La cena

Los primero días de noviembre que habían resultado ser muy fríos, Se siguieron por las primeras nevadas, que bañaron el jardín y la calle de una espesa capa de nieve blanca. Dándole a la calle un aspecto de postal precioso, incluso para un lugar tan sombría como la calle la Hilandera. Sin embargo aquel día nada alegraba a Hermione.

Había amanecido con una edición del profeta con una foto de portada del profesor Snape y un artículo a cerca del juicio del día anterior. Por supuesto, el artículo tenía de todo menos contenido jurídico y de interés público. Era una sarta de tonterías y prensa rosa escrita por su ya vieja conocida Rita Skeeter, titulada El intrépido del espía de Dumbledore

Después de conocer estos días la apasionante y difícil historia de Severus Snape,

profesor de pociones en Hogwarts, hemos querido indagar más a cerca de la emocionante

vida de este hombre. Tras una impresionantes buenas notas al terminar los estudios.

El intrépido Severus Snape se unió a las filas de los mortífagos para ser un doble espía

a las órdenes de Dumbledore.

En esta última gran guerra sabemos que sufrió una grave herida que le dejó casi al borde

de la muerte y es por eso que para lamento de todos sus alumnos de Hogwarts aún

no se ha incorporado a las clases.

es una pena que aún no haya vuelto- declara una bonita alumna de Slytherin- es el mejor

profesor que hemos tenido nunca. tiene una voz tan profunda y seductora- declara otra

de las alumnas del profesor- ojalá vuelva pronto

Sin embargo, no se sabe cuando volverá a las clases, ni siquiera si lo hará pues según ha podido

saber Rita Skeeter ha sido visto en compañía de la sorprendentemente bella Narcissa Malfoy.

Que a pesar de estar casada, no sabemos si podría haber iniciado los trámites de separación

para poder vivir un tórrido romance con el valiente espía. Nuestra reportera Rita Skeeter se

encargará de averiguar a quien pertenece el corazón del seductor Severus Snape.

¿Emocionante vida? ¿enamorado? Hermione tenía la tentación de lanzar el periódico a la chimenea, sin embargo se contuvo. Aquello era basura, no valía ni para quemar. La mitad de lo que ponía ahí era mentira. Ni siquiera entendía como esa mujer podía ser periodista de renombre.

Dejó el periódico en al mesa y continuó con su libro de enfermedades por virus de Dragón. Si no lo terminaba Alan iba a enfadarse. No había sabido mucho de él aquella semana. Había tenido unos asuntos que resolver de su trabajo, y había estado preparando la exposición de su estudio sobre la aplicación de los antivenenos.

El acto iba a ser en el salón de actos del hospital y acudirían importantes personalidades. Por ello la sorprendió de encontrar al joven médico en su puerta pasadas las diez de la noche.

-¿como es que has venido? – pregunto ya vestida en pijama- mañana es el gran día. Tienes que descansar.

- creo que voy a sufrir un colapso nervioso. – respondió el medimago con un gesto desencajado. Hermione tuvo que ocultar su sonrisa para no hacerle sentir mal. – ¿no esta Snape?.

-No, ha salido. Últimamente sale todas las tardes. – respondió la castaña con cierto resquemor en la voz y un nudo en el estómago.

Llevó a Alan hasta e salón de la casa y le hizo sentarse en el sillón orejero cercano al fuego. Hermione fue hasta la vitrina y sacó la botella de cristal con el whiskey de fuego, y sirvió un poco en un vaso, ofreciéndoselo a Alan.

Le vio dar un pequeño trago y arrugar la nariz y preguntó.

- ¿te sientes mejor?

- esto al menos embotará mis nervios- dijo pegando otro trago- y hará que duerma como un bebe- vació el contenido del vaso

Hermione retiró un poco la botella de su alcance.

-creo que ya es suficiente. Mañana al fin y al cabo expones. ¿Cómo lo llevas?

- es una gran responsabilidad Herms, estarán medimagos de muchas partes del mundo. Gente muy importante.

-lo vas a hacer muy bien Alan, estoy segura de ello.

-Herms, no he venido solo para desahogarme. Eh… bueno, estará bien visto si llevo…bueno si llevo acompañante. Y había pensado que ya que tu has estado implicada en todo esto… ¿te gustaría venir conmigo? -La castaña parpadeó sorprendida.- te prometo una cena para compensarte

-vaya…eso si que es una sorpresa. No se si tendré nada adecuado para la ocasión, pero me encantaría la verdad.

-¿si?- Alan parecía un niño pequeño. Sus ojos se iluminaron, aunque la castaña dudó si era por el whiskey de fuego o por la emoción. – el vestido de la noche de Halloween era espectacular

-Ni lo sueñes Alan.

