Capítulo 18
Ginny no estaba muy bien con respecto a la pérdida de Draco. Había perdido toda voluntad de vida, su alegría se desvaneció de un día para el otro. Ron había intentado todo para hacerla sentir mejor, pero nada había funcionado. Sus padres, Arthur y Molly estaba más que devastados. Su única hija, el sol de la familia, la razón por la cual estaba tan unida se estaba yendo y no había nada para hacer lo contrario.
Todos los miembros Weasley habían ido a visitarla, Charlie desde Rumania y Bill desde Gringotts en la sede de España. Fred y George hacían lo posible para que sonriera, pero no había caso. Parecía, simplemente que la alegría y la vivacidad de la chica se había ido, había muerto junto con Draco.
Era muy triste verla así. Cuando se enteró el mundo mágico de la vuelta de Ginny, no había quien no dejase de visitarla. Colin y Sarah, que finalmente se habían formalizado como pareja fueron a verla, pero ella solo respondió con un simple "finalmente" y el resto del día estuvo en silencio.
Los entrenamientos debían ser para despejar la mente de Ginny, pero estaba tan distraída y tan en su mundo que simplemente era una pérdida de tiempo. Harry por su lado seguía entrenando a diestra y siniestra. Había prometido a Ginny que sería el mejor para vencer a Voldemort y vengar las muertes de aquellas personas inocentes.
-Ginny, cielo ábreme la puerta – Decía Bill desde el otro lado de la gran puerta blanca del cuarto de Ginny. – Necesito verte y saber que estás bien
-Si piensas en que puedo cometer una locura estás mal. Porque eso era lo último que hubiera querido Draco. – Dijo Ginny desde el otro lado. Ella estaba sentada con su espalda en la puerta.
-Gin. Quiero poder verte a los ojos, como hacía antes y saber que es lo pasa por tu cabecita... – Bill sin saberlo, imitó la postura de su hermana – Sabes que eres mi hermana preferida.
-Soy la única que tienes – Respondió Ginny con una sonrisa débil que Bill no pudo ver.
-Bien. Y también sabes que soy tu hermano favorito
-Es mentira, ese es Charlie
¿Charlie? No creo que haya sido él quien te defendió cuando Fred y George te corrían con las varitas nuevas... ni tampoco fue él quien mintió para que no te culparan por pintar el jardín de rosa fuerte, aún sabiendo que tu habías sido...
-Eso es porque tu me retaste a hacerlo
-Y tampoco fue Charlie quien te leía todas las noches un cuento Muggle para que durmieras tranquila – La puerta se abrió y Bill se golpeó la espalda con el suelo – Auch. Podrías avisar que ibas a hacer eso.
-Si lo hubiera hecho no hubiera tenido ninguna gracias ¿no crees? – Ginny sonrió débilmente
-Así me gusta ver a mi hermanita... – Bill entró y se sentó en la cama y Ginny lo imitó. ¿Se puede saber que es específicamente lo que te tiene así? Es decir...
-Draco no era solo mi amigo Bill. Estábamos... saliendo, por así decirlo.
¿Saliendo¿Una Weasley y un Malfoy?
-Si ¿Tienes algún problema con eso?
-No, solo que... es raro. La diferencia entre las familias y todo eso.
-Pues Draco no era así. Era muy distinto a como todos lo veían y conmigo se abrió sin problemas y me mostró su alma... él de verdad no era lo que todos decían que era.
-Estabas enamorada de él ¿verdad?
-Estoy enamorada de él... Draco era, es... mi otra mitad
-Mira. Yo no conocí a este niño... Aunque escuché los rumores. Pero si este muchacho te amó como tu lo haces, no creo que quiera que estés así. Es más creo que hubiera preferido que siguieras con tu vida en lugar de estar desperdiciándola.
-Pero es tan difícil. Él era parte de mi vida y yo... yo sin él no puedo.
