SAludos, les dejo otro capitulo.
AMAROK: El nombre de un lobo gigantesco en la Mitología inuit. A pesar de que los lobos reales cazan en manada, el Amarok caza solo.
Hay unos cuantos que creen que los ojos son la ventana del alma, si ese fuese el caso Shizuru no tenía alma, o al menos eso pensaba Tomoe al no poder desviar la mirada de los que se le asemejaban a dos cuencas de rubí inanimadas, como parecía no haber escuchado la advertencia, creyó prudente repetírsela.
-Si me haces algo… - No terminó la frase cuando sintió como la aprisionaba contra la pared, apretando, casi mancillándole los hombros con sus manos; un segundo después, una línea punzante le atravesaba de manera transversal entre el hombro y la clavícula; bajó la mirada y observó cómo de entre sus ropas una afilada espina se abría camino.
Era un dolor tortuoso, el avance de la espina era deliberadamente lento y la feudal podía imaginar las fibras de su músculo rompiéndose por la penetración del objeto.
La atmósfera en el cuarto se había enmudecido tan tétricamente que los demás ocupantes no podían nada mas que mirar a las dos domadoras. Nao recibió como un soplo de aire en el cerebro, cerró la boca y, aprovechando el embrutecimiento de los otros dos en la mazmorra se acercó a la bestia, Natsuki se removió en el sillón un poco, alzó su vista y lánguida observó a la pelirroja, Nao le sonrió empática y se arrodilló lo más discretamente posible, alcanzó los amarres que le sujetaban las piernas a la bestia, mientras las desataba podía sentir como ésta la olfateaba a como acostumbran los perros., cuando terminó de su tarea y alzó el rostro, se topó de frente con el verde de la bestia.
-¿Qué harás ahora? – Le preguntó de manera conciliadora, como si confiara plenamente en ella; más animal que humana, Natsuki traspasaba al oráculo con su mirada, como si pudiese leerle la mente. Nao tartamudeo un poco.
-N…no… no sé. – Se levantó temiendo que la hubieran visto, afortunadamente para ella Fujino estaba dando un espectáculo al haber decidido atravesarle el hombro a Tomoe, así que nadie le estaba prestando atención a lo que ella hacía y es que había algo por lo que aún no se podía descubrir ante los malhechores y eso era porque aunque la reina Fujino pudiera acabar con ellos en un dos por tres, no se encontraba en la posición ganadora, y Tomoe lo sabía.
La feudal Marguerite había vivido esto antes, lo sentía cómo un déjà vu.
Desde la primera vez que había visto a la princesa Fujino, había soñado con ella, en un principio habían sido sueños comunes donde se topaban y platicaban, algunos roces de manos inocentes pero conforme el tiempo fue pasando (Y su fijación aumentando), los sueños se fueron transformando a unos con carga erótica, algunos de estos, podrían decir los conservadores, eran aterradores y perversos, era por eso que, las cuencas vacías, el aprisionamiento contra la pared y el dolor físico era algo con lo que ya había soñado, era la cosa más extraña quizás, pero justo ahora su parte baja estaba acalorándose y se sentía, con cada segundo que pasaba, más y más extasiada.
Shizuru al no obtener la respuesta deseada de quien fuese el martirió de sus días, amplió cruelmente el grosor de la espina y , aparte de eso le añadió ramificaciones finísimas y punzantes en todo su alrededor.
- Aaaaah~ - Era un sonido extraño para alguien que estaba siendo "torturado" sonaba más bien como un gemido de placer.
No pudo haber regreso de su inconsciencia más repulsivo para Shizuru, que el hecho de ver cómo la feudal removía las piernas juntas , en evidente placer por lo que ella le estaba haciendo.
Shizuru se sintió asqueada de haberle posado las manos, Tomoe se encontraba con los ojos cerrados y con ya su conocida sonrisa salaz. Abrió los ojos de manera pausada al dejar de sentir presión en sus hombros y paseando la punta de su lengua sobre sus labios, checó de arriba a abajo libidinosamente a Shizuru, posando una mano en su parte más intima.
