Si, es la voz de Marina y viene de la zona de los columpios-ambos corrieron en esa dirección.
Cuando llegaron la vieron subida encima del tobogán, bailando y cantando con los ojos cerrados, la moto estaba aparcada justo bajo, tumbada en el suelo, pero como si la hubiese dejado suavemente, no tenía ni un rasguño.
Y lo sé
No puedo más lo sé
Pero a sus besos y a su cuerpo
Yo me siento maniatada
Y tal vez
En un rincón tal vez
Quiera ceder y abandonar esta
prisión
Que me encadena a él
-¡Marina!-la llamó William.
Ambos vieron con horror como la chica tropezaba y estrepitosamente, después de balancearse, caía por el tobogán, deslizándose, y se quedaba sentada en el suelo en una posición nada correcta, la falda se le había levantado y se le veían las bragas de color blanco, se levantó por resorte y se tapo.
-¿Las habéis visto?-les preguntó con cara de mala leche, mientras ambos negaban muy sonrojados-¿A que son bonitas?-dijo con una sonrisa de niña traviesa.
-Marina apestas a alcohol-le recriminó Marcus mientras la cogía del brazo y empezaba a llevársela.
-¡Tu no eres el más adecuado para decirme lo que debo y lo que no debo beber!-se soltó de él con un manotazo-Porque............-de repente le dio un mareo y cayó en brazos de William.
-¿Estas bien?-preguntó mirándola a los ojos.
-Que ojos más bonitos tienes-y soltó una risita-¡Necesito otro trago!-anunció ella.
-No-le dijo Marcus-tu lo que necesitas es ir a casa a dormir.
Ella se giro y lo miro con mala cara.
-No-el aura comenzó a subir-me digas lo que debo hacer-y del báculo, que no había soltado en ningún momento empezaron a salir chorros de agua a presión.
-¡Mierda!-exclamó William, el cual estaba notando como el agua lo empapaba-Es peor cuando esta ebria-se acercó como pudo hasta ella y sujetó el báculo-¡Dame eso!-comenzó a forcejear.
-¡No!-le respondió ella.
-¡Que me lo des!-dio un tirón y la chica se fue al suelo, donde comenzó a llorar, él se acercó, para ver como estaba-¿Te has hecho da.......-pero antes de acabar la frase se alejó asustado por el grito de su amiga.
-El niño idiota que le gusta una chica de pelo negro y ojos azules no me quiere devolver mi llaveeeeee-y comenzó a llorar más fuerte, el chico de ojos verdes enrojeció.
-¿Chica de pelo negro y ojos azules?-preguntó Marcus, quien estaba totalmente empapado-Si Eriol discute contigo yo no quiero estar en medio-comenzó a reírse al ver la cara de su amigo.
-No es Tomoyo-giro la cara y cogió la llave de los elementos-Yo me llevo la moto, tu llévatela a ella.
Comenzó a caminar hacia donde estaba la Honda de la chica, cuando de repente notó como alguien se le subía a la espalda y le empezaba a dar golpes.
-¡Devuélveme mi llave!-le grito mientras empezaba a golpearlo más fuerte-Y ni se te ocurra tocar mi moto, es mía, mía y mía-notó como alguien la tomaba de las axilas y la bajaba del chico.
-¡Toda tuya Marcus!-corrió hacia la moto, la levantó y la arrancó, la llaves estaban puestas-Llévala de vuelta a casa pronto.
Marina comenzó a patalear el aire y sin darse cuenta en una de las patadas le dio a Marcus donde más le dolía, el chico la soltó y se encogió murmurando maldiciones, mientras la chica lo ignoraba y se dirigía de nuevo donde estaba una botella caída, cogiendola con ambas manos y empinándola, pero justo antes de que el liquido llegase a tocar sus labios una mano se la arrebato.
-¡Que te crees que haces!-le grito él, quien se había repuesto del golpe, a la vez que estampaba la botella en el suelo y esta se hacía añicos-¿Quieres terminar en el hospital?.
