Capítulo 20.

"UNA CENA"


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A la mañana siguiente el cielo estaba totalmente despejado, se veía que iba a ser un lindo día, incluso un arcoíris se asomaba con sus pintorescos colores. Ahí estaba Candice en su habitación estirando sus brazos al despertar, restregándose los ojos para ver mejor, era otro día más que debía levantarse temprano para ir a trabajar, así que como usualmente lo hacía, tomo una ducha de agua tibia, se alisto, preparo el desayuno y cuando estuvo a punto de salir, recibió una visita inesperada.

- Hola Candy – exclamo el joven que estaba parado frente a su puerta, acompañado de una gran sonrisa en su rostro.

- Hola, ¿Qué hace usted aquí? – respondió ella sorprendida.

- He venido a visitarte, como he notado que no respondiste a mis obsequios, a parte pues no pude venir antes a charlar contigo y disculparme por lo sucedido en el hospital, ¡pues aquí me tienes! – añadió Archie.

- Uhm, hubiese sido mejor que no se tomara la molestia de venir, no me agrada verle aquí en mi casa, sus obsequios ya los tire a la basura, no me gustaron, no soy de ese tipo de chicas, que puede conquistar con cosas tan predecibles – añadió Candice, cerrando la puerta de su apartamento y encaminándose por el pasillo hacia el elevador.

- ¡espera!, en verdad estoy interesado en ti, más bien en que me perdones, lamento muchísimo haberte mentido, de hecho el doctor Leagan es mi primo, le conozco muy bien y… - añadió Archie mientras le seguía.

- ¿así?, ¿Qué pretendía entonces al engañarme? ¿acaso seducirme?, ¿y luego que haría si caí en su juego?, me diría que se equivocó y sufre de amnesia, o un extraño meteorito cayó cerca de su casa e intercambio su personalidad con la de su primo – exclamo Candice con ironía.

- Bueno pues no sería mala idea – bromeó Archie y ella se enfureció.

- ¡Qué patético es! – replico la rubia, ya dentro del elevador, tecleando el piso principal.

- No ya en serio, discúlpame ¿sí? – le suplico a Candice, juntando ambas manos en señal de suplicio frente a ella.

- ¿si le hace feliz?, ¡está bien!, le perdono, pero espero que me deje de molestar, al menos su conciencia estará tranquila, ahora si me permite, debo salir – añadió Candice y él se quitó de su paso hacia la salida, pero sin dejar de seguirla.

- ¿y si te llevo a dónde vas?, supongo que debes ir a tu trabajo ¿no es así? – cuestiono Archie.

- No gracias, puedo tomar un taxi – respondió la rubia, y justo cuando Archie iba a hablar de nuevo, intentando detenerla, su celular sonó y no tuvo más remedio que contestarlo.

- Espérame un segundo ¿sí? – se refirió a Candy - ¡hola! – contestó al teléfono.

Quien estaba del otro lado de la línea, era su amigo Terrence, quien quería charlar con él;

- ¡Archie!, vaya hasta que te localizo, pensé que nunca lo haría ¿Qué ha pasado contigo? ¿andabas desaparecido? – le cuestiono Terry.

- No hermano, he estado ocupado viendo lo de un negocio de mi padre que recién se apertura en Manhattan, tú conoces bien mi vida, por lo regular siempre estoy ocupado, pero hoy me hice un tiempo, al rato te cuento ¿de acuerdo?, ahora no me interrumpas más, porque debo hacer algo – sonrió Archie.

- Está bien, no hay problema, sigue con lo tuyo, te veo a las 2:00pm en tu oficina, adiós – exclamo Terrence colgando la línea.

- ¡Al fin! – fue su respuesta, cuando – ahora si Candy, ¡Candy!, ¡oh, no puede ser!, ¡se fue!, demonios, pero que chica tan obstinada, no pensé que se me fuera a hacer tan difícil conquistarla, pero no hay problema, soy perseverante.

Candy no pudo escuchar la conversación que sostuvo Archie, porque cuando él se giró para contestar, mientras le solicitaba aguardar, ella vio un taxi pasar en ese momento y no dudo en subirse y dejar ahí a Archie, ya que no quería que supiera donde trabajaba, porque seguro no se lo quitaría de encima y desde un principio no le había caído muy bien, aunque dijera lo contrario.

