—¡Staryu usa embestida!

La estrella rápidamente procedió a girar gracias a las ordenes de su entrenadora, impactando de lleno contra el pequeño monstruo de hierba que hacía pocos minutos habían encontrado. La pequeña criatura intentó defenderse, pero era obvio que la diferencia de poderes era abismal, siendo rápidamente debilitado por el ataque.

Brock asintió, viendo que la pelea había sido rápida y limpia, el Oddish estaba dispuesto a ser capturado a pesar del susto. Miró a Misty agrandar una Pokébola con tal de capturarla cuando el brusco sonido de hojas y ramas rompiéndose llamó su atención.

De entre la maleza había aparecido un Bulbasaur en plena embestida, su capullo erguido en alto dejaba salir hojas filosas en dirección de la sorprendida pelirroja. Brock intentó cubrirla, pero para su sorpresa Ash le había vencido en ello y ahora cubría a la pelirroja con su cuerpo mientras esperaba el impacto. Eso no detuvo a Brock quien embistió a ambos, alejándolos del trayecto de los proyectiles que pasaron apenas a centímetros de su espalda.

Un rayo eléctrico al igual que una esfera de energía impactaron justo delante de las dos criaturas, tomándolas por sorpresa ante la ferocidad y fuerza de la explosión resultante. El Oddish salió disparado hasta colisionar contra una roca, mientras que el Bulbasaur fue expulsado violentamente contra los arbustos aledaños.

Por segundos no ocurrió nada en lo absoluto, y todos esperaron a que algo emergiera luego del ataque, pero los segundos no hacían más que transcurrir sin que nadie moviera un sólo músculo.

—Chicos, no es que no esté agradecida por haberme salvado, pero ambos pesan, y me es difícil seguir agradecida con una mano tocándome donde no debería.

Al escuchar esto Brock no evitó el alzarse lo más rápido y lejos de la pelirroja que pudo, ya conocía a la chica desde hace muchos años para saber que su paciencia estaba llegando a un límite rápidamente gracias al tono de su voz. Para su sorpresa y alivio, el de la mano indiscreta resultó ser Ash quien no dejaba de agachar la cabeza en perdón ante la chica mientras estaba de rodillas.

Misty por otro lado estaba casi completamente roja ante lo sucedido, su mirada estaba fija en otra dirección mientras intentaba controlar su humor ante lo que fue un simple accidente.

¿Chicos, están todos bien?

Brock miró en dirección de Lucario y Pikachu, que de inmediato clamaron la atención del grupo en el hecho de que habían sido atacados a pesar del incómodo momento que acababa de ocurrir. Misty miró en dirección del campo de batalla y pudo ver que Staryu estaba presente y en buenas condiciones. Ash se dedicó a calmar a Pikachu que no dejaba de hurgar por todo su cuerpo en búsqueda de herida alguna.

—Estamos bien Lucario, al menos los Pokémon se han marchado —, comentó el joven adulto al mismo tiempo que limpiaba sus ropas del polvo que había acumulado. Pudo notar que tenía varias marchas de césped en ellas y que probablemente tendría que cambiarse.

—Genial, y acabo de comprarlas.

Pudo ver de reojo que su comentario había calmado un poco la tensión de los chicos al verlo preocuparse más por su apariencia que por sus alrededores. No obstante sí estaba algo enojado por que su pantalón caqui estuviera arruinado por el momento. Su camisa verde oscuro por otro lado superaba la revisión por ahora, aunque necesitaría remiendo en las costuras del hombro derecho.

—¿Qué fue todo eso, estamos siendo atacados por el equipo Rocket de nuevo?

Brock miró en dirección de Ash al escucharlo decir eso, era obvio que tras el último encuentro en el gimnasio no oficial de A.J. Los chicos pensaren que el ataque provino de miembros de ese equipo, no había sido su primer encuentro con ellos y algo le decía que tampoco sería el último.

Sorprendentemente, fue Lucario quien respondió primero.

No, Oddish y Bulbasaur siguen aquí. Y no puedo detectar presencias humanas cerca. Y el Pokémon más cercano está a cincuenta o sesenta metros hacia el oeste.

El comentario del cánido los puso a todos en alerta, era obvio que lo que sea que haya ocurrido aún no había acabado.

—¿Creen que estén heridos? Después de todo Pikachu y Lucario quizás invirtieron mucho poder en esos ataques.

Misty miró en dirección de Ash luego de escucharlo y asintió, ambos Pokémon estaban muy por encima del nivel sospechado de las criaturas de este lugar, en especial el cánido, era muy probable que hayan perdido la consciencia.

—¿El primero en encontrarlos se lo queda?

La sonrisa que emergió del rostro de ambos chicos le dijo todo lo que debía saber a la chica, logrando que esta saliese disparada en dirección de Bulbasaur siendo seguida muy de cerca por Ash, mientras que Brock fue en busca del Oddish acompañado por Lucario.

Ambos ingresaron en los matorrales con apremio y cuidado, Misty maldiciendo de vez en cuando por haber decidido usar hoy sus shorts cortos.

—Ouch, ¡No es justo Ash, las espinas lastiman mis piernas!

La carcajada que emergió del chico no fue lo que ella esperaba.

—Eso te pasa por no usar pantalones más seguido Mist... ¡hump!

—¡Pikapi!

La chica de inmediato alzó su mirada en dirección del moreno justo para verlo descender en los matorrales tras ser embestido por Bulbasaur. Pikachu voló un par de metros lejos del par antes de caer en el follaje.

—¡Ash!

Gritó desesperada la pelirroja al escuchar la querella más no poder ver si el monstruo o su amigo estaban ganando. Comúnmente los humanos estaban en seria desventaja ante las criaturas, por la que su corazón comenzó a latir de forma dolorosa mientras avanzaba desesperada por entre la maleza aún cuando sus piernas estaban siendo laceradas ligeramente por las espinas y ramas.

Finalmente miró un par de chispas emerger de los arbustos aledaños, significando que Pikachu estaba preparándose para un ataque.

—No, Pikachu, detente, podrías lastimar a Ash.

Un Pikachu saludable normalmente podía general fácilmente 10.000 voltios de electricidad gracias a las cientos de miles de células o electro-poros en sus mejillas, siendo capaz de producir gran cantidad de daño al cuerpo humano en el proceso. En los Pokémon por alguna razón que aún se investigaba, los ataques si bien en muchos casos letales, a menudo no solían causar el mismo daño por lo que si bien Bulbasaur terminaría noqueado, Ash corría la muy real posibilidad de morir ante el ataque.

Segundos transcurrieron y para su sorpresa la escaramuza terminó tan rápido como inició, logrando que a la pelirroja se le helara la sangre.

—¿Ash?

Los segundos parecían transcurrir como minutos hasta que logró observar al chico levantarse lentamente del suelo, sus ropas completamente enlodadas y sus brazos y pecho estando marcados por grandes rasguños al igual que sangre.

—¡ASH!

—Estoy bien Misty, sólo son rasguños. ¡Mira, atrapé a un Bulbasaur!

El chico elevó su mano derecha con una Pokébola en ella, era claro que en medio de la escaramuza lo había capturado, Misty de inmediato notó que el brazo que sostenía la misma estaba en mejor condición que el otro, era obvio que había empleado su brazo izquierdo para defenderse del monstruo.

—Pikapi.

Misty avanzó lentamente en dirección del chico, ahora notando que sus piernas ardían como el demonio. Se miró por algunos segundos, notando que la mayoría de sus heridas eran menores y una aplicación o dos de medicina harían que desaparecieran casi de inmediato. Una vez segura de que no había sufrido más daño que ligeros raspones, caminó en dirección del chico.

—Sólo tú Ash, no sabes cuan asustada estaba cuando ese Bulbasaur te embistió.

El chico asintió mientras colocaba la Pokébola en su cinto mientras luchaba por no dejar caer a Pikachu, quien no dejaba de lamer sus heridas en un intento de ayudar.