Ella sencillamente lo miro y frunció el ceño.
-Como un niño malo no sabes que hacer si estar a mi lado o desaparecer-le tarareo ella-como un niño malo no te portas bien, bailando y bailando te dejas querer.
-¿Qué tratas de decir con eso?
-Me lanzó y me freno una y otra vez, un día de estos voy a enloquecer-comenzó a girar a través de él con el rostro serio-Niño malo, malo, malo, eres lo peor , malo, malo, malo, pa mi corazón, niño malo, malo, malo, ten compasión, dame un poquito de amor.
Marcus solo se quedó mirando, parecía como si ella le estuviese pidiendo algo, no sabía el que, pero le estaba pidiendo algo a gritos.
-¿Verdad que canto bien?-le preguntó con una sonrisita infantil, él afirmó, la chica de ojos marrones se acercó a él y lo abrazó-Siempre me besas tu, ¿sabes?-él la separó un poco-Por una vez quiero ser yo la que te bese.
Lo tomo del cuello de la camisa y de un fuerte empujón lo acercó a ella, pero fue tan fuerte que ambos se fueron al suelo y sus labios solo hicieron contacto unos segundos.
-¡Auch!-grito ella-Me dolió-de repente vio como Marcus estaba encima y se rió tontamente-Tus ojos son más bonitos que los de William.
Él se levantó y la ayudo a incorporarse, pero lo máximo que consiguió fue que se quedase sentada en el suelo de arena de aquellos juegos. La chica agacho la vista.
-Marina, ¿qué te pasa?-al ver que ella comenzaba a sollozar le levantó la barbilla y pudo comprobar como las lágrimas recorrían su rostro-¿Por qué lloras?.
Pero ella seguía sin contestarle, le retiro las manos con un movimiento brusco y se tapo la cara, mientras cada vez los sollozos eran más fuertes.
-No estoy aquí para reñirte ni nada por el estilo-el chico se aproximo todo lo que pudo-Confía........-tartamudeo antes de decirlo-confía en mi.
-¡Eres un traidor!-le grito de repente y se tiro encima de él metiendole puñetazos-¡Traidor, traidor, traidor!-enrabiada y rebotada como una niña pequeña.
-Lo se, se que lo soy y que no quieras confiar en mi, después de lo que te hice es normal que no quieras estar cerca de mi.
-No es por eso, ¡gilipollas!-y de repente se levantó dejando ver que a pesar de medir un metro sesenta podía resultar una mujer muy imponente-¿Por qué te alejas de mi?-le preguntó con un deje infantil, se tambaleo y él se levantó para sujetarla.
-Para que estés más tranquila y no recuerdes lo que paso hace dos días-ella se abrazó y él no correspondió.
-No quiero que te marches de mi lado-ella se apretó más contra él-Eso me duele más que lo que me hiciste-las manos de él se fueron cerrando en torno a su espalda-Te quiero Marcus.
Los ojos azules se abrieron por sorpresa y las manos se cerraron sobre la chica, ahora si, ahora sabía que el mundo se había vuelto loco y que todo estaba a punto de terminar.
-Mañana estoy seguro que no dirás eso-cuando intento apartarla se dio cuenta de que la chica se había dormido en sus brazos, dio un largo suspiro y la tomo de las piernas-Es una lástima que no lo recuerdes.
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Abrió los ojos lentamente, la tenue luz no le dejaba todavía ver bien donde estaba. Pronto distinguió el techo de escayola blanca que formaba parte de la biblioteca, notó que no estaba apoyado sobre nada blando, todo lo contrario, aunque su cabeza si estaba en alto. Giro la vista y pudo ver una preocupada Tomoyo a la cual le empezaba a salir una sonrisa, la visión se hizo bastante nítida a pesar de no llevar sus gafas.
-¿Has cumplido tu amenazada y me has reventado un libro en la cabeza?-le preguntó él gracioso.