El error de Archie, había sido mentirle a la pecosa, si existía algo en el mundo que más detestara, era a las personas mentirosas y aprovechadas y ella ya había catalogado a Archie como tal, así que no le quedaba más remedio a él, que lograr disipar esa mala imagen que ya se había formado ella en su mente.


En la mansión Grandchester, Candice limpiaba los cristales principales de un gran ventanal que había en el recibidor, mientras lo hacía pudo notar que Susana llegaba a la casa, estaba bajando de su auto y se dirigía hacia dentro, al verla, Candice sintió como un leve estrujón en el pecho, al recordar que le sería difícil verla a la cara, luego de saber que había pasado la noche con su novio, no obstante no tenía por qué hacerlo, la pecosa podía seguir clavando su mirada en la ventana y olvidándose de lo demás, pero cuando lo hacía, no pudo evitar escuchar la conversación que se suscitó cerca de ella.

- ¡Hola Margaret!, ¡que gusto verte!, ya ni te pude avisar a tiempo que tuve que viajar de improviso a Madrid, hubieron unos inconvenientes con la calidad de unas telas para mis diseños y, no que te cuento fue todo un lío, pero lo bueno es que pude cerrar el contrato y todo sigue igual de normal que siempre – sonrió Susana a su receptora.

- Me da tanto gusto querida, pero ven siéntate, en seguida le digo a alguien que nos traiga unas tazas de té, por cierto ¿acabas de llegar? – le cuestiono Margaret.

- Sí, apenas en la madrugada, pero antes de hacer cualquier otra cosa, quise venir a visitar a mi novio, he extrañado tanto a Terry, espero se haya portado bien – añadió Susana.

- Pues espero que sí, el día que te fuiste supe que durmió en su apartamento, pero vino muy temprano según Mary, luego de eso, pues no me entere que haya salido con nadie, ayer durmió aquí y ni siquiera salió de paseo como lo suele hacer – replico Margaret.

- Sí, que raro, pero eso es bueno Margaret, nos demuestra que Terrence está cambiando, que bueno, seguro me quiere por eso lo hace, yo también le amo tanto que no me imagino la vida sin él, además me alegra que ese tonto de su amigo, no le haya sonsacado para salir – dijo Susana.

- Si Susi, ese muchacho no ha llamado a Terry, se me hace muy extraño, bueno al menos aquí no lo ha hecho, ojala y en verdad dejará de frecuentarlo pero ya sabes que es su mejor amigo, así que aunque no lo quieras, tendrás que soportarlo después de que se casen, solo espero que casado no intente que mi hijo le acompañe a sus noches de juerga – añadió Margaret.

- Ojala y no, es que de verdad siento que Terry a veces exagera con ese tipo, mira que estoy segura que le cuenta de todas y cada una de sus aventuras, típico son hombres, y más siendo tan amigos como lo son, es de esperarse, pero lo único que me alegra de todo eso, es que esas estúpidas que se han metido con Terry, son unas ilusas que piensan que él me dejara a mí por ellas, eso nunca sucederá, yo soy y siempre seré su primer novia y la mejor – sonrió Susana.

- Así es mi Susi, tu llevas años con mi hijo, y eso vence a cualquier amorío tonto y pasajero que él tenga, porque estoy segura que son solo caprichos, aun así me alegra que se haya mantenido tranquilo estos días – replico Margaret.

Pecas se mantenía atenta escuchando toda la conversación, sintiendo dentro que su pecho se estrujaba con mayor fuerza al percibir con claridad las palabras que esas mujeres usaban, pese a que Terry le había dicho que deseaba conservar una amistad con ella, Candy temía que esa amistad se convirtiera en algo más, porque de nuevo había soñado con él, sin contenerlo, de hecho últimamente se despertaba recordando esos besos que le había dado, y precisamente aquello la tenía en suspenso de lo que fuese a pasar después.