-Pero nos tienes a todos nosotros. Tu familia, que te apoya y tus amigos incondicionales...
¿De veras crees que Draco hubiera querido eso?
-Yo lo hubiera querido de haber sido él. – Ginny abrazó a su hermano. Era una persona de las que siempre se podía esperar un acto así. Siempre dispuesto a ayudar a los demás, pero lo especial de él era que lograba hacer que los demás se sintieran mejor.
-Gracias hermano. De verdad sabes como hacer para que uno se sienta mejor.
-Si, lo sé. ¿no soy genial? – Ginny le dio un beso en la mejilla a Bill y se puso de pie. Se miró en el espejo e intentó arreglarse lo más posible. Luego se giró y volvió a mirar a su hermano mayor – Estas hermosa princesita...
-Ja, hace tiempo que no me decías así.
-Es que creí que habías crecido, pero veo que aún sigues siendo mi princesita.
-No lo digas por todos lados que conozco cierta francesita que se pondrá muy celosa.
Ginny bajó de su cuarto junto a su hermano y allí estaban todos esperando para ver si había dado resultado que Bill haya ido a hablar con ella. La chica sonrió débilmente, aún le dolía un poco eso de estar sonriendo y que no sea para Draco.
-Lamento que me hayan tenido que ver así... pero les prometo que ya no estaré mas triste – Volvió a intentar sonreír
-Me agrada escuchar eso... – Dijo Dumbledore poniéndose de pie.
Sin saber cómo, David había comenzado a tener un extraño tipo de atracción con Ginny. Le encantaba verla entrenar, caminar por los pasillos. Se había alegrado cuando vio que había recuperado la sonrisa, porque aunque él no sabía porque estaba así de triste, sabía que ella no era de esa forma.
Una tarde, luego del almuerzo, Ginny se dirigió al despacho de Dumbledore, puesto que necesitaba hablar con él respecto a algunas cosas. Golpeó la puerta y entró luego de escuchar el permiso. Allí, sentado frente a Dumbledore estaba David Malfoy, con una sonrisa en el rostro.
-Lo siento Albus, vengo en otro momento. – Ginny se disponía a salir.
-No Ginny, quédate que el señor Malfoy ya se iba.
-Si, señorita Weasley. – Le dijo el joven observándola. Lo había hecho tantas veces y cada vez descubría otra cosa sobre ella. Sin embargo esa vez había algo distinto. Hacía tiempo que Ginny le recordaba a otra persona, a una que con solo verla sintió que se le salía el corazón. Y sin saber como recordó esa vez que él le preguntó a la profesora Somers como se encontraba. En ese instante Harry Potter había entrado al aula y la había llamado de una forma distinta, familiar... como lo había hecho recientemente el director. "Ginny" ese había sido el apodo que utilizó. Entonces todas las fichas le cayeron de una vez. Cuando la profesora Somers "se fue" Virginia Weasley había aparecido luego de estar tres años en coma...
-No te preocupes David, Albus luego platicamos... – Ginny se dio la vuelta para retirarse pues había visto en el chico el mismo gesto que hacía Draco cuando quería saber algo que le estaba dando vueltas por la cabeza
-Profesor Dumbledore. ¿Puedo hacerle una pregunta? – Ginny estaba ya abriendo la puerta para irse cuando escuchó eso. ¿qué pasó con la profesora Somers? – Ginny se quedó dura. ¿cómo era posible que ese chico haya descubierto algo de esa magnitud que ningún otro había hecho ni siquiera por descarte? Ginny miró al director que la miraba a los ojos, tratando de encontrar la respuesta en ellos y Ginny pensó que debía decírselo y con algo de confusión la chica vio que Dumbledore asentía
-Pues verás... – Ginny cerró la puerta tras sí y se dirigió a su cuarto. No quería estar presente cuando el director se lo dijera
¿Por qué quiero que se lo diga? De todos modos, ya es algo del pasado ¿no? No creo que sea problema alguno. Voldemort de seguro ya se habrá resignado a buscarme en esos tres años. Pero ahora que he vuelto, no veo porque no pueda decir que aquella identidad era falsa.