-Si-le contestó ella en el mismo tono-busque el tomo más grande que había en toda la biblioteca y te di con él-ambos sonrieron un poco-No te levantes-le dijo al ver su intentó por incorporarse.
-Tranquila, estoy bien, aunque me duele la cabeza-se levantó de forma lenta y se sentó en el sofá-Debes de tener una fuerza increíble, porque realmente me duele.
-Normal, el suelo no es blando precisamente-lo ayudó a recostarse en el sofá-Estaba preocupada por ti.
-Gracias.
-No ha sido nada-le sonrió ella con tranquilidad.
Las puertas de la biblioteca se abrieron y entró una Sakura sofocada.
-¿Estas bien?-le preguntó inmediatamente a Eriol.
-Si, no te preocupes-sonrió él con calma, mientras veía riéndose como entraba Shaoran detrás de su novia-Una gran carrera, ¿Verdad?.
-Parece que hoy los problemas se multiplican-afirmó él-Marina ha desaparecido, pero al parecer ha sido por voluntad propia, tu de repente te desmayas-frunció el ceño, mientras se dejaba caer a descansar en un sofá-¿qué diablos esta pasando?.
-Eriol, el libro azul-señaló al libro que ahora estaba encima de la mesa-y tu llave brillaban encima de ti cuando te encontré.
-Lo se-de repente Eriol se puso serio-He descubierto algo.
Tomó el libro, cogió su llave y la inserto en la cerradura, con un clack el libro se abrió.
-¿Hemos tenido todo el rato la respuesta a nuestro abasto y no lo recordabas?-el chino estaba apunto de abalanzarse sobre él.
Sakura tomó el libro con ambas manos y lo miro.
-Un diario-murmuró ella-Es el diario de alguien-se paro a mirar bien las fechas que era lo único que entendía, aunque estaba escrito en varias lenguas-mas bien diría de muchas personas-leyó las ultimas páginas, que sin saber porque si que las entendía-"Hoy se ha escrito la última página de mi vida, trate de cerrar el sello, pero este se abrió y él me ha conseguido arrebatar la vida antes de que completase el conjuro, ahora todo depende de ellos, solo espero que Marina y los demás pilares sepan que son la última esperanza para este mundo. Y espero que ella entienda que no es la reencarnación de Mar, sino la de otra persona.................-dejó de leer y todos la miraron asombrados.
-Necesitamos hacer una reunión de urgencia.
-Me temo que eso es imposible-se oyó la voz de Phillippo en la puerta, todos lo miraron iba acompañado de Dafne.
-Marina ha sido encontrada, pero no despertara hasta mañana-termino la chica-Llevaba una borrachera increíble.
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Todos oyeron el ruido de la puerta abrirse, y más de uno se asustó cuando vieron aparecer a Marcus completamente mojado con Marina en brazos desmayada.
-¿Qué le has hecho?-casi le grito Jessy, cuando notó que la mano de Nahuel la paraba.
-Fíjate bien-y le señaló a la chica, vio como su pecho subía y bajaba de forma rítmica-sencillamente esta dormida.
-¿Harán falta?-preguntó Nakuru enseñando un par de vías y de goteros que había llevado.
-No, por suerte no ha llegado a la intoxicación etílica-Marcus empezó a subir las escaleras.
-¿a dónde crees que vas?-le preguntó de nuevo la australiana.
Pero la ignoró completamente mientras continuaba su camino, con una sonrisa muy extraña.
-¿Pero es que vais a dejar que haga lo que quiera?-preguntó enfadada de nuevo la chica.
-Jess, ¿no te has dado cuenta, verdad?-Isabela la miro para ver si había entendido algo.
-¿Entender que?.
-Entender que Marc es incapaz de hacer nada que le pueda hacer daño-sonrió William mientras se levantaba-Con vuestro permiso yo volveré mañana, creo que no hay nada más que hablar, buenas noches.
