21. Un nuevo viaje

A penas entró buscó dónde acomodar el famoso regalo de Lavender, pero no se encontró con ningún estante, más bien con Ginny observando la ventana con la mirada perdida por lo qué carraspeó para hacerse notar.

-¿Qué haces aquí?- La voz de Ginny fue casi un gruñido.

-Hermione me envió a dejar esto.- Harry señaló el regalo en la mesa más cercana a él.- ¿Podemos hablar?

-¿Acerca de qué?- Ginny regresó su mirada al paisaje de la ventana.

-No lo sé, ¿puede ser del beso que compartimos hace poco,- Harry habló con tono irónico.- de tu noviazgo súbito con William, o de nosotros y lo qué sentimos?

-No está en mis planes cruzar palabra contigo en lo qué resta de esta fiesta.- Ginny contestó fría e indiferente. Después de dar un último vistazo a la ventana se avecinó a la puerta.- ¿Podrías abrirme?

-¿Qué?- Harry fue hasta la puerta para darse cuenta de qué estaba hechizada La mirada de enojo de Ginny vino después.- No me mires así que yo no hice esto.

Ginny golpeó leventemente el piso enojada.- Jessica…

-¿Jessica qué?- Harry sacó la varita y apuntó a la puerta.

-Jessica nos encerró. Estoy segura.- Ginny resopló.- No lo intentes, no podrás abrir. Es muy buena con esos hechizos.

-¿Por qué nos encerraría?- Harry se giró hasta tenerla frente a frente.

-Quiere qué hablemos.- Ginny rodó los ojos.-Pero te repito que no lo haré.

-Perfecto.- Harry se cruzó de brazos.- No hablemos de nosotros, hablemos del trabajo.

Ginny hizo una mueca de disgustó, tampoco quería hablar del trabajo.

-Tampoco me apetece.- Ginny se quedó en la ventana con una mueca de nerviosismo y enojo en la cara.- ¿Podemos quedarnos callados?

-No.- Harry se le acercó por la espalda.- ¿Puedo preguntarte algo?

-Ya lo estás haciendo.- Ginny se aferró a el marco de la ventana. Harry tras ella la ponía nerviosa y hormonal de cierta manera, la clase de sensaciones adolescentes prohibidas qué se disfrutan por el frenesí del momento.

-¿Por qué te niegas qué aún hay algo…- Harry recorrió suavemente su hombro von la punta de la nariz y entrelazo su mano con la de ella.- entre nosotros?

-Porque no puede haber nada entre nosotros.- Ginny trató de moverse pero su cuerpo se lo impidió.- Tú tienes a Naomi y yo a Will y…

-Sabes perfectamente que no sientes nada por él.- Harry subió su nariz con una línea imaginaria recorriendo todo su cuello hasta llegar a su mejilla.

-Deja de hacer eso.- Ginny más qué exigirlo lo suplicó con la respiración irregular.

-¿A qué William no te pone tan nerviosa?- Harry preguntó con sorna besando suavemente su oreja.

-¿Por qué actúas así?- Preguntó Ginny tratando de hacerse la fuerte.- La seducción siempre fue lo mío no lo tuyo.

-Tú sabes que eso no es del todo cierto.- Harry la abrazó fuertemente por la cintura.- Planeó terminar con Naomi.

Ginny se quedó helada por la última frase. Sus planes se iban alejando cada vez más y más.- No deberías de hacer eso,- Ginny pasó saliva.- Yo no pienso dejar a William.

-¿Estás segura?- Harry la abrazó aun más fuerte.- Porque tengo otros planes…

-Se supone qué ya no sientes nada por mí y que nuestra relación es estrictamente laboral y qué…

Harry rió un poco y la giró para encontrarse con sus ojos.-Se suponía que la hermana de mi mejor amigo no podía gustarme, y menos enamorarme de ella.- Ginny trató de alejarse pero Harry no se la dejo fácil.-Y se supone qué separarnos fue mejor, pero yo no le encuentro, por más que busqué, la parte buena a toda está situación.

Ginny lo observó a los ojos por varios minutos y después tras una leve caricia a su mejilla se alejó.- Prefiero hablar del trabajo.

-Ginny…- Harry la tomó por el brazo antes de qué se alejara.- No voy a perderte de nuevo.

