Capítulo 21 - Queridísima mamá
"¿Cómo puedes pensar que los crepes de arándano son mejores que los crepes con trocitos de chocolate?"
Kagome dio un mordisco a su desayuno.
"Es verdad"
"¡De ninguna manera!" respondió Inuyasha. "Los de arándanos son demasiado sanos"
"Bueno, quizás necesitas algo un poco más sano," se burló ella.
"¿Qué quiere decir eso? ¿Necesito algo sano? ¿No fuiste tú la que anoche me dijiste que estaba en forma?" Inuyasha sonrió malicioso ante la mirada de sorpresa en la cara de Kagome. "Si, ¡lo recuerdo!" rió Kagome.
"De acuerdo, de acuerdo. Geez…sólo estaba bromeando"
El hanyou extendió su mano debajo de la mesa y la apoyó en la rodilla de su novia.
"No es la clase de burla que más disfruto."
Un rosado sonrojo apareció en las mejillas de Kagome.
"Inuyasha, para"
"¿Qué?" preguntó él, su cara la más pura expresión de la inocencia. "No estoy haciendo nada."
Era verdad. Su mano estaba completamente quieta, encima de su rodilla.
"No me importa. Mueve tu mano," siseó ella.
Él se encogió de hombros,
"De acuerdo."
Haciendo lo que se le había dicho, Inuyasha movió su mano de la rodilla de Kagome arriba hacia su muslo y luego de vuelta hacia abajo, cada vez yendo un poco más arriba. Él se rió por lo bajo cuando ella atrapó su mano cerrando las piernas juntas. Sus ojos se encontraron y una vez más ella estaba intentando matarle con la mirada.
"¿Qué te crees que estas haciendo?"
"Me dijiste que…" La mirada en sus ojos le dijo que no acabara esa frase al menos que quisiera tener un agarre con ella durante varios meses. Él quitó su mano. "Nada."
"Hmph"
La chica volvió a comer y de vez en cuando echaba un vistazo hacia él a la vez que comían en silencio.
"Oh si," empezó Inuyasha, "¿Qué fue aquel comentario de antes de que vas a dormir en tu cuarto?"
Kagome miró arriba hacia él. ¿No había sido clara? Pensó que lo había sido.
"Como voy a conseguir una puerta nueva hoy puedo dormir en mi cuarto."
Inuyasha hizo un mohín y cruzó sus brazos.
"Quiero que te quedes conmigo"
"Inuyasha," Kagome giró sus ojos, "No es necesario."
"Pero quiero que te quedes"
"¡Pero echo de menos mi cuarto! ¡Echo de menos todas mis cosas de chica!"
Él consideró esto por un momento.
"De acuerdo, entonces iré yo a tu cuarto."
Su cabeza se precipitó hacia arriba y cogió su ojo en su campo visual.
"No lo harás."
"¿Y por qué no?" preguntó él; ahora irritado. "¿Estas intentando esconderme algo zorra?"
Kagome gruñó todo lo mejor que pudo.
"No, y no me llames zorra. Sólo porque quiera dormir en mi propia cama sin ti no significa que esconda algo. Ahora déjalo, ¿vale?"
Inuyasha gruñó por lo bajo.
"Keh"
~*~
"Vale, me llevaré esta," dijo Kagome alegremente.
El empleado sonrió.
"Maravillosa elección. Podemos entregársela el Sábado por la mañana"
Kagome frunció el ceño a esto pero las orejas de Inuyasha se movieron alegremente y una sonrisa se alzó en la esquina de su boca.
"¿Sábado?"
'Eso quiere decir que tiene que quedarse en mi cuarto esta noche'
"El sábado suena bien. Hagamos el papeleo."
Kagome ignoró al odioso demonio perro.
"Señor…" echó un vistazo al nombre de la etiqueta "Ark"
"Oh por favor," interrumpió él, "Llámeme Henry"
"De acuerdo Henry. ¿Hay algún modo de que pueda tenerla entregada para… oh, que le parece esta noche a las 8:30?