-¿Y cuando trató de abusar de ella?-preguntó de nuevo indignada la chica.
-Te aseguró una cosa-sonrió Ben-antes de que hubiese hecho nada Marcus habría vuelto a la realidad, no me preguntes como, pero estoy casi seguro de ello.
-¡No entiendo nada!-la chica salió dando un portazo a la puerta de la cocina y salió al jardín-¿A caso soy la única que se preocupa por Marina?.
-Si a ti Nahuel te hubiese hecho algo parecido, ¿no hubieras sucumbido al deseo aunque él pareciese enfurecido?-una voz dulce se oyó, cuando alzó la cabeza vio a una pelirroja que tenía una sonrisa enorme-Vamos, contéstame.
-Yo......-se paro a pensarlo-Si, creo que hubiese cedido.
-Y si tu fueses Marcus y sabes que la única opción para salvar a quien amas es cometer un delito, ¿no lo harías?.
-¿Qué tratas de decirme Sheresade?-la chica la miro interrogante.
-Hemos descubierto que el sello solo lo puede realizar una persona virgen, y solo lo puede realizar ella, sino este no sería duradero, pero-se paró al decir esto-al realizar el conjuro la posibilidad que muera es de un 99,9%.
-Por eso Marcus......
-Por eso Marcus trató de salvarla, aún sabiendo que no lo lograría ya que ella hubiese intentado sellarlo del mismo modo.
-Pero......¿por qué no lo hicieron las anteriores a Marina?
-Eso todavía no lo sabemos, solo sabemos que ella se enteró con tiempo, que se esta enfrentando con la reencarnación del hombre que ha matado a generación tras generación con su sola sombra en el mundo, sin aparecer y también que esta reprimiendo sus sentimientos-dio un largo suspiro-Tenemos que ayudarlos a ambos, espero que lo entiendas, su mejor apoyo es Marc y no creo que le guste que estés enfadada con él, además-sonrió de oreja a oreja-¿no eras tu la que siempre los intentaba unir?.
-¿Quién te ha dicho eso?-se sorprendió.
-Ben.
-Mataré a Ben-afirmó.
-Pues como no empieces a entrenar-se oyó la voz del mencionado-creo, enana, que no lo lograras-le puso una mano en la cabeza, cosa que a la chica no le hizo gracia.
-Morirás chamuscado-le afirmó ella.
-Inténtalo-la desafió.
-¿Qué creéis que estén haciendo?-dijo de repente Sheresade mirando a la ventana de la casa que tenía la luz encendida.
-Por el bien de Marc, espero que la este metiendo en la cama-y de las manos de Jessy apareció una pequeña llamita.
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El chico salió del cuarto de baño con una simple camisa y en boxers azules, no tenía nada de ropa allí a excepción de eso ya que como ella decía eran prendas de "emergencia". La vio encima de la cama y a su lado Isabela, quien después de un aviso del chico, le había cambiado la ropa mojada por su pijama.
-Ya esta-afirmo ella-¿Qué vas a hacer ahora?.
El sueco comenzó abrió el armario y de él salió un colchón, era algo que tenía por emergencia.
-Quiero hablar con ella, y si no lo hago mañana por la mañana, cuando este en pleno shock no lo haré nunca-mientras seguía preparándolo poniendo un par de sábanas y un almohadón.
-Comprendo, solo.......-ambos se miraron, él esperando la continuación de la frase-cuídala mucho-y abandonó la habitación, dejando la puerta entreabierta.
Se acercó hasta la cama donde dormía su amiga, la tapo bien y le dio un sencillo beso en los labios.
-Jag älskar dej-susurró él al oído.(Significa; Te quiero en sueco)
-Jag mika mera-le respondió ella entre sueños.(Yo más)
-Mentirosa......
Se dirigió hacia la puerta y la cerró, cuando una voz justo detrás de esta lo sorprendió.
-Los niños, y los borrachos, siempre dicen la verdad.