-Harry, no puede ser…esto. Lo que sea que estés sintiendo…simplemente es, imposible.- Ginny bajo la mirada al piso. Y tras una pausa bastante incomoda logro volver a hablar.- ¿Qué hay de nuevo con el caso de Alana?

-Deberías ver esto.- Harry se quitó la túnica de encima y extrajo una carta antes de aventarla al sillón. Después de esto, le entrego el sobre a Ginny.

-¿De qué se trata?- Ginny aceptó y comenzó a abrirlo.

-Será mejor que tú lo veas.- Harry se sentó en un sillón vacío y se dedicó a observar las muecas qué hacía conforme leía las líneas.

-¡No iré contigo y Morrinson a otro país! – Ginny le gritó como si estuviera en sus manos, o tuviera algo qué ver.

-Háblalo con tu jefe, pero tú te encargaste del caso desde el principio. Conoces todo a la perfección.- Harry le sonrió de lado, casi burlándose de la mala suerte de su testarudez.- Lo tienes difícil.

-Esto es injusto.- Ginny se cruzó de brazos y volvió a leer la carta, esperando qué fuera mentira.

* * *

Al día siguiente Ginny estaba de mal humor, especialmente con Jessica.

Además de qué era el día en el qué Alana se iba de San Mungo; y ella debía acompañarla gracias a su jefe y su rotundo: NO.

-Buenos días.- Jessica simplemente sonreía y se hacía la desentendida del asunto.- Tengo noticias de Alana. Y opinó que William es bastante molesto preguntando por ti todo el tiempo.

Ginny rodó los ojos, de verdad qué estaba a punto de explotar.- ¿Qué sucede con ella?

-Por una razón, extraña y desconocida, para William y para mí,- Jessica hizo una pausa hasta que tuvo toda la atención de Ginny concentrada en lo qué le estaba diciendo.- Alana tiene un crecimiento del bebé de ocho meses, una semana y tres días. Cuándo según el informe debería de tener un crecimiento d…

-¿El bebé creció mágicamente? ¿Está bien?- Ginny y su sobreprotección a los bebés.- ¿Cuándo sucedió?

Jessica ni se molestó en contestar porque Ginny ya se dirigía al cuarto de Alana, con el paso apresurado. Tampoco se molesto en seguirla porqué estaba segura de qué ella tendría todo el embarazo de Alana bajo control, y porque no quería irritarla más. Ella impediría qué viera a William, ese era su nueva misión últimamente, encargada por Hermione.

Ginny subió con la varita y algunos frascos de pociones en su bata. Dobló en un esquina, casi choca con un Sanador, se encontró a una niña con una herida extraña en el hombro y finalmente llegó al cuarto de Alana.- Buenos días.

-Hola, Sanadora Weasley.- Alana movió ligeramente la cabeza y apartó el periódico qué leía.- ¿Usted sabe qué me paso?- La joven señalo el crecido vientre bajo su pecho.

-Lo averiguaré, pueden ser varias razones,- Ginny sacó su varita.- pero antes debo de asegurarme de qué el bebé este bien.

Alana se quedó quieta durante la revisión y trato de responder lo más explícitamente a cada una de las preguntas realizadas por Ginny. Una vez qué el silencio inundó la habitación simplemente se escuchó la respiración precipitada de ambas. Ginny dejó la varita a un lado, para anunciar con una sonrisa.- Todo está en orden. Ambas están en perfecto estado.

Ante la noticia Alana suspiró con tristeza.- Por ahora.

-¿Por qué lo dices?- Ginny la observó con curiosidad, la respuesta no fue lo qué digamos, muy maternal.

-Porqué cuando estemos en Dublín van a juzgarme y a querer matarlo.- Alana sobó su vientre con cariño.

-El rey no permitiría qué matarán a su heredero.- Comentó Ginny.

-Su heredero ya fue nombrado, hace tres años. Es el hijo de mi hermano y se llama Frederick Theodore- Explico Alana.- Soy la hija menor de los Willoughby, no tiene posibilidad al trono.

Ginny asintió, aunque eso se le hacía medieval.- Igual no comprendo qué interés tendría en matar a su nieto.

-Es un nieto,- Alana agachó la cabeza y bajo el tono de voz.- bastardo.

-Oh.- Ginny no supo que decir.- pero…

-El padre de mi bebé, David Schipper, era un simple aldeano, sin títulos o mucho dinero.- Alana comenzó a desahogarse y Ginny la escuchó atentamente.-Cuando mi padre se dio cuenta de qué sentía algo por él, simplemente me comprometió con Isaac Montgmery. Isaac es un hombre tan seco y frío, estoy segura de qué el me hizo esto, se puso como loco cuándo supo de mi embarazo…

-Alana, estarás bien.- Ginny tomó suavemente su mano.