—Al menos tiene un gran espíritu de batalla, con el tiempo será muy útil. Sólo debo hacer que confíe en mi.

La chica tomó uno de los brazos del chico pasándolo por detrás de su cuello y logrando crearle un apoyo extra al obviamente agotado entrenador.

—Vamos Ash, regresemos al campamento. Estoy segura que Brock ya capturó al Oddish que yo había debilitado.

El moreno se carcajeó un poco, pero no despreció la ayuda, ambos caminando entre los arbustos con mucho más cuidado, mientras Pikachu se balanceaba precariamente sobre la cabeza de su entrenador.

—Quizás debiste haber ido tras él, Misty. Parecías quererlo mucho minutos atrás.

La chica lo miró de reojo antes de alzar sus hombros incómodamente.

—Fui codiciosa y quise atrapar a Bulbasaur, es lo que ocurre normalmente cuando fijas tu vista en varios objetivos y no estás preparado para ello.

Pikachu alzó su voz en alerta cuando una gran sombra se apareció ante ellos, logrando que ambos entrenadores se lanzaran a los arbustos para evitar ser embestidos por lo que sea que el roedor había percibido. Segundos después una polvareda se alzó gracias al aletear de un inmenso Pidgeot que aterrizó ante ellos con gran elegancia, sus alas estaban extendidas amenazadoramente, mientras que su pico estaba abierto completamente en advertencia, en su espalda se podía ver claramente a una entrenadora.

—¡Quietos!

Ambos chicos miraron en dirección de la amenazante recién llegada, realmente sorprendidos de que su mala suerte llegase a tales extremos, cuando una nueva sombra terminó cubriendo a la entrenadora cuando el Onix de Brock se alzó desde su espalda con su entrenador encima.

La chica gritó sorprendida ante la llegada inesperada de Brock, al igual que al ver que estaba en una seria desventaja numérica, pero más que nada sus ojos se posaron firmemente en el cánido que acumulaba energía a pocos metros de distancia.

Más vale que haya una muy buena explicación para todo esto...

XxX

Treinta minutos después todos se encontraban en medio de una aldea escondida luego de ganarse la confianza de la joven llamada Melanie. Al principio no quisieron aceptar, sospechando posibles malas intenciones por parte de la mujer, cuando Lucario terminó demostrando que no había nada que temer al no percibir ninguna.

Luego de la conversación, Ash miraba fijamente la Pokébola que contenía en su interior a quien fuera hace poco el guardián de este lugar. Al parecer Melanie no titubeó en dejar que Brock cuidase de Oddish, al ya ser esta la tercera o cuarta vez que el pequeño Pokémon hierba había escapado del refugio con tal de enfrentarse a algún entrenador pasante.

El joven moreno suspiró, al mismo tiempo que dejó salir a Bulbasaur, que confundido miró a su alrededor por algunos segundos antes de darse cuenta de la presencia de Melanie al igual que la del entrenador que le capturó tan fácilmente.

Melanie fue la primera en romper el incómodo silencio.

—Bulbasaur, tenemos que hablar —, la mujer miró en dirección del cánido, quien asintió y empleó sus poderes con tal de traducir lo que el tipo hierba comentara al respecto.

¡Melanie! No debiste traerlos al refugio. ¿Qué tal si capturan a más Pokémon?

La joven de azul cabellera sonrió, simplemente sabía que su viejo amigo diría eso sin fallo alguno.

—Los traje aquí por que confío en ellos, viejo amigo. Que hayan sido capaces de capturarte, al igual que a Oddish me dice que son personas de gran poder, ir con ellos será beneficioso para su desarrollo.

Pero Melanie, ¿qué hay de los demás Pokémon, quien cuidará de ellos?

La mujer intentó responder, cuando las puertas de su casa se abrieron estrepitosamente, revelando al menos a cuatro Pokémon.

Machoke, Rattata, Venonat y Pidgeot habían estado escuchando la conversación y decidieron interrumpir en ese exacto momento, para la sorpresa de todos, Lucario procedió a traducir sin inmutarse por la brusca interrupción. Por minutos cada uno de los recién llegados expuso claramente sus sentimientos con respecto a la partida de Bulbasaur y la protección del lugar. Melanie sonrió al ver el rostro sorprendido del pequeño monstruo, que culpable miraba al suelo ante el hecho de que él al igual que Oddish ansiaba recorrer el mundo fuera de la aldea luego de años en ella.

—Sé que no has sido exactamente feliz en la aldea, Bulbasaur. No necesito entender lo que dices para saber cómo te sientes. Aquí tu capullo jamás podrá desarrollarse como debería. Y ambos sabemos que tarde o temprano todo Pokémon quiere superar los limites de su poder y habilidades. No soy una entrenadora viejo amigo, soy sólo alguien que intenta lo mejor que puede para hacer que los Pokémon abandonados u heridos tengan un lugar de reposo. Y creo que ha llegado la hora donde finalmente tus heridas se han curado lo suficiente como para seguir adelante.

La chica miró en dirección del moreno que había capturado a Bulbasaur, sonriendo ligeramente al ver las marcas en los brazos del chico que gracias a la medicina rápidamente comenzaban a desaparecer.

—Lamento decir esto, Ash. Pero años atrás habrías salido gravemente herido si Bulbasaur lo hubiese querido. Tus rasguños si bien molestos no pasan de ser eso. Rasguños. No eres el primer entrenador que intenta capturarlo en más de siete años. Y puedo decir con gran seguridad que eres por alguna razón el más afortunado de todos ellos...

XxX

Días transcurrieron luego de ese evento, y el equipo ahora se encontraba a mitad de camino de su destino. Misty no podía dejar de mirar a su amigo y sus Pokémon el practicar una y otra vez bajo el yugo de Lucario, divertida y algo entretenida de ver al otrora inagotable moreno el respirar con dificultad mientras Lucario seguía y seguía insistiendo por más.

La pelirroja debía admitir que estaba algo celosa, en los últimos días Ash había logrado formar si bien no una relación amistosa, si una de compañerismo con Bulbasaur luego de varios días de entrenamiento y convivencia. Era obvio que en cuestión de tiempo el nuevo monstruo del chico terminaría adorándolo y respetándolo como los demás. Brock su otro compañero, se encontraba cocinando no muy lejos de ellos, a sus pies reposaba un tranquilo Oddish que parecía contento de simplemente estar en compañía del afable entrenador.

Misty suspiró nuevamente, Oddish bien pudo ser suyo si no hubiera sido ambiciosa e ido tras Bulbasaur. Pero no pudo evitarlo, sabía que Ash iría a por ese Pokémon y antes de que lo supiera ya estaba corriendo en dirección del monstruo con tal de competir contra el chico sólo por el placer de hacerlo.

La joven cerró los ojos y continuó con su propio entrenamiento, consiguiendo para su frustración que si bien estaba avanzando en la meditación, la velocidad de su avance dejaba mucho que desear. Sin embargo no podía evitar sentir que algo en ella, algo muy en el fondo se estaba agitando con cada nuevo intento de su parte. La mera sensación no era placentera, era de hecho incómoda pero al mismo tiempo invitaba a seguir en ello. Como si hubiera una parte dentro de sí a la que jamás en su vida había encontrado, al comentárselo a Lucario este sonrió ante su avance. Desgraciadamente, luego de tal evento, no había podido el repetir la experiencia, lo cual le frustraba aún más que nunca al estar segura de que como Lucario insistía, era capaz de acceder al aura, pero algo muy, muy dentro de ella le estaba bloqueando.

Luego de un tiempo suspiró en derrota, se alzó y fue en dirección de sus bolsos con tal de extraer sus utensilios de baño y a sus Pokémon, necesitaba refrescarse un poco y el riachuelo que yacía junto a ellos cumpliría su propósito ante la ausencia de baños.

—Brock, iré a bañarme, regresaré en quince minutos o más. Me llevaré a mis Pokémon conmigo.