Shizuru se tragó el disgusto y al mismo tiempo comprendió que, a pesar de todo, estaba en desventaja.
- ~ Ah ~ Shizuru ¿Por qué te detuviste? – Le preguntó Tomoe con una sonrisa y gestos difíciles de clasificar.
- Creo que no comprendes, es evidente que has perdido la razón. – Se separó de la feudal, pero sin desencajarle la espina. – ¿No sabes que puedo terminarlos yo sola? – Para molestia de Shizuru Tomoe no quitaba esa sonrisa de su rostro.
-Eso, querida Shizuru, no cambia el hecho de que solo yo puedo salvar a la bestia y aunque me amenaces de muerte, no accederé a ayudarla. –
Shizuru mantuvo el temple, mientras por el rabillo del ojo, observaba como su Natsuki se quejaba de dolor.
-Los guardias del palacio son expertos en obtener la verdad. – Le contestaba Shizuru.
-Apuesto a que sí, pero, Shizuru querida sabes ¿Cuánto tiempo de vida le queda a kuga Natsuki?
-Tal vez tú no hables… - y entonces se giró hacia los otros tres compinches, Shizuru por un solo momento se sintió decepcionada del oráculo, después de que su Natsuki la salvara ¿Cómo le pagaba ahora? "Bien que se hace con el mal, se paga" en los segundos que sopesaba la situación, notó que Nao le inclinaba la cabeza, un gesto que en algún momento (con otra persona) hubiese considerado que se refería a camaradería.
Conjurando un poco más de su energía, cercó a los tres culpables restantes, mientras Nao y Nagi se arrinconaban para evitar las espinas de las trepadoras, Tate no estaba dispuesto a agazaparse cual animal asustado. Usando sus poderes trató de retener lo que ahora se formaba como unos barrotes de cárcel, Tate no era un debilucho, pero en estos momentos parecía un crío conjurando lo básico, Shizuru no estaba para juegos y los miramientos quedaban de lado.
Sin gastar más tiempo del ya perdido, prensó por el brazo a ambos hombres, algo en su interior le impedía hacerlo con yuuki. Nagi gritó inmediatamente mientras su sangre azul oscuro escurría en su brazo, el conde trataba de aguantar el dolor punzante limitándose a gruñir.
Shizuru se encontraba odiando a todas estas personas, detestándolas malsanamente, nunca en su vida había sentido tanto rencor, tanto odio, tantas ganas de destruir a alguna persona ¿Por qué? ¿Por qué tenían que ser tan intolerantes? ¿Por qué tenían que meterse entre su amor con Natsuki? Lastimándola de esa manera, cuando era la persona más noble que en su vida había conocido.
¿Por qué a las personas nobles, les pasan las peores cosas? Preguntándose esto, comenzó a punzarlos en diferentes puntos, no tocando puntos letales del cuerpo pero lo suficientemente importantes para como para provocar más dolor que otros; sintió humedad en su rostro, y sabía que lloraba discretamente. Sólo quería acabar con ellos, después de todo quien tenía la información era Tomoe y a esa le iría peor nada más esto terminara.
Gritos llenaban las mazmorras, Nagi Homura comenzó a suplicar al ver cómo una grotesca espina le atravesaba cerca de la cadera.
- Por favor – Chillaba - ¡Detente! Yo no he hecho nada. – Gritaba – ¡Yo estaba en contra de esto! - Shizuru escuchó a su espalda la lastimera voz de la feudal Marguerite.
-Calla imbécil - con desconocida fuente de energía, Shizuru tapó la boca de Tomoe con una rama de árbol.
-Si sabes algo Homura san… - no terminó la frase cuando el manejador estaba farfullando lo que sabía.
