CAPITULO 21
El joven rubio caminaba en solitario por los pasillos del jardín, tan solo podía oír sus pasos resonar contra el suelo y su propia respiración bastante agitada. Se preguntaba una y otra vez porque demonios había hecho esto, ¿en que momento había empezado a preocuparse por la seguridad del grupito de boy scout? Estaba claro que el que Quistis formase parte de ellos tenía mucho que ver, lucharía al lado de ellos si con eso conseguía protegerla a ella. No quería perder a la única persona que sabia entenderlo.
Siempre se había sentido atraído físicamente por la sexy instructora pero jamás pensó en que llegaría a preocuparse por ella y mucho menos a querer protegerla, si hacia falta, con su propia vida. El siempre había luchado solo, para el mismo, sin importarle la gente de su alrededor, pero ahora empezaba entender mejor a los demás y no le parecía tan descabellado el comportamiento de ellos.
Con todos esos pensamientos rondando por su cabeza llegó hasta la habitación de Elleone. Llamó varias veces, sin obtener respuesta alguna, le parecía extraño que la joven no se encontrase allí, así que pegó la oreja a la puerta para intentar escuchar algo. Tras un instante de concentración pudo distinguir una respiración acelerada y tras eso una voz apagada pidiendo ayuda.
El joven sin dudar un instante empezó a dar golpes a la puerta para intentar abrirla. Embistió varias veces la puerta con la parte izquierda de su cuerpo sin obtener resultados, tras eso decidió propinarle una patada con la que consiguió abrirla de golpe.
Cuando entró se encontró con una Elleone tirada en el suelo, un sudor frío cubría la frente de la chica y estaba realmente pálida. Seifer asustado se arrodilló a su lado y la cogió con cuidado.
- Seifer: Elleone, ¡Elleone!, vamos… -llamaba el joven zarandeándola con delicadeza-.
- Elleone: Seifer… -consiguió decir con esfuerzo-. ¿Qué ha pasado?, ¿Quién te ha hecho esto? –preguntaba impaciente -.
La joven consiguió incorporarse con gran dificultad. La cabeza le dolía horrores y todo le daba vueltas. Una arcada le vino hasta la garganta y fue entonces cuando Seifer la apoyó contra la pared y decidió traerle un vaso de agua. Tras unos minutos la joven pareció reaccionar.
- Elleone: Han sido ellos… creo que nos han tendido una trampa, desde el principio sabían que les atacaríamos en el baile y…-una punzada de dolor en la cabeza la hizo callar de repente llevándose las manos a la cabeza-.
- Seifer: Vale, vale… tranquila, debemos salir de aquí, los demás están esperando en el hall –explicaba mientras la levantaba del suelo-.
El joven rodeo la cintura de la muchacha y pasó uno de los brazos de ella por su cuello aguantando el peso de la chica con el lado derecho de su cuerpo.
Con paso no muy rápido emprendieron el camino hacia el hall.
- Elleone: Han intentado deshacerse de mi… ella tiene un poder parecido al mío, con la diferencia de que puede crear ilusiones o espejismos… nose… -empezó a explicar mientras caminaba lentamente-.
- Seifer: ¿Cómo? –preguntó sorprendido-.
- Elleone: Se introduce en tu mente y te hace creer que lo que ves es la realidad… -la muchacha se paró unos instantes-. Puede hacernos ver cosas que no existen –acabó acomodándose mas en Seifer y reanudó los pasos-.
- Seifer: Así que, el T-Rex de Selphie, Rinoa y…
- Elleone: Si, el hielo de ahí fuera posiblemente sea una ilusión, nadie lo ve excepto las personas que ella quiere que lo vean.
- Seifer: Nosotros.
- Elleone: Exacto. Ahora nadie se esta enterando de nada.
- Seifer: Pero si solo son espejismos…
- Elleone: No son exactamente espejismos, son mas bien realidades alternativas, es capaz de crearlas, no se como, pero te aseguro que si algo de esa realidad nos ataca notaremos el dolor y por supuesto podemos morir en cualquier momento.
- Seifer: Me da igual lo que nos haga ver, creer o lo que quiera que haga, si la matamos se acabará todo ¿no? –dijo con genio sin despegar la mirada del frente.
Pronto llegaron al hall y a Seifer le cambió la cara al ver el espectáculo que se estaba produciendo frente a sus ojos. Allí se encontraban los tres hermanos, justo al lado de ellos una enorme grieta se había abierto en el espacio que desprendía una luz casi cegadora.