¿Sabes que la locura se empieza hablando sola? – Le dijo una voz a sus espaldas. Ella no necesito voltear para saber a quien pertenecía esa voz. Sonrió de verdad por primera vez desde hacía tiempo. Sintió que algo de ella volvía.
-Eso no es de tu incumbencia Slytherin – Le dijo sin dejar de sonreír.
¿Slytherin? Creí que habíamos olvidado eso hace tiempo. – unas manos la tomaron por la cintura y la voltearon.
Lo primero que vio fue un cabello rubio todo despeinado, suelto y largo hasta los hombros. Lo hacían ver mucho más maduro pero con un toque de inocencia. Luego notó sus ojos, claros, un color que pasaba por el celeste hasta llegar a un gris cielo. Era una cabeza más alto que ella y tenía el cuerpo desarrollado como todo un hombre de 19 años. Ginny no aguantó más y lo abrazó, necesitaba estrujar aquel cuerpo contra el de ella en ese deseado abrazo. Tanto tiempo sin verlo la había hecho sentirse sola. ¿Como había sido eso? Apenas se hablaban durante los primeros años de colegio, y cuando lo hacían era simplemente para recibir un insulto o para propinar otro. Pero las cosas cambiaron cuando Ginny cumplió los quince. Sí. Allí las cosas se habían puesto interesantes. Ella no soportaba los odios entre las casas y lo había demostrado más de una vez.
¿qué se supone que haces aquí rufián? –Le dijo separándose de él pero sin soltarle el cuello
¿Así tratas al amor de tu vida? – Ginny arqueó las cejas. Era tan obvio que diría eso que no se aguantó la risa.
-Recuerda el trato que hicimos – Le dijo ella tomándolo del brazo y caminando hacia los terrenos.
-Oh, vamos. No puede ser que recuerdes aún ese trato, hermosa.
-claro que lo recuerdo. Lo recuerdo todo... –Ginny de verdad no podía creer que él estuviera allí. ¿Y como es que estas aquí?
-Me enteré que la grandiosa Ginny Weasley dejó el hospital – Le dijo sarcásticamente.
¿Si¿Cómo te enteraste?
-Tengo mis contactos – Pero luego de decir eso bajó la vista y Ginny lo entendió. – Lo siento Gin.
-No te preocupes...
-Si. Me preocupo. Tu eres muy importante... Lo sé todo.
¿Todo, que todo?
-Todo, me lo dijo.
-Oh. – Ella no sabía que decir. Se sentía culpable al no poder haberle dicho ella en persona. – Lo siento si te lastimé.
-No, no lo hiciste.
¿Así que él te lo dijo?
-Claro. Somos mejores amigos, y estamos del mismo bando ¿no?
-Eso me alegra escuchar... – Ginny bajó la mirada a sus zapatos – Cuando escuché lo de Moscú, creí que tu, que...
¿qué yo estaba allí? – Ginny asintió – Pues ya ves que no... lo desprecio con toda el alma. Sabes que soy hijo de magos pero, Amelaie no lo es, y los mató. Mató a sus padres por ser sangre sucia.
-Lo siento... pero ¿ella está bien?
-Si. Estaba conmigo cuando pasó... su pequeño hermano se salvó también. Me estoy haciendo cargo de ellos.
¿Tu solo?
-Pues sí. Cuando mis padres se enteraron que no quería ser mortífago pues, me echaron de la casa, pero tengo suficiente dinero para vivir yo y mis hijos, hasta mis nietos
-Me alegro que estén bien, en especial tú, Blaise.
-Estoy mal por Draco. ¿sabes? Era buena gente.
-Si. Lo sé. – Ginny abrazó nuevamente a ese chico. De vedad necesitaba estar con él, era el único que podía hablar sobre Draco con ella. Ya que él era su mejor amigo.