-Tomoe…~ Aaarg~ Es un veneno que ella hizo… tiene… tiene el antídoto… - Nagi miró al piso con ojos llorosos. – Tenía el antídoto.
Shizuru observó el piso, donde yacía un parche de humedad.
-Entonces no me sirves. – Espetó cual juez con guadaña.
-¿Shizuru? – La frágil voz de su esposa la detuvo a media sentencia, la domadora sin vacilar se giró y arrodillo frente a ella, Natsuki sudaba de manera copiosa, temblaba de vez en cuando y al parecer no podía fijar su vista en un punto fijo.
-Tú… - Tomó un poco de aire – No eres como ellos. – Shizuru estaba tentada a decirle que sí era como ellos, cuando había que serlo.
-Nao – Susurró, primero Shizuru no comprendía qué de importante podría tener el oráculo, y después de pensar un poco se levantó.
-Qué es lo que quieres, para darme el antídoto. – Le preguntó a la feudal después de que le libró de la mordaza.
Tomoe sonrió muy ampliamente y señaló la espina que la retenía pegada al muro, con un giro de mano, Shizuru desvaneció en el aire el puntiagudo objeto.
La feudal se tomó el hombro mientras caminaba cerca del matrimonio.
- Te daré antídoto… a cambio de que me beses. – Sin dejar de sonreír le informaba a Shizuru, la reina sabía que Tomoe no dejaría pasar esta oportunidad, pero la necesitaba para que la bestia sobreviviera, su esposa no tenía demasiado tiempo.
- ¿Cómo sé que no es otro de tus trucos?
-No lo sabes pero ¿Tienes otra opción? – Se escuchó el gruñido animal de Natsuki en protesta, pero Shizuru en realidad no tenía otra opción, amaba a la mujer de cabello, y haría cualquier cosa por mantenerla viva y a salvo, aún a costa de su propia existencia o comodidad.
La Reina tomó un suspiró dándose valor y se acercó hasta la feudal quién se remojó los labios con la punta de la lengua, nunca antes ese gesto le había parecido tan asqueroso, Shizuru, cerró los ojos y después sintió como Tomoe colocaba una mano en su mejilla, Shizuru sintió como en cámara lenta la respiración que se aceleraba de la feudal y como sonido de fondo escuchaba los bufidos débiles de Natsuki y podía sentir la mirada de esos ojos verdes en su espalda, pero precisamente por esa verdes pupilas estaba dispuesta a todo, tomó valor y eliminó el espacio restante hasta pegar los labios con Tomoe.
-~ Mmmmm~ - El gimoteo de la feudal fue inmediato y provocó un mohín de disgusto sobre las facciones de la otra domadora, ella trataba de mantenerse estoica ante la repulsión del beso, sin inmutarse, sin mover los labios, mas sin embargo Tomoe tenía otra idea en su mente y tosca, debido a su acaloramiento, prendió su mano sana de los cabellos castaños, enredó sus dedos entre las hebras que le parecían seda de la más fina, era tal el ímpetu, que no se daba cuenta que a nada estaba de arrancarle algunos cabellos a la culpable de sus fatuos actos, mordió ansiosa los suaves labios mientras respiraba pesadamente por la nariz, como la boca no accedía a sus demandas, mordió de nuevo los labios con más fuerza hasta que estos se separaron, el sabor a hierro y lo cálido le estaba provocando vértigo a la feudal.
-~ Grrrrrr~ Grrrrrr~ - Shizuru estaba doliéndose por la agresividad con la que era tratada, pero eso no impedía que sus oídos estuvieran atentos a lo que ocurría a su alrededor, Natsuki había comenzado a gruñir y al parecer trataba de moverse porque la silla rechinaba con el piso.
-¡Tomoeee! - Gritó desesperado Nagi logrando que se separara del beso. Cuando Tomoe pudo concentrarse observó que Natsuki había mutado completamente en Amarok* un lobo con pelaje totalmente negro, el tamaño del animal era intimidante y se le podía calcular unos tres metros de altura más o menos.