Su comentario llamó la atención del joven adulto, quien asintió al escucharla antes de agacharse y sujetar entre sus brazos al pequeño Oddish.

—¿Puedes llevarte contigo a Oddish? Creo que un baño le caería bien.

—Claro no hay problema, de todas formas me llevaré a mis monstruos, necesitan nadar y ni loca me introduciré al agua sin protección contra otros monstruos o de fisgones.

La chica miró al joven adulto por algunos segundos para enfatizar su punto, alzando una ceja cuando este sólo soltó una carcajada ante el comentario.

—Lo siento Misty, pero tras años de conocernos, lo más que puedo ver en ti es a una hermana menor. Y si bien he bañado a cada uno de mis hermanos, no tengo la menor intención de hacerlo contigo.

La pelirroja sonrió al escucharlo, sabía cuan paternal podía ser Brock cuando él lo deseaba, sin embargo no le engañaba.

—Igual no confío en ti, Brock. Podrás decir que somos como hermanos, pero el hecho es que no lo somos y ya hemos vivido una o dos experiencias donde accidentalmente te has tropezado conmigo mientras me ducho.

Brock alzó los brazos ante la mención de tales eventos, en especial por que no era la primera vez que ella los sacaba a colación.

—¡Por el amor de Mew, Misty, fue un accidente! Luego de tres años cualquiera creería que lo has superado.

Misty sólo se encogió de hombros antes de acariciar la frente del pequeño Oddish que ahora portaba en sus brazos.

—¿Una vez? Sí, lo hubiera tildado de accidente. Dos veces ya es simplemente demasiada coincidencia.

El chico suspiró, aparentemente dándose por vencido de convencerla de que todo había sido un desafortunado accidente. Al menos hasta que una sonrisa se formó en sus labios, dándole una mala espina a la pelirroja.

—Oh, conmigo quizás te enojarías, pero me pregunto qué pasaría si Ash de repente decide...

El joven adulto retrocedió dos veces con tal de evitar las patadas que la chica le había arrojado en su dirección.

—Más te vale el mantener a Ash alejado de la zona de baño hasta que termine Brock, o te aseguro que no importa cuantas botellas de medicina tengamos, no serán suficientes para salvar tu vida.

XxX

Buen trabajo chicos, logramos sobrevivir después de todo.

Comentó Ash mientras respiraba agitadamente tras finalizar el entrenamiento que Lucario les había impuesto. Pikachu alzó su pata en afirmación, mientras que todos a exclusión de Bulbasaur quien estaba completamente agotado, mencionaron una u dos cosas.

Ya era común para el joven entrenador el estar tan unido a sus Pokémon gracias a las rutinas que el cánido solía preparar, era parte de si el esforzarse lo más que podía con tal de obtener lo que deseaba. El moreno se levantó, notando que ahora le era mucho más fácil el recuperarse luego de una rutina de ejercicio, lo que indicaba que quizás ya se estaba acostumbrando a ella y que a consecuencia de ello la siguiente sería incluso más dura que esta con tal de compensar.

Ash miró a todos sus Pokémon el lentamente recobrar sus energías, ligeramente sorprendido de que ya a estas alturas hubiese capturado a tantos de ellos. Pikachu y Poliwhirl fueron los primeros en recuperarse, seguidos de cerca por Butterfree, Beedrill, Pidgeotto y por último Bulbasaur. Estaba al tanto de que a partir de este momento, todo monstruo que capturase sería inmediatamente tele-transportado a las instalaciones del profesor Oak, por lo que sabía que si deseaba mantener a todos sus aliados en buenas condiciones, debía cambiarlos de ahora en adelante con tal de no sólo darles un merecido descanso, sino también diversificarse en el proceso.

El moreno miró en dirección de Bulbasaur, que había para la frustración de todos los demás Pokémon el reiniciado su rutina con tal de alcanzarlos en poder. Era obvio que la criatura no estaba satisfecha con la amplia diferencia que había entre ellos, de hecho parecía disfrutar las rutinas para la sorpresa y horror de los demás.

Ash miró en dirección de Pikachu, quien lentamente se incorporó sobre sus patas y reinició su entrenamiento, era obvio que todavía había algo de rivalidad entre Pikachu y Bulbasaur debido a la forma en que se habían conocido. Pues para la sorpresa del moreno su roedor eléctrico había desarrollado cierto apego hacia él y la mera idea de que Bulbasaur le haya agredido era algo que aún no podía perdonar. Dicha rivalidad incitaba a los demás Pokémon a no quedarse atrás, siendo todos por naturaleza criaturas altamente competitivas.

Lentamente se alzó con tal de unirse, aún tenía algo de energías para seguir adelante. Pero la súbita aparición de Lucario con un bulto en sus manos detuvo de inmediato toda actividad al instante. El cánido se había separado de ellos al haber presentido algo en el bosque, una débil señal de familiaridad que por alguna razón no podía dejar de sentir y mencionar.

Ash se acercó, notando en el acto que el bulto en sus manos no era nada más que un Charmander, un espécimen más pequeño de lo usual, al igual que uno en muy mal estado, era obvio que la criatura estaba luchando por mantenerse con vida, más lamentablemente parecía ser una batalla perdida.

—¿Donde lo has conseguido Lucario? Esta no es una zona nativa de esta especie.

Lo encontré a un par de kilómetros bosque adentro, Ash. Sólo seguí mis instintos y lo encontré mientras era atacado por algunos Pokémon carroñeros. Me temo que no hay tiempo que perder. Atraparlo puede ser quizás su última opción, la Pokébola lo mantendrá estable mientras acudimos al centro Pokémon.

—¡Maldición! El centro Pokémon más cercano está como a quince kilómetros Lucario.

El chico recordó que al capturarlo sería enviado de inmediato a las instalaciones de Oak, por lo que quizás sería la única opción de salvarlo al estar en tan lamentable estado. Su llama estaba terriblemente baja y la criatura apenas parecía poder respirar.

Corrió en dirección de su bolso con tal de conseguir su mochila mientras gritaba por atención, detrás suyo Lucario le seguía mientras sostenía al famélico Charmander. Brock miró en dirección de Ash, escuchando de inmediato los gritos del mismo, corriendo en dirección de las mochilas y tomando del cinto magnético del chico una Pokébola vacía que pudiera emplear, luego arrojándosela con tal de acortar el tiempo de lo que sea fuese la tragedia.

Ash no titubeó en capturar la Pokébola, engrandeciéndola y lanzando su rayo por sobre el agotado Charmander a sabiendas de que la captura no sería ningún problema con el Pokémon tan debilitado. Para su sorpresa y horror, la Pokébola simplemente no funcionó tras dos intentos.

—Maldición, ya ha sido capturado, no puedo usar mi Pokébola con él. Lucario, eres el más rápido y hábil, ve al centro, nosotros te seguiremos de cerca. Ve...

Sin perder tiempo Ash procedió a vestirse lo más rápido que podía mientras le relataba todo a un alterado Brock. El joven criador maldijo en voz alta al escuchar lo descrito, era obvio que las posibilidades de supervivencia del monstruo eran bajas a esta altura.

—Yo me encargaré de almacenar y guardar todo Ash, ve tras Lucario. No podemos dejarlo mucho tiempo sólo. No sabemos si los locos que lo persiguen están cerca.

—¿Pero qué hay con Misty?

—Está bañándose en el riachuelo cercano, yo... ¡Ash! Espera, no puedes ir por ella... ¿Estás loco?

—No podemos dejarla sola. Tenemos que avisarle.

—Ash, sé que es importante que hablemos con ella, pero piensa por un segundo lo que estás por hacer. Misty está bañándose, si te ve atacará primero y preguntará después.

El moreno miró en dirección del lejano punto designado como el baño debido a la cobertura que ofrecían el forraje del bosque aledaño.

—Maldición chicos, los esperaré en el centro Pokémon... No pierdan mucho tiempo.

—Espera, primero préstame a Pidgeotto por algunos minutos, te prometo que lo regresaré cuando nos encontremos en el centro Pokémon.