Henry asomó una expresión en su rostro.
"No estoy seguro señorita. No repartimos los viernes."
"Pero…"
"Cállate Kagome. Ya oíste al hombre. Firma los papeles y te la mandarán el Sábado ¿de acuerdo?" se interpuso Inuyasha.
Su novia giró la misma vista asesina que había estado usando toda la mañana hacia él. Por ahora él ya estaba acostumbrado a ella y simplemente giró sus ojos.
"Por favor," la miko se giró hacia Henry, "Pagaré $200 extra."
Si hubiera sido un dibujo habrían aparecido gigantes signos de dólares verdes en los ojos de Henry y su mandíbula se habría caído al suelo.
"Bueno, si necesitas tanto la puerta Señorita por supuesto podemos entregársela esta noche."
La mandíbula de Inuyasha cayó abierta y Kagome sonrió abiertamente. "¿Puedo mostrarle algo más?"
"¡No!" protestó Inuyasha.
"¿Podría ver algo bonito de la zona de mesas?"
"Por supuesto. Justo por aquí."
~*~
"¡Quién pasa tres horas en una tienda de muebles Kagome!" gritó Inuyasha.
Ella ignoró el volumen de su cara y actúo como si él estuviera hablando a un nivel normal de voz.
"Nosotros"
"¡Nosotros jodidamente! ¿Por qué? ¿Por qué te encanta torturarme?"
"¿Por qué rompiste mis muebles?" respondió ella engreídamente, mirándole muerta a los ojos.
"Grrr," gruñó él. "¡Lo he explicado miles de veces!"
"Quizás necesite oírlo mil y una veces."
Inuyasha se plantó justo delante de la cara de Kagome.
"No me gustas," gruñó él, hablando lentamente y amenazador.
Kagome soltó unas risitas y le besó en la nariz, sorprendiéndole, antes de caminar alrededor de él y volver al fregadero.
"Seguro que no"
El medio demonio cayó con un chas en el sofá.
"¿Siempre te sales con la tuya?"
"No. Sólo esta vez." Ella miró por encima donde su puerta rota estaba apoyada en el umbral. "Creo que la puerta se verá bien ahí ¿no crees?"
Él se encogió de hombros.
"Lo que sea."
Kagome suspiró.
"Los hombres sois inútiles."
El teléfono sonó y después de esperar un momento Kagome lo cogió. Gran error. Normalmente comprobaba el número de la llamada. ¿Cómo pudo ser tan descuidada?
"¿Hola?"
"¡Kagome!"
"Um…Mamá. Hola"
"¡No me digas "Hola"! Has estado viendo a alguien ¿verdad?"
"No" los ojos de Kagome se lanzaron nerviosos hacia Inuyasha que estaba observándola concentrado. "No he estado haciéndolo."
"Eres una horrible mentirosa." Soltó su madre.
"¿Quién te dijo que lo estaba haciendo? ¿Fue Eri? ¡Se que has estado llamándola para tenerme controlada!" Su madre lanzó un grito apagado dramáticamente.
"¿Haría eso a mi propia hija?"
"Si," respondió Kagome francamente. "Harías eso y lo has estado haciendo. Mamá ¿Cómo puedes hacerme esto? ¡Ya soy mayor! ¡Simplemente para…de controlarme!"
"¿Qué te hago esto yo? ¿Y yo qué? ¿Estás saliendo con alguien y no se lo cuentas a tu propia madre?" Ella ahora habló en un tono triste que la hizo sonar como si estuviera a punto de llorar en cualquier momento. "Oh, que desagradecidos son los frutos de los padres. Te llevé durante nueve meses. ¡Más! ¡Llegaste dos semanas más tarde! ¿Y así es como me lo pagas? ¿Dejándome fuera de tu vida y quejándote de que te controlo? Woe, ¡soy yo! La vida de un padre es…"
Ella siguió hablando pero Kagome no estaba escuchando, había oído la charla varias veces antes.
