Esta historia fue escrita hace 24 años… Ya saben lo que sigue. Agradeciendo de antemano a quien se anime a leerlo, le recuerdo que la autora solo tenía 13 años.

NOTA: También saben que algunas características y personalidades de los personajes podrían estar cambiadas… por eso se llama Fic. (AU).

NOTA 2: En ocasiones, las acciones que se realizan en los diferentes escenarios, ocurren en el mismo espacio de tiempo (O sea, mientras en Sengoku ocurría esto, en Evanescente pasaba esto otro) Así que podría parecer que ha pasado más tiempo entre una acción y otra, pero no es así.

NOTA 3: Me animé a presentar el capítulo "Enemigo mío", pues se desarrolla en el mismo espacio temporal que las acciones recientes tanto en Sengoku como en Evanescente. Aclarando: El segundo "Stage" es lo que ocurrió con Inu Taisho, mientras enfrentaba a Midoriko.

Por cierto… "Enemigo mío" será el capítulo final de cada episodio. Los capítulos del primer libro seguirán igual que siempre.

DISCLAIMER: Inuyasha © Takahashi Rumiko

CAP 34 COMPROMISOS INESPERADOS

En Evanescente: Siendo apenas la mañana del segundo día desde la desaparición de Midoriko, Kaede terminaba de empacar lo necesario para regresar a Sengoku. Mientras, observaba a Inuyasha y a Kagome jugando mientras preparaban la comida. En su corazón, sabía que no era en las condiciones más deseadas, pero lo importante era volver, lo antes posible. Kikyo necesitaba de cuidados y consejos y Kagome, validar sus estudios. Pero en el caso de Inuyasha… Era muy probable que, por la guerra, al llegar tuvieran que separarse.

Sesshoumaru, desde la desaparición de su padre y de Midoriko, no había dormido. Acababa de triangular una nueva posición de "La Sacerdotisa" y del "TaiYoukai", pues ambas naves contaban con códigos parecidos. Estaba seguro que ya habían aterrizado. Pero debido al sistema errático de Evanescente, su señal se desplazaba continuamente. Pero al menos había una cosa segura. ¡Estaban juntos! Había localizado ambas naves en el mismo planeta, aún no identificado. De inmediato se comunicó a Sengoku, para informar a Jakotsu.

- "¡Esa es una buena noticia, Sesshoumaru-sama!" – Le dijo Jakotsu.:- "Pero creo que informar al Consejo sería muy precipitado. Lo mejor será esperar a confirmarlo. ¿Qué te parece?"

- Tienes razón. Por cierto… ¿Qué has sabido de Inu Youkai?

- "¿Lo más reciente? Que ya no se llama "Inu Youkai". Ahora se llama simplemente Youkai"

- ¿Y eso por qué?

- "Los principales líderes de cada raza que habita ése planeta lo decidió, ahora que tu padre está ausente. Son regidos por un tal Dai Youko… Y por cierto, están buscando a Inuyasha."

- ¿Naraku?

- "Dicen… pero también un grupo de inukamis comandados por un tal Kaoru Kawahira y su tutor Myoga. Para mí que se trata de un harén con pulgas."

"Inukamis…" Sesshoumaru recordó que existía en su planeta, un pequeño clan. Los que, a diferencia de los inuyoukais, emanaban energía purificada y siempre estaban al servicio de un humano, mediante un "contrato". Eran una raza deidificada y no eran bien vistos por las demás razas del planeta, por su estrecha relación con los humanos. Recordaba especialmente a una que había sido su amiga. Una inukami llamada Nadeshiko.

- Los inukamis no son de temer, y si es Myoga quien busca a Inuyasha debe ser por algo importante.

- "Debe ser para comprometerlo en matrimonio con alguien. Los rumores dicen que los youkais quieren una alianza mediante un matrimonio arreglado"

- Espero que la alianza no sea con Sengoku…

- "¿Quieres que continúe la guerra, mi lord?"

- Si estas dispuesto a ceder a Kikyo, mi lord, por mi no hay problema…

- "¡Kikyo es mi prometida! " – Reclamó, como niña peleando por su muñeca.

- Pues Kagome es MI prometida y no pienso cederla tan fácilmente… a nadie. – Diciendo esto, se giró a ver hacia la cocina, donde Inuyasha y Kagome se arrojaban puñados de harina y cáscaras de verdura respectivamente y sonrió, corroborando que aún eran demasiado niños para pensar en serio en el amor... y menos aún, en el matrimonio.