—¿Pidgeotto, para qué?

—No pienso acercarme a Misty mientras se está bañando, mucho menos cuando dejó en claro que me lastimaría gravemente si lo hacía de nuevo.

—¿De nuevo?

XxX

Lucario corría lo más rápido que sus piernas pudiesen, algo en él simplemente se estaba rompiendo con cada segundo que transcurría y Charmander perdía la voluntad de vivir. Era obvio que algo estaba terriblemente mal con la criatura, en especial por que el sentimiento que tenía con respecto a ella estaba bastante vinculado con poder, toneladas de poder y una voluntad inquebrantable.

Maldijo al ver que el viaje simplemente no estaba en lo absoluto facilitando la mejoría de la criatura, de hecho pudo notar que el continuo ajetreo estaban haciéndole más daño que bien, y que al ritmo al que iba simplemente no llegaría a tiempo para salvar al pequeño Pokémon.

Se detuvo por un momento, necesitaba una forma de moverse sin estresar al agotado Pokémon, tampoco podía agitarlo demasiado para no empeorar su ya delicada condición. Su frustración le llevó a emplear sus poderes psíquicos, causando que un árbol aledaño estallara ante la posibilidad de que no pudiese salvar a esta criatura que hacía resonar algo dentro suyo con tanta intensidad, era obvio que era alguien importante en su vida, quizás alguien que conoció en el pasado, tal vez incluso miembro del equipo de quien fuera haya sido su anterior entrenador a pesar de lo incoherente de ese pensamiento debido a la amplia deferencia en edades.

Fue allí que al ver el fruto de sus acciones que una idea llegó a su mente, las destrozadas piezas del árbol no hacían más que flotar bajo el influjo de su poder, quizás si se esforzaba en ello podría concentrarse en desplazarse a sí mismo lo suficiente por medio de tal habilidad con tal de cruzar los cielos rumbo a su objetivo.

Por segundos titubeó, en especial por que era un movimiento arriesgado y había cierto límite en el tiempo que podía emplear la habilidad. Pero por Charmander tomaría el riesgo, lentamente sintió la energía rodear su cuerpo, y en cuestión de minutos ya estaba flotando sobre el cielo, era difícil, extremadamente difícil el mantener la concentración sobre la técnica mientras intentaba cruzar los cielos, en la distancia podía finalmente ver la antinatural estructura del centro Pokémon destacar en medio del bosque, ahora sólo debía dejarse caer en su dirección con tal de llegar.

En cuestión de cinco minutos había cruzado más de quince kilómetros por el aire al punto de estar ante las puertas de la institución médica, su aterrizaje no pasó desapercibido, de hecho pudo ver que llamó más la atención de lo que deseaba, en especial la de varios entrenadores que claramente no le daban buena espina.

Los ignoró, en especial por que en este momento a pesar del cansancio extremo que lo estaba consumiendo, necesitaba llegar a la enfermera. Un chico se interpuso en su camino, en especial era alguien que simplemente encendía sus instintos en ira. Le ignoró intentando llegar a la puerta pero su instinto le hizo esquivar lo que fuera que el chico le había arrojado.

De inmediato una Pokébola pasó por su lado, era obvio que el sujeto no lo dejaría ingresar a la institución, gruñó una advertencia, demasiado debilitado como para emplear telequinesis con ellos, además algo le decía que aún si pudiera usarla no importaría. Los chicos que lo acompañaban dijeron algo, al igual que el chico era obvio que no pensaban dejarlo ir. Lucario cerró los ojos, enfocando sus últimas energías en sus poderes psíquicos, aprisionando a todos los humanos presentes bajo su poder y preparándose para lo peor.

Sabía las consecuencias de atacar a seres humanos, pero simplemente no le importaba el librarse de ellos con tal de poder salvar a Charmander. Sus gritos hicieron eco en el lugar, logrando al menos llamar la atención de la enfermera quien inmediatamente emergió con varios Pokémon a su lado con tal de poner orden a lo que parecía el ataque de un Pokémon salvaje.

Al verla Lucario de inmediato dejó de emplear sus poderes sobre los sujetos, ya no necesitaba deshacerse de ellos para llegar a Joy, la enfermera por otra parte no parecía muy feliz de verlo si su rostro era de juzgarse, más toda ira y desaprobación por sus acciones desapareció al ver a la criatura que sostenía en sus patas, la mujer gritó una serie de comandos a sus criaturas, ordenándolas preparar la sala de emergencia para una intervención inmediata. Intentó seguirle, pero era obvio que el chico al que había atacado no se rendiría fácilmente, de inmediato comentó algo que detuvo en seco a la enfermera Joy, el cánido en su agotamiento simplemente no podía entender al sujeto.

Las palabras del chico parecían provocar una reacción en Charmander, lamentablemente no eran para bien, por segundos pudo notar que la criatura con cada segundo que transcurría simplemente se había rendido hasta el punto de ya no querer vivir.

Lucario desesperado empleó sus habilidades con tal de imprimirle un mensaje al pequeño reptil:

Vive, jamás te dejaré solo. Vive.

Luego de eso su cuerpo le falló, ya no tenía las energías para seguir adelante, pero antes que nada dejó a Charmander en manos de la enfermera, dejando en claro nada más con su mirada que lo más importante en este momento era Charmander y nada más.

Volteó en dirección del chico que insistentemente seguía tratando de llamar su atención, notando que a sus manos habían al menos dos Pokébolas. Era obvio que el sujeto no aceptaba un no como respuesta, en especial por que seguía arrojando más Pokébolas en su dirección más estas simplemente no funcionaban sobre él al ya estar capturado.

Miró con desdén al sujeto y a sus amigos cuando estos usaron a varios de sus Pokémon con tal de enseñarle una lección y debilitarle lo suficiente como para poder ser capturado.

Cerró los ojos cuando al menos más de ocho ataques se dirigieron a su persona, a sabiendas de que a pesar de su nivel no saldría bien parado de la experiencia. Luego sintió un calor familiar el envolverlo por completo y no pudo más que sonreír ante lo que estaba por ocurrir.

XxX

Ash cubrió sus ojos con tal de evitar que el polvo entrara en en ellos, en su mano estaba la Pokébola de Lucario a la cual sostenía firmemente para evitar que esta fuese a otro lugar. A su lado podía ver que Misty y Brock repetían sus acciones, ambos igual de aliviados que hubiesen llegado a tiempo para que Ash pudiese retraer a Lucario con la Pokébola.

Detrás de ellos se encontraba Onix, completamente agotado y jadeante, sin embargo su presencia cumplía con el objetivo de impresionar por su súbita aparición.

Ash de inmediato miró en dirección de los entrenadores que habían atacado a su más antiguo amigo, y pudo sentir como su sangre hervía en cólera por el daño que pudieron haberle causado ante un ataque colectivo.

Sin embargo fue la voz colérica de Misty la que le saco de su ira en ascenso.

—¿Qué en el nombre de lo que es sagrado está sucediendo aquí? ¿Cómo se atreven a atacar en equipo a un Pokémon debilitado? ¡son una vergüenza para la liga!

Brock asintió al mismo tiempo que regresaba a Onix a su Pokébola y, posaba su mano en su propio cinto magnético. Era obvio que ambos esperaban una batalla.

—Eso no es de tu incumbencia bruja, atrapo al Pokémon que se me antoje y nada ni nadie me dirá qué hacer. Mucho menos ustedes perdedores.

Ash colocó la Pokébola de Lucario en su dije, llamando de inmediato la atención del líder del grupo.

—Eh tú, mocoso, tienes algo que me pertenece.

Pikachu no necesitó ser llamado para saltar de inmediato de los hombros de Ash al campo de batalla, sus mejillas completamente cargadas y liberando pequeñas dosis de energía ante la irritación que sentía en estos momentos.

—Oh, el bebé quiere jugar. Hitmonlee demuéstrale lo que es un Pokémon de verdad.

—Trueno.