Por primera vez en su vida esa frase que venia de los labios de Vladimir cobró algo de sentido.
Entro en la cama improvisada, tenía toda una noche para pensar en las palabras que quería pronunciar al día siguiente.
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El lugar estaba animado, la primavera había llegado al priorato de Kingsbridge en Inglaterra, la gente se paseaba por el mercado, mirando especialmente las lanas que habían ese año, todas eran de gran calidad.
-Vaya......-Clow admiró la construcción de la catedral-Parece que finalmente si la construirán, quedara preciosa, ¿no crees Angela?.
-Si, sin duda será un lugar excelente para venir a rezar-dijo la chica de dieciséis años que lo único de lo que tenía ganas era de ir a dar una vuelta por el mercado.
-¿No te gustaría casarte en un lugar como este?-preguntó Yue, el cual había escondido sus alas para no llamar tanto la atención, aunque la seguía llamando con sus vestimentas.
-Yo no he nacido para casarme, Yue-le respondió la chica con los ojos brillantes-Yo solo he nacido para luchar y vengar la muerte de mis padres.
-No lo creo-le sonrió Clow con una sonrisa misteriosa-Estoy seguro de que encontraras a alguien muy pronto.
-Si me casase con alguien, sería contigo-se rió la chica-pero podrías ser perfectamente mi padre.
-Bueno Ángel, te puedes marchar a ver el mercado que es lo que estas deseando, pero llévate a Kero contigo-el guardián frunció el entrecejo, sabía de sobra que no podía hablar, se vería extraño-Y no gastes demasiado.
-Vamos-y la chica se llevo al guardián, que causaba temor entre los adultos y curiosidad en los pequeños.
En una de las tabernas cercanas un gran número de hombres bebían cerveza muchos de ellos ya estaban bastante ebrios.
-¿Sabéis lo que comentan?-dijo uno de aquellos hombres que acababa de entrar-Que han visto a una mujer con un enorme felino a su lado, estoy seguro que la piel de ese animal debe de costar mucho dinero.
-Si, eso dicen-le contestó otro-pero también dicen que esa mujer es una bruja y que cuando te acercas a ella te hechiza con solo la mirada.
Todos empezaron a reírse.
En una de las mesas apartadas un grupo de nórdicos bebía y comía sin molestar a nadie.
-Estos ingleses solo dicen bobadas.
-No son bobadas-proclamó el que parecía ser el más joven de ellos, rubio platino, alto de ojos azules.
-Vamos Sven, todavía eres joven, ¿no me digas que aún crees en cuentos de hadas?-todos sus compañeros se rieron.
-Para ti, capitán Sven y os espero al anochecer aquí, si os veo borrachos moriréis-y diciendo esto se dirigió hacia fuera.
-No les llega a crecer el pelo en el pecho y ya se creen que pueden dominar a los demás-bufó uno de los soldados, pero pronto se calló con la gran jarra de cerveza que tenía delante, no le iba a hacer caso, eso estaba muy claro.
Sven comenzó a caminar por el mercado, guiado por aquella aura cálida que notaba, pronto diviso a la muchacha, con el cabello dorado, los ojos marrones, el aura potente, un cuerpo que podía admirarse debido a que la ropa que llevaba se le pegaba al cuerpo, aquel sencillo vestido de lino blanco dejaba mucho a la imaginación, la contemplo sonreír mientras los niños acariciaban al tigre que llevaba con ella. Pero se sorprendió cuando un hombre con malas pintas la toco y el enorme felino se abalanzó sobre él, aunque instantes después ella lo separaba.
-Kero, vamonos-aquella criatura lo obedecía sin poner objeción.
Se detuvo en un puesto donde vendían adornos para el pelo, joyas...... podía comprobar que ya llevaba unas cuantas telas en un fardo y la vio contemplar un enganche sencillo, el cual tenía un par de piedras brillantes engarzadas, la chica suspiro al dejarlo.