- "Lo mío es oficial, mi lord. El Consejo de Sengoku ya está enterado".

- ¿Lo sabe Midoriko, mi lord?

- "Er… No. Ella sabe lo que siento por su hija, pero no lo del compromiso."

- Pues Midoriko aprobó mi compromiso con Kagome desde hace seis años. Tengo testigos.

- "Pues yo también. El Consejo completo lo sabe".

- Pero vale más la palabra de la madre de la novia y no la tienes… Yo sí. – Concluyó triunfante.

- "Aquí el asunto es… que si vuelven Inuyasha y Kagome, los Consejos de ambos planetas decidirán por ellos."

Tras una breve pausa, el plateado agregó:- Los youkais podrían decidirse por Kikyo. Kagome es todo un animal salvaje.

- "Si es un animal salvaje, los youkais se identificarán más con ella y no con Kikyo, quien es una toda dama."

- ¡Touché! – Afirmó Sesshoumaru, aceptando su derrota con una leve sonrisa.

Al momento, una trasmisión desde la Academia llegaba a Sengoku.

En Sengoku: Desde el Centro de comunicaciones del Palacio Imperial, Jakotsu charlaba en privado con Sesshoumaru, aunque era del conocimiento del personal operativo –Y secreto del centro de comunicaciones- que se trataba de Lord Sesshoumaru, el príncipe de Inu Youkai.

- "¿Lord Jakotsu?"

- Adelante, comandante Moushin… - Dijo Jakotsu, intercomunicando ambas trasmisiones, para que Sesshoumaru también pudiera escuchar la charla, intuyendo que también le concernía.

- "Me acaba de informar mi contacto en Youkai, de los planes que ha tomado el Gran Consejo… y no son buenas noticias mi lord."

- ¿Involucran… bodas arregladas? – Preguntó Jakotsu, con cierta preocupación.

- "Así es." – Le confirmó Moushin, por lo que Jakotsu hizo una mueca de desagrado.

- ¿Entre quienes? – Le preguntó, orando dentro de sí, que no pronunciara el nombre de su niña.

- "Para empezar, la tregua temporal se establecerá mediante el compromiso de Lady Kikyo con Lord Kouga, comandante okami de las Fuerzas Imperiales del Youkai".

- ¡Oh! N-No es posible… - Dijo, aflojando su cuerpo sobre la silla, en pose de diva dramática.

- "¡Te lo dije!"… - Dijo Sesshoumaru, un tanto triunfante.

- "…Y como se enteraron que Lord Sesshoumaru está vivo, a él lo comprometieron con Lady Youko, para dirigir el Gran Consejo Youkai, durante la ausencia de su padre." – Dijo Moushin, completando la información.

- ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! – Rió Jakotsu, tan estruendosamente como pudo, divertido por la ironía.:- ¡Jaque mate!

- "¡N-No puede ser…! ¿Youko? ¿La kitsune?" – Preguntó Sesshoumaru, sin creerlo.

- "Esa misma…" – Confirmó Moushin, pero reaccionó al notar que no se trataba de Jakotsu:- "¿Quién habla?"

- "Lord Sesshoumaru, comandante Moushin, desde Evanescente. Le informo que ya están preparándose Lady Kagome y Lord Inuyasha para su llegada a la Academia".

- "Creo que no les conviene presentarse…" – Dijo Moushin, con tono preocupado.

- ¿Por qué lo dices, gordo? – Preguntó Jakotsu, recuperándose con su tono habitual de diva.

- "Se rumora que como Inuyasha es hanyou, el Gran Consejo Youkai decidió que quedara bajo la tutela del Dr. Naraku…" - Dijo Moushin.

- "¡NO! ¡No puedo permitir eso!" – Dijo Sesshoumaru, sumamente alterado.

- "Y el Consejo Imperial acordó que lo mejor para Kagome, es que entrene con las Tennyos de Luna Amazonia…" – Completó el comandante-director.

- ¡Ellos no pueden decidir eso! – Dijo Jakotsu, alterándose también.:- ¡Se supone que estudiaría contigo!

- "¡N-No se enojen conmigo! Y-Yo sólo comento los rumores…" – Se disculpó Moushin.

- ¡Sessh, esto es muy serio! No podemos permitir esas acciones…

- "Pensé que te preocuparías más por Kikyo…"

- Kagome también es mi niña. Te recuerdo que son mellizas y siempre le he tenido mucho afecto… Casi tanto como el que le tengo a Inu-chan.

- "¡Ni se te ocurra decirle así! ¡Si te oye te mata!"