La voz de Ash fue apenas más alta que un susurro, pero lo suficientemente audible para que Pikachu desatara para la sorpresa de los presentes el trueno más grande que jamás haya liberado. Friendo de inmediato a su oponente y dejándolo fuera de combate al mismo tiempo que algunas de sus descargas se acercaron peligrosamente a los entrenadores enemigos.

Misty dejó salir un pequeño quejido en sorpresa, en especial cuando notó que Ash no parecía ser el mismo. Específicamente por que podía notar que sus ojos irradiaban Aura por doquier.

—Ash...

—¿Misty que está pasando?

—Detente, Ash.

El moreno no parecía escucharle, de hecho podía ver, no... sentir, que sin necesidad de vociferar el chico le había ordenado a su Pikachu el atacar nuevamente.

—¡ASH, SUFICIENTE!

Su grito pareció despertar algo dentro de ella que no podía describir en lo absoluto, el aire se sentía tenso, incluso sobrecargado, podías literalmente respirar el ozono.

El cielo que ya antes mostraba signos de una tormenta se desató sobre ellos, Misty podía sentir que estaba conectada a ella. Que algo en su alrededor le ayudaba a acceder a esa parte de ella que hasta ahora había estado eludiéndola.

Del cielo tronaban fuertes rayos, el viento incrementó y ella simplemente no podía quitar los ojos de Ash, podía sentir en él algo que nunca antes pudo. Poder, comprimido a tal punto que sólo esperaba la más mínima chispa con tal de desatarse. Un pequeño hilo parecía unir a Ash con Pikachu, incrementando el poder del roedor a diez veces lo que debería ser.

La chica retrocedió asustada, consciente de que Brock no dejaba de gritar por saber qué estaba pasando. Ella lo miró por algunos segundos, notando que también contaba con la misma energía que Ash poseía, pero a diferencia del moreno, la energía de Brock se encontraba pálida y distante, de inmediato notó que Onix a pesar de su cansancio había sido regresado al exterior, al igual que con Ash un pequeño hilo parecía unirlo con Brock.

Se miró a si misma, notando que parecía irradiar la misma energía y parte de sí podía ver, presentir de hecho, que muy dentro de ella también estaba unida a sus Pokémon por medio de un hilo. Miró a los entrenadores, en especial al dueño del Hitmonlee que no dejaba de arrojar improperios en su dirección, amenazando con liberar a todos sus Pokémon contra ellos.

Misty gruño en irritación, podía ver que lo que sea que el mocoso había dicho mientras ella estaba fuera de si había irritado a Ash al punto de que su energía parecía haberse triplicado. Pikachu literalmente brillaba de la energía eléctrica que acumulaba. La pelirroja sabía que si el roedor liberaba esa energía sobre un Pokémon o Mew no dejase, el entrenador, esto terminaría en una tragedia.

Tomó la Pokébola de su Dewgong, necesitaba intervenir cuanto antes. Pero para su sorpresa el sistema de altavoces de la institución se activó, dando la advertencia de que bajo las ordenes de Joy, el siguiente infractor en realizar un ataque sería sancionado gravemente por la liga.

La voz de la mujer parecía sacar de su embrujo a Ash, logrando que su energía bajase a tal punto que casi parecía desaparecer. Pero Misty estaba segura de que estaba allí, sólo que ahora era más pálida y calma.

Mientras más llovía más acceso tenía la pelirroja a ese flujo de energía que por tanto tiempo pareció eludirla. Fue allí en medio de tanto estrés que dio con el detalle que faltaba, la primera vez que accedió a ese flujo había sido mientras meditaba en el rio. Era obvio que su desencadenante era el agua, y ahora que estaba literalmente sumergida y rodeada bajo toda el agua que el cielo parecía disponer, podía finalmente acceder a ella aunque sea lo suficiente como para poder visualizarla.

Brock regresó a su ahora debilitado Onix a su Pokébola, había sido una maldad el mantenerlo tanto tiempo bajo la lluvia pero fue un mal necesario que sólo pudo retraer cuando los entrenadores simplemente se retiraron de la batalla al reconocer que estaban simplemente fuera de su liga.

Misty miró en dirección de Ash, sorprendida y francamente aterrada de lo que su amigo era realmente capaz cuando estaba furioso. Intentó tocarlo, pero su mirada estaba simplemente fría y su porte no invitaba al contacto en lo absoluto. Pero lo más inquietante era lo colecto y callado que estaba, era como si Ash Ketchum hubiese sido reemplazado por alguien más.

La voz de Brock fue la que aparentemente el chico pudo escuchar finalmente, su tono firme y claramente autoritario. Ordenándoles el entrar al edificio con tal de evitar la tormenta que los mantenía en grave peligro ahora que Pikachu estaba cargado con energía que pudiese atraer aun más a los letales rayos.

Misty vio que Ash asintió sólo ante la posibilidad de que Pikachu pudiese salir herido, su cuerpo distante y su humor claramente atenuado a lo que usualmente era. Ella miró a Brock quien también no dejaba de mirar al chico, luego dirigió su mirada a ella y a pesar de intentar sostener su cabeza en alto, no pudo hacerlo al ver el desapruebo de su viejo amigo ante lo que había ocurrido, en especial por que por un momento simplemente había pensando en apoyar a Ash en demoler a esos chicos por lo que habían hecho.

Sin mediar más palabra la pelirroja se dirigió adentro, empapada, tiritando tanto de frío como en terror. Por primera vez simplemente se había dado cuenta de que a pesar de la cercanía que sentía hacia Ash Ketchum, ahora estaba más segura que nunca de que en realidad no conocía al chico en lo absoluto.

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—¡De todas las cosas irresponsables que podían haber hecho, esta es la peor de todas! no puedo creer lo que vi desplegarse ante mis ojos. Debería reportarlos a todos en este mismo instante ante la liga.

El líder del grupo opositor de inmediato se alzó sobre sus pies.

—No puede hacer eso, mi familia no permitirá tal deshonra.

Joy parecía estar a punto de estallar en llamas al escuchar nuevamente al jovencito.

—Una palabra más, Señor Dario, y le puedo asegurar que usted será el que sufra las consecuencias. No crea que me he olvidado de su culpabilidad en el estado de Charmander. De hecho puede esperar cargos en su contra por abandono y maltrato.

—Mi padre no permitirá...

—¡Su padre se puede ir al demonio para lo que me importa! ¡YO! Soy la máxima autoridad en este lugar, y soy yo quien decide el futuro de cada uno de ustedes luego de tan irresponsable conducta.

La agotada pero enojada enfermera giró su rostro en dirección de Ash y compañía, no menos enojada con ellos.

—Y ustedes, no puedo creer que alguien de su altura y posición en la Liga Pokémon haya sido tan irresponsable como para permitir y participar una escaramuza de este tipo en terreno neutral. Pensé que como antiguos lideres de gimnasio serían más responsables y hubieran ejercido su autoridad por sobre estos entrenadores.

La mujer de inmediato posó su vista sobre Ash, sabiendo que habían muchas cosas que deseaba decirle sobre lo irresponsable que fue su empleo de un Pokémon eléctrico en medio de una tormenta. Pero el rostro de preocupación en el chico luego de haber dejado la Pokébola de Lucario en sus manos había bastado para mantenerla a raya. En especial por que Dario había atacado al Pokémon que estaba bajo su cuidado.

Joy giró en dirección de Dario y no titubeó en decir:

—Señor Dario, su licencia queda suspendida hasta nuevo aviso, tenga por seguro de que se abrirá un caso en su contra por maltrato y abandono de un Pokémon. Si Charmander no sobrevive la noche, le puedo asegurar que enfrentará cargos penales.

La enfermera giró en dirección del grupo de Ash, aún insatisfecha con lo ocurrido.