Archibald Cornwell, tenía un montón de papeles regados por doquier en su oficina, necesitaba encontrar unas requisiciones de los estados de cuenta bancarios de su compañía y aun no los hallaba, justo al teléfono tenía a uno de sus contadores, quien necesitaba esa valiosa información, mientras tanto su amigo Terrence abría sigilosamente la puerta y él le hacía una señal con la mano de que pasara, se sentara y aguardara a que terminara de hablar, unos pocos segundos después, encontró debajo del teclado de su computador, aquello que tanto andaba buscando, pudiendo concluir de esa forma su llamada, al dictarle cifras a quien le escuchaba.

- ¿Qué hubo Terry? – indico Archie, luego de colgar el teléfono y resoplar un poco más aliviado.

- Veo que tienes mucho que hacer – exclamo Terrence, mirando por doquier, los papeles que habían en el escritorio.

- Pues algo de pendientes, pero ya casi acabo, aunque no importa, primero lo primero, acomódate y cuéntame con lujo de detalles, ¿Cómo estuvo tu noche con la gatita?, que me has tenido con el alma en vilo – exclamo Archie con una sonrisa, recargando sus hombros en el escritorio, mirando con interés a Terry, esperando que le dijera.

- No te contaré nada Archie – le dijo Terry.

- ¿Cómo que no me contarás?, ¿pero qué ocurre contigo Terry?, ¡soy tu amigo, siempre me cuentas todo!, debo saberlo para pagarte tus veinte mil dólares, anda dime – añadió Archie.

- No Archie, no he venido aquí para hablar de ella, he venido para hablar de negocios – indico Terry y Archie torno su rostro a serio y recostó su espalda en el respaldo de la silla.

- ¿así? ¿Cuál negocio amigo? – cuestiono Archie.

- ¿Recuerdas que dijimos que crearíamos una empresa de publicidad?, ¡ya tengo todo listo!, comenzaremos a buscar clientes, ¡será un éxito!, ya lo verás – señalo Terry con una sonrisa.

- Sí, supongo que sí, mucho más con nosotros al mando, pero no me cambies el tema Terry, necesito que me cuentes de esa chica, ¿te acostaste con ella? – le cuestiono Archie – o solo me engañaste para lucirte.

- ¡Claro que no te engañe!, si, lo hice, pero no te contaré detalles, no es prudente – señalo Terry.

- ¿no es prudente? ¿Por qué lo dices?, acaso ocurrió algo imprevisto, ¡no me digas que si resulto ser una leona y te quedaste con ganas de más! – carcajeo Archie y Terry mostro seriedad.

- ¡No!, ella no era como la imaginamos Archie, ella es diferente, pero con diferente me refiero, a que ¡yo fui su primera vez! – exclamo Terry.

- ¿su primera vez?, ¡no lo puedo creer!, pero entonces ¿Por qué acepto? – añadió Archie.

- Por cuestiones personales, será mejor que no hablemos más de ella ¿de acuerdo?, dije que mantendría lo que sucedió en secreto y no lo estoy haciendo muy bien que digamos, así que ya no me hables de eso, el tema muere ahí ¿estamos? – asevero Terry con firmeza.

- De acuerdo, si así lo quieres, seré una tumba – río Archie.

- Es en serio Archie, no bromeo – indico Terry.

- Está bien amigo, por los veinte mil no te preocupes, los tendrás pronto, solo deja terminar algunas cosas pendientes y pagos que tengo que hacer…

- ¡no los quiero!, no me pagues nada Archie…

- ¿Qué dices?, ¡estás loco Terry!, yo nunca quedo a deber nada, así que pronto tendrás ese dinero, no se hable más – señalo Archie y Terry solo hizo un gesto de inconformidad en su rostro, mismo que Archie comenzó a notar en él, algo que no era usual que hiciera, de hecho no era común que tomara la determinación de no narrarle acerca de su noche de pasión, como lo solía hacer siempre.


La tarde de nuevo llegaba a su fin, dándole un paso a la noche, Candice sabía que estaba a punto de salir de trabajar, durante todo el día, anduvo buscando la oportunidad de ver a Terrence, pero no le encontró, al parecer estuvo fuera, porque nunca le vio, sin embargo ella pensó por un momento que eso había sido lo mejor, el no mantener una relación tan estrecha con él, debido a lo que había escuchado de los labios de Susana y Margaret.