- Sesshoumaru… - Dijo Jakotsu, con la voz más seria que pudo:- No permitiré que envíen a Kagome-chan a ése planeta de psicópatas… Hablaré con el Consejo.

- "Y yo, impediré que Inuyasha salga de aquí. No es posible que el Gran Consejo desampare a mi hermano". – Le respondió, ya preocupado:- "¡Gracias por la información, comandante Moushin! Jakotsu, seguiremos en contacto. Lord fuera".

En Evanescente: Ya habían terminado de preparar al "Cazador Real" de Inuyasha. Llevaban lo indispensable. Kagome se sentía morir de sólo pensar que abandonaría su hogar. El lugar que conoció desde siempre. No sabía si iba a volver.

- ¡Inuyasha! – Llamó Sesshoumaru, llegando con ellos. Cuando estuvo cerca, les contó la charla que tuvo con Jakotsu, omitiendo algunos detalles.

- ¿C-Con Naraku? – Murmuró Inuyasha, sin poder creer lo que escuchaba:- ¡Ese miserable! ¿Cómo pudo convencer al Gran Consejo?

- Aún no está confirmado. Son sólo rumores que circulan entre Youkai y la Academia…

- Entonces… ¿No podré reunirme con mi hermana? – Preguntó Kagome.

- Me temo que no, pequeña. Si salen de Evanescente, quedarán expuestos al enemigo.

Kaede suspiró y alzó la vista al cielo. Lo que vio… realmente la asustó.

- S-Sesshoumaru… ¿Dejaste abierta la señal de comunicación del Shichinintai?

- Sí nana… ¿Porqué?

- ¡¡Nos… nos han encontrado!! – Dijo la anciana, ahogando un grito.

Los tres alzaron la vista. Cerca de ellos se encontraba una flota de naves de combate, en posición de ataque.

Sesshoumaru se congeló al reconocer la insignia en los costados de las naves… y se maldijo a sí mismo.

El emblema de la Organización Miasma.

Naraku los había encontrado…

CONTINUARA…

ENEMIGO MIO – Capítulo tres - Advertencia: ¡¡Es mi primer intento de lemon!!

Se sentía adolorida de todo el cuerpo. La piel le ardía y la fuerte opresión en su cuerpo y el intenso olor a combustible, le indicó que todo acabaría dentro de poco.

No podía abrir los ojos. Sentía que estaban hinchados al máximo. Trató de moverse, pero la prisión de acero se lo impidió. "La nave… se comprimió al contacto con la atmósfera. Seguramente el vehículo ahora es una masa compacta envuelta en llamas… que cae en algún planeta remoto… lejos… de mis hijas…"

Sintió el fuerte impacto contra el suelo. Ya no podía añadir más dolor a su cuerpo. Tampoco podía quejarse, pues tenía la garganta lastimada y las encías sangrantes, de tanto que apretó los dientes. Pensó que era el momento de abandonar su cuerpo, al eterno descanso espiritual…

Todo a partir de entonces, sería una alucinación.

Escuchó el crujir y rasgado del acero y la opresión en su cuerpo terminó. Se sintió jalada por unas extremidades grandes, con garras. "Un depredador hambriento" Pensó antes de abandonarse a la laxitud de la oscuridad.

Una sensación líquida y refrescante la envolvió. Su cuerpo, severamente lastimado por los golpes y las quemaduras, era frotado suavemente dentro de un líquido. Las escaras se desprendían arrancándole gemidos de dolor. Luego, se sintió envuelta por una textura suave, como de piel y depositada en el suelo sobre otra, aún más mullida.

"Un depredador educado… lava sus alimentos antes de comer" Pensó, al sentir una textura muy húmeda que se deslizaba por todo su cuerpo.

Por el tamaño, Midoriko imaginó que se trataría de la lengua del depredador. "¡Está probándome!" Sintió que las garras la sujetaban y la lengua acariciaba con gentileza sus heridas. Sintió el aliento del depredador y visualizó un youkai salvaje, de los que están cubiertos de pelo y ojos rojos, cuernos y garras grandes. Apenas tuvo fuerzas para tragar el nudo que se formó en su garganta, pensando que en cualquier momento, sentiría su piel desgarrada por los dientes y colmillos.

Pero eso no pasó.

En su lugar, sintió que la envolvía en plantas de hoja grande y la dejaba en el suelo. "De emperatriz a reserva alimenticia" Pensó, molesta "Hubiera preferido que me devorara de un solo bocado" Sin embargo, ocurrió algo que no esperaba.