—Me temo que debo informarle a la Liga sobre lo que aquí ha acontecido, puedo asegurarles que recibirán al menos una amonestación por permitir que una batalla de esta magnitud continuase en terreno neutral, en especial por haber sido parte del problema en vez de la solución. Ambos grupos se mantendrán en las instalaciones hasta nuevo aviso, el partir de aquí sin mi permiso u autorización se verá penalizado con la erradicación permanente de sus licencias Pokémon. Chansey, por favor lleva al señor Ketchum y sus amigos a sus habitaciones. Machoke, lleva a sus instalaciones al señor Dario y a sus amigos.

Quince minutos luego, el silencio en la habitación se había vuelto demasiado como para soportarlo.

—¿Qué diablos fue eso?

Misty dio un ligero respingo al escuchar la ira apenas contenida en la voz de Brock, era obvio que estaba completamente enojado por lo que había sucedido, sobretodo por que ella había formado parte del problema y no de la solución a pesar de su entrenamiento.

La pelirroja miró en dirección de Ash, sabiendo que no podía revelar lo que había pasado, no cuando ella no estaba cien por ciento segura de que realmente había sucedido. Sorprendentemente, Ash fue el primero en contestarle.

—Es mejor que tomes asiento, Brock, es una larga historia.

La noche fue larga y colmada de tensión, al inicio Brock simplemente se negaba a creerlo, siendo él parte del grupo que rechazaba completamente la teoría de que los humanos podían desarrollar habilidades extraordinarias como los Pokémon. Pero al igual que ella sólo le bastó verlo en persona para que las dudas se disiparan.

Luego de eso no hicieron más que hablar del tema, Ash recibiendo la sorpresa de la noche al escuchar a Misty revelar que finalmente creía haber accedido al aura. Su reacción siendo un alivio para los habitantes de la alcoba al ver que finalmente el chico había regresado a ser el mismo.

Brock no hacía más que preguntar una y otra vez el que le explicasen el proceso, al igual que cuestionar el por qué le habían escondido tal secreto a estas alturas luego de todo lo que habían pasado.

—No es fácil revelar esto, Brock. Misty fue en la primera persona en la que he decidido confiar y sólo por que Lucario podía sentir que era vital que lo hiciera. No es algo que mi familia o conocidos más cercanos sepan. Sólo ustedes.

La pelirroja intentó no sentirse herida al escuchar la verdad de por qué habían decidido confiar en ella, no entendiendo el porqué exactamente le decepcionaba el saber que Ash necesitó ser convencido de confiar en ella, en especial cuando era algo que ya sabía, suspiró, realmente comprendía en realidad el por qué lo había hecho, sin embargo no podía evitar el sentirse herida por escucharlo.

—Ash, sé que es un gran paso el que has dado. Y te puedo jurar por mi vida y las de mis Pokémon que jamás traicionaré tu confianza, pero no podemos seguir ocultándonos secretos. No cuando nos afectan como ahora.

Misty miró a Brock luego de escucharlo decir eso, ahora avergonzada de lo que había ocurrido.

—Lamento no haberte escuchado, Brock. Es sólo...

—Entiendo tu situación, Misty. En serio, pero tienen que entender que con poderes o sin ellos, estamos en graves problemas en estos momentos. Nadie puede luchar en terreno neutral sin enfrentar serias consecuencias de ello... nuestro futuro como entrenadores, nuestro prestigio, todo lo que hemos luchado por años en lograr, penden de un hilo y la disposición de Joy, chicos.

Misty bufó al mismo tiempo que se arrojaba sobre la cama, estaba aterrada, toda su vida dependía de la voluntad de alguien más tan sólo por un momento de descuido.

Sintió que uno de sus amigos se alzó de su cama al escuchar el sonido, sabía que era Ash al escuchar luego el ligero murmullo de cansancio por parte de Pikachu al ser desplazado de las piernas de su entrenador donde hasta hace poco estaba reposando.

Cerró los ojos, ignorando que tan fuerte latía su corazón en este momento. En especial cuando sintió el peso del chico posarse justo a su lado. Mentiría si no dijera que no le aterraba lo que había visto de Ash, pero también no podía negar que apreciaba inmensamente la amistad que había cultivado con él.

—Misty, yo... Lo siento mucho, Misty... no pensé...

—No, no lo hiciste.

La pelirroja apretó sus puños, enojada tanto con Ash como consigo misma por haberle dicho eso exactamente. Ash no tenía la culpa de lo ocurrido, sólo Dario podía llevarse ese premio.

—Lo siento Ash, pero al igual que tu estoy frustrada. Y aterrada, esta podría ser la excusa que haga que me retiren mi licencia, en especial si mis padres presionan donde deben. El entrenar es mi todo, Ash.

Se maldijo a si misma cuando su voz se quebró ante la posibilidad de que su carrera había llegado a su fin por el desenfreno de una nueva habilidad. Sintió el peso de Ash el alejarse de ella, era obvio que estaba a punto de levantarse, más en ese momento ella no pudo evitar el abalanzarse sobre él. Necesitaba desahogarse, el moreno por segundos estuvo rígido como una tabla al sentirla aferrarse a él, pero al ver sus hombros temblar y sentir la humedad en su pecho supo que la jovencita estaba luchando una batalla perdida.

La abrazó lo más fuerte que pudo, sus manos igual de temblorosas que ella, sus ojos ardían ante la posibilidad de perderlo todo antes de siquiera haber estado cerca de la cima como tanto lo deseó. La cama se hundió una tercera vez y ambos pudieron sentir los brazos de Brock envolverlos por completo mientras intentaba consolarlos a pesar de que su voz estaba tan desquebrajada como la de ellos.

Ash simplemente no pudo soportarlo más y estalló en llanto ante la posibilidad de que todo pudiera acabar por haber perdido el control donde menos debía. En especial por todos aquellos que había afectado en el proceso.

—Lo siento, lo siento tanto.

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Joy masajeó su sien en un vano intento por apaciguar la migraña que le estaba consumiendo en estos momentos. La grabación que estaba ante ella hundía demasiadas vidas por culpa de un grupo de inadaptados que no sabían aceptar un no como respuesta.

Estaba dividida, de eso no había duda.

Por un lado el joven Ash había enviado al Lucario que estaba a su cuidado con tal de salvar la vida de un Pokémon en grave estado. Por el otro, dos miembros de la liga habían roto una de las reglas más vitales de la liga. El respeto por el terreno neutral de los centros Pokémon.

Gracias a las nuevas reglas sabía que la liga actuaría de inmediato y su reacción no sería en lo absoluto favorable para ninguno de los involucrados. Y si bien le complacería sacar a Dario y a sus amigos de la liga, para lograrlo tendría que hundir a tres jóvenes en el proceso cuando sus carreras apenas estaban iniciando.

Suspiró mientras re-leía nuevamente el expediente de cada uno de ellos, a sabiendas de que el escándalo que se alzaría por esto quizás sería un clavo más para el metafórico ataúd que tantos opositores esperaban con ansias para la liga.

Sabía que tenía que hacer lo correcto, para ello fue entrenada. Simplemente no había otra opción por más dura que esta fuera. Apagó la computadora, convencida de que su decisión era absoluta e inequívoca, en especial cuando gran parte de ella simplemente deseaba realizar lo contrario.

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Luego de meditarlo lo suficiente he llegado a la conclusión de penalizar al entrenador Dario con la extracción del Pokémon tipo fuego: Charmander, bajo esta circunstancia y sólo en la aceptación de estos términos por parte del entrenador aludido, pueden los cargos ser revocados y olvidados. No existirá registro de este evento.

La sala con todos los presentes guardó silencio por algunos segundos, antes de que Dario saltase de su asiento, riéndose a carcajadas ante lo que había escuchado.

—¿Quiere decir que si me deshago de esa inútil bestia, los cargos serán retirados? Oh oficial Joy, algo me dice que has visto la razón con respecto a la situación a la que te enfrentas.

La enfermera simplemente apretó los puños antes de alzar su mano y hacer una seña de que le entregase la Pokébola inmediatamente, algo que Dario no tardó en hacer con tal de librarse de todos los problemas que lo envolvían.