-Kero-le murmuró al guardián-Hay alguien que nos esta siguiendo desde hace un rato-el animal asintió.
Se alejaron del pueblo y se metieron en una zona boscosa, Sven la siguió hasta el lugar.
-Diablos, ¿dónde se habrá metido?.
Pero antes de que pudiera contestar a su pregunta notó como unas manos enganchaban a las suyas, para finalmente verse con una daga en el cuello.
-Si no quieres morir dime ahora mismo que es lo que quieres.
El chico se rió.
-No eres una chica muy normal que digamos-él no oponía resistencia, solo miraba el filo de aquella daga-no quiero hacerte daño, solo...........-ella bajo la guardia y entonces en un rápido movimiento cambiaron las tornas, pero al contrario que ella, él no le puso la daga en el cuello, solo la sujeto-Solo quiero hablar con.........
De repente se vio en el suelo con la cara de un león enseñándole los dientes y una potente garra en el pecho.
-Déjalo Kero-la chica hizo una señal-Si quieres hablar conmigo deberás hablar primero con mi tutor.
Sin darse cuenta algo surgió de bajo de tierra e hizo al guardián quedarse pegado al suelo, estaba atrapado por unas lianas.
-Magia......-susurró ella, mientras que le daba el tiempo justo para dar un salto hacia un lado y quitarse de la trayectoria de aquellas lianas.
-Muy bien, eso es de lo que quiero hablar-se rió él desde abajo-de tu magia.
-¿Quieres guerra?-preguntó de forma irónica ella-Pues la tendrás.
Un báculo surgió de la manos y el chico se quedo sorprendido.
-Aqua-un enorme chorro a presión salió de aquel artefacto.
-Esta bien, juguemos un ratito-el dio la vuelta a una punta de flecha y surgió una arco-Flechas de fuego.
La chica dio un salto y se puso en una de las ramas altas de un árbol.
-No creas que será tan fácil atraparme-de repente una liana le arrebató el báculo y vio justo en el árbol de enfrente como el chico lo tomaba.
-No estés tan segura-se rió para luego saltar y quedar en la misma rama que ella.
Se puso en posición de defensa y le empezó a atacar con golpes de artes marciales, él los detenía hasta que una patada baja lo hizo balancearse.
-¡Cuidado!-grito ella cuando perdió el equilibrio también y alguien la sujeto, para finalmente empotrarla contra el árbol-Esta bien-se rindió ella al ver la espada a su lado-Puedes hacerme lo que quieras-cerró los ojos esperando que la matase o que la tocase, pero solo notó como le ponía algo en el pelo.
-Justo como imaginaba-se rió él-te queda perfecto-sonrió él.
Ella se toco incrédula la cabeza, notando el pasador que había visto.
-Ángela-grito rápidamente Kero, poniéndose delante de ella-¿Estas bien?.
-Si-murmuró ella sorprendida-Kero............
-Dime-la bestia alada miraba con malas pulgas al chico.
-Puedes dejarnos solos-el felino lo miro sorprendido.
-¿Estas segura?.
-Será mejor que se quede, yo tan solo quiero hablar contigo, no te voy a hacer nada malo, así tu estarás más segura-de repente se rió-Soy Sven, encantado de conocerte, Ángela.
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Un chico rubio de ojos azules se despertó desde su cama improvisada. Que sueño más extraño. Estaban él y Marina peleándose como siempre, pero ¿eran ellos?.
Miro hacia la cama al oír ruidos que venían de esta y vio como la chica empezaba a moverse, con un empujón más, se despertaría. Se levantó y corrió las cortinas, dejando que entrase la luz del sol, ella al notarlo se tapó los ojos y al abrirlos lentamente se encontró con la figura de él, rápidamente giro la cara.
-¿Se puede saber que haces aquí?-preguntó en un tono de enfado fingido, mientras se tocaba la cabeza-Deberías de estar en el aeropuerto-ahora era voz dolida-cogiendo un avión hacia tu casa.