El lobo gigante comenzó a gruñir, la herida que tenía se había agrandado por la transformación, se adelantó mientras expulsaba por la nariz humo helado observando fijamente la figura de la feudal, Tomoe de hecho se pegó lo más que pudo a la pared pensando que de un bocado le podía arrancar la cabeza.
El lobo estaba iracundo, como energúmeno gruñía y resoplaba.
-Si… si me hace algo – Comenzó Tomoe tratando de escudarse con el cuerpo de Shizuru. – Piensa en el antídoto. – Le recordaba al oído, lo cual fue mala idea porque Amarok* comenzó a ladear la cabeza y a ladrar frente a Shizuru, la cual hasta cierto punto también se sentía intimidada, debido a que no reconocía casi nada de su esposa en la mítica bestia, de repente el lobo comenzó a salivar a grandes cantidades primero era saliva común, pero después de unos segundos cambió de color a uno morado oscuro, emitió un aullido doloroso y cerrando los ojos se sentó en sus patas traseras.
-¡Natsuki! – Shizuru corrió a su lado, golpeando las manos de Marguerite que estaban en sus hombros, no desaprovechaba cualquier pretexto para tocarla. – ¡Dame el antídoto! – Le gritaba a la feudal, Tomoe sólo se quedó observando la escena entretenida. - ¡Dame el antídoto, ya! – Le gritó por segunda vez mientras cambiaba la bestia a Natsuki de nueva cuenta.
- Con esa transformación sólo ha acelerado el proceso. – Decía mientras se acercaba a las dos y se quedaba en una rodilla para estar a la altura de los ojos de Shizuru.
Shizuru se le quedó mirando fijo con lágrimas a punto de brotar, por ver como el cuerpo de su esposa se convulsionaba en el piso.
-¡Qué más quieres! – Le dijo desesperada, llevándose las manos a la cara y dejando por fin salir su llanto.
– Necesito un líquido o algo que contenga vida, para poder convertirlo en tu preciado antídoto. – Le dijo con voz calmada, alzó su mano y las enredaderas que funcionaban de prisión para los otros tres cómplices se desvanecieron entre hojarasca.
-¿Qué… - No había terminado de preguntar cuando Tate se había acercado con un cuchillo en la mano y una pequeña cazuela.
-No te preocupes, todo está arreglado. – dijo Tomoe sonriendo ampliamente, mientras con una mano le acariciaba el rosto la otra tomaba el cuchillo que el conde tenía, Shizuru se retrajo del toque que le parecía frio y áspero.
-No temas, mi amada Shizuru. – Alzo el cuchillo alto sin dejar de mirar a la otra domadora, y con fuerza lo hundió a un costado del cuerpo de Natsuki.
La bestia gritó de dolor, y Shizuru sorprendida trato te tomar del cuello a Tomoe quien removía la punta circularmente en la carne herida, más sin embargo el conde Tate había sido más rápido y la sujetó por los hombros.
-¡Qué haces¡ - Le gritó Shizuru a Tomoe, quien se encogió de hombros y contesto:
-Este es el líquido que necesito ¿No es que quieres antídoto? – le preguntó al mismo momento que en la cazuela recolectaba la sangre que brotaba, se levantó sin darle una segunda mirada y fue hasta la mesa donde tenían sus implementos de tortura, buscó entre su cinturón una pequeña bolsa y de ella tomó unos polvos que anexó a la sangre, colocó su mano dentro de la cazuela y cerró los ojos concentrándose, después de unos segundo el menjunje tomó un color azulado, se acercó de nuevo al matrimonio y se sentó cómodamente frente a Shizuru, aprovechó que las piernas de la bestia estaban cerca y limpió la mano que había metido a la pócima mientras con la otra mano balanceaba peligrosamente la cazuela, Shizuru le miró con rabia y cuando por fin Tomoe le tendió la cazuela la tomó con sumo cuidado hasta acercarla a los labios de Natsuki, inmediatamente después de darle un poco los espasmos cesaron y por fin pudo abrir los ojos.