No tardó mucho para que la noticia sobre Ginebra Somers se difundiera por todo el colegio llegando a los ejemplares del Profeta. Ella ya no estaba preocupada sobre eso... sino todo lo contrario, se reía al pensar en la cara que pondría Voldemort al saber que ella no había estado en coma casi al borde de la muerte... pero luego pensó en Draco. Su padre había aceptado que estudiara sanación por el simple hecho de que Ginny Weasley estaba en San Mungo y que así la tendrían controlada y sabrían si despertaba... sería un problema, pero Draco ya no estaba con ella, y aunque Lucius Malfoy y todos los malditos mortífagos fueran tras ella, Ginny sabría como defenderse, no por nada era aprendiz de Dumbledore.
Tanto ella como Harry eran los únicos aprendices que Dumbledore tenía. Antes que ellos fue la mismísima Minerva McGonagall pero eso había sido hacía mucho tiempo. Mucho antes que Tom Riddle estuviera en el colegio. Y Albus se sentía satisfecho de tener nuevamente a dos aprendices tan buenos como ellos dos.
El tiempo continuaba su curso, y el invierno dio lugar a la primavera. Ya casi estaban finalizando los cursos. Una mañana de Abril, Dumbledore mandó llamar a Ginny a su despacho. Al llegar, ella se encontró con una gran sorpresa. La mismísima Narcisa Malfoy estaba allí sentada frente a Dumbledore y se volteó al verla llegar.
Era una mujer de cabellos rubios y ojos celestes. Se notaba que era alta y delgada y carecía de esa expresión que Ginny había visto en su tercer año, en el mundial de Quidditch. La mujer y el director se pusieron de pie cuando ella entró.
-Lo siento Albus, no sabía que estabas ocupado... si quieres vuelvo mas tarde
-No hará falta Ginny. Quiero presentarte a...
-Narcisa Black - Dijo la mujer tendiéndole la mano. Ginny se sorprendió, había pensado que diría Narcisa "Malfoy" pero no. Dio su nombre de soltera. – Soy la madre de Draco..
-Si, señora lo sé. Un placer conocerla. – Ginny intentó sonreír. Y al parecer había logrado pronunciar una mueca adecuada ya que la señora sonrió débilmente y se volvió a sentar. – Albus... de verás... no tengo problemas en esperar, de segur tienes que hablar con la señora, Black. – Dijo difícilmente. La única señora Black que conocía era Samantha que se convirtió en Black luego de casarse con Sirius.
-En realidad Ginny te he llamado porque la señora Black, quiere hablar contigo.
-Perdón que sea tan descortés, pero ¿qué es lo que necesita hablar conmigo señora?
-Sobre Draco – Eso la hizo helarse la piel. Hacía mucho que no hablaba de Draco, con nadie... y le estaba haciendo bien. Pero ahora venía esta mujer, su madre, queriendo hablar de Draco. ¿acaso no tenía dolor al escuchar su nombre?
-Creo que mejor me retiro... no duden en pedir algo a mis elfos si necesitan
-Gracias Dumbledore – Dijo la adulta. Acto seguido Albus Dumbledore le ofreció su asiento a Ginny. Y se retiró.
Pasaron varios minutos sin decir nada. La mujer retorcía un pañuelo en sus manos y Ginny jugaba con los apoyabrazos del sillón mullido de Dumbledore. "ahora entiendo porque nunca sale de aquí, esto es muy cómodo... vamos Ginny concéntrate" pensaba.
-Virginia... ¿Verdad? – Ginny asintió. – Creo que debemos platicar sobre mi hijo… siendo tu, bueno... tan cercana a él. – Ginny no dijo nada. Solo la observaba. En realidad no veía el punto de esta conversación. – Hace unos meses... el padre de Draco, se enfrentó contra algunos aurores de la India.. la verdad no sé si decir, que fue desafortunado o no, pero el caso es que.. Lucius Malfoy murió, en batalla. – Eso era algo que Ginny no hubiera esperado nunca escuchar de esos labios.