El medimago se encogió de hombros.

- es una pena. ¿Sabes si Snape vendrá? – Hermione negó.- de todos modos ya te di las invitaciones para él y su acompañante. -El gesto de Hermione se torció al oír la palabra acompañante junto al nombre de Snape- sería un honor para mi, más ahora que es noticia, portada en todos los periódicos. El intrépido espía de Dumbledore enamorado.

Afortunadamente Alan cambió rápido de tema y se mantuvo ocupado en explicarle lo horarios y comentarle los cambios que había hecho en la exposición , como para darse cuenta que a Hermione, no le hacía precisamente gracia el tema de Snape.

Pasaron un par de horas hablando, y Alan tomó otro par de vasos de whiskey de fuego que seguramente le pasarían factura al día siguiente.

Para cuando se fue. Snape aún no había llegado.

¿Dónde se metería ese hombre?


Al día siguiente, tras una intensa mañana de pociones con Snape, la tarde pasó volada para Hermione. Tardó casi dos horas en terminar la poción para alisarse el pelo para recogerlo en un elegante moño simple. Otra hora en decidirse por un elegante vestido salmón de gasa que le llegaba hasta las rodillas. No sabía si sería lo más apropiado pero no podía perder mas tiempo. Quería llegar pronto para desearle suerte a Alan.

Se permitió el lujo de un poco de tacón y se bajó los escalones hasta el salón. Snape estaba allí leyendo un libro de pastas desgastadas del que no levantó la vista hasta que ella no estuvo casi a su lado.

- creí que la exposición era a las siete.

- si lo es.

- aún faltan dos horas.

- lo se quiero desearle suerte a Alan, y coger un buen sitio. ¿usted irá?

-si, pero posiblemte llegue a la hora que me pone la invitación.

- entonces le veré allí profesor.

Se dio media vuelta preguntándose el por que del gesto sombrío de Snape. Quizá tampoco le agradara ese vestido suyo. No, sería cualquier cosa, al fin y al cabo él siempre tenía gesto sombrío.

Se apareció en el hospital y subió hasta el despacho de Alan, donde le encontró dando vueltas como un león enjaulado. Pálido y nervioso.

-¿Cómo te sientes?

-como si tuviera que enfrentarme a un colacuerno Húngaro.

-oh bueno, he visto un hombre subir por la escaleras que tenía el mismo gesto gruñón que un colacuerno – bromeó la castaña para relajarle.

Alan intentó colocarse los mechones de pelo que le invadían la frente y no paraba de tirar de la corbata como si esta le ahogara.

Hermione ordenó sus hojas del escritorio mientras él no paraba de quejarse de la iluminación del escenario, tartamudeaba a cerca de sus escritos, y paseaba de un lado a otro.

Diez minutos antes de la hora la castaña le atusó el pelo, recolocó su corbata aflojándola ligeramente y abotonó al chaqueta.

- vas a hacerlo genial Alan. Relájate.

La castaña dejó a su amigo solo para que repasase una última vez lo que iba a exponer.


-en esas mesas de la ventana, Tom.

Alan la había llevado al finalizar la exposición, la enrega de premios y una larga hora de feliciaciones al mejor restaurante de Londres mágico. El camarero les acompañó hasta la mesa y ayudo a Hermione a sentarse en la silla. Para después retirarse y dejarles elegir.

El joven medimago se aflojó ligeramente la corbata. Hermione sonrió al verle aún tan estresado.

-relájate, has estado genial.

-¿en serio?

- pues claro, la gente ha aplaudido tu idea, incluso el primer ministro parecía muy satisfecho de tu trabajo, aunque dudo mucho que se haya enterado de algo

-shh… no lo digas muy alto… este sitio este frecuentado por gente importante, no querría que tiraras mi carrera por la borda antes de haber comenzado.

Hermione se rió, Alan era muy gracioso, era realmente agradable tener aquellos ratos libres con el. Echó un vistazo al local era un restaurante amplio, en el centro del callejón Diagon, de reciente apertura y gran prestigio. Cenar allí debía costar una fortuna.

- ¿Cómo has hecho para conseguir mesa?

- Bueno…digamos que uno tiene sus contactos- dijo sonriente mientras apartaba un mechón castaño de su frente. -una orden de merlín de segunda clase tiene sus…privilegios Granger. – ¡No me llames Granger! Severus lo hace

- ¿SEVERUS? ¿Desde cuando es… Severus y no Snape?

Hermione intentó quitarle importancia a pesar de estar totalmente sofocada.