Pero cuando estaba a punto de salir, noto que el vehículo de Terrence llegaba, lo observo estacionarse y bajar del mismo, con una chaqueta negra al hombro, portando unos jeans del mismo tono y una playera blanca un poco entallada que dejaba distinguir sus pectorales debajo de ella, pectorales que Candy rememoró en ese momento al desnudo como los había visto hasta hace unas noches, sin embargo mientras permanecía inmersa en su letargo, suspirando, decidió caminar hacia donde él estaba con la esperanza de que si la veía decidiera llevarla a su casa.

Empero cuando intento hacerlo, Susana misteriosamente apareció detrás de él, rodeándole con sus brazos, al tiempo en que le daba un beso en los labios, que aparentemente a él desconcertó.

- ¡Susana!, no esperaba verte tan pronto, creí que aún no volverías – indico Terry.

- No mi amor, pero por supuesto que volvería pronto, ¿Qué esperabas?, tú sabes que tu amada novia, siempre resuelve todo en un dos por tres – sonrió Susana, sin dejar de abrazar a Terry.

- Si apuesto que lo es, pero…

- Mi amor, no digas más, mejor vamos a mi apartamento, te he extrañado tanto que no quiero perderme ni un minuto de ti, tengo tantas ansias de que me hagas el amor como solo tú sabes hacerlo – indico Susana a Terry y él solo le sonrió aun confuso.

Ninguno de los dos notaron la presencia de Candice, casi frente a ellos, aun por salir de la casa, sin embargo, ella si les escucho y los vio abrazarse y besarse, así que al ver que Terry accedía a llevar a Susana a su apartamento, arrancando de nuevo su coche yéndose juntos, la pecosa sintió como si una daga afilada atravesara su pecho, era extraño porque eran sensaciones que nunca antes había experimentado, de modo que en ese momento, supo que tenía que dejar esos pensamientos referentes a Terry a un lado, no podía seguir así.


Cuando llego a su casa, recordó que Albert le había dejado una tarjeta de presentación, con lo recelosa que estaba al recordar a Terry besar a Susana, notó el número telefónico de Andrew y decidió llamarle, ni ella misma se explicaba por qué lo hacía, pero sentía la necesidad de salir con alguien esa noche, a conversar y el rubio le había caído muy bien, además de que reconocía que era un hombre apuesto.

- ¡hola! ¿señor Andrew? – cuestionó Candice al teléfono.

- Hola, ¿Quién habla, perdón? – respondió Albert confundido.

- Disculpe que le moleste, mire, soy Candy, Candice White, es que recuerdo que me dijo acerca de un empleo, y quisiera saber si puede charlar ahorita conmigo, en persona – señalo la rubia y Albert se desconcertó al escucharla, ya que no pensó que se fuese a interesar tan pronto, mucho menos ser ella quien le llamara.

- ¡Claro!, ¿si gusta le paso a buscar a su casa? ¿le parece? – cuestiono Albert.

- Sí, me parece bien, ¿en cuánto tiempo llegará? – cuestiono Candice con interés.

- Bueno pues, en veinte minutos, si le parece – sonrió Albert.

- Desde luego, entonces aquí nos vemos – le correspondió Candy.

Luego de colgar la línea, la señora Jennifer noto que su hija, estaba quedándose de ver con alguien, así que decidió indagar al respecto;

- ¿con quién hablabas hija?

- Ah, ¡con Mary!, la chica del trabajo, saldré con ella hoy mamá – mintió Candice, ya que no quería que su madre se enterará de que iba a salir con Albert y tampoco que le estaba ofreciendo un nuevo empleo, porque Jennifer se sentía demasiado comprometida con los Grandchester, que seguro tomaría a mal que su hija abandonara ese trabajo.

- ¿hoy?, ¿no crees que es muy tarde Candy?, no me parece que salgas, ¡son casi las diez! – replico su mamá – una jovencita decente no sale de su casa tan tarde.