-Ya veo. – Ginny no sabía que decir... – le diría que lo siento... pero en verdad no lo hago.
-Sé muy bien que es así... y yo tampoco lo hago... – Ginny cada vez estaba más sorprendida. No se esperaba que esa mujer tuviera tanta confianza con ella. Después de todo ella era Weasley y Narcisa una amante de los sangre pura. – pero este no es le punto de la conversación. El tema es que, cuando Lucius murió, antes de fin de año. Draco vino a verme. Ese enfrentamiento se mantuvo en secreto, hasta ahora. Puesto que no se quería que se supiera quienes habían muerto en esa batalla ya que muchos eran personas de renombre... el caso es que, yo estuve mucho tiempo bajo una maldición imperdonable, Cortesía de Lucius Malfoy. El Imperio es una maldición muy fuerte para alguien que esta débil. Y yo lo estaba.
¿puedo pregustar desde hacía cuanto tiempo...? – Ginny dijo muy tímida y no terminó la pregunta ya que Narcisa había bajado la cabeza
-Más de cinco años.
-Lo lamento.
-No importa eso ahora. Cuando pude finalmente salir de esa maldición, quedé muy débil y me tuvieron que internar en San Mungo, bajo otra identidad. No podía abrir los ojos, pero estaba conciente de lo que sucedía a mi alrededor. Sentía como el médico me hacía tomar mis pócimas y cuando me hablaban. Pero en especial, una visita me hizo comenzar a querer volver. Draco había ido a visitarme una vez, y desde ese día venía todos los días. – Ginny se sintió mal. Hablar de Draco aún le producía nostalgia. – él me platicaba, creyendo que yo podría oírlo y no se equivocaba. Escuchaba todas y cada una de las palabras que él me decía y sentía que llegaban a mi y me hacían fuerte a cada segundo. Pero lo que me llamó la atención fue lo que me contaba... me hablaba de cierta muchacha que lo traía loco. – Ginny se ruborizó. – al poco tiempo comencé a despertar por completo, pero Draco no dejó de visitarme. Y siguío contando todo lo que había hecho desde que había caído en ese maldito estado.
Flash backDraco estaba sentado en la silla junto a la cama donde yacía Narcisa Malfoy. Era una habitación privada y nadie podía molestarlos. Draco sonreía y la mujer estaba feliz de verlo tan contento, tan vivo. Ella a penas podía hablar. Su cuerpo aún lo tenía adormecido pero no le interesaba. Con solo poder hablar con Draco la hacía feliz.
-Draco, hijo ¿Dime quien te está haciendo tan feliz?
-Madre, estoy más que contento. Ella es todo lo que hubiera deseado y todo lo que te encantaría tener como nuera. – él sonrió.
¿Lo que me encantaría tener como nuera?
-Pues sí. Ella es perfecta. Es la mujer perfecta para un Malfoy.
¿Y cual es esa perfección?
-Es bonita, elegante, inteligente, distinguida, de buena familia – Draco hizo una pausa al escucharse decir eso "Los Weasley buena familia? Claro que lo son, si han criado a una mujer como Ginny deben de serlo." – Es divertida y muy poderosa... pero en especial, es de sangre limpia.
-Hay Draco... eso ya no debe de importar. Si es todo lo que me has dicho, no es necesario que sea de familia de sangre pura... pero vamos. Dime su nombre.
-Hay Madre. Cuando sepas su nombre volverás a un estado de coma... – Reía Draco
-Niño, no seas tan dramático y dime.
-Se llama Virginia
-Es un bonito nombre... pero no creo que se llame solo así.
-No es verdad... tiene un apellido...
¿Y cual es? No puedes hacerle esto a tu madre Draco.
-Se llama Weasley. Virginia Weasley.
¿Es Weasley?