—Siempre es un placer hacer tratos con alguien de tu tipo, Joy. No obstante créeme que esta no será la última vez que oigas de mi. Tenlo por seguro.

Joy miró fijamente al hombre que estaba ante ella, no podía creer que realmente estuviera haciendo esto.

—Las de mi tipo también tenemos un buen agarre en el consocio Pokémon, Señor Dario. No crea que podrá hacer lo que se le antoje sin enfrentar consecuencias de ello. Marque mis palabras.

—¡Cómo te atreves Clon de mierda!

—¡Ya no es bienvenido en este centro Pokémon! Señor Dario, y le aconsejaría el medir sus palabras. Está siendo grabado para la posteridad. No querrá enfrentarse a mi clan, téngalo por seguro. Líder Brock, Líder Misty, les solicito que escolten al Señor Dario hasta la salida de la institución, tengo mucho que dialogar con el joven Ketchum.

A pesar de no querer dejar a solas a Ash con la mujer, ninguno de los dos tuvo opción alguna más que obedecerla, temerosos de que cambiase de opinión y realmente decidiera reportarlos por la grave falla que habían cometido. Tras minutos de haber partido, Joy literalmente se desplomó sobre su silla, alterando a Ash ante la prominencia con la cual estaba temblando la mujer.

—¿Se encuentra bien Joy?

La enfermera miró en dirección del chico, apenas sonriendo ante su preocupación a pesar del terror que la consumía.

—No, joven Ketchum, no creo estar bien. Acabo de ganarme un terrible enemigo al oponerme a Dario Robertson. La familia del idiota ha tenido un gran auge en el consorcio Pokémon últimamente, por lo que podría poner en riesgo mi profesión si no manejo apropiadamente mis palabras.

Ash asintió, aún confundido por la decisión que Joy había tomado.

Ella no tuvo que mirarlo por mucho tiempo para saber qué cruzaba por su cabeza.

—Si hubiera reportado lo ocurrido joven Ash, puedo asegurarte que tanto tu carrera como la de los líderes que te acompañan habrían concluido en el acto. No habrían sobrevivido socialmente el escándalo que hubiesen generado y, estoy segura de que la Liga habría sido afectada también en el proceso. Mi clan ya tiene suficientes problemas por ahora como para perder el apoyo de la liga por algo como esto.

—No entiendo señorita Joy.

—No espero que entienda joven Ash, sólo quiero que cuide de Charmander lo mejor que pueda, estuvo a punto de sacrificarlo todo por este Pokémon. No puedo más que respetar eso. Sin embargo, en nombre de mi clan le aseguro que otra ocurrencia como está sellará su destino de una vez por todas. Tal vez no lo reportaré a la Liga, pero tenga por seguro que todas las Joy y Jenny del mundo sabrán lo que aquí ocurrió, joven Ketchum. Una segunda infracción no será aceptada, no en la santidad de un centro Pokémon. ¿Estamos claros?

Ash no pudo mediar palabra alguna, por lo que sólo asintió. Satisfecha, Jenny se alzó y recogió sus papeles antes de mirar la Pokébola de Charmander por algunos segundos.

—Charmander aún está en malas condiciones, probablemente pasen al menos una semana antes de que puedan partir de esta instalación. Para ese entonces le aseguro que Charmander será transferido a su cuenta, probablemente enviado a la instalación que usted tenga designada para sus Pokémon extra.

Ash asintió, alzándose sobre sus pies al mismo tiempo que miraba a sus amigos entrar a paso apresurado en la habitación.

—Tengo pensado llevarme conmigo a Charmander, por lo que preferiría que fuese transferido a una de mis Pokébolas, usted comprenderá, no quiero nada que le haya pertenecido a ese sujeto en mis manos.

—Una decisión sensata, en especial por que me temo que la estupidez en estos días parece esparcirse como si fuera un virus. Joven Ketchum, una vez la transferencia esté hecha, le aseguro que destruiré esta Pokébola. Charmander tendrá una nueva vida a su lado.

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Tiene que estar bromeando. ¡Ash, regresa aquí!

La pelirroja bufó con exasperación al ver a su amigo partir apresurado en persecución de la oficial Jenny que hace pocos segundos había cruzado a pocos metros de ellos con una jaula detrás suyo. No habían transcurrido ni dos días desde que finalmente pudieron partir del centro Pokémon y Ash ya se estaba metiendo donde no debía.

—¡Ash, espera!

—No puedo Misty, reconozco ese tipo de jaula, nada bueno saldrá de esto si no nos apresuramos.

Lucario quien ya estaba recuperado y completamente sano, afirmó, también reconociendo las marcas que identificaban al objeto.

Es vital que nos apresuremos.

Misty resopló con frustración sin embargo siguió corriendo al lado de sus amigos, notando especialmente que Brock no había opuesto resistencia alguna. De hecho en su rostro podía ver un cierto deje de tristeza ante lo que había vislumbrado.

Ash de inmediato empleó a su Pidgeotto para llamar la atención de la oficial más adelante, quien al ver a los jóvenes correr hacia ella, no tuvo más opción que detenerse con tal de descubrir qué acontecía. Les tomó al menos ocho minutos el llegar hasta donde la mujer esperaba con obvia exasperación. Misty pudo notar que su mano estaba firmemente puesta en su funda que contenía un arma de fuego.

—Más les vale tener una buena explicación para esto, jovencitos. No estoy de humor para bromas ni tonterías.

A pesar de estar respirando agitadamente por la carrera, Misty pudo notar que la mujer estaba sumamente tensa y estresada. Era claro que no era el momento apropiado para importunarla. Infortunadamente Ash no parecía notar esas señales.

—Oficial Jenny, por favor le ruego me escuche.

La mujer de azul cabellera miró al chico por algunos segundos antes de reconocerlo gracias a los datos que Joy había suministrado, su postura se volvió más tensa y su agarre en el arma se afirmó notablemente.

—Pensé que había aprendido su lección joven Ketchum, pero veo que tiene la desafortunada habilidad de meterse en problemas de forma adrede.

Brock para la sorpresa de una ahora claramente aterrada Misty, dio un paso al frente con ambas manos en el aire y exclamó.

—Creo poder explicar la conducta de mi compañero, Oficial Jenny.

Desgraciadamente la presencia de Brock no parecía relajar a la ahora irascible mujer.

—No des un paso más al frente, Slate. Sabes muy bien que tu historia con los miembros de mi clan no es muy buena para empezar. Interrumpirme mientras hago mi labor es una felonía que no puedo pasar por alto.

Lucario decidió intervenir con tal de ayudar.

Lo que mis compañeros humanos intentan decir, oficial, es si es posible evitar que cumpla su tarea. Es obvio que no está cómoda con lo que tiene que hacer. Quizás podemos ser de ayuda.

Misty no pudo evitar gruñir en frustración al escuchar al cánido, en especial al ver a la oficial Jenny dar un ligero respingo ante la intrusión de su voz.

—¿Puede alguien explicarme por qué estamos evitando que una oficial cumpla con su labor?

Ash miró a Misty fijamente por algunos segundos, escrutando su rostro por un momento antes de darse cuenta que la chica realmente no sabía lo que estaba ocurriendo.

—Misty, la jaula que porta la oficial Jenny contiene Pokémon salvajes.

La pelirroja frunció el ceño, no entendía qué exactamente tenía de especial eso.

Jenny suspiró, quizás dándose cuenta de las intenciones de los chicos luego de leer el informe de Joy.

—¿Están seguros de quererlos? La ley exige que sean sacrificados luego de causar graves heridas en un poblador local.

Misty miró inmediatamente a la oficial, ahora captando más del asunto.

—¿Sacrificados? ¿Qué hicieron?