-No lo estaré.- Alana dejó caer un sollozo.- David murió hace una semana, y si Isaac habla, matarán a mi bebé por orden del parlamento.

-Tranquila.- Ginny no pudo más que abrazarla. Nunca comprendió las monarquías, son tan…irracionales con sus reglas de hace siglos.

-¿Podrías hacer qué mi bebé naciera aquí? ¿Qué tuviera la nacionalidad inglesa?- Alana la miró con esperanza.

-¿Eso quieres? ¿Protegerlo?- Ginny sonrió y Alana asintió.- Eso explica tu adelanto y el crecimiento radical, es simple magia antigua de protección, se manifiesta de las formas más extrañas. Pero me temo qué tu traslado no está en mis manos. Por ahora solo debes cuidar tu salud, alimentarte bien y descansar.

* * *

Ginny estaba fascinada con todo cuánto veía, tenía mucho de no viajar en tren, por lo qué ignorar a Harry y a Julie durante todo el trayecto había sido bastante fácil, simplemente se pegaba a la ventana y les daba la espalda.

Llegando tendría trabajo, y a pesar de convivir con el par de aurores no se le hacía pesado. La historia de Alana la intrigaba y la enojaba, así qué ella iba a acompañarla y a cuidarla hasta qué su bebé llegará al mundo.

El viaje en tren fue silencioso para ella pero no para Harry y Julie, quiénes se la pasaban entre fotos, pergaminos y deducciones.

Iban tan intrigados qué, de no ser por las miradas qué a veces sentía por parte de Harry, ella se sentiría una total desconocida. Julie era bastante buena ignorándola, y Harry de vez en cuando le preguntaba si se encontraba bien; aunque estaba un poco seco después de la última vez qué habló con él.

La noche los sorprendió antes de llegar.

Julie harta de el silencio incómodo entre los tres habló.- Iré a cambiarme, habrá una cena de gala.-Más silencio.-Deberían de hacer lo mismo.

Harry asintió y Ginny se fue inmediatamente con Alana para darle las pociones correspondientes y algunos hechizos para qué entrará por su cuenta al castillo. Después se cambiaría.

A penas entró a dónde Alana estaba casi se cae de la impresión, la joven delgada y ojerosa de San Mungo había sido reemplazada por una princesa en toda la extensión de la palabra: Su piel no estaba tan pálida y un color rosado se extendía en sus mejillas, mientras qué sus chinos castaños y revueltos estaban en un majestuoso peinado y finalmente, su cuerpo era enfundado por un vestido largo color salmón, con una cinta por encima de su vientre y el resto en una caída suave y elegante hasta los talones.

Alana sonrió cuando la vio.- No debías de venir, pero gracias por hacerlo.

-Es un gusto.- Ginny sonrió de lado algo nerviosa.

-Hazme el favor de tratarme igual.- Alana pidió y tras una pausa agregó.- Odio las formalidades innecesarias.

-Entonces te trataré igual.-Contestó Ginny como si nada.-Comenzando por las pociones y los hechizos.

Alana sonrió y torció un poco los labios pero se sentó con obediencia. -¿Después me dejarás ayudarte a arreglarte?- Alana pidió sonriente.- Eso de llegar en bata blanca no es muy agradable.

Ginny rió ante el comentario y asintió.

* * *

Dentro del castillo había toda una corte esperando a la pequeña princesa, la prensa había sido inevitable, y el Rey se mantenía al margen de la situación con bastante elegancia y un poco de ansiedad.

¿Quiénes estaban presentes? Iban desde trabajadores del palacio, simples plebeyos hasta altos miembros de la realeza irlandesa.

Pero simplemente presentaremos a los involucrados directos en el crimen, sospechosos culpables y probables portadores de pistas.

Quién los clasificó así fue Harry, quién se bajo del tren a empujones por parte de Julie, ya qué a penas frenó el tren Ginny desapareció y el consideraba importante esperarla, Julie por el contrario lo consideraba algo masoquista debido al trato seco qué había tenido durante el viaje.

Cuando entraron, los flashes los acosaron, y el Rey se acercó a darles la bienvenida.