-Si madre. La menor de los siete hermanos.
-No se que decirte...
-Pues no digas nada... – Draco se sintió mal. – Tu la habías aceptado antes de saber su nombre pero ahora no saber como reaccionar. Creo que la felicidad de tu hijo está con quien él la elija.
-No estoy en desacuerdo contigo... solo que me sorprendí y...
-Solo debes conocerla.. y veras que te encantará es perfecta para mí. Es la única que ha podido dominar mi carácter madre.
-Pues si así es, deberíamos hacerle un monumento, porque ni siquiera de pequeño yo podía hacerlo.
-Prométeme que la conocerás.
-Bien. Te lo prometo.
Fin del Flash backGinny no sabía qué decir. Al parecer, Draco había hablado de ella con su madre y ella no sabía que decir. Aún estaba boquiabierta cuando escuchó nuevamente la voz de la mujer.
-Como ves, es venido a cumplir mi promesa...Necesito que vengas conmigo...
¿cómo?
-Es que, hay algo que quiero que veas. – Acto seguido se puso y Ginny la imitó, observando sus finos ropajes y elegante andar. – Te pido disculpas que camine lento. Pero verás... es que no me repongo aún demasiado. Hace poco que he podido salir de la casa y no me permiten estar sola mucho tiempo.
¿La acompaña alguien?
-Pues sí... pero eso no es un tema a tratar. – Dijo algo seria. – Sabes llegaríamos más rápido si fuéramos con los polvos, pero me agradaría ir deforma Muggle. ¿Te molesta?
-Para nada. ¿Es muy lejos?
-No. Podríamos pedir¿cómo se llaman esos aparatos que utilizan para moverse?
-Automóviles
-Si esos... debemos pedir uno...
-no se preocupe. Yo tengo uno.
¿De veras?
-Si. Está en la estación Kings Cross. Lo dejaron allí hace tiempo. No hubiera podido venir con él hasta Hogwarts.
-Entonces tendremos que tomar el expreso.
-No hay problema... ¿Donde es que vamos?
-Ya lo verás...
Viajaron en silencio durante todo el viaje en el tren. Hasta que, cuando finalmente se subieron al carro de Ginny, estacionado en uno de los lugares de la estación muggle la mujer comenzó a platicar nuevamente.
¿por qué no preguntas?
¿Qué debo preguntar señora?
¿Es que no quieres saber porque estuve bajo el efecto del Imperio?
-Es que, en realidad me lo imagino.
¿De veras?
-Pues sí. Usted me dijo que fue hacía unos cinco años... eso fue cuando Usted y... – Pero Ginny hizo silencio. No debía haber abierto la boca de esa forma. Draco le había pedid oque no dijera nada.
¿Cuándo yo y... qué?
-Draco me contó lo que le sucedió... respecto a la cicatriz de su espalda – Narcisa estaba sorprendida, nunca pensó que Draco fuera a contar eso alguna vez. – Hace un tiempo, Albus, nos reunió, a un grupo de alumnos y otros que ya no eran del colegio, para poder entrenarnos.. entre ellos estábamos Draco y yo. Y que gracias al Cáliz del Fuego terminamos compartiendo la misma sala común. Allí fue que nos empezamos a conoces mucho más...
-Y él te contó – Ginny asintió¿todo?
-Pues sí...
-Te contó entonces que yo estaba enamorada de su padrino – Ginny volvió a asentir y la mujer sonrió de lado – Ese sinvergüenza nunca me dijo que te lo había contado
-Le pido perdón si...
-No es problema... vamos a Malcom Ville
¿Malcom ville?
-Si. ¿sabes llegar hasta allí?
-Si. Está a medio camino de la casa de mis padres.
-Ya veo... entonces, me dijiste que sabías que Severus y yo,
-Si. – Dijo apenada Ginny.
-Es por eso que Lucius me controlaba con un Imperio y a Severus con castigar a Draco si se acercaba a mi.