Él se rió y se acercó hasta ella, sentándose justo detrás y empezando a acariciarle el pelo, pero un manotazo por su parte se lo impidió.
-¿Quieres que me marche?.-Al oír la pregunta a ella le empezaron a surgir lágrimas-Porque si así lo quieres, así será.
-No quiero que te vayas-entonces lo encaró-No quiero, vale-aún con las lágrimas en los ojos-Me importa poco lo que hiciste el otro día, no eras tu, además.........-empezó a retirarse la camisa-Si quieres lo hacemos ahora-de repente el se sonrojó y se oyó a alguien caerse detrás de la puerta.
-No es necesario, además, no lo permitiría-de repente ella sonrió y se abrazó a él fuertemente.
-Yo.........-comenzó a tartamudear-bueno Marc, yo.........-él esperaba algo-Me duele la cabeza.
Se volvió a oír el mismo ruido detrás de la puerta, entonces ambos se rieron.
-Creo que será mejor que hablemos en otro lugar-el chico se levantó y abrió la puerta, dejando ver a Gloria, Isabela y Jessy, con unos vasos pegados a la puerta, las tres se cayeron por la fuerza de la gravedad al suelo-porque aquí tenemos espectadores-mientras a todos los presentes les surgía una gota en la cabeza.
-Me temo que tendréis que esperar algo más-dijo Hikari desde la puerta sonriente-Eriol tiene algo importante que decirnos, así que no creo que ahora tengáis mucho tiempo.
-Esta bien-afirmó Marina-Hikari.............-de repente puso cara como si la estuviesen matando-Necesito una montaña de analgésicos, mi cabeza-y se llevo las manos a ella.
Mientras Marcus emprendía la marcha escaleras abajo, todavía era temprano, aunque saliese con esas pintas a la calle nadie o casi nadie lo vería, aunque se lo pensó mejor y decidió ir por el jardín como hacía siempre, hasta que una voz lo detuvo.
-Marcus-vio como Jessy bajaba casi al galope las escaleras-yo.........-la chica parecía avergonzada-Lo siento.
-¿Por qué?-le preguntó mirándola con sorpresa.
-Bueno es que te he tratado muy mal estos días, pero no es por eso-negó haciendo que los rizos se esparciesen en su cabeza-Es que....................
-¡Ay Jessy!-exclamó él riéndose mientras la abrazaba y la levantaba casi en vilo-No eres buena con las palabras, pero se lo que me quieres decir, y tu no debes de sentir nada, hasta yo mismo me he odiado-la soltó y la miro a los ojos-Somos amigos, y los amigos se enfadan y se perdonan.
-Cuídala mucho-le dijo antes de ver como se iba.
-¿Por qué todas me dirán lo mismo?-se preguntó Marcus mientras salía de allí.
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-¡Tardan mucho!-exclamó Kero mientras miraba impaciente la comida que había encima de la mesa-Yo ya tengo hambre.
-Tu siempre tienes hambre-le sonrió Gloria.
-Cierto, en mi casa siempre extermina la comida-a Sakura le surgió una enorme gota en la cabeza-No se como mi padre no se daba cuenta cuando no sabia de él.
-¿Creaste a todos los guardianes con ese apetito Eriol?-Zaira estaba ojeando un poco el diario, había una parte escrita en francés y la estaba leyendo-Vaya, parece ser que una de estas mujeres fue amiga de la madre del Zar Nicolás.
-Si tienes en cuenta que la madre del Zar se trasladó a vivir a Paris después de la revolución, si-le respondió Phillip-Es una familia llena de grandes mujeres.
-Pero también llena de historias de amor frustrado-dijo Tomoyo mientras miraba por la ventana como llegaban los que faltaban-¿Creéis que en esta ocasión el final será feliz?.
Todos la miraron con sorpresa, tal vez tenía razón en ello, esta historia no sería muy diferente de las demás.