Los demás estaban justo en frente de ellos, paralizados y con la mirada fija en aquella luz. Seifer llamó la atención de ellos y como si despertasen de un largo sueño, reaccionaron. Irvine fue el primero en acercarse para ayudar a la joven de melena y Squall fue detrás, cuando todas se giraron para ver a Elleone un ruido ensordecedor penetró en los oídos de todos ellos, era el sonido que habían estado escuchando anteriormente, pero esta vez era mucho mas fuerte, tan fuerte que les hizo caer al suelo de rodillas llevándose instintivamente las manos a los oídos. Irvine consiguió sentar a Elleone en una pared cercana y Squall le cedió su chaqueta, ya que la muchacha no dejaba de temblar de frío. Cuando el ruido cesó, todos dirigieron su mirada a aquellas criaturas intentando incorporarse como podían.
- Yinna: Bien ahora que estamos todos, empezaremos –habló por primera vez, captando la mirada asustada de los Seeds-.
- Squall: Que es lo que queréis… –dijo adelantándose un poco y protegiendo a Rinoa tras de si-.
Yinna rió de forma escandalosa y levantando el brazo derecho lentamente apuntó directamente a la cabeza de Squall.
- Yinna: La quiero a ¡ella! –gritó de pronto-.
Con una fuerza sobrehumana consiguió arrastrar hasta ella a Rinoa, cogiéndola al instante del cuello. Squall y los demás no tuvieron tiempo de reaccionar y cuando el joven comandante, llevado por la rabio se atrevió a arremeter contra ellos, el ruido volvió a hacer estragos en ellos, deteniéndolos al instante.
- Yinna: Si alguno de vosotros se atreve a venir hasta mi, no dudaré ni un instante en partirle el cuello como si de una nuez se tratase-. Explicó mientras los chicos se levantaban del suelo-.
- Zell: No la matarás… la necesitas viva… -interrumpió el artista marcial con gesto dolorido-.
- Yinna: Te equivocas estúpido Seed, solo necesito su sangre. Pero si consigo mantenerla viva todo será mas divertido allí a donde vamos –dijo con los ojos inyectados en sangre-.
Justo en ese momento aparecieron por las escaleras del hall Laguna y Edea. La bruja sin dudar un solo instante lanzó un poderoso hechizo de fuego desde donde se encontraba. Pero éste no sirvió de nada, con un solo movimiento de muñeca por parte de uno de los hermanos detuvo la bola de fuego haciéndola impactar contra una de las paredes cercanas a los Seeds. Trozos de pared se desprendieron sin tregua, cayendo directamente encima de ellos, Seifer empujó a Selphie contra Irvine evitando que una de las piedras la hiriese y acto seguido cubrió, una vez mas, el cuerpo de Quistis con el suyo. Cuando la pequeña avalancha de escombros cesó, Laguna y Edea habían llegado hasta allí e intentaron ayudarlos a ponerse de nuevo en pie.
- Laguna: ¿Qué habéis hecho con el resto de alumnos del jardín? –preguntó de pronto el hombre a la criatura que mantenía a Rinoa presa-.
Squall miró asustado a Laguna, era cierto, desde que todo aquello había empezado ninguna otra persona del jardín había aparecido por allí, era como si todos hubiesen desaparecido.
- Yinna: No te preocupes por ellos, digamos que descansan en un largo y placentero sueño. – Laguna la miró desafiante-. ¡Oh vamos!, ¿no os dais cuenta de que ellos no me importan?, solo nos hemos aprovechado de su energía vital por medio de los sellos, los necesitábamos para mantenernos en este mundo –explicó quitándole importancia al asunto-.
No me apetece empezar una batalla a muerte con cientos de Seeds así que hemos optado por quitarlos del medio –dijo de forma divertida-. En cambio con vosotros hemos decido pasar un buen rato, no pensábamos que erais tan sumamente estúpidos, la verdad que ha sido divertido asustaros de esa manera –reía la criatura-.
Hace tiempo que nos podíamos haber llevado a ésta –dijo zarandeándola con violencia-.
En ese momento Squall hizo amago de levantarse e ir hacia Rinoa sin importarle el riesgo que corría, pero Laguna lo detuvo sosteniéndolo por el pecho y con una mirada de suplica, consiguió retenerlo. La criatura continuó con su discurso sin reducir la fuerza en el cuello de Rinoa, quien con lagrimas de rabia resbalando por su rostro no apartaba la mirada de Squall.