"Mamá, estas sobreactuando."
"¿Sabes cuánto tiempo cargue contigo? Nueve meses y…"
"Dos semanas. Si, lo se. "Me retrasé" " se burló ella. "Por favor corta los dramatismos. Eri mintió. No estoy viendo a nadie."
Inuyasha, que había estado preocupado con un encantador catálogo de bañadores que se encontró en una tienda, la miró ante esas palabras, sus orejas moviéndose y su expresión oscureciéndose.
"Oi, ¡Kagome! ¿Con quién coño estás hablando?"
"Kagome, ¿quién es ese?" preguntó su madre, "¿Es él? ¿Mi nuevo yerno que nunca conoceré porque tú has decidido excluirme de tu vida?"
"Por favor…mantente en silencio" le rogó a Inuyasha. "No es nada," le dijo a su madre.
Él gruñó.
"No te pregunté que pasaba, te pregunté con quién estas hablando"
"¿Inuyasha? El nombre de mi yerno significa…"
Ella fue cortada cuando Kagome colgó el teléfono. Su novio estaba perdiéndose en uno de sus ataques de celos de nuevo por lo que podía ver. Su hechizo empezaba a titubear.
"Inuyasha," dijo Kagome con delicadeza, tocando su brazo.
Él miro abajo a su mano en él, sus ojos suavizándose.
"¿Quién era ese?" preguntó el demonio de nuevo, calmadamente esta vez.
"Era mi madre."
Las cejas de Inuyasha se fruncieron.
"¿Por qué le dijiste que no estabas viendo a nadie?"
"Porque entonces querría conocerte y no quieres conocer a mi madre. No se la desearía ni a mi peor enemigo."
Inuyasha rió por lo bajo, todos los celos se fueron.
"Ya veo que vosotras dos tenéis esa típica conexión de amor madre e hija." Él cambio el tema ahora. "Salgamos esta noche"
"¿Por qué? Comemos fuera prácticamente cada día. Me estoy quedando sin dinero."
Su novio miró aparte. Él estaba igual en verdad. Después de llevarla afuera a cenar y de pagar por su desayuno había gastado mucho dinero. Con su actual importe no llegaría a final de mes.
"Bueno, no tienes comida aquí, así que ¿qué vamos a hacer?"
Kagome pensó por un momento.
"Bueno, simplemente puedo ir a sacar más dinero del banco"
"Pero no acabas de decir…"
"Quería decir dinero en mi," respondió ella. "¿Realmente quieres salir fuera esta noche?"
"Si. Volvamos al restaurante italiano al que te llevé en nuestra primera cita."
Kagome sonrió ampliamente.
"¡Oh bien! ¡Me gustó y quizás veamos a Shippo!"
Inuyasha sonrió maliciosamente y sus ojos echaron una ojeada al chupetón de su cuello. Inhaló su olor profundamente y encontró que estaba mezclado con el suyo también. Una gran sonrisa apareció en su rostro cuando recordó la reacción del pequeño muchacho cuando los vio por primera vez.
'Espero que así sea.'
Notas de Autora: Me he dado cuenta de algo. No os apreciaba lo suficiente. Sois todos muy dulces y muy halagadores cuando comentáis mi fic y quería daros las gracias. Incluso si tenéis un problema o una duda la preguntáis amablemente y cuando me decís de actualizar rápido es divertido o simpático y no me amenazáis. *levantando un vaso* ¡Va por mis críticos! ¡Porque siempre seáis maravillosos!
Estaba leyendo algunos comentarios de otras notas de autor y la gente es muy cruel y mala con ellos. Perdonadme… son autores no vuestros esclavos. ¡Si no os gusta no lo leáis! ¿Estoy en lo cierto? Bueno, incluso si pensáis que no, solo necesitaba soltarlo. ¡Lo siento! Oh y en honor de mis maravillosos críticos postearé un gran capítulo este fin de semana. ¡Os lo merecéis!