- que yo sepa siempre ha sido ese su nombre. Además leo tanto en los periódicos de él que ya es como si le conociera.

El camarero entregó una carta a cada uno y les ofreció un vino de Elfo que era el especial de la casa para acompañar. Alan pidió una botella para los dos.

- no se si debería tomar vino.

-¿Por qué?

- no me sienta demasiado bien.

- este es extremadamente dulce, ni te afectará.

La velada fue agradable. Alan compartió con ella cosas de su vida. Como que Había pasado un par de años por los países del norte de Europa, para especializarse dentro de su profesión. Bromearon. Charlaron sobre los avances de Hermione con sus estudios. Y para cuando terminaron la cena sabían un poco más el uno del otro y Se habían bebido la botella entera de Vino entre los dos.

Alan la dejó en casa sobre medianoche. Y se despidió de ella con un tierno beso en la frente. Hermione, se sentía mareada, más aún después de aparecerse. No debía haber bebido tanto vino. Sacó la llave de la puerta e intentó encajar la llave en la cerradura. Veía doble, o triple, o quizá fuera que tenía las manos frías y no atinaba muy bien. De repente la puerta se abrió y Severus Snape apareció ante ella en la puerta.

- ocurre algo con su llave Granger.

Ella se sonrojó, y rezó porque con la escasa luz él no se percatara de las mejillas totalmente encendidas por la vergüenza. ¿Debía contestar o se notaría que su lengua había perdido velocidad por el vino?

- hay poca luz.

El mago se apartó para dejarla entrar.

- según creo recordar la exposición terminó a las diez.

- si eh… Alan me llevó a cenar. Muy buena la cena por cierto- respondió ella con acidez, a pesar de que sentía la lengua pesada en su paladar. – usted cenó con la señora Malfoy? Bueno, quizás hoy no, pero cena con ella todos los días ¿no? Y nadie le dice nada.

- Granger no pretenda meterse en mi vida.

- entonces hagamos un pacto y usted no se meta en la mía.

Hermione intentó retirarse con dignidad pero el embotamiento mental le impidió calcular bien la altura del primer escalón. Haciéndola tropezar.

Snape, la vio caer a cámara lenta, pero no llegó a tiempo para evitar que la bruja cayera sobre sus rodillas. Se acuclilló a su lado y la ayudó a levantarse. Pero subir fue peor para la cabeza de Hermione, que rodó como una peonza así que dejó caer la frente sobre lo más cercano que tenía, el pecho de Snape, y cerró los ojos.

- el vino estaba tan dulce… no debí tomar esa última copa.

Snape se vio acorralado contra la pared y las escaleras con el cuerpo de la joven bruja vencido sobre el suyo. Podía oler aún el champú en su pelo y el ligero toque de perfume floral de su cuerpo.

- no debió beber si no sabe hacerlo. – gruño. – ¿cree que puede subir los escalones si la ayudo?

- podría intentarlo

Ella alzó la cabeza y clavó su mirada en él. Pequeños mechones de cabello castaño suave caían sobre su rostro joven. Nunca la había tenido tan cerca para mirarla bien. Sus ojos eran grandes y almendrados, y la nariz pequeña y graciosa, el aliento le golpeaba como suave brisa con olor a vino dulce de elfo; ella entreabrió sus labios rojos y húmedos, que incitaban a probarlos. Un débil suspiro escapó de los labios de Snape. Si tan sólo hubiera tenido un segundo a Lily así, pero ella no era Lily, era Hermione, su alumna, y aún así, despertaba cosas en él que hacía mucho tiempo que no sentía. Hermione cerró los ojos, y él volvió a la realidad cuando dejó caer su cabeza en su hombro, apoyando su pequeña nariz en su cuello.

- …todo me da vueltas…

Snape suspiró apartando los fantasmas del pasado y del presente. Y la cargó en sus brazos. Subió los escalones hasta el piso superior, sintiendo el cálido aliento de ella en su cuello. Y la llevó a su habitación, donde dejó descansar su cálido cuerpo en la enorme cama que una vez fue la habitación de invitados.

Se alejó hasta la puerta y miró el bulto sobre la cama en la penumbra.

"Hermione Granger, ¿qué me estas haciendo?"


Hola mis chicas!

¡Aquí esa la nueva actualización! ¡Espero que os guste!

Mil gracias como siempre a mis fieles lectoras que me aqpoyan con sus comentarios

Tentación prohibida, Alexza Snape, Tequilanervous, Aria, Patybendedmalfoy, ErreDeRojas, Blackcherryblood, mama Shimi, 73… etc!

¡Espero que os encante! ya hay un poquito de amoor! (L)

Un beso enorme!