-Maldito... Lo siento
-No. Yo pienso lo mismo sobre él... toma la calle principal. Pues me alegra que sepas
¿Se alegra?
-Sí. Verás Draco no confía en nadie... bueno en casi nadie puedo ver.
-También está Blaise
-Si, pero él y Draco eran amigos desde antes de nacer.
¿Cómo es eso?
-La madre de Blaise y Lucius eran primos segundo de los mas lejanos... como tu padre y yo... frena aquí.
Ginny intentó entender porque habían parado en medio de una de las calles residenciales de Malcom Ville. Las casas eran variadas pero muy hermosas y grandes. Vio como la mujer bajó del carro y se dirigió a una de las casas más imponentes de la calle. Era una entrada de madera oscura, una puerta doble con picaporte de oro.
Narcisa Black se acercó a la puerta y logró abrirla con un movimiento de varita. Ginny nunca hubiera imaginado que detrás de esos muros de ladrillos cubiertos por una enredadera tan verde y llena de vida, se escondiera el lugar que había en ella.
Una casa de tres pisos, de forma de rectángulo perfecto. Las paredes eran blancas, que hacían un contraste casi perfecto con el alto y negro techo de tejas. Las ventanas del piso inferior eran altas y dobles, permitiendo que al abrirlas uno pudiera salir al gran terreno que la rodeaba. El jardín era inmenso... tenía al fondo una gran arboleda de sauces llorones y en uno de los costados, un pequeño arrollo con un puente de madera sobre él con un pequeño techo adornado con enredaderas llenas de flores amarillas y blancas. Cerca de la entrada trasera de la casa había un pequeño jardín cercado con rosas de todos los colores.
-Señora este lugar es bellísimo
-Lo sé. Pero ven. Entra.
Al entrar por la puerta principal, que tenía unos escalones de mármol antes, y un par de columnas blancas, se encontraron con una casa al mejor estilo del siglo XIX. Tapices, divanes, mesas de vidrio y todos aquellos muebles y decoraciones propios de ese siglo tan hermoso.
Ginny se detuvo en la chimenea, sobre ella, en la pared había un cuadro tapado con una tela azul oscura, que resaltaba con todo lo demás debido a oscuro color.
-Ven. No te fijes en eso aún. Quiero mostrarte algo en el primer piso.
Al pasar el salón de entrada luego de una gran arcada había unas escaleras dobles. Ambas empezaban en lados opuesto de la sala y terminaban en unión en el primer piso que tenía un par de cortinas rojas que llevaban al pasillo del piso hacia las habitaciones.
-El lado derecho es para la gente que vive en la casa... el izquierdo es para las visitas o huéspedes. Pero nosotras vamos a la parte derecha del piso... – Narcisa la llevó hasta la última habitación. La última puerta era la que se veía al final del pasillo. A diferencia de las otras puertas, esta era doble de color blanca... – Vamos niña, entra ya. – La incito la mujer. Ginny abrió la puerta y se encontró con una gran sorpresa. Una cama adoselada más grande de lo normal. Estaba situada sobre un pequeño pedestal, todo el piso alfombrado de color crema... el ventanal, muy parecido a los de la planta baja estaba cortinados con bellas telas color crema transparentes y otra más oscura de color rojo muy opaco y pesado. Los muebles eran de madera de roble y hacían un muy buen juego con el color claro de la alfombra y las cortinas. Tenía una mesa de noche a cada lado de la cama, con una lámpara a aceite... y un tocador de lo más hermoso y elaborado...
-Este es un cuarto de ensueño... – Dijo Ginny sentándose en el tocado y viéndose en el espejo.
-Espera, que hay más.
¿Mas?
-Quiero que entres pro esa puerta – Le dijo señalando una puerta que Ginny no había visto nunca.
¿qué hay allí?
-Ya lo veras...