-Natsuki toma más. – Le tendió de nuevo la cazuela a su esposa.
-No creo que deba de tomar todo, Tomoe. – Dijo Nao acercándose, Tomoe le sonrió y asintió con la cabeza, le quito la cazuela a Shizuru mientras esta luchaba por no matarlos a todos en el instante, el conde Tate le sostenía de nuevo los hombros, pensando que era eso lo que la detenía.
Nao se acercó a la feudal y le extendió la mano para que le diera la cazuela, Tomoe no se dio cuenta que después de confiarle el antídoto al oráculo, esta se lo tomó de un solo trago; pero Shizuru sí lo hizo.
La bestia estaba respirando a un ritmo rápido pero ahora podía enfocar la vista, la frente la tenía cubierta con sudor y sus ojos estaban notablemente irritados.
-¿Cuánto le durará? – Preguntó Nao después de limpiarse la boca con el revés de la mano.
-Unos minutos. –
-¡Pero tú… - Exclamó Shizuru al escuchar la respuesta.
- ~ Shhh~ Shhh~ - Le calló la feudal - Le verdad es que no sabemos si has dado aviso a los guardias, esos minutos nos servirán para movernos a otro lugar.
-No le he dicho a nadie – Respondió Shizuru entre dientes – No sabía qué estaba pasando aquí.
-Lo cual me lleva a ¿Cómo es que llegaste a este lugar? – Se preguntó Tomoe por primera vez, se giró y posó su vista en Nao.
-¡Qué! – Preguntó fingiendo indignación, afortunadamente antes de que las sospechas de Tomoe llegaran a un punto concluyente y razonable Nagi interfirió.
-Esto está muy mal, las cosas no deberían ser así. – Con evidente pánico Nagi Homura comenzó a farfullar. – Tú dijiste que no tendríamos ningún problema – Señaló a Tomoe.
-Será mejor que te tranquilices. – Intervino también el conde avanzando hacia él, igual que Tomoe, Nagi se alarmó más y tomó una de las espadas de la mesa.
-Fue muy estúpido buscar un lugar con nada de metal y traer estos juguetes a la vez. – Le dijo a Tomoe quien por primera vez se dio cuenta de su error en llevar tantas armas, estaba tan emocionada que olvidó cual era uno de los motivos por los que había elegido las antiguas mazmorras; Nagi alzó la espada amenazando a quien se acercara.
-Me voy a ir. –
-No lo creo – Le respondió la feudal mientras ella y Tate avanzaban hacia el manejador.
Nao que se excluyó de la contienda sabía que era ahora o nunca, sigilosa se acercó a Shizuru quien, aún sentada a un lado del cuerpo tirado de su esposa, primero adquirió postura defensiva.
-Por favor. – Nao le suplicó lo más quedo posible y terminó de acercarse a ella.
-Sé los componentes del antídoto y puedo localizarlos al concentrarme. – Señaló su boca, tratando de recordarle a la domadora cuando se había tomado el antídoto.
-Es muy poco tiempo, es muy arriesgado. – Contestó Shizuru negando con la cabeza.
Mientras tanto los otros tres estaban enfrascados en su disputa.
-Tate – Dijo Tomoe y el conde trató de sujetar a Nagi con sus poderes, pero este se liberó rápido usando los afilados cuchillos de la mesa que ahora flotaban a su alrededor.
-No me gusta matar, pero si tengo que hacerlo… - Les advirtió de nuevo. – Me voy, ustedes pueden hacer lo que desean yo no estorbaré, pueden dejarme ir.