Aquel ser le levantó la cabeza y puso en sus labios un trozo de fruta. Como apenas pudiera abrir la boca, se lo retiró y masticó, dejando esta vez, una suave masa de fruta, dulce y húmeda, que fácilmente se deslizó al interior de su boca. Sin poder evitarlo, Midoriko lo movió con su lengua y lo tragó. Sabía delicioso.

Al momento, la idea llegó a su cabeza "Va a alimentarme, para tener algo más que huesos para comer… Pero no será así"

Midoriko empezó a maquinar un plan muy sencillo. Esperar.

Esperaría hasta sanar sus heridas, esperaría que la alimentara lo suficiente hasta tener las fuerzas necesarias para poder matarlo… y escapar.

El depredador continuó alimentándola un poco más. Luego la dejó descansar.

No supo cuánto tiempo durmió, tal vez un día o dos, pero era bastante tarde cuando despertó. Por los sonidos que le llegaban, Midoriko ubicó que estaba en una selva. Podían escucharse a los insectos nocturnos y una corriente de agua cerca de ahí. Pero los sonidos se apagaban a la distancia "Una cueva… en una selva".

De pronto, una presencia fresca se acercó a ella. Por el aroma, supo que "su" depredador había regresado, luego de haber tomado un baño. Se tendió a su lado y suavemente empezó a retirarle las plantas y las hojas con sangre seca y empezó a lamerle cuidadosamente todas sus heridas.

Una parte de ella, empezó a disfrutar aquellas caricias, recordando la primera vez que hizo el amor con Bankotsu…

Pero no era lo mismo. Esa lengua suave y húmeda se deslizaba por cada centímetro de su cuerpo, y contra su voluntad, Midoriko empezó a gemir… con deseo.

- ¡Aaaaaaaahhhhhhhh! ¡D-De-D-De-ten-te!- Alcanzó apenas a susurrar.

Un gruñido ronco, fue la respuesta.

Y Midoriko… empezó a excitarse.

Levantó levemente los brazos, y atrajo al depredador hacia su pecho "Empieza por mi corazón, porque me duele de tanto sentir y no saber por quien siento esto" Su mente la traicionó, recordando a Inu Taisho.

- I-I-Inu-T-Tsk… Inu-Tais-s-sho…- Gimió su nombre, mientras sus adoloridas manos, acercaban la cabeza de aquél ser, que lejos de dejarla, suavemente empezó a acariciarle el pezón izquierdo. Deslizando su lengua, describiendo círculos en la areola mientras deslizaba sus manos por su cintura… y separaba sus piernas.

- ¡N-N-No, n-no! – Jadeó apenas, entonces el ser atendió el otro pecho y suavemente le masajeó el otro.

Luego, describió un húmedo camino, deslizando su lengua desde su esternón, hasta su ombligo. Ahí, lamió cuidadosamente la piel quemada y con sus labios, retiró las escaras. Sus garras la trataban suavemente, acariciando la piel sana y haciéndola estremecer.

Midoriko pensó que sería su fin… cuando el depredador, deslizó su lengua más abajo de su vientre…

Sus garras habían separado sus rodillas y él, se sumergía entre los delicados pliegues de su intimidad, haciéndola sollozar del placer. Su lengua había violado el sello virginal de Midoriko, tras doce años de castidad, y la penetraba sin descanso, arrancando gemidos y jadeos sin cesar, en los que ella demostraba un placer insospechado… como nunca antes había sentido…

Ni siquiera con Bankotsu…

El extasiante placer la hizo susurrar lo que más había extrañado…

- A-Ah… Amor.

Un ronco gruñido, seguido de un suave ronroneo, le indicó que "su"… compañero, también disfrutaba del momento.

Fue cuando ella levantó los brazos un poco más… y la piel peluda que cubría la espalda del depredador, se deslizó…

Dejando al desnudo, una piel tan suave como la de ella…

Una espalda musculosa y marcada, también con heridas cicatrizando…

La espalda que sostenía sus piernas, mientras las manos acariciaban sus caderas… y sus labios se unían en un erótico beso a los de ella…

A los labios de su intimidad…

Su corazón desfalleció, al latir con fuerza, mientras sus dedos soltaban una conocida coleta alta… de la cabeza de Él.

- I- Inu-Taisho… - Pronunció, esta vez, constatando al autor del clímax de su orgasmo.

Su sangre hervía de deseo, por lo que al escuchar esa ronca y conocida sensual voz, fue la culminación del éxtasis…

- M… Midoriko…

CONTINUARA…