-Alana llegará en un momento.- Explicó Julie.

Harry simplemente saludó y se dedicó a observar a los presentes; trató de ignorar los murmullos y algunas miradas indecentes a su persona por parte de las cortesanas.

El Rey Richard, era intimidante y conservador a juzgar por las condiciones medievales del castillo. Un hombre grande y de facciones algo toscas, con un cuerpo corpulento y gran porte.

Harry estaba seguro de qué no se podía fiar al cien por ciento de él, ya qué según había sabido fue acusado de mandar a matar a su cuarta esposa e inventar la muerte de las otras tres. ¿Por qué no haría eso con su hija menor?

-Seguramente todo quedará impune.- Aclaró Julie cuando nadie escuchaba.- El Rey no quiere escándalos.

-¿Quién crees qué pudo ser?- Preguntó Harry.

-No necesariamente debe de estar aquí.- Dijo Julie.

-No seas incrédula. Alguien de aquí ejecutó la orden, Jules.- Harry habló en voz baja.

-Hija…- Los dos se callaron al momento en qué el Rey habló. Después se giraron hacia el lugar dónde todo el mundo tenía la mirada enfocada.

Julie enarcó una ceja.- Es difícil creer que es la misma persona.

-Se ve tan…- Harry analizaba las diferentes muecas en los presentes. Nadie era más sospechoso que el siguiente. Pero lo qué hizo que se callará fue Ginny atravesando el umbral, se veía bastante bien en ese vestido color vino, estaba casi seguro que no era de ella, nunca le gustaron los vestidos demasiado ajustados; por lo demás su cabello lacio iba en una coleta de lado algo desarreglada pero elegante, y el maquillaje era suave, casi imperceptible, pero él la conocía a la perfección.

Unos cuantos segundos sus miradas se encontraron y juraría que ella sonrió levemente.

-Elegante.- Julie completó la frase tras una larga pausa esperando que Harry lo hiciera.

* * *

Ginny entró con Alana al salón. Iba bastante segura pero las miradas de curiosidad la hicieron sentir molesta. Buscó a Julie, o a Harry para irse con ellos.

Se encontró con la mirada de Harry y sonrió, cuando se dio cuenta de la traición de su cuerpo cambio la expresión y le sostuvo la mirada unos cuantos segundos más.

Alana fue a saludar a su padre. Fue un saludo bastante seco considerando el hecho de qué no se habían visto en tanto tiempo, al parecer nadie se asombró.

-Pasaremos al comedor.

Ginny esquivó al tumulto de gente y trató de buscar a Harry.

-A mi opinión en la cena no obtendremos nada, todo el mundo fingirá estar feliz porque ha regresado. Será una farsa llena de hipocresía y sonrisas falsas.- Julie y su optimismo iban negando a Harry la posibilidad de nuevas pistas en la cena.

-Siempre se escapa algo debajo de esa máscara Julie…- Harry de nuevo se calló súbitamente.- Hola Ginny.

-Buenas noches.- Ginny sonó bastante fría.

Harry le sonrió levemente y Julie rodó los ojos. ¿Lograrían no ser un par de idiotas enamorados algún día? Julie respondió para sus adentros que no.

* * *

Holaaaaaa :D

Oigan les tengo una noticia: TIENEN UNA SUERTE INNIMAGINABLE.

Admítalo y digalo públicamente ¿quién hizo magia para arruinar mi campamento?

Pues eso…yo creo que ya no iré porque resulta que las tormentas en el bosque están de mal en peor y las cabañas inundadas; y pueden bajar animales y blah blah una serie de catastofres…¿me entienden?

Gosh estoy así de :O jajajaa la buena noticia es que ya no les extrañaré.

AMEEE LOS REVIEWS del capitulo anterior *.* en verdad que son los mejores lectores del mundo. Y los qué no dejaan reviews ¡animense! En verdad me suben la moraaal y me ayudaan tanto a forzaar mi cabeza para darles mas capítulos en menos tiempo (;

Sabeen que los quieroooo(L

XOXO'

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Avance

-Julie yo se qué estás molesta conmigo por todo lo qué ha pasado, y qué no tienes porqué ayudarme pero…

-Harry te quiere, si alguien le va a quitar su felicidad no voy a ser yo.- Julie habló en serio.- No me pidas eso, es mi amigo.

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Cualquier duda, comentario, sugerencia, crítica, incluso que es un asco ya sabeen:

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