- Yinna: Todo podía haber terminado cuando obtuvimos los corazones de las cinco chicas de los demás jardines pero nos resultó muy divertido veros preparar planes y más planes e intentar entender lo que estaba pasando.
¡Ella es la elegida! -gritó de pronto levantando unos palmos del suelo a la joven que tenía entre sus manos-.
-Squall: ¡Basta! Por favor… -suplicó el muchacho acercándose unos pasos hasta Yinna-. Basta… -continuo dejándose caer al suelo-.
Los demás intentaron detenerlo pero cuando quisieron acercarse, los hermanos de Yinna se pusieron en guardia así que decidieron retroceder. Rinoa miraba a Squall con ojos suplicantes, intentándole decir que lo dejase, que no se arriesgase mas.
La criatura miraba a Squall de manera incierta, no entendía aquel sentimiento tan fuerte, ese chico estaba arriesgando su propia vida por un simple e insignificante humano.
- Squall: Déjala, por favor… llévame a mi… –dijo levantándose del suelo-.
- Yinna: Me encanta verte suplicar de esta manera, comandante –rió el ser, bajando de nuevo a Rinoa al suelo-. Seguís sin entender nada de nada. Ella es la única que posee la sangre de las brujas más poderosas de este tiempo y es esa sangre la que necesitamos para salvar nuestro tiempo.
¡Vosotros, estúpidos humanos, destruisteis nuestro tiempo con la detención de la compresión y ahora pagareis por vuestro error! –acabó de explicar con una ira tan grande que oprimía el pecho de los allí presentes.
En cuanto Rinoa notó de nuevo el suelo bajo sus pies y que la fuerza de su cuello desaparecía, cayó de rodillas como una muñeca de trapo mientras tosía sin parar. En varias ocasiones pudo oír como Squall la llamaba una y otra vez desesperado y al levantar la mirada solo pudo ver como intentaba zafarse del agarre de los demás intentando correr hacia ella.
La joven bruja no podía permitir que eso pasara sabía que si alguno de ellos se acercaba lo mas mínimo, Yinna acabaría con él tan solo con un chasquido de sus dedos.
Rinoa se levantó con dificultad del suelo y sacando fuerzas de lo más profundo encaró a Yinna.
- Rinoa: ¿Qué ha pasado fuera? –preguntó con odio en la mirada mientras señalaba sin miedo hacia el exterior congelado-.
- Yinna: ¡Oh! Eso… simplemente por seguridad. No podía permitir que pidieseis ayuda, nadie puede entrar ni salir de aquí, estáis solos en esto –dijo mirando fijamente a los Seeds que se encontraban a tan solo unos pasos de ella.
- Rinoa: ¿Y que pasará?... si yo me voy contigo… -dijo dudando-.
-Yinna: Les dejaré libres, lo prometo. Cuando nos marchemos de aquí contigo, todo volverá a la normalidad, los sellos desaparecerán y la gente volverá a ser la de siempre. No volveréis a saber de nosotros. –Dijo con total sinceridad-.
- Quistis: ¡Eso es mentira! –gritó la joven instructora llamando la atención del resto-. Que garantía tenemos ¿eh? –decía enfadada mientras Seifer la retenía del brazo para que no se acercase mas a ellos-. Vais a matar a Seifer ¿no es cierto?
En cuanto el muchacho la oyó decir aquello la atrajo hacia él haciéndola callar.
- Quistis: ¡No! déjame… - dijo con rabia deshaciéndose del agarre del chico-. Si le matáis a él, nos matareis a nosotros también. –Gritó al borde de las lágrimas-.
- Seifer: ¡Basta! Por favor… -dijo mientras intentaba calmarla-.
-Yinna: Seifer no morirá… -mintió la criatura mirando desafiante al chico-. Le necesitamos para mantener la brecha temporal abierta y poder volver a nuestro mundo, el tiene el sello principal, él fue el elegido para esta misión, sabemos que os traicionó y toda esa ira que lleva dentro nos ha sido de gran ayuda todo este tiempo, era el humano perfecto para mantener la brecha abierta entre nuestro mundo y el vuestro, tiene una gran energía vital. –Acabo diciendo con la mirada fija en Seifer-.
¿Seifer? –dijo tendiéndole una mano al joven rubio-.