- Si lo sé mamá, pero yo ya no soy una jovencita, además, solo será cuestión de unas dos horas, quizás, no más, solo déjame divertirme ¿sí?, te prometo que no me pasara nada malo, su novio vendrá a dejarme junto con ella, así que puedes estar tranquila ¿de acuerdo? – añadió Candy.

- De acuerdo, no te impediré que salgas, ¿sabes porque?, porque lo mereces, siempre te la has pasado encerrada, ni tienes amigos, es justo que conozcas gente nueva, diviértete mi amor, pero no vuelvas demasiado tarde ¿estamos?

- Si mamá, no te angusties, así será – respondió Candy.


Tal y como quedo, Albert paso por ella justo frente a su casa, sin darse cuenta de que su madre la había visto subir a ese vehículo y que le esperaba pronto un cuestionamiento extenso al respecto, pero por ahora no imaginaba nada.

- Señor Andrew, en verdad lamento haberle molestado a esta hora, pero es que no puedo más temprano, todos los días trabajo, sin descanso, bueno al menos por otra semana más, según la señora Grandchester – exclamo la rubia.

- No es ninguna molestia, me alegro que haya accedido a charlar conmigo sobre el empleo, por cierto, se me hace poco prudente que la señora Grandchester, le haga trabajar tanto tiempo – indico Albert.

- Si pero pues es que necesito el trabajo, además esas personas fueron buenos con mi madre durante muchos años, antes de que yo trabajara para ellos, mi madre lo hizo, pero ahora como enfermó, pues yo tuve que quedarme en su lugar – indico Candice.

- Ah, de modo que es por eso entonces – dijo Albert.

- Así es, pero no me quejo, yo puedo trabajar donde sea, considero que soy capaz de realizar cualquier actividad que se me encomiende – añadió la rubia.

- Eso es bueno, ¡me gusta su actitud! – contestó Albert con una sonrisa.

Mientras iban en el vehículo, Candice comenzó a sentir cierto nerviosismo y arrepentimiento de haber actuado impulsivamente, pero ya era tarde, estaba allí sentada a lado de Albert, ahora sí sintiendo una gran vergüenza de haberle llamado, molestándolo tan tarde, pero él parecía despreocupado por ello, mantenía la vista fija en la calle conduciendo, mirando de repente a ella, por breves segundos.

- ¿y a dónde iremos? – cuestiono Candy.

- Le invitaré a cenar, allá charlaremos sobre mi propuesta ¿le parece? – cuestiono él, dando la vuelta en una calle aledaña que le daba acceso a un lujoso restaurant de la ciudad que Candy solo había visto en revistas.

- ¿cenaremos aquí? – cuestiono ella, mirando con asombro lo bonita que era la decoración exterior del lugar.

- Sí, preparan una comida estupenda, además sobra decir que el servicio es excelente, le gustara mucho – diciéndolo Albert se bajó del auto y fue directo a abrirle la puerta a Candice, mientras le brindaba su mano, para ayudarla a bajar.

- Gracias – respondió ella sonrojándose un poco.

El sitio, tal y como Candy lo había imaginado y visto en las revistas, era acogedor, la iluminación ideal para pasar una noche tranquila, en compañía de un buen vino y una buena charla, en el recibidor, la pecosa descubrió que Albert era cliente frecuente del lugar, porque apenas le vieron, corrieron a atenderle de la mejor manera, llevándoles hacia su mesa, misma que estaba frente a un gran ventanal que brindaba una vista panorámica de la ciudad, simplemente era hermoso mirar desde ahí.

- ¡Que linda se ve la ciudad!, creo que aquellos edificios poco iluminados y que opacan la visión, son donde yo vivo – sonrió ella.

- Me agrada su sentido del humor, sin duda, es inigualable, lo poco que le conozco puedo atreverme a decir que con usted nadie se aburre ¿no es así?

- Bueno, no lo sé, quizás sí, ya que no tengo muchos amigos, mi círculo se limita a Stear, él es mi único y mejor amigo, como mi hermano, ¿usted tiene hermanos señor Andrew?