-Si no esta escrito que sea feliz-sonrió Nahuel mientras el resto lo miraban ahora a él-habrá que borrar el final trágico y cambiarlo por un "Y vivieron felices".
Las puertas se abrieron y pudieron ver como entraba todo el grupo.
-Buenos días-exclamaron casi a la vez los recién llegados.
-Tomad asiento-pidió Eriol.
-¿Se puede ya comer?-preguntó Kero.
-Si, ya puedes tragar-Spinel le hundió la cabeza dentro de un pastelillo.
-¡Dios!-Marina se llevó la mano a la boca-Yo no puedo comer nada.
Toda la mesa se rió.
-Después de dos botellas de vodka-afirmó Dafne-yo tampoco podría.
-¿Fueron dos botellas de vodka?-preguntó Marina.
-No, fue una y media, pero llevabas una borrachera digna de mención-Marcus comenzó a reírse.
-Si, cuando te encontramos se puedes decir que estabas cantándole al rey pingüino-toda la mesa reventó en carcajadas ante lo dicho por William.
-¡Dilo más alto que en mi casa no te han oído!-se sonrojo la chica mientras bajaba la cabeza-Que forma de descubrir mis intimidades.
William y Marcus se miraron y reventaron en carcajadas, todo el mundo se quedó mirándolos como si fuesen un par de locos.
-Bueno, ya basta de avergonzarla-de repente Eriol levantó el diario.
-¡Esta abierto!-exclamó Jessy.
-Si, esta abierto y escrito en unas 5 lenguas diferentes-Shaoran reclamó la atención del grupo-Chino, Japonés, ingles, francés y español.
-Bueno, pero eso no es lo que importa-Vladimir habló de forma lenta-Marina, ¿has tenido sueños extraños últimamente?.
-No-afirmó ella.
-¿Nada de nada?-lo miro extrañado Phillippo.
La chica negó enérgicamente con la cabeza.
-Este libro-señalo Zaira-es el diario de todas las generaciones de mujeres de tu familia.
-Hay algo que llama la atención-continuo Sakura-y es que tal vez todos pensábamos que tu eras la reencarnación de Mar, pero no lo eres.
-Pero eso ya lo sabíamos-William se metió en la conversación.
-En realidad Marina, tu eres la reencarnación de la hija de Mar-Eriol sonrió al decir el nombre, le traía recuerdos de su vida pasada-Ángela.
Un ruido alertó a todos y es que Marcus se había levantado de golpe dejando caer su silla al suelo.
-¿Pasa algo Marc?-le preguntó Isabela a su lado.
-Tal vez ella no haya tenido sueños extraños-y todos lo miraron-pero yo si.
Notas de la autora:
-Holaaaaaaa-a la autora solo le responde el silencio-Vaya, creo que me he quedado solita-la autora comienza a llorar-Nadie me lee-la autora de repente se empieza a reír-MUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, por eso no debo de pedir disculpas por tardar casi cuatro meses en actualizar.
Ya, bromas a parte, esta historia, tal vez no siga, las razones:
1) Solo una persona me dejo un review y la autora ya se frustra porque nadie o casi nadie la lee y los k la leen, no lo dicen.
2) La autora tiene exámenes y por tanto su intención de acabar para el mes de septiembre esta jodida.
3) La autora a decidido que si no recibe reviews el próximo capítulo será el último que publique.
Me llamareis chantajista, pero todo aquel que quiera saber como termina deberá de enviarme un mail para que le envié los tres últimos capítulos(quedan solamente 4 o esa es la intención), he de anunciar que el último ya esta en proceso y los otros tres tardaran un poco, pero son justo los más importantes, bueno, el próximo no.
Y nada, espero que os haya gustado porque a mi me ha costado mucho de hacer, pido perdón a los fanáticos de la pareja SS que en este cap casi ni aparecen.
Con esto termino.
Besos.
Lapislázuli.