-Ese es un lujo, que no podemos darnos. – Tomoe con lo único que podía hacer, transformó con gran esfuerzo el piso de la mazmorra dónde Nagi estaba parado cambiándole su forma sólida para que el manejador se hundiera en ella, claro que él todavía tenía libres las manos al hundirse no tan rápido y lanzó todos los artefactos metálicos contra los domadores, fue donde Tate apoyó a la causa y se cubrió a él y a Tomoe con las mismas rocas de la mazmorra, pero Homura Nagi todavía no estaba vencido.
…
...
-Tenemos que irnos. – Le dijo Nao a Shizuru.
-¡No sin el antídoto! –
-Ya sé de qué está compuesto. – Dijo desesperada Nao, mientras observaba a los otros pelear entre sí. – Sabes que Tomoe no te dará más y quién sabe qué más quiera hacerte.
- Shizuru, debemos irnos. – Ratificó Natsuki
-Bien, hay que levantarla. – Shizuru ya tomaba un brazo de su esposa mientras Nao trataba de ayudar tomando otro.
- ¡Se escapan! – Gritó Nagi que estaba perdiendo la pelea contra los otros domadores.
Cuando Natsuki escuchó el grito de alarma decidió que tenía que hacer un último esfuerzo, con lo poco que le quedaba de fuerza vital se llenó de aire los pulmones e invocó su símbolo de nacimiento, un remolino de viento revolvió la mazmorra mientras grandes alas de águila le crecían a los lados, sus patas de león la impulsaron hacia arriba mientras que con sus patas de águila tomó a su esposa y al oráculo, aleteó fuertemente entre los gritos de Tomoe y Tate y se elevó hacia las escaleras, rompiendo piedra y muros a su paso.
Tate trató de amarrar a la bestia y Tomoe logró injuriarle más el cuerpo con ramas que se transformaban en ácido, el grifo chilló por los ataques pero no detuvo su vuelo, desquebrajó la columna de la escalera en caracol y, el muro donde yacía la puerta de entrada explotó en pedazos al momento que pasaba, aleteó unos metro más hacia el castillo y después se precipitó hacia el suelo.
Todo el lugar comenzó a crujir y parecía que un temblor estaba ocurriendo, Tomoe rechinaba los dientes ajena a lo que ocurría a su alrededor con el edificio.
-¡Vámonos! – Gritó Tate tratando de jalarla del brazo, Tomoe rompió el agarre y caminó hacia Nagi que estaba atrapado en el piso, con un movimiento de mano utilizó una raíz hedionda y le lanzó un golpe con ella.
-Hay otra salida. – Le indicó al conde tranquilamente y ambos caminaron por allí.
Las paredes de la estructura sucumbieron al peso debido a que las bases habían sido destruidas por Natsuki, una cabeza rodó antes de ser sepultada entre los escombros junto con toda prueba de lo que allí había ocurrido.
¡Qué mala es Tomoe! ¡Estoy indignada! en fin, espero les haya gustado el capitulo, aunque pensé que había quedado más largo.
Jen: Claro que sí, no te preocupes para mí dejar una historia sin terminar es un gran crimen.
Ruhtyx: No hagas coraje es malo para el estómago U.U
Angelsagi: Voilà
Vianka: Muchas gracias por tu amable comentario.
Seiryu: Será que Shizuru le de una paliza? veremos...
S.E.P: ... ... (Secretaría de Educación Pública?) Gracias por tu comentario.
Yuki-san.: Gracias x tu comentario.
Nidias: Gracias por seguir con al historia.
Brisinuki: Gracias por comentar.
Sakura: Tant antan espero te guste el cap.
xHo: jijij, lo siento, espero no haberme tardado tanto con este.
Cristina: Gracias x tu comentario.
Okami: gracias x comentar a pesar de que lo habias leído mucho antes.
Cloudmine01: Saludos, gracias x comentar.
Jansgely: Jejeje las actualizaciones son primero, la tarea después.
Ian.23: Gracias por comentar.
DArksoul: Se la historia llega a su climax. ¡Fuiste el primer comentario!1