- No, yo fui hijo único, pero ahora vivo solo, mis padres…, fallecieron – exclamo Albert cabizbajo y Candy noto su imprudencia.

- Cuanto lo lamento, discúlpeme por haber preguntado temas como ese – indico ella.

- No se preocupe, no tiene por qué disculparse, son cosas que suceden, la muerte no es algo que debamos ocultar, es irremediable cuando sucede que no queda más que aceptarla – dijo él.

- Si tiene razón, es por eso que yo he hecho todo lo posible porque mi madre se recupere de esa enfermedad que tiene, no quisiera que le llegará a suceder algo, no me lo perdonaría…

Cuando Candice y Albert estaban charlando allí cómodamente, alguien imprevisto llegaba también al mismo restaurante en el que ellos estaban.


- Qué bueno que aceptaste mi sugerencia de venir a este restaurante Terry, tenía mucho tiempo que no pasábamos una noche juntos, discúlpame por no tener muchas ganas de preparar una cena inigualable como la de la última ocasión – indico Susana, mientras llegaba del brazo de Terry al mismo restaurante donde se encontraba Candy.

- No te preocupes, me parece buena idea venir aquí – añadió Terry.

- Sí, me agrada escucharlo amor – señalo Susana y él solo le miro con una sonrisa.

El hostess los recibió;

- Buenas noches señores – dijo el hostess.

- Hola, buenas noches, mesa para dos personas por favor – exclamo Terrence.

- Claro señor Grandchester, pasen por aquí por favor – les dijo el hombre, acompañándolos hacia su mesa, misma que curiosamente estaba a dos mesas más de donde estaba Candice, justo en la misma línea, frente al gran ventanal.

- ¡Que hermosa esta la ciudad esta noche! ¿no lo crees mi amor? – dijo Susana.

- Sí, es linda – respondió Terry, a lo lejos percibiendo una zona un poco oscura de la ciudad, que era donde vivía Candy.

"Seguro ahora estas en casa Candy, me hubiese gustado charlar contigo hoy, pero quizás mañana lo haga – pensó Terry y Susana noto su silencio"

- ¿sucede algo amor? – le cuestionó.

- Para nada, estaba pensando, cosas del trabajo – respondió Terry y de pronto Susana miró que frente a ella, estaba Albert Andrew, a quien conocía muy bien.

Ninguno se percató de la presencia de Candy porque ella estaba de espaldas, Terry también lo estaba y los únicos que tenían visión de ellos, eran Susana y Albert, pero Albert no los había notado, sin embargo Susana sí.

- Mira amor, allá está el señor Andrew, deberíamos saludarle, hasta hace unos días publico mis diseños, tengo que agradecerle mucho porque gracias a él, cerré mis negocios en Europa – sonrió Susana.


Hola, gracias por seguirme leyendo, espero estén muy bien, después de todo si pude publicar hoy, a petición de muchas,es que ayer actualice mis otras historias, que no quiero abandonar. Me agrada que les guste esta, si pueden leen las otras también, gracias por sus comentarios.

Agradeciendo Reviews:

Guest-Gladys-Soadora-Patty(hola, si te animas me dices para leerlo)-SkarletNorman-PaulayJoaqui-ClausMart-AmyCL(Gracias por pensar eso de mi, que estén bien. Saludos ;)-Guest-Viridiana(Hola, por lo regular actualizo a diario. Saludos)-KiraAnima-MiryLupiss(Gracias, me alegro que te guste. Saludos)-Flaishh-BeckyGrandchester-OlgaLiz-Frida-XFTO(Me alegra que estés bien, si escuche de ese huracán, pero gracias a dios no paso a mayores, saludos y abrazos)-Guest-GiselQuiroz(Gracias por añadir mi face, no te he aceptado por que no me he conectado, pero en cuanto lo haga te añado, Saludos)-Marili-Esme05(Jejeje amiga, ¿como crees?, si no hay nadie que pueda amar a Terry que yo jejeje, eso cuenta aun más para pertenecerme, jejeje ¡Que locas estamos!. Saludos ;0). Gracias a todas por sus lindos comentarios, nos leemos pronto amigas.

¡Besos y abrazos en la distancia!

¡Chau!