La oficial caminó rumbo a su moto, recogiendo una carpeta antes de abrirla y leer por algunos segundos:

—Al parecer son Pokémon abandonados por sus entrenadores, por años han estado viviendo en las cercanías de un pueblo aledaño, gastando bromas y robando a diario por sustento. Los aldeanos lo toleraron por cierto tiempo, pero hace una semana un niño salió gravemente herido de una de sus trampas broma y los aldeanos perdieron toda simpatía por ellos. Por lo que fueron reportados y capturados como la ley lo exige. Se exhibió una audición en la aldea con tal de entregarles nuevos hogares pero nadie los quiso, pensaba enviarlos a una reserva, pero intentaron escapar, esta vez lastimando a uno de los cuidadores. Lamento que por atacar y lastimar a un humano deben ser sacrificados.

Ash dio dos pasos en dirección de la oficial, mirándola fijamente antes de comentar con gran seriedad, en especial luego de fijar su vista en una de las ranuras, observando a uno de los Squirtle mirarlo fijamente a través de ella, era obvio que no deseaban ser sacrificados.

—Yo me haré cargo de ellos.

Jenny suspiró, confirmando ahora sus sospechas de por qué los chicos le habían interceptado. Al igual que corroborando lo que ya sabía de antemano.

—Son cuatro Squirtle, es bastante trabajo jovencito.

Misty no pudo evitar dar un paso adelante, al igual que Brock.

—Nosotros también colaboraremos. No es culpa de los Pokémon sino de sus irresponsables entrenadores por abandonarlos. Cada uno de nosotros tomará uno, oficial.

La policía asintió:

—Eso igual me deja con uno de ellos, sería injusto...

—Yo también lo tomaré, me especializo en Pokémon acuáticos, estoy segura que vivirá feliz en mi casa junto a mis demás Pokémon.

Jenny miró a Misty por algunos segundos antes de asentir, realmente no deseaba sacrificar a los Pokémon, nunca fue una parte del trabajo que apreciara demasiado.

—Si firman aquí, la responsabilidad de estos Pokémon restará en sus manos. No quiero luego enterarme de que fueron demasiado para ustedes y terminaron abandonándolos como sus anteriores entrenadores.

Brock dio un paso hacia adelante, un lápiz en mano y dispuesto a proseguir.

—No somos tan irresponsables, le prometemos que cuidaremos de ellos como es debido.

La mujer asintió dejando que cada uno de ellos firmase los documentos que por semanas estuvieron olvidados sobre su escritorio, tras finalizar el traspaso la mujer les guió hacia la parte trasera donde rápidamente procedió a elevar la segunda puerta de la jaula con tal de que los entrenadores pudiesen observar a sus nuevos Pokémon.

—Están en muy buenas condiciones, tanto mentales como físicas. Es su conducta la que los ha metido en todo este embrollo.

Ash fue el primero en avanzar con dirección a la jaula interior, arrodillándose ante ellos y mirando firmemente a los esperanzados habitantes. Uno de ellos en particular no dejaba de mirarlo fijamente.

—Hola, Squirtle. ¿Les gustaría venir con nosotros? Les prometo que tendrán un buen hogar con nosotros.

El que no dejaba de mirarlo asintió ligeramente, sus ojos brillaban con lágrimas reprimidas ante la nueva oportunidad que él y sus camaradas habían recibido. Misty se posó al lado derecho de Ash, arrodillándose al igual que él con sus brazos abiertos mientras Brock se colocó en el izquierdo con una mano extendida en dirección de las tortugas.

Jenny abrió la jaula y para su satisfacción cada Pokémon eligió por sí solos a su entrenador.

—No es justo Misty, te estás quedando con dos.

—No es mi culpa ser mucho más atractiva que tú, Ash. En todo caso, llevaré uno conmigo a mmm, el macho estará bien. El más pequeño podrá ir al acuario, oh eres una hembra. Sí, creo que serás muy popular en mi casa cariño, o ¿quizás quieres venir conmigo? Si no quieren batallar podrán vivir pacíficamente en mi casa, mi madre adora a los Squirtle, por lo que creo que amará tener uno en casa.

—¿En serio? ¿Tu madre?

—¿A qué viene ese comentario, Slate?

—No, nada. Sólo decía.

—Sí claro.

Jenny miró a los chicos por algunos segundos mientras lidiaban y colocaban a sus nuevos Pokémon en las Pokébolas, de inmediato pudo notar que ninguna fue transferida al sistema de almacenamiento, por lo que era claro que todos contaban con espacio para llevarlos consigo.

—Les agradezco mucho el haberles dado un hogar a estos Pokémon.

Ash sonrió, mirando fijamente a Jenny antes de inclinarse y luego comentar. No hay problema oficial, sabía que tenía que hacer algo una vez vi las imágenes en la jaula. No me lo hubiera perdonado si no hubiera hecho algo para salvar a un Pokémon de ser posible.

Jenny asintió realmente satisfecha de este resultado:

—No siempre pueden salvarse jovencito, en especial cuando adquieren una enfermedad grave o son demasiado agresivos con los humanos u otros Pokémon.

Brock miró a Ash por algunos segundos, en especial mientras ponderaba lo que la oficial le había dicho.

—Sé que hay enfermedades que deben ser contenidas lo más rápido posible, pero todo Pokémon merece una segunda oportunidad en mi libro oficial. Incluso si Squirtle hubiera sido difícil de entrenar le habría adoptado. No existen los Pokémon malignos, sólo los malos entrenadores.

Jenny sonrió melancólica ante sus palabras, eran las clásicas palabras de alguien que aún no conocía la crudeza de la vida y cuan viciosos podían ser los Pokémon salvajes. Más decidió guardarse su opinión, tarde o temprano el chico tendría que descubrir que no todo en el mundo eran flores y arco-iris. Más algo en la mirada del chico le decía que quizás ya estaba a mitad de camino de esa valiosa lección.

Continuará...

Bueno de nuevo este capítulo no está beteado, por lo que disculparán los errores. Cabe informar que cuando reciban beteo esté será reemplazado.

Al parecer el capítulo pasado no fue para nada popular, en especial por el silencio de los lectores. Lástima. En todo caso aquí se que el tiempo está pasando más rápidamente en la aventura de los chicos, además de que no siempre se saldrán con la suya como lo hacen en el Anime. Aquí hay severas consecuencias aguardándolos cuando desobedecen, pero también grandes recompensas.

Este mundo simplemente no es el mismo del Anime, pero creo que eso ya se nota. Ash, Misty y Brock son amalgamas de todas sus encarnaciones en todos los Fandoms. Por lo que el cambio es más perceptible.

Bulbasaur al igual que Oddish fueron capturados por su deseo innato de crecer. Simplemente ninguno de los dos quería estar más en la aldea.

Charmander aquí estuvo más tiempo bajo la inclemencia del clima y de los demás Pokémon que esperaban darse un banquete con él. Tuvo un arranque difícil pero pronto regresará a ser quien fue.

Squirtle llevó sus bromas demasiado lejos, y siempre con ese tipo de bromas existe la posibilidad de lastimar a alguien a pesar de que no se desea ese resultado. Aquí en este mundo un Pokémon que ataque a los humanos es severamente castigado por la ley, más adelante se hablará más del asunto en mayor detalle.

Misty ya saber el detonante de su habilidad, y Brock ya está en el secreto, les tomará algo de tiempo siquiera estar en el nivel de Ash. Pero ya están allí, y eso es una sub-trama de la historia en sí que espero desarrollar conforme avance la misma.

Pronto se acercará un salto en el tiempo, por lo que no les sorprenda que hayan pasado algunos meses en la travesía. Tampoco les sorprenda que los personajes capturen más Pokémon, de hecho todos ellos tendrán un repertorio mucho más grande que todas sus contrapartes del los Fandoms juntas.

Como siempre, comentarios, críticas y todo lo demás son bien recibidas.

Oh, lo olvidé, no sé si actualizaré la semana que viene ya que viajaré para hacerme unas pruebas que necesito para corroborar el estado de mi salud. Probablemente trabaje en ellos el fin de semana y los deje listos y en manos de uno de mis amigos el publicarlo mientras yo estoy fuera. Pero no se sorprendan si no encuentran una actualización el viernes que viene.