El muchacho dudó, manteniendo la mirada a aquella criatura, sabia lo que había oído, estaba seguro de que lo matarían, debía pensar algo y rápido.
- Yinna: ¡Oh, vamos!, ya te has divertido bastante con la instructora ¿no?, ¿era eso lo que querías? ¿verdad?, nos pediste mas tiempo, pues ya has tenido suficiente, ahora debes venir con nosotros, allí te trataremos como es debido.
La mirada escéptica de los demás se clavaba en la nuca de Seifer como si de puñales se tratase. El joven los miró con gesto duro, sin saber bien que decir, estaba claro que una vez mas Seifer les había engañado. Laguna intentó abalanzarse sobre él, pero los demás consiguieron detenerle. La última mirada con la que se cruzó fue con la de Quistis, e incapaz de aguantarla, desvió la suya propia hacia un lado.
Justo en ese momento emprendió los pasos hacia donde se encontraban las criaturas junto con Rinoa. Miró hacia atrás y pudo ver como Quistis derramaba sus primeras lágrimas negando con la cabeza.
El joven de cabello rubio no se inmutó lo mas mínimo y siguió avanzado, miles de cosas revoloteaban por su cabeza, ¿estaba haciendo bien?, estaba claro que quedándose en el jardín estaba yendo contra natura, el era testarudo, arrogante, incapaz de seguir las normas y odiaba acatar órdenes y lo peor de todo es que para muchos, él era "el traidor". Estaba claro que jamás encajaría con la vida de allí, por mucho que lo intentase, siempre sería el joven que traicionó a su gente y a su hogar.
Fue entonces cuando reaccionó, a mitad de camino se paró en seco y sin dudarlo un solo momento se acercó hasta Squall y poniéndose tras él, colocó su arma en el cuello del joven comandante. Este se quedo rígido sin entender a donde quería llegar el muchacho.
- Squall: Se puede saber que haces, ¡Maldito! - añadió con desagrado-.
- Seifer: Estate calladito o sino… -susurró al oído del comandante-. ¡Si alguien se mueve o intenta seguirnos, le rebano el cuello! –dijo dirigiéndose a los demás Seeds mientras emprendía el camino hacia la grieta temporal-.
- Zell: ¡Eres un traidor! –gritó con furia-. No serás capaz…
- Seifer: ¡Oh! Ya lo creo que si –dijo interrumpiendo al artista marcial, mientras apretaba aun mas el arma contra el cuello de Squall-. Ha sido un placer colaborar con vosotros, pero seguís siendo igual de estúpidos –acabó diciendo con una sonrisa arrogante-.
Seifer avanzó despacio, sin dar la espalada al grupo de Seeds que tenía enfrente, ninguno de ellos se movió, por miedo a que su comandante saliese herido o algo peor, pero se podía ver la rabia contenida en sus rostro, sobretodo en el de Quistis. La muchacha se sentía utilizada y dolida y se odiaba a ella misma por sentir lo que sentía hacia ese individuo.
Todos veían como poco a poco Seifer y Squall se acercaban mas a aquella grieta que los llevaría a un tiempo y lugar desconocidos, Rinoa ya había desaparecido con Yinna y sus hermanos y ahora veían con desesperación como su comandante seguía el mismo camino. Irvine, incapaz de quedarse quieto, avanzó unos pasos en dirección a Squall seguido de Zell que tampoco podía quedarse de brazos cruzados, pero la voz de de su amigo los hizo pararse en seco.
- Squall: ¡No os mováis de ahí! –gritó sintiendo el frío acero del arma de su enemigo rozar su cuello-.
- Irvine: Pero…
- Squall: He dicho ¡Que no os mováis! ¡Es una orden! –añadió con la mirada desafiante-.
Zell e Irvine lo entendieron perfectamente, no quería poner a nadie mas en peligro así que acatando las ordenes del comandante se quedarían allí, eso si, en contra de su voluntad.
Minutos mas tarde las dos figuras desaparecieron por la grieta temporal, haciendo que ésta se cerrase por completo, todos corrieron al lugar por donde habían desaparecido menos Selphie que se quedo con Elleone, que aun se encontraba algo débil para levantarse del suelo.
La grieta había desaparecido completamente no quedaba rastro de ella así que era imposible abrirla de nuevo, Zell desesperado comenzó a dar golpes contra una pared cercana y tuvo que ser Edea quien lo parase, todos estaban enfadados y desorientados pero esa no era la forma de arreglar las cosas.
- Edea: Vamos Zell, tranquilízate –advirtió con voz calmada-. Esa no es la manera…
- Zell: ¡Lo sé! –gritó- Pero por lo menos me desahogo, ya que no hemos hecho nada por ellos –dijo desesperado dejando de dar golpes y alejándose del lugar mientras pasaba sus manos por el pelo de forma nerviosa-.
- Laguna: Quiero que todos os tranquilicéis, ¿vale?, Squall no es ningún estúpido, os recuerdo que es el comandante de este jardín y yo confío plenamente en sus capacidades en el campo de batalla.
- Selphie: ¿Campo de batalla? –intervino la joven levantándose del lado de Elleone-. ¡Oh, vamos!, ni siquiera sabemos que hay allí, ¿vamos a dejarle solo? –preguntó dirigiéndose directamente a Laguna-.
El hombre bajó la mirada, no sabia que responder, no tenía ningún plan, no sabía que se encontraría allí Squall, ni siquiera sabia si los habían perdido para siempre.
Hubo unos minutos de silencio, nadie sabia que decir, nadie sabía que hacer, Quistis miró la hora, eran las cinco de la madrugada, recorrió con la mirada el lugar, parecía que el hielo iba desapareciendo y poco a poco todo estaba volviendo a la normalidad. La joven algo aturdida llamó la atención de los demás.
- Quistis: Chicos… –dijo señalando hacia el exterior que con rapidez volvía a su estado natural-.
De repente pequeños haces de luz llamaron la atención de todos los allí presentes. Pequeñas luces estaban apareciendo en distintos puntos de los muros que conformaban el jardín.
- Selphie: Que… ¿Qué es eso? –preguntó sin poder apartar la mirada de las destellos-.
- Edea: Creo… que son los sellos, están… desapareciendo.
- Irvine: Parece que decían la verdad –añadió con la mirada fija en esos puntitos hipnóticos-.
- Edea: Creo que lo mejor será que descanséis.
- Quistis: ¿Cómo? –dijo algo molesta- ¿De verdad crees que vamos a poder dormir?.
- Laguna: Deberíais –dijo mientras emprendía su camino hacia el despacho junto con Edea y Elleone-. Mañana os quiero a primera hora en el despacho, debemos contarle al director lo ocurrido, contactar con Esthar y pensar que le diremos a los alumno sobre el baile –explicaba mientras se alejaba por las escaleras-, porque os recuerdo que el baile sería hoy y con tres Seeds desaparecidos en el tiempo, va a estar difícil celebrarlo –dijo dándose la vuelta y dibujando una sonrisa relajada en su cara-.
Los demás se quedaron allí pasmados con cara de circunstancia y sin saber que hacer.
- Zell. ¿Cómo puede estar así de tranquilo? –preguntó con tono desquiciado-.
- Selphie: No lo sé, pero creo que ha sido una especia de ¿orden? –dijo confundida-. Creo que solo podemos esperar… -añadió resignada-.
Los demás asintieron con la cabeza y se alejaron del lugar, tan solo tenían que esperar tres interminables horas.
Laguna apresuró el paso hasta llegar al despacho, de cerca le seguían Edea y Elleone, quien parecía haberse recuperado por completo.
Al entrar por la puerta un Kramer bastante demacrado, se levantaba de sofá. Edea se acerco rápidamente hacia él y arrodillándose frente al hombre, lo abrazó, parece que la desaparición de los sellos estaba haciendo efecto.
Confuso se puso en pie y preguntó que demonios estaba pasando. Laguna le sonrió.
- Laguna: Por fin reaccionas, bienvenido –dijo con amabilidad-.
- Director: Son esos tres hermanos ¿verdad? –preguntó acercándose a la mesa donde Laguna buscaba unos papeles algo alterado-. Es como si no recordase nada de estas ultimas semanas, se que Squall estaba preocupado por algo y cuando intenté investigar… no puedo recordarlo, es como un gran agujero negro. –Dijo apoyándose en la mesa y frotándose los ojos bajo sus gafas-. Por cierto ¿dónde esta Squall?, debo hablar con él y… -el director notó como todos desviaban la mirada hacia otro lado-. ¿Ha pasado algo? –Preguntó con miedo-.
Edea se acercó de nuevo a su marido y le invitó a sentarse en el sofá. En poco tiempo, ya que no disponían de el para detalles, explicaron lo que había ocurrido semanas atrás y lo que había provocado los sucesos de esa madrugada junto con la desaparición de tres de los mejores Seeds del jardín.
El Director no podía dar crédito a lo ocurrido, se sentía culpable, no podía evitarlo, no había apoyado a ninguno de ellos cuando lo habían necesitado.
- Elleone: No te preocupes, esos sellos… -dijo con voz tranquilizadora-.
- Edea: Si pero ahora todo vuelve a la normalidad. –Dijo a la vez que un revolver de papeles llamaban su atención-. ¡Laguna!... ¿se puede saber que estas buscando? No has parado desde que hemos llegado.
- Laguna: ¡Por fin! –Exclamó energético mientras sostenía unos papeles en la mano-. ¿Recuerdas que antes te he dicho que Esthar me había mandado información nueva relacionada con la procedencia de las criaturas? –preguntó acercándose hasta el sofá agitando los papeles-.
- Edea: Si… creo…
- Laguna: Bien escuchad, nada de lo que sabíamos es cierto, digamos que ha habido un pequeño error –decía cada vez más excitado-.
- Elleone: ¿Un error? –repitió confusa-.
El hombre no tardó en explicarse, al parecer los nuevos datos trataban del descubrimiento de una nueva energía que antes habían pasado por alto. Habían conseguido aislarla y analizarla con métodos que no venia al caso explicar ya que el tiempo corría en su contra.
El caso era que los datos confirmaban que las criaturas tan solo eran una de las muchas especies de monstruos surgidos en la compresión del tiempo.
La diferencia es que estas eran algo más complejas.
A simple vista tenían aspecto humano, pero solo a simple vista ya que, Rinoa o Selphie confirmaba haberles visto transformarse en bestias, más bien se trataba de una mutación. Podría decirse que eran capaces de ocultar su verdadero aspecto con el de una piel humana, Laguna afirmaba que algunas especies eran capaces de hacerlo.
La otra diferencia era que estas criaturas tenían memoria y habían construido una historia a partir de los recuerdo de la primera familia que utilizó la brujería.
- Elleone: ¿Hablas de la familia del símbolo? –preguntó extrañada-. ¿Los que robaban energía vital? –Laguna asintió-. Ahora todo encaja…
Estaba claro, no venían de ningún futuro lejano ni nadie había destruido su mundo, tan solo eran una mezcla de monstruos y recuerdos de una familia del pasado que no pertenecían a este tiempo. La rabia que esa familia sintió en el pasado estaba resurgiendo en el presente a través de esas criaturas y además eran capaces de utilizar las mismas técnicas para controlar a la gente.
- Laguna: Incluso han podido reconstruir el sello, casi de la misma manera que en la época en la que vivió aquella familia –explicaba sin apartar la vista de los papeles-.
- Edea: No sabía que algo tan retorcido pudiese surgir de una compresión que ni siquiera llego a completarse –decía mientras se paseaba por la habitación pensativa-.
- Director: Bueno es cierto que nuevas criaturas han surgido de aquello pero esto… son casi humanas –añadió mirando a Laguna-.
- Laguna: Si lo se, pero los datos de Esthar… además mejor esto que no pensar que vienen del futuro, yo sinceramente no podía creer algo así –dijo justo en el momento que alguien llamo a la puerta-.
Kramer se apresuró a abrir, se trataba de Shu, era demasiado temprano para que la joven estuviese allí, pero parece que ella también había venido notando cosas extrañas, pero como casi todos había caído bajo el influjo de aquellos sellos y ahora, como si despertase de un sueño. Necesitaba hablar con alguien, contarle sus sospechas aunque creyesen que estaba loca.
Para sorpresa de la joven nadie de allí la tomó por loca, de hecho Kramer no dudó ni un instante en contarle lo sucedido, la necesitaba cerca, ahora que Squall no estaba. La joven era inteligente y tenía una gran capacidad intuitiva a parte de ser capaz de proponer soluciones rápidamente ante cualquier problema, por muy rebuscado que este fuera. Y este sin duda lo era, y mucho.
Ahora solo debían esperar a los demás y buscar una solución.
Bueno pues aquí acaba el capitulo, ya se que es un poco mas largo pero espero no aburriros.
Y perdón por la tardanza, pero la parte final se me ha atravesado un poco.
Gracias como siempre el apoyo de Rinoa Haatirii