Ginny hizo caso a la mujer y atravesó la puerta... si el cuarto anterior la había sorprendido este casi la hace caer al suelo. Era un cuarto bastante más chico que el anterior. Pero era mucho más delicado. Las paredes eran blancas y tenían una pequeña guarda en la parte superior de la pared, con globos y osos de peluche. Una pequeña cómoda de madera blanca de cajones. Y una cuna del mismo color muy pequeña pero hermosa. Las cortinas eran también de un delicado color crema pero carecían de esa pesada cortina que la otra habitación poseía.
La chica miró a Narcisa y la mujer le sonrió. Luego de mostrarle el resto de la casa ambas se sentaron donde estaba la chimenea y el retrato cubierto por el manto azul.
¿Y que me dices de la casa?
-Que me gustaría saber de quien es.. .tiene un excelente gusto.
¿Verdad que sí?
-Pero nadie la está habitando ¿No?
-No. Se suponía que sería habitada para estas fechas... pero no pudo ser.
¿Quién iba a habitarla?
-Una joven pareja.. – Dijo la mujer mirando al retrato cubierto. ¿Quieres ver la pintura?
-Por favor... me llamó la atención cuando entré.
-Si. Lo noté. – Narcisa se puso de pie y destapó la pintura con mucho cuidado... Ginny no podía creer lo que estaba viendo... era algo increíble, imposible...
¿Es verdad esto?
-Si – Respondió simplemente la mujer observando el cuadro con detenimiento.
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LadyVega bueno, primero que nada te agradezco el review y espero que no hagas huelga... ya verás que todo está fríamente calculado... jajajaja solo espera y sigue leyendo que las cosas estoy segura que se arreglarán de una forma u otra... un beso grande y no dejes de leer y de hacerme saber que opinas.
Princess Terry creo son muchas las preguntas que me has hecho, y no estoy segura de poder responderlas ahorita. Me agrada que te guste el fic, y espero que este reivew no se el ultimo. Un saludo
Luthien gracias por leer el fic, me alegro mucho que te guste... las cosas se van a ir aclarando a su tiempo... por lo que solo queda esperar... un beso grande y espero tu siguiente review
Cata los papeles de Gino y Giselle aún no se han acabado. Creo que aparecerán más adelante así que aún hay tiempo para que Gino se le declare a Ginny ¿no? Por otro lado Draco, ese es un caso aparte... hay sorpresas MUCHAS sorpresas jajajajaja y espero que no me mates aún porque te vas a tener que quedar con la gran duda de saber que asó "de verdad" con Draco jajaja... y para compensarte, te he traído a Bill para que te sientas un poquito mejor, pero no creo que dure mucho un saludo y un beso grande.
Phoebe las sorpresas son sorpresas y si se cuentan dejan de serlo jaja... por lo tanto, no te puedo decir mucho acerca de Draco... lo que si puedo decirte es que David SI se le va a declarar a Ginny... pero aún no se cuando valla a suceder. Un saludo y continua leyendo
Sthefany Weasley ha decir verdad Draco SI es el amor verdadero de Ginny, y es que es el único debido al hechizo que ella hizo... por lo que, lo único que puedo decir es que Ginny está con Draco con nadie jajajaja (ahora la duda jaja) un beso grande
Lil Sonis ya se verá que sucede con Draco, por ahora Ginny está tratando de superar la perdida... pronto las cosas van a cambiar.. sigue leyendo y veras, un saludo y un beso grande
SIIIIIIII 102 REVIEWS NO PUEDO CREER QUE HAYA LLEGADO A LOS 100 ESTOY RE CONTENT JAJAJAJA
DE TODOS MODOS NO OLVIDEN DEJAR ESOS REVIEWS TAN LINDO A LOS CUALES ME ESTOY VOLVIENDO ADICTA JAJAJ (ESTOY MAS QUE PIRADA)
UN BESO A TODOS Y MUCHAS GRACIAS POR TODO... NO DEJEN DE LEER Y DECIRME QUE PIENSAN
IVITA